digitanler Text von El húnganro fanmoso | BITESO
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digitanler Text von El húnganro fanmoso

Veröffentlichungsdatum: 22. August 2026

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Comedian
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El húngaro famoso. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-hungaro-famoso.

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EL HÚNGARO FAMOSO

Stanrt

Pang. 1

Mss 16995

Pang. 2

Tq - 888

Mss. 16995

Pang. 3

El Húngaro famoso y segundo San Esteban mártir de Hungría.

3 jornadas

Pang. 4

El Úngaro famoso, y segundo San Esteban Mártir de Hungría =

Comedia en 3 jornadas -

Legajo 2.º 4 - 6

22

Jornada primera

Pang. 5

qui eius iplorata sue salutare co n sequ antur Officiat com. de unius m a r tyris In iij. vs. A. Tecu m p ri ncipi um pro. V. roio. ut s. Sct. S an cti p er fide m regna: oper ti sunt repromis siones in Cristo iesu domino n ost ro Deo gr ati as. R esponsorium .

Personas

El rey de Argel

Delisolimán, su hermano

Selinda, mora

Mahomad, secretario

Ismael, moro y capitán

Aben Ynfas, moro

Daraxa, infanta

Lucifer

Satán

San Juan

Gerardo, su padre cautivo

Fray Anselmo, guardián

Fray Lorenzo, músico

Y ansí cristianos

Nuestra Señora

sale selinda mora y maomad secretario ablando como en secreto des de un rincón

Selinda.

con esta resolución

Mahomad.

tu tienes mucha razón

pues eres mujer de su hermano

y estas en buena opinion

tengo de decir con ansia

y si el mal es bien que asombre

a la envidia por fia

y mi rreputar y nombre

si te perdiere por mi

y cuando este mal con tigo

por ser tal cual se responda

yo fuera fingido amigo

como el que trata lisonja

si aprovara el mal con tigo

ablando por mi propia boca

el rey y su yn justa ley

que su gravedad se apoca

mas en negocio de rey

chito el punto en la boca

Pang. 6

Mahomad.

y sabe Dios cuántas veces

su intento reprendí.

Selinda.

Ya sé que me favoreces.

Mahomad.

Siempre aficionado fui

a lo mucho que mereces;

conserva tu honestidad

a ley de buena casada.

Selinda.

Si sabes mi calidad,

el rey no me persuada,

que admita su voluntad;

que antes sufriré mil penas

que no solo un pensamiento

de admitir prendas ajenas.

Mahomad.

Voy y diréle tu intento,

pues sus pasiones condenas.

Selinda.

Y por mi amor, de manera

que de ofenderme se aparte.

Mahomad.

Yo te sirviera a lo que pudiera,

pero estaré de tu parte

como si tu hermana fuera.

Vase Maomad.

Selinda.

¡Tantas penas para mí,

tantas desdichas y males,

que desdichada nací!

Sin duda que no hay iguales

desdichas como en mí;

que de cosas han pasado

por mí, después que mi suerte

me puso en aqueste estado!

¡Tantos gustos la cruel muerte

pudo haberlos atajado!

Vendida salí de Hungría

en poder de un moro, cuando

más seguridad tenía.

Vivo en Argel afrentando

la nobleza antigua mía.

Pero aunque el bárbaro moro

no como a cristiana fiel,

sino pues a Cristo adoro,

aunque pureza de ángel

que dulzura guarda el cielo,

admití por compañera

a un moro de condición fiera;

procuré amarle, aunque fiera,

hasta que con su afición

quiere el rey ganar la mía.

Mas poco importará que guardes,

que ha de triunfar mi lealtad,

aunque el rey el cuerpo muera.

Entra Selinco, y Manguizaro con Gerardo cautivo.

Delisolimán.

Siento tu infelicidad,

y remediarla quisiera;

suertes de fortuna son,

sufre con paciencia y calla,

hasta mejor ocasión.

Selinda.

¡Santo Dios, qué alteración

me dio en ver este cristiano!

Gerardo.

Dadme los pies, señora,

pues a pedillos me allano.

Selinda.

Levanta.

Delisolimán.

A ese bien ahora

compra un esclavo africano,

querida Selinda mía,

porque tu servicio sea,

siendo tu compañía.

Selinda.

¿De qué nación es?

Delisolimán.

No sé.

Gerardo.

Por mi mal, nací en Hungría.

Selinda.

¿En Hungría?

Gerardo.

Natural

de aquella provincia soy,

de linaje principal.

A Argel me trujeron hoy

por mi bien o por mi mal.

Selinda.

