Amintas / Licas
Protagonista de la obra. Llega a Chipre bajo nombre fingido, salva al rey y al templo, se enamora de Tomiris y más tarde se descubre que es el rey de Creta.
Antonio Folch de Cardona
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte y el templo de Diana en Chipre, un extranjero llamado Amintas salva al rey Lidamas de una emboscada y al mismo tiempo descubre que Tomiris, sacerdotisa del santuario, es la mujer cuyo retrato lo había llevado desde Creta hasta la isla. Los oráculos, los celos amorosos y la ambición de Aristides complican la acción: Lidamas ama a Tomiris, Amintas la adora en secreto y la entrada nocturna en el templo acaba con la prisión del héroe y con su condena a morir por haber profanado el recinto sagrado. Cuando un embajador de Creta revela que Amintas es en realidad el rey Licas y se reconocen Lisidas y Epícharis, el incendio final del templo cumple las profecías, causa la muerte de Aristides y deja libres a los protagonistas para casarse.
La acción se abre en Chipre, junto a la costa y al templo de Diana, en medio de un naufragio y de un incendio simultáneo. Un joven extranjero, que viaja con el nombre supuesto de Amintas y va acompañado de su criado Julio, logra salir del mar y, casi de inmediato, socorre el templo en llamas y salva también al rey Lidamas de una emboscada en el bosque cercano. El monarca, agradecido, lo acoge en palacio sin saber todavía quién es en realidad. En paralelo, se perfila la figura de Tomiris, sacerdotisa o ninfa principal del templo, consagrada a Diana y sometida a un voto que condiciona su futuro matrimonial. Amintas, turbado desde antes por el retrato de una mujer desconocida que había visto en Creta, descubre al contemplar a Tomiris que ella es la misma belleza por la que había emprendido su viaje. Entonces relata su historia: es Licas, rey de Creta, hijo de Lisidas, y su padre y su hermana Epícharis fueron desterrados años atrás por una ley del reino; más tarde, al enamorarse del retrato de una princesa anónima, consultó al oráculo de Apolo, que le anunció que alcanzaría esa dicha cuando un templo de Diana ardiese. Llegado a Chipre por esa esperanza, decide ocultar su identidad mientras averigua quién es la mujer amada.
Durante las ceremonias del templo, el oráculo de Diana dicta respuestas enigmáticas que alteran a todos. A Lidamas se le anuncia que será dichoso en amor, pero solo después de reconocer a otro rey en su reino, lo que siembra en él el temor de perder la corona. A Tomiris se le promete un reino cuando vea en peligro sacrificial al rey a quien más ama, y a Amintas se le predice remedio solo después de ofrecer su propia sangre en el templo. La tensión amorosa se complica porque Lidamas se enamora de Tomiris y encarga al propio Amintas que le hable en su favor, sin advertir que el extranjero la ama apasionadamente. Tomiris, por su parte, oscila entre el rigor exigido por su oficio religioso y una inclinación creciente hacia Amintas, cuya osadía reprueba y comprende al mismo tiempo. En torno a este conflicto principal actúan otros personajes: Polivias, que luego se revela como Lisidas bajo nombre fingido, y Pidoris, que en realidad es Epícharis, viven ocultos en Chipre; además, Aristides, primo y heredero de Lidamas, ama a la infanta chipriota con ambición y desea la muerte del rey para alcanzar el trono y casarse con ella. Movido por los celos y la desesperación, Aristides penetra de noche en el templo para preparar un nuevo incendio. Amintas lo sigue para impedirlo, pero el lance nocturno acaba confusamente: ambos son descubiertos dentro del recinto sagrado, y cada uno intenta cargar con la culpa. Como el templo ha sido violado y se sospecha de una alevosía contra la deidad, los dioses ordenan que el culpable sea purificado por el fuego, y Amintas queda preso y condenado, sin revelar todavía su condición real.
