> Дата публикации: 22 августа 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Amor perseguido triunfa. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/amor-perseguido-triunfa.
653 Amor perseguido triunfa Comedia en 3 jornadas Leg 929
1 653 Fuera de... Amor perseguido triunfa. Comedia en 3 jornadas. Leg. 929
2 La gran Comedia nueva Amor Perseguido Triunfa Biblioteca Nacional
Comedia
Personas Don Favila. El Rey Éxica. Bríter. Melias. Teodofredo barba. Don Rodrigo muchacho. Bizcocho, gracioso. Jacobo, ermitaño. Armentero, rústico. Un Pastor. Doña Luz. La Reina. Cintia, criada. Damas de la Reina. Música. Acompañamiento.
Salen damas, y galanes danzando, y ent, diciendo la música la primera copla, y entran por el orden, y al mismo tiempo salen por el otro lado Don Fabila y Bizcocho.
El día feliz de los años de Éxica
todo es alegría, todo sea festejo.
Como el mar pasible, como el mar sereno
a la lealtad, al amor, al precio.
Bizcocho, ¿diste el papel
a mi esposa?
Pues me duermo
yo acaso, o soy sordo, y traigo
respuesta, aunque sin tintero,
ni pluma escrita.
Di, verbal,
dila, acaba.
Este compuesto
lazo es, que te envía, para
que prendido en tu sombrero
te pueda ella brujulear
en el sarao, que al festejo
de los años del Rey hace
hoy la corte.
Buque estrecho
para contener tal gozo
es el alma; Santos Cielos
en esta dicha no tiene
ya jurisdicción lo adverso.
¿Cómo sin que te sintiesen
le pudiste dar...
Haciendo
a los esquifes, que saca
un doctor, a quien siguiendo
le dan en vez de a cuatro, a seis
reales.
¿Quién?
El enfermero.
Con que sin testigos fue.
Uno hubo, y esto es careo.
¿Quién pudo ser?
Fue la Reina.
A su augusto amparo debo
mis dichas; con su permiso
casado estoy de secreto
con Luz, dos años ha ya.
Sin que el Rey noticia de ello
hasta ahora tenga; por que
gran dolor ahoga el aliento
y un nudo al decir la voz
dificulta los acentos.
Pues porque no te atragantes
lo vomitaré yo; es esto
más de que el Rey...
Que pesar.
Intenta...
Horrible tormento.
Contrastar...
Pena insufrible.
La firmeza...
El siglo tiemble.
De tu esposa.
Qué dolor.
Y le envía ella al Infierno.
Una infalible certeza
tan horroroso concepto
templa en parte.
¿Y pudo acaso
prevenirte algo mi dueño
de palabra?
Sí señor.
Aunque al descuido, y al vuelo.
¿Y qué fue?
Que llegó ayer
a la corte Teodofredo
su padre, y a buena cuenta
tienes ya encima a tu suegro.
Su prevención es prudente
pues ignora nuestro empleo
y ni aun sabe que Luz y yo
hasta ahora nos conocemos.
Él pasa por lo que todos.
¿En qué?
En que es siempre el postrero
que sabe, que se le quema
la casa.
¿Quién?
El careto.
¡Qué cansado estás! Con tal
recato, con tal secreto
nuestro conyugal amor
enlaza el casto Himeneo
que ni en Palacio, en el campo,
en fiestas, ni en el terreno,
nadie hasta hoy me ha visto hablar
con Luz.
Pues, si en su aposento
la hablas a solas, y alma
no fuera meter estruendo
y sin fruto lo demás.
El imposible, el portento
de que oculto, y en Palacio
esté nuestro casto empleo
solo el favor de la Reina
facilitar pudo.
El cuento
la tiene cuenta a la Reina.
Cómo puede ser.
Teniendo
en ti un Duque de Cantabria
que le sirva sus celos a medias, sus celos.
Yo llego desde Cantabria
de rebozo a Toledo
y anticipando las horas
a mi cuidado, deseo
hablar en el sarao a Luz
antes que al Rey; porque el pliego
suyo, que allá recibí
no me permitió un momento
de treguas, ni detención.
Pues me dice en él que a riesgo
están su vida, y su honor
si al punto a verla no vengo
¡qué pesar! Discurre tú
la causa de tan funesto
aviso.
Sí señor.
Dila.
Estar a entrada de invierno
y no querer dormir sola.
Como tuyo es el concepto.
El sarao vuelve ya.
Pues ropa fuera y bailemos.
¿Tienes ahí las mascarillas
de el camino?
Aquí las tengo.
Vuelve a salir el sarao, pónense mascarilla Fabila y Bizcocho, y entran en él.
Aunque el culto obsequio publica
de la lealtad y el amor los efectos
ofrenda más noble, mayor sacrificio
tributan al Rey silencios los pechos.
Máscara de Vías. Luzes
Danza el Rey con Luz.
Al dominio rinde feudos
quien desfruta adoraciones
comunes, así prevengo
que Luz sepa, que el Rey soy
a amor, como niño, y ciego
ni le deslumbran diademas
ni le supeditan cetros;
ay Fabila, ay dulce esposo.
Adónde estará mi dueño.
Luz me abrasa, y no me alumbra.
A Cintia he de ver si puedo
Cuál de estos será Bizcocho.
De el Rey estorbaré el terco
tesón; el del lazo azul
según me dice Luz, veo
que es Fabila, su valor
y mi industria ha de ser medio.
La Reina habla con Fabila.
Danza la Rey. con Fabila.
Que aun no me conoció creo.
Máscara, pues advertido
estás ya, lograd atento
el lance.
Yo dos palabras
de observar vuestros preceptos
pues siendo dama, no es
de el caso no conoceros.
En las voluntades impera el monarca
más con lo apacible, que con lo severo.
Ya de lo que intento hacer
a Luz prevenida tengo.
Cáese un guante a Luz, y van todos los hom. a alzarle.
Sin que el respeto vulnere se alce
el cariño
sin que el cariño confunda el respeto.
Mío es el guante.
Mío ha de ser.
Yo lo he de alzar.
Es empeño
inútil, tomad señora
que vuestro es.
Da Fabila el guante a la Reina.
Sois caballero.
Y a quedar obedecida.
Mucho su peligro temo.
¿Cómo traidor atrevido
Qué escucho; del Rey el eco
es de la voz, lance horrible.
No cabe la ira en el pecho.
Máscara que os retiráis
conviene.
En obedeceros
aunque no os conozco voy
interesado; mi intento
no tuvo logro, pues no
conocí a Luz; iré huyendo
del Rey.
Vase.
Pues mi amo las lía
yo suelto el paso.
Vase.
Al momento le seguid,
muera el traidor
que llena el guante...
Teneos.
Al Rey.
No llena el guante señor
que yo soy la que le tengo
valga al máscara el indulto
de tal día, y mi precepto.
Pues quien me sirve, no os hace
ofensa.
Confuso quedo
aunque impaciente observando
con cuanto juicio, el exceso
de mi pasión, disimula
la Reina, y con gran discreto
modo, el escándalo atasca.
Qué pesar.
Disimulemos
si os parece
continúe
la fiesta, prosiga el metro.
Que a vista del Rey no pueda
vengar yo este atrevimiento.
Cuenten tantos años nuestro. Rey Éxica
coronen su edad tan plausibles trofeos
que sus glorias igualdad no admitan
que sus días excedan al tiempo.
Seguidle, atajadle, muera
Dentro.
Al campo, burlando el viento
Sale
Cortadle los pasos.
¿Quién ocasiona este estruendo?
Sale Jacobo vestido de pieles con
barba larga y apresuradamente atravie-
sa el teatro entuándose.
Vana es vuestra diversión.
Vistoso, y raro intento.
¿Qué oigo, qué veo, qué asombro
es este? ¡Qué prodigio, qué portento!
Sale Biscocho.
Un fiero monstruo,
señor, aunque con aspecto
racional, que unos pastores
siguiendo desde el desierto
vienen, y habiendo cruzado
por las calles, coligieron
paso al campo; a salir vuelve
pronunciando con acentos
roncos.
Dicen de dentro.
Haced penitencia,
ciudadanos de Toledo.
¡Qué asombro!
¡Prodigio raro!
¡Qué maravilla!
¡Qué miedo!
Aparte.
Aunque su vista me asombra,
no sé qué anuncio prevengo
en sus voces, que al sentido
hacen sonido halagüeño.
Aparte.
Al oírle hace que
me suspendan sus alientos,
pero a vista de Luz cesan
mis aprensiones, recelos.
Biscocho, haz el que un caballo
me aderecen al momento
que quiero seguirle.
Inútil
será, señor, emprenderlo,
porque sus pasos exceden
en velocidad al viento.
Retiraos vos a palacio,
señora; de ir sirviendo
a la reina cuides.
Voy,
gran señor, a obedeceros.
El cielo os guarde, señora.
Aparte.
Vase.
Prospéreos él; mi desprecio
y el deshonor de mi prima
Luz evitaré si puedo.
Aparte.
Vase.
Mis ansias crecen por puntos,
daré cuenta de mi riesgo
a Fávila.
Vase.
Mucha prisa
tiene mi ama, y algo enterado
parece que está el tal duque.
Vase.
¡Ay, Luz divina, tormento
apacible del sentido,
por ti vivo, y por ti muero!
Id asistiendo a la reina,
todos.
Vanse.
Ya te obedecemos.
Quedaos vos, Melias, conmigo,
pues tú eres el que en mi afecto
primas, y sabes que abrí nombre
al resplandor, al reflejo
de Luz, tributo holocausto,
y feudatario al imperio
de su esquivez. Son los pajes
de mis finezas, desprecios.
Pues tú eres en mi cariño
vuelvo a decir, el primero
y mi valido, atender
debes a que es propio empeño
el mío, en ti; de tu elocuencia
y amistad, fío el consuelo
de mis ansias, de mis penas
y angustias; no te pondero
más mi dolencia, pues somos
tú su causa, y sus efectos,
asegurado de que
en facilitar los medios
Vase.
de mi desahogo, empeñes
leal el último esfuerzo.
Oíd, señor; terrible caso
que siendo su celo objeto
de mi dicha, y adorando
yo su beldad, medianero
me haga el rey de su cuidado,
de su pasión, de su ciego
amor, y que coadyuvando
yo a su gusto, impedimentos
haya de poner yo mismo
a mi anhelo, y admitiendo
los oficios que encomienda
a mi lealtad, desatendiendo
a la fe de su confianza.
¿Quién unir podrá de extremos
tan discordes la distancia?
Pero pues tengo pretexto
de hablar a Luz, a su vista
Vase.
pediré consejo al tiempo.
Sale Biscocho rebozado.
Que la poética licencia
se salga con que el criado
exponga, siendo cuitado,
su pellejo a contingencia;
quien me mete a mí en galanteo
con los reyes, los Melias
y tristes, en correrías.
Si es mi genio de español,
si me dicen (fuerte caso)
pensando que soy cochero
por denuedos del sombrero,
porque me atravieso al paso.
Sale Cintia con luz.
¡Biscocho!
¡Que dilate
tan grande!
No lo prevengo.
Que no conozcas que vengo
a empaparme en chocolate.
Tan frío como te estufas
te vuelves.
Ya yo iba entrando
en calor.
Y de qué, ¿cuándo?
Desde que te me acercaste;
dime, a qué es mi amo llamado.
Yo a decírtelo iba.
Pues en que él callarlo iba.
En que ya se me ha olvidado.
Sale Luz.
Biscocho, pues cómo no
viene a verme don Fávila,
¿qué hace?
En una prevención
viendo el caso está.
La prisa,
con que yo le espero, admite
detenciones.
Esa misma
impaciencia, que en ti se ve
a prevenirse le obliga
por lo que suceder puede.
Y de qué es.
De capa limpia.
Ay, qué desdicha; que viene
derecho acá.
¿Quién?
Melias.
Esto más fortuna advierta,
esto más penas impías;
oculta al punto a Biscocho.
¿Y si tu padre le atisba
que está dentro?
¿Qué es lo que oigo?
No temas, nuestra salida
tiene el cuarto.
Pues si hay puerta
yo perdono.
¿Qué?
Vase Biscocho y entra Melias.
La silla.
Aparte.
Deme mi pasión audacia,
amor me preste osadía;
señora, el rey mi señor
me manda, que...
No prosigas;
detén las voces, suspende
los acentos.
Yo, si fía
estatua de hielo soy,
al ver su beldad esquiva.
Hacíala de memoria,
y se olvidó la cartilla.
Melias, con tan indignos
oficios, desacreditas
tu nacimiento; las locas
temerarias fantasías
de un rey joven, a mancebo
de mi tamaño, se aplican
a proponerme, quienes
tan conocidos en Castilla
como vos.
Aparte.
Feliz principio
tiene mi amor, alma, albricias.
Si quien antes de saber
que le honráis, os sacrifica
toda una alma por ofrenda
al ver que oye, que publica
sus blasones.
¿Qué decís?
Corred el velo al enigma,
explicad, para que más
formal, os responda.
Aparte.
Dichas
estas, ya son posesiones
que mi desconfianza animan;
perdonen las confidencias
del rey; digo Luz divina
que esclavo de tu hermosura
todo el albedrío cautiva
la voluntad al empeño
de tus luces, vencida
el alma, a tu prisión libre
de tributar.
Aparte.
