Don Pedro, rey de Castilla
Monarca castellano cuyo matrimonio con Blanca de Borbón desencadena la acción; se enamora de María de Padilla, ordena la prisión de Blanca y acaba disponiendo la muerte de su hermano Fadrique.
Juan Pérez de Montalbán
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Entre Francia, Valladolid, Toledo, Sidonia y Sevilla, la acción narra cómo el matrimonio político entre Blanca de Borbón y Pedro I de Castilla queda arruinado desde el inicio por la pasión del rey por doña María de Padilla. Tras conocer a María junto al Duero, Pedro repudia de hecho a Blanca, la manda prender y trasladar por varios lugares de Castilla, mientras Fadrique intenta defender a la reina frente a la injusticia del monarca. En la Sevilla de la Puerta Macarena, hacia donde Fadrique acude confiado por una falsa reconciliación, culminan los presagios de la obra con su asesinato ordenado por Pedro y con la consolidación trágica de la tiranía regia.
La obra comienza en Francia, donde Blanca de Borbón confía a Diana de Valois sus temores ante el matrimonio concertado con Pedro I de Castilla. Aunque el enlace se presenta como alianza política entre las coronas de Francia y Castilla, Blanca siente oscuros presagios y relata sueños y visiones que anuncian desgracia. Llega entonces Rodriguillo, criado del maestre don Fadrique, hermano del rey castellano, para anunciar la inminente venida de su señor y ponderar las cualidades de Pedro y de Fadrique. Poco después se celebra en presencia del rey de Francia el matrimonio por poderes entre Blanca y Pedro, representado por Fadrique, mientras un embajador inglés protesta sin éxito por las expectativas de su rey. Paralelamente, en Castilla, Pedro conoce durante una cacería junto al Duero a doña María de Padilla, sobrina de don Juan Fernández de Hinestrosa, y queda súbitamente prendado de ella; dominado por esa pasión, decide que María será su reina y rechaza de hecho el matrimonio recién concluido con Blanca. Cuando Fadrique regresa de Francia con la noticia del casamiento consumado por poderes y del próximo arribo de la novia, Pedro le responde que la única reina de Castilla es María, y la tensión con sus hermanos se hace visible desde ese momento.
En la segunda jornada, ya celebradas las bodas oficiales con Blanca, Pedro abandona Valladolid para reunirse con María de Padilla en la Puebla de Montalbán. Su conducta revela que no reconoce el vínculo con Blanca como verdadero matrimonio, pues sostiene que falta la conformidad de las voluntades, y se muestra cada vez más receloso de su madre, de la propia reina y de sus hermanos. Blanca intenta despedirse de él y pedirle consuelo, pero recibe solo frialdad; acto seguido, Hinestrosa ejecuta una orden real que la pone bajo prisión y la traslada primero a Tordesillas. Mientras tanto, Fadrique busca recuperar el favor del rey mediante una campaña militar contra Navarra y, en medio de esa empresa, recibe la visita secreta de Diana, disfrazada, quien le entrega una carta de Blanca. En ella la reina denuncia su inocencia, teme ser trasladada a Toledo para ser asesinada y pide auxilio al maestre. Fadrique responde reuniendo a sus hombres y marchando a Toledo en defensa de Blanca. Allí, la reina, conducida hacia el alcázar, se acoge al sagrado en una iglesia y conmueve con su discurso a las mujeres y a la nobleza toledana, que se levantan en su favor. Fadrique entra entonces en la ciudad, toma bajo su amparo a su cuñada y consigue que sea tratada como reina, pero Pedro llega de improviso con tropas y con María de Padilla, desautoriza cualquier resistencia y, tras una dura entrevista con Blanca, ordena que la lleven todavía más lejos, a Sidonia, haciendo inútiles tanto la apelación al santuario como la defensa de la ciudad.