La tercera jornada conduce al esclarecimiento general. Mientras Amintas permanece encarcelado y persevera en su amor y en su rechazo a salvarse mediante una confesión indigna, Tomiris intenta persuadirlo para que acepte el culto a Diana y evite la muerte, pero su compasión acaba delatando el afecto que siente por él. Lidamas, agradecido por haberle salvado la vida, trata también de buscar una salida honorable y averigua que Aristides fue quien preparó la emboscada inicial. Sin embargo, Amintas prefiere afrontar el suplicio antes que salvarse a costa de otro o de su propia deshonra. Cuando ya va a ejecutarse la sentencia ante el altar, llega inesperadamente un embajador de Creta en busca de Licas; este reconocimiento permite descubrir que Amintas es en realidad el rey cretense, hijo de Lisidas, y que Polivias y Pidoris son su padre y su hermana desaparecidos. Con ello se cumple la profecía de que en Chipre aparecería otro rey. Poco después estalla el incendio definitivo del templo: Aristides, que había vuelto a intentar destruirlo para quebrar el voto que impedía su deseo y el de los demás, muere abrasado en la catástrofe, y la ruina del santuario libera a Tomiris de su consagración. Cumplidos así los distintos oráculos, se resuelven los enlaces: Lidamas pide la mano de Epícharis, y Tomiris queda unida a Licas-Amintas, mientras la trama cómica insinúa también el emparejamiento de los criados. El desenlace confirma, de forma paradójica, que varios personajes alcanzan su fin obrando contra su intención primera o viendo que sus actos producen efectos opuestos a los buscados.
Protagonista de la obra. Llega a Chipre bajo nombre fingido, salva al rey y al templo, se enamora de Tomiris y más tarde se descubre que es el rey de Creta.
Figura femenina central, vinculada al templo de Diana. Su consagración religiosa y su afecto creciente por Amintas sostienen buena parte del conflicto amoroso y ritual.
Rey de Chipre. Es salvado por Amintas, se enamora de Tomiris y queda atrapado entre la gratitud, el deseo y los anuncios del oráculo.
Primo y heredero de Lidamas. Ambiciona el trono y el amor de una princesa de la corte, conspira contra el rey y provoca el incendio final del templo.
Criado de Amintas. Acompaña a su amo, sirve de confidente y aporta el componente cómico mientras participa en las intrigas amorosas y cortesanas.
Padre de Licas y antiguo monarca de Creta, que vive oculto en Chipre con nombre supuesto tras haber sido expulsado de su reino.
Hermana de Licas, también escondida bajo identidad fingida. Su reconocimiento final permite completar la restauración familiar y el desenlace matrimonial.
Criada relacionada con la trama secundaria amorosa. Interviene como mediadora y contrapunto cómico en escenas con Julio.
Espacio decisivo de la obra. Allí se producen el incendio inicial, los oráculos, los encuentros entre Amintas y Tomiris, la profanación nocturna y la resolución final.
Lugar de acogida del extranjero y de desarrollo de las relaciones políticas y amorosas entre Lidamas, Amintas y los personajes de su entorno.
Marco del naufragio con que se inicia la acción y punto de llegada del héroe desde Creta, que sitúa el comienzo de la peripecia.
Paraje donde se organiza la emboscada contra Lidamas y donde Amintas lo salva por primera vez, desencadenando su integración en la corte.
Espacio de espera del castigo en la tercera jornada, desde el que se intensifican el conflicto interior del protagonista y las tentativas de persuasión.
Espacio referido en los relatos retrospectivos. Explica el origen de Licas, el destierro de su familia y la búsqueda amorosa que impulsa toda la acción.
Los personajes aman, pero sus sentimientos chocan con obligaciones religiosas, jerarquías políticas y exigencias de honor que les impiden expresarse libremente.
Los oráculos orientan la acción y solo se entienden plenamente al final, cuando los sucesos aparentemente contradictorios revelan su sentido.
Varios personajes actúan bajo nombres fingidos, y el descubrimiento de sus verdaderas identidades transforma el conflicto y hace posible el desenlace.
La salvación mutua entre personajes genera obligaciones morales que pesan en sus decisiones, especialmente en la relación entre Amintas y Lidamas.
Aristides encarna el deseo de poder que lo lleva a conspirar contra el rey y a poner en peligro el orden del reino y del templo.
El templo de Diana es lugar de culto, pureza y prohibición, pero también escenario de deseos humanos, incursiones ilícitas y castigos rituales.
La obra insiste en que las acciones producen con frecuencia efectos contrarios a los buscados: quien pretende destruir salva, quien calla revela y quien huye se acerca a su destino.