Entendida
está ya vuestra propuesta;
a que respondo; desdichas
que me queréis, si mi esposo
se halla aquí; arriesgo el alma y vida.
Os suspendéis.
No os admire
que se embarace mi altiva
presunción, en responder
a propuesta tan indigna.
¿Qué decís?
Que si a hecho propio
reduce vuestra malicia
una empresa, que en la mente
de la majestad, me irrita
atender, si a quien desprecia
si a quien oye la ofensa
producida de un monarca
qué efecto habrá, producida
de un pecho tan desleal
que hace propias granjerías
de las íntimas confianzas
que su príncipe le fía.
Juzguen los cielos, que al rey
de vuestras alevosías
dé cuenta.
Luz, advertid
que yo, cuando...
Por sencilla
la perdió; como por doble
otra.
Vase.
Trae esa luz, Cintia.
Oye, espera, mira, atiende.
Vase.
A la puerta más aína.
Cielos, ¿qué escuché? En gran ciego
están mi punto, y mi vida.
Si al rey (como dice) informa
que de los medios que aplica
al logro de sus ideas
labro yo el fin de las mías,
y pues tan grande desaire
desluce ya mi amor, a otras
suponiendo que otro empleo
en ella, el mío imposibilita
odios, celos, y peligros
mi venganza solicitan.
Desde el paño Biscocho.
Tropiezan.
Pues Cintia me ha dicho
el cómo
(que saben mucho las Cintias
en tales casos) de aquí
al pelmazo de Melias
he de echar aunque pesare
tanto, como su porfía.
Con él me encuentro.
¿Quién va?
Alabo la preguntilla.
Veis como
os engañasteis, Melias?
Atienda tu Majestad,
Señor, que aunque don Fabila
esté inculpado, aquel hombre
que te dije que salía
de el quarto de doña Luz
la culpa a ella...
Pues Melias
no vio el encuentro de mi amo,
ni mi amo vio el de Melias,
haciendo de los dos uno.
En caxa aquí mi mentira
manos a la obra, Señor:
oidme, y haced justicia.
Que quereis, quien sois?
Que intenta
este loco?
Don Fabila,
Capitan de vuestras guardias.
Sirvo; aunque dejo dicho
mi profesion, de mi alcurnia
y lustre tendreis noticia.
Si ois, que tiene don Ordoño.
Donde?
En las Compiñenas.
Humor celebre. Por parte
que vuestra Genelogía se sepa
para que (como
decís) os aga Justizia.
Yo solo es parte, Señor,
sino el todo.
Pues prosiga
vuestro informe.
Gran Señor,
vuestra Alteza no permita
a este loco que hable mas.
Calla hombre, que a la mira
no saves la media; entrando
a prevenir la Visita
que venia mi amo a hacer,
a Teodofredo me volvió.
Como me vine.
Porque?
Porque no hallé ni una niña
a quien decir mi atrevida
intención...
que este quarto, es
De quien?
De las Recogidas
Que me agan incurrir, en
tan grandes faltas, las nimias
Cortedades de Luz.
(Va)
Luego que yo vi a su Señoría,
conoci, que se contenta.
Con que?
Con una visita
como se ha de hacer cariño
de cuando, en cuando.
La Junta
como ella es, ello, por ello.
Y diran que se descuida
el viejo, en el Despacho.
ques o dicho colmado
por aqui.
Que dices loco,
no ves que te precipitas?
Calla, que no saves donde
tienes la Cara.
Advertida
cautela es la de Biscocho.
Bien del Caso es, y el dia.
Sin presunta, ni respuesta
vuelvo a decir (cual me miras,
Melias, y mi amo) hallo
donde estoy, por mi desdicha.
A quien hallasteis aqui?
Hallé un empata hidalguias,
como señoritas otros,
sin ser
Que?
Chancilleria,
pues llamo villano, a quien
da desde el Norte a las Indias.
La sangre mas delicada
Como.
Comiendo el Avena
Huevo, y azucar de que
consta de mi gran familia
el nombre.
Teneis razon
Veis Melias si fue aprension
vuestra sospecha.
Señor
ya no os replico, mis grados
celos, rigores y desaires
siendo vigilante espía
de las acciones de Luz
e de armar contra su vida.
Del despego de este intento
valerme para que sirva
su habilidad de terzero
de mi amor.
(Sale Brites)
Si de la vista
y pressa quereis lograr
de la fiesta prevenida
o tiene ya mi cuidado
gran Señor la monteria.
Que dices brites?
Que a vueltas a verse en la Cercanía
de Toledo.
Al punto intento
ir en persona a seguirla
Duque ordenad las guardas
que vayan en comitiva
de la Reina, quien Nieles
que logre la divertida
vista de esta empresa, porque
llevando en su compañia
a Luz, me alumbren sus Rayos.
Así lo haré.
Ay Luz Divina.
Venid Duque.
Venid Brites.
Venid Luz.
Venid Melias.
Ay mas que vengan
Yo, y yo.
Pues venid Biscocho.
Y doña Cintia.
(Vanse todos, la Reina, doña Famila, Bisco- cho por una parte, y por otra el Rey con Brites, y Melias. Y sale Jacobo vestido de pieles con barba larga.)
O loca presuncion, o enorme intento
que emprende el hombre ciego y obstinado
siendo la Causa Dios, y el instrumento
oponerse a lo que determinado
tiene su omnipotencia con violento
impulso, profanando del Sagrado
de sus investigables y altos juicios
los secretos, los fines, los oficios;
que importa que la Colera y la espada
conspiren contra quien tiene del cielo
la vida, y la quietud asegurada
si su furia, sus armas, y su anelo
a ilusion, a fantasia, a nada
reduce, sin fatiga ni desvelo
el gran Dios, y Señor de las batallas
que domina en las suertes y murallas.
En esta soledad, en la aspereza
de estos Riscos, sacando al importante
ejercicio, del Dios, y la pureza
del evaxelio, vino vigilante
profesor suyo, haciendo fortaleza
de su desigualdad, cuanto constante
postura, en que son fieles condutas
de mi reparo, cuantas son sus grutas.
Instruido de precepto soberano
entro en la corte, y la extrañeza admira
el oir con voz y señas de hombre humano
a quien con hace de fiereza admira
y conduzidos de un deseo profano
moviendo Dios sus pasos, les retira
Aqui: porque obren en Dios invencibles
el fin de sus decretos infalibles
O, inquietud, o fatiga, o turbulencia
de el humano sentido que pretende
su solicitud vana en la impaciencia
con que deleites, oro, y honra emprende.
Si de la vida estima la excelencia
en excluir de su Dios lo que ofende
los avanzo de el alma, sea testigo
la voz de aquel Pastor de lo que digo.
Los esquilmos que coxo
de mis ovejas
me hacen a mí mas rico
que al Rey sus rentas.
Y desta parte se descubren
de humanas huellas vestigios.
Monteros hacia aca.
El Cielo
va dando feliz principio
a su determinaciones,
por impensados Caminos
haciendo estas asperezas
theatro de el mayor prodigio
que a visto el orbe!
Señora
donde vas?
Cielos Divinos,
socorred mi aflicción.
Quedo aqui
que te oiran en Lexamtos.
Al reparo de estas quejas
de orden de el Cielo, aquí asisto.
Bruto indomito, a pesar
de tu desbocado brio
mi aliento te enfrenara.
A don Fabila el destino
de la fortuna despeña
en caballo a su peligro
ocurrirá el Cielo!
Toda la maleza, risco, a risco
y planta, a planta examinen
los monteros.
Los latidos
de los ventores no se oyen.
Confusion es cuanto miro.
(Sale un Pas- tor cantando la seguidilla de que se entra)
Echen de aqui los lobos
dozientas leguas
o mas que muerden todos
por estas peñas.
Valgame el Cielo.
(Sale Fabila trope- zando, y retienele Jacobo)
No temas
Joven gallardo.
Que miro!
Como, cuando, sin salir
de un Riesgo, en otro peligro
tropiezo; pero que asombra
un valor, si es vestiglo
ahora veras que a costa
de tu vida!
Templa el brio
Fabila Heroico, suspende
de el enoxo y de el cuchillo
el impulso, y el amago
porque si de un precipicio
te libra el Cielo piadoso
no es para que otro castigo
padezcas a que el letargo
que padece tu afligido
animo, salgas, conduze
tus pasos Fabila invicto.
Que dices, que oigo, quien eres
misterioso Laberinto
de contradiciones, monstruo
incomprensible al sentido
y a la Razon. Voz humana
expresa una fiera, archivo
de el ocultos pensamientos
un bruto agreste.
Ministro
de las piedades del Cielo
soy.
Venerable prodigio,
sois, ya en todo mi concepto
Varon Santo.
A dar alivio
a la afliccion de tu esposa
me retrae el Cielo.
El sentido
falta, que escucho, mi esposa
padece Riesgo y yo omito
un instante su socorro.
Dime donde esta.
A este sitio
sale ya.
(Salen Luz y Cintia)
Que ansia, que pena,
que angustia, apenas animo.
Señora, aquietate, pues
de lo mas emos salido.
Sigueme, pero que veo
otro horror.
San Agapito
aqui estais; Santa quiteria.
Luz no temas.
Tu en peligro,
tu arriesgado.
El pavor templa
esposa amada.
Y el mio
quien á de templar, que tiemblo.
Antes morir determino
que faltar solo un momento
de tu lado.
Dueño mio
aquietate, que al que miras
como ofensor, es tu auxilio.
Jacobo es mi nombre, Luz
y profesor, aunque indigno
de la Heremitica Vida
y de el Cielo prevenido
a asistirte de su parte
vengo en tu pena, y conflicto.
Que escucho, que veo, cesaron
ya mis temores, pues miro
en tu Venerable aspecto
(Varon Santo) el Patrocinio
de mi desamparo, y oigo
en tus voces, vaticinios
que te acreditan profeta
pues para ti lo escondido
de el alma, es patente.
Yo
aun tengo miedo.
Apreviene
a tu temor, llega.
Guarda.
Porque?
Porque aun no me a dicho
a mi la buena ventura.
Cintia, tus leales oficios
son agradables al Cielo.
Acercome dos pasitos.
Luz explicate, que estoy
sin vida.
Quien el sentido
pudiere dar a las voces
con tan comprensible estilo
que resucitando de el rubor
la congoxa, de el alivio
de darse a entender lograse
el desasgo; esposo, digo:
que acompañada de Cintia
a quien como saves, fío
sin escrupulo lo mas
oculto de los retirso
del alma; sali compulsa
de los vehementes indicios
que precursores acuerdan
de aquel primero delito
la pena, que a la mujer
impuso Dios; en gemidos
cuando como no es posible
explicarme...
Pues el grito
que dio mi ama al vomitar
el chicote en el barquillo
se pudo oir, y no acierta
a decirte que a parido
en este instante un muchacho
como unas flores.
Ya animo.
Que mas dijera mi ama?
Porque?
Por lo que a sufrido.
Ay dulze prenda del alma!
destinada al desabrigo
de un Paramo.
En la Cabaña
le dejó de un pastorcillo
que el Cielo nos deparó
y por tu consuelo digo
que tuve la providencia
de traer con migo capillos
mantillas, faxas, y todos
los demas argamanduxos.
Y solo falta que a mi ama
se le busque algun alivio
al susto, y de flaqueza.
El Señor que es infinito
avá milagrosamente
la costa a tanto conflicto.
No lo dudo, pero deben
aplicarse los oficios
humanos.
El que os a dado esta prenda
esta prenda, la a escogido
para la mayor empressa
que han de venerar los siglos.
Y desde ahora va labrando
sus triunfos, con sus peligros.
Como se prueba a la vista
de tan extraño prodigio
como que no aya privado
de la vida, o de el sentido
a Luz, la ambicion continua
de ahogos tan repetidos.
La inseguridad de mi aliento
prueba, que es favor Divino
no descaeser combatida
de tantas penas.
Delito
es ya suspender un punto
el socorro a los gemidos
de aquella tierna ignorancia.
Vamos Jacobo.
En peligro grande está el Rey, acudid
todos, y su precipicio
la presteza, y la lealtad
prevengan.
Cielos Divinos
que escucho?
Nada te altere
don Fabila.
En tan impio
tropel de ocurrencias todas
tan opuestas, darse arbitrio
humano puede, cuando oigo
que executan a mi brio
y lealtad, aquellos ecos
diziendo.
De un alto Risco
se despeña el Rey.
Que asombro.
Y al mismo tiempo afligidos
ayes de mi tierno infante
pareze que a los oídos
me dicen.
No ay nadie, que
venga a cuidar de este chico?
Cumple tu con lo que debes
que este accidente que al juizio
humano, casualidad se propone
es advertido misterio del cielo.
En sus piedades me sacrifico.
Y prefiriendo la causa
comun, que destrúye el peligro
alli de el Rey, antepongo
mi lealtad a mi cariño.
O, esposo, cuanto que cumplas
con lo principal te estimo.
Padre acudamos primero
a lo esencial, el Baptismo
le administre; Cintia ven
a que arbitremos camino
de su Crianza.
Tú te olvidas.
De que?
De que a ya ratillo.
Que dices?
Que de las damas
te escabulliste, y preciso
es que te echen menos.
Bien
me previenes; desperdicio
de un solo instante no agamos.
Vamos Jacobo.
Este sitio
registremos, que hacia aqui
vaxó Luz.
Si fue fallido
mi rezelo.
