Febo o Apolo
Dios solar que mata a Fitón, se enorgullece de su hazaña y luego queda enamorado de Dafne por obra de Cupido; su persecución de la ninfa conduce a la transformación de esta en laurel.
Lope de Vega Carpio o Juan de Zabaleta o Sebastián de Villaviciosa
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Tesalia mítica devastada por Fitón, Febo mata al monstruo y alcanza gran fama, mientras Dafne rechaza a Aristeo y mantiene su voto de castidad en el ámbito de Diana. Ofendidos por el desdén de Dafne y por la soberbia de Febo, Venus y Cupido hacen que él se enamore de la ninfa y que ella lo aborrezca, hasta que la joven huye por los bosques y es transformada en laurel por auxilio de Peneo. En Arcadia, Cupido acaba castigado con enamorarse de Sirena, pero Diana y Júpiter frustran su venganza y aseguran el desenlace matrimonial de Sirena con Alcino y, finalmente, de Silvia con Bato.
La acción se sitúa en Tesalia y Arcadia, en un mundo pastoril y mitológico alterado por la aparición de la serpiente monstruosa Fitón, que devasta campos, ganados y habitantes. Los pastores huyen aterrados mientras Alcino protege y busca a Sirena, de quien está enamorado. En medio del espanto se explica el origen del monstruo y el daño que causa a la comarca. Apolo o Febo desciende entonces a la tierra para perseguir a la fiera, guiado con temor y comicidad por el pastor Bato. Paralelamente se presenta otro conflicto amoroso: Aristeo, príncipe heredero de Tesalia, solicita al río Peneo la mano de su hija Dafne, pero ella rechaza el matrimonio porque quiere permanecer como ninfa de Diana, apartada del trato amoroso y hostil tanto a hombres como a dioses. Su desprecio por Venus y por Cupido provoca la indignación de ambos, que deciden vengarse haciendo que Dafne aborrezca y que Febo ame.
Febo mata a Fitón y recibe la adoración de pastores y ninfas, instituye juegos en memoria de su victoria y se deja llevar por una orgullosa exaltación de su gloria. Cupido, ofendido por la soberbia del dios, le hiere con la flecha de oro y hiere a Dafne con la de plomo. Desde ese momento Febo se enamora violentamente de la ninfa y ella lo rechaza con mayor aversión. Los juegos y festejos permiten además mostrar a Bato en clave burlesca y poner en circulación un anillo mágico que altera los afectos amorosos. Mientras Febo insiste en galantear a Dafne, esta reafirma su obediencia a Diana y denuncia la violencia amorosa del dios. La persecución culmina cuando Febo, valiéndose de un engaño, intenta retenerla en un bosque apartado; Dafne huye, invoca a su padre Peneo y es transformada en laurel para escapar. Desolado, Febo consagra el árbol como emblema suyo y le atribuye desde entonces el honor de coronar a vencedores, poetas y capitanes. Diana, por su parte, promete vengarse de Cupido haciendo que el propio Amor conozca la pasión que inflige a los demás.
La tercera jornada desarrolla esa nueva venganza. Cupido aparece consumido por un amor verdadero y doloroso hacia Sirena, la pastora amada por Alcino, y reconoce que ahora padece en sí mismo los celos, la ausencia y el desdén que antes causaba. Sirena, aunque trata de proceder con fidelidad hacia Alcino, queda atrapada en las maniobras de Venus y de Cupido, que intentan atraerla; Alcino, al verla hablar con el dios, siente celos y se aparta. Poco después Sirena desaparece y todos creen que ha sido convertida en agua, lo que provoca el lamento de Alcino y de su padre. Sin embargo, más tarde se descubre que todo fue un engaño urdido por Cupido para ejecutar su venganza y probar su poder, hasta que Diana interviene de nuevo y desbarata sus intentos. Cupido enloquece de amor y de frustración, mientras Febo y Diana favorecen la unión de los amantes mortales. En el desenlace, ante la disputa de Venus, Diana y Cupido, Júpiter dicta sentencia: si Amor hizo perder a Febo a Dafne por engaño, es justo que no goce de Sirena; así, Sirena y Alcino quedan casados, y por mandato final también Silvia acepta a Bato, cerrándose la comedia con la humillación del Amor soberbio y la restauración del orden amoroso y social.
