Saulo o San Pablo
Perseguidor de los cristianos que reconoce a Cristo, recibe el bautismo y pasa a confesar la fe que combatía.
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Saulo obtiene del príncipe de la ley órdenes para perseguir cristianos en Damasco y enviarlos presos a Jerusalén. Parte con sus acompañantes, convencido de estar sirviendo justamente a Dios. La voz de Cristo interrumpe la marcha y Saulo queda ciego. Obedece la orden de entrar en la ciudad; Cristo manda a Ananías que lo visite pese al temor que inspira su pasado. Ananías le devuelve la vista y lo bautiza como Paulo. Mientras otros preparan su detención, el convertido proclama a Cristo como Mesías y cierra el auto con una alabanza penitencial.
Saulo se lamenta de que los seguidores de Cristo abandonen la ley que él defiende y solicita al príncipe sacerdotal poderes para perseguirlos en Damasco. La autoridad le entrega cartas y ordena llevar presos a Jerusalén a hombres y mujeres cristianos, a quienes amenaza con tormentos y muerte. Saulo se dispone a partir con Abiatar y Abdarón, convencido de la eficacia de sus mandamientos y de su gente de guerra. Su celo religioso se presenta así como una persecución que él confunde con justicia.
Al montar a caballo, Saulo oye la voz de Cristo, que le pregunta por qué lo persigue. La aparición lo desconcierta, mientras sus acompañantes se asombran de la voz y del resplandor. Reconocido su error, pide instrucciones y necesita ayuda para levantarse y entrar en la ciudad. Cristo envía después a Ananías a buscarlo en casa de Judas. Aunque Ananías teme al perseguidor, obedece cuando se le comunica que Saulo ha sido escogido para predicar el nombre de Cristo.
Ananías encuentra a Saulo después de tres días de ceguera y oración. Le anuncia el favor de Cristo, le devuelve la vista y lo bautiza, imponiéndole el nombre de Paulo; además, le ofrece alimento tras sus ayunos. Entretanto, dos judíos comentan con alarma la conversión y un rabí propone prenderlo. Paulo aparece ante ellos y confiesa que sus antiguas posiciones eran erróneas y que Cristo es el Mesías. La representación termina con su invitación a alabar a Dios y el comienzo del salmo Miserere.
Perseguidor de los cristianos que reconoce a Cristo, recibe el bautismo y pasa a confesar la fe que combatía.
Autoridad que concede a Saulo poderes para prender y castigar cristianos.
Detiene la persecución mediante su aparición y envía a Ananías a socorrer al convertido.
Enviado de Cristo que supera su temor, visita a Saulo y lo bautiza.
Acompañantes de Saulo en la expedición; Abiatar informa a Ananías de su presencia.
Comentan la conversión y manifiestan la hostilidad que provoca entre quienes antes apoyaban al perseguidor.
Sede de la autoridad sacerdotal y destino previsto para los cristianos que Saulo debía apresar.
Ámbito del encuentro de Saulo con Cristo y de la interrupción de la persecución.
Lugar de la ceguera, oración, visita de Ananías y bautismo de Saulo.
El perseguidor reconoce que su celo anterior lo llevaba a combatir a Cristo.
La intervención divina cambia a Saulo y mueve a Ananías a confiar por encima del miedo.
El bautizado defiende al Mesías ante quienes consideran peligrosa su transformación.