Hipomenes
Príncipe de Chipre, nieto de Neptuno y protagonista de la obra; llega a Calidonia guiado por Venus, se enamora de Atalanta y logra vencer su desdén mediante una combinación de constancia, nobleza y renuncia.
Francisco de la Torre y Sevil
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Calidonia, probablemente presentada como parte de la gran Britania, Hipómenes naufraga buscando a la mujer cuyo retrato le mostró Venus y descubre que se trata de Atalanta, princesa arcadia célebre por su hermosura, su desdén y la carrera mortal con que pone a prueba a sus pretendientes. Mientras la región sufre la amenaza de la fiera enviada por Diana, se entrecruzan los amores y rivalidades de Hipómenes, Agenor, Meleagro y las Hespérides, especialmente Egle, cuyos celos y favores influyen en el rumbo de la acción. Tras vencer la fiera y llegar al certamen final, Hipómenes conmueve a Atalanta al renunciar noblemente a la ventaja de tres manzanas de oro, de modo que ella le concede su mano al reconocerse vencida por su valor, su ingenio y su fineza.
La obra comienza con el naufragio de Hipómenes, príncipe de Chipre y nieto de Neptuno, que arriba a las costas de Calidonia guiado por el deseo de encontrar a la dama cuyo retrato le ha entregado Venus en un sueño. En la ribera oye clamores que celebran el desdén amoroso y se encuentra con tres deidades o doncellas extraordinarias, que luego se identifican como las Hespérides Egle, Vesta y Eritria. Ellas le explican que aquella tierra es Calidonia, en la gran Britania, afligida por una fiera enviada por Diana como castigo, y también dominada por otra figura temible: Atalanta, princesa arcadia de incomparable hermosura y extrema velocidad, que promete su mano a quien logre vencerla en la carrera, mientras los derrotados pagan con la vida su intento. Aunque las Hespérides tratan de apartarlo del peligro, Hipómenes persevera, pues reconoce en Atalanta a la imagen que adora desde antes de verla. A la vez, se reencuentra de manera fragmentaria con su criado Frisón y sabe que también se ha salvado su amigo Agenor, que viajaba con él y que igualmente ha llegado a estas tierras.
Mientras tanto, se descubre que Meleagro, príncipe de Calidonia, desea raptar a Atalanta aprovechando su costumbre de salir al monte, para llevarla a una nave y hacer pasar el hecho por robo de piratas. Sus hombres atan a Frisón y asaltan a un caballero que resulta ser Agenor, pero el plan se frustra con la aparición de Atalanta, que persigue una fiera, y con la valentía del propio Agenor. Poco después, Hipómenes encuentra por fin a Atalanta a solas en el bosque y le declara su amor, mostrándole el retrato que Venus le dio; entonces ella reconoce su propia imagen y escucha la larga relación del sueño y del viaje del extranjero. Atalanta revela su identidad y explica que ha acudido a Calidonia para combatir a la fiera de Diana, alojada bajo la protección de Meleagro, pero mantiene su habitual desdén y ordena a Hipómenes que se retire o que, si insiste, se someta al riesgo de la carrera. Tras nuevos encuentros, falsas cortesías y sospechas, quedan reunidos en torno a Atalanta tres pretendientes principales: Hipómenes, Agenor y Meleagro, todos decididos a arriesgar la vida por ella. En paralelo, se desarrolla otra intriga amorosa: Egle ama a Agenor y, al creerlo inclinado hacia Atalanta, padece celos y busca favorecer a Hipómenes para apartar a su amado de un desenlace fatal.
La acción avanza hacia un doble desenlace. Primero, todos participan en la caza de la fiera de Diana y consiguen darle muerte, con Atalanta distinguiéndose por herirla la primera y los demás caballeros colaborando en la victoria. Después de este triunfo se prepara el certamen amoroso, en el que Atalanta piensa mantener su ley de desdén. Egle, Vesta y Eritria entregan secretamente a Hipómenes tres manzanas de oro, procedentes de su jardín y marcadas simbólicamente con fineza, ingenio y valor, para que las use en la carrera y logre distraer a Atalanta. Sin embargo, cuando llega el momento decisivo, Hipómenes transforma el sentido del auxilio: en vez de servirse de las manzanas como trampa material, las ofrece abiertamente a Atalanta y renuncia a la ventaja que podían darle. Esa generosa cesión, unida a su constancia amorosa, conmueve por fin a la heroína, que confiesa haberse sentido vencida no por la velocidad física, sino por las tres virtudes del título. Así, Atalanta entrega su mano a Hipómenes. Casi al mismo tiempo llega Alcides con la noticia de haber vencido a Busiris y de poder restituir a las Hespérides a su patria, y un oráculo confirma que tanto Diana como Venus quedan aplacadas. La obra concluye con la pacificación general, la unión de Hipómenes y Atalanta y la celebración de ese triunfo amoroso fundado en el valor, el ingenio y la fineza.
