Pródigo
Joven que abandona la tutela paterna, dilapida su herencia entre falsos amigos y amores, cae en la extrema pobreza y vuelve arrepentido.
Luis de Miranda
Data di pubblicazione del riassunto: 22 settembre 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Pródigo obtiene su herencia contra el consejo de Cadán y los falsos soldados empiezan a despojarlo en la venta y la feria. Enamorado de Alcanda, dilapida lo que queda entre mediadoras y rufianes, mientras Felisero se retira como ermitaño. Robado y reducido a guardar puercos, Pródigo se arrepiente y vuelve ante Cadán, que lo perdona y reconcilia con Tribuno.
Un pregón militar mueve a Pródigo a abandonar la casa paterna y, pese a los avisos de Cadán, obtiene su herencia y parte con el fiel Felisero. Los falsos soldados Silván y Orisento lo llevan a una venta y a la feria, donde fomentan su despilfarro. Una pendencia fingida permite a sus cómplices herirlo y robarle las joyas que había comprado.
Tras pasar por la cárcel, Pródigo se enamora de Alcanda y gasta lo que queda en regalos y mediadoras. Felisero descubre que los acompañantes han huido con caballos, ropa y alhajas, pero no logra frenar a su amo y acaba retirándose como ermitaño. Florina sostiene la esperanza del galán y Briana, aunque es expulsada por Alcanda, le procura a los rufianes Lizán y Cervero para una visita nocturna.
Después de entrar disfrazado en casa de Alcanda, Pródigo cae de la escala porque sus nuevos criados lo abandonan y le roban la última bolsa. Briana lo echa, el hospital lo rechaza y la necesidad lo reduce a guardar puercos. Arrepentido, regresa, reencuentra a Felisero en la ermita y comparece ante Cadán, que lo perdona, restaura su dignidad y reconcilia con él a su hermano Tribuno.
Joven que abandona la tutela paterna, dilapida su herencia entre falsos amigos y amores, cae en la extrema pobreza y vuelve arrepentido.
Padre de Pródigo y Tribuno; entrega la herencia a disgusto y acoge con misericordia al hijo perdido.
Criado leal que intenta contener a Pródigo, se hace ermitaño al fracasar y finalmente lo guía de vuelta a casa.
Soldados estafadores que explotan la inexperiencia de Pródigo y organizan el primer gran despojo.
Dama de la que Pródigo se enamora; rechaza la mediación infamante, pero concierta con él una visita nocturna.
Alcahueta interesada que acepta los regalos del protagonista, le proporciona criados rufianescos y lo expulsa al verlo sin recursos.
Rufianes puestos al servicio de Pródigo que lo derriban desde la escala y huyen con su último dinero.
Hermano obediente de Pródigo; protesta por la fiesta del retorno, pero acepta la explicación misericordiosa de Cadán.
Punto de partida y de regreso; representa la autoridad paterna, la abundancia y el perdón.
Espacios de sociabilidad y engaño donde los soldados y rufianes aceleran el despilfarro de Pródigo.
Lugar del castigo venal y del nacimiento del amor de Pródigo por Alcanda.
Escenario de la mediación de Florina, del fracaso de Briana y de la cita nocturna por la escala.
Itinerario de degradación en el que el protagonista pasa del abandono a la mendicidad y al oficio de porquero.
Lugar del reencuentro con Felisero y de la confirmación espiritual del arrepentimiento.
La acción traslada el relato evangélico a ambientes urbanos, militares y prostibularios de la España del siglo XVI.
La pérdida gradual de la herencia convierte la experiencia mundana en una lección moral.
Soldados, rufianes, alcahuetas y agentes de justicia explotan la ingenuidad y el dinero del protagonista.
La mediación amorosa, la prostitución, los criados delincuentes y la codicia vinculan la obra con la tradición de la Celestina.
La degradación culmina en el reconocimiento de la culpa, el perdón paterno y la restauración de los lazos familiares.