Leónido
Joven criado como pastor y después reconocido como hijo de Celauro y Nísida; salva a Celauro, se enamora de la Infanta y acaba dando muerte al Rey, lo que permite la restauración final del reino.
Guillén de Castro y Bellvís
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte de Hungría, el Rey se obsesiona con Nísida, amada de su hermano Celauro, y somete a la Reina Leonora, al Duque y a toda la casa real a un conflicto de celos, abuso de poder y defensa del honor. Tras quince años de prisión y un intento fallido de recuperar su posición, Celauro se reencuentra con Nísida, mientras el joven Leónido, criado fuera de la corte y enamorado de la Infanta, salva al propio Celauro y se convierte en pieza decisiva de la acción. Cuando el Rey repudia a la Reina y quiere forzar a Nísida, ella prefiere morir en prisión antes que deshonrarse; después se descubre que Leónido es el hijo perdido de Nísida y Celauro, mata al Rey tirano y el desenlace restituye el orden sucesorio con su unión a la Infanta.
La obra comienza en la corte de Hungría, donde el Rey confiesa a la Reina Leonora que ama apasionadamente a Nísida y que no puede corresponder al afecto conyugal de su esposa. Leonora, herida pero prudente, intenta aliviar su melancolía y hace venir a Nísida y a la Infanta para distraerle con música y danza. Durante esa escena salen a la luz los celos del Rey y sus sospechas: una canción sobre una larga prisión le hace pensar que Nísida sigue fielmente enamorada de Celauro, su hermano, a quien él mismo ha tenido preso quince años. Movido por esa sospecha, decide darle libertad para observar mejor las reacciones de Nísida. Cuando Celauro aparece, el amor contenido entre ambos se hace evidente. Ya a solas, Nísida cuenta a Celauro que, antes de su prisión, él la dejó embarazada, que dio a luz en secreto con ayuda de una camarera y que el niño fue entregado a un criado, Crisanto, con una cruz y una sortija como señales de identidad; desde entonces no han vuelto a saber nada de él. También explica que el Rey la persigue amorosamente desde hace años, mientras la Reina padece celos y desdicha por esa situación.
La dicha del reencuentro dura poco. El Rey sorprende a Celauro y Nísida, y, en una mezcla de pasión, celos y abuso de poder, exige a su hermano que renuncie al amor de Nísida. Celauro acepta hacer por su rey y hermano cualquier hazaña, incluso perder la vida, pero declara imposible dejar de amar. El conflicto se agrava cuando el Rey intenta forzar a Nísida y Celauro defiende con la espada el honor de la dama frente al monarca, aunque sin querer alzarse traidoramente contra él. El anciano Duque, padre de Nísida, interviene y denuncia públicamente los excesos del Rey. Celauro logra huir y más tarde, en la segunda jornada, se sabe que intentó recuperar su honra y sus derechos reuniendo una armada con ayuda extranjera, pero fue derrotado por mar y tierra. Paralelamente surge una segunda trama: Leónido, un joven pastor de noble inclinación criado lejos de la corte, contempla un retrato de Nísida y luego conoce a la Infanta Leonora en el campo tras una cacería. Primero es burlado por los criados de la princesa, pero enseguida prueba su valor al derrotarlos y matar un león para defenderla. Entre ambos nace un amor súbito y recíproco. Poco después, Leónido salva también la vida de Celauro cuando el Rey lo hace atacar de noche en un jardín, y desde entonces se convierte en su protector y aliado, al tiempo que se acentúa su relación amorosa con la Infanta.
