Doña Isabel, la ladrona, que azotaron y cortaron las orejas en Madrid
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En la corte de Madrid, doña Isabel destaca como ladrona profesional capaz de fingir diversas identidades para entrar en las casas y robar a sus amos. Descubierta y presa por la justicia madrileña, sufre una pena pública de azotes y el corte de las orejas, castigo infamante por sus delitos. Tras reincidir en Toledo robando a un mercader, vuelve a Madrid condenada a muerte, pero el texto indica que la ejecución se suspende por efecto de la piedad.
