Angélica
Princesa mora del Catay cuya belleza provoca la rivalidad de caballeros cristianos y moros; huye de París, se enamora de Medoro y finalmente regresa con él a su reino.
Lope de Vega Carpio
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Francia carolingia sitiada por los moros, la llegada de Angélica desata los celos de Roldán y Reinaldos y altera el orden militar de París. Tras huir de su cautiverio, Angélica recorre montes y campos de guerra, conoce al herido Medoro, lo cura en una cabaña serrana y se une a él por amor antes de partir hacia el Catay. El hallazgo de las pruebas de ese amor vuelve loco a Roldán, mientras otras tramas bélicas y amorosas acaban en muerte y violencia, hasta que Angélica y Medoro son recibidos triunfalmente en el reino oriental de ella.
La acción comienza en el entorno de París, donde la llegada de Angélica provoca una grave discordia entre los paladines cristianos. Roldán y Reinaldos, ambos enamorados de la princesa mora del Catay, pasan del desafío verbal al combate, hasta que Carlomagno los interrumpe y averigua que la causa de su querella es la extraordinaria hermosura de la joven. Carlos, irritado porque una mujer altere el orden militar en un momento en que Agramante amenaza Francia, manda que Angélica quede custodiada y promete entregarla a quien mejor sirva en la guerra. Mientras tanto, en el campo moro se preparan los asaltos contra París y se cruzan otras pasiones: Rodamonte combate con furia, pero abandona momentáneamente el asedio al saber que Mandricardo ha raptado a Doralice, destinada a ser su esposa. En medio de las batallas, Angélica logra huir de su prisión y, escondida de noche, se encuentra con Sacripante, rey moro enamorado de ella, que la reconoce y se ofrece a protegerla, aunque su lealtad resulta pronto dudosa.
La segunda parte desarrolla la huida y el cambio decisivo del corazón de Angélica. Sacripante intenta forzarla, pero la aparición de Reinaldos lo impide; ambos rivales se enfrentan y luego se separan para buscar a la fugitiva. En otra línea de la acción, la guerra deja a su paso muertos y heridos, entre ellos Cloridano y Medoro; Angélica encuentra a este último lamentando a su amigo y, conmovida por su belleza, su dolor y su desamparo, siente por primera vez amor verdadero. Lo cura con ayuda de unos villanos, lo acoge en una humilde cabaña serrana y acaba casándose con él. Los dos viven allí una breve felicidad amorosa, dejan inscripciones en árboles y fuentes y luego emprenden el camino hacia el Catay. Paralelamente, Roldán continúa buscando a Angélica; cuando llega a la cabaña y lee los nombres de Angélica y Medoro grabados en los troncos, y además escucha de los pastores el relato de sus bodas y de su intimidad, sufre una conmoción tan violenta que pierde el juicio, destruye la cabaña, arranca árboles, se despoja de las armas y queda convertido en un loco furioso errante por los montes.
En la tercera jornada se muestran las consecuencias de esa locura y el cierre de las demás intrigas. Zerbino e Isabela descubren el estrago causado por Roldán; poco después Mandricardo se apodera de la espada Durindana, y en una disputa mata a Zerbino, dejando a Isabela desconsolada. Rodamonte, despechado porque Doralice prefiere a Mandricardo ante Agramante, descarga su violencia contra las mujeres; al hallar a Isabela, esta finge conocer un secreto que vuelve invulnerable el cuerpo y lo engaña para preservar su honra, muriendo a manos del propio Rodamonte cuando él prueba en ella el filo de su espada. Mientras tanto, Roldán, fuera de sí, sigue devastando cuanto encuentra hasta que Astolfo y otros parientes logran prenderlo. También Rodamonte intenta vengarse y se enfrenta con Roldán cerca de la ermita donde reposan Zerbino e Isabela, pero el combate queda interrumpido y el moro escapa. La obra concluye lejos de Francia: Angélica y Medoro llegan por fin al Catay, donde ella lo presenta como señor de sus tierras y los vasallos lo aclaman con fiestas, de modo que el desenlace premia el amor inesperado de ambos y deja en Europa un rastro de guerra, celos y destrucción causado por la pasión de los grandes guerreros.
