Don Juan Tenorio
Protagonista de la obra; noble sevillano que seduce y engaña a varias mujeres, mata a don Gonzalo y desafía toda advertencia moral hasta recibir castigo sobrenatural.
Tirso de Molina
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
La obra arranca en Nápoles y pasa después por una costa marinera y por Sevilla, donde don Juan Tenorio engaña a Isabela, seduce a Tisbea y deshonra a varias mujeres confiando en que el castigo tardará en llegar. En la Sevilla cortesana y en el ámbito rural de Dos Hermanas, don Juan suplanta al marqués de la Mota, mata a don Gonzalo de Ulloa y burla también a Arminta, mientras crecen los conflictos de honor, justicia y matrimonio. El desenlace se produce en Sevilla, cuando la estatua del comendador muerto obliga a don Juan a afrontar una justicia divina inmediata, tras lo cual el rey recompone los matrimonios y restablece el orden alterado.
La acción comienza en Nápoles, en el palacio del rey, donde la duquesa Isabela recibe de noche a quien cree ser su prometido, el duque Octavio. El hombre que entra es en realidad don Juan Tenorio, que la engaña haciéndose pasar por él y logra gozar de ella. Descubierto el escándalo por las voces de Isabela, el rey manda prender a los culpables, pero don Juan, protegido por su tío don Pedro Tenorio, consigue escapar por un balcón. Para encubrir el caso y remediarlo políticamente, se culpa primero al duque Octavio, que se ve forzado a huir aunque proclama su inocencia. Poco después, don Juan naufraga en la costa de Tarragona o en un paraje marítimo semejante de la Corona de Aragón, donde la pescadora Tisbea lo salva de morir ahogado; él, agradecido solo en apariencia, la seduce con promesa de matrimonio y abandona después su choza, dejándola deshonrada y desesperada, resuelta a pedir justicia al rey.
En la segunda jornada la acción se desplaza principalmente a Sevilla. Allí el rey de Castilla intenta reparar el primer agravio ordenando que don Juan se case con Isabela y disponiendo además otro matrimonio para el duque Octavio. Entretanto, don Juan continúa su cadena de engaños: intercepta una carta de doña Ana de Ulloa dirigida al marqués de la Mota, se hace pasar por él gracias a una capa convenida y entra de noche en casa de la dama. El comendador don Gonzalo de Ulloa, padre de doña Ana, sale en defensa de su honor y se enfrenta con el intruso; don Juan lo mata y huye, dejando como sospechoso al marqués, que es prendido por el rey. Paralelamente, don Juan llega a la boda campesina de Arminta y Batricio en Dos Hermanas; allí humilla al novio, siembra en él celos y desconfianza, y después engaña a la propia Arminta asegurándole que ya está desligada de su promesa anterior y que él se casará con ella. Así repite el mismo patrón de seducción fraudulenta, amparado en su linaje, en la protección de su padre y en la falsa seguridad de que el castigo siempre puede aplazarse.
En la tercera jornada se acumulan las consecuencias de sus actos. Batricio queda abatido por el engaño; Isabela llega a Sevilla para reclamar reparación; Tisbea también comparece en busca de justicia; el marqués de la Mota revela cómo fue burlado; y las distintas víctimas van convergiendo en la corte. Mientras tanto, don Juan se muestra todavía desafiante: al ver el sepulcro de don Gonzalo, se burla del muerto e incluso lo invita a cenar. Contra toda expectativa, la estatua del comendador acepta el convite, acude a casa de don Juan y luego lo cita a cenar en su capilla. Allí se produce el desenlace sobrenatural: el muerto le recuerda sus delitos, rechaza cualquier aplazamiento y lo arrastra a un castigo divino del que ya no puede librarse ni con valentía aparente ni con petición tardía de confesión. Tras la muerte de don Juan, la verdad de los sucesos se aclara ante el rey y se restablece el orden social mediante nuevos enlaces: Isabela puede casarse con el duque Octavio, el marqués de la Mota con doña Ana, y de manera probable Batricio con Arminta, en un cierre que presenta la justicia final como respuesta a una larga serie de burlas, abusos y ofensas al honor.
Protagonista de la obra; noble sevillano que seduce y engaña a varias mujeres, mata a don Gonzalo y desafía toda advertencia moral hasta recibir castigo sobrenatural.
Criado de don Juan; acompaña a su amo, comenta con tono crítico sus acciones y funciona como testigo de sus burlas y de su final.
Duquesa napolitana engañada por don Juan, que se hace pasar por el duque Octavio; su deshonra pone en marcha buena parte del conflicto cortesano.
Pescadora que salva a don Juan del naufragio, lo hospeda y resulta burlada bajo promesa de matrimonio; después busca justicia por su honra perdida.
Dama sevillana, hija de don Gonzalo, comprometida en secreto amoroso con el marqués de la Mota; don Juan suplanta al marqués para intentar gozarla.
Comendador y padre de doña Ana; defensor del honor de su casa, muere a manos de don Juan y regresa como figura vengadora en el desenlace.
Noble napolitano enamorado de Isabela; es acusado injustamente del engaño cometido por don Juan y después queda destinado a reparar el agravio casándose con ella.
Galán sevillano y primo de doña Ana; don Juan utiliza su capa y su cita amorosa para consumar un nuevo engaño, con graves consecuencias para su honra y su libertad.
Labradora de Dos Hermanas, recién desposada con Batricio; don Juan la seduce con promesas falsas y la incorpora a la serie de mujeres burladas.
Labrador prometido o recién casado con Arminta; don Juan lo confunde y aparta para facilitar el engaño, convirtiéndolo en víctima del conflicto de honor campesino.
Espacio central de la mayor parte de la obra y del desenlace; reúne la corte, las casas nobles, la iglesia y el sepulcro donde convergen las víctimas y se consuma la justicia final.
Lugar del primer gran engaño de don Juan a Isabela y del escándalo que desencadena la persecución del protagonista.
Paraje junto al mar en el que don Juan naufraga, es salvado por la pescadora y comete una nueva seducción fraudulenta.
Espacio nocturno del engaño contra doña Ana y del enfrentamiento con don Gonzalo que termina en homicidio.
Ámbito rural en que don Juan irrumpe en unas bodas campesinas, destruye la confianza entre los novios y burla a Arminta.
Lugar funerario y sobrenatural donde la ofensa al comendador se transforma en venganza y castigo divino contra don Juan.
La acción se articula en torno a las falsas promesas, suplantaciones y seducciones con que don Juan obtiene el favor de varias mujeres para después abandonarlas.
Los engaños de don Juan afectan al honor de mujeres, familias y pretendientes, y provocan duelos, persecuciones y exigencias de reparación pública.
Aunque el protagonista cree que puede aplazar el castigo, el desenlace afirma que existe una sanción superior e ineludible que llega cuando ya no hay tiempo para arrepentirse.
Don Juan se ampara en su linaje, en la influencia de su padre y en la protección de su tío para cometer excesos y eludir temporalmente la justicia humana.
Las palabras de matrimonio sirven tanto para engañar como para restaurar el orden, pues al final los enlaces legítimos se presentan como remedio a los agravios causados.
La obra muestra autoridades que intentan encubrir, corregir o remediar políticamente los daños, frente a una resolución última que solo se alcanza por intervención sobrenatural.