Hombre
Protagonista alegórico que representa al ser humano en su camino entre la salvación y la condenación; primero elige la virtud, luego cae en el pecado y finalmente se arrepiente.
Lope de Vega Carpio
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco alegórico y atemporal, el Hombre inicia una peregrinación espiritual entre el camino estrecho de la virtud y el camino ancho del deleite, guiado por Razón y Entendimiento. Durante su tránsito por sierras, ventas y espacios simbólicos del mundo, resiste primero a Riqueza y al Juego, pero acaba cayendo por la seducción de la Sensualidad, que lo entrega al Mundo y a los vicios. Tras ser arruinado y desengañado, el Hombre se arrepiente, invoca a Dios y a la Virgen, y el Pastor divino lo rescata como oveja perdida, restaurando su esperanza de salvación.
La obra presenta de forma alegórica la vida humana como una peregrinación moral. Al comienzo, el Hombre, todavía joven, recibe los consejos de Razón y Entendimiento, que le exhortan a seguir el camino áspero de la virtud y a desconfiar de los deleites pasajeros del mundo. Frente a ellos se alzan Libre Albedrío, el Apetito y otras fuerzas inclinadas al gusto y al placer, que procuran apartarlo de la senda recta. Tras vacilaciones y disputas interiores, el Hombre contempla la oposición entre el camino estrecho que conduce a la gloria y el ancho que lleva a la perdición, y decide, al menos en este primer momento, someter su voluntad a Razón, despojarse de los adornos mundanos y emprender una jornada penitencial hacia el bien divino.
Mientras el Hombre avanza como peregrino por sierras y asperezas, orando a Dios y a la Virgen para que lo sostengan, las potencias infernales deliberan sobre la manera de perderlo. Primero comparecen figuras como Riqueza Mundana y Contento, que intentan atraerlo con promesas de tesoros, descanso y seguridad, pero él rechaza esos bienes por considerarlos engañosos y pasajeros. Después se le tienden nuevas trampas por medio del Juego, la Codicia y otros ministros del mal, y también logra resistirlas. Sin embargo, el asalto decisivo llega mediante una hermosa dama, identificada en el pasaje con Sensualidad y asociada al Amor Propio y al Apetito: seducido por su hermosura, el Hombre se desvía del camino, queda cegado simbólicamente y es entregado al Mundo. Este lo viste con nuevo traje, lo incorpora a su servicio y lo rodea de soldados y vicios como Soberbia, Ira, Envidia, Pereza, Avaricia, Lujuria y Gula, de modo que el peregrino cae de lleno en la vida de deleites y pecado.
En la tercera jornada se muestra el resultado de esa caída. El Hombre, ya arruinado y maltratado por los mismos placeres que lo habían seducido, sale de la posada de los vicios lamentando haber perdido su hacienda, la herencia paterna, la fe recibida y el camino del cielo. Reconoce que Lujuria, Gula, el Apetito y el Juego lo han despojado de todo, y entonces dirige una larga súplica arrepentida a Dios y a la Virgen, pidiendo misericordia antes de morir en su culpa. A su oración responde un Pastor divino, clara figura de Cristo, que sale a buscar a la oveja perdida, la despierta del sueño del pecado, le pregunta por la fe abandonada y la recibe de nuevo en su aprisco al ver su verdadero arrepentimiento. El desenlace es de restauración espiritual: el Hombre queda libre del enemigo, es revestido con la gracia del Pastor y convidado a su mesa, donde el propio cuerpo y sangre del Señor se ofrecen como alimento y medicina salvadora.
Protagonista alegórico que representa al ser humano en su camino entre la salvación y la condenación; primero elige la virtud, luego cae en el pecado y finalmente se arrepiente.
Ayo y guía principal del Hombre, encargado de mostrarle el camino recto, combatir al Apetito y sostenerlo en la elección del bien.
Consejero del Hombre junto a Razón; le ayuda a discernir el engaño del mundo y a orientarse hacia la gloria eterna.
Facultad personificada de elección del Hombre, oscilante entre el bien y el gusto sensible, que hace posible tanto la obediencia inicial como la posterior caída.
Fuerza interior desordenada que impulsa al Hombre hacia el placer corporal y se opone continuamente al gobierno de la Razón.
Poder alegórico que acoge al Hombre cuando este cae, lo reviste de vana apariencia y lo pone al servicio de los deleites y vicios temporales.
Tentadora que ofrece bienes, poder y contento material para apartar al peregrino de la pobreza voluntaria y del camino del cielo.
Figura seductora, presentada como hermosa dama, cuya atracción corporal logra desviar decisivamente al Hombre de su peregrinación.
Agente de perdición ligado al lucro, la codicia y la ruina económica y moral del Hombre durante su desviación mundana.
Figura salvífica que se identifica de manera probable con Cristo; busca a la oveja perdida, perdona al Hombre arrepentido y lo reintegra en su aprisco.
Intercesora celestial invocada repetidamente por el Hombre como estrella y amparo en los peligros del camino y en el momento de la conversión.
Cabeza de las fuerzas infernales que, con Engaño y otros ministros, organiza los ataques contra el Hombre para impedir su salvación.
Espacio central y estructurador de la obra, donde se representa el tránsito moral del Hombre entre la salvación y el pecado.
Vía de penitencia, pobreza y perseverancia que conduce a la gloria eterna y que el Hombre elige al comienzo de su viaje.
Ruta simbólica del placer y del error, asociada al Mundo y al infierno, hacia la que el Hombre termina desviándose.
Paisaje de dureza y prueba por el que avanza el peregrino, imagen de las dificultades de la vida ascética y del combate espiritual.
Ámbito de ostentación y tentación material donde se le ofrecen al Hombre tesoros y contento mundano.
Lugar de alojamiento del Mundo, Lujuria y Gula, donde el Hombre se entrega a los deleites y del que sale finalmente maltratado y desengañado.
Espacio de conspiración de Lucifer, Engaño y sus ministros, desde donde se organizan las tentaciones contra el Hombre.
Lugar final de acogida y restauración espiritual, donde la oveja perdida es recibida tras su arrepentimiento.
La vida humana se representa como un viaje en el que cada elección acerca al Hombre a la gloria eterna o lo aparta de ella.
La acción dramatiza el conflicto entre las facultades superiores que orientan al bien y los impulsos sensibles que inclinan al pecado.
Riqueza, contento, juego, placer y honra temporal aparecen como promesas falsas que acaban en pérdida, vacío y servidumbre.
El Libre Albedrío permite escoger entre caminos opuestos, de modo que la caída del Hombre depende de una decisión propia, aunque esté rodeada de tentaciones.
La desviación del protagonista se produce por la atracción de la belleza corporal y por su incorporación al mundo de Lujuria, Gula y otros pecados.
Tras reconocer su culpa, el Hombre obtiene perdón y amparo, lo que subraya que la conversión sincera puede restaurar al pecador.
El Pastor divino rescata a la oveja perdida y la Virgen actúa como auxilio e intercesora constante en el itinerario espiritual del protagonista.