Princesa mora del Catay cuya belleza provoca la rivalidad de caballeros cristianos y moros; huye de París, se enamora de Medoro y finalmente regresa con él a su reino.
Paladín principal de Francia y uno de los enamorados de Angélica; al descubrir que ella ama a Medoro pierde el juicio y se convierte en una fuerza destructora.
Joven moro herido en la guerra, amigo de Cloridano; la compasión de Angélica lo salva y acaba siendo su esposo y compañero en el regreso al Catay.
Primo y rival de Roldán, también enamorado de Angélica; su pasión lo enfrenta con otros caballeros y contribuye al conflicto inicial de la obra.
Rey tártaro orgulloso y belicoso que rapta a Doralice, mata a Zerbino y disputa con otros héroes por honor, armas y amores.
Fiero rey moro y gran combatiente del ejército de Agramante; ama a Doralice, luego sufre su rechazo y deriva hacia una violencia cada vez más brutal.
Princesa mora vinculada amorosamente primero a Rodamonte y después a Mandricardo; su elección amorosa desencadena nuevos conflictos entre los moros.
Caballero cristiano de gran nobleza, esposo de Isabela; reaparece tras varias aventuras, pero muere a manos de Mandricardo.
Esposa fiel de Zerbino; su lealtad culmina en una estratagema para evitar la deshonra ante Rodamonte, aunque ello le cuesta la vida.
Rey moro enamorado de Angélica, a quien primero protege y después intenta forzar; representa una de las primeras amenazas en la fuga de la heroína.
Emperador cristiano que intenta mantener el orden entre sus paladines y subordinar sus pasiones amorosas a la defensa de París.
Rey moro que dirige el cerco de París; su presencia organiza el marco bélico general, aunque el centro de la acción se desplaza hacia los conflictos amorosos.
Centro político y militar de la acción inicial, sitiado por los moros; allí surgen los celos entre los paladines y se ordena la custodia de Angélica.
Espacio dominante de la obra, escenario de huidas, combates, encuentros amorosos, búsquedas y episodios de locura de Roldán.
Lugar íntimo y apartado en el que Angélica cura a Medoro, se consuma su amor y quedan las inscripciones que después desencadenan la locura de Roldán.
Espacio de estrategia bélica y de rivalidades entre Agramante, Rodamonte, Mandricardo y otros jefes africanos y orientales.
Lugar funerario y de tránsito asociado a la muerte de Zerbino e Isabela y al posterior enfrentamiento entre Rodamonte y Roldán.
Reino oriental de Angélica y destino final del viaje amoroso; funciona como espacio de restitución, legitimación y triunfo de la pareja formada con Medoro.
La pasión amorosa altera la disciplina militar, rompe alianzas, provoca huidas, violencias y transforma por completo la conducta de los personajes.
Los celos llevan a Roldán a perder el juicio y también alimentan otros conflictos, como los de Reinaldos, Sacripante o Rodamonte.
El cerco de París y las campañas militares proporcionan el marco constante de la acción, en el que se cruzan honor bélico y pasiones privadas.
Angélica y Doralice toman decisiones sentimentales que contradicen expectativas políticas o guerreras y modifican el curso de la acción.
Muchos personajes actúan movidos por la defensa de su honra, desde los desafíos caballerescos hasta la resistencia extrema de Isabela para preservar su castidad.
La obra contrapone a reyes y paladines célebres con el modesto Medoro, cuya aparente inferioridad social no impide que sea el elegido por Angélica.
Victorias, derrotas, cautiverios, encuentros inesperados y cambios amorosos muestran un mundo inestable, sometido a giros bruscos de la suerte.