Doña Mariana
Joven protagonista, sobrina de doña Justina y hermana del capitán Lorenzana, enamorada del caballero que la socorrió en el Prado y forzada a maniobrar entre obediencia familiar y deseo amoroso.
Juan de Matos Fragoso
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano, doña Mariana vive oprimida por su tía doña Justina y por el capitán Lorenzana, mientras se enamora del caballero que la defendió en el Prado sin saber al principio su identidad. Ese caballero resulta ser don Juan, presentado como hijo del rico vizcaíno don Alejo de Arriola, prometido de Mariana, y de ahí nace una cadena de equívocos amorosos, falsas declaraciones, papeles y celos domésticos. Tras una escena nocturna de confusión en la casa familiar, Martín revela que el verdadero heredero de don Alejo es don Juan, lo que permite recomponer los matrimonios y cerrar la comedia con un desenlace de identidad restituida y bodas cruzadas.
La acción se sitúa en Madrid y comienza en casa de doña Justina, viuda vanidosa y autoritaria, donde vive también su sobrina doña Mariana, sometida a una vigilancia que ella juzga insoportable, agravada por la presencia de su hermano, el capitán Lorenzana. Mariana confía a su criada Lucía que se halla enamorada de un caballero desconocido que la defendió en el Prado y en el jardín del Almirante cuando dos hombres la acosaron indebidamente. Poco después, el capitán le comunica que ha concertado por carta su matrimonio con un rico hidalgo vizcaíno, don Alejo de Arriola, con el fin de asegurar su porvenir y librarla de la dependencia de la tía. Cuando el prometido llega a la casa acompañado de su supuesto hijo don Juan y del criado Martín, se produce el reconocimiento decisivo: Mariana descubre que don Juan es el caballero que la socorrió, y don Juan reconoce en ella a la mujer de quien quedó prendado entonces. Sin embargo, todos creen que el desposorio corresponde a Mariana con el viejo don Alejo, mientras la joven y don Juan quedan obligados a disimular sus sentimientos en medio del equívoco.
La confusión se enreda aún más porque doña Justina, lejos de limitarse a gobernar la casa, se enamora también de don Juan y decide declarar por sí misma su pasión, creyendo además que su sobrina favorece ese mismo enlace. Mariana, por su parte, intenta manifestar a don Juan su amor, pero sus palabras son entendidas por la tía como si hablaran en su favor. Viéndose en peligro, don Juan finge ante doña Justina cierta correspondencia para no descubrir abiertamente su secreto. Después, Mariana idea una maniobra para apartar a su rival: acusa falsamente a don Juan ante don Alejo de haberla requerido por papeles, visitas nocturnas y galanteos impropios, con la esperanza de provocar una reacción que facilite después la unión verdadera con el joven. La artimaña alcanza también al capitán, que cree deshonrada su palabra y dispone que don Juan abandone Madrid para servir al rey. Paralelamente, la intriga secundaria entre los criados multiplica el tono cómico: Lucía coquetea con Martín y con Gonzalo, y una riña por celos y por cuestiones de honra ridiculiza los códigos del duelo y el falso valor.
En la tercera jornada todos intentan precipitar los enlaces según sus propios intereses. Doña Justina propone su boda con don Juan; el capitán y don Alejo aceptan al principio esa solución, mientras Mariana queda desesperada. Luego, un papel amoroso destinado a don Juan cae en manos del capitán, que lo interpreta como prueba de la deslealtad de su hermana y decide casarla inmediatamente con don Alejo o matarla si se resiste. A la vez, Lucía enreda los avisos nocturnos y en la oscuridad de la casa conduce a don Alejo hacia Mariana y a don Juan hacia doña Justina, de modo que cuando el capitán llega y manda traer luces aparecen mezcladas las parejas y estalla el escándalo. En ese instante Martín resuelve el conflicto con una revelación guardada desde las Indias: el verdadero hijo del difunto don Alejo no es el anciano que se presentaba como tal, sino don Juan, mientras el viejo es solo el pariente y administrador que había usurpado ese nombre y esa hacienda. Con esta prueba, el supuesto desorden queda recompuesto: la posición de don Juan se legitima, se allana su unión con doña Mariana y, para cerrar cómicamente la trama, se dispone el matrimonio entre el viejo don Alejo y doña Justina, mientras Lucía obtiene asimismo compensación en el desenlace.
Joven protagonista, sobrina de doña Justina y hermana del capitán Lorenzana, enamorada del caballero que la socorrió en el Prado y forzada a maniobrar entre obediencia familiar y deseo amoroso.
Joven galán que salva a Mariana de un acoso y se enamora de ella; es tenido por hijo de don Alejo hasta que al final se revela que es el verdadero heredero.
Viuda, tía de Mariana, autoritaria y muy pendiente de su apariencia; se convierte en rival amorosa de su sobrina al enamorarse también de don Juan.
Hermano de Mariana, militar dominante que concierta su matrimonio con don Alejo y actúa movido por la honra, el control familiar y una visión autoritaria del orden doméstico.
Caballero vizcaíno maduro y rico, tenido al principio por prometido de Mariana; el desenlace muestra que ha usurpado de forma probable el nombre y la posición del verdadero don Alejo.
Criado de gran peso en la intriga, cómico y astuto, que conoce el secreto de la identidad de don Juan y lo revela al final para resolver la trama.
Criada y confidente de Mariana, intermediaria amorosa y agente de muchos equívocos; participa también en la trama cómica con Martín y Gonzalo.
Criado del capitán Lorenzana, asociado a la pendencia y a la comicidad de la honra, especialmente en sus enfrentamientos con Martín.
Espacio central de la acción, donde se desarrollan el encierro de Mariana, las negociaciones matrimoniales, los equívocos amorosos y la escena nocturna del desenlace.
Lugar de sociabilidad cortesana donde Mariana y Lucía salen con pretexto de recreo y donde se produce el encuentro inicial entre Mariana y don Juan.
Espacio concreto vinculado al episodio del acoso y rescate que origina el enamoramiento de los protagonistas.
Ámbitos decisivos para los avisos nocturnos, los encuentros clandestinos, los papeles amorosos y la confusión final entre las parejas.
Marco de rondas, llegadas, riñas de criados y circulación de personajes, importante para la intriga de honor y para el dinamismo cómico de la obra.
La acción se construye sobre amores cruzados, declaraciones mal entendidas, identidades ocultas y falsas suposiciones que retrasan la unión de los protagonistas.
El capitán impone a Mariana un enlace por conveniencia, mientras ella y don Juan intentan afirmar un amor nacido del encuentro y del reconocimiento mutuo.
La vigilancia sobre las mujeres, la autoridad del hermano y la obsesión por el qué dirán determinan gran parte de los conflictos y de las amenazas que pesan sobre Mariana y don Juan.
El desenlace depende del descubrimiento de quién es realmente don Juan y de la corrección del engaño ligado al nombre y a la herencia de don Alejo.
La relación entre tía y sobrina se vuelve conflictiva porque ambas desean al mismo hombre, lo que convierte la casa en escenario de competencia amorosa.
Las intervenciones de Lucía, Martín y Gonzalo introducen un plano burlesco donde se ridiculizan los celos, los duelos, la valentía fingida y las intrigas de servicio.