La tercera jornada sigue dos líneas que convergen trágicamente. Por un lado, Fadrique permanece en sus dominios de Giromena y Jumilla junto a Diana, inquieto pese a los triunfos recientes; una gitana le predice que debe guardarse de la envidia y de la mano de un hermano. Poco después recibe una carta de Pedro en la que el rey, fingiendo reconciliación, le agradece la conquista de aquellas villas, le anuncia la libertad de Blanca y lo invita a Sevilla para unos torneos. Confiado en las muestras de afecto regio, Fadrique emprende el viaje y acampa a las puertas de la ciudad, en la Puerta Macarena, donde nuevas señales ominosas y hasta una misteriosa voz le aconsejan volver atrás, pero él decide entrar para besar la mano del rey. Por otro lado, en Sidonia, Blanca lamenta su cautiverio y llega a encontrarse fugazmente con Pedro, que le habla con ambigüedad y no le concede libertad alguna. Ya en Sevilla, María de Padilla suplica inútilmente al rey que perdone a Fadrique, pues descubre que la invitación escondía una trampa mortal. Cuando el maestre comparece ante su hermano, Pedro le habla con dobles sentidos y ordena finalmente a su guardia que lo mate. Fadrique se defiende con valentía, pero es asesinado junto con sus acompañantes dentro del alcázar. Antes de morir acusa a Pedro de crueldad y profetiza que otro hermano, Enrique, lo matará y heredará el reino. La obra concluye así con el cumplimiento fatal de los presagios que rodeaban desde el inicio tanto a Blanca como al propio Fadrique, y con la Puerta Macarena convertida en umbral simbólico de la traición y de la muerte en Sevilla.
Monarca castellano cuyo matrimonio con Blanca de Borbón desencadena la acción; se enamora de María de Padilla, ordena la prisión de Blanca y acaba disponiendo la muerte de su hermano Fadrique.
Reina de Castilla por su matrimonio con Pedro; llega desde Francia con malos presentimientos, sufre abandono, cautiverio y destierro, y busca amparo en Fadrique y en las ciudades castellanas.
Hermano del rey y maestre, representante de Pedro en el matrimonio por poderes con Blanca; defiende a la reina perseguida y termina asesinado por orden de su propio hermano en Sevilla.
Noble castellana de la que Pedro se enamora durante una cacería; su relación con el rey provoca el rechazo de Blanca y altera el orden político y familiar de la corte.
Confidente de Blanca y mediadora decisiva en la trama; acompaña a la reina desde Francia y después lleva a Fadrique la petición de socorro de Blanca.
Tío de María de Padilla y servidor cercano del rey; facilita la relación entre Pedro y María y ejecuta, con obediencia reticente, órdenes contra Blanca.
Criado gracioso y fiel de Fadrique, muy presente en los desplazamientos del maestre y en la transmisión de noticias entre Francia, Castilla y Sevilla.
Mayordomo mayor del rey, encargado en varios momentos de acompañar y custodiar a Blanca durante sus traslados y prisiones.
Hermano del rey y de Fadrique; aparece como figura de tensión dinástica y es nombrado en la profecía final como futuro vengador del maestre y heredero del reino.
Espacio culminante de la obra: Fadrique llega a la ciudad confiado en el favor regio y, tras atravesar simbólicamente ese umbral, es conducido a la emboscada mortal del alcázar.
Centro cortesano donde se celebran las bodas de Blanca y Pedro en Castilla y desde donde el rey inicia su alejamiento de la reina y dicta las órdenes de su prisión.
Lugar de fuerte dramatismo político y religioso, pues Blanca intenta acogerse a sagrado, suscita la compasión popular y recibe allí la defensa armada de Fadrique.
Marco inicial del argumento, donde se concierta el matrimonio dinástico, se presentan los temores de Blanca y se formaliza el enlace por poderes con Castilla.
Destino de encierro extremo para Blanca, asociado desde temprano a sus malos presagios; allí prosigue su cautiverio y se produce un breve encuentro con Pedro.
Espacio de caza donde Pedro conoce a María de Padilla y se origina el conflicto amoroso que desbarata el matrimonio con Blanca.
Territorios conquistados por Fadrique que muestran su valor militar y sirven de antesala a su viaje final a Sevilla tras la aparente reconciliación con el rey.
Lugar al que Pedro se dirige para reunirse con María de Padilla, apartándose de Blanca y confirmando su decisión de preferirla a la reina legítima.
La acción muestra cómo Pedro usa su autoridad para imponer deseos personales, encarcelar a Blanca, intimidar a ciudades y mandar matar a su hermano.
El enlace entre Blanca y Pedro nace como alianza política internacional, pero queda destruido por la pasión del rey por María de Padilla.
Blanca aparece como figura desdichada que, sin culpa demostrada, sufre abandono, prisión, traslados forzosos y amenazas constantes de muerte.
Fadrique sirve al rey, defiende el honor de la corona y busca reconciliarse con Pedro, pero acaba siendo víctima de una traición fraterna.
La obra insiste en quién debe ser reconocida como verdadera reina de Castilla y en cómo la relación con María altera el orden sucesorio y cortesano.
Desde los sueños de Blanca hasta los anuncios que recibe Fadrique en su último viaje, múltiples señales anticipan el desenlace trágico.
El episodio de Toledo subraya el recurso al sagrado y a la piedad cristiana frente a la violencia política, aunque el poder del rey termina imponiéndose.