Esteban de Hungría
Hijo de Gerardo, bandolero y pecador arrepentido que, tras ser engañado por el demonio, reniega en África y finalmente recupera la fe cristiana para morir crucificado como mártir.
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Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Argel, probablemente en un tiempo contemporáneo a la frontera mediterránea entre cristianos y musulmanes, el rey pretende a su cuñada Selinda, mientras el cautivo húngaro Gerardo descubre indicios de que ella puede ser su hija perdida. Al mismo tiempo, Esteban de Hungría, antiguo bandolero y culpable de haber vendido a su hermana, entra arrepentido en un convento franciscano, pero el demonio lo engaña, reniega y acaba en África sirviendo a Delisolimán en la guerra por el reino de Argel. Tras la victoria de Delisolimán, Esteban vuelve a la fe cristiana, muere crucificado como mártir, se reconoce como hijo de Gerardo y provoca la revelación de Selinda como hermana suya, con un desenlace de conversión religiosa y retorno simbólico a Hungría.
La acción comienza en Argel, donde se presenta un conflicto cortesano y doméstico en torno a Selinda, mujer de Delisolimán. El rey de Argel, cuñado suyo, la pretende con insistencia, pero ella se mantiene firme en su honra y rechaza cualquier favor indebido. Paralelamente se descubre que Selinda es en realidad una cautiva húngara cristiana que vive oculta bajo apariencia mora. A su servicio llega un cautivo viejo, Gerardo, también natural de Hungría, que refiere una historia desdichada: tuvo un hijo llamado Esteban, violento y desobediente, que llegó a vender a su propia hermana niña a un corsario; cuando el padre salió a buscarla, fue apresado y llevado cautivo a tierras del norte de África. La conversación entre Selinda y Gerardo deja entrever, de manera probable aunque no inmediatamente confirmada, que ella podría ser aquella hija perdida. Mientras tanto, Delisolimán, receloso del interés del rey por su esposa, decide salir de Argel y buscar apoyo exterior, al parecer en Marruecos, para defender su honor y eventualmente disputar el poder. El rey, irritado por los celos y sospechas, hace prender a Delisolimán y mantiene sometidos a Selinda y a su entorno.
En una línea paralela, la obra traslada la acción a Hungría o a un paraje montañoso asociado a un convento franciscano, donde aparece Esteban como famoso bandolero. En un largo reconocimiento de sus culpas, él mismo recuerda que fue ladrón, sacrílego, deshonró a su linaje y vendió a su hermana, crimen que desencadenó la ruina de su casa. Arrepentido, busca refugio en un monasterio franciscano y desea confesarse y hacer penitencia. Aunque al principio halla resistencia, acaba entrando en religión; sin embargo, en la segunda jornada su conversión sufre una grave prueba. Lucifer y Satanás traman su caída, y este último, disfrazado de ángel, se le aparece y le persuade de que la ley cristiana es falsa y de que debe seguir la fe islámica. Engañado por esta visión, Esteban abandona el convento, reniega y pasa a África, donde termina al servicio de Delisolimán. Ya en Argel, combate como capitán suyo y participa en la expedición con la que su nuevo señor cerca la ciudad para arrebatar el reino a su hermano. En el curso de estos sucesos, Esteban se cruza con Gerardo y con otros personajes húngaros, y varios indicios permiten sospechar lazos de sangre entre ellos, aunque el reconocimiento pleno se retrasa. Delisolimán vence en desafío singular al rey de Argel y ocupa el trono, mientras Esteban, premiado por su ayuda, queda como personaje central de la nueva corte africana.
