Margarita
Hija del conde don Luis de Moncada y figura central del conflicto amoroso y religioso; ama a Enrique, sufre celos, posesión demoníaca y finalmente queda consagrada a una vida de castidad en Montserrat.
Antonio Manuel del Campo o Pedro Calderón de la Barca
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En las montañas de Montserrat, entre eremitas, demonios y nobles llegados a Barcelona, el amor entre Enrique de Lorena y Margarita de Moncada se quiebra por celos, obediencia familiar y una decisiva conversión religiosa. Tras ser rescatado por el ermitaño Anastasio, Enrique abandona el mundo, Margarita cae en desesperación y posesión demoníaca, y la llegada de Carlos de Castilla desencadena nuevos engaños amorosos, identidades fingidas y una frustrada conjura criminal. El desenlace combina milagro y tragedia: fray Juan Guarín sucumbe a la tentación pero es llamado a penitencia, Margarita queda consagrada a vida casta en Montserrat, Enrique es preso como supuesto matador y Carlos acaba unido a Laura.
La obra comienza en las soledades montañosas de Montserrat, donde el ermitaño Anastasio vive retirado del mundo y medita sobre el desengaño de los bienes terrenales. En ese mismo ámbito aparece fray Juan Guarín, todavía no corrompido, y también el demonio, que, bajo diversos disfraces, busca derribar a los religiosos. Paralelamente se presenta el conflicto cortesano y amoroso: Enrique de Lorena reprocha a Margarita de Moncada, noble barcelonesa, haber faltado a la palabra de amor que le dio y aceptar por obediencia a su padre un matrimonio con Carlos de Castilla. Margarita intenta justificarse, asegurando que sigue fiel a Enrique y que la noticia de sus bodas ha sido precipitada o engañosa, pero un retrato oculto y varias apariencias despiertan en Enrique unos celos violentos. Al mismo tiempo Laura, hermana de Margarita, encuentra y recompone un retrato de Carlos y empieza a enamorarse de él, mientras el conde don Luis, padre de ambas, sospecha desórdenes amorosos y amenaza con imponer la autoridad familiar. Desesperado, Enrique se despeña en la montaña, pero es hallado y salvado milagrosamente por Anastasio, quien le mueve a la penitencia y a abandonar su antigua vida amorosa para vestirse de sayal y vivir retirado.
Mientras Enrique inicia esa conversión, Margarita, creyéndolo muerto, lo busca en la montaña y lo encuentra transformado en penitente. Ella le suplica que mantenga su amor y le recuerda la promesa matrimonial, pero Enrique, ya inclinado a la vida religiosa, le responde que no la deja por celos ni mudanza, sino por Dios, y la exhorta a apartarse del mundo. Margarita cae entonces en desesperación y blasfema contra el cielo, momento en que el demonio se apodera de ella para valerse de su cuerpo en un plan más amplio contra fray Juan Guarín. Por otra parte, llega a Cataluña Carlos de Castilla acompañado de su criado Trabón; en el camino es salvado de una emboscada por una dama disfrazada, Flordelís, que le refiere una historia probablemente fingida sobre sus antiguos amores con Enrique. Carlos, a su vez, le cuenta otra narración igualmente artificiosa, con la que ambos parecen tantear sus afectos. Cerca de Barcelona, dos nobles ambiciosos, don Pedro y don Fernando, traman matar a Carlos y usurpar su identidad para casarse con Margarita y Laura, pero la intervención de Flordelís impide el asesinato. Cuando todos llegan ante el conde, la posesión demoníaca de Margarita se hace evidente. El demonio, entre burlas y disputas teológicas con fray Juan, declara que solo saldrá si la joven pasa nueve días con el santo en la montaña, lo que conduce a Margarita de nuevo al espacio eremítico y prepara la caída del religioso.