Aunque sé que eres cautivo,

Gerardo.

Dile ansí, ,

que preso en manos de estos vivos

Pang. 7

Gerardo.

admirado habiéndote

aver quedado ansi

Selinda.

Contento recibirás

de ver tan fresca ocasión

te dará el cielo a tu gusto

Gerardo.

¿Por qué?

Selinda.

Téngote afición

en tu digna proporción

un gran tesoro es tu gusto

que entre cristianos no tienes

Gerardo.

Válgame Dios, qué bajeza

en dejar tu ley y fe,

pero fío en mi nobleza

que soy en fin lo que ves.

Selinda.

¿Y lo que sois?

Gerardo.

Ya profeso

la ley que el cristiano adora.

Selinda.

Pues si lo eres,

no dudes d'eso,

que en el hábito se ignora

pero cristiano en el pecho

y este gusto en que te ves

como soy vero cristiano

la historia sabrás después.

Gerardo.

Gracias os doy, soberano

cielo, si esto cierto es.

Selinda.

Eslo, sin duda, y espera,

que te verás en Hungría

muy presto.

Gerardo.

D'esa manera

viviré en tu compañía

como si a Dios sirviera.

Selinda.

Tengo gusto de saber

tu historia, ¿quieres decirla?

Gerardo.

Téngotela de obedecer,

mas darate pena oílla.

Selinda.

Muchas penas sé tener.

Gerardo.

Oye, pues, úngara hermosa,

i tú, mi nuevo señor.

Selinda.

No deseava otra cosa

que signifiques mi dolor

de alguna cosa famosa.

Gerardo.

Génova insigne ciudad

nombrada rrica y muy grande

que parece una esfera

nací en el seno de un padre

casi en el remate suyo

donde paga su sangre

en onores de su sangre

descendiendo de muy gran linaje

mi padre casado por arte

i al fin deste trance

de mis animos grandes

diome un ayo grave

crecieron animos grandes

tanto mi inclinación era

que venció a los de baja sangre

y asý el cielo me le quitó

pero tanto pasé adelante

que en mi misma infancia inocente

quel cruel ynstinto salbage

y una fiera conciencia

no inventó el infierno semejante

ni causa bastante

que no allasen en mi todos

retratados un yncidente

era para mi su actante

el ayo para mi familia

para el pueblo espanto y asombro

bárbaros para mi yra

vio mi ayo a sus cielos

que como padre debía

reñirlos con mansedumbre

que a veces pasaba al castigo

mostrando me aspero

quedando mis cariños

como escarcha a las flores

y ponzoña mortal y aues

y por vengar se en mis canas

tomaron sin rrespeto digno

de heredar la mi hacienda

la su mujer y el otro

gastan a pródigamente

Pang. 8

Gerardo.

y sin respeto o medida,

las joyas de mi corona,

de mi mesa, escaño y silla,

y de rica cama y vajilla,

derribó su dosel,

en presencia de mis deudos

que se lo reprehendían;

rendí la corona presto,

y él con la presteza misma,

puso en mi toca las manos,

admirando a quien lo vía,

arrancando de la espada yerro,

por un balcón derribó,

jurando que a de vengar,

aunque le cueste la vida.

A este cumplimiento, una noche,

a dos amigos y míos,

que de mi aposento y cama

saquen mi cuerpo y traygan,

entraron en mi presencia,

con la mayor insolencia

que an ynuentado tiranos.

Todas mis dueñas llorando,

y últimamente me lleuan,

sin poder yo resistirlo,

a mí y a Ysabel, mi hermana;

mirad qué dura sentencia.

Dió el marqués providencia,

que dentro de quatro días,

la vendió a un mercader corsario

en cautiva dende entonces,

suplicaban y afrentadas,

procurando redimilla,

y un corsario que a mí me compraba,

prendiome junto a Cecilia,

lleuome a Túnez el moro,

donde e pasado la vida,

más desuenturada y triste,

que se ha en ystorias escrita.

Diez años a que le siruo,

pero como ya mis días

no le siruen como quiere,

venderme a un cristiano,

como de rropa y comida

donde me compró Felipo,

y es Falismín, ya mi vida.

Selinda.

Lástima tengo de ti,

Delisolimán.

el alma me enterneció.

Selinda.

De cinco años me perdí,

que el moro que me compró,

mi cuita la disimuló,

si soy yo por uentura

de esse cautivo de Hungría.

Gerardo.

Ansí goces, hermosura,

no estés triste, ay Hungría mía,

no es grande mi desuentura.

Selinda.