La tercera parte resuelve a la vez la intriga política, familiar y religiosa. Ya rey de Argel, Delisolimán reúne a Selinda, a Daraja y a los cautivos y religiosos traídos a su presencia. Gerardo, al ver de cerca a Esteban, queda cada vez más convencido de que ese renegado es su hijo perdido. Los frailes oran por él y la Virgen se manifiesta para favorecer su desengaño, recordando su devoción al rosario y explicando que el demonio lo engañó bajo apariencia angélica. Movido por esta gracia, Esteban rechaza públicamente el islam, se abraza a una cruz y confiesa de nuevo la Trinidad y la divinidad de Cristo. Delisolimán, airado por la apostasía inversa, ordena que lo crucifiquen. Esteban acepta el suplicio como penitencia y muere como mártir, proclamando su fe cristiana; antes de expirar reconoce a Gerardo como padre y le pide perdón, y deja encargada la búsqueda de su hermana. Tras su muerte se produce la gran anagnórisis final: Selinda revela que es la hija vendida por Esteban y perdida en la niñez, y confirma su identidad ante Gerardo. El ejemplo del mártir y la verdad descubierta mueven a los principales personajes a la conversión: Selinda declara abiertamente su cristianismo, Gerardo recupera a su hija, y el propio Delisolimán, junto con su esposa y otros moros principales, afirma aceptar la fe cristiana y dispone marchar a Hungría con su familia. La obra concluye así con la restauración parcial del linaje húngaro, la exaltación del arrepentimiento extremo de Esteban y la derrota final del engaño demoníaco.
Hijo de Gerardo, bandolero y pecador arrepentido que, tras ser engañado por el demonio, reniega en África y finalmente recupera la fe cristiana para morir crucificado como mártir.
Caballero o hidalgo húngaro cautivo en el norte de África, padre de Esteban y de la hija perdida que luego se revela como Selinda; su historia familiar articula buena parte de la trama.
Esposa de Delisolimán y mujer pretendida por el rey de Argel; cautiva húngara cristiana encubierta, se revela al final como hija de Gerardo y hermana de Esteban.
Hermano del rey de Argel y marido de Selinda; celoso de su honra, se rebela, conquista el reino y en el desenlace acepta la conversión al cristianismo.
Monarca que desea a Selinda y persigue a su hermano Delisolimán; su abuso de poder desencadena el conflicto político y doméstico de la obra.
Personaje cortesano y militar cercano al poder de Argel, ligado a los movimientos del rey y a las prisiones, mensajes y ejecuciones.
Agente demoníaco que, disfrazado de ángel, engaña a Esteban para apartarlo de la fe cristiana y precipitar su caída temporal.
Figura infernal que introduce el plan diabólico contra Esteban y enmarca sobrenaturalmente la lucha por su alma.
Religiosos del convento que reciben a Esteban, oran por su salvación y presencian su retorno final a la fe; el guardián destaca como autoridad espiritual.
Hija de Delisolimán, presentada en el desenlace para afianzar la nueva organización familiar y política tras la toma de Argel.
Espacio central de la obra, sede del poder político, del conflicto amoroso en torno a Selinda, de la cautividad de los húngaros y del desenlace martirial de Esteban.
Lugar donde se desarrollan las escenas de corte, los intentos del rey sobre Selinda, las prisiones y las decisiones que afectan al reino.
Espacio de encierro para Delisolimán, Selinda y varios cautivos; simboliza la opresión política y religiosa dentro de la trama africana.
Lugar del arrepentimiento inicial de Esteban, de su ingreso religioso y del engaño diabólico que provoca su salida del camino penitencial.
Ámbito asociado al bandolerismo de Esteban y a su vida criminal anterior a la conversión frustrada.
Escenario del asedio, del desafío entre los dos hermanos y del ascenso de Delisolimán al trono con ayuda de Esteban.
Espacio final del martirio de Esteban, donde se consuma su arrepentimiento, el reconocimiento familiar y el triunfo espiritual cristiano.
Patria de origen de Gerardo, Esteban y Selinda; funciona como horizonte de identidad, memoria familiar y destino final tras las conversiones.
La obra sigue el itinerario de Esteban desde el crimen y la desobediencia hasta la penitencia, la recaída y la redención final mediante el martirio.
La acción se construye sobre conversiones, cautiverios, disputas doctrinales y cambios de fe en el espacio mediterráneo entre Hungría y Argel.
El deseo del rey de Argel por Selinda provoca celos, rebelión y violencia, mientras ella defiende con firmeza su fidelidad matrimonial.
Los personajes viven compraventas de esclavos, prisiones, corsarios y desplazamientos entre Europa y el norte de África, rasgos centrales de la acción conservada.
La trama conduce al descubrimiento de que Gerardo, Selinda y Esteban pertenecen a la misma familia rota por los delitos del hijo.
El demonio, la Virgen y las visiones angélicas intervienen directamente en la peripecia y orientan la perdición o la salvación de Esteban.
La rivalidad entre el rey de Argel y Delisolimán enlaza la cuestión del honor privado con la lucha por el trono y la legitimidad del mando.