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testo digitale di El príncipe perseguido

Data di pubblicazione: 22 agosto 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El príncipe perseguido. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-principe-perseguido-0.

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EL PRÍNCIPE PERSEGUIDO

Pag. 1

122 ~ El Príncipe Peregrino ~ ~ y Tercero del cielo ~ Comedia famosa de Don Rodrigo Pacheco A Don Diego de Ribera y Pinto Un Príncipe peregrino saco a luz, cosa bien peregrina en los príncipes, si bien debieran todos imitarla; de peregrino amparo necesita; a manos de Vmd. llega a buscarle, no se lo negará pues le importa tener a las manos un espejo donde viendo sus costumbres procure componerlas a imitación de tan gran santo, luz de la tercera orden del Alférez de Cristo; en tierno estado llega, aunque es propio para ser enseñado, el maestro de los estados San Jerónimo lo dijo, aetas mollis et tenera flexibilis est, et quocumque duxeris vertitur, no le faltará a Vmd. guía, cuando pone mi primo (digna acción de padre) tanto cuidado en su enseñanza, aceptación se promete mi obra, el peregrino tiene solicitada su defensa, amparo pretende no pasivo, pues del no necesita, Vmd. le tenga por abogado, pues con eso, con Dios merecerá felicidades a esa persona que el cielo guarde como deseo etc. Granada 13 de diciembre de 1640. De Vmd. capellán, Don Rodrigo Pacheco. Don Rodrigo Pacheco

Jornada primera

Pag. 2

L23

El Príncipe Peregrino

y Tercero del cielo

Comedia

Jornada Primera

Personas della

El Príncipe Enrique

El Duque Arnaldo

Clorinda Dama

el Rey su padre

El Marques Foresto

Floriana Dama

vn Angel que canta

guarin lacayo

la Reyna margarita

Cristo

Sale Floriana Dama

Floriana.

Divina citherea

madre del niño amor, ciega, y lasiua,

si a tu deydad le arrea

el ser no tan cruel, mas compasiua,

mueua te en mi la pena

que a tan fatal tormento me condena

que mal podre escaparme

Diosa galarda, del calor de un fuego

que quiso el amor darme,

como despojos deste niño ciego,

si tu favor no imploro

volviéndome otra uez al siglo de oro

Ay de mi que tormento

entre lo dulce pasa, y luego amargo

el vario pensamiento,

hasiendo a mi deseo justo cargo,

porque en varjedad tanta

lo uno y otro, al alma triste encanta

Sale Clorinda Dama, por otra puerta

Clorinda.

Deydad tirana, y ciega,

Dios ceguezuelo, de impiedades lleno,

dulce, cuando se llega

lo sabroso gosar de tu veneno,

y amargo, cuando miro

de un imposible bien, el cruel retiro,

Pag. 3

El Príncipe Peregrino

Floriana.

pues tu favor implora,

socorre a minorar el fuego lento

que por los ojos lloro,

con la fatal desdicha y mal que siento,

que si tu favor veo

daré a tu templo mi mayor tropheo.

Nací tan desdichada

que basta ser hermosa, para serlo,

pudiendo ser amada,

amo, y hablar no puedo, porque al verlo

elada queda el alma

turbado el pensamiento, y puesto en calma.

Amarga, y triste vida,

y qué vida tan triste amor tirano,

pues siempre vive asida

a elado marmol sí, mas soberano,

a quien la alteza ostenta

gracia, y beldad que a mí tanto atormenta.

ap

Floriana.

Esta mis pasos sigue.

ap

Clorinda.

esta persigue siempre mi ventura

Floriana.

mi fuego amor mitigue,

Clorinda.

vuelva en dulce el amor triste amargura,

Floriana.

o truequese mi suerte

Clorinda.

o venga de una vez la cruda muerte.

Lleganse

Floriana.

no pienses o Clorinda

tiranizar de amor el dulce fuego

que me abraza, y si linda

te imaginas cruel, deshecha luego

esa presunción vana

con que ostentas tu beldad tirana.

Clorinda.

Mirando estoy con risa

(que no mereces tú que tenga enojo)

la vanidad que pisa

la que piensa llevar rico despojo

del que solo se debe

a la que por tal bien los vientos bebe.

para mí solo es Enrique, del intento destas dos,

Sale el Príncipe al paño

Príncipe Enrique.

quien es el que aquí me nombra?

Floriana.

gozamos sola su sombra.

Príncipe Enrique.

bien es que me certifique,

Clorinda.

mío el Príncipe será,

Floriana.

el alma me tiene allá.

Príncipe Enrique.

eso no lo quiera Dios,

estorvar quiero deseos

tan injustos, porque pienso

De Don Rodrigo Pacheco

Príncipe Enrique.

si no es ello, al que inmenso,

Clorinda.

muchos son tus devaneos.

Lleganse

Príncipe Enrique.

la Reyna Clorinda os llama

y a vos os llama también?

ap

Clorinda.

quien pudiera, Enrique quien

darte parte de la llama

que me abraza?

ap

Floriana.

quien pudiera

atreverse a declarar

la tormenta, que en el mar

del crudo amor persevera,

Príncipe Enrique.

no os vais?

Floriana.

sí señor.

Clorinda.

sí señor.

Príncipe Enrique.

tiemblo en verle

Floriana.

yo le temo,

fuego es este en que me quemo.

Clorinda.

volvióse el yelo en calor

diré mi pena?

ap

Floriana.

diré

mi amor? sí, buena ocasión

Clorinda.

mostraréle el corazón

y la lealtad de mi fe.

Príncipe Enrique.

qué aguardáis?

Floriana.

quisiera hablarle

Clorinda.

yo también.

Príncipe Enrique.

pues yo no quiero,

Floriana.

mira que

Clorinda.

mira que espero,

Príncipe Enrique.

qué esperáis?

Clorinda.

el ablandarte

de la dureza en que estás,

Floriana.

eres bronce, o piedra dura

Príncipe Enrique.

es de carne la figura,

piedra y bronce es lo demás,

salid villanas de aquí,

Vase

Clorinda.

para otro tiempo le guardo.

Vase

Floriana.

que un mancebo tan gallardo

viva tanto sobre sí!

Príncipe Enrique.

el Alma temblando vive

dulce dios del alma mía,

solo en pensar que algún día

tan vil fuego me cautive,

cómo se podrá escapar

un Vaso tan quebradizo,

solo con humano aviso

de las olas de este mar?

si vos, señor no ocurrís

con el auxilio divino

aquí en solo, y peregrino

siempre veis, y siempre hoyís,

inmensa y sacra Deidad

tan divina, como humana,

124

Príncipe Enrique.

ved, que mi carne villana,

peligra en aquesta hedad,

inspiradme amores míos

cómo a mí vencer podré,

y cómo le quitaré

a mi carne tantos bríos.

Sale un Ángel en el ayre cantando

Ángel.

Huyr Enrique conviene

que el vencer, está en huir,

porque es amargo lo dulce

deste enemigo sutil,

Príncipe Enrique.

quien podrá si dios no ayuda

de tal ceguedad salir

pues con solo el pensamiento

temeroso vivo en mí,

Ángel.

si buscar quieres a Dios

Enrique, búscalo en ti,

que si casto permaneces

le hallarás como en Jardín,

Príncipe Enrique.

dichoso yo, si le hallara,

Ángel.

en castos lirios le ví

sentado, que son los castos

su alegría, y dulce fin,

Huye, si vencer intentas,

y sale enrique de aquí,

con abito de Tercero

del llagado serafín,

Huir, huir apriesa

deste enemigo vil,

porque el vencer está solo en huir,

todo lo que dise el angel, hade ser cantando, y acabado, desaparesce

Príncipe Enrique.

que deje el patrio suelo

me persuade aquesta voz,

más si aquesto manda Dios

qué me causa a mí desvelo?

el huir, será consuelo

del alma? bien puede ser,

mas salir a padecer

la magestad que en mí veo

hambre, y sed, por rico arreo

cómo se puede esto haser?

en

Pag. 4

el Príncipe Peregrino

De Don Rodrigo Pacheco.

123

Príncipe Enrique.

en abito de tercero

del humilde Seraphin

que de Purpura, y Carmin

se adorno, el que primero

se vistio, dando al madero

de la cruz, precio infinito,

que me vista; aquesto admito,

pues la magestad bien puede

vestir pobre, porque quede

vensido todo apetito,

en esto bien me acomodo

porque pobreza apetesco,

en esto a Dios obedesco,

mejor fuera, fuera en todo.

Mas al Reyno, de que modo

dejar podre? vos Señor,

que movido del amor

del hombre, la vida disteis,

con que al cielo le subisteis,

me dareis vuestro favor,

como puede ser que un Rey

criado siempre en Palacio,

pueda dejar en espacio

tan breve, su mucha grey?

es injusta aquella ley,

que me quita el alvedrio,

pues no puedo hacer, y el brio

se humille, que aqui me ostenta,

y verme pobre, es afrenta,

sino afrenta, desvario,

yo peregrino en el mundo?

solo a pie, pobre el vestido?

desnudo al yelo? y perdido

siendo un Rey, en que me fundo,

yo subjeto al polvo immundo

de un ser, que no tiene ser?

como aquesto podra ser?

pobre yo, hecho un mendigo,

sin tener un dulce abrigo

sino todo padecer?

es caso terrible: pero

Dios no es Rey, no es sumo grado

de todo el bien? no ha criado

en el principio primero

el mundo? si considero

que siendo Dios, se bajo

a ser pobre, y cuarenta lin

hasta dar su vida propia

por la causa de su inopia

en la cruz, donde murio,

que mucho es que tu te humilles

soberbio Rey, a ser pobre?

si al fin eres bajo cobre?

es bien que tu te arrodilles

a la pobreza, a cepilles

la soberbia, y vanidad,

que ostenta la magestad,

porque es bien conosca el mundo

que su gloria es polvo immundo,

y todo vil ceguedad,

Dios me disponga lo bueno,

lo mejor que al alma este,

y a Francisco le dare

por agora, de amor lleno

nombre de Padre, este freno

al soberbio, bien le esta,

y despues Dios me dara

el orden que tener deuo

con mi vida, que un mancebo

sino a Dios, al mundo va,

vase, salen el Rey viejo, la Reyna, flo-

riana, y clorinda Damas, el Duque

el Marques, y acompañamiento.

Rey.

apercebid Duque vos

y vos Marques los monteros,

porque a la caza esta tarde

me saldre, aunque soy viejo,

la enfermedad que me aprieta

es fuerte, darle pretendo

al debil cuerpo cansado

algun alivio, con esto,

Mi Enrique donde estaba

que es la luz, es el espejo

en que se miran mis canas,

o que Rey tendreis tan bueno

despues de mis tristes dias,

que verle Rey, os confieso

me alegrara, por gosar

de su prudente gobierno,

pero ya que la vejes

me impede, y verle no puedo

vos mi dulce margarita

gosareis de un hijo cuerdo;

madre sois, el vuestro hijo

en el, tendreis el consuelo

que os hade faltar, faltando

vuestro esposo, aunque tan viejo,

Reina Margarita.

viua vuestra magestad

los años de mi deseo.

que si nos señor faltais

todo falta, aquesto es sierto,

llenar no puede el vacio

del padre, el hijo mas bueno,

porque sois tronco señor

de aqueste pimpollo tierno,

Rey.

hablais como tan discreta

margarita, pero ueo

que en siendo viejo algun Rey

luego le aborrese el Reyno,

por que como caminando

va al occidente ligero,

busca nueva luz que alumbre,

nuevo sol, nuevo luzero,

aqueste presto saldra

segun señora voy viendo,

porque mis enfermedades

me tienen cansado, y muerto,

Duque Arnaldo.

los rayos de la suprema

magestad, nos dan aliento

y no presumas señor

que te aborresen por viejo,

si tus vasallos te adoran,

y temen de aquel sol nuevo

que mude la condision,

cuando empuñe el nuevo Reyno,

viue tu, heroico Aquivo

los años que puede el tiempo

dar, a quien oy tus vasallos

adoran por degno exemplo.

Enrique señor es mozo,

santo, y justo, casto, y bueno,

pero es facil la mudanza

en un ilustre mancebo,

Rey.

no hara duque, no lo hara

que en dios tiene el fundamento

hechado el alma, que

solo contempla en el cielo,

Marqués Foresto.

y es tanto asy, que dudoso

hablo con el, porque temo

que me incurra, si hablo mal,

sea lascivo, o soberbio,

pues si en mujeres le hablo,

muestra un rostro tan severo,

que con mirarle enojado,

todo me pasmo, y suspendo

Rey.

dios le guarde, si en Rey

que es do de todo el Reyno,

aparte

Clorinda.

mas valiera fuera pobre

este mi dulce desuelo,

aparte

aparte

Floriana.

o quien viera aqueste enrique

un humilde cavallero

tan pobre, que mi riqueza

le levantara de nuevo,

Rey.

dad orden duque a la caza.

Duque Arnaldo.

gran señor partive luego,

Rey.

vamos dulce margarita

que en secreto hablaros quiero,

aparte

Reina Margarita.

ay dios, cuando me vere

libre ya de un Rey tan viejo

para que el alma revele

lo que esta dentro en el pecho,

vanse el Rey, la Reyna, y al entrar las

las Damas, las detienen el Duque y el

Marques

Duque Arnaldo.

aguarda clorinda hermosa,

Marqués Foresto.

Floriana, a blarte quiero.

Floriana.

que quieres marques, que quieres?

Clorinda.

que quereis duque, di presto.

Marqués Foresto.

que me quieras pues te adoro,

Floriana.

en eso sin duda pienso,

Duque Arnaldo.

y asabes bella clorinda

cuanto ha que siruo y espero

Clorinda.

que importa duque que sea

como dises, si no quiero,

que el amor hade ser libre

que de fuerza, ni por pienso,

Marqués Foresto.

estima mi voluntad.

pues por ti viuo muriendo,

Floriana.

todos disen que se mueren

ninguno se a muerto,

deja -

Pag. 5

el príncipe Peregrino

De don Rodrigo Pacheco

146

Floriana.

déjame, y no presumas

que a amar por fuerza me muevo,

que si no ablandan lágrimas,

no me ablandarán tus ruegos,

Marqués Foresto.

hoye mi bien, no te vayas

vase

Floriana.

no quiero marqués, no quiero,

porque en otra parte adoro

más alta, viven los cielos,

vase

Marqués Foresto.

aguarda ingrata, eso dises

y no me acaba un veneno?

aun que reprimas el alma

si quiérote, vive el cielo

Clorinda.

no te canses duque, no,

porque adoro helado, estremo

que aunque frío, es fuego vivo

en mi pecho tanto yelo,

Duque Arnaldo.

hoye pues

vase

Clorinda.

no he de hoirte

que me oprime duque un fuego

que yela, cuando me abraza,

y quema, cuanto más yelo

Duque Arnaldo.