Dios solar que mata a Fitón, se enorgullece de su hazaña y luego queda enamorado de Dafne por obra de Cupido; su persecución de la ninfa conduce a la transformación de esta en laurel.
Hijo de Venus y motor principal de la intriga amorosa; se venga de Dafne y de Febo con sus flechas, pero después sufre él mismo la pasión amorosa al enamorarse de Sirena.
Hija del río Peneo y seguidora de Diana, enemiga del matrimonio y del amor; rechaza a Aristeo y a Febo, y acaba transformada en laurel para preservar su castidad.
Pastora querida por Alcino y objeto del amor de Cupido en la tercera jornada; su fidelidad y su belleza la convierten en centro del desenlace matrimonial.
Pastor enamorado de Sirena desde el comienzo de la obra; participa en la acción pastoril y termina casándose con ella tras superar celos, engaños y aparentes pérdidas.
Diosa agraviada por el desprecio de Dafne y madre de Cupido; impulsa la venganza amorosa y sostiene hasta el final el conflicto con Diana y con los amantes humanos.
Diosa de la castidad y protectora de Dafne; se opone a Venus y a Cupido, y finalmente interviene para castigar al Amor y favorecer la unión legítima de los pastores.
Pastor rústico y figura cómica de gran presencia escénica; guía a Febo hasta Fitón, participa en episodios burlescos y termina emparejado con Silvia por mandato de Júpiter.
Pastora vinculada a Dafne y a Sirena, observadora de la acción amorosa y participante en la trama cómica con Bato; al final acepta su unión con él.
Río semidivino y padre de Dafne; autoriza en principio su boda con Aristeo y después la salva transformándola cuando huye de Febo.
Marco pastoril dominante de la obra, donde transcurren la huida ante Fitón, los encuentros amorosos, las persecuciones y buena parte de la acción cómica.
Espacio ligado a la autoridad del padre de Dafne y a la vida de ninfas y pastores; allí se negocia el matrimonio de la joven y se manifiesta su auxilio final.
Lugar asociado al monstruo y a su amenaza sobre la comarca; orienta la expedición de Febo y concentra el peligro inicial de la obra.
Espacio simbólico y ritual de la castidad, la caza y la resistencia al amor; Febo pretende ofrecer allí la cabeza de Fitón y Diana afirma desde ese ámbito su poder.
Paraje de espesura y ocultamiento en el que Febo intenta retener a Dafne y donde se produce su transformación en laurel.
Espacio ilusorio de la tercera jornada, creado para engañar y probar a Sirena y a los demás personajes dentro de la venganza amorosa del dios.
La obra muestra el amor no solo como inclinación afectiva, sino como poder que somete a dioses y mortales, castiga la soberbia y altera la libertad de los personajes.
Dafne encarna la defensa radical de la virginidad y del servicio a Diana, frente a las presiones familiares, políticas y divinas que intentan incorporarla al orden amoroso.
La jactancia de Febo tras matar a Fitón y el desprecio de Dafne hacia Venus y Cupido desencadenan una cadena de represalias divinas que organiza toda la trama.
Las transformaciones de Dafne en laurel y la aparente conversión de Sirena en agua muestran un universo donde los dioses intervienen materialmente sobre cuerpos y destinos.
La relación entre Sirena y Alcino representa un amor más recíproco y legítimo, en contraste con la persecución de Febo a Dafne y con la pasión posesiva de Cupido.
La materia mitológica se combina con episodios cómicos protagonizados por Bato y Silvia, que rebajan y comentan de forma humorística los conflictos heroicos y amorosos.