Príncipe de Chipre, nieto de Neptuno y protagonista de la obra; llega a Calidonia guiado por Venus, se enamora de Atalanta y logra vencer su desdén mediante una combinación de constancia, nobleza y renuncia.
Princesa de Arcadia, de extraordinaria hermosura y velocidad; vive apartada, desprecia el amor y somete a sus pretendientes a una carrera mortal, hasta que acaba cediendo ante las virtudes de Hipómenes.
Una de las Hespérides; ama a Agenor, siente celos de Atalanta y participa de forma decisiva en la ayuda a Hipómenes al entregarle, junto con sus hermanas, las manzanas de oro.
Príncipe griego y amigo de Hipómenes; náufrago como él, se enamora también de Atalanta y se convierte en rival amoroso, aunque conserva con Hipómenes una relación de amistad y competencia.
Príncipe de Calidonia; aparece como pretendiente de Atalanta y, además, como responsable de una trama de rapto que enturbia su figura, aunque participa luego en la lucha contra la fiera.
Hespéride hermana de Egle y Eritria; interviene en los avisos sobrenaturales, en la protección inicial de Hipómenes y en la entrega del pomo asociado al valor.
Hespéride hermana de Egle y Vesta; colabora en la guía de Hipómenes y le entrega el pomo relacionado con el ingenio.
Criado gracioso de Hipómenes, salvado del naufragio; aporta la dimensión cómica de la obra y sirve de testigo de varios episodios de la intriga.
Héroe mencionado durante gran parte de la acción y presente en el desenlace; ha liberado a las Hespérides de sus enemigos y trae la noticia que asegura la restauración final del orden.
Espacio central de la acción; reino amenazado por la fiera de Diana y escenario donde convergen la prueba heroica, la competición amorosa y la resolución final.
Lugar donde Atalanta caza, donde se producen los encuentros decisivos con Hipómenes y donde se cruzan emboscadas, persecuciones y rivalidades entre los pretendientes.
Espacio inicial en el que Hipómenes y otros personajes llegan a tierra tras la tormenta; funciona como punto de entrada a la aventura y de reunión entre los náufragos.
Lugar de consulta religiosa, acción coral y deliberación sobre si se debe honrar a Diana o a Venus; allí se encauza ritualmente el conflicto que afecta a toda la región.
Espacio evocado más que habitado de forma continua, vinculado a los pomos de oro y al poder protector de las tres hermanas sobre el destino de Hipómenes.
Patria de Atalanta, recordada como su origen y contrapunto identitario; ayuda a definir su nobleza y la excepcionalidad de su presencia en Calidonia.
Patria de Hipómenes y territorio de Venus en su relato; sirve para explicar su relación privilegiada con la diosa y el origen de su empresa amorosa.
La trama principal gira en torno al intento de vencer la resistencia amorosa de Atalanta, que convierte el amor en prueba extrema y termina cediendo ante una demostración superior de nobleza.
Estas tres cualidades organizan toda la obra y se materializan en las acciones de Hipómenes, que no triunfa solo por fuerza o velocidad, sino por coraje, sutileza y generosidad.
La obra contrapone continuamente los impulsos amorosos de los pretendientes con la defensa del desdén proclamada por Atalanta, hasta que ese equilibrio se rompe en el desenlace.
Venus, Diana y Cibeles condicionan el desarrollo de la acción mediante sueños, castigos, oráculos y favores, de modo que el conflicto amoroso y heroico tiene siempre una dimensión sobrenatural.
El amor se presenta unido al peligro real, tanto por la fiera de Diana como por la carrera en la que los pretendientes arriesgan o pierden la vida.
Los celos de Egle respecto de Agenor y la competencia entre Hipómenes, Agenor y Meleagro intensifican la intriga y multiplican los conflictos personales.
La llegada de los personajes a Calidonia depende de tormentas, pérdidas y hallazgos fortuitos, pero esos accidentes aparecen orientados por un designio superior que conduce al desenlace.