Constantino
Emperador cristiano y protagonista político de la obra; combate a Serpeño, protege a sus tropas y orienta toda la acción hacia el hallazgo de la Cruz de Cristo.
Ambrosio de Arce
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Jerusalén y sus alrededores, en tiempo de Constantino, el emperador combate al persa Serpeño mientras busca la Cruz de Cristo oculta en el Calvario. La guerra se entrelaza con el amor entre Róselo y Dórice, los celos de Irene y la progresiva conversión de Dórice, favorecida por prodigios y por su contacto con la fe cristiana. Tras la caída de Serpeño y la toma de la ciudad, se hallan tres cruces y un milagro sobre el cadáver del rey persa revela la verdadera, culminando la mayor victoria de Constantino.
La obra presenta el enfrentamiento entre Constantino y el rey persa Serpeño por el dominio de Jerusalén y, de manera más profunda, por la posesión simbólica de la verdadera fe. Al comienzo, Serpeño quiere castigar con dureza a cautivos cristianos, pero su hermana Dórice logra moderar su ira y obtener su libertad, mostrando desde el inicio la tensión entre crueldad y piedad. Mientras tanto, se explica que Serpeño ha roto la paz, ha ocupado territorios del Imperio y se ha hecho fuerte en Jerusalén, adonde acude Constantino con sus tropas movido por un doble propósito: vencer al persa y hallar la Cruz de Cristo, que cree escondida en el Calvario. En el campo cristiano, Constantino encomienda pesquisas sobre el lugar donde se oculta ese madero sagrado y organiza la guerra con ayuda de su primo o allegado Róselo, joven capitán valeroso. Paralelamente, se desarrolla una trama amorosa entre Róselo y Dórice, nacida en secreto pese a pertenecer ambos a bandos enemigos. Un accidente en la campaña, del que Dórice sale viva gracias a una cruz que la protege, despierta en ella admiración hacia el Dios cristiano y refuerza tanto su amor por Róselo como su disposición interior a creer.
En la segunda jornada se intensifican a la vez la guerra, los celos y la lucha espiritual. Irene, princesa aliada de Constantino, ama a Róselo, pero descubre que él está prendado de Dórice; este conflicto se agrava por un retrato de Dórice que pasa de unas manos a otras y provoca sospechas amorosas. En el plano político y religioso, Constantino hace prender a Simón, judío relacionado con el secreto de la Cruz, e intenta obligarlo a revelar el lugar exacto donde está escondida; sin embargo, la declaración se frustra por la intervención demoníaca que altera su voz y su cuerpo, señal de que el infierno procura impedir el hallazgo. En la batalla, Róselo salva a Constantino cuando el combate se vuelve peligroso, mientras Dórice combate con gran brío por el bando persa. La visión de la Cruz en el cielo y una voz sobrenatural confirman a Constantino que obtendrá la victoria por virtud de Cristo. Al mismo tiempo, Dórice experimenta una transformación religiosa cada vez más clara: primero se siente movida por la fineza amorosa del Dios que muere por todos, y después, tras una visión más explícita de Cristo sufriente, comprende que su antigua idolatría carece de verdad. Aunque Serpeño aparenta no creerla, empieza a vacilar, mientras las intrigas, los intentos de asesinato y la hostilidad del demonio muestran que la conversión de Dórice y el descubrimiento de la Cruz son el verdadero centro del conflicto.
En la tercera jornada la acción se precipita hacia el desenlace político y religioso. Serpeño intenta conservar Jerusalén mediante negociaciones y resistencias, pero la ciudad se inclina hacia Constantino, favorecida en parte por la actuación de Róselo y por la creciente descomposición del poder persa. Dórice recibe noticia de que es cristiana desde su nacimiento o bautismo, según afirma una carta de Drances, dato que confirma y acelera su adhesión a la fe de Cristo. Cuando Róselo acude como embajador al palacio, estalla la revuelta: la nobleza y la población se vuelven contra Serpeño, que resulta herido de muerte y acaba saliendo hacia la puerta del Calvario, donde muere sin que el texto permita precisar una conversión final inequívoca. Vencedor Constantino, y libres ya los obstáculos demoníacos, Simón señala el lugar del Calvario en que yace la Cruz, y se excava hasta encontrar tres cruces. Para identificar la verdadera, Dórice propone probar su virtud sobre el cadáver de Serpeño; las dos primeras no producen efecto, pero la tercera lo resucita, certificando milagrosamente cuál es la Cruz de Cristo. El descubrimiento consuma la gran victoria del emperador, superior a la puramente militar, pues une triunfo bélico, manifestación sobrenatural y confirmación de la fe cristiana. El final anuncia bautismos y bodas, de modo que la obra concluye con la integración de los amantes y de la ciudad vencida bajo el signo reconciliador de la Cruz.
Emperador cristiano y protagonista político de la obra; combate a Serpeño, protege a sus tropas y orienta toda la acción hacia el hallazgo de la Cruz de Cristo.
Hermana de Serpeño y figura central del conflicto amoroso y religioso; primero media con piedad, luego ama a Róselo y acaba inclinándose decisivamente hacia la fe cristiana.
Capitán principal de Constantino, valiente en la guerra y enamorado de Dórice; actúa como mediador entre el frente militar y la trama amorosa.
Rey de Persia y antagonista principal; domina Jerusalén al inicio, se enfrenta a Constantino y encarna la resistencia política y religiosa al avance cristiano.
Princesa aliada de Constantino, enamorada de Róselo; sus celos complican la acción amorosa, aunque permanece dentro del campo cristiano y de la intriga cortesana.
Judío conocedor, al menos en parte, del secreto de la Cruz; su interrogatorio y su revelación final resultan decisivos para el desenlace milagroso.
Criado gracioso vinculado a Róselo y al campo cristiano; introduce la comicidad, transmite recados y comenta los acontecimientos bélicos y amorosos.
Espacio principal de la contienda entre persas y romanos; concentra el poder político en disputa, las negociaciones y la resolución final de la guerra.
Lugar sagrado donde se oculta la Cruz de Cristo; su descubrimiento convierte este espacio en el centro espiritual y milagroso del desenlace.
Escenario de los choques militares entre ambos ejércitos, de las hazañas de Róselo y de los signos celestiales que alientan a Constantino.
Ámbito en que se desarrollan las conversaciones entre Serpeño, Dórice e Irene, así como las intrigas políticas y amorosas previas a la caída del rey persa.
Espacio de tránsito y peligro donde ocurren encuentros secretos, accidentes, persecuciones y capturas relacionadas con Dórice, Róselo y Simón.
La acción muestra cómo el triunfo de Constantino no se limita a vencer militarmente, sino que culmina en la confirmación milagrosa de la fe cristiana mediante la Cruz.
El madero sagrado guía, protege, da victoria y autentifica la verdad religiosa, convirtiéndose en el objeto más importante de toda la trama.
Dórice pasa de la idolatría o religión persa a reconocer al Dios cristiano, y su proceso interior ocupa un lugar fundamental en la obra.
La relación entre Róselo y Dórice enlaza los dos bandos enfrentados y transforma el conflicto militar en una historia de fidelidad, riesgo y reconciliación.
Desde el inicio se contraponen la misericordia de Constantino y de Dórice a la violencia de Serpeño y a los impulsos de venganza que recorren la obra.
Las voces celestiales, los prodigios y la intervención demoníaca en torno a Simón subrayan que la batalla visible está acompañada por otra espiritual e invisible.