Pues cual cautiverio mayor

y en este reino crüel,

de tu sangre alrrededor,

sabes que carezco de amor.

Gerardo.

No sé, mas tengo le amor,

que aunque me trate tan mal,

aun no es muerto en mis entrañas.

Selinda.

De quien eres desengañas.

Gerardo.

Tengo sangre principal.

Delisolimán.

Y muy rey as parecido

Gerardo.

y a Ysabel, noble africano,

ninguna nueua e tenido.

Delisolimán.

Por cautiva que en Oristano

que me as entender recibido.

Selinda.

Y dizes que se llama

Ysabel suya,

Gerardo.

sí,

ese nombre se le dio

cuando el baptismo le di,

o conde se rindió.

Selinda.

Mal hacen en no preguntar

mi nombre de pila al moro,

que me a mandado quitar,

y por guardar su decoro

Selinda me aze llamar.

Pang. 9

Selinda.

y dime ¿qué edad tenías

tú y yo cuando nos cautivaron?

o fue el corzo de Aragón

Gerardo.

Júrote a ley de cristiano

que entonces no sin razón

cinco años solo gozaron

de su gracia y hermosura

cuando el perder la lloró.

Selinda.

mas si ansí da mi ventura

que aquel que mi padre fue

en poder de mío cautivo

diga el tiempo la verdad

y que en su compañía vivo

que aún es poca caridad

la que me toca recibir

porque cuando me compró

el moro de la crueldad

conmigo de templanza

soy doncella de mi edad

y una de las cosas yo

no sé si de fijo es pura

que es mi padre no es seguro

dudoso mi pleito guardo

este cautiverio oscuro

e clara verdad desenreda

por sí o por no tratarle

con mucho amor de nación

hasta que el tiempo revele

quién soy, pues mi corazón

que él siempre a saber le suele

Delisolimán.

o Limán delico

que el esclavo se regale

porque en su prisión crió a la

las premisas de la guarda le

y por ser grandes le creo

y tratad él con la llaneza

que si fuera vos igual

Gerardo.

prosperéis mi grandeza

Selinda.

en mi cámara real

tiene cubre cama bella

Gerardo.

gracias a tu condición

noble pues de ti recibo

tantas mercedes y don

Selinda.

no se granjea con retorno

que anida en mi corazón

Gerardo.

diez años ha que padezco

en poder de un dueño bravo

mas pues a mi bien te ofrezco

el nombre odioso de esclavo

a mi fortuna agradezco

Selinda.

han te tratado muy mal

tus penas me dan tormento

Gerardo.

salvo se a fe de leal

que era mi mal tratamiento

a mi cuentes miseria igual

y ruede en Marruecos fama

de servir con gran lealtad

Selinda.

a quien te maltrató

Gerardo.

mi ama

a quien agradezco en verdad

e ingrato en labranza él llama

Selinda.

pues bien te has aventajado

pues ángel en condición

mías posas

Gerardo.

y así hoy he amado

y el mío con afición

que no seré mal pagado

Entran Maomad Celi y dice Maomad

Mahomad.

viose tan gran traición

y que señor no te acuerdes

de su firmeza y del clero

Delisolimán.

oh Limán se pierde

que es muy al fin su prisión

delico Maomad en mi palacio

que es lo que habéis menester

Mahomad.

Dios os guarde infante nada

el rey

Delisolimán.

¿qué el rey?

Pang. 10

Delisolimán.

Pero que en cosas de amor

solo una palabra basta,

no en balde me visitaba,

no en balde el rey acudía

donde mi Celinda estaba,

a creer que me ofendía

cuando entendí que me honraba;

rabio, reviento de pena

que ansí me trate mi hermano.

Mahomad.

El sentimiento refrena,

y pues eres cortesano,

oye un rato.

Delisolimán.

Norabuena,

pues lo que debéis desear

que no es poco si se queda.

Mahomad.

Ten prudencia.

Delisolimán.

No lo creas,

que quiero muncho, no es muncho,

que a ser cobarde, menos.

Mahomad.

¿No tienes satisfacción

de mí?

Delisolimán.

Bien saben los cielos

que la tengo, pero con

cien veces unos celos

vistos con el corazón.

Mahomad.

Importa que brevemente

tires por la salida de aquel,

con poca o con mucha gente.

Delisolimán.

No estaré echando en él

cuando vuelva el loco a mente.

Hoy le pediré licencia

para partirme e ir allá.

Mahomad.

Haz tus cosas con prudencia.

Delisolimán.

Que el celoso honrado calla,

donde hay lealtad, no hay prudencia.