Deste mi grande amor, y el poco tuyo

no tengo culpa yo, tengo la pena,

que a tu naturaleza, en todo agena

juntarse dos contrarios atribuyo,

Deste mi amor, y tu desdén arguyo

de aquel humor, que de una misma vena

de dulce, y agro fruto el ramo llena

siendo una tierra, un Agua, un tronco suyo,

veo la cera, veo el barro al fuego

esta a blandarse, aquel endureserse,

que uno se rinde, y otro se resiste:

y con ygual efecto miro luego

siendo una causa amor para encenderse

que si me enternesi, te enduresiste.

sale guarín lacayo

Guarín.

gracias a dios que te hallo,

y vive el mismo que ando

hecho un loco, por buscarte

en todo aqueste palacio,

qué tienes? qué me parece

que as visto algun surujano

destos de dosena en carga

de lanseta, o de venzolo

pese a quien le da licencia

al Barberito entonado

para que osurpe el oficio

que no supo, ni aun mirarlo,

vaya enora mala el tal

haser el cabello a un calvo,

y a levantar los bigotes

aun sendo vil, todos cascos,

y deje el oficio ageno,

que por vida de mi Asnado

que si me enojo, que haga,

Duque Arnaldo.

calla ya, civil lacayo,

Guarín.

callo, pero vive el cielo

que vivo tan enojado

con los barberos del mundo

que me comiera las manos

tras ellos?

Duque Arnaldo.

deja eso agora

y noseas porfiado,

Guarín.

hoye un cuento muy donoso

de un lindo, y un corcovado,

Duque Arnaldo.

deja guarín esos cuentos

que estoy tan desesperado

que es poco perder la vida

en tan celosos agravios,

Guarín.

viene un cuento al pelo aquí

de un venerable anciano,

Duque Arnaldo.

vamos, que no quiero hoírte,

Guarín.

el cuento se queda en blanco,

vase, y sale el Príncipe Enrique

con sotanilla de sayal pardo

cordón ceñido, y capatillo

mismo

Príncipe Enrique.

ya señor principio di

a la santa inspiración,

que vos en el corasón

inspirastes dentro en mí,

el principio miro aquí

que a ser pobre me encamina,

inspiración peregrina

fue sin duda, porque veo

ya cumplido el gran deseo

que a pobre tanto me inclina,

ya divino serafín,

padre bien podré llamaros,

que vuestros hechos preclaros

me llevan al mismo fin;

las manos, cuyo carmín

transferido miro en vos

por el soberano dios,

me guien por el camino

que llevasteis peregrino

despreciando al mundo atroz,

que si nos tomáis la mano

y mis actos gobernáis,

y con favores guiáis

este humilde y vil gusano,

vencer a aguardo al tirano

que por soberbio cayó

al infierno, donde halló

de su culpa el llanto amargo,

castigo infinito y largo

porque en soberbia pecó,

Sale la Reyna Margarita

Reina Margarita.

Enrique?

Príncipe Enrique.

señora mía

Reina Margarita.

qué traje es ese que agora

as tomado?

Príncipe Enrique.

gran señora

toda el alma es alegría

con esta gala

Reina Margarita.

porfía

que estás galán, tú eres loco?

tú te tienes en tan poco

siendo príncipe de Dacia?

tu sayal? qué linda gracia,

a furia vil me provoco,

deja, deja ipocresías

que has de ser Rey deste Reyno,

Príncipe Enrique.

para con dios mejor reyno

emitando a Jeremías,

quisiera todos los días

tierno, derretirme en llanto,

que el sayal, no causa espanto

al cuerdo, sabio, y prudente,

que el que es pobre alla en su mente

que lo muestre aquí, no es tanto,

de aquel serafín llagado

es el vestido que ves,

el mejor brocado es

que he tenido, y que he hallado,

he la regla profesado

que llaman de penitencia,

digna de toda excelencia,

donde buscando a dios vivo

muero al mundo, en él revivo

con su divina asistencia,

Reina Margarita.

bueno está, mas tus vasallos

viendo un Rey que no se estima

y en ser pobre se sublima,

piensan que es para afrentallos,

Príncipe Enrique.

pues qué importa? con dejarlos

pues peregrino nací,

con irme madre de aquí

está todo aquesto hecho,

aparte

Reina Margarita.

parece que habla en mi pecho

sin duda lo miro en mí,

cómo tú les dejarás?

Príncipe Enrique.

el cómo, yo me lo se

Reina Margarita.

y el Reyno?

Príncipe Enrique.

qué mucho haré

si dios hizo por mí más,

Reina Margarita.

tú desvanecido estás?

Príncipe Enrique.

cuerdo soy, pues no soy loco,

si el mundo me tiene en poco

entonses seré más cuerdo,

porque en su divino acuerdo,

pobre, afavor le provoco,

sale clorinda Dama

Clorinda.

el Rey mi señor bolvió

de la casa, en fermo tanto

que causó funesto llanto

a quien su rostro miró,

Pag. 6

el Príncipe Peregrino

Reina Margarita.

mi contento, le hallo yo

en la muerte de este viejo,

Hijo, tomad mi consejo

y volved un poco en vos,

Príncipe Enrique.

dejad eso madre a Dios

porque en todo alegre os dejo,

Reina Margarita.

a vuestro padre a ver voy,

venid príncipe conmigo.

Vase.

Príncipe Enrique.

es padre al fin, es abrigo,

firme arrimo, en quien estoy

arrimado, el día de hoy,

pero otro padre mejor

me regala y da favor,

que es más firme, y más constante,

es suave, es dulce amante,

todo amor, y más amor,

Hace que se va, y le detiene Clorinda.

Clorinda.

aguarda príncipe invicto,

pues sola he quedado aquí,

te suplico que me oigas.

Príncipe Enrique.

qué quieres Clorinda, di,

Clorinda.

días ha dulce querido

del alma, porque perdí

la libertad que tenía,

que hoy está contenta en ti,

que Cupido el ciego Dios

con arco, y flecha sutil

el corazón me pasó

de amor que, no tendrá fin,

yo te adoro, quiero, y amo

desde el día que te vi

ya mancebo, y que podías

dar a mis amores fin,

mis ojos te dan señales

de flaquezas más de mil,

helado tú, fuego yo,

juzga qué será de mí,

Enrique, mi bien, señor

mira el pecho femenil

tan vendido a prendas tuyas,

cuanto está fuera de sí,

bien debes a tanto amor

darme el alma, más de mil

veces, pues pude adorarte

tú Clorinda, hasta morir,

Príncipe Enrique.

si no mirara, mujer

solo a Dios, que vive en mí

que permite que me ofendas

por darme más a sufrir,

de tu grande atrevimiento

te diera injusta a sentir

cuán bajamente procede

si noble, tu pecho vil,

muerte te diera villana

tan infame, y tan ruin

que fuera escarmiento al mundo

el lascivo amor en ti,

en tantas resoluciones

lo mejor es el huir,

que encantas como Sirena,

matas como frenesí.

Va a salirse, y encuentra con Floriana que le detiene, y viene a quedar entre las dos.

Floriana.

aguarda príncipe mío

óyeme también a mí,

que un hoydo me has de dar

como a Clorinda, vivir

lo tengo por imposible

gallardo Enrique sin ti,

que es el amor que te tengo

tan irreparable en mí,

que si no me correspondes

verás de mi vida el fin

que es niño, y ciego el amor,

y amor, todo es frenesí,

hoy querido del alma,

vuelve dulce Enrique en ti,

amores, mi bien, señor,

amor es, no sé fingir,

Clorinda.

Enrique, primero soy

Floriana.

yo soy primera ay aquí,

Clorinda.

un siglo ha que yo te adoro,

Floriana.

yo te amé cuando nací,

Clorinda.

solo a mí me has de querer,

Floriana.

a mí sola, pues perdí

mi libertad, por ti Enrique,

Clorinda.

a ti solo me rendí,

favo,

De Don Rodrigo Pacheco 117

Príncipe Enrique.

favor señor que me abrazo

con un fuego tan sutil,

que todos mis miembros corre,

solo para me afligir,

que si no me socorréis

abrazarme siento aquí,

que es fuego lento que abraza

y me quiere consumir,

entre temores fatales

qué esperas Enrique di?

más en batalla tan dulce

es lo más cierto el huir,

Vase.

Clorinda.

aguarda príncipe Enrique

que el alma se va tras ti,

Vase.

Floriana.

aunque le pese a Clorinda

con mi intento he de salir,

Vase.

Salen la Reina, Clorinda, y Floriana Damas el Duque, Guarín lacayo y traen al Rey viejo en una silla

Rey.

ya pues la voz de mi cansado pecho

al último llegó, que ser podía,

la cuenta es larga, si el camino estrecho

y en el alma he sentido cobardía:

mi miseria se acaba, aquesto es hecho,

la vida es viento, solo es alegría

la muerte, para todos escabrosa,

y solo para mí dulce, y sabrosa.

ya vasallos queridos, y Hijos míos

llegó la muerte, caso irremediable,

aquella juventud los vanos bríos

en la vejez pararon lamentable:

aquesta, con la muerte en desafíos

años ha que procura, nunca estable

vencer la muerte, mas la muerte fiera

para morir, me ha puesto en la carrera.

yo muero, es infalible que me muero

para lo cual os dejo espejo claro

en que os miréis, que es tal, que en Dios espero

que ha de ser de este mundo ejemplo raro:

es santo, es justo, es recto, es justiciero,

sabio, y prudente, cien virtudes claro,

es vuestro Rey, obedecer es justo

al sucesor de mi renombre Augusto.

y vos señora como Madre suya

al lado asistiréis del Hijo amado,

aconsejalde, porque nadie arguya

aún mozo Rey, si es mal aconsejado:

Pag. 7

El Príncipe Peregrino

Rey.

y vos Arnaldo, porque se atribuya

a vuestro ser, pues le habéis criado

él saldrá tan buen Rey, aconsejalde

y los consejos que bien fuere, dalde

Reina Margarita.

Él es señor, tan sabio y tan prudente

que el tronco muestra donde vino el suelo,

yo le daré consejo suficiente

con que tengamos, él, y yo consuelo:

Duque Arnaldo.

Como yo le crie, es conveniente

que viva con cuidado, y con desvelo,

y con nunca dejarle de la mano

será del mundo el Rey más soberano

sale el Príncipe Enrique

Príncipe Enrique.

padre, y señor, como así

vos morís, yo me quedo?

o si la muerte trocara,

la suerte que sentir debo,

imprudente soy señor

para administrar gobierno,

pues sabéis que es menester

un Ángel Rey, en un Reino,

sobre mis hombros dejáis

la carga de tanto peso

que solo podrá aliviarla

el poder de Dios inmenso,

vos os morís padre mío,

qué envidia señor os tengo

pues vos vais a descansar,

yo con la carga me quedo,

no sois padre, no, señor

por enemigo os confieso,

pues me cargáis de trabajos

y os libráis vos gran Rey de ellos,

Rey.

esta pensión de la muerte

pago Enrique, porque pienso

que Dios se sirve en llevarme

por aliviar mi peso,

la carga que tú recelas

me dejó mi padre, abuelo

tuyo, yo también a ti

como herencia te la dejo,

de que es el peso terrible

Enrique, yo lo confieso

pero liviana es siempre

si a Dios camina el gobierno,

eres mozo, y tú bien puedes

cargar este grave peso,

que es yugo suave y blando

si a Dios camina el gobierno,

a tu lado está tu madre

que es prudente, con que entiendo

vado tendrán aflicciones

que causan todo gobierno,

en este cargo que empuñas

será todo tu consuelo

el Duque, maestro tuyo

apto para tu gobierno,

porque encaminando a Dios

tus acciones, como pienso

es sin duda Enrique mío

que será Dios tu gobierno,

la Justicia esté en su punto,

sienta que hay Justicia el pueblo,

porque si Justicia falta

es disoluto, y soberbio,

tus corregidores mira,

y a sus manos lo primero

que no les hurten la sangre

del más pobre y más pequeño,

a los ricos favorece,

porque son los despenseros

de Dios, para con sus pobres,

si no es así, tristes de ellos,

castiga severamente

a los infames logreros,

que es gente a su Dios traidora

y gran polilla del pueblo,

a los

a los doctos premiarás,

porque son claros luceros

que dan luz con su doctrina

a nuestros cristianos Reinos,

venera los sacerdotes

como a deidades, pues ellos

bajan a Dios a la tierra

y nos dan sus sacramentos,

premia todas las virtudes,

castiga viles soberbios,

los traidores, malas lenguas

como a brutos, ponle un freno,

nunca te fíes de ingratos,

porque estos no conocieron

beneficios recibidos,

y siempre mal, por bien dieron,

al que fuere pernicioso

en comunidad, o pueblo

como apestado le evita,

castiga como a soberbio,

guárdate de todo punto

de imposiciones y pechos,

porque clamores de pobres

el cielo traspasan luego,

guerras injustas no tengas

que es terrible desafuero,

pues nunca tendrás ganancia

y queda perdido el Reino,

mucho pudiera decirte

mas en tu discreción dejo

el modo de gobernar

recto, y justo con tus pueblos,

Príncipe Enrique.

admito querido padre

con el alma tus consejos,

que son de cristiano Rey

que fue tan justo, y tan recto,

porque limitado juzgo

y bien corto mi talento,

para gobernar prudente

aqueste cristiano Reino,

pero teniendo el favor

del que es en todo inmenso,

haré por dar vado a todo

con pecho limpio, y sincero,

Reina Margarita.

ya me enfadan Padre, y Hijo apte

con tantos dulces requiebros

por fuerza le hace divino

que obran tantos preceptos,

Duque Arnaldo.

Guarín, qué linda que está apte

Clorinda, qué ojos tan bellos

qué manos, y qué mejillas,

qué boca, frente, y cabellos,

Guarín.

vive Dios, que estoy pasmado

de oírte, entre tantos duelos

como ves, pues muere un Rey

para de naipes pequeño,

estaba un grande en España

ya mortal, casi muriendo,

a quien los médicos daban

breve espacio, y corto tiempo,

para que la vida acabe

y dejase este gobierno

de sus villas, y mayorazgo

a un Hijo discreto, necio,

y cuando estaban llorando

Doncellas, mozos, y viejos

por la muerte de su padre,

se estaba él entreteniendo

en mirar de su fregona

que con Damas no me entiendo

los pies, piernas, y nariz,

sin muelas la boca pienso,

tan elevado cual tú,

aplica Duque este cuento,

a tu dicho, pues en ella

las faltas mismas contemplo,

es Aquino Rey, mi padre

Duque Arnaldo.

dí borracho?

Guarín.

eres un necio

que los Reyes, padres son

de todos sus grandes pueblos,

Duque Arnaldo.

no miras, que estoy mirando

al sol que nace mancebo

que aqueste sol ya se eclipsa,

y el otro sale de nuevo,

Guarín.