Hasta aquí pudo
hacer Resistencia el brio
el aliento falta ya.
No temas Luz que propicio
tienes al Cielo.
(Sale el Pastor)
Señora
no conoce que el chiquillo
se traspilla.
Que oigo Cielos
el socorro a los gemidos
de el que es la mitad de el alma
por ningun respecto omito
guiad Zagal, que aun que aventure
la vida, y honor tengo.
De llano, que don Fabila
libró ya de el precipicio
al Rey.
Fatal es mi Riesgo
infelize es mi destino.
Luz ten fe que el Cielo esta
de tu parte, y sus auxilios
destina providos siempre
para los grandes peligros
nada temas.
Ay de ti, flora
llegad, que a esta parte e oido
hablar.
Por cuanto al reclamo
de oir gorgear los gilgueros
de las damas no vinieran
como rayos.
Que conflicto
al mio llegó, mi honor
me llama alli, aqui el cariño
me detiene, hacia esta parte
si la fuga determino
me la embarazan las peñas
si pretendo hacer camino
por esta otra de las aguas
encuentro el paso cogido
siendo la prision mas fuerte
que pone a mis pasos grillos
de este Zagal los acentos.
Señora, yo dejo el chico
solo, si por el no viene.
Y sobre todo te han visto
las damas, y llegan ya.
Señora, sin artificio
ni violencia, veras tus
temores desvanecidos.
Por mas que el animo esfuerzo
a creerlo, esta remiso.
Luz tú aquí sola i turbada.
(Salen las damas)
Jesus, que orrible prodigio.
Ven lora, ven sirene.
Demos a la Reina aviso
de que un monstruo a Luz, y a Cintia
tiene presas.
(Vanse)
Pues que an visto
que así corren.
Un barbado.
Y que buscavan?
Lampiños.
Veis, Señora, como el Cielo
hace empeño de asistiros.
De mi poca fe Varon
Sagrado perdon os pido
y pues de su providencia
sois oráculo, y ministro
de sus piedades, decidme
que rumbo en el laberinto
de tanta confusion, debo
tomar?
guiadad hacia el Rio
que es la senda mas segura
Otra pena, otro martirio
La causalidad responde
a tras dudas; Y aviso
de lo que debéis hacer
es este, aunque. produzida
de los monteros, con otra
invencion, y otro designio.
Pues sea la inquietud dudosa
de las Aguas, firme asilo
de la derecha tormenta
que en la tierra mi afligido
pecho padece.
Esforzad
el animo, y prevenios
para una crueldad piadosa
para un ceño compasivo
Nada me asombra ya; a vista
del visible Patrocinio del cielo
Pues que. Jacobo
lo assegura yo le fio
Pues animo Luz
Jacobo
obedecer determino
tu instruccion.
Pues no desmayes
por que es cimiento el sacrificio
que as de ofrecer.
En las Aras
de mi paciencia resigno
la ofrenda.
Para que cuente
la Historia el mas inaudito
caso
La mayor constancia
materna
El mas peregrino
tolerar de un tierno Infante
A lo futuro
A los siglos.
Para que las Aguas del Tajo
Para que los ásperos riscos
Den testimonio infalible
que triunfa amor perseguido.
Fin de la Jornada 1a.
Segunda Jornada
Salen Theodosio, y Arnesto
Arnesto, no te parece
que es mas apacible vida
la que esta quietud convida
que la que la Corte ofrece
Yo creo, que es comparar
la tranquilidad gustosa
(a la vida tan forzosa)
con las borrascas del mar
que molestos pensamientos
que expressiones tan fingidas
que lisonjas tan creidas
que disfrazados inventos
fomenta la ociosidad
de la Corte
Aunque es abuso
de la discrecion, que al uso
de Corte, y a cortedad
lo contrario se atribuye
tu lo aciertas en estarte
aqui en alcantara parte
al empleo que constituye
los hombres en racionales
y doctos.
Heme entregado
a leer con mucho cuidado
y estudio vuestros anales
y a fe que hallo en la nacion
gotica, tales azañas
que las de nuestras Españas
no admiten comparacion.
Mucho a caido la opulencia
de los Godos.
que pesar
de querrer ya despeñar
por que llegó a la eminencia
De el Tajo al margen frondoso
señor insensiblemente
estamos ya
que corriente
tan pacifico y airoso
que despejado a la vista
se franquea su cristal
con que quietud su caudal
corrientes de plata alista
Aguarda, no ves, oy
y oyes (rara maravilla)
que é de ver, y oir
que a la orilla
del Tajo se oye el rumor
de ayes tiernos, que suspira
alguna afligida infancia
que la quietud de esta estancia
ofrece al oido; no mira
tu vista en lo despejado
de este sitio, que una caxa
sobre sus corrientes baja
uno, y otro con cuidado
veo, y oigo; a aueriguar
vé este enigma
A tu presencia
cae de traes si la violencia
lo embarazase del mar
Vase
sale Arnesto con una Caxa
fiel a sus obligaciones
corresponde Arnesto, aunque.
con cortos medios, ya fe
que en todas las ocasiones
en que debe la nobleza
hacer manifestacion
doy, con reputacion
sale siempre y entereza.
Detenida de unas raizes
en la orilla del rio estaba
que pareze que invocava
socorro a voces
que dices
Señor, Voz humana suena
dentro, gran misterio encierra
Pues, asegurada en tierra
la tenemos, por tu buena
diligencia a ver pasemos
lo que ay dentro
llaue tiene
señor, y pendiente viene
de este cordon
Pues pronemos
a abrirla
dentro.
Muy faciles
que veo: un tierno Infante
trae.
que venturoso encuentro
y a fe que el rapaz no es
hijo de gente ordinaria
que en bien preciosos pañales
viene envuelto, que señales
son, que fortuna contraria
sigue a sus padres, destino
que a los Eroes famosos
suele caber.
Misteriosos
lanzes, mucho peregrino
nautico va descubriendo
por que. trae p.a su viaxe
pasaporte, y omenaxe
muy noble.
Velo poniendo por su orden
De pergamino
joyas, y oro prevenido
viene el cajón
Da combidada atencion
pues por caminos
y medios tan especiales
a ser vengo yo instrumento
y alivio, en algun violento
amago; Arnesto a los males
que. pronto remedio piden
sea la prompta diligencia
el agasajo, y pues la urgencia
tu desposa.
Veo que se miden
señor, al total reparo
de este ahogo las circunstancias
presentes, ya sus instancias
mudas ofrece su amparo
el Cielo, pues de mi esposa
el llanto de que un infante
que parió ayer al instante
murió, acallaba la ansiosa
pena, el gozo de el empleo
de cumunicar la vida
a quien tanto el Cielo cuida
Llevasele, y el arreo
dinero, y joyas aplica
a tu desahogo
Vase
Tus pies
beso.
Siempre el interes,
aun en los nobles duplica
la diligencia a leer paso
que estos escritos contienen
dice este así
el que encontrare este tesoro bien puede
darse por afortunado
pero que recatado cele
Representa.
lee
Representa.
el secreto de su hallazgo
y portado reverencie
su persona, suponiendo
por cierto, que hacerlo debe
así.
misterioso acaso
veamos lo que. dice en este
querida prenda del alma
por preservar tu inocente
vida de amagos que amantes
de tenerlas te acometen
obedeciendo tu madre
a los decretos celestes
que te preservan de riesgos
ciertos, con los contingentes
fiando de sus piedades
pasa a oficios tan crueles
contigo, y advierta el que
refugiarte mereciere
que el sagrado baño, que.
concilia la gracia, tienes
y que es tu nombre Pelayo
y que tu turbado oriente
fue pasados ya los Idos
de Julio. De que se infiere
(gran prodigio) que. dudar
Solos el Infante tiene
y vinte a tanto embate
(que admiracion) que tan breves
clausulas, y tan coñodas
tales misterios encierren
y que en mi, que es lo que. mas
admiro, obren las especies
de este accidental acaso
efectos tan consecuentes
a este suceso, que como
sigo interesado fuese
en sus dichas, o disgracias
me alteran, y me suspenden
como mias; Cielo santo
no oy, aunque confusamente
que el Rey a mi usa (que. digo
Vase y salen Biscocho y Fabila de rebozo
como el azento se atreve
a prorrumpir (que. pesar)
Vana aprension que me quieres
mucho los afectos luchan
pero pues dejé pendiente
en la Corte de mis pleitos
la resolucion, con este
pretexto pasar resuelvo
allá, al punto que no debe
un hombre como yo hacer
desprecio, aunque sea de leves
indicios, qudando engazado
punto del pundonor germen
A Arnesto dejaré impuesto
en que vigilante, cele
el peligro de este infante
y que voz popular eche
de que es su hijo que tan fragil
duda mi quietud altere
Suspenso, inquieto, turbado
cuidadoso, é impaciente
estoy, hasta que el de Luz
que salida, que expediente
dió a la fatiga, al empeño
en que la dejé, que aun este
desahogo no han permitido
a mi pecho los frecuentes
ordenes de el Rey, con que
me tiene ocupado siempre
Pues a mi pasas
De ti
se acuerda el Rey
Y me tiene
algo mas quenta, que a ti
su memoria
De que suerte
Dandose a ti siempre el ruido
Y que te da a ti
Las nuezes
Salen Melias y el Rey de rebozo
Demos a este ameno sitio
la vuelta, hasta ver si vuelve
Cintia
No tardara mucho
Por que
Por que no se duerme
Vanse
Melias que dices
Señor,
lo que me has oído sucede
yo estuve con el Pastor
Caso imposible parece
y en todo caso, no prueba.
que fuese la delinquente
Luz, pues ves que no a faltado
segun la Reina refiere
Un instante de su lado
Sobre los antecedentes
prueban mucho estos indicios
señor, fuera de que pueden
y saven mucho el ardid
y el arresto en las mujeres
de tal tamaño en empeños
de tal porte
Desbaneze
tus conxeturas, mirar
que la Reina la mantiene
en su gracia, y a su lado
pues no pudiera asconderse
de mujer, a mujer caso
semexante, a ser invencion
salen Luz y Cintia
que viniesse
aqui, el Duque, no disculpe
a Biscocho.
Veinte veces
que no una, se lo previne
Estoy deseosa de verle
y hablarle, porque un rosario
el impensado accidente
(que dolor) del infortunio
que mi Pelayo padece
expuesto a la furia vndosa
de el precipicio inclemente
de el Tajo
No dio lugar
a otra cosa, el que. viniessen
prevenidas del socorro
las damas tan diligentes
a sacarte del peligro
Sale la Reina
que creyeron que. corriese
tu vida, en la compañia
de Jacobo.
a mi obediencia
y resignacion, a mi arbitrio
dió esse medio
Poco duerme
quien se alimenta de penas
el Rey con Melias viene
con recato al Jardin
sus pasos, es bien que cele
No es posible que. aqui Luz
no esté
Vuelven a salir Fabila y Biscocho
Dificil pareze
Por que
Por que ay mucha sombra
que con mi esposo mi en -
gaño siento a su diestra
Sois vos S.r
encuentre andando todos como a escuras topa el Rey con Luz y Fabila con la Reina
o que alegre
encuentro, de Luz la voz
es, disimular conviene
la mia, saber con quien hablare
con quien se que viene
quejoso de la fortuna
Si blanco de sus desdenes
soy (decidme) no es preciso
que de su rigor me queje.
Pues templense Vuestras. quejas
viendo, que inconvenientes
mayores, ocasionaron
las ceñudas esquiveces
que de con quien la mitad
de el alma es; ya el Duq. due-
de saber de mi Pelayo
el infortunio inclemente
que congoxa.
ap.
Cielos santos
gran ventura; ya convensen
al pecho de luz mis ansias
que decís.
O, no me entiende
el Duque, o me desconoce
querida esposa que. templez
dice fab. a la Reina
las penas, que. considero
en ti, aunque Justas conviene
pues yo soy tuyo
que dicha
ya vine el Rey mas prudente
Todo es error para mi
que a' dio de vuelta no pegue
a Cintia
Donde andara
biscocho, que no le encuentre
por aqui
esposo querido
dueño amado, no te entregues
tanto al dolor
que es lo que oigo
con el vil traidor aleve
que se me opone esta ingrata
piensa que habla, un Etna enciende
en el pecho sus traiciones
y pues preciso es, que en este
sitio esté en que me detengo
que no veis quienes, la gente
de la guarda salga al punto
aqui con luzes.
No tienen
ya salida mis desdichas
pues persuadida a que fuese
mi esposo, con quien hablava
(que pena) hice al Rey patente
mi amor.
Con la obscuridad
me equivoco que, que no es este
el Rey pues a su otra parte
le oigo hablar.
Lanze inclemente
de el Rey es la voz
Aqui
lo que no se vé, se huele
El mar anda por las nubes
Grande novedad infiere
haberse alterado el Rey
y pedir Luz.
Ya previene
a este ahogo, mi discurso
den: fab. a de la guarda, soldados / que llama el Rey, diligentes / venid con luzes al punto / sale con sols. / y luzes
el remedio con la gente
de la guardia hé de volver
a salir, pues soy su Gefe.
das de rtarla Rey. con el rey y luz a otra parte
La guard, aqui tienes
toda la guarda con luzes
Cielos quien hizo tal trueque
viva estatua soy de yelo
Espero quien os ofende
Si anda el Rey tras una Luz
a mi amo le da con veinte
de que se queja
De que
no le alumbra la que quiere
ap
Aunque en el Jardin esté
el fementido que aleve
a quien de esposo y amante
trata esta infiel, como pueden
mis iras aueriguar
cual sea entre tanta gente
disimular es preciso
hasta que mi ofensa vengue.
Como e pensado; Señora
el susurrar de las verdes
hojas de el viento movidas
me hicieron creer que. pudiese
haber gente en este sitio
que oculta dichosamente
tu magestad; y a mi error
rindo gracias, pues me ofrece
el acierto de gozar
de vuestra luz refulxente;
sospechas, pues, a evidencias
pasáis, los Cielos fomenten
iras, venganzas, castigos
en que mi amor se convierte
Bien cautele mi peligro
que pena, ya de mi muerte
llegó el plazo
Si sabrá el Rey
conocido al que le ofende
Pesares disimulemos
Hasta que mi agravio vengue
no vivo
De prisa masca
el Rey
Por esso dijere
mal
Permitidme señor
que me retire
Prospere
señora, el cielo tu vida.
Vanse la Reina. / Luz y la ida / mas -
Fabila y melias queden
con migo, despejad todos
Y yo tambien
Pues no
Advierta
que ara falta en el Despacho
que a de hacer falta
Un bufete
Vase a la Reina. y Luz / al paño
Luz observemos atentas
todo lo que el Rey confiere
con el Duque de Cantabria
y con Melias.
Pues ya tienes
noticia de sus traiciones
no te arán las que le oyeres
novedad.
tu como amigo
Melias, tu como pariente
Duque, os prevengo que hoy
profana de las paredes
de palacio el real recinto
confes, e incontinente
escandalo, y suponiendo
por infalible esta especie
el castigo, que a delito
tan execrable compete
emprendo dar, y advertid
que. este, aqui a de resolverse
A quien se vio en estrecho tal
fatal destino el Rey tiene
noticia de nuestro amor
Que así al Rey su pasión ciegue
Bien sabéis por mi inocencia
Ap.
Pues ya el Rey no visita tiene
de los deslices de Luz
antes que de delincuente
me arguya a mí, con el Rey
anticiparse previenen
mis recelos, y mis iras.
Atended, señor, que puede
ser que estéis equivocado
Ap.
Duque de Cantabria en este
reparo, no os detengáis
yo tengo prueba evidente
de lo que afirmo, aunque el Duque
es deudo de Luz, que pase
mas en su estimación creo
mi gusto que este accidente
Mortal estoy; y sabéis
Señor, quien el delincuente
es, que con Luz
Ya os entiendo,
pues, si mis iras supiesen
si mi furia rastrease
si mi coraje tuviese
del que comete el delito
tal, el indicio mas leve
no le hubiera ya mi ardiente
indignación consumido
Bien el Duque se previene
Ap.
Aunque salí de un ahogo
de otro grande el alma pende
Ay señor, mas tus ciegos
anhelos mira el alma teme
Señor, a vuestra infalible
aseveración, no debe
oponerse nadie, aunque
aunque no me fuesen evidentes
como lo son, los desahogos
Melias, atiende
a que tan sagrados puntos
se tratan, y se confieren
con más templanza
Fábila
ved, que yo puedo dar leyes
de estado, y sé bien
Pues cómo
en mi presencia
Déxeme
llenar, Señor
Me turbé
sin advertir.
Que me estrechen
a no vengar tal arrojo
mayores inconvenientes
Pasemos a lo que importa
respondedme formalmente
Duque hablad vos
Gran Señor
bien sabéis vos que los Jueces
a lo alegado, y probado
deben arreglarse siempre
para dar definitiva
sentencia, aunque no conteste
lo probado, y lo alegado
con lo que privadamente
de los delitos del reo
el Juez a presumir llegue
con que este pleito hasta ahora
no está en estado de verse
si es que proceder en él
queréis jurídicamente
Ay dulce esposo del alma
Ap.
Don Fábila bien adviertes,
mas arrojado le creí
pero arguye legalmente
Melias, que decís vos
Señor, digo que mi ardiente
deseo de vuestro obsequio
con mas pronto curso emprende
mostrarle, en cuyo supuesto
digo, que aunque no estuviese
de por medio el sacro asumpto
de tu decoro, el mas leve
ápice, de un querer
ofendido, es competente
motivo a sacrificar
las vidas, sin detenerse
en mas reparos, y en estos
términos, paso a ofrecerme
a sustentar en batalla
y campo, que incontinente
es Luz, y que incursa está
en fatal pena de muerte
Que esto sufráis Cielos Santos
No dudes que ellos se venguen
Qué escucho; a traidor villano
mis iras te darán muerte
Melias con tu parecer
me conformo, y elijo este
medio
Ap.
Pues a mi propuesta
veo que ya el Rey asiente
no perderé un solo instante
en lo intentado; conviene
Señor, con vuestra licencia
voy a fixar los carteles
que emplazen el desafío
Salen la Rey. y Luz
Id al punto
Pues no tiene
inconveniente, sí,
que el fervoroso, el ardiente
celo, de vuestro servicio
que mueve a Melias, se aquiete
hasta oír, a mi Prima Luz
dadla licencia que apele
de vos turbado y ceñudo
a vos templado, y clemente
Pues como vos hasta aquí
cuando mandé
No se entienden
conmigo preceptos tales
Decís bien, cuanto quisiere
puede hablar Luz; a tirana
Con la sangre del que ofende
mi honor lavaré sus manchas
que en una deidad, celeste
quepan traiciones Melias
supuesto que Luz pretende
dar razón de sí: decid
a todos los nobles que entren
Ap.
Vase
a obedeceros voy; nada
importa, que Luz alegue
cargos contra mí, pues ya
no imprimen en la mente
de el Rey, pues de sospechosa
la venganza la convence
Señor
Que error
Sale Melias
Qué labia
Ya todos los nobles tienes
puestos a tus pies
Y sale, por si necesario fuese
a mayor abundamiento
Di quién
Darse de la plebe
Pues eres mas de uno tú?
No; pero valgo por veinte
Para qué
Para dos cosas
Y son
Vocear, y hacer gente
que nos mandáis gran Señor
De lo que aquí a Luz oyereis
sabréis el motivo, que
me mueve a que estéis presentes
Admirar sus resplandores
toda el alma se conmueve.
Decid, pues, Luz
Gran Señor
porque a los siglos no quede
la nota de que un Monarca
tan grande, y justo atropello
las instancias al derecho
los términos a las leyes
y que sin probar las culpas
decreta penas de muerte
ni la posteridad
se murmure, como que quede
que no dio satisfacción
a una calumnia, que mueven
desenfrenados deseos
y animan pechos aleves.
Digo, que la acusación
que me hazéis de incontinente
o la que ofrece Melias
a hacer notoria, padece
nulidad, como traslado
se me de (cómo dar se debe)
a mi constancia, y decoro
desapasionados Juezes
que justos, legales, doctos
y bien puestos en la serie
de esta comisión, constando
de mi pecho lo ignorante
pues, presento por testigo
a los, que infaliblemente
prueban, pues siendo contrarios
dicen contra producentem
y son vuestras dos conciencias
yo aseguro que decretan
contra los que la subsistan
y a favor de quien padece
pues me pregona, una honesta
y otra me afirma prudente
grande arrojo mucha audacia
poco respecto parece
hablar tan claro, y a vista
de la magestad presente
pero quien lo censurare
como desahogo cotexe
con la expresión de las quejas
veánse, las que se fueren
y obsérvese que la causa
a los efectos excede
demás de que quien está
en fatal pena de muerte
incursa como asegura
quien cela, observa, y atiende
que el Regio esplendor sus timbres
e inmunidades conserve
por qué se a de embarazar
en el casual accidente
de que sus justos descargos
injustas calumnias prueben.
En público me arguis
de frágil, e incontinente
a los vínculos, con que
nací, de que tiene leyes
de pundonor, y entereza
mi obrar, pues sea patente
y notorio, que porque obro
arreglada a los niveles
de esta obligación nativa
padezco los inclementes
golpes, que padezen todos
los que a maldades no asienten.
Cuando el poder, las pasiones
y los vicios las promueven
Decís, que profané el sacro
recinto de las paredes
de palacio, a que respondo
Señor, que está muy presente
en mi memoria, que a sido
cuna de veinte y ocho Reyes
(mis anteriores todos)
su real ámbito, y en este
supuesto con gran tezón
he logrado mantenerle
en toda su integridad
que acaso violar pretende
quien más debiera celar
su decoro reverente;
y a mí como camarera
mayor vigilar compete
causando este enorme exemplo
imitaciones aleves
en viles pechos, y acaso
rebozadas en la especie
de leales expresiones
los que opicio son infieles
pero que te mentidades
que alevosías, no envuelve
un ánimo, a quien destorpes
apetitos ponen leyes.
Bien pudiera yo explicarme
en este punto; si fuese
lícito, argüir de virtudes
con quien vicios solo entiende.
Paso al empeño esencial
de que al Solio refulgente
de mi decoro, y sagrado
de mi honor, al eminente
trono de mi pundonor
ni imposturas maldicientes
ni maquinas maliciosas
ni artificiosos doblezes
ni calixinosas sombras
descomponen, ni obscurezen,
porque de el modo que no es
defecto en el presidente
de los astros, que sus claros
resplandores no penetren
las denzidades rebeldes
pues sus brillantes reflejos
íntegra la luz mantienen
aunque en rexiones sombrías
no alumbren, ni reververen.
Así el constante brillar
de mi honor no descaeze
porque a ánimos ocupados
de omores su luz no llegue.
No a avido mi hazaña en la tierra
virtudes sobresalientes
a quien los vicios, y el odio
guerra abierta no presenten
siendo el crisol que separa
lo eficaz de lo aparente
que esta en la persecución
declina, y aquella creze.
Qué atributos, qué blazones
que provechos se establezen
hasta que en formal discordia
de la emulación se aprueben
porque no animen las mías
las amenazas de la muerte
como si en su inmunidad
jurisdicciones tuviese
quien en la memoria vive
nunca en el aprecio muere
porque el que acaba glorioso
labra en su tumba su oriente
viva mi eterna memoria
y muera mi vida breve
que una imortalidad cuesta
poco, por mucho que cueste
porque el celebrado ocaso
y nacimiento del fénix
si hasta aquí quien le imitase
no tuvo, ay ya quién le excede
pues si él se labra el sepulcro
es en su edad decadente
y yo me constituyo viva
cuando la mía floreze.
El fénix reprodúze
en sus cenizas ardientes
y con una luz que apago
yo, muchas mi fama enciende.
fiel septima de la vida
voluntario, es a los leves
impulsos propios, y a extraños
rigores, la mía se ofrece.
Maquine la iniquidad
crueldades, el odio intente
descréditos, administre
la integridad de las leyes
la pasión que da luz
aunque a la malicia pese
condenada, absuelta libre
o encarcelada; niveles
de pundonor y constancia
a de dar al orbe siempre.
Qué dolor
Qué pena
Que ancia
mi instancita amorosa crece
por ahora
Mis iras arden
oyéndola, mas vehementes
Sus desahogos mi rencor
en vivas llamas encienden
Explicóse
Y algo más
porque fue con perendengues
Pues yo sé que en Luz no cabe
tal delito; no merece
la pena de mi desvío
por mas que Melias alegue
calumnias, que la virtud
de mi prima desvaneze
Ap.
Melias, pues aveis oído
a Luz; a falsa serpiente
a engañoso cocodrilo
qué decís, ved si os convénzen
sus descargos.
Gran Rey
hombres como yo no pueden
retratarse, cuerpo a cuerpo
y espada a espada defienden
mi lealtad, y mi valor,
con quien lo contrario siente
que Luz profana el sagrado
de palacio.
Que no venguen
tan detestable maldad
los cielos
Que esto consienten
mis iras
Ap. a Fabila
Deteneos Duque
ved que os perdéis nada invente
vuestro valor hasta que
yo os lo advierta
Ya obedece
mi indignación tus sacros
preceptos
Allí va mi viene
Don Fabila
Por mi cuenta
si a su tiempo no corriere
murió mi amor
Todos los que estáis presentes
aveis oído que Melias,
arreglado a nras. leyes
góticas, y antiguas, hace
campo marcial
arrojale
Pues la especie
comprendida está de todos
Señor, y es poco decente
para repetida, dadme
permiso de que maneje
con más decoro esta empresa
por mi mano el accidente
de averse quedado en ella
este guante competente
asumpto fue en otro lanze
a contenciones corteses
sobre alzarle de la tierra
vuelto a ella de empeño
el valor de quien le alzase
Don Fabila
el ahogo que padece
su dueño, pues la costumbre
de nuestros ritos, previene
que quien levantare el guante
a la acusada defiende.
no os mováis hasta mi tiempo don fabila
Ap.
Ap.
Que así me estreche
el empeño que la Reina
en amparar a esta aleve
hace! Costumbre es usada
que ya fuerza de ley tiene
en nuestra España, a ninguno
se pone límite, que entre
en este empeño; si aquí
el vil traidor estuviere
que toda mi ira provoca
en el modo de ofrecerse
al duelo conoziere
quien es; pues estais presentes
los mas nobles de mi reyno
hablad por horden
Clementes
cielos, que esto consintáis
Que límite mi impaciente
rigor la Reina
Mas prisa
se dieron en el bailete
a alzar el guante
Pesara
menos que ahora
Que enmudecen
vuestros labios, Brises, fabio
Lidoro, Aurelio, felix
qué decís.
Gran Señor
no e de ser de quién se queje
que a una culpa, aunque sea incierta
que en vuestro decoro yeve
hice cobro
A fementido
Buen galán
Galante al temple
Señor lo mismo que brises
os responde, es lo que sienten
todos
Pues ya está convicta
Luz, supuesto que no quiere
a su defenza salir
nadie.
No seáis tan ardiente Melias
que aun falta uno
que responda tan valiente
como vos.
Pues en la voz
de todos no se comprehende
la de cada uno
Acordaos
Señor, de que expresamente
nombrasteis a Brises, fabio
Lidoro, Aurelio, y felix
sin acordaros de que
don Fabila está presente
y de que es merezedor
de que su voto se aprecie
a Fabila
Haced que os asista
y advertid, que así os conviene
Practicaré tus preceptos
Señora
Ap.
Fue de la mente
diversión; porque fabila
voto, y de calidad tiene
en mi aprecio, y mi memoria
tiene, y tendrá muy presente
que su valor de un despeño
fatal me preservó indemne
anticipándose a todos
su lealtad
Entre los fieles
vaticinios, que Jacobo
me predixo, ya veo este
cumplido
Hablad, pues fabila
Ap.
Señor, yo, ya mi ira tiene
lugar para su venganza
El quiere que se lo rueguen
Tal es el dicho convite
Ved, que el Rey mi Señor tiene
suspensa vuestra tardanza
qué decís
Ap.
Llevar conviene
el disimulo adelante
digo, que mi reverente
respecto a la magestad
Pues como así abatiendo
vuestro valor, y nobleza
al vínculo de pariente
al llanto de el desamparo
a la nota que padece
vuestro pundonor faltando
a un empeño que a prudente
juicio, exija vuestro enojo
Y a no puede
mi opinión quedar bien puesta
si se vluite
Detente
mirad lo que decís duque
recobraos
Aún ya tiene
Melias competidor,
que pesan; pero no infieren
mis iras, don Fabila,
sospechas, pues las presentes
circunstancias le disculpan.
Pardiez, aunque por dos veces
Lo quiso así la comadre
que tiene al lado.
Del palenque
Duque
Vase.
Melias al duelo
Vase.
A llorar mi infeliz suerte.
Vase.
A prorrumpir en rencores.
Vase.
A rogar al cielo vengue
tal maldad.
Vase.
A ver si sale
Luz de este lance decente.
Vase.
A ver la fiesta segura.
Donde
Vase.
Desde un balcón verde
Sale Teodosio.
¡Qué alboroto, qué estruendo
inopinado
hallo en la Corte, donde fatigado
de fatales recelos
llego ahora, y se aumentan mis desvelos
habiendo oído, aunque confusamente
(¡qué horror!) que mi hija Luz, es delincuente.
Como a tan grande afrenta
la voz se abate, si la vida alienta,
del grande Guindasunto, hijo segundo,
gloria, y terror del mundo.
¡Ay de mí!, no es mi hijo don Rodrigo
llamado a la corona, más que digo
el valor no apocado
que en mi espíritu late, no ha postrado
a sus pies más contrarios
que cuantos en sus doctos comentarios
cuenta el César primero
de Roma, por despojos de su acero,
pues como, ya a cenizas, humo, y nada
Tocan clarín y cajas.
Sale Melias con la espada desnuda y cae a los pies de Teodosio.
de mi opinión manchada.
El defecto, la causa, y el fomento
no ha reducido ya mi noble aliento
que miro el Duque Melias,
en recio combate, miden
los aceros, en formal
duelo reñido, a que asisten
los Reyes, y aunque el valor
igual en los dos compite
el Duque más venturoso.
Sino le vence, le rinde,
y fuera ya del palenque
mortalmente herido (horrible
espectáculo) luchando
con las ansias insufribles
de la muerte, tropezando
con las agonías dice:
Luz desta inculpada.
¿Qué oigo?
que prorrumpa un infeliz
en tan felices acentos,
pero, pues veo que le siguen
para enterarme de todo
el caso, que me retire
conviene, observando atento
y oculto lo que se sigue.
Sale todo Fabila con la espada en la mano.
¿Qué dices traidor?
Que el cielo,
aunque a mi pesar, me oprime
a confesar, que los rayos
que fue sombra, que fue eclipse
nacida de afectos viles,
la que en el terco y furioso
honor de de Luz (infalible
congoja) mi labio puso
por efecto de los timbres
de su recato la ofensa
fue, que a su pundonor hice.
Volvió el cielo por mi causa,
consoló mis penas tristes.
Este resistió, sin desgracia.
Pues no lo es morirse
un hombre a gusto de todos.
Si el matador que vive
me por cierto.
¡Qué rabia!
¡Qué júbilo!
¡Qué apacible
suceso!
Escóndense y fuera.
Esperanza anima
el honor de Luz compite
con los luminosos rayos
del sol.
¡Oh, acento apacible!
¡Oh, constante hija del alma!
Señor, pues ya veis que oprime
el justo enojo del cielo
la injusticia, califique
tu voz para con el mundo
mi honor ofendido, y libre
de toda nota.
No solo
mandaré que se publique
en la Corte; sino en todo
mi reino; que mal me aflije
sus ansias el alma. Vamos,
señora, servidme en ir
por no ver los cumplimientos
cansados que ahora se siguen
de Fabila, a Luz, me ausento.
Prima, quedad, pues permiten
el tiempo, y las circunstancias
esta llaneza.
Vase la reina.
Duplique,
Señora, el cielo tus días
todo el término posible
a su poder.
Pues de Luz
veo el honor sin eclipses,
la mortificada llama
de mi ardiente amor revive
más eficaz.
El Rey va con un palmo de narices.
Pues contenerlas tan largas
no suele que se las fíen.
Da a salir y detiénese.
Pues se prevenga a los reyes,
ya es tiempo de que averigüe
por extenso.
Dueño mío.
¿Qué oigo?, otro cuidado aflije
el alma, ocultarme importa
a infiel hija.
Pues dígneme
con piadosa ira sus rayos
el cielo contra ti, las tristes
sombras, que en tersa luz
inventaran que no brillen
de la fatiga, de el ahogo
que a vivir apremia, y a vos oprime
el alma en la fatal duda
de su término felice
¡oh adverso tuyo! (qué pena)
de mi amada prenda.
Ay triste
memoria, porque me acuerdas
en India tan plausible
otro tan calamitoso.
¿Qué es lo que llego a oír?, lince
seré hasta apurar la causa
de mis dudas.
Mi bien dime
dónde la mitad del alma
está.
Esposo mío
que a esta menor ocasión
tus pesares no duplique.
Adorada amada, ¿no adviertes
que no hay pena tan terrible
como una noticia envuelta
en dudas?
Buenos melindres
después de veinte y ocho meses
de casados.
¿Qué es lo que oíste
alma?, ya pedir albricias
pudieras, pero qué impide
que Luz no me haya avisado
de su empleo.
Que al escondite
lo que in facie eclesiae se hace
ande, no es cosa terrible.
Recatos de el rey son estos.
¿Que aumentes con encubrirme
una pena, tantas como
de ignorarla se me siguen?
Esposo amado a Pelayo
tu hijo, el rumboso y esquife
al arbitrio de la fortuna
le dimos.
Sale.
Inútil triste
el gozo, ¡ay querido nieto!
Yo diré lo que se sigue.
¿Qué ves, oh padre, cuándo?
Teodosio es, ¡qué terrible
empeño!
Malo.
¿Por qué?
Porque a un suegro quién resiste.
Quien con la hija se contenta
sin dote.
Me conveniste.
Hija mía.
¿Qué es lo que oigo?
¿Qué escucho?
Pues, ¡vos dijisteis!
Pues llegasteis a entender.
Hijos míos, ¡qué increíble
júbilo, de que Himeneo
une en lazos felices,
y castas aras, dos almas!
Yo sí.
Señor, yo.
Ya os dije
que supuesta esta noticia
tan gustosa, y tan plausible
a mí de vos, os suplico
de la ambigüedad que aflije
vuestros pechos, a sacaros
vengo, diciendo que vive
vuestro hijo Pelayo.
¿Qué oigo?
Que está en mi casa.
¿Qué dices?
¡Inmenso bien!
¡Sumo gozo!
¡Qué ventura!
¡Dicha increíble!
Pues, ¿quién de peligro tanto
le preservó?
¿Quién, decidme,
le condujo a tal ventura?
Después sabréis que se mide
la providencia divina
con los riesgos, cuando piden
medios sobrenaturales
la cultura de sus fines;
lo que ahora a mi obligación
toca, es que a los timbres
de tu valor atribuya
el que mi opinión consigue
por tu medio, pues los cortes
de tu acero la redimen
tan cabalmente.
Señor,
no tus voces mortifiquen
mi confusión, no.
Porque no halla
el labio expresión, que explique
con decoro, los afectos
de gratitud que concibe
el ánimo, de tu heroico
procedimiento; se ciñe
a que, lo que en los acentos
no cabe, el alma publique
llega a mis brazos famoso
héroe; hija mía, tú elegiste
tan proporcionado empleo
a tu persona que admite
mi aprobación, sin reserva.
Señor, en mi ánimo imprimen
tus favores indeleble
carácter.
Padre; mi humilde
resignación, a tus pies
se postra.
Como un alfilete
está ya el viejo.
¿Qué mucho,
si le dan con los anises
de la boda?
Y sin los gastos,
que es un muy amargo ítem.
Que colmado de ventura
mis dichas el día prosiguen.
Pues ya un azar se atraviesa.
¿Cuáles?
Que viene Briseno
hacia acá.
Ap.
Terrible empeño.
Padre, esposo, no duplique
nuevos enojos, que os vean
aquí, de mi adverso triste
vuestra atención, la preterga
con que yo despido a este.
Pues sola quieres quedar.
No esposo. Cintia me asiste,
y sobre todo me quedo
yo conmigo.
Aunque rendirme
debo a este argumento, estemos
a la vista.
Hija, tu firme
constancia, asegura, que
tu decoro no peligre.
Vamos, Duque.
De mi honor
Argos seré, seré lince.
Yo me atrevo.
A qué.
Vanse los 3.
A que Luz
ni da cuartel, ni se rinde.
Sale Briseno.
Luz divina, Luz divina.
bello imán, astro felice
de mis pensamientos, norte
venturoso, que dirige
dichosamente del alma,
con apremio apetecible
las potencias y sentidos.
Cesen vuestros viles
conceptos, traidor, cobarde,
villano.
¿Qué oigo?, ¿qué dices,
Luz?
Es falto de memoria
el hombre.
No te alucines.
¿Sabéis infame con quién
habláis?
Ap.
Ya este ultraje pide
alguna satisfacción
de aquellas que se permiten
tomar de damas; mirad
que aunque el acero no esgrime
su corte con las beldades,
tiene medios el despique
con ellas.
Bien sé que el brío
de cumplimiento le ciñes.
¿Qué decís?
De tu valor
los elogios, pues hiciste
alarde de él, a la vista
del espectáculo triste,
que los luminosos rayos
de mi honor, mas repetirte
lo que con tanto sosiego
y seguridad hiciste
de tu salud, es inútil.
Todos ven, que ni una tilde
se añade al caso.
Ap.
Hace que quiere tomarle la mano.
Qué vivos
Las iras, y ansias que oprimen
ya al alma, disimulan.
Es forzoso, yo no he de irme
sin un favor tuyo, Luz,
que aunque deben atribuirse
a tales, los que de tu
hermoso ceño llego a oírte,
esto ha de ser en la nieve
de tu mano, han de imprimirse
mis labios.
Dale una bofetada.
Cobarde, a tanta
osadía, así resisten
de Luz el honor, y brío.
Vase.
¡Ay de mí!, antes que respire
nadie este ultraje, ausentarme
conviene, mientras maquino
venganzas a tal agravio.
Salen Teodosio y Fabila.
¡Qué valor!
¡Qué bofetón!
¡Qué tigre!
Aunque los ecos llegar
no pudieron.
Aunque oírse
no alcanzaron los acentos.
De lo que os propuso triste.
De lo que altivo os dijo.
Florida noticia.
Si piden
interrogatio, et responsio
un mismo caso.
¿Qué dices?
Recio.
Que de la respuesta
la pregunta se colige.
Baste, que desempeñar
de mi palabra me vistes
Como ofrecí.
Tu tesón
es sin ejemplo.
Los timbres
de tu pundonor exceden
en luz al sol.
Cintia, dime,
porque le pegó la tarja.
Por despegarle.
¿Qué?
El tizne
que trae en el carrillo
izquierdo.
Pues que se limpie
pese a su vida.
Hija mía,
pues vence el cielo impasible.
Pues el milagro el valor
triunfa.
Pues en Luz compiten
el honor, y la constancia.
Nada temo.
Nada aflije
mi ánimo ya.
Firme rostro
a empresas inaccesibles
daré.
Los cielos te amparen.
Pues sus auxilios asisten,
que el amor lícito y casto,
triunfa de quien le persigue.
Cintia y qué papel hará
el que para Luz te dije
que medio el Rey.
El del bobo,
supuesto que no le distes.
Fin de la Jornada Segunda.
Jornada Tercera.
Al risco.
Al valle.
Monteros,
hacia la ribera.
Al bosque.
Soltad la traílla a los galdos.
Salen Fabila y Teodosio con escopetas.
Divídanse los ventores
por todas partes.
Al llano.
Pues el ejercicio noble
de la caza, divertidos
a los Reyes tiene, logre
nuestro cuidado, de este breve
rato, porque sin que noten
nuestro retiro, tratemos
de los medios, y desórdenes
que en el empeño presente
es preciso que se tomen.
Bien sabes el grande riesgo
que tu honor, y el mío corren,
pues el Rey.
No lo repitas.
Insiste.
De sus errores
en la porfía.
Y que tristes,
despechado, a los baldones
que a Luz dio.
Un villano
procedimiento, conformes.
Intenta.
No me lo acuerdes.
Subsanar.
De sus traiciones
un vil aborto.
Hacerte.
Que no te turbe y asombre,
prorrumpir en tales ecos.
No halla el discurso otras voces
con que explicarse, y que el Rey
tiene impuesto, en que los cortes
de tu acero, contenerse
debieron, sin que sus golpes
diesen la muerte a Melias.
Sino rendirle,
¡qué enorme
y vil propuesta!
Tomando
por pretexto.
Sinrazones,
que simula la malicia.
Que fue accidental desorden
de el juicio, y a delirante
en Melias, que en tales loores
de Luz rompiese.
Mis iras
sus depravadas ficciones
castigarán.
Y que a mi hijo
don Rodrigo, con informe
de el ilustre empleo de Luz,
ha avisado que a la Corte
venga.
Prevención prudente,
ya lo sé, y el que a un joven
en la edad, en el aliento
es consumado.
Esta noche
le espero.
Un precipitado,
bruto, en fatal riesgo pone
a la Reina.
¡Qué oigo, cielos!
La Reina arriesgada, y torpes
mis plantas, ¿no es ya trofeo
de su peligro mi estoque?
Dentro al otro lado.
A Luz una horrible fiera
alcance da.
Pase o ponen
los respectos al cariño.
Tales provincias.
Pues si cogen
a un tiempo, en diversos sitios.
Dentro.
Si a la Reina no socorren
con presteza a gran peligro
está.
Al otro lado.
Con pasos veloces
la fiera da alcance a Luz.
Fabila, al instante oponte
de la Reina al precipicio,
que de las garras feroces
de la fiera yo a mi hija
libraré.
Vase.
Así te responden
mi lealtad, y mi obediencia.
Entra Teodosio por una puerta y sale por otra la Reina.
Aguarde escándalo torpe
de las selvas, que a la furia
de tus crueles invasiones
pondrá límite el esfuerzo
de mi valor.
Pues no corre
vuestra real persona riesgo
ya, que se recobre
vuestra magestad conviene.
Sale Teodosio con Luz.
Fabila heroico a los nobles
oficios de tu lealtad
y a mi valor reconoce
nuevo ser, mi vida, aunque
no animo hasta saber si no
está mi prima.
A tus pies.
Disfrutando los favores
de tu real memoria.
Prima.
Salen el Rey, los hombres y cazadores.
Señora.
Hacia aquí se oyen
los ecos, pero qué miro,
¿quién señora, fue el faetonte
afortunado, que al cielo.
escaló los resplandores.
El aliento de Favila
puso límite al enorme
intento, del desbocado
bruto.
Y los templados cortes
del alfanje de mi padre
Teodofredo, a los veloces
pasos de el cerdoso bruto
pusieron mortal, y torpe
escarmiento.
Lee.
A las proezas
del duque (que corresponden
a quien es) debí una vida
yo hasta aquí, y desde oy supone
mi aprecio, que es ya de un alma
la deuda, pues hace el corte
a la vuestra su valor.
El sentido de estas voces
es embarazar que el duque
por su cuenta otra vez tome
estorvar de esta tirana
la venganza que disponen
mis iras.
Mucho me honráis
para que la mía postre
yo mas decente a tus pies
señor, me ofrece ocasiones
mi dicha.
Aparte.
Turbarla intentan
mis iras, y mis rencores.
Teodofredo no excluya
mi pecho de los pasmones
de su invencible valor.
Señor, en confusión ponen
a mi estrechez limitada
lo extenso de tus favores.
El rey masca.
Brites gruñe.
Pues celos.
Pues bofetones.
No se dijeren.
No salen.
Sin tragar.
A dos tirones.
Tomad el coche señora
que ciertas disposiciones
tengo que tratar con Brites.
Señora sobre el informe
que tienes ya del arrojo
de Brites, y de mi noble
inocencia, colegir
podrás las digresiones
que con el quiere tratar
el rey.
Yo aré a las traiciones
de Brites, oposición
tan firme que admire al orbe.
Vanse.
Su augusto amparo reduce
a júbilos mis temores.
Id todos acompañando
a la reina hasta la corte.
Aparte.
Infame Brites tus viles
trazas, su muerte disponen.
Vase.
El castigo de maldades
por cuenta de el cielo corre.
Malo va esto
ya no gusta el rey de ti.
Pues el porte
de aquel papel, que dije
me a de pagar.
Pues te expones
a dársele a mi ama.
Vase.
Calla
tonta.
Vase.
Demonio es el hombre.
Brites.
Gran señor.
Pues nada
causa el positivo informe
de el oído, y vista prueban
casuales presunciones.
Y estos dos nobles testigos
contestes ambos deponen
de Luz las fragilidades
examinadas la noche
(que veras) que en el jardín
impía especie.
No aja el corte
a las penas gran señor
la expresión de propias.
Y pues el justo motivo
de tu enoxo es.
Que provoques
todas mis iras deffeo
porque mas violentas obren.
Que equivoca con las sombras
creyendo, que eras
Enorme
impresión.
De sus deslices
Memoria horrorosa.
El móvil
profano manifestó
su frágil pecho.
Un bronze
es al oírlo el sentido.
Las cauteladas traiciones
con las expresiones tiernas
de esposo amante, y
No doble
mis fatigas, tan indigna
memoria, y volviendo al orden
de nuestro argumento digo.
Que, aunque crey muerto en el choque
sangriento, el duque, a medias
para lo publico abone
el honor de esta tirana
no debe templar los golpes
de mi ira, que la fortuna
injusta, y varia, despoje
del premio, al que le merece
y al indigno de él, le apropie;
en este supuesto paso
a proponeros.
Perdone
señor tu respecto, que aja
paréntesis a tus voces
pues suponiendo que intenta
tu majestad.
Que supones.
Que mi valor aga cobro
segunda vez.
Aunque te oye
mi atención, con sumo gusto
pues a mi deseo el corte
anticipa tu denuedo
parece que corresponde
la eficacia y prontitud
con que a esta impresa se logre
te ofreces a algun motivo.
Donde
se atraviesan a tu punto
y gusto, los superiores
motivos, señor, esparar
que se limitan mis nobles
lealtades de los afectos
que tu quietud descomponen.
a tirana injusta, yo
lavare de mis baldones
la fea mancha con su sangre.
Pues Brites, el valor, obre
lo que el ingenio discurre.
Y esto se ofrecen los cortes
de mi acero.
Aparte.
Mis desprecios vengare.
Aparte.
Satisfare mis rencores.
Vanse y salen D. Fabila, Teodofredo, D. Rodrigo muchacho vestido de camino y Biscocho.
Otra, y mil veces amado
hijo Rodrigo a mis brazos
llega.
Sean eternos lazos
padre.
Vienes muy cansado.
Aunque la posta e corrido
a los pocos años nada
cansa.
Como en la posada
aya cama, y poco ruido.
Hermano con alborozo
singular a repetir
la dicha de conseguir
ideal parentesco el gozo
vuelvo.
La que yo contigo
vincula mas que amistad.
Como esto fuera verdad
vele aquí un cuñado amigo.
Hijo ya ves que el empeño
es grande.
Donde ay go-
señor, supongo que no
se ará de él ninguno dueño.
Ved hermano, que desdicha
diera, que no te asistiesen
mi lado, y brío.
Sí liñesen
sobre quien a de clemir.
Sin que se falte al atento
decoro, al regio explendor
celar de Luz el honor
es de los tres el intento
en esto vamos formales
pues padre, hermano, y esposo
que concurran es forzoso
a tan grande empeño.
Decís bien.
Me convenzéis.
Pues unidos.
Pues constantes.
Pues resueltos.
Sin ofensa.
Sin agravio.
Sin ultraje.
De la lealtad.
Del decoro.
A la majestad.
Desaires.
Del honor.
De la opinión.
De los créditos.
Que infamen.
Que desdoren.
Que deslustren.
De marido.
Hermano.
Y padre.
La fama.
El brío.
Los timbres.
No han de contar los anales.
No han de oír las tradiciones.
No constará a las edades.
Pues Fabila.
Pues Rodrigo.
Pues Teodofredo.
Los tres rostro hacen
a las sombras, que pretendan
oscurezer su real sangre.
Y yo el abajor de el papel
Es poco el deste con tratarse
secreto.
Pero no es
de criado.
Que disparate
pues porque.
Porque no a andado
hablador ninguno, que calle.
Hijo oculta tu persona
a de estar, hasta que el lanze
arreglado a su explendor
llegue a manifestarse.
De executarlo así, os ago
desde aquí, pleito omenaje.
Biscocho, entra tu en palacio
por que si ocasión hallares
de ver a Luz de lo que
as visto, de nuestra parte
la informes; vamos hermano.
Vamos hijo.
Vanse.
A los esmaltes
de tan nobles parentescos
darán mis acciones realze.
Entra por una puerta y sale por otra.
Sale Cintia.
También yo iré allá; pero
considero, que es ya tarde
y que aun, sobre el desayuno
el reñir no es saludable.
De antecámara en salón
me entro; Dios me la depare
buena.
No pinta muy mal
sino con todo con parte
de lo que buscava, di.
También vengo yo a buscarte.
Pues hallarás la chispa
si buscas.
Que.
Novedades.
Pues que ay de nuevo.
Que amiga eres de diamantes
Cintia.
Dímelo.
A eso voy.
Pues quien
te lo embaraza.
Esta frágil memoria.
Por si es de gusto
para mi ama.
Que te canses
en persuadirme a mí, a que
creo otra cosa.
Pues ya sale.
Sale Luz.
Da, mí, seme y acordando.
Bien mientes.
Tú me enseñaste.
Biscocho a buena ocasión
vienes.
Pues si vengo a darte
una noticia de gusto
no es preciso.
Mis pesares
admiten cosa que alivie
su invasión.
Un mal de madre
que ahora oy nadie a sanado
como entra, ni como sale
quitará la nueva, que
yo te traigo.
Pues, no tardes
en dezírmela, a que esperas.
Tu hermano llegó esta tarde
a Toledo.
Que me dices
Don Rodrigo.
Y un don Marte
según sus roncas.
Noticia
tan gustosa, y apreciable
me a dilatado, doblados
correrán desd'oy tus gages.
Plegue a Dios, que quien tal dice
plegue a Dios que quien tal hace
plegue a Dios, que quien tal manda
que los calzones se calze
para que aja mande, y diga
Que.
Cuanto se le antojare.
Ya e visto a mi padre ya
a mi Rodrigo.
Sin turbarse
que es lo que prueba en tu hermano
valor, constancia, y aspe
se revierte a Brito.
A quién
a Brito, dilo.
O ay, no es nadie
a su cuñado, con quién
se dieron las buenas tardes.
Con que ya aprueba mi empleo
mi Rodrigo.
A todo hace.
El rey al paño.
Que ventura; este papel
da a tu amo, que es importante
el aviso, que contiene
El rey a visto entregarme
el papel perdido somos
si por señas explicarme
podré con mi ama, señora
no os canséis que no e de darle
por ningún caso.
Que dices.
Para que ará estos visages.
Hace señas Biscocho a Luz que calle.
Que es lo que miro un papel
Luz no dio a Biscocho.
Que hacer
que dices, estás sin juicio.
Esto va malo.
No saues
que hablas conmigo.
Señora
no le é hacer tal desaire.
Señores, que encanto es este
pues como dilo, como infame
atrevido.
Quien creyera
que e discurrido, ya fácil
salida, a este estrecho; digo
que no mereze un amante
tan fino desprecio tanto.
Ya no ay mas que oír.
Quien, di, tales
atrevimientos te dicta
viven los cielos.
Sale el rey.
No pasen
vuestras iras al castigo
que inventa, que a brio amante
(quien es dista el papel)
yo se le daré.
Mortales
ansias me cercan, sin vida
estoy.
Requiescant in pacen.
Dadme ese papel Biscocho.
Yo, cuando, si en el semblante
de mi ama, no conociera
su pena, con la del martes
le avía de dar un rato.
Traidor, villano, al instante
me dad el papel.
Señor
así pagas mis leales
afectos.
Traidor que dices.
Que a días que me mandaste
que diese un papel a Luz
y porque vale mas tarde
que nunca se le daua ahora.
Lo que yo vi en Luz fue darte
a ti un papel.
También yo
vi lo mismo.
Ya cesaréis
congoxas.
Por que vió al rey
eran aquellos visages.
Pues donde está.
Donde a estado
de tres meses a esta parte.
Dádmele, pues.
Veis le aquí.
Este es el mío.
Ay tal darle
pues yo digo que es ageno.
Y donde está el que acabasteis
de recevir.
En tu mano.
Pues, es este.
Si no paren
mis faltriqueras papeles
sí señor.
Pues como darte
pudo Luz mi papel.
No
tiene respuesta de balde
como vos al mismo instante
se le di, y bolviéndomele, con
los letroncillos de infame
pícaro, atrevido, a mi
papeles.
Vase.
Y pues ya save
vuestra majestad quien es
el blanco de su corage
suponiendo por delito
digno de castigo grande
el arrojo de emprender
visiosas temeridades
sin ofender la justicia
cuio curso es invariable
como absoluto juez debe
mandarle, no se propase
prohiviendole que intente
empresas impracticables
y a dos buen hombre, yo os juro
que vuestro desahogo pague
cuando el respecto a la real
presencia, no lo embaraze.
Cintia vida y honor fío
de biscocho a las lealtades.
Vase.
Yo doy el chafallo a toda
la cofradía de los sastres.
Bueno queda; pese a su alma
quien tal masca, que tal trague.
Que importa que en este caso
los sentidos se engañasen
si de sus deslices tengo
cierta, infalible, y constante
prueba, y aunque. a sus cautelas
pese, e de aplicar yo tales
medios, a que conste al mundo
su culpa, que lo implacable
del castigo, como efectos
de la justicia se abrace.
Vase.
lo que importará será mi amo este papel al instante.
Vase y sale la reina y Cintia.
Buena va su alma esto echo
no sea perdido la tarde
en posesión de ración
doble, estoy ay expectante
de beneficio, y consiento
la habilidad, no se cansen
que para los encoxidos
no ay mas que hospital y carzel.
Que obstinado que ciego y que
violento
en su fatal intento
el rey se porta
Si hallo en tus favores
a mis ansias, mis penas, y temores
gozo, alivio, y consuelo
que importa que el desuelo
de la impiedad intente
estragos contra mi, si la hace frente
tu valor.
Luz querida
por parienta, ignorante y perseguida
por evitar el formidable estrago
que hace a tu vida amago
habrá juicio prudente
que por preciso, justo, y por decente
no gradúe mi empeño
aunque el orrible ceño
de mis celos, especie indecorosa
es esta en mí; tratemos de otra cosa
de peligro orroroso
te sacó el cielo, acaso misterioso
fué que tuviese el criado
tan pronto otro papel.
Es muy honrado
mozo el tal niño.
De ahogo mas estrecho
me sacó su agudeza.
Es de gran pecho.
Di, me, as advertido
al duque lo que hacer debe.
Instruido está de todo señora
Dios nos la depare buena
bueno esta ella mal armada.
Pues instituya la prudencia
ordenada a fin eróyco
las obras que la cautela
dirixe a fines visiosos.
El rey tiene centinelas
puestas a tus pasos, Luz,
y pues entraste a esta amena
estancia, con advertido
disimulo, por la puerta
pública, y me e introduzido
yo, con Cintia por la secreta
desvíase algo de mi
para que la inútil prueba
de importunas malicias
que el rencor hacer intenta
con sus mismas traza aga
su malicia manifiesta.
Señora inesclava soy
soy tu hechura, soy tu sierva.
El rey y Brites al paño.
Ya señor en el jardín
está Luz.
A cruel fiera
sin duda de los jardines
tendrá llane el que fomenta
mis iras.
Esso, es sin duda
sople mi rencor la hoguera
que en el pecho de el rey arde.
Disfrazando con destreza
la voz é de averiguar
quien el traidor, que alimenta
mis iras es; al dudoso
reflejo de las estrellas
distingo confusamente
un bulto.
Con evidencia
infalible sé que es Luz
porque yo é estado en la puerta
del jardín y solo Luz
a entrado hasta ahora por ella
esto es cierto.
Apuráre
Llégase el Rey
a doncellas, a la Reina
Con reflexión, y advertencia
su culpa, pues malogró
o no basó su extrañeza
imprudente, tan buen lance
haciendo que sea tragedia
útil del escarmiento, quien
da a mis pesares materia.
Sois don dueño mío
El Rey es
aunque recatar intenta
la voz: Sí señor, pues quien
sino yo ocupar pudiera
este sitio, y a estas horas
suponiendo la suprema
dicha de que a el concurriereis
vos.
Aparte
A engañosa sirena
qué decís, que tanto ordenen
mis repetidas finezas
pues no fuera culpa grande
no corresponder a ellas
Aparte
No precipitarme importa
pasando a la última prueba
de tan enorme delito
pues cosidas ya las puertas
tiene la guarda, y salir
no podrá de aquí, él y piensa
que es, con quien está infiel habla
para que sea sangrienta
venganza de mis agravios
que en él tomaré, y en ella
que en fin es la querida
todo mi cuidado premias
Hase el Rey a la Reina y dice
Querido esposo, pues, cuando
falte yo a correspondencia
tan precisa
Ahora verás
tus traiciones descubiertas
infiel tirana
Traición,
traed luces
Sale Fabila con gente y luces
Venga con ellas
la guarda
Qué mandas?
Nos ordenas
pero qué miro
Lo que ando
no hablaba aquí
Qué os altera
señor, si fui yo quien creí
que en esta mansión amena
que dichosa mente ocupa
vuestra real persona hubiera
quien atrevido notase
las permitidas licencias
que recatadas son loables
y públicas inmodestas
y os turbáis cuando en ella
tal acierto me franquea
Qué pesar
Qué gozo
Qué ansia
Qué bien
Qué tapo
Qué treta
Aparte
Señora, yo (¡qué despecho!)
con la oscuridad (¡qué pena!)
equivocado (¡qué errar!)
creí también (¡desdicha fiera!)
que este sagrado (¡qué angustia!)
profanase (mal se esfuerza
la voz)
Señor, pues fue en ambos
ilusoria la sospecha
y el desengaño es en ambos
público; no crea
vuestra majestad ficciones
que se oponen a evidencias
Gran valor
Gran virtud
Grande
es la pasión de la Reina
Que así mis ideas se frustren
Parece que corcovean
Brito y el Rey
No es preciso
si todo lo que andan yerran
Señor, como las mujeres
(que también lo son las reinas)
del decoro menosprecian
por mantenerle reparos
que en especie de llanezas
tocan, por si le habéis hecho
en qué tome tantas veras
yo, el empeño, celar
de mi palacio la regia
autoridad, os prevengo
que la atención a esta empresa
ha de ser de mi cuidado
por ahora la primera
venid prima; el cielo os guarde
Vase
Vase
Sea su memoria eterna
Bizcocho di algo
A puro
el discurso
Quién
La Reina
Que en la singular virtud
de la Reina las cautelas
de esta ciega impresión hagan
tan formal
Si a vuestra alteza
parece, con disimulo
podremos dar luego vuelta
a este sitio suponiendo
que vuestro ánimo se aquieta
para observar.
Aparte
Vase
Ya te entiendo
id vos sirviendo a la Reina
Duque, y Brito con migo
viene ahora a dar providencia
a otra expedición de más
entidad; la ardiente hoguera
de mi ira revivirá
a quien la enciende a pavesas
Vase
Yo lavaré con la sangre
de quien me injuria, mi ofensa
Que un vil traidor, un aleve
el ánimo del Rey mueva
a tales demostraciones
de despecho
Si amo está
le salen todas, que daño
te hace
Pues a la potencia
de su ley empeñado, quien
viste.
La de una Reina
Aparte
Entra por una puerta y sale por otra
Pues tengo de este jardín
llave, y mal punto a dar cuenta
a Theodofredo y Rodrigo, iré
de lo que pasa
la puerta cierro
Sale don Rodrigo de rebozo
No admite mi afecto
ni mi ardimiento tolera
tanta dilación en ver
a mi hermana, y a mis quejas
justas dar satisfacción
haciendo fatal tragedia
de el vil cobarde, traidor
que las causa, y las fomenta
Parece que hacia este sitio
con recatada advertencia
se acerca un hombre
Por mí tendrá pan y callejuela
Quién va allá
Quién pregunta
Quién os manda, que esta puerta
desembaracéis, pues nadie
la ocupa sin mi licencia
de intruso
Ved que será la otra
de más abajo
Sangrienta
muerte, os dará quien la guarda
si un solo paso más a ella
os llegáis.
Aunque mudos
los que intentáis defenderla
a uno que vale por mil
veréis cómo se franquea
al instante.
Os engañáis
porque yo aquí no entro en cuenta
Sacan ambos espadas y broqueles y riñen
De qué forma intentáis
lograrlo.
De esta manera
Qué presuntuosa arrogancia
Qué temeraria soberbia
A mi esfuerzo os oponéis
Al mío hacéis resistencia
Ya que no sea de manos
yo he de embarazar de lengua
el lance, que por mi vida
que parece que se aprietan
señor duque de Cantabria
deténgase vuestra excelencia
Qué escucho, hermano decís
Don Rodrigo, pues vos erais
Vive Dios, que reñís bien
Gallarda es vuestra destreza
Sin sanar como ni dónde
hecho la cura primera
Qué es
Haber puesto en paz
los cuñados
Pues qué intento
vuestra audacia, sin cumplir
con la obligación primera
de besar al Rey la mano
os arriesgáis a que os vean
en la corte
Yo he de verhoy a Luz
84
Ved que atropella
esa resolución, muchos
inconvenientes
No alientan
mi cariño y pundonor
hasta lograr su presencia
y darla a entender que corren
sus desahogos por mi cuenta
a vuestro lado se entiende
hermano.
De esta manera
lo entiendo, pues no puede
ser de otra.
Y pues de esta puerta
tenéis llave a todo riesgo
entremos los dos a verla
Sea como vos mandáis
pues replicaros más fuera
necedad.
Impresionó
la propuesta como en cera
Aparte
Yo mi honor he de dar a Luz en que toca
a mi esfuerzo la defensa
de su agravio; bizcocho
con tu mañosa prudencia
ve a advertir a mi padre
porque no advierta mi ausencia
de casa, ni me eche menos
Me obligo a hacerle que crea
si es del caso
Qué
Vase
Que estás
hilando con las doncellas
Abrid duque
Ya tenéis
el paso franco
Aparte
Entran y vuelven a cerrar y al mismo tiempo el Rey y Brites al paño
Sosegá
mas el alma, un Vesubio
es el pecho.
Brites, no adviertes
que abrieron
de los jardines la
puerta
qué horror.
Señor ya lograron
tus designios de esta empresa
el fin
A infiel, a tirana
do va lleva la Reina
a quien ampara, pues tengo
repartidas centinelas
en las salidas y entradas
de palacio, y aun impuestas
algunas damas, que celen
sus pasos, aunque violencia
haga a mi impaciente furia
para compensar con ella
la gravedad del castigo
coronada con la evidencia
la culpa aquí he de esperar
a que el vil infame vuelva
a salir.
Y haciendo yo
señor, al punto la seña
prevenida, acudirán
a ella las guardas, que cercan
a palacio.
Sale Rodrigo y Fabila y la Reina
Brites calla
no adviertes, que ya dan vuelta
a la llave por de dentro
Como llamó a Luz, la Reina
no pudimos detenernos
más.
Aparte
Pues ya mi hermana queda
advertida de que corren
sus agravios por mi cuenta
qué aguardo
Ligero, Fabio
Quiero advertir, que no es esta
la seña, y que nadie
acudirá
El Etna
de mi pecho suplirá
el error, al punto mueran
los viles traidores Brites
El Rey, y Brites (qué pena)
son estos (horrible lance)
A mí ninguno me estrecha
y pues es de noche el paso
abramos; tú a Brites deja
a mi cuidado.
Bien dices
Dónde canalla proterba
os ocultáis
No se ocultan
nunca hombres de ricas prendas
Riñen
Villano, traidor, cobarde
ahora de tus ideas
infames, a tu pesar
verás el castigo
Intentas
un imposible
Traidor
será memoria funesta
de tus maldades, tu muerte
Tropieza el Rey y cae
Veréis, en mi leal defensa
lo contrario, pues solo hago
una noble resistencia
a vuestras injurias
Caí
Pues levantaos
Hada templa
mi coraje para daros
la muerte.
Suprema
causa defiende mi vida
Cáesele al Rey la espada y la banda y levanta la Fabila
Que este traidor se defienda
tanto
El acero perdí
Pues a vuestra mano vuelva
y proseguid.
Pasad
de atento. Las centinelas
acudan aquí
Rodrigo
retirémonos, que llegan
con luces
A mi pesar
lo ejecuto así
Vase
Esta prenda
ha de probar mi lealtad
y de Luz la inocencia
Vase
De este lance mi venganza
es preciso que proceda
El acero le tiráis
Salen con luces algunos
Ya con los filos no encuentra
de su espada mi furor
A tus órdenes dispuesta
tienes tu gente señor
Validos de las nieblas
de la noche hicieron fuga
Señor, pues son ya evidencias
los indicios
Calla Brites
no las ansias, no las penas
no el furor, no las congojas
que hacen a mi pecho guerra
aumente tu voz; yo juro
que antes que el rubio planeta
ilustre al orbe; ha de hallarme
con los nobles en la Vega
de Toledo, destinado
teatro de las palestras
contenciosas
Ya mi hacer
firme y brioso corro en ella
a tu dictamen
Pues Brites
un instante no se pierda
Mi ira los mide a siglos
Pues, a la lid
Vase y salen Theodofredo y Bizcocho
A la Vega
Reñida contradicción
con las penas tiene el sueño
No conmigo, que otro dueño
buscan desde la oración
No sé qué inquieta turbado
con desorden mi sentido
Qué, que nos ha amanecido
Cómo
Sale don Rodrigo
Sin haber cenado
Mi pena lee en encubrir
padre y sí, que incomoda
su quietud
El que es ya moda
de quien vela, no dormir
No agravar su pena intento
hijos en las noches ardientes
de Julio, sin accidentes
sirve el lecho de tormento
esta es la causa de estar
levantado tan temprano
dónde dejas a tu hermano
Aparte
Preciso, es disimular
estará en algún jardín
tomando el fresco
Él intenta
meterlos, según la cuenta
en un medio celemín
Sale Fabila
Theodofredo, don Rodrigo
Hermano
Hijo, ya yo menos
su vista hechaba
Aparte
Tocan clarín y caja
Muy grandes
son los favores que os debo
cómo ambos disimulan
conviene mi sentimiento
pues me dice Cintia, que
Quién este marcial estruendo
ya estas horas, moverá
A rabiosa ira, provoca
su rumor
Si será esto
tocar a desayunar
Aparte
Volcanes respira el pecho
pues sé de esta novedad el origen
Al momento
a saber de tan extraño
caso, la causa bajemos
Entran y van por otra y tocan y dicen los 3
Vamos al punto, señor
Ya parece que más cerca
se oye el rumor
Y más lejos
lo que yo esperaba
Y qué era
Que trajeran algo bueno
entre dos platos
Las leyes
a quien los nobles y el pueblo
siguen, son las que hacia la Vega
se encaminan
Vanse
Salen todos y corren una cortina y un sitial con dos sillas, los Reyes sentados y Luz más abajo en un taburete
Pues siguiendo
la multitud con recato
la vuelta a la calle demos
Plaza, plaza
Pues yo a esta voz manifestarme no puedo
entre tanta confusión
podré ocultarme sin riesgo
de ser conocido.
Aparte
Bien
previenes, corro emisferios
y el alma a mi furor
quedados hay que Theodofredo
y yo dudemos salir
porque no nos echen menos
89
Vasallos, y amigos
magistrados, nobles, pueblo
pues estáis todos presentes
que sepáis de este congreso
el justo motivo, intenta
mi ánimo; estadme atentos
De tu voz pendientes
esperamos tus preceptos
Qué violencia
Qué horror
Qué ansia
Esto no huele a torrezno
Pero indica cartenazos
si no me engaño.
No acierto
a alentar, alma, pues ya
tienes el llanto hecho
a los pesares, prestadme
para sufrirlos, aliento.
Llegó el día de mi venganza
a pesar de impedimentos.
Bien sabéis que entre las leyes
que en justicia, y paz el reino
monárquico del poder
mantienen, es sacro fuero
suyo, que quien profanare
el inviolable respeto
a la inmunidad sagrada
de palacio, cometiendo
en ella torpes delitos
es de muerte infame reo
humano.
Bien lo sabemos
Pues, sabed, que Luz está
incursa, en el crimen feo
de frágil, e incontinente
Basta, por mis santos cielos,
pues va contra mi ignorancia
Qué escucho
Falta el aliento
Un mármol soy
Qué aflicción
Buen desayuno
Y lo es fresco
Pues, siendo esto así, y que
infalible prueba tengo
Brites celador constante
de que, el que el esplendor regio
intenta ofender, le aumente
cultos, con sus escarmientos
noble, y valiente se ofrece
a mantener cuerpo, a cuerpo,
y espada, a espada, con quien
lo contrario sienta, en duelo
formal
Así lo aseguro
y probaré con mi acero
Entrase
Aquí no hay más que esperar
y pues me consta que el tercio
honor de mi hermana apuesta
candideces con el cielo;
yo daré satisfacción
al mundo de mi ardimiento
Brites yo te otorgo campo
y tu desafío apruebo
sin reservas.
Gran señor
no mediréis qué pretextos
alega ahora la malicia
para abrir el quicio a un pleito
que se remitió a la espada
que le sentenció el esfuerzo
que le aprobaron tus voces
y confirmó las del pueblo.
Y una causa sentenciada
por el curso que del derecho
previene, en que de la prueba
el actor resultó reo
e inculpado el procesado
con testimonio tan cierto
como el que de la verdad
dan las víctimas bostezos
de la vida, abrir queréis
el juicio.
Luz yo no puedo
negar el curso a las leyes
En lo dicho me mantengo
constante señor.
Pues yo
me hago cargo de el empeño
de probar a toda costa
que aventaja a los reflejos
del sol el honor de Luz
91
Y yo defiendo lo mismo
que los años no envejecen
en los nobles el aliento
Theodofredo por ser tanta
parte, excluye el derecho
de que la tengáis en este
caso, en cuanto a este duelo
podáis mantener Vos duque
sabéis, que una vida os debo
yo, que la de la Reina
anima, por vuestro esfuerzo
Yo confieso, aunque confieso
que debí esa dicha al cielo
Aparte
Pues por vida de la Reina
de no permitir, que a riesgo
se exponga la que yo tanto
estimo, guardo, y aprecio
que se quede Luz indefensa
consigo por este medio
Mirad, señor
Advertid
Que notado
Que mal puesto
En el punto
Con el mundo
Si embarazáis
Desatentos
estáis, pues queréis que rompa
tan sagrado juramento.
Que tiranía
llana violencia
En alma estoy
Y yo ciego
Se parece que sabrá a palos
bizcocho
A Nuño Toledo
Y cómo creen
Es a plomo
como granizo sin viento.
Aunque baje mi valor
a mantener este duelo
con la espada como vos
gran señor habéis dispuesto
que si de los que aquí están
presentes no admite el reto
ninguno, queda conclusa
esta causa, y
Deteneos
porque mi espada defiende
Porque defiende mi acero
De Luz el honor
De Luz
Cómo, contra mi precepto
ninguno.
Vase.
Que tiranía
Vase.
Que violencia
Fiel empeño
que a contraído no se logra
por el arreglado medio
que está aplicado a la causa.
Los más ilustres del reino
saldrán, como ya he ofrecido
Me tienen.
Mucho silencio
es este.
Tú lo verás
que hablan.
Cómo
Por los dedos
Dice Rodrigo desde lo último de la valla.
Porque ni el menor indicio
porque ni el menor recelo
de que con odio, o pasión
en esta causa procedo
quede al mundo, pues presentes
está de todo mi reino
la primer nobleza aquí
Segundo requerimiento
Yo por mí mismo he de hacerles
porque estoy seguro y cierto
que nadie salga a esta causa
plebe, noble, caballero.
Hay alguno de vosotros
que se haga cargo del duelo
que mantiene Brítes
Si hay
yo lo contrario defiendo
y probaré que es traidor
cobarde, infame, y protervo
alevoso, y mal nacido.
quien en el cristalino espejo
del honor de Luz, intenta
turbar.
Vase.
Sin mí estoy, el eco
de esta voz conozco
Llega
a ese triunfo de mi acero
presuntuoso lidiador.
Cobre espíritu mi aliento
ay querido hermano.
Dios provido y legal el cielo
en el valor de Rodrigo
en asión a tanto riesgo
Regocijo del alma, cumples
con quien eres.
Santos cielos
volvisteis por vuestra causa.
Ya este Roldán, a Gaiferos
tiene enfrente.
Por qué os
echáis a río de Toledo
Mientras se han dicho estos versos venía a dejarse a lo de la valla y Rodrigo alta... en el tablado.
Quien sois, descubríos
Señor
pleito homenaje tengo hecho
de no darme a conocer
hasta salir de este empeño
Dadme permiso, de que
no le quebrante; advirtiendo
que no solo igual a Brítes
(aunque es tan gran caballero)
y tan valiente compito
con él, sino que le excedo
con conocidas ventajas
en ambas líneas.
Vase.
Tocan cajas, y pífanos y vibran las varas en la forma acostumbrada, y van acorralando el torneo sacan las espadas y riñen =
Muy presto
lo hemos de ver, mi permiso
tenéis, y pues habéis puesto
de no descubriros! que irá
desde ya principio al duelo.
Piense rendirse el traidor
Sin igual es su denuedo
Pues defiende una indefensa
volved por su causa cielos
Bien batalla D. Rodrigo.
Pendiente alma, y vida tengo
de este lance.
Con qué airoso brío
batalla el mozuelo
Dios te ayude.
Vive Dios,
que no dais ninguna en seco
Vuelva el cielo por su causa
Cómo tanto me detengo
en acabarle.
Cae Brítes.
A que aguardo
aquí de todo mi aliento
muere vil traidor.
Caí.
Pues no pasarás del suelo
Herido de muerte estoy
Eso, ya entra más adentro
Hay melas de todas
Que oigo
descubríos al momento
Aún hay más que hacer señor
Que ventura
Que tormento
Que alegría
Que desahogo
Su causa apadrinó el cielo.
O, morir, o desdecirte
Brítes.
A morir me ofrezco
antes mil veces, que hacer
tal vileza.
Vaya hacia el, sale Jacobo y con una mano detiene a Rodrigo y con la otra levanta a Brítes=
Pues borremos
de difunto, vil traidor
muere en tu culpa protervo
Antes que muera su error
retratará, alzad del suelo
Brítes.
Jacobo es este
que dicha
Que es lo que veo
Jacobo aquí
que ventura
Quien eres di, monstruo fiero
Que intentas terrible fiera
pues nada turba mi aliento
Este es Jacobo, según
lo que a Luz oí otro tiempo.
Quien ha traído aquí a Jacobo.
Quien es este caballero.
A nadie mi vista turbe
pues testifica, que vengo
de parte de Dios, Ved que,
su poder, el desaliento
mortal de Brítes suspende
hasta que abrá de su infierno
pública retractación
porque no muera protervo
e impenitente el que impera
en las diademas y cetros
Jesucristo Rey de Reyes
me manda quede su parte
te intime (oh Rey) que los ceños
de su ira divina vibra
contra ti, si de tu pecho
la malicia, y la torpeza
continuas persiguiendo
a la virtud con el fin
detestable, horrible, y feo
que tú sabes, y se yo
por revelación del cielo.
Yo, cuando, sí, donde, como
no prosigas que los ecos
de tu voz, (que congoja)
de tus obras, que tormento
te califican profeta
y te arguyen verdadero
ministro de Dios, pues sabes
los escondidos secretos
del alma, y a quien la vida
desampara, das aliento
en tu vida sucesión
Infalible a los preceptos
de tu voz, como a divinos
oráculos, el imperio
de mi albedrío se postra
a tu arbitrio.
Qué contento
Qué gozo
Alma alentad
Agonía respiremos
Qué prodigios
Vase y desácese lo de Rodrigo.
Qué fiereza
para quien está en el quinto
pues a la piedad divina
cabrá mi arrepentimiento
y ejecuta ya la muerte
a mi vida por momentos
en la presencia de Dios
y de los hombres confieso
que en el honor de Luz nunca
noté el desliz más ligero.
Padre de el pleito homenaje
que os hice ya estoy absuelto
pues con el coro arreglado
aquí, quien soy me manifiesto
al mundo, restituido
mi honor.
Qué es lo que veo
Sobrino a mis brazos llega.
tú en la corte, tú en Toledo
Y sin verme
sí señor
que tuve que hacer primero
la diligencia, que has visto
Huya de mí torpe lexío
Hermano a tu gran valor
alma, vida, y honor debo
Tú eras hijo querido
Rodrigo sois vuestro siervo
Sea enhorabuena sobrino
Señora vuestro fiel vero
Malaño de la chicanería es este
Pues qué echar menos
La cera
Por qué
Por qué hacen ...
con una luz dos entierros
Decidme varón sagrado
que debo hacer porque al ...
dar satisfacción cumplir
pronta, y practicad luego
Permitir a Luz que elija esposo.
Yo lo concedo
y a vista de los prodigios
que toco de mis recelos
(aunque probables al juicio
humano, ya nada creo
sino lo que admiro
pues
porque concurra el asenso
de la razón natural
a la fe, que a los portentos
divinos dais, porque
no alegue el entendimiento
que al apremio del milagro
se subordinó su imperio.
porque en mí no atribuíais
a ligereza el empeño
tan constante.
Y porque
ni aún en la imaginación
quede de mi honor el terco
brillar; oiga la Reina
mi señora a quien yo debo
honras, que exceden las líneas
de lo posible, y afectos
que (aunque en el género humano
en la especie son inmensos
como a manchado mi
punto sus nobles preceptos
Pues sabes, que alza recato
que su beldad tiene dueño
con mi aprobación.
Que dices!
Que por evitar los riesgos
que en su honor sin esta sombra
pudiera padecer a esto
me resolví, gran señor.
Una y mil veces apruebo
tan noble resolución
y me persuado a que efectos
serían de esta misma causa
otro lance más moderno
que alteró mi voluntad
y turbó mi entendimiento
Esta banda os lo dirá
gran señor.
Luego el empleo
ilustre de mi sobrina
Luz, es con vos
De Himeneo
el casto y dichoso lazo
No vive
quien, sino vuestro
garbo, hubiera contenido
en el margen del respecto
los ímpetus del valor
Beso tus pies
A buen tiempo
se acuerda del Rey de que es mi ama
su sobrina.
Tubo intento
de contraer antes con ella
más íntimo parentesco.
De tu virtud y constancia
sobrina mía, pregonero
seré mientras viva.
Esclava vuestra soy
Pero de lejos
Y aquí rematan los lances
de este caso verdadero.
Fin.