Marcela
Princesa de Inglaterra y esposa de Landino; víctima central de la acción, sufre naufragio, persecución, cautiverio y muerte mientras defiende su honra con firmeza.
Cristóbal de Virués
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Tras un naufragio en la costa de Galicia, Marcela, princesa de Inglaterra y esposa de Landino de León, queda aislada en tierra y pasa de la amenaza del mar a la persecución del traidor Alarico y al cautiverio en un monte dominado por ladrones. Mientras Landino la espera en Compostela, la acción se desplaza entre la sierra gallega, la cueva de los salteadores y los caminos cercanos, donde se cruzan la traición amorosa, el bandidaje y varios planes de venganza entre Alarico, Felina, Formio y Oronte. El asalto final de Landino destruye a la banda, pero llega tarde para salvar a Marcela, que muere envenenada, de modo que la reunión esperada se resuelve en una tragedia marcada por la lealtad quebrantada, la castidad amenazada y la fortuna adversa.
La obra se abre con un naufragio frente a la costa de Galicia. Marcela, princesa de Inglaterra y esposa del príncipe Landino de León, llega a tierra tras perder en la tormenta su séquito y sus bienes, acompañada por Alarico, servidor principal y hombre de absoluta confianza de Landino, además de Tersilo e Ismenio. Mientras Marcela descansa, afligida solo por la ausencia de su marido, Alarico confiesa a Tersilo que se ha enamorado de ella y que está dispuesto a quebrantar su lealtad al príncipe. Tersilo le reprocha con firmeza su deshonor y defiende la castidad de Marcela y la fidelidad debida a Landino; la disputa degenera en duelo, y Alarico hiere de muerte a su amigo. Poco después, Marcela, perseguida ya abiertamente por Alarico, cae en manos de una cuadrilla de salteadores del monte. La jefa Felina intenta despojarla y humillarla, pero la intervención de Oronte, señor de un castillo cercano y enemigo de los bandidos, impide de momento su ultraje y la pone bajo su amparo.
Entretanto, en Galicia, Landino espera con impaciencia la llegada de Marcela y confía todavía en la fidelidad de Alarico. El texto muestra paralelamente la inseguridad de los caminos y el dominio que los ladrones ejercen sobre la comarca. Oronte conduce a Marcela hacia su castillo, pero Formio y los suyos, instigados por Felina, los interceptan y capturan tanto a Oronte como a la princesa. Ya en la cueva de los bandidos, Alarico, preso también por la banda, cuenta su historia y refiere cómo, tras años de servicio íntimo a Landino, fue enviado a Inglaterra para traer a Marcela a León; confirma así su alta posición y la magnitud de su traición. Felina se enamora de Alarico y planea envenenar a Formio para quedarse con él, mientras Formio, por su parte, decide matar a Felina con veneno para eliminarla y poder forzar con mayor facilidad la voluntad de Marcela. Al mismo tiempo, dos pastores, Montano y Silvio, que han conocido la identidad de la cautiva, resuelven avisar a Landino para que ataque por sorpresa la guarida de los salteadores.
En la tercera jornada confluyen las venganzas privadas y la acción de justicia. Formio aplaza una salida de saqueo para apoderarse antes del castillo de Oronte mediante engaño, mientras prepara el veneno destinado a Felina. Marcela, acosada por Alarico y por Formio, suplica a este último que castigue al traidor que la persigue; Formio finge obedecerla y le da una alcorza para consolarla, sin advertir que cerca ha quedado también el frasco envenenado que pensaba ofrecer a Felina. Sola y abatida por la memoria de su antigua felicidad, Marcela come y bebe, y cae mortalmente dormida por efecto del veneno. Casi al mismo tiempo, Landino, guiado por los pastores, asalta la cueva con sus hombres y extermina a la banda; el pasaje conservado no permite precisar con total seguridad el detalle de cada muerte, pero se afirma que dentro de la cueva todo es estrago y que también mueren Oronte y otros cautivos entre la confusión. Cuando Landino encuentra a Marcela sin vida, su victoria militar se convierte en ruina personal: intenta darse muerte, es contenido por los suyos y decide llevar en brazos el cuerpo de su esposa, consagrando su memoria en un final de duelo trágico que confirma la caída causada por la traición, la violencia y la inestabilidad de la fortuna.
Princesa de Inglaterra y esposa de Landino; víctima central de la acción, sufre naufragio, persecución, cautiverio y muerte mientras defiende su honra con firmeza.
Conde leonés y privado de Landino, encargado de conducir a Marcela a León; traiciona a su señor al enamorarse de ella, mata a Tersilo y desencadena la tragedia.
Príncipe de León y esposo de Marcela; espera su llegada en Galicia, confía en Alarico y finalmente asalta la cueva de los ladrones, pero solo encuentra muerta a su esposa.
Jefe operativo de los bandoleros del monte o figura principal entre ellos en la acción conservada; captura a Oronte y Marcela, desea poseer a la princesa y prepara veneno para eliminar a Felina.
Bandolera de gran autoridad dentro de la cuadrilla; primero humilla a Marcela, luego se enamora de Alarico y maquina contra Formio, contribuyendo al clima de violencia interna.
Señor de un castillo cercano y enemigo de los ladrones; rescata a Marcela momentáneamente, pero es apresado por la banda y muere en el desenlace violento.
Amigo leal de Alarico, defensor del honor de Marcela y de la fidelidad a Landino; rechaza la complicidad en la traición y cae herido de muerte por Alarico.
Pastor de la comarca que, junto con Silvio, reconoce la gravedad del caso y guía a Landino en el ataque contra la cueva de los ladrones.
Pastor aliado de Montano; participa en el aviso al príncipe y en la conducción de la fuerza que entra por la boca de la cueva.
Espacio dominante de la obra, áspero y peligroso, donde se sitúan el naufragio cercano, las persecuciones, el dominio de los bandoleros y la pérdida de seguridad civil.
Centro del cautiverio y de las intrigas criminales; allí son retenidos Marcela y Oronte, se cruzan los planes de envenenamiento y se consuma el desenlace sangriento.
Lugar inicial de la acción tras la tormenta; marca el paso del peligro marítimo al peligro terrestre y simboliza la mudanza de la fortuna.
Ciudad a la que se pretende conducir a Marcela y donde Landino piensa aguardarla; funciona como destino frustrado y punto de referencia político y cortesano.
Refugio que iba a proteger a Marcela del bandidaje, aunque no llega a garantizar su salvación porque Oronte es interceptado antes de alcanzar plena seguridad.
Espacios de tránsito donde actúan los salteadores, se producen emboscadas y se articula la comunicación entre pastores, cautivos y el príncipe.
La acción se organiza en torno a la quiebra de fidelidad de Alarico hacia Landino, traición que afecta al honor político, amistoso y amoroso.
Marcela resiste de manera constante las presiones de Alarico y de los bandidos, de modo que la preservación de su honra se convierte en núcleo de la tragedia.
El naufragio, el cautiverio, las súbitas caídas de rango y el final funesto muestran la inestabilidad de la prosperidad y la fragilidad de las esperanzas humanas.
Duelo, persecuciones, cautiverio, planes de envenenamiento y asalto final articulan una cadena de violencias en la que la justicia llega, pero de forma tardía y devastadora.
La pasión de Alarico y los deseos de Formio y Felina aparecen como impulsos que anulan la razón y conducen al crimen, la deslealtad y la ruina.
La presencia de ladrones que dominan caminos y montes convierte el espacio gallego de la obra en un ámbito de descomposición del orden y de amenaza continua para viajeros y vasallos.