Lisbella
Esposa de Leonardo, célebre por su hermosura y llamada la bella malmaridada; su fidelidad y defensa del honor sostienen el conflicto principal de la obra.
Lope de Vega Carpio
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano de la obra, Lisbella sufre el abandono de su marido Leonardo, cuya vida de galanteos y ocio provoca que el conde Scipión intente conquistar a la esposa desatendida. Cuando Scipión le envía una cadena y una propuesta amorosa, Lisbella la rechaza, pero Leonardo descubre un papel comprometedor, sospecha de su honor y agrava con sus celos una situación nacida de su propia mala conducta. Tras varios engaños y una trampa nocturna en una casa madrileña, se prueba la inocencia de Lisbella, Scipión queda burlado y el desenlace restablece el honor conyugal y la paz familiar.
La obra presenta desde el comienzo el matrimonio desigual de Leonardo y Lisbella en el ambiente cortesano de Madrid. Leonardo, aunque está casado con una mujer celebrada por su hermosura, lleva vida desordenada, se deja arrastrar por amistades ociosas y frecuenta a otras mujeres, mientras su amigo Teodoro le reprende sin conseguir corregirlo. En un paseo nocturno por el Prado y sus alrededores, Lisbella, embozada, observa cómo su marido galantea y habla frívolamente con otras mujeres; dolida por el abandono, lo sigue y acaba lamentando en público su condición de esposa despreciada. Su belleza atrae entonces al conde Scipión, noble extranjero que, al verla llorar por su marido ingrato, se enamora de ella y decide averiguar quién es y dónde vive. Así queda planteado el conflicto central: una esposa virtuosa y desatendida, un marido liviano y celoso, y un galán poderoso que pretende aprovechar la desatención conyugal para conquistarla.
En la segunda jornada el deseo de Scipión crece después de ver a Lisbella en la iglesia, donde admira tanto su hermosura como su recogimiento. Mediante Belardo, criado de Lisbella, le envía una cadena con el pretexto de haberla hallado, pero Lisbella rechaza en secreto ese intento y escribe una respuesta para apartarlo con cortesía y firmeza. Antes de que pueda concluir la gestión, Leonardo descubre el papel y, cegado por los celos, interpreta la situación como prueba de deshonra; Lisbella se defiende recordándole que el desorden del marido favorece que otros hombres se atrevan a solicitarla, aunque ella haya resistido siempre. Paralelamente, Teodoro procura desengañar a Leonardo sobre Casandra, la cortesana con la que trata, y le muestra mediante una escena fingida que esa mujer solo busca su dinero. Desengañado de Casandra y movido por la sospecha sobre Lisbella, Leonardo oscila entre el arrepentimiento y la furia, encierra a su esposa y decide buscar a Scipión para vengar su honor, mientras Scipión, engañado por una lectura interesada del billete de Lisbella, cree ver en él una señal favorable a sus pretensiones.
La tercera jornada conduce al desenlace mediante una cadena de engaños y aclaraciones. Lisbella intenta conservar la cadena porque fue la primera joya de su matrimonio y discute con Leonardo, que ya se ha enviciado además en el juego y malgasta su hacienda; el conflicto doméstico se agrava, aunque ella sigue mostrándose fiel. Teodoro, para evitar un desastre mayor y castigar a Scipión y a la vieja mediadora Marcela, trama una burla: hace creer al conde que Lisbella se ha rendido y lo conduce de noche a un aposento oscuro; allí lo introduce junto con la alcahueta, mientras Leonardo, avisado, acude dispuesto a sorprender a los supuestos culpables. Cuando también llegan el padre y el hermano de Lisbella, Teodoro revela el engaño y demuestra públicamente que la esposa ha permanecido honrada. Leonardo reconoce entonces su error, confiesa haber sospechado sin razón y pide perdón; Scipión queda humillado pero sale con vida, Marcela es reprendida, y la obra concluye con la restauración del honor de Lisbella, la reconciliación conyugal y la renovación de la amistad entre los personajes principales.
Esposa de Leonardo, célebre por su hermosura y llamada la bella malmaridada; su fidelidad y defensa del honor sostienen el conflicto principal de la obra.
Marido de Lisbella, primero entregado al galanteo, a la ociosidad y después al juego; sus celos y sospechas desencadenan la crisis, aunque al final reconoce el error.
Amigo de Leonardo, de tono burlón y desenvuelto; intenta corregirlo, lo desengaña sobre Casandra y finalmente organiza la trama que demuestra la inocencia de Lisbella.
Caballero romano o extranjero, según se presenta en la comedia, que se enamora de Lisbella al verla y trata de conquistarla mediante regalos, intermediarios y porfías.
Mujer cortesana con la que Leonardo se entretiene; su fingimiento amoroso sirve para mostrar el engaño de ese mundo y apartar a Leonardo de esa relación.
Vieja intermediaria y hechicera o alcahueta, según la califican los personajes, utilizada en la intriga final para engañar a Scipión.
Criado de Lisbella que recibe de Scipión la cadena y el papel; su mediación involuntaria contribuye al malentendido de honor.
Criada y confidente de Lisbella, presente en el ámbito doméstico y en momentos de dolor y disimulo de su señora.
Pariente cercano que interviene cuando la disputa conyugal se hace visible y participa en la resolución final del conflicto de honor.
Figura de autoridad familiar que aparece al final para amparar el honor de su hija y presenciar su vindicación.
Marco general de la acción, identificado repetidamente en el texto como espacio cortesano donde circulan la fama, los galanteos, el ocio y el peligro para la honra.
Espacio doméstico central donde se manifiestan el abandono conyugal, los celos, la disputa por la cadena y la posterior restauración del matrimonio.
Lugar de encuentro y exhibición social en la primera jornada, donde Lisbella observa a su marido, se lamenta de su desdicha y es vista por Scipión.
Espacio en el que Scipión contempla a Lisbella en actitud devota y desde el que se impulsa con más fuerza su deseo de acercarse a ella.
Ámbito del engaño amoroso y económico donde Leonardo trata con una cortesana y donde Teodoro le hace ver la falsedad de esa relación.
Lugar nocturno de la trampa organizada por Teodoro, decisivo para desenmascarar a Scipión y probar públicamente la honestidad de Lisbella.
La acción gira en torno a la honra de una mujer casada, amenazada por las sospechas, por la ausencia del marido y por la presión de lo que la sociedad dice y observa.
La obra muestra un vínculo desigual en el que la esposa ama y guarda fidelidad, mientras el marido la descuida, la cela y no cumple al comienzo con sus obligaciones.
Los celos de Leonardo, nacidos en parte de su propia mala conducta, transforman un intento rechazado por Lisbella en una grave crisis doméstica.
Regalos fingidos, papeles mal entendidos, mediadores interesados y trampas nocturnas articulan la intriga hasta conducir al desengaño final.
La comedia presenta como dañinos el amancebamiento, la vida ociosa y el juego, vicios que perjudican tanto al propio hombre como a su casa y a su honor.
Lisbella aparece como ejemplo de resistencia ante la seducción externa y ante la injusticia del marido, manteniendo su virtud hasta ser reconocida públicamente.