don Fadrique
Galán principal de la comedia; ama primero a Lisarda y después se enamora de doña Juana, quedando injustamente preso a causa de una acusación falsa.
Desconocido
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un ambiente urbano noble que el texto sitúa en el mundo cortesano castellano, don Fadrique se enamora de doña Juana de Silva, mientras Lisarda, antigua amada suya, queda herida por los celos y decide vengarse. Cuando don Lope, padre de Juana, resuelve llevarla a un convento para guardar su honor, Lisarda y don Félix fabrican una acusación falsa contra Fadrique, que termina preso por orden regia. Tras varias dudas, declaraciones y sufrimientos, la falsedad del memorial se descubre ante el rey, se restaura la honra de Juana y Fadrique, y el desenlace se aparta del final amoroso habitual porque Juana elige la vida conventual.
La obra comienza con don Fadrique consumido por una nueva pasión amorosa nacida al ver a una dama desconocida, cuya hermosura ensalza ante su criado Chapín. Esa súbita mudanza hiere a Lisarda, mujer con la que Fadrique había mantenido antes una relación amorosa y que, al oírle preferir a otra, se siente agraviada por su inconstancia. Paralelamente se presenta doña Juana de Silva, hija de don Lope, joven noble que al principio defiende con argumentos racionales su libertad frente al amor, aunque pronto se descubre que corresponde cortésmente a don Fadrique. Cuando su padre decide dejarla en un convento mientras atiende asuntos de su hacienda, para preservar mejor su honra, Juana reconoce ante su criada Lesbia que ya ama a Fadrique. En este primer tramo se cruzan, por tanto, tres líneas de acción: la pasión repentina de Fadrique por Juana, los celos furiosos de Lisarda y el conflicto entre amor, obediencia y honor en casa de don Lope.
El enredo se agrava cuando Juana cita a Fadrique para advertirle de su inminente ingreso en el convento y darle a entender que podrá escribirle. Lisarda, que los ve juntos, confirma sus sospechas y decide vengarse. Para ello se sirve de don Félix, antiguo pretendiente suyo, cuya fidelidad manipula con promesas ambiguas y con la excitación de sus propios celos. Ambos preparan una acusación falsa contra Fadrique, haciendo creer a don Lope que el caballero pretende deshonrar a doña Juana e incluso atreverse a buscarla en la clausura. Don Lope, herido en lo más sensible de su honor, lleva el memorial al rey y solicita justicia inmediata. El rey, aunque muestra prudencia y sospecha que puede de tratarse de una denuncia nacida de celos y engaños, accede por respeto al agravio presentado y ordena proceder contra Fadrique. Así, el galán es encarcelado injustamente junto con Chapín. Desde la prisión, Fadrique mantiene la confianza en que la verdad acabará manifestándose, mientras Juana soporta con firmeza la infamia pública y defiende que la deshonra no está en la sospecha ajena, sino en la mala intención de quien la difunde.
En la jornada final el enredo llega a su punto extremo. Don Félix, que empieza a comprender la gravedad de la maquinación en que ha participado, vacila entre callar o descubrir la traición; Lisarda, por su parte, se mueve entre la pasión, el arrepentimiento y el deseo de impedir mayores males. Don Lope, cada vez más atormentado, oscila entre creer la acusación y dudar de ella, mientras Juana persevera en su inocencia. Cuando el rey se dispone a dictar resolución contra Fadrique, comparecen finalmente los implicados y la verdad sale a la luz: Lisarda confiesa que, movida por los celos y por el resentimiento de verse olvidada, levantó la falsa acusación; don Félix confirma el engaño y queda claro que la honra de doña Juana no había sido ofendida por Fadrique. El rey atribuye al cielo la revelación de la verdad y concede el perdón a los culpables con el consentimiento de los ofendidos. Fadrique ve restituido su crédito, don Lope y doña Juana quedan públicamente vindicados y la obra concluye de manera singular, pues Juana pide licencia para vivir en un convento el resto de su vida, cerrándose así la comedia sin remate matrimonial y reforzándose la idea de que, aunque tarde, Dios descubre la verdad.
Galán principal de la comedia; ama primero a Lisarda y después se enamora de doña Juana, quedando injustamente preso a causa de una acusación falsa.
Dama noble, hija de don Lope, que corresponde a don Fadrique con honestidad y sufre una grave infamia pública antes de que su inocencia sea restituida.
Antigua amada de don Fadrique; sus celos y resentimiento la llevan a urdir la falsa denuncia que desencadena el conflicto central.
Padre de doña Juana, anciano noble profundamente preocupado por la honra de su linaje, que cree la acusación y pide justicia al rey.
Pretendiente de Lisarda y colaborador en la intriga vengativa; acaba contribuyendo al esclarecimiento final del engaño.
Criado de don Fadrique, figura cómica y acompañante constante del galán, que participa en recados amorosos y en la prisión de su amo.
Criada de doña Juana, confidente de su amor y mediadora en los encuentros y avisos relacionados con Fadrique.
Criada de Lisarda, auxiliar de su señora en la vigilancia, los recados y la ejecución de la venganza.
Autoridad suprema ante la que se presenta el pleito de honor; aunque vacila por falta de pruebas suficientes, preside el descubrimiento final de la verdad.
Marco general de la acción, inferido por la presencia del rey, de casas principales y de relaciones cortesanas de honor, amor y justicia.
Espacio decisivo para el desarrollo del conflicto de honra, donde vive doña Juana, se reciben cartas y se percibe el riesgo que mueve al padre a recluirla.
Lugar de encuentros, rondas, escuchas y cruces entre personajes, especialmente en las escenas donde se desencadenan los celos y las sospechas.
Espacio de recogimiento y protección del honor al que doña Juana es llevada y desde el que se agrava la acusación contra don Fadrique.
Lugar donde Fadrique padece las consecuencias del engaño y desde el que afirma su confianza en que la verdad será finalmente descubierta.
Ámbito de decisión política y judicial en el que el rey oye el caso, sopesa el memorial y asiste al desengaño final.
La acción gira sobre el temor a la deshonra, la facilidad con que una sospecha mancha públicamente a una dama y la necesidad de restaurar el crédito perdido.
Los celos de Lisarda desencadenan la intriga principal, pues la antigua amante convierte su dolor en deseo de castigar a Fadrique y dañar a Juana.
La obra muestra cómo una acusación falsa puede mover a la justicia humana, pero también insiste en que la verdad termina por manifestarse.
Los personajes debaten continuamente sobre qué es amar, si el amor ciega o engaña, y cómo entra en conflicto con la obediencia, la prudencia y el honor.
El convento aparece como espacio de resguardo del honor femenino y el desenlace lo confirma cuando doña Juana opta finalmente por esa forma de vida.
La comedia insiste en que la voz del vulgo, los indicios y los testimonios interesados pueden destruir con facilidad una opinión honrada antes de que se prueben los hechos.