Huye al propósito aquí

otro disparado cuento,

Duque Arnaldo.

no pienso oírte jamás,

Guarín.

apelo señor jumento,

ay

Pag. 8

el Príncipe Peregrino

Clorinda.

ay de mi, divino Enrique,

como un imposible ueo

en tu corazón elado;

oy mas, que impuñas el ceptro,

Floriana.

ay dulce Enrique del alma

siendo Rey, con nuevo empleo

te he de mirar? no podre

que me morire de celos,

~ sale el marques floresto ~

Marqués Foresto.

los medicos han venido

a dar a tu vida un tiento,

esperando estan afuera

con su consulta en secreto,

Rey.

ellos me curan en balde,

la verdad marques floresto

es que muero; y no otra cosa

y que acabo considero;

tomad cuydado marques

de mi humilde, y graue entierro

sin pompa, porque las pompas

solo sirue a los soberbios;

mi bendision toma Enrique,

y aqueste abraso postrero;

quedate, en paz te queda

que tu luz saldra muy presto,

vamos margarita mia.

Reina Margarita.

osi ya te viera muerto, -ap-

Rey.

llevadme pues a la cama

donde muera con silencio.

- vanse todos, y queda Enrique solo -

Príncipe Enrique.

Magestad soberana,

inmenso Dios eterno,

que con valor superno

vuestra Deidad humana

a muerte se dispuso

y al hombre con vos mismo en paz compuso~

Señor, mi padre muere,

vos le llevaréis al cielo,

dejáisme a mi desuelo

con que el alma confiere

que mi padre os agrada,

y el triste Enrique a vos os desagrada~

De la Justicia apelo,

y pecho riguroso

al otro, que es piadoso

y cubre humano velo,

que pues mi carne viste

dara consuelo a un alma siempre triste~

Cargado de afliciones;

y timido, y cobarde

me ueo, sin que aguarde

vuestras consolaciones;

que a tenerlas Dios mio

tubiera en tanto mal heroico el brio~

Es poca la prudencia,

la fortaleza, nada,

mi carne desgarrada

le sobra la potencia;

pues si me falta todo

a reynar gran señor no me acomodo~

mucha

Mucha desconfianca

opprime el pecho triste,

a quien siempre le inuiste

la falta de esperanca;

porque me considero

falto de un bien, que en vos gosar espero~

Señor, mi padre viua,

viua, que es santo y bueno,

y a mi de culpas lleno

llevad, que en nos reuiua;

truequese pues la suerte

viua mi padre, y tragueme la muerte~

Con esto; el pensamiento

tendra consuelo en todo,

desta suerte acomodo

alegre mi tormento,

mas hagase que es justo

todo aquello que fuere vuestro gusto~

~ Aparece Cristo en una nube en el ayre ~

Cristo.

Enrique

Príncipe Enrique.

quien me llama?

de rodillas se pone el sto

Cristo.

el que todo lo puede,

el que en valor excede

a cuantos el mundo ama,

el que el cielo sustenta

y al mas chico animal siempre alimenta~

Aquel que en giro eterno

mueue todos los cielos,

y con azules uelos

encubre sempiterno

su divina presencia

para que el hombre tema su potencia~

Como Enrique te oppones

a mi Deidad augusta?

y como te desgusta

mi voluntad? que pones

a mi poder medida,

pides la muerte, y que te de una vida? ~

A mi saber no alcanca

ninguno que estoy uiendo,

yo mismo me comprehendo,

nadie tendra alabanca

de alcansar mis secretos

que son inexcrutables mis decretos~

que

Pag. 9

El Príncipe Peregrino

Cristo.

que yo solo a mi mismo

me comprehendo santo,

por ser digno de espanto

este profundo abismo,

cuyo saber, y ciencia

es grande, como grande mi potencia

A tu padre me llevo

porque lo quiero Enrique,

quien ay que me replique

si hacer aquesto deuo,

y quien pondra su mano

en contra mi poder mas soberano?

y tu quiero que agora

residas en el mundo,

que mi saber profundo

oy tu saber lo ignora

que son siempre admirables

mis juicios, y nunca inuestigables

Príncipe Enrique.

Señor, siendo un gusano

humilde de la tierra,

y vos, en quien se encierra

todo lo soberano

os poneis en razones

con quien conose bien obligaciones?

Con un peccador triste

tanto vuestro enemigo,

como si fuera amigo

y que inofensa viste,

me dais satisfaciones

si reconosco bien obligaciones?

y penetrar secretos

a mi inexpricables?

yo querer que admirables

se reuoquen decretos?

querer buenas acciones

si reconosco bien obligaciones?

Cumplase vuestro gusto

señor del alma mia,

y en tanta cobardia

a quese nombre Augusto

aliente de mi pecho

el corazon en lagrimas deshecho

Muera señor mi padre,

y viua yo en cuanto

a vuestro querer santo

alegre mas le quadre,

y cumplase comigo

vuestro gusto señor, mi Dios, y amigo

desaparese

Cristo.

A su tiempo mi Enrique,

de mi voluntad propia

yo te dare la copia,

porque se justifique

la gran potencia mia,

y al cielo todo des, nueva alegria.

vase, y salen el Duque, y guarin

Príncipe Enrique.

que plaser, o que gusto

puede oy haber que llegue

a complir como deue

el mandamiento justo

de un dios, que solo quiere

del triste peccador que en el espere

Disponed de mi vida

o dulce amor, amado,

que todo mi cuidado

en vos solo se anida

que en firme confianca

viuo, hasta uer cumplida su esperanca

Duque Arnaldo.

el Rey se muere, guarin,

los medicos le han dejado,

y con esta auien era suya

a su vida dan de mano,

era el Rey muy viejo ya

que pasaua de ochenta años

la Reyna gallarda y moca

que pudo si no acabarlo?

Guarín.

un viejo conosi yo

todo blanco, y todo caluo,

de nouenta y seis arriba

y ten mas, era corbado,

una pierna engarzagonza

como de pasa goncalo,

y tan ciego era de un ojo,

casi tollido de un lado,

que quiso casar con esto

con moca de lindo garbo?

Duque Arnaldo.

casose?

Guarín.

como casose!

y le dio sesenta manos,

que esto de casar en ellas

es como miel, con pescado,

que sabe sobre comida

mas que el menudo en los sabados,

pero luego el otro dia

le hizo insignia de san marcos,

porque no podia el viejo

dar la lansada en el rastro,

Duque Arnaldo.

que hara Clorinda guarin

metida entre tanto llanto,

Guarín.

hara pucheros señor

con su boquita de Bardo,

Duque Arnaldo.

al príncipe Enrique espero

de pedirla al tiempo cuando

impuñe ceptro, y corona,

Guarín.

no va aqueso muy despacio,

sabes tu si querra ella?

Duque Arnaldo.

que estoy sabes enamorado,

que adoro solo su nombre,

que es de mi vida sol claro,

Guarín.

y no te ha correspondido

con tanto inmenso cuidado?

Duque Arnaldo.

no, porque pienso guarin

que nuevo amor la ha picado,

Guarín.

brauos embustes se esperan

de las Damas de palacio,

tientan uno, y otro tientan

hasta que las tienta el diablo

sale

Pag. 10

el Príncipe Peregrino

sale el marques floresto

Marqués Foresto.

el Rey, Duque ya espiro

sierto murio como santo,

el pueblo con tristes voses,

su falta esta lamentando,

voy dar orden al entierro:

para que con breue espacio

juremos al nuevo Rey,

del mundo tan celebrado,

Duque Arnaldo.

Dios en su gloria le tenga,

con su muerte a ora mudado

los oficios el Rey nuevo

de los que había en palacio,

Marqués Foresto.

de aqueso no se habla agora

porque sea mas de espacio,

Duque Arnaldo.

vamos el pesame darle,

y para bienes entrambos,

vanse, y sale el Príncipe

Príncipe Enrique.

ya la carga de un cuydado,

y devn peso tan terrible,

sobre mis hombros cargo

esta muerte horrenda, y triste,

y a mi padre ha dado cuenta

de aquel estado in felice

que mi abuelo le dejo,

y a mi ya tanto me aflije,

como tan presto os cansais

decid, desdichado Enrique?

que aun no la cargais de todo,

tan poco peso os oprime?

si agora sentis lo poco,

que sera cuando os arrimen

toda la carga a los hombros?

que peso tan insufrible?

ay Dios de mi corazón

si este peso es tan terrible,

que sera cuando este Reyno

a que me case, me obligue,

cosa tan aborresida

del que procura ser virgen,

por en algo pareserse

a los angeles sublimes,

voses de dentro

1º.

viua nuestro santo Rey,

2º.

viua nuestro Rey Enrique,

3º.

salga el sol recien nacido

pues ha pasado el ecliupse,

Príncipe Enrique.

ya con voses me atormenta

todo este pueblo insufrible,

o que carga tan pesada

veame yo de ella libre,

Salen, el Duque, y el marques

Duque Arnaldo.

de me vuestra magestad

su mano, porque en veirme

vuestro maestro señor,

pues lo soy de un Rey Enrique,

Marqués Foresto.

y a mi los pies os suplico

que me deis, o Rey felice,

y goseis por largos años

aqueste Reyno sublime,

Príncipe Enrique.

leuantad maestro vos

y vos marques, si me aflije

aquesto, el alma lo diga

y el corazón siempre firme,

Duque Arnaldo.

cuando quereis gran señor

que en orden se ponga el timble

de la coronasion vuestra,

Príncipe Enrique.

mañana Duque se humille

al jugo de la obediencia

el cuello mas infelice

que cuantos cargaron Reynos

sobre sus hombros pasibles,

vamos consolar la Reyna

que es buena madre, y me aflijen

sus desconsuelos a mi

como este peso terrible

De Don Rodrigo Pacheco

131

Jornada segunda

Pag. 11

~ Jornada Segunda ~ Personas de ella ~ el Príncipe Enrique ~ Cristo ~ La Reyna margarita ~ el Duque Arnaldo ~ san francisco ~ clorinda Dama, el marques floresto ~ el Angel custodio ~ floriana Dama ~ guarin lacayo ~ el Demonio ~

Tocan cheremias, y otros instrumentos de fiesta y salen el Príncipe Enrique con su abito de tercero, la Reyna, clorinda floriana Damas, el Duque, el marques, guarin lacayo, y acompañamiento

Duque Arnaldo.

Al Templo de la fama

consagro la memoria de este dia,

el jubilo, la accion, el alegria,

con que el pueblo gallardo que te ama,

ha mostrado la llama

que en su corazón arde de contino,

estremo peregrino

de una fedelidad heroica, y pura,

que bien puede tenerse por ventura,

que si otros son queridos, no son tanto

cual vuestra magestad, del orbe espanto,

aqui en en tanta gloria

se puede consagrar dulce memoria

Marqués Foresto.

En bronse siempre duro

grauar se suelen glorias adquesitas,

tu, las de otros, con mas glorias quitas,

grauando eterno, con viuir seguro

virtudes, que aseguro

algun Rey las embidie, que en el mundo

se piensa sin segundo

y humano, tu Augusto, a ser divino

aspiras solo, Enrique peregrino,

dando immortal, con soberana pompa

gloria a tu nombre, a la fama trompa,

para que tu grandeza

uiua siempre immortal, en tanta alteza

goseis.

Pag. 12

El Príncipe Peregrino

De Don Rodrigo Pacheco 132

Reina Margarita.

gocéis por largos años

Hijo Enrique, felice la corona,

que tanto aplauso mi concepto abona,

fuera de lisonjas, y de engaños

que en vos los desengaños

cuando nacistes, parece que han nacido,

no puestos en olvido

a la púrpura real, hoy dais favores,

contento solo pues, con los amores

del que gobierna, y rige el santo cielo,

vuestro querido amor, vuestro desvelo,

conque siempre constante

inmortal quedaréis, y siempre Amante

Príncipe Enrique.

Reina y señora mía

vasallos, que mostráis con mil clamores

la gran fidelidad, que a mis mayores

guardastes; de que el Alma se gloria,

con eterna alegría,

os agradezco haberme coronado.

corona me habéis dado,

yo, a vos os daré cinco sentidos

en mil lágrimas siempre convertidos,

el Yugo es grande, pero vos sirviano

le haréis madre, si me dais la mano,

porque con vuestra ayuda

le haréis leve, que es bien que a vos acuda

Reina Margarita.

Hijo, haré lo posible

en el servicio vuestro, como debo,

Príncipe Enrique.

el grave peso con gran gusto llevo

madre, con tal favor; porque es terrible

y trabajo insufrible,

Clorinda.

vuestra gran majestad augustos años

el Reino goce;

Floriana.

bien libre de engaños

goceis Rey soberano vuestro Reino,

Guarín.

sin las miserias que lacayo peino

le goces Rey supremo,

Príncipe Enrique.

vamos, que alguna vana gloria temo

vanse, y aparecerá una nube en el aire que vendrá bajando al tablado y estando abajo, se abrirá y saldrá de ella el Ángel custodio del Príncipe

Ángel.

gracias os doy Dios eterno,

por la gracia peregrina

que vuestra alteza divina

me dio a mí, con amor tierno

pues gozo, (Dios sempiterno)

de vuestra Deidad suprema,

y sin que peligros tema,

por la gracia que en mí veo,

siempre os goza mi deseo

que pierda quien os blasfema.

gracias os doy pues que si os vi

que no fuese uno de aquellos

que criados fueron bellos

y gracia cual yo les disteis,

en gloria en pena volvisteis,

pues soberbios se opusieron

al criador, y merecieron

en caso que no hay disculpa,

fuese con ellos la culpa

cuando del cielo cayeron;

y sobre todo Señor

doy gracias a vuestro nombre

pues quisisteis que del hombre

fuese su guarda mayor,

porque fuese en su favor,

y no diese en el taxo

de la culpa, con el brío

en que fue fuego criado,

pero que de mí inspirado

gobernase en albedrío,

gracias os doy porque a mí

me hicisteis guarda de Enrique,

que en su mente multiplique

inspiraciones, que aquí

mándais le dé; porque así

conviene, a quien se opone

al infierno, y se dispone

a serviros de contino,

que a vos solo es su camino

y en vos su cuidado pone,

fiel guarda yo le seré

como entregue el albedrío

a solo vos, creador mio

con amor, con celo, y fe,

y para que siempre os dé

a millares los loores,

pues solo por sus amores

lo divino, con lo humano

uno hicisteis, soberano

amor, con los pecadores.

Hade aver auna parte del teatro una boca de infierno, lo mas bien acommodada que pueda ser, y al abrirse, hechara de si llamas de fuego, y por ella saldra el Demonio

Demonio.

infinita es mi pasión,

y mi pena es infinita,

porque si fuera finita

me gobernara razón,

esto es todo en conclusión

a darme doblada pena,

para que Dios me condena,

mas pues el hombre se lleva

la gloria, quiero me deja

mi ambición, la envidia ajena,

que un Rey, con regalo tanto

incline naturaleza

a ser pobre? gran bajeza

como aquel serafín santo!

es caso digno de espanto!

ardo de envidia, y me quemo,

porque de esto solo temo

que otros mas, menores que él,

se abran de ir por un nivel

con su ejemplo, y tal extremo,

pero tanta furia encierra

el ser eterno que tengo,

que a vengarme solo vengo

y a darle terrible guerra,

pero aunque es de polvo, y tierra,

es compuesto de tal suerte

que estima poco la muerte,

por no caer en peccado,

por que tanto ser le ha dado

el que es, sobre todos fuerte,

Ángel.

que quieres aquí luzbel?