En la tercera jornada Anastasio insiste en que la virtud debe ponerse al servicio de los demás y encomienda a fray Juan el cuidado de Margarita. El demonio es expulsado mediante exorcismos y la invocación del nombre de María, pero la doncella queda en retiro junto al ermitaño. Entonces la tentación se cumple: el demonio, aprovechando la presencia de una mujer hermosa y los recuerdos amorosos que todavía alteran a los personajes, logra vencer a fray Juan Guarín. El texto conservado presenta de forma confusa y abrupta esta caída, pero sí deja claro que el religioso intenta forzar a Margarita, que ella se defiende, y que después, engañado de nuevo por el demonio disfrazado de Anastasio, fray Juan llega incluso a intentar matarla. Una intervención celestial detiene el crimen, revela el engaño y ordena al culpable partir a Roma para hacer penitencia, mientras Margarita, preservada en su pureza por gracia mariana, es destinada a vivir en castidad y retiro junto a la Virgen en el monte, cuyo carácter sagrado queda así fundado. Entretanto, fuera de la montaña circula la falsa creencia de que Margarita ha muerto: Enrique es hallado con una espada ensangrentada y, aunque no parece culpable según la verdad sobrenatural que el público ha presenciado, es apresado como homicida. En el plano cortesano se resuelve además el enredo amoroso: Laura revela que ella misma se ha presentado a Carlos bajo la identidad de Flordelís y de la serrana Belisa, para probar su ánimo y encaminar la alianza con la casa de Barcelona; Carlos la acepta por esposa, el conde consiente el enlace y los falsos agresores son desterrados. La obra concluye anunciando una segunda parte centrada en la prisión de Enrique y en nuevos celos de Carlos.
Hija del conde don Luis de Moncada y figura central del conflicto amoroso y religioso; ama a Enrique, sufre celos, posesión demoníaca y finalmente queda consagrada a una vida de castidad en Montserrat.
Noble enamorado de Margarita que, herido por los celos, intenta darse muerte, es salvado por Anastasio y abraza la penitencia; al final resulta apresado como supuesto responsable de la muerte de Margarita.
Pretendiente destinado por el conde para Margarita; llega a Barcelona desde Castilla, sobrevive a una emboscada, se ve envuelto en los enredos de identidad y termina prometido con Laura.
Religioso de la montaña cuya santidad se ve destruida por la tentación demoníaca; encargado de custodiar a Margarita, cae gravemente y es enviado a Roma para hacer penitencia.
Ermitaño venerable y guía espiritual de la montaña; salva a Enrique, dirige a fray Juan y actúa como autoridad religiosa en el combate contra el demonio.
Hermana de Margarita; se enamora de Carlos a partir de su retrato y adopta los disfraces de Flordelís y de la serrana Belisa para probarlo y conducir el desenlace matrimonial.
Fuerza antagonista principal, dedicada a perder a los penitentes y a Margarita mediante disfraces, posesión, engaños doctrinales y tentaciones carnales.
Conde de Barcelona y padre de Margarita y Laura; defiende el honor familiar, proyecta el matrimonio con Carlos y participa en la resolución final.
Identidad asumida por Laura en buena parte del enredo; en el pasaje conservado funciona como dama extranjera que salva a Carlos y le cuenta una historia fingida para poner a prueba su conducta.
Criado de Carlos, personaje de tono cómico que comenta la acción, acompaña a su señor y participa en varias escenas de reconocimiento y burla.
Espacio dominante de la obra, ámbito de retiro, penitencia, tentación y milagro donde viven Anastasio y fray Juan, se convierte Enrique y culmina la consagración de Margarita.
Marco cortesano y familiar desde el que se ordenan los matrimonios, se manifiestan los conflictos de honor y se reciben a Carlos y a los demás personajes llegados de fuera.
Lugares concretos dentro de la montaña donde se desarrollan la oración, los coloquios espirituales, el exorcismo y la custodia de Margarita.
Espacios de tránsito donde se producen encuentros decisivos, pérdidas, emboscadas, disfraces y reconocimientos entre los personajes nobles.
Entorno poblado al pie de la montaña que sirve de enlace entre el retiro sagrado y el mundo civil, y que da cobertura al disfraz aldeano de Laura como Belisa.
Destino penitencial ordenado para fray Juan al final; no se representa ampliamente en escena, pero adquiere función decisiva como horizonte de expiación.
La acción se articula en torno a promesas amorosas, retratos, sospechas, disfraces e interpretaciones erróneas que alteran la conducta de Enrique, Margarita, Carlos y Laura.
La obra muestra cómo incluso quienes viven retirados pueden caer, y contrapone la fragilidad humana con la posibilidad de arrepentimiento y corrección espiritual.
El demonio no actúa solo como presencia abstracta, sino como agente dramático que posee cuerpos, adopta disfraces, discute de teología y manipula la acción.
A través de Anastasio y de la conversión de Enrique se insiste en la vanidad de los placeres, las galas y las ambiciones terrenas frente a la vida retirada.
Las decisiones del conde, la proyección de matrimonios convenientes y el temor a la deshonra condicionan de manera constante la conducta de los personajes nobles.
La salvación final de Margarita se vincula a la protección de María, cuya intervención garantiza su pureza y fundamenta el carácter sagrado de Montserrat.
Los personajes recurren a nombres supuestos y disfraces, especialmente Laura, para observar al otro, probar su firmeza y orientar el desenlace sentimental y político.