En la tercera jornada el Rey lleva su tiranía al extremo: convoca a la corte, repudia públicamente a la Reina y priva a la Infanta de sus derechos para elevar a Nísida al puesto de nueva esposa, pero Nísida rechaza con firmeza el ofrecimiento y reafirma su fidelidad a Leonora y a Celauro. El Rey manda encarcelar de nuevo al Duque y a Nísida y, más tarde, intenta vencerla con amenazas y con veneno, obligándola a escoger entre beberlo o ceder a sus deseos. Nísida elige la muerte antes que la deshonra. Antes de morir revela a su padre la historia completa de sus amores con Celauro y le pide que la una en matrimonio con él; Celauro llega a tiempo para darle la mano y recibirla como esposa en el instante final. Enloquecido de dolor, sale a vengarse, pero cae herido en una emboscada. Entonces se descubre que Leónido es en realidad el hijo perdido de Celauro y Nísida: la cruz y la sortija que lleva al cuello coinciden con las señales del niño desaparecido. Celauro, moribundo, lo reconoce por hijo, le da su espada y su bendición, y muere. Finalmente, Leónido se presenta en la corte con el cadáver de su padre y, amparado por su legitimidad recién descubierta y por la justicia de su causa, mata al Rey. El Duque confirma públicamente su linaje; el pueblo y los grandes lo aclaman, aunque él rehúsa desplazar a la Infanta, legítima heredera. La Infanta lo acepta como esposo y soberano consorte, la Reina madre consiente la unión y la obra concluye restaurando el orden político y familiar tras la larga cadena de violencias y pérdidas.
Joven criado como pastor y después reconocido como hijo de Celauro y Nísida; salva a Celauro, se enamora de la Infanta y acaba dando muerte al Rey, lo que permite la restauración final del reino.
Infante y hermano del Rey, amante constante de Nísida; su larga prisión, su resistencia a renunciar a ese amor y su muerte desencadenan el desenlace trágico y la revelación del linaje de Leónido.
Dama amada por Celauro y deseada por el Rey; defiende su honor y su fidelidad con firmeza extrema, hasta elegir la muerte antes que ceder a la violencia del monarca.
Monarca de Hungría y antagonista principal; enamorado obsesivamente de Nísida, persigue a su hermano, repudia a la Reina y actúa como tirano hasta provocar su propia ruina.
Reina de Hungría y esposa del Rey; sufre los celos y el abandono, pero mantiene dignidad y lucidez moral frente a los excesos del monarca.
Hija del Rey y de la Reina, heredera del reino; se enamora de Leónido y en el final queda unida a él, asegurando la continuidad política de Hungría.
Padre de Nísida y gran señor del reino; denuncia los abusos del Rey, padece prisión y sostiene hasta el final el honor de su hija y de su linaje.
Espacio central de la acción política y familiar, donde se desarrollan los celos del Rey, los enfrentamientos de honor, el repudio de la Reina y la resolución final ante la corte.
Lugar del sufrimiento prolongado, de la memoria de los quince años de cautiverio y del episodio final en que Nísida es forzada a elegir entre la deshonra y la muerte.
Ámbito más íntimo vinculado a los encuentros amorosos de Celauro y Nísida y también a la vigilancia del Rey; allí se producen citas secretas y ataques nocturnos.
Espacio apartado de la corte en el que se presenta al joven desconocido, nace su amor con la Infanta y se prepara la futura revelación de su verdadera identidad.
Escenario de huidas, emboscadas y muertes, especialmente en la parte final, cuando Celauro herido reconoce a Leónido como hijo antes de morir.
La obra presenta la fidelidad inquebrantable de Celauro y Nísida, que se mantienen unidos pese a la prisión, la ausencia, la persecución y la muerte.
Nísida, Celauro y el Duque actúan guiados por la preservación del honor personal y familiar frente al abuso del poder y la presión del deseo real.
El Rey convierte su pasión en violencia política y privada, persiguiendo a su hermano, repudiando a la Reina y tratando de imponer su voluntad por encima de toda ley moral.
Los celos del Rey desencadenan sospechas, prisiones, agresiones y decisiones extremas, y se muestran como una fuerza destructiva que altera el juicio.
La desaparición del hijo de Celauro y Nísida y su posterior identificación mediante la cruz y la sortija articulan un reconocimiento decisivo para el final.
El desenlace no se limita a la venganza, sino que recompone la sucesión del reino mediante el reconocimiento del heredero y su unión con la Infanta.