Tobías
Joven protagonista, hijo del anciano Tobías y de Ana; viaja a Ragés para cobrar una deuda, se casa con Sara, vence con ayuda divina a Asmodeo y devuelve la vista a su padre.
Lope de Vega Carpio
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el cautiverio asirio de Nínive, el anciano Tobías mantiene una vida de limosna y sepultura de los muertos, pero pierde sus bienes por orden de Senaquerib y después queda ciego, prueba que soporta con paciencia religiosa. En Ragés, Sara sufre la muerte sucesiva de siete esposos a manos del demonio Asmodeo, mientras Dios escucha a la vez sus súplicas y las del ciego Tobías y envía al ángel Rafael, disfrazado de Azarías, para guiar al joven Tobías. Durante el viaje desde Nínive hasta Ragés y de regreso, Tobías se casa castamente con Sara, vence al demonio con ayuda angélica, cobra el dinero de Gabelo y cura la ceguera de su padre, tras lo cual Rafael revela su identidad y confirma el sentido providencial de toda la acción.
La obra se abre en el marco del cautiverio de los israelitas entre medos y asirios. El anciano Tobías, desterrado en Nínive con su mujer Ana y su hijo Tobías, exhorta a su familia a perseverar en la ley de Dios y en la caridad. A pesar de su pobreza, da limosna a necesitados, viste a desnudos y se ocupa de enterrar a los hebreos muertos, incluso cuando el rey asirio Senaquerib persigue con crueldad a los cautivos. Paralelamente, se presenta la soberbia del monarca en su campaña contra Jerusalén y la humilde oración del rey Ezequías, a quien Dios favorece mediante el profeta Isaías: un ángel extermina al ejército asirio y obliga a Senaquerib a retirarse. De vuelta en Nínive, el rey descarga su furia contra los hebreos y ordena matar a Tobías por dar sepultura a los muertos; avisado a tiempo, el anciano huye con su familia y pierde sus bienes. Más tarde, mientras sigue ejerciendo su piedad, queda ciego a causa del estiércol de unas golondrinas que le cae en los ojos, prueba dolorosa que soporta con paciencia religiosa, aunque su mujer se queja de la miseria en que viven.
En la segunda parte se desarrolla otra línea de la acción en Ragés o en su entorno, donde la joven Sara, hija de Ragel, padece una desgracia extraordinaria: siete maridos han muerto sucesivamente la noche de bodas, víctimas del demonio Asmodeo, de modo que su hermosura se ha convertido en causa de espanto. Humillada por las acusaciones de una criada y desesperada por su fama de “matadora de maridos”, Sara ruega a Dios que mire su inocencia; al mismo tiempo, en Nínive, el ciego Tobías padre pide también a Dios que ponga fin a su aflicción. Dios escucha ambas oraciones y envía al ángel Rafael, que desciende con figura humana bajo el nombre de Azarías. Entonces el anciano Tobías encomienda a su hijo un viaje a Ragés para cobrar a Gabelo diez talentos de plata que le había prestado años atrás, al tiempo que le transmite un amplio conjunto de enseñanzas morales sobre la limosna, la obediencia, el trato a la madre, la justicia y el temor de Dios. El joven encuentra a Azarías como guía y parte con él; en el camino, junto al río Tigris, un pez intenta atacarle y el ángel le manda capturarlo y guardar su corazón y su hiel, pues el humo del primero ahuyentará demonios y la segunda devolverá la vista a un ciego.
En la tercera jornada, Azarías conduce al joven a casa de Ragel y le persuade para pedir la mano de Sara, explicándole que el demonio solo prevalece contra quienes se acercan al matrimonio con intención puramente lasciva. Tobías acepta y se casa con Sara, pero antes de consumar el matrimonio ambos oran y ofrecen en el fuego el corazón del pez; Rafael combate entonces a Asmodeo, lo encadena y lo destierra, de manera que la nueva unión queda salvada. Mientras en la casa todavía esperan hallar otro cadáver y hasta preparan una sepultura, llega la noticia del éxito del matrimonio, que se celebra con gozo. Azarías va luego a cobrar de Gabelo los diez talentos y lo lleva a la boda, de la que Tobías sale además enriquecido por la herencia de su suegro. Finalmente, los esposos emprenden el regreso a Nínive. Allí el anciano Tobías, consumido por la ausencia, recupera la vista cuando su hijo le unge los ojos con la hiel del pez. Reunida toda la familia y ofrecida a Azarías una gran recompensa, este revela su verdadera identidad como el ángel Rafael, enviado por Dios para premiar la piedad de Tobías y remediar las aflicciones de todos. La obra concluye con alabanzas a Dios, con la integración de Sara en la casa familiar y con la promesa de nuevas bodas entre los criados, en un cierre festivo y providencial.