Pretenda infamar a Hungría,

adonde el mundo se asombre

de una tan gran tiranía.

Gerardo.

Un criadizo que nombre

a quien de espaldas miro

hace vuelta a parecer;

advierto por verlo.

Entra el rey y un exente.

Rey.

Quedad todos quedos ahí;

cumplid vos, estrellas y cielos,

mi hado en una mujer,

mas ya la tengo presente

y al corazón se ase

con un miedo impertinente,

que el amor, como es cobarde,

solo en ausencia es valiente,

mas quiero disimular,

si ya donde hay afición

tiene el ciego lugar.

Delisolimán.

Sáltame de ahí el corazón,

no se ha de reventar.

Gerardo.

Un rey callando aviso,

del que yo siento pesar.

Delisolimán.

Reporta esa bravura

que engañarán mi locura.

En buena hora alteza,

vamos al rey.

Pang. 11

Selinda.

espera

Gerardo.

voy a traer una silla

Selinda.

cuando en mi casa no hubiera

otro esclavo a quien pedirlo

y a mi mas que a por ella

que es rustico a mi poder

no ase vien uno a mandar

Gerardo.

pues ya a quien uoy

Selinda.

puedes yr

Gerardo.

pero no puedo pagar

aun que podre a gradezer

como tan sin crianza en cuanto

vaya a mi casa real

Rey.

vengo a la reina buscando

Delisolimán.

aun que no uoy soy leal

Rey.

siempre el rey os a mirado

Delisolimán.

y siempre mi rey me a honrado

aun que me ueys retirado

porque parezca mejor

soy muy leal desviado

que un cuydadoso traydor

y si alguna uez el trato

ombres de mi calidad

honrado termino y nonbre

que entonzes es amistad

y no cometo delicto

traen silla

Rey.

pedi para un asiento

y sentaos vos tan bien

se sienta

Delisolimán.

no lo consiento

Rey.

quiero bien y trato bien

Delisolimán.

espero agradezimiento

Rey.

como es rey sienten cavalleros

Selinda.

corida de que en mi casa

no habiendo par tes en ella

sino calidad esclava

me ueays azer ternezas

Rey.

por ser, una i muy honrada

quien soys

la condesa de argel

Selinda.

basta ser yo cuñada

del rey y su hermano a quel

por quien soy calificada

como nunca vi a la reina

Selinda.

mi señora

no había menester defensa

Rey.

ni vi tal deydad ahora

dejan ablar y que veis

Delisolimán.

ardiendo esta en celos

nunca va pazienzia teniendo

Rey.

y da la mano

Delisolimán.

zelos si dellos pongo

de mi Celinda marido

pero seguro estoy

y ella y yo trasladadamente

podemos servirte en algo

tenemos sangre obediente

mas para aumentos no ualgo

que tengo yo muy pariente

Rey.

y muy bien aficionado

Delisolimán.

con esa satisfacción

si os he seruido y honrado

y asi pues disculpar faltas

de un onbre calificado

quiero pedirte licencia

para acreditar mi fama

con alguna honrada ausencia

Rey.

donde

Delisolimán.

la guerra me llama

Rey.

a que nazion

Delisolimán.

a Florencia

esto veo presto al presente

y aun que en mi ausencia i tardanza

te den pena oy fuerzas y gente

que vos eres falza esperanza

nunca tarda el onbre ausente

Rey.

pues concedote caravelas

en nonbre de general

entre galantes oficiales

que tienes sangre real

Delisolimán.

i nunca de mi rezelas

Rey.

o amor que buena ocasion

Pang. 12

Delisolimán.

para mi yntento me ofreces

a cuares rey tu bos con

que ya le privé algunas veces

y no se con que galardon

ya su merced as de hacerme

Rey.

tu hermano soy y tu amigo

Delisolimán.

por sin culpa as de tenerme

y que no as de yr conmigo

porque me anima conforme

Rey.

de algun traydor as habido

mi proposito

Delisolimán.

consede

el favor que te e pedido

Rey.

conjuntas muchas mersedes

Selinda.

tengo de yr con mi marido

Rey.

maomad asercate a parte

Mahomad.

que manday mi rey y senor

Rey.

tengo obligacion de honrarte

disimulado traydor

Mahomad.

senor

aparte

Rey.

no ay que desculpas te a parte

a mi hermano as descubierto

falso moro mi aficion

Mahomad.

no es uerdad

Rey.

se lo dijiste

que no es la primer traycion

que en tu pecho se a cubierto

pero yo lo atajaré

de forma que mi deseo

tenga efecto

Delisolