Moisés
Protagonista de la obra. Hebreo salvado del Nilo y criado en la corte de Faraón, primero aparece como general victorioso de Egipto y después como elegido de Dios para liberar a Israel y conducirlo a través del Mar Bermejo.
Antonio Mira de Amescua
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Egipto, probablemente en tiempos bíblicos de la opresión del pueblo hebreo, Moisés pasa de niño salvado del Nilo y criado en palacio a general victorioso de Faraón tras conquistar Etiopía, lo que suscita tanto honores como sospechas. La acción se desplaza luego entre Jesén, la corte egipcia y Madián: la persecución de los hebreos, el homicidio de Eliacer en defensa del honor de Solomí y la huida de Moisés conducen al héroe hasta la zarza ardiente, donde recibe de Dios la misión de liberar a Israel. De vuelta a Egipto, Moisés y Arón desafían a Faraón, sobrevienen las plagas, el pueblo sale hacia la libertad y el paso del Mar Bermejo cierra la obra con la derrota del rey perseguidor y la afirmación de Moisés como capitán de Israel.
La obra comienza en Egipto, donde se recuerda el origen de Moisés y su ascenso en la corte de Faraón. Ante una guerra contra Etiopía, un oráculo aconseja que el ejército egipcio sea dirigido por un hebreo, y Faraón encomienda el mando a Moisés, criado en palacio tras haber sido salvado de niño del decreto que ordenaba arrojar al Nilo a los varones hebreos. Se cuenta cómo la infanta Termud lo halló en una cestilla, lo adoptó y lo libró de una primera sospecha regia cuando el niño arrojó al suelo la corona. Ya adulto, Moisés obtiene una brillante victoria militar: atraviesa un paso lleno de serpientes mediante el ingenio de llevar cigüeñas en jaulas, derrota al enemigo, sitia la ciudad de Gaba y recibe de Tarbis, hija del rey etíope, la oferta de matrimonio y de la corona. Acepta el enlace para asegurar la rendición, pero vuelve a Egipto repudiando a Tarbis y entregando Etiopía tributaria a Faraón, gesto que despierta admiración en Termud y en el propio rey, aunque también provoca sospechas, envidias cortesanas y memoriales que advierten del peligro de favorecer tanto a un hebreo.
Mientras crece la privanza de Moisés, aumenta también la opresión del pueblo de Israel en la tierra de Jesén. Los hebreos lamentan que, lejos de aliviarse, sus trabajos se agraven; entre ellos destacan Arón, María, Datán y el gracioso Masar. Paralelamente se desarrolla un conflicto doméstico: el egipcio Eliacer persigue desde hace tiempo a Solomí, mujer de Datán, y finalmente entra engañándola en su casa fingiendo ser el marido. Cuando Datán descubre la afrenta, Moisés interviene, escucha el caso y, considerando probado el delito, mata a Eliacer y oculta su cadáver en la arena, pidiendo secreto por el bien del pueblo hebreo. Sin embargo, Datán revela después el hecho en una disputa por un pedazo de pan, y Faraón, que ya buscaba una ocasión contra su favorito, ordena la muerte de Moisés. El castigo no llega a cumplirse, porque una intervención prodigiosa permite su huida, y el héroe escapa hacia Madián. Allí defiende a Séfora junto a un pozo frente a otros pastores, es acogido por Jetró y se casa con la joven. En ese nuevo ámbito pastoral y familiar recibe después la gran llamada divina: Dios se le aparece en la zarza ardiente del monte Horeb, le revela su nombre, le manda volver a Egipto con su vara para liberar a Israel, y le anuncia que Arón saldrá a su encuentro para asistirlo en la embajada.
En la tercera parte, Moisés regresa a Egipto y, junto con Arón, reúne a los principales hebreos, demuestra con prodigios el origen divino de su misión y es reconocido como capitán de Israel. Entretanto, Faraón persiste en su tiranía y se entrecruzan nuevas tensiones en torno a María, a quien el rey pretende sin éxito; su resistencia reafirma la firmeza moral de la familia hebrea y contribuye a la ira del monarca. Moisés y Arón comparecen ante Faraón para exigir que el pueblo salga al desierto a ofrecer sacrificios, pero el rey rechaza la demanda, desprecia al Dios de Israel y atribuye los prodigios a encantamientos. Entonces se desencadenan sobre Egipto las plagas: la conversión del agua en sangre, ranas, mosquitos, langostas, peste, lepra, tinieblas y, finalmente, la muerte de los primogénitos, males de los que los hebreos aparecen preservados. Presionado por el desastre, Faraón deja partir al pueblo, que sale con sus bienes y con joyas prestadas por los egipcios; pero luego lo persigue hasta el Mar Bermejo. Allí, gracias a la vara de Moisés, el mar se abre para Israel y después se cierra sobre Faraón y su ejército. El desenlace presenta la salvación del pueblo, la destrucción del perseguidor y la exaltación de Moisés como caudillo elegido por Dios, mientras los hebreos cantan agradecidos la victoria y Masar, único egipcio o personaje de posición ambigua que logra salvarse, se une al grupo vencedor.
Protagonista de la obra. Hebreo salvado del Nilo y criado en la corte de Faraón, primero aparece como general victorioso de Egipto y después como elegido de Dios para liberar a Israel y conducirlo a través del Mar Bermejo.
Rey de Egipto. Favorece inicialmente a Moisés por su valor militar, pero acaba dominado por la sospecha, la soberbia y el deseo amoroso, convirtiéndose en perseguidor del pueblo hebreo hasta su destrucción final.
Hermano de Moisés y principal apoyo de su misión. Participa en la defensa del pueblo hebreo, acompaña a Moisés ante Faraón y actúa como portavoz y colaborador religioso en la liberación.
Hermana de Moisés y de Arón. Hebrea de gran firmeza moral, rechaza las pretensiones de Faraón y representa la defensa del honor y la integridad del pueblo oprimido.
Infanta egipcia que rescata a Moisés del Nilo, lo adopta y lo protege ante Faraón. Su vínculo afectivo con el héroe explica parte de su ascenso en la corte.
Figura cómica de gran presencia escénica. Antiguo soldado ligado a la campaña de Etiopía, pasa por distintos oficios y lealtades, sirve a Faraón en algunos momentos y termina sobreviviendo al desastre egipcio para reunirse con los hebreos.
Hebreo del pueblo de Israel. Su honra ultrajada por Eliacer desencadena la acción que provoca la caída de Moisés ante Faraón, aunque más tarde vuelve a integrarse en la colectividad liberada.
Hija de Jetró en Madián y esposa de Moisés. Lo acoge tras su huida, se casa con él y aparece ligada al episodio de la circuncisión de su hijo en el camino de regreso a Egipto.
Consejero o privado de Faraón. Alimenta la desconfianza hacia Moisés y acompaña al rey en varias decisiones políticas y represivas.
Egipcio vinculado al trabajo forzado de los hebreos. Persigue a Solomí, la engaña haciéndose pasar por su marido y muere a manos de Moisés como castigo de esa afrenta.
Marco general de la obra y centro del conflicto político y religioso. Allí se desarrolla la opresión del pueblo hebreo, la privanza de Moisés, las plagas y la resistencia de Faraón.
Espacio de poder donde se premia a Moisés por la campaña de Etiopía, se fraguan intrigas contra él y se escenifican los enfrentamientos entre el rey y los enviados de Dios.
Territorio habitado por los hebreos dentro de Egipto. Funciona como espacio de esclavitud, trabajo forzado, conflictos domésticos y quejas colectivas del pueblo de Israel.
Escenario de la campaña militar inicial. Sirve para mostrar la capacidad estratégica de Moisés y su renuncia a la corona etíope en favor de la lealtad a Faraón.
Lugar de refugio de Moisés tras huir de Egipto. Allí encuentra hospitalidad, forma una nueva familia y se prepara indirectamente para su futura misión.
Espacio sagrado de la revelación divina. En este lugar Dios se manifiesta a Moisés, le entrega la misión liberadora y confirma el valor prodigioso de la vara.
Ámbito pastoril en el que Moisés defiende a Séfora y entra en contacto con la casa de Jetró. Marca la transición del héroe desde el exilio hacia su nueva vida.
Espacio del desenlace milagroso. Se abre como camino para Israel y se convierte después en sepulcro de Faraón y de su ejército.
La acción gira principalmente en torno a la salida de Israel de la esclavitud egipcia por mandato divino y bajo el mando de Moisés.
Los acontecimientos decisivos de la obra, desde la elección de Moisés hasta las plagas y el paso del mar, muestran la intervención constante y superior de Dios en la historia.
Faraón encarna el abuso del poder político, la persecución y la obstinación, frente a la resistencia moral y colectiva de los hebreos.
La trayectoria de Moisés en la corte muestra cómo el favor real puede trocarse en persecución, y cómo la lealtad es interpretada unas veces como mérito y otras como amenaza.
El episodio de Solomí, Datán y Eliacer sitúa en primer plano la reparación violenta de una afrenta y la importancia del honor familiar y comunitario.
La obra contrapone de forma continuada las leyes, creencias y costumbres del pueblo de Israel con las de Egipto, subrayando la fidelidad a la propia comunidad.
Las pretensiones de Eliacer sobre Solomí y de Faraón sobre María muestran formas de amor coercitivo que se presentan como injustas y moralmente reprobables.
La huida de Moisés a Madián, su vida pastoril y la llamada en Horeb configuran un proceso de prueba que lo prepara para convertirse en capitán de Israel.