Joven protagonista, hijo del anciano Tobías y de Ana; viaja a Ragés para cobrar una deuda, se casa con Sara, vence con ayuda divina a Asmodeo y devuelve la vista a su padre.
Hebreo cautivo en Nínive, modelo de piedad, limosna y paciencia; entierra a los muertos, sufre persecución y ceguera, y pone en marcha la acción al enviar a su hijo a Ragés.
Ángel enviado por Dios que toma apariencia humana para guiar a Tobías, instruirlo, protegerlo en el viaje, liberar a Sara del demonio y curar al anciano Tobías.
Hija de Ragel, joven virtuosa acosada por la muerte de siete maridos a manos de Asmodeo; se casa con Tobías y queda finalmente liberada de esa persecución.
Esposa del anciano Tobías y madre del joven; comparte el destierro y la pobreza, expresa con mayor viveza el dolor doméstico y espera angustiada el regreso de su hijo.
Padre de Sara y pariente de Tobías; su casa en Ragés acoge al joven viajero, consiente el matrimonio y lo enriquece con su hacienda.
Demonio responsable de la muerte de los anteriores esposos de Sara; representa la amenaza contra el matrimonio impuro y es vencido por Rafael.
Pariente o deudo de Tobías padre en Ragés, depositario de los diez talentos prestados; devuelve fielmente el dinero cuando recibe la reclamación.
Rey de Asiria, presentado como tirano soberbio y blasfemo; persigue a Jerusalén y a los hebreos cautivos, y ordena la muerte del anciano Tobías.
Rey de Jerusalén cuya oración humilde contrasta con la soberbia de Senaquerib; su episodio muestra el poder del Dios de Israel al comienzo de la obra.
Ciudad principal del cautiverio asirio y lugar de residencia de Tobías, Ana y su hijo; en ella se desarrollan la caridad del anciano, su persecución, su ceguera y el desenlace familiar.
Ciudad de los medos adonde viaja el joven Tobías para cobrar la deuda de Gabelo y donde se sitúa la casa de Ragel, el matrimonio con Sara y buena parte del conflicto con Asmodeo.
Espacio doméstico donde se manifiestan la pobreza de la familia, las exhortaciones morales del anciano, la despedida del hijo y la curación final de la ceguera.
Lugar de acogida, celebración y peligro en torno a Sara; allí se repite la amenaza sobre los esposos y allí mismo se confirma la salvación de Tobías.
Paraje del camino donde el joven Tobías captura el pez cuyas vísceras resultan decisivas para expulsar al demonio y sanar al ciego.
Espacio de la acción inicial vinculado a Ezequías y al asedio de Senaquerib; su liberación milagrosa enmarca el poder divino que después actuará sobre la familia de Tobías.
Lugar de ocultamiento al que se retira la familia de Tobías cuando huye de la persecución del rey asirio, señal de su desamparo temporal.
La acción entera muestra cómo Dios prueba a los justos, escucha sus oraciones y termina recompensando la limosna, la paciencia y la fidelidad religiosa de Tobías y Sara.
La identidad moral del anciano Tobías se define por dar limosna, vestir al desnudo y enterrar a los muertos, acciones que la obra presenta como decisivas para obtener favor divino.
El enlace de Tobías y Sara solo triunfa cuando ambos lo viven con oración, continencia inicial y obediencia a Dios, frente al deseo desordenado que había permitido actuar al demonio.
La pobreza, el exilio, la ceguera y la mala fama de Sara son pruebas dolorosas que los personajes soportan con distinta firmeza hasta alcanzar remedio.
La soberbia de Senaquerib y su violencia contra Jerusalén y los cautivos se oponen a la humildad confiada de Ezequías y de Tobías, subrayando la superioridad del Dios de Israel.
La relación entre el anciano Tobías y su hijo se funda en el consejo, la obediencia y la continuidad de una conducta justa, que el joven lleva a la práctica durante el viaje.
Rafael actúa como guía, protector y mensajero de Dios, mostrando que lo sobrenatural acompaña y encauza la acción humana en los momentos decisivos.