Demonio.

aquí tú? ya me espantaba

de como aquí no te hallaba

siendo siervo tan fiel,

Ángel.

esa excelencia in fiel

es ya mía por la gracia,

tu culpa, no tu desgracia

perdió tan rica excelencia,

Demonio.

si la perdí, no la ciencia

Ángel.

esa en ti, toda es falacia

Demonio.

a que vienes?

Ángel.

soy la guarda

mas fiel, que Enrique tiene,

bien

Pag. 13

El Príncipe Peregrino

De Don Rodrigo Pacheco

133

Demonio.

Bien, y pues como no viene

esa hermosura gallarda

con aquesta nube parda?

Ángel.

No sabes fiero Luzbel

que nunca me aparto del,

pues estoy alla, y aqui:

ay cosa imposible a mi

si Dios me gouierna infiel?

Demonio.

Pues bien, que me importa a mi

que estes tu presente, o no

para hacerle caer yo?

Ángel.

Que no te confundes, di?

no sabes que puedo aqui

pues tengo de Dios poder

para hacer, y deshazer

en esta guarda de Enrique?

Demonio.

Que este poder multiplique

crueles penas a mi ser?

yo le mostrare el camino

que hade seguir de mas gusto,

Ángel.

A otro santo, casto, y justo

le guiare, mas peregrino,

Demonio.

Gustara, tomando el tino

el mas largo, y deleytoso,

Ángel.

El del cielo, es mas fragoso

pero aquesse hade seguir,

Demonio.

El viene, (Ang) bien puedes ir

disponiendote alevoso,

Sale el Príncipe Enrique, como temeroso, y escondiéndose.

Príncipe Enrique.

Turbado y confuso

con el peso grave

de aquesta corona,

para mi tan grande,

vengo temeroso,

triste, si cobarde

por algun descanso

huyendo a mis grandes,

y en aquesta sala

quise retirarme,

por clamar al cielo

y ver si me vale,

ya que vido dueño

mis quejas que valen,

si es oluido todo,

y todo oluidarme,

soy cual siervo herido

que a la fuente sale,

el agua buscando

que hade sanarle,

y pues que sois fuente,

mostrad los raudales

de clemencias vuestras,

que puedan sanarme,

congoxas me aflijen,

por que piensan darme

sin voluntad mia

mujer que me acabe,

si hize voto amores

de nunca casarme,

por que mi bien solo

entre lirios pace,

que es simbolo el lirio

de un virgen amante,

y gustais que el alma

con limpiesa os halle,

como permitis

que en esto me traten,

si tanto aborresco

esto de casarme;

si el alma procura

firme, si constante

ser de la pobreza

dulce, y casto amante;

como buscare

vida, que a vos halle,

para que consiga

hallar quien me ultraje,

que solo el ser pobre

ya a Enrique le vale,

es lo que apetece

por lo mas amable,

estas confusiones

a la cara salen,

por que son aprietos

suelen no llenarse,

serenad señor

de afliciones tales

justos sentimientos

nunca inesplicables,

el sueño me aprieta

quiero al cuerpo darle

un descanso poco

por de mi oluidarme.

que la carga in justa

deste peso grave

puede dar tormento

al señor mas grande.

Recuéstase en una silla, y duerme.

Ángel.

Que te ha paresido Enrique?

Demonio.

Que son principios de amante

los suyos, pero adelante

déjame, que yo le aplique

al sentido nuevos gustos,

para tiempos, y deleytes,

que suelen ser los a feytes

a mi pareser mas justos,

veras luego, cual le vez

entre los tratos laciuos

en que he visto otros cautivos,

rendido todo a mis pies.

Ángel.

Hace, yo te doy licencia

en eso tu poderio,

Demonio.

Rendido veras su brio

con aquesta diligencia,

Llegase el Demonio al hoydo del santo, el cual habla como soñando.

Príncipe Enrique.

Casar, por que no podre?

para que hereden mis hijos,

con que eternos regozijos

a mi Reyno, alegre de,

si, que es justo? pobre yo

un Rey pobre, que vileza,

la magestad, y la alteza

hede vituperar? no,

bien puedo, si, santo ser

entre deleytes, y regalos,

buenos son, que no son malos

que un Rey bien los puede hacer.

Demonio.

La victoria he de cantar

deste príncipe imprudente,

quiero que uea mi gente

para de todo burlar

su facil entendimiento,

salid malditos, dareis

con el al traste, y os ireis

alegres del vencimiento,

Salen por la boca del infierno, los que puedan, hombres, y mujeres cantando, y bailando delante del santo, un rato, y se bolveran.

Príncipe Enrique.

Estos son deleytes justos

en palacio permitidos,

todos mis sinco sentidos

se me van tras estos gustos,

casarme vasallos quiero,

venga venga pues la Reyna

por que mil miserias peyna

Rey sin casarse, que espero?

Demonio.

Rendido el castillo veo

vine, vide, y le venci,

la potestad que ay en mi

y el gran saber que poseo.

Viendo estas Ángel divino.

Ángel.

Estas Luzbel muy contento?

aguarda pues un tormento

bien fuerte, y mal peregrino,

El Ángel que estara al lado derecho se llegara al hoydo del santo.

Príncipe Enrique.

Yo casarme, loco estoy?

y loco deuo de ser

pues aquesto pienso hacer

y consentimiento doy,

en el mundo Cristo fue

pobre, y tanto, que fue suma

de pobreza, no consuma

el oluido tanta fee,

siendo Rey, fue pobre Dios

en el mundo? Enrique si,

pues lo fue, no es mucho aqui

seais mendigo Enrique vos,

quien me dice lo contrario

deue de ser mi enemigo.

Ángel.

Eres Luzbel buen testigo,

pobre hade ser voluntario.

Demonio.

Salid compañeros mios

y el castillo acometed,

que se me va de la red

el que a mi rindio sus brios.

Salen otra ves, los musicos y dan=

San=

Pag. 14

El Príncipe Peregrino

De Don Rodrigo Pacheco

134

Cantes, cantan, y danzan, por breve espacio, y se retiran que dos, todos juntos a la parte donde esta la boca de infierno.

Príncipe Enrique.

O qué deleite, y qué gusto,

tras él se me va el alma.

Ángel.

No te llevarás la palma

demonio cruel, injusto,

Dios divino, y soberano

acudid a vuestra hechura,

porque el demonio le apura,

tenelde de vuestra mano.

Tocan instrumentos, y sale Cristo con cruz a cuestas, por la otra parte, y San Francisco tras él con otra, y huyen los demo- nios, y se meten por la boca del infierno, y al pasar Cristo dirá lo que se sigue, y luego San Francisco.

Vase.

Cristo.

El camino para el cielo

es la cruz, sígueme Enrique,

porque en ti se multiplique

mi bien, por tanto desvelo,

sígueme, porque mi gloria

solo con la cruz se alcanza,

tómala, con confianza

que alcanzarás la victoria.

San Francisco.

Hijo Enrique, sigue a quien

es solo bien infinito,

pues pagó nuestro delito,

y por mal, nos dio tal bien,

yo con la cruz le seguí

pobre en todo, de tal suerte,

que nunca temí la muerte

y a mi propio aborrecí,

y siendo tan vil gusano

en humano serafín

me transformó en carmín,

dado con tan larga mano,

sal de tu reino, que quiere

Dios, que salgas peregrino,

que este ha de ser el camino

que a la gloria te prefiere,

Vase, y despierta el santo.

Príncipe Enrique.

O qué sueño tan profundo,

o qué de cosas que vi,

remontado cual neblí,

vi de el pensamiento inmundo,

como a mí no me confundo

con las cosas que miré,

que no sé si sueño fue,

o que si verdades son,

conjeture la razón,

o me confunda la fe,

de no cazar hice voto,

y casto permanecer,

¿aquesto lo pude hacer?

sí pude, porque me agoto,

pues sí pude, que alborozo

se ha causado en mi sentido,

que me vi de aquí perdido

con fantásticas visiones,

causándome turbaciones,

gusto al ver, gusto al oído,

bailes, y fiestas miré,

y puedo decir las vi

delante, a que me rendí

si bien, entre sueños fue,

los deleites que miré

deshizo luego al momento

quien pudo darme el contento

que aquí ya perdido había,

pues de todo punto vía

por tierra, mi fundamento,

cuando ya perdido estaba,

y en confusiones metido,

turbado uno, otro sentido,

a que el gusto me llamaba,

vi de a Cristo que pasaba

junto a mí, y me decía

carga mi cruz, y la vía

con ella, toma del cielo,

porque goce tu desvelo

la luz de mi eterno día,

luego vi, que el serafín

humano, mas que divino,

le seguía, en el camino

llagado, con el carmín,

o flores de aquel jardín

que en la cruz, cogió Dios hombre,

llamándome por mi nombre,

me dice que vaya huyendo

de mi casa, y de estruendo,

¿no es mucho que esto me asombre?

qué terrible confusión,

qué mandato tan terrible

mas todo será posible

a mi fuerte corazón,

¿pondré aquesto en conclusión?

sí, porque lo manda Dios,

y ¿podréis enriquecer

sufrir penas, y rigores?

podré, pues fueron mayores

las que pasaron los dos,

siendo Rey, como villano,

murió Cristo nuestro bien,

trabajos llevó tan bien

aquel serafín humano,

siendo el uno soberano,

su retrato el otro vivo,

que en los desprecios altivo

uno al otro pareció,

bien podré, aunque Rey yo

dar a desprecios motivo,

alma, sigamos a Cristo

peregrino en este mundo,

que fue solo, y sin segundo

y ser él, de quien me visto,

en la bandera me alisto

del pobre que le siguió,

peregrino, y pobre yo

moriré, pues Dios lo quiere,

también cruz a mí me espere

como a Francisco esperó.

Ángel.

¿Enrique?

Príncipe Enrique.

Señor, ¿quién eres?

Ángel.

Enrique, tu guarda soy,

desde que naciste, y hoy

contigo a Dios, si le quieres,

a tu vocación difieres,

haces bien, porque es lo cierto

vive en Dios, y al mundo muerto

no importa; no, que lo seas,

si es Enrique, que deseas

llegar al divino puerto,

que tu pompa, y tu grandeza

la lleva el aire, que es pluma,

porque Dios esencia suma

solo le agrada pobreza,

tu flaca naturaleza

ha repugnado este bien,

pero Dios es solo, y quien

a los aflitos consuela,

por darse a ti, se desvela,

desvélate tú también.

Príncipe Enrique.

Otra cosa no deseo

hermosura soberana,

como haré la huida llana

deste Reino que poseo,

porque mil contras le veo

para me salir de aquí,

que la voluntad en mí,

está muy pronta a seguir

la cruz de Cristo, y salir

con tan bello, y rico empleo.

Vase.

Ángel.

No temas Enrique, no

que pues Dios salir te manda

dará fin a tu demanda

como principio le dio,

siempre te acompaño yo,

seré guía en tu camino,

toma el traje peregrino

sale de aquí, que Dios quiere

dar muestras a quien te viere

de su poder más divino.

Príncipe Enrique.

Vamos Enrique, a dar traste

de ser pobre, y dejar todo,

riquezas, y Reino es lodo

que siempre se queda en casa,

si luego no se traspasa

y limpia, con grave aviso,

todo con mis pies le piso

por buscaros solo a vos

amor mío, y dulce Dios,

dentro en vuestro paraíso.

Vase, y sale Clorinda dama.

Clorinda.

Hace en más alta parte el pensamiento

empleo, gloria y cual de mi cuidado

licencia diole amor, que perdonado

le tenía, cualquiera atrevimiento,

Pag. 15

El Príncipe Peregrino

Clorinda.

llegando va por Ondas de tormento,

y cuales al deseo levantado

al puerto más feliz, desconfiado

se le ofreció vil de su merecimiento,

osadía de amor fue cometerlo,

y falta de ventura no alcanzarlo,

Rapaz se mostró él, avara allá:

yo, que pude llegar a conocerlo,

ya que no puede ser no desearlo,

mi pena ofrezco, al que es la causa de ella.

Sale Guarín lacayo.

Guarín.

es esta? qué linda moza!

para mí, para bellaca,

aunque fuera ella quien es

yo cual soy, un vil lacayo,

si esta fuera fregonilla,

yo fuera su fregonazo,

o qué requiebro dijera

a su bien nacido garbo

cómo daré lo que el Duque

me mandó? llegar mirando

es lo que más me conviene

por guardarme de algún palo.

Clorinda.

qué queréis?

Guarín.

a vuestra excelencia

traigo señora un recado,

si dais licencia, diré,

y si no, me vuelvo en blanco,

Clorinda.

de quién es?

Guarín.

es un papel

del famoso Duque Arnaldo.

Clorinda.

mostrad

Guarín.

qué bien le recibe

o qué de albricias que aguardo,

rómpelo

Clorinda.

lo que hago del papel

haré de vos vil lacayo,

si otra vez os atrevéis

a ser tan desvergonzado,

Guarín.

qué culpa tengo señora

si soy del Duque mandado,

Clorinda.

él, y vos sois atrevidos

Guarín.

atrevido, es menoscabo

de mi honor, porque atrevido

es decir pícaro, bravo,

y bufón de los ruines,

alcahuete, o vil gazapo,

solo habrá restitución

del honor que me has quitado

en que este papel le vuelvas

sin más, ni más, a juntarlo

y le leas, respondiendo

al Duque pobre y cuitado

que si está muriendo, y tú

de su muerte estás burlando,

Clorinda.

por vida del Rey que os haga

alcahuete,

Guarín.

qué, despacio.

Clorinda.

salid por esa ventana

o salir más que de paso,

Guarín.

soy volatín por ventura

que me he de tomar de un salto

desde la ventana al suelo!

más vale salir despacio

por la puerta,

Clorinda.

salid pues,

Guarín.

Señora ten, que ya me salgo,

ésta mujer es Demonio, ¡zape!

válganme sesenta diablos.

Vase, y sale la Reina de viuda

Reina Margarita.

con quién das voces Clorinda,

Clorinda.

con un pícaro villano

Reina Margarita.

pues, por qué? mas el papel

del suelo lo dice claro,

levanta, que quiero verle,

Clorinda.

para qué, si hecho pedazos

le veis

aparte

lee

Reina Margarita.

no importa, muestra,

la letra es del Duque Arnaldo,

ay amor, celos pudieron

declarar lo que he callado

en tantos años: mal hayan

celos pues, que son tan claros,

aquí dice, os quiero bien

señora más ha de un año,

y aquí, vivo, y por vos muero,

éste es amor declarado,

por qué rompiste el papel?

Clorinda.

porque el amor no ha entrado

hasta

De Don Rodrigo Pacheco 135

Clorinda.

ahora dentro el pecho,

Reina Margarita.

entrará sin duda al cabo,

Clorinda.

no entrará, porque es de bronce

este corazón bizarro,

a quien razones no mellan,

ni mueven dulces cuidados,

viste riberas del mar

un grande, y fijo peñasco

a quien sus ondas furiosas

un combate, y otro dando

procuran que abata humilde

el cuello más levantado,

el cual, del mar, y sus golpes

siempre firme está burlando,

así yo, cual fuerte peña

de aquestos combates raros

donde amor muestra furioso

en el mar de sus cuidados

su fuerza, su poderío

me burlo del Duque Arnaldo,

pues a sus persuasiones

no Clorinda, mas peñasco,

y el papel que veis señora

aquí le trajo un criado

del Duque, y en su desprecio

le hice a sus ojos pedazos,

Reina Margarita.

no merece el Duque ser

de cualquiera Dama amado?

Clorinda.

ámele pues quien quisiere

porque yo no quiero amarlo.

Reina Margarita.

tú tienes celos de alguna?

aparte

Clorinda.

no fueran celos, regalo

fuera aquesto para mí,

que esperara de un cuidado

si tuviera amor, que diera

algún día fin, amando

a quien se muere por él,

Salen el Duque, y Guarín.

Guarín.

tratóme como a villano

de alguna aldea de corte,

que de pícaro, y lacayo

eso señor cae en casa,

lo de afuera es lo bellaco,

Duque Arnaldo.

que así me trate esta fiera?

aparte

Guarín.

está con la Reina hablando

pasito, no nos entienda

que saldrá como un diablo

luego a tomar la demanda,

por Dios, que temo aquel salto

de ventana, ¡guarte afuera!

salte por ella algún galgo.

Reina Margarita.

Duque?

Duque Arnaldo.

Reina, y señora

Reina Margarita.

dónde al Rey habéis dejado

Duque Arnaldo.

todo el oficio divino

queda señora rezando,

que si es mozo el Rey Enrique

da muestras de un grande santo

como lo dicen sus obras,

Reina Margarita.

para frayle no era malo.

Duque Arnaldo.

mejor es para ser Rey.

Reina Margarita.

sí, pero yo mejorado

le quisiera, y más brioso

que reventara de bravo,

Duque Arnaldo.

es buen Rey para tapar

santo, y bueno, si casado

ya estuviera?

Reina Margarita.

y vos queréis

que se case, Duque Arnaldo?

mirad que no os está bien,

Duque Arnaldo.

a mí por qué? si vasallo

soy fiel?

Reina Margarita.

bueno está ahí

pensadlo Duque, pensadlo,

anda tú delante amiga,

aparte

Clorinda.

si ésta tiene algún cuidado?

si el Duque pena le da?

quiera Dios?

Guarín.

guarda del salto.

Vanse

Duque Arnaldo.

qué querrá decir la Reina

en las razones que acabo

de oír? sentido tiene

aquel bueno está pensaldo,

Guarín.

en dos palabras diré

lo que quiere decir claro,

Duque Arnaldo.

no quiero que me lo digas,

confuso voy del pensaldo,

Vanse, y sale el Príncipe en hábito de peregrino.

Príncipe Enrique.

de mí mismo huyendo voy

que yo mismo me doy la guerra,

dejo mi patria, y mi tierra

y gusto a mí mismo doy,

Pag. 16

El Príncipe Peregrino \t\t De Don Rodrigo Pacheco

Príncipe Enrique.

gozoso de uerme estoy,

ya tan pobre, que no se

que vestir, que comer,

mas quien solo a Cristo sigue,

su sentimiento mitigue

que a quel bien prestado fue,

deje vanidad, y pompa,

deje Reyno, y magestad,

y vestido de humildad

sin que nadie me interrompa,

Alas, a la dulce trompa

de la fama doy, que espante,

que es diosa al fin fascinante,

que importa que diga el mundo,

que un Rey mozo (en que me fundo)

su Reyno dejo inconstante,

cuando el mundo se pa bien

que la fama verdad dice,

sabra el mundo que lo hize

siendo Rey, solo por quien

tan pobre se vio tambien,

que no tubo aca en la tierra

siendo un bien en quien se encierra

todo el bien, donde inclinar

su cabeza, hade culpar

lo hecho? no, que amor no yerra,

que es divino, y soberano

el amor, que me desculpa,

no ay yerro, donde no ay culpa,

si yerro fue, no fue liuiano,

la disculpa esta en la mano,

dios lo quiso, yo lo quiero,

que por eso fue primero

mas pobre, siendo mayor,

si un reyno dejo menor,

otro muy mas grande espero,

Adios patria, y Reyno a dios,

adios vasallos queridos,

porque todos mis sentidos

contentos huyen de vos,

Amor, pues vamos los dos

haced buena compañia,

sed vos dulce amor mi guia,

que guiando aqueste ciego,

tendra el alma algun sociego,

gusto, plazer, y alegria,

Correse una cortina, y aparese el Angel Custodio, en un torno

Ángel.

Enrique?

Príncipe Enrique.

dulce hermosura

Ángel.

llega, y vamonos de aqui,

Príncipe Enrique.

seguro me ire tras ti,

que tu cara me asegura,

Ángel.

dichosa fue tu ventura

llega, que seguro vas,

Príncipe Enrique.

Angel mio, pues que mas

ventura, que aquesta mia?

vamos Angel santo, guia,

que de gloria amor me das.

yase abra puesto el santo en el torno y bolaran los dos, = y salen la Reyna, Clorinda, floriana Damas, y el marques

Marqués Foresto.

al Rey cazarle conuiene

Reina Margarita.

ya nos que se os da marquez

de que caze, o no,

Marqués Foresto.

si tiene

la hedad perfeta, no es

razón?

Reina Margarita.

el que se abstiene

de cazar, sabe el porque.

apte

Clorinda.

no es mejor que al Reyno de

herederos? o si fuera

la escogida! quien lo viera?

pues lo merese mi fe,

Floriana.

es mancebo el Rey, y puede

dar gusto a todo su Reyno

con cazarse,

Reina Margarita.

aqueso excede

ya a mi gusto, solo el Reyno

y el Rey reynar me concede,

nadie trate en casamiento

por me dar a mi contento,

que el Rey no hade cazar,

apte

Floriana.

siempre me sale un azzar

al gusto del pensamiento,

apte

Marqués Foresto.

esta cazarse le deja

al Rey, por que ella lo quiere

gouernar,

Reina Margarita.

bien le aconseja

el alma, pero difiere

al cazo, y de mi se queja,

donde el Duque Arnaldo esta?

Marqués Foresto.

el viene señora ya,

apte

Reina Margarita.

ay amor, tanto secreto

baste pues, cese el aprieto

graue confusion me da

sale el Duque, y guarin

Duque Arnaldo.

que terrible confusion,

que desdicha tan terrible,

que fortuna tan contraria

al Reyno de Dacia triste,

el espejo se quebro

adonde siempre me vide

leuantado al bien que tengo,

Reina Margarita.

Duque Arnaldo que os aflige.

Duque Arnaldo.

señora, el Rey mi señor

falta de palacio, y sigue

el norte de su destino

dejando a su Reyno triste,

Reina Margarita.

pues que importa? yo no viuo,

si el lo quiere duque, dime

no soy yo su madre? si,

pues que males se te siguen?

Duque Arnaldo.

muchos, mas aquesta carta

dejo aqui, al tiempo de irse

mira lo que dice en ella,

apte

Reina Margarita.

que gusto el alma resibe

leela Duque, y no sintais

tanto, la falta de Enrique,

que os esta mejor a vos

que no paresca,

Duque Arnaldo.

asi dice.

Enrique, por la gracia de Dios Rey de Dacia, a la serenissima señora y

madre mia, la Reyna Margarita, y a todos los fieles vasallos deste

nuestro Reyno, salud, y paz, en nuestro señor Jesu Cristo; Dios

nuestro señor, como padre de misericordias dispone las cosas confor=

me a su voluntad, dando cumplimiento a los buenos deseos del

peccador, que procura solo salvarse, por que no muera, mas que viua;

y asi yo, puestos en su clemencia todos mis pensamientos, acudio

como padre a ellos, favoreciéndome; y mandandome saliese a buscar=

le fuera de mi casa, y Reyno; yo pues, acudiendo a sus inspirasiones,

y avisos, determine de salirme en humilde traje buscando solo, al

solo en cielo, y tierra; y por que este nuestro Reyno, no quede destitui=

do del deuido gouierno que conuiene a la salud de tan buenos, y

fieles vasallos; nombro por gouernadora, en esta nuestra ausencia

de todo este nuestro Reyno de Dacia, a la serenissima Reyna Marga=

rita, mi madre, para que en todo Represente nuestra Real persona

y le gouierne con la prudensia de que es dotada, dada en nuestro

palacio, a 25 de octubre de 1421 años. Enrique Rey de Dacia

apte

Reina Margarita.

ya llego de mi deseo

el cumplimiento felice,

ya puedo como señora

que el gouierno tiene, y rije,

el quitar, y poner leyes

que a obedeser les obligue

mis mandatos, pues que reyno

con todo el poder de Enrique,

Duque, y marques que decís?

Duque Arnaldo.

que obedesco siempre firme

el mandato de mi Rey

a quien sus vasallos siguen,

Marqués Foresto.

obedeser es forsozo

señora, pues que resibe

ganancia, el Reyno en teneros

en su gouierno, por timble,

Reina Margarita.

solo prudencia vasallos

en mi sera la que rije,

y en ella uereis vosotros

no poder, saber humilde,

que una mujer cuando quiere

de valor el alma viste,

es fuerte, si compasiua,

mas el, en gouernar libre

venga, o no venga a su Reyno

el piadoso Rey Enrique,

que siempre hallareis en mi

memorias de un amor firme,

provisiones despachad

marques vos, al Reyno insigne,

que con la ausencia del Rey

es justo que se fatigue,

y vos.

Pag. 17

El Príncipe Peregrino De Don Rodrigo Pacheco 137

Aparte.

Reina Margarita.

y vos Duque pensad bien

lo que quereis, pues ya sirue

el gouierno, la que en vos

quiere mostrar que sufrible

es la voluntad que os tiene,

poco apoco, amor terrible.

que aun agora no es tiempo

que vendra mañana Enrique,

Duque Arnaldo.

beso a vuestra magestad

la mano, pues que resibe

Arnaldo tanto favor,

A el.

Aparte.

Reina Margarita.

Duque, el amor no os admire,

porque os quiero bien confieso,

el amor es insufrible,

vamos al Jardin, que quiero

un poco alli diuertirme,

vanse, la Reina, floriana, y el marques

hase que se ua

Clorinda.

alma, pues mi bien se fue

determina tu seguirle

porque sin el un momento

viuir ya sera imposible,

adios palacio, teatro

de una tragedia infelice

que voy a buscar el alma

que lleva robada Enrique,

Duque Arnaldo.

oye señora/

Clorinda.

que quieres

Duque Arnaldo.

pedir que quieras oirme

Clorinda.

Duque Arnaldo, ya no puedo

porque muy tarde veniste,

mi bien se fue, voy tras el

porque la mujer q' es firme

solo en la ausencia lo muestra,

Duque Arnaldo.

aguarda pues/

Clorinda.

no es posible,

vase

hoye.

Duque Arnaldo.

el Alma confusa veo

el corazón se estremece,

el pensamiento parece

dala muerte a mi deseo,

el discurso, es deuaneo

y falta en mi la razón,

quiere dar el corazón

el agua que sobra en el

no piadoso, mas cruel,

muestra en mi su confusion,

por salir, solo rebienta

dentro deste triste pecho,

quiere en lagrimas deshecho

dar fin a tanta tormenta,

nada le aliuia, ni alienta

mas salir solo procura

por la boca, que locura!

siendo el mal tan insufrible,

muera callando insensible

que sera lamejor cura,

con tres contrarios querreo

enemigos de mi bien,

es el uno aquel desden

que adoro, y no le poseo,

es el otro el deuaneo

de una Reina enamorada

y a conmigo declarada,

es el tercero, el ausencia

de Enrique, cuya excelencia

es de mi tan venerada,

Clorinda, sigue su amor,

y tras el se va mortal,

mi celo, sera immortal

si no estorbo su furor,

la Reyna me da temor

con lo que miro presente,

a mi Rey le tengo ausente

que conuiene reduzir,

a questo solo es morir,

y que muero, es euidente,

que terrible confusion,

que desdicha, que temor,

por una parte el amor

que penetra el corazón

me tira, con la razón,

por la otra el Rey me tira,

si soy leal, que me admira?

la Reina por otra parte

romper quiere el baluarte

de la fe, que atenta mira,

pues alma determinad

lo que en esto haser deueis?

sera justo que bolies

siguiendo la magestad

de un Rey mozo, en tierna hedad,

y al dulce amor juntamente,

dejando el inconueniente

de una mujer atreuida

en cuya ambisiosa vida

mil males miro prudente,

hoye guarin/

Guarín.

que ay señor,

gracias a dios que me cupo

hablar ya, todo me occupo

en dar gusto atu valor,

que ay de nuevo?/

Duque Arnaldo.

ay mi dolor,

Guarín.

hecharle una melesina

conque saldra por la orina,

Duque Arnaldo.

no es tiempo guarin de gracias,

demos medio a mis desgracias,

Guarín.

es calentura malina?

Duque Arnaldo.

es una fiebre que tiene

consumido mi valor,

Guarín.

clorinda que es buen doctor

llamar le señor conuiene,

Duque Arnaldo.

muy tarde el remedio viene

pues que tras Enrique fue

lo mismo guarin hare

y esta noche he de salir,

alos dos hare venir,

sino, alla morire,

as de ir commigo guarin

en demanda de los dos,

Guarín.

por la fe que deuo a dios

que soy señor mal rocin

porque tengo un pie, al fin

vamos, que tu vida precio

mas que a su fregona un necio,

Duque Arnaldo.

de mi amor la luz q' ignoro

para hallar a quien adoro,

y un Rey, que no tiene precio,

vanse, y salen el Angel, y Enrique

Ángel.

Hasta aqui fue tu camino

entra en aquesta maleza,

donde hallara tu grandeza

Hospedaje peregrino,

porque aqüesta soledad

adonde el silencio es mudo,

al alma sirue de escudo,

desengaño a magestad,

estaras Enrique adonde

seis años no te hallaran

los que buscando te uan,

porque dios dellos te esconde,

hablaras con dios a qui

y siempre en ti le hallaras,

solo te quiere, y daras

ati paz, y gusto a mi,

y aun que parese me ausento,

siempre a qui contigo estoy,

aqui quedo, aun que me voy

en uerte alegre, contento,

vase

Príncipe Enrique.

el gusto en mi ya no cabe,

cabal siento mi plaser,

y todo me viene a ser

leue Jugo, y nunca graue,

a vos señor doy mil gracias

por la merced resebida,

que los bienes desta vida

son solo puras desgracias,

aqui divino señor

the mire vuestra bondad,

deponed la magestad

bajad a dar me favor,

que aunque pobre Enrique es

puede pagar en amores,

sienta yo vuestros favores,

llueua sobre mi despues,

que sin vos viuir no quiero,

y sin vos muerte sera

todo lo que el mundo da

que es muy falso, y lisongero,

en aquestas soledades

tan mudas, a mi contento

dare lobrego aposento

burlando las magestades,

vamos alma, alegre estas,

tiene tu cuerpo pasiencia,

sufriras la penitencia

pues tanta guerra me das,

vase por una espesura, que estaua en el tablado y sale la Reina margarita sola

Reina Margarita.

todo el cielo se ha caydo

sobre aqueste reyno, y casa,

el Rey Enrique se esconde,

ese, norabuena vaya,

el Duque Arnaldo se fue

por Clorinda, es cosa clara,

rebienta el alma de celos,

celos rabiosos me matan,

a Enrique clorinda sigue,

perdida, si enamorada,

Arnaldo la sigue a ella,

y el a mi me lleva el alma,

flor=

Pag. 18

el Príncipe Peregrino

Clorinda.

loca floriana de amores

mal vestida y destocada

a voses llamando a Enrique

por todo el palacio anda

a mi me falta muy poco,

conforme siento esta causa

y al bien perdido, que adoro

para ser loca a la clara.

Sale Floriana loca, malvestida, y tocada

Floriana.

no sabeis nueva? no vos

marquesote de no nada,

que soy yo la Reina Porcia,

emperatriz de Dalmacia,

como os atreveis ruin

a mi magestad, y gala?

si soy la mujer que Enrique

fue a buscar dentro a Alemaña,

pues a mi Enrique vos

me burlais? vos sois de Dacia?

y me dejáis por cazaros

en grecia, con doña Vrraca,

eso no, que a mi corona

juro, de tomar venganza

porque sola yo meresco

ser sola sota en baraja,

es ella mas linda? no,

que soy Hermosa de chapa,

pues por que me dejáis Rei?

sois al fin un Rey de espadas

que matais jugando al hombre

la sotesilla vellaca

porque se quiso atrever

a mirar tan buena cara,

Reina Margarita.

Ola, llevad esta loca

a marques, a de la guarda?

Floriana.

bueno a fe, miren pues quien

sois la Reyna galiana?

que piensa quitarme el Reyno?

como le quitais con maña

siendo madre al hijo santo

que de aqui se ha ido a españa,

o la lacayos no veis

como estoy tan misurada,

traed el coche aquesta tarde

que quiero salir a caza,

vaya, y vista de camino,

hoxe Reyna calabasa!

la que no quiso casase

Enrique, con floriana,

por governallo ella todo,

y pliegue a dios que tornada

esa magestad que adoro

no se vuelva mi madrastra,

Reina Margarita.

calla loca

Floriana.

bueno a fe

loca yo? miente la vrraca,

que soy mas linda, y relinda,

no me ve como soy dama?

se fue Clorindilla? yo

en cima ire de una vaca

porque no gane por mano

al Rey.

Reina Margarita.

a de ir a la guarda,

sale el marques floresto

Marqués Foresto.

señora?

Reina Margarita.

como dejáis

marques, andar por la casa

aquesta loca decid?

Marqués Foresto.

ay de mi dulce floriana, a p[ar]te

como no le em biste a nadie,

ni su locura es taimada,

la dejamos andar sola.

Floriana.

hacéis bien marques de chansa

que la señora que veis

me ha dado con calabasa

en el cogote, porque

verdades siempre le amargan,

Reina Margarita.

Marques, dad orden al punto

que por todas partes salgan

buscando al Duque, y a clorinda,

y al Rey señor

Floriana.

le amarga,

Reina Margarita.

el vendra, no es necessario

Marqués Foresto.

ay Duque que mal me pagas

vase

Floriana.

Ahi le duele! yo no sabia

que ella estaua en a morada,

y aun por eso, ella no quiere

que buscar al Enrique salgan,

a buscarle saldre yo

en mi caballo de caña,

Marqués Foresto.

mi bien, señora, que es esto?

Floriana.

marquesote de baraja

amores vos me desis?

no sois vos de mala casta,

emperatris de Turquia

soy qualueis, y aquesto basta

para que no me mireis,

como al sol por la mañana,

Marqués Foresto.

que tienes, di lo que quieres?

Floriana.

quiero, que me vuelva el alma

un ingrato que la lleva.

y como? pues va robada,

yo la

Marqués Foresto.

yo la buscare mi bien,

Floriana.

vos vellaco? mas no nada

yo saldre luego tras el

en mi caballo de caña,

vase

Marqués Foresto.

todo el mal que el cielo pudo

por los peccados de Dacia

darnos, dio, pues nos dejo

sin Magestad soberana,

vase

De Don Rodrigo Pacheco

137

Jornada tercera

Pag. 19

~ Jornada Tercera ~

~ Personas della ~

el Príncipe Enrique~ el Duque Arnaldo~ el Marques Floresto~ guarin lacayo~ dos guardas de la carcel~ Clorinda Dama~ Floriana Dama~ la Reyna~ la luxuria~ musicos~ el Angel custodio~ el Demonio~ Anton viejo~ Blas labradores~ tres ciudadanos de Perosa~

sale Clorinda Dama sola~

Clorinda.

Cupido injusto, y cruel,

niño tirano, embaydor,

ciego amor, infame y falso

mentiroso, y burlador,

para que de mi apartaste

del que el alma me robo?

si amor veis, que es imposible

vivir sin mi alma yo!

el pecho viue cual ves,

sin descanso, pues falto

el descanso que tenia,

alivio del corazón,

vuelve el bien que me robaste,

que fue siempre el bien mayor

que el alma pudo tener,

por ser quien le poseyo,

y tu dulce prenda mia,

que el alma siempre estimo,

Hoye ausente mis suspiros

gemidos, llanto, y clamor,

vuelve el alma a su esperanza

que con tu vista falto,

pues te me quito de lante

de pura embidia el amor,

vuelve a tu Reyno, querido

Enrique, Rei mi señor,

y volviera luego en si

de tan triste confusion,

casi seis años busque

de tus ojos el favor,

corri la Europa, y halle

solo desesperación,

volví muerta, el alma viua,

para sentir un dolor,

que todo mis miembros corre

sin matar, a quien murio

siempre a la memoria tuya,

porque siempre desecho

suspiros tiernos, que en mi

fueron solo confusion.

~ Sale la Reyna margarita ~

Reina Margarita.

siempre clorinda en fineo

todo suspiros, y llanto,

deve amor de ser encanto

pues siempre viue en deseo,

toma ya, toma otro empleo

pues que remedio no tiene

tu amor no, porque si viene

Enrique, no ha de casarse,

y este medio puede darse

a tu mal, si es que conuiene.

Clorinda.

bien parese gran señora

que no supiste de amor,

es infierno, es un dolor

que no siente quien lo ignora,

mas aflije, y se empeora

cuando no es correspondido,

pues que de todo perdido

el objecto mira, en quien

pone el gusto, por ser bien

en que se occupa el sentido,

ame a Enrique, y solo en el

puse el afecto de suerte,

que sola mente la muerte

puede haser me olvide del,

amante

Pag. 20

El Príncipe Peregrino

De Don Rodrigo Pacheco

139

Clorinda.

amante fui, tan fiel

que mirando al dueño amado

que era en amar descuidado,

entonces le amé yo más,

fui en amarle contumaz

por avivar su cuidado,

pero como mi ventura

fue siempre triste, y la estrella

en que nací, es aquella

que ningún bien me asegura,

no me valió la hermosura

porque es siempre desdichada,

que aviendo de ser amada

de ordinario se aborrece,

como si la beldad fuese

fiero monstro, estatua elada,

si Enrique me aborreció,

yo pago Reyna la pena

a que justo me condena,

que antes sobra que falto,

no le pongo culpa yo

pues nunca supo querer,

que también vengo a entender

que si él supiera amar,

fuera imposible dejar

tierno, de corresponder,

deja señora que llore

que con esto el corazón

siente menos confusión

ya que la razón ignore,

gima siempre, y siempre adore

un ingrato fugitivo,

por quien muero, y por quien vivo,

que con esto la esperanza

(si engañada) algo descansa

y antes querer da motivo,

que se case, o no, Enrique,

no importa para dejar

a mi Enrique de adorar,

aunque males multiplique

el amor, y aunque publique

mayor guerra contra mí,

siempre seré la que fui

que se case, o no se case,

que se yele, o que se abrace,

que antes gano, que perdí,

Reina Margarita.

espántame tu firmeza

Clorinda.

no te espante, porque en ella

es firme y fixa mi estrella,

si faltaría mi belleza,

dones de naturaleza

suelen ser muy desdichados,

los adquesitos, honrrados

solo son, porque costaron

gran trabajo, a los que hallaron

feliz dicha en sus estados,

Sale Floriana loca

Floriana.

acá están las damas dos?

y qué tiernas por mi vida,

oye dama? y qué atrevida?

mas siempre lo fuistes vos,

Enrique, sí, juro a dios

es mi querido por fuerza,

nadie su voluntad tuersa,

pero vos, y qué bendita,

sois quien el reyno me quita,

y un hijo solo se almuersa,

que os comiera yo primero

fuera cosa muy posible,

madre sois? es imposible?

mas si ambición, qué espero?

hallarme en las bodas quiero

del Archipámpano casto,

porque solamente basto

a quitar su casamiento,

a mi dándome contento

por comer en todo apasto,

Clorinda.

triste de ti Floriana

que de imposibles que veo

al amoroso deseo

de esa tu pretención vana,

Floriana.

oy, ga pues? tan soberana

se considera, que piensa

la llama matar intensa

que en el pecho está escondida?

soy yo Reyna carcomida

que quiere meterme en prensa?

Reina Margarita.

déxale, porque hablará

duzientos mil disparates,

Floriana.

al hijo dais vos los mates

mas dios el xaque os dará,

si viniere, ello dirá

pero como Reyna soy,

en

en defensa suya estoy,

y haré de mona el oficio,

Reina Margarita.

quándo te veré con juicio

Floriana?

Floriana.

pienso que oy,

sale el Marqués Foresto

Marqués Foresto.

en este punto señora

el Duque Arnaldo se apea,

Reina Margarita.

el alma verle desea,

Floriana.

bueno a fe, y quién lo ignora,

ap.

Clorinda.

el tiempo suertes mejora

podrá ser que el tiempo quiera

sino es aquesto quimera

que a mi tormento dé fin,

ap.

Floriana.

mas si viniera el rosín

en que está subir espera,

Reina Margarita.

entre el Duque

Marqués Foresto.

él viene ya,

Reina Margarita.

todo el bien me viene junto,

entre el Duque luego al punto,

Floriana.

mas qué priesa que le da,

aguarda, luego vendrá,

si le come el gusanillo,

de falda será el perrillo

según yo aquí estoy viendo,

yo también me estoy muriendo

por ver mi Reyna de añido,

Salen el Duque, y Guarín de camino

Duque Arnaldo.

vuestra magestad me dé

su mano

Reina Margarita.

o Duque Arnaldo!

Floriana.

dele pues al Duque un caldo

de su mucha, y grande fe

Reina Margarita.

cómo venís?

ap.

Duque Arnaldo.

mal me fue

hasta hallar lo que buscava,

aquí mi Clorinda estaba?

ay más dicha? ay mayor bien?

ay dulce amor! ay desdén!

mi mal de todo se acaba,

fueron mis dichas señora

tantas, juntas con desdichas

que el cumplimiento a mis dichas

con gusto lo miro agora,

ap.

Reina Margarita.

quién su pensamiento ignora

y el plazer que siente en sí.

porque ve a Clorinda aquí,

qué ay de nuevo

Duque Arnaldo.

hoy es mi istoria,

y nuevas de mayor gloria

Reina Margarita.

si halló a Enrique? Duque, di,

Duque Arnaldo.

seis años ha que de Dacia

salí, de contento falto,

porque la falta de un Rey

en su Reyno, y sus vasallos

que a la grey puede dar

que no sean mil cuidados,

temerosas pesadumbres

hartas penas, triste llanto,

en ábito peregrino

con solo aqueste criado.

corrí de la Europa toda

todos los Reynos preclaros,

mas como es corta mi estrella

el bien me tardó seis años,

este llegó por ventura,

bien, al fin del cielo dado,

corrí villas, y cuidades

sierras, malezas, y campos,

mil pueblos, y aún no vistos

del señor del cielo cuarto,

ya que a Dacia me bolvía

de todo desesperado,

me vide solo entre montes

sin algún favor humano,

pasé la noche temiendo

de las fieras algún salto,

hasta que las oras vieron

que era tiempo, al sol llamaron,

que como pollo de Aurora

ya por salir rebentando,

el cascarón de las nubes

rompe, con pico dorado,

retíranse las estrellas,

que les da pavor y espanto

la artillería de lumbres

que viene el sol disparando,

como cubren sus cabezas

de nieve, los montes altos,

que por grandes de la tierra

se les sufre estar tocados,

sobre ellos el sol asoma

dando prodigos, y largos

a sus sombreros de nieve

cintillo de oro, sus rayos.

al.

Pag. 21

el Príncipe Peregrino

Duque Arnaldo.

algunos arroyos viles

desendientes de peñascos,

que por bachilleres corren

dando su cristal al campo,

para ver como corrian

sale el sol a examinarlos,

y en el examen ardiente

medrosos, perlas sudaron,

viendo el mar, que el sol galan

blandos vidrios penetrando

sus hijas conchas empreña,

quiso bramar enojado,

mas como el sol se da perlas,

disimula, y sufre manso,

que interes, que lo abre todo

tambien sabe serrar labios,

Ricas de plumas las Aues,

como no tienen cuidados,

en las camas de sus nidos

aljofares almorzaron,

los edificios soberbios

contra el cielo leuantados,

que por el leuantamiento

tal ves, les deguella un rayo,

apriesa se visten luces,

que como ya se ha quitado

el luto de las tinieblas,

galas de luces hecharon,

los arboles mas frondosos

liquida goma sudando,

dan fruto, y no se enfadan

de estar siempre fruto dando,

hacen dos coros ally,

dulces, si trasordinarios,

el uno de Ruyseñores,

y otro de arroyos quebrados,

hizo correr por hacerles

el sol, Rey del cielo cuarto

la cortina de celajes

que fue favor señalado,

y de las fuentes las nymphas

con velos de vidrio blando

que la clausura de yelo

forzadas, han profesado,

hablan bien, aun que hablan frias,

que si desimos loando

al que habla bien, habla perlas,

perlas las fuentes hablaron,

y el sol, por les dar calor

sin ver que leuen los prados,

por Rosas, que forman juncias,

un rayo, metio por mano,

alegre en fin corre el sol

de ver que contento el campo

abre el vientre virginal

y mil flores va brotando,

al principio en su carrera,

cuando ginete bizarro

viendo que no se desuian

va atropellando nublados,

y en un eclipse tropiesa

su diligente caballo,

que aun las calles del cielo

no caresen de mal paso,

Flores, fuentes, pezes, Rios,

ayre, tierra, mar, y campos,

Arboles, Aues, celajes,

montes, y edificios vanos,

todos se cubren de luto,

y no es sentimiento estraño

que luto se vista todo,

por quien todo lo ha engendrado,

al punto se muestra el cielo

de tachones empedrado,

blanca embidia a nieue pura,

de la plata nuevo engaño,

piensa la Nocturna Diosa

que el sol traspuso sus rayos

por llegar a asir la Aurora,

y dar con ella de salto,

pero viendo que es deueras,

quiere subir en su carro

a vestir de nuevo el mundo,

con el luto que ha quitado,

los paxarillos medrosos

suspendiendo el dulce canto,

se esconden dentro del nido

temerosos, y turbados,

los ferozes animales

que rondan siempre en el campo,

huyen apriesa a sus cueuas

mil varios aullidos dando,

yo, con tanta escuridad

tan de repente, turbado

sin saber por donde iba,

mouiendo lerdo mis pasos,

me embosque dentro de un monte,

y a un fuerte tronco arrimado

me sente, dando al aliento

si turbado, algun descanso,

el eclipse dura, y duran

los miedos, y los desmayos

en el orbe escuresido,

y de su color priuado,

no mucho tiempo, pues luego

dentro de una ora y cuarto,

la mascara el sol se quita,

y a todo el orbe habla claro,

gosan de ostension las cosas

que en confusion se miraron,

sacude su tizne el sol,

y el mundo su sobresalto,

halleme dento del monte

tan confuso y tan pasmado,

por lo sucedido en tonses

que lo tube por milagro,

y como el camino herre

al pie de un tronco sentado

me halle, gosando la luz

que entraua por entre ramos,

cuando hablando con guarin

al cabo de un breue rato

un vulto mire a lo lejos

que se uenia a cercando,

al pareser fiera, fue,

mas llegando dijo, Arnaldo

no temas, que lo que as visto

no lo ha hecho dios a caso,

si estube confuso entonses

el alma lo dira claro,

que aun agora que esto cuento

me dan medrosos desmayos,

de pieles vestido un hombre

vi todo el cuerpo gallardo,

con mas trassa de salvaje

que de pareser humano,

Guarín.

en este punto dire

que, asiente el cuerpo, cuando

un monstro ui, que uenia

hacia mi, todo turbado

se rompieron los calzones

con los suspiros de abaxo,

pues dieron aire de miedo

embuelto en humor tostado,

Duque Arnaldo.

llegose al fin esta fiera,

lo mas sierto Angel humano

y con amor, si cortes

al cuello me hecho los brasos,

diziendome, Enrique soy,

soy Enrique duque Arnaldo,

que por voluntad de dios

al mundo occulto he estado,

conosile luego al punto

y besandole la mano

me llevo luego a su cueua

de la pobreza teatro,

donde me dio larga cuenta

de su vida en breue rato,

porque a donde asiste dios

siempre ay consuelo sobrado,

en la cuenta de su vida

estube considerando

que dios, como Rey de Reyes

dispone con larga mano

lo que al hombre mas conuiene,

y asi dispuso del tanto

que en si mismo le transforma,

y el viue en el trans formado,

para salir se dispuso

de aquellos rudos peñascos,

si bien contento por ueros,

mas no contento del mando

hemos uenido los tres

no como Rey, ni criados,

mas como amigos, pues es

padre un Rey de sus vasallos,

en la ciudad le teneis

y aun dentro deste palacio,

resebid con gusto a Enrique

que es al fin vuestro Hijo charo,

dis

Pag. 22

El Príncipe Peregrino

Reina Margarita.

discursar conuiene en breue ap

en este aprieto que tengo,

porque si Enrique reyne vengo ap

el gozo, pues se le deue,

a uerme Enrique se llegue

que aunque le conosca bien,

desconoser con desden

le hara mi fiera ambision,

porque ofusca a la razón,

y al amor filial tambien,

entre pues ese Rey vuestro?

que de cosas contais del?

vos sois duque muy fiel,

del camino venis diestro,

fuistes al fin su maestro

muy bien le abreis conosido,

entre el príncipe escondido

que es hijo al fin

Duque Arnaldo.

que furor?

vuestra magestad señor,

entre, pues es admitido

sale el Rey Enrique vestido de tercero, con sotana y capa

Príncipe Enrique.

madre y señora, esa mano

al Rey Enrique le dad,

Salen

solda -

dos

Reina Margarita.

bien muestra la magestad ap

de príncipe soberano,

mas el corazón tirano

hara por no conoserle,

aunque le conosco, al uerle,

Duque infame asi engañais

aqueste Reyno? y pensais

aun villano, Rey hacerle,

ade la guarda, marques,

con los soldados de guarda

esta figura que aguarda

ver le Rey de aquetas naes

prended, y al Duque despues

a una torre le llevad,

que introduze a magestad

villano, que en Dacia reyne,

en prision miserias peyne

pues hizo tal nesedad,

Príncipe Enrique.

o que gloria immenso dios

tan a mi gusto, y contento,

no soy Rey, que asi lo siento

pues no me conoseis vos,

eramos uno los dos

madre, cuando Dios queria,

la ambision que es fiera Harpia

de amor de madre os aparta,

que nunca el gouernar harta

a quien la ambision legura,

alegre voy Duque amigo,

mi prision Duque no os duela,

que a los Justos siempre vela

un Dios, que es su dulce abrigo,

mi madre, no es mi enemigo,

la que le gouierna si,

con lo que infiero de aqui

que es bueno no gouernar

para no uenir a dar,

en este abismo que vi,

de que vuestra prision siento

sabe lo Dios, pues fuy yo,

quien la causa a todo dio,

que en lo mas yo uoy contento,

solo de aquesto me afrento?

Duque Arnaldo.

que has hecho fiera enemiga?

Marqués Foresto.

que a su hijo asi persiga! apte

Clorinda.

ay Enrique de mis ojos, apte

quien le da tantos enojos?

Príncipe Enrique.

es mi madre muy mi amiga,

Reina Margarita.

que haseis? llevadle de villanos,

Marqués Foresto.

vamos señor, Duque vamos

Príncipe Enrique.

alma, un bien los dos hallamos

gloriavos, yo pena a manos

de quien los pechos humanos

el nectar dulce me dieron,

que en cruel tigre se volvieron,

Guarín.

quien al hijo prende asi,

que no hara guarin de ti,

sin duda los dos murieron,

vanse, y queda la Reyna clorin

da, y Floriana

Reina Margarita.

esto es hecho! Enrique muera

supuesto que le prendi, ap

que aunque bien le conosi

mi corazón es de fiera,

el Reyno a su Rey espera

vino pues, si madre yo

lo repudio, es sierto no

sospechara nadie que es el,

muera pues, madre cruel

en mi sola Enrique hallo,

Clorinda.

en pecho cupo de madre ap

tal crueldad? no puede ser,

Floriana.

de madrasta es el poder ap

o dama del Rey su padre, te

pliegue al cielo que te ladre

algun perro, y que te muerda,

Enrique tened la cuerda,

que a esta toda remilgada

solo vuestra muerte agrada,

Clorinda.

antes la vida ella pierda,

Reina Margarita.

morira? sin duda si, ap

Clorinda.

tu crueldad reyna me espanta,

Floriana.

eres tu nueva Atalanta?

Reina Margarita.

calla loca, estas en ti,

ha te dado el frenesi

como a esta loca le dio?

vase

Clorinda.

Enrique mio, murio ap

la esperanza que tenia,

Floriana.

voy a uer señora tia

al que el alma me robo,

vase

Reina Margarita.

muerto Enrique, el duque reyna.

por pariente mas llegado,

el ya sabe que es amado

de margarita su Reyna,

el alma mil glorias peyna

con la memoria de un bien

que al duque le esta tambien,

muera Enrique, y esto es hecho,

de Tigre sera mi pecho

si en el siento algun desden

sale el príncipe Enrique en la

prision, con cadena al pie

Príncipe Enrique.

En confusion terrible

siento el alma, agena de esperanza,

como to un imposible

en procurar aver en mi dulce bonanza,

pues la contraria suerte

aumenta vida, cuando espero muerte,

Aunque es el tiempo vario

en mi desdicha se ha mostrado estable,

si siempre fue boltario

en penas tantas no le vi mudable,

no quiero ya sus glorias

pues son infierno al alma sus memorias,

En mi fatal tristeza

el alma me consuela, y pide cante,

que aliente mi tibieza

y con canora vos mi mal espante,

sin vos senor (que pena)

como podre cantar en tierra agena?

Al son del llanto fiero

varia mudanca de mi triste estado,

la voz alsar espero

de mil suspiros siempre acompañado,

y dando al cielo voces

a mis amores, llegaran veloses

pero

Pag. 23

el Príncipe Peregrino.

Príncipe Enrique.

Pero que digo? ay triste

si en tanta desventura y mal contino

que al Alma siempre embiste,

soy solo en las desdichas peregrino,

por que al cielo no clamo,

por huir del amor dulce reclamo.

O confusion amarga,

o desdicha ja mas de nadie hoyda,

o vida triste y larga,

si espero muerte; por que quiero vida?

a cabe mi esperanca

pues mi fortuna no tendra mudanca.

sale el Angel custodio

Ángel.

Enrique?

Príncipe Enrique.

Angel divino,

Ángel.

tanta aflision, y pena tan esquiva?

tu solo peregrino

con los trabajos con que dios te aviua?

cobra seguro aliento

que aun te queda en la vida mas tormento

Príncipe Enrique.

Peque Angel sagrado

en contra Dios, y con la pasiencia,

vase

Ángel.

aguarda con cuidado

fuego, que hade apurar tan excelencia,

por que tu madre fiera

quiere que el Hijo Justo en fuego muera

Mas dios que te preserva

para que Enrique mueras peregrino,

de su impiedad acerva

te librara, poniendote al camino,

que de tu Reyno ausente

Seras Sol en Persia eternamente

vase

Príncipe Enrique.

Su voluntad divina

en mi se cumpla, pues que asi lo quiere,

y la ambision canina

de mi madre, castigo lento espere,

que eso solo me aflije,

pues siendo cuerda la ambision la rige

venga tormento, y fuego;

penas, congoxas, ancias, y aflisiones,

que con dulce sosiego

me burlare de sus operasiones,

porque en aqueste mundo

solo tengo a mi dios, bien sin segundo

De Don Rodrigo Pacheco

142

Sale la Reyna, y el Duque en cuer po, y con prisiones

Duque Arnaldo.

quien al Hijo que pario

de tal manera le trata,

quitandole el Reyno, y vida

que puedo esperar? madrasta

erestu, que madre no

que si lo fueras, el alma

te informara del desden

con que le aflijes, y tratas,

pero como eres mujer,

a quien solo ambision manda,

solo gouernar te aplaze

que tu sangre no te agrada,

preso estoy, pero no siento

mi prision, o Reyna ingrata

mas sola mente me aflije

padezca inocencia tanta,

que aun que occultes tanto bien,

es Enrique Rey de Dacia,

y sus vasallos, nos otros

a quien su gouierno agrada,

vase

Reina Margarita.

Hoyendole estoy Arnaldo

de tu in gratitud pasmada

pues cuando esperaua ver

aqueste Reyno en tu casta

estas Duque mas rebelde

contra toda ley humana,

pues deues corresponder

a una fe, tan firme, y clara,

Enrique es muerto, q aqueste

que introduze tu villana

malicia, tu le impusiste,

al peligro que le aguarda,

viua mandare quemar

aquesta fingida estatua

de Enrique, por que tu veas

que conosco, y no me agradan

de vasallos tan ruines

cual tu, las fingidas trazas,

para quitar del gouierno

mi magestad soberana,

tu moriras en prisiones

como vil traydor, que basta

la quimera que fingiste

a darte muerte villana,

vase

Duque Arnaldo.

Dios librara la inocencia

y castigara tirana

tu maldad, y tu ambision,

a tu dios, y al Hijo ingrata,

sale Enrique, y clorinda Dama

Príncipe Enrique.

Clorinda, no trates mas

de persuadir la constancia

de Enrique, que es imposible,

por que ha dado su palabra

al immenso dios del cielo,

de ser casto en cuerpo y alma,

que antes morire mil veses

que quebrar esta fe dada,

el Duque te quiere bien

sera Rey, Reyna estimada

seras tu sin falta alguna

estando con el casada,

por que ala Reyna que ves

ya no madre, mas Madrasta

dios le preuiene el castigo

por que inosencias maltrata,

al fuego me ha sentenciado

no le temo, otro que abraza

temo, que nunca consume

por mas que le queme al alma,

no morire, que dios quiere

dilatarme la esperanca

de su vista, hasta que llegue

el dia que me señala,

Clorinda.

yo te librare señor,

si me das tu la palabra

que no casaras con otra

eneste Reyno de Dacia,

Príncipe Enrique.

no trates de libertarme

que sera cosa escusada

que eso es reservado a dios

y a su virtud soberana,

de que no me casare

te doy una y mil palabras,

Vase

Clorinda.

pues Enrique, adios te queda

que para el alma, esto basta

Príncipe Enrique.

cuando mi dios me lleve

en aquella illustre italia

para

Pag. 24

El Príncipe Peregrino

Príncipe Enrique.

para que en Perusa vea

vuestra gloria soberana,

sale Floriana loca

Floriana.

todos estamos acá

Señor Enrique de Dacia,

a buscar vengo el juicio

que me lleva, cuando el alma

mire que soy su mujer,

para Reina no soy mala,

sino quiere, seré buena

para su garrida dama,

pague obligación primero

porque su madre, o madrasta

quiere Reinar ella sola

por eso el fuego le aguarda

al mismo a quien dio la vida

trata agora de quitarla

la corona que merece

tu madre, es de calabaza,

Príncipe Enrique.

Enrique, pues loca está

la triste de Floriana.

ruega a Dios por su salud

pues fuiste dello la causa,

Señor, Señor, con clemencia

mirad desta mujer tanta

pena, dadle, salud

pues tanto tormento pasa,

en el nombre de Dios vivo

trinidad sublima y santa,

que es salud de pecadores

hoy de tanto mal te sana,

Floriana.

qué es aquesto? dónde estoy

Dios por tu oración me salva?

en un convento haré yo

que también me sane el alma,

vase

Príncipe Enrique.

Esposo, y Redemptor del alma mía

que dulce sois, que blando, que amoroso,

que manso, que benigno, que piadoso,

que lleno de consuelo, y alegría,

Por vos, es de la muerte el agonía

un descanso, quietud, gloria, y reposo,

el ánimo afligido, bien gozoso,

si va con vuestra cruz en compañía,

El jugo es amoroso, dulce y blando,

el Alma, con la carga va ligera,

por ir hacia su patria caminando:

Ningún trabajo siente en la carrera

porque la va rigiendo, y alentando

los aires de la eterna primavera

Salen dos guardas de la cárcel

1º.

venga el villano que es tiempo

de dar de su vida cuenta,

adiós, por la grande afrenta

que hizo a Dacia, pues en tiempo

que faltó su santo Rey

quiso usurpar su corona,

2º.

miren pues, y qué persona

para tan copiosa grey,

el fuego se lo dirá,

pues vivo le quemarán,

1º.

venga, que aguardando están

2º.

qué de espacio que se va,

Príncipe Enrique.

Señor, pues que me trajiste

a tiempo, que a mis vasallos

viese, bien que por amallos

vine, en conjunción tan triste,

por tu clemencia divina,

que en tan temeraria afrenta

que lo que más me atormenta,

me des fuerza peregrina,

tú sabes Señor quién soy,

mi madre también lo sabe,

mi causa como tan grave

juzga con clemencia hoy,

yo le perdono a la Reina,

Señor, perdonadla vos,

tenga

de Don Rodrigo Pacheco

143

Príncipe Enrique.

tenga el perdón de los dos

pues hartas miserias peina,

una voz de dentro

Voz.

no temas mi dulce amado,

porque el fuego a que tú vas

sin virtud ya le hallarás,

y en dulzura transformado,

Príncipe Enrique.

dichoso el que en vos espera

dulce Jesús de mi alma,

la afrenta, con tal voz calma

y a la afrenta me aligera,

vamos amigos, que Dios

volverá por mi inocencia,

1º.

grande ha sido su paciencia,

2º.

mas qué, os compadecéis vos?

llévanle atadas las manos atrás y sale la Reina Margarita

Reina Margarita.

ya la sentencia de Enrique

ejecutándose está,

muera en fuego, pues me da

congojas, que el alma aplique,

la voz del pueblo publique

que le mata la ambición,

no miente, tiene razón,

mas después de ejecutada,

quién dirá razón formada

que quede con corazón,

muera Enrique de una vez,

quede yo sola señora,

y con Rey que el alma adora,

y nos avendremos después,

es gran fuerza el interés

de una célebre corona,

pues al Hijo no perdona

porque dar sola con ella,

que como ilustre, y tan bella

cualquiera maldad abona,

cruel dad fue, pues Hijo mío

era, y bien le conocí,

mas para quitarme a mí

el gobierno, y señorío

más vale, que con mi brío

yo le quite el Reino a él,

el hecho, sí fue cruel,

es más grande la ambición

que me priva de razón

y da condición infiel,

Dan voces de dentro, y hablan los siguientes

1º.

milagro, que el fuego huye,

2º.

cese ya tanta injusticia,

3º.

ay aquí grande malicia

que del suceso se arguye,

4º.

Dios, toda maldad destruye

5º.

este es nuestro Rey Enrique,

la corona se le aplique,

2º.

el Duque Arnaldo también

se suelte, y goce este bien,

y el milagro se publique,

Reina Margarita.

tristes voces apercibo,

viva Enrique, el pueblo clama,

cómo salió de la llama

este vil Enrique vivo?

por mi pecho siempre altivo

qué he de morir? aunque vea

el pueblo, lo que desea?

mas ay que Dios me castiga,

siendo madre, fui enemiga,

el inocente, yo Rea,

Salen el Rey Enrique, el Duque Arnaldo, el Marqués, Clorinda, Guarín y todos los que puedan

Duque Arnaldo.

ya mostró Reina tirana

Dios inmenso la inocencia,

ganada con la paciencia

desta alteza soberana,

el pueblo todo se allana,

y por su Rey reconoce,

al que Dios muy bien conoce,

que tú con fiera ambición

privada de la razón,

siendo madre, desconoces

Soberano Rey Enrique

cúmplase en ella la ley,

quien quiere matar al Rey

muera, la ley se le aplique,

Príncipe Enrique.

no Duque, no se publique

de mi madre cosa tal,

Marqués Foresto.

es infame, y desleal,

Príncipe Enrique.

paso Marqués, que es mi madre,

bien estará que le cuadre

la prisión, que es fiero mal,

ya

Pag. 25

El Príncipe Peregrino

De Don Rodrigo Pacheco

144

Reina Margarita.

ya conoze mi ambicion

el mal que te quise hacer,

matar quise a quien el ser

di, el matarme es razón,

contenta voy en prision

pues tu la vida me das,

todo aquesto, y mucho mas

bien merese por castigo

quien al hijo, fiel amigo

quiso matar, con tu mas;

levantan, quedan Enrique, el Duque, marques, Clorinda, y guarin.

Príncipe Enrique.

como es Dios suma bondad

vasallos del alma mia,

el corazon del Rey guia

conforme a su voluntad,

quita, o da la magestad,

a quien solo el es servido,

a mi, como lo he querido

despuso, que siempre uiua

casto pues, y me apersiba

a bien mas alto, y subido,

el Duque, como pariente

mas llegado de mi casa,

mi voluntad le traspassa

la corona alegremente,

el traspaso, diligente

hare, commigo no ay ruego,

Clorinda, la mano luego

dareis al futuro Rey,

Clorinda.

cumplir tu palabra es ley

ya el alma tendra sociego;

Duque Arnaldo.

viua Enrique, santo y justo,

Todos.

viua el casto y santo Enrique,

Marqués Foresto.

su vida el cielo publique

con milagros!

Príncipe Enrique.

con q gusto

os dare presto otro susto,

Clorinda.

señor, no lo quiera Dios,

Príncipe Enrique.

uiuid contentos los dos

que presto Reyes sereis,

Duque Arnaldo.

como vos no nos dejéis

todo el bien uendra con vos,

Guarín.

ya eres príncipe jurado,

y en tu memoria murio

el pobre guarin, que vio

tu casamiento acabado,

Duque Arnaldo.

siempre seras el amado,

y el mas tierno de mi pecho,

Príncipe Enrique.

todo aquesto esta bien hecho

de que voy Duque contento,

ap

Duque Arnaldo.

la sos pecha que en mi siento, te

llena el corazón deshecho

Salen el Demonio, y la luxuria

Demonio.

tu, como tan poderosa

Reyna, y señora del mundo,

como madre diliciosa

del vicio, a quien el profundo

venera, como a su Diosa,

con el poder que en ti cabe,

por ser digno que se alabe,

tu luxuria, a mi poder

este Enrique, has de traer,

y a tu deleyte suaue,

este meson fabrique

en este aspero camino,

mi maña la intension fue

que hade llegar peregrino,

a quien grato hospedare,

y tu con musica, y fiesta,

aveses blanda, y molesta,

rendirle a tu amor procura,

que su locura se cura,

con locura como aquesta,

por ese cerro mas alto

baja ya, luxuria alerta,

Lujuria.

yo le dare tal asalto

que le deje el alma muerta

Demonio.

si venses, dare gran salto,

Lujuria.

ola, dulces compañeros,

no tardeis venid ligeros

a dar esta bateria,

Demonio.

ya mi poder desconfia

no ira bien a los venteros,

salen los musicos, y mujeres de dansa y se pondran a cantar y baylar por breue espacio, y a cabado saldra el Rey Enrique en abito de peregrino

Príncipe Enrique.

fatigado el cuerpo llega,

el alma, no fatigada

va señor, el cuerpo ruega,

que en esta grande posada

le de descanso; sociega

cuerpo mio, pero aqui,

creo que al ventero vi

aquel es, quiero llegarme,

abra posada que darme?

Demonio.

a vos peregrino si,

ola mocos con cuidado

aderesad la comida,

que el pobre vendra cansado,

Lujuria.

peregrino de mi vida

toda, el amor me ha turbado,

tanto que vi tu persona

digna de imperial corona,

Príncipe Enrique.

que es esto Dios soberano?

tantos lazos a un gusano

que es tan baja, y vil persona?

Lujuria.

tocad esos instrumentos

y al guesped contento dad,

Príncipe Enrique.

o lasiuos pensamientos

tened, salid, esperad,

que varios son mis tormentos?

tocan, cantan, y baylan

Demonio.

llega, que esta bacilando

con afecto suaue, y blando,

Lujuria.

venid adentro mi bien,

no meresco yo desden,

Príncipe Enrique.

en fuego me estoy quemando,

socored con agua al fuego

dulce Jesus, Angel santo,

presto señor, sea luego

que aqueste melifluo encanto

me abraza, y quita el sociego,

acudid Angel divino

al mas triste peregrino

que hadado paso en la vida,

Demonio.

venid pues, que la comida

se enfria

Sale el Angel custodio

Ángel.

luz bel malino,

tu te atreues al que es justo?

al escogido de Dios?

Demonio.

siempre me has de dar disgusto?

Ángel.

vuelue luzifer feroz

donde siempre hallaras susto;

vanse

Demonio.

vamos, tristes compañeros

de luz bel, ministros fieros,

a padecer mas tormentos,

que estorbe Dios mis intentos?

Juizios son, suyos seueros,

Ángel.

Enrique,

Príncipe Enrique.

ya me quejaba

de vuestra guarda, Angel mio,

porque luz bel me apretaua,

que casi todo mi brio

vi de rendido a su ufana,

Ángel.

nunca de junto de ti

falte Jamas, porque aqui

me tenias, y tendras,

porque presto alcansaras

el bien que te prometi,

anda, camina contento

que cerca estas de Perosa,

donde acabe tu tormento,

y el alma victoriosa

gosara de eterno asiento,

Príncipe Enrique.

vamos pues, o peregrino

dichoso fue tu camino,

Ángel.

con humildad te apareja

que es tiempo,

Príncipe Enrique.

tu me aconseja

ya que el tiempo es tan vizino.

vanse, y salen Anton viejo, y Blas la- vradores

Antón.

cuantos son de marco, blas,

Blas.

no se pardies si es abril

osi es marzo, treze son,

segun dijo el cura aqui,

Antón.

mal nos va con el Alcalde,

Blas.

y el regidor Antongil

es cosa de burla, yo,

me quejo solo de ti,

por que le diste a tu menga

bella, mas que el torongil,

y pidiendotela yo

hiciste burla de mi,

pues mirad que tal la trata,

que en su cara de carmin

le empreño los sinco dedos,

Antón.

pardies Blas, muy bien lo vi

y al alcalde me queje,

Blas.

respondio,

Antón.

si ella es ruin

dejadle que le castigue

Blas.

es villano, pero a mi

como

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El Príncipe Peregrino

Blas.

como bien le quise a Menga

me duele, porque perdí

una mujer bien rolliza,

Antón.

paciencia pues, Blas Ruiz.

Blas.

entremos en la cabaña,

comeremos de un pernil

que anoche me dio mi abuela,

Antón.

sobrino, muy bien decís.

Blas.

el pan es como unas nuezes,

y el vino, como el candil

hace relumbrar los ojos

y hacer lumbres más de mil,

Antón.

hacia nos, veo que viene

un peregrino. /

Blas.

eso sí,

venga muy en ora buena,

llega ya. /

Antón.

ya viene aquí,

Sale el santo Rey Enrique.

Príncipe Enrique.

labradores, ya que el cielo

aquí me trajo a morir,

y la grande calentura,

dise que ha de ser aquí,

dadme donde me recueste,

por amor de Dios, que en mí

lo daréis por bien empleado,

y más cuando veáis quién fui,

que es charidad de cristianos,

Antón.

venga hermano, ¿es frenesí

el que tiene? /

Blas.

¿esta cabaña

será buena? /

Príncipe Enrique.

hermano, sí.

Estará hecho un modo de cabaña con ramas, y allí se recuesta, con un tronco de palo por cabesera.

Príncipe Enrique.

gracias os den, Dios eterno,

desde el hombre al cherubín,

pues me dejasteis llegar

a ver de mi vida el fin,

hermanos, contento muero

que esto de saber morir,

es particular auxilio

que da Dios al que servir

procura su inmensidad,

piedad fue, commigo sí,

la que usó, siendo un vil, triste,

aunque nunca le serví

como deuta, porque

sepáis, hermanos, quién fui,

os lo diré brevemente,

si atentos los dos me hoís,

Enrique soy, que de Dacia

indigno Rey merecí

ser, pero mejor fuera

no serlo, mas ya lo fui,

mandome Dios que vistiese

el saco del serafín

que tintos mereció ver

pies, y manos, del carmín

que a Cristo, el hombre le puso

en la cruz, si fue por mí

su muerte, amor lo diga,

pues que tal bien merecí,

en aquel tercero estado

a Francisco le seguí

no en la vida, que él fue santo

yo peccador bien ruin,

aficionado a ser pobre

de mi reyno me partí,

y el forzarme a que casase

me hizo más presto salir,

en un desierto me estube

largo tiempo, donde vi

ser esta vida mejor

que no la de Rey, que allí

los palacios son engaños,

todo falacia, y mentir,

aduladores continuos

falsos tratos, y fingir,

entre mil penas continuos

supe conocer en mí,

la bajeza, y la materia

de que generado fui,

conocer supe también

la grandeza de un Dios, si

bien, con seguridad

solo para Dios viví,

contento, mas quiso el mismo

que me sacasen de allí

vasallos que me buscauan

y a Dacia con ellos fui,

donde la Reyna mi madre

me prendió, por que regir

trae consigo ambiciones,

que son fieros frenesís,

mandó me quemasen vivo,

mas Dios que miró en mí

la inocencia, con piedad

me libró del fuego allí,

poco estube en Dacia yo

que luego traté de huir,

de piélago tan profundo

donde solo engaños vi,

salí pues, y caminando

alegre de me eximir

del gobierno, a Roma iba

adonde esperaba el fin

de mi vida, pero cerca

ya de Perosa, me vi,

con la fiera calentura,

conque llegué hasta aquí,

de dentro el Ángel custodio

Ángel.

Enrique, llegóse el tiempo,

es tiempo ya de partir,

que es vela la vida humana

que él se consume en sí,

Príncipe Enrique.

Dios eterno, ya que es tiempo

de ver en ese jardín

del cielo, las flores bellas,

que ganáis en cruz por mí,

en esas manos divinas,

coged el alma, que así

pagaréis el amor mío,

bien que nunca merecí,

muere

Antón.

ya murió, gran cosa he visto

Blas.

de san Andrés, de por sí

se tocan las tres campanas,

tocan cherimías, correse una cortina y aparese en un torno el Ángel, que va subiendo, con el alma del santo, que será un niño, vestido de bolante,

Antón.

yo bolar al cielo vi

el Alma, /

Blas.

que apriesa viene

de Perosa gente allí,

Dentro.

un santo se ha muerto, andad

vamos a verle, venid,

salen todos los que puedan

1º.

este es el santo señores,

2º.

su cara es de un serafín,

3º.

hacia la iglesia se lleve

1º.

de su boca vi salir

una reluziente estrella.

Antón.

allá, sin me resestir

diré quién era este santo

que de su boca lo oí,

Blas.

vamos pues, y al peregrino

príncipe, que vi morir,

el autor contento da

dichoso, si alegre fin.

sub correctione sancta

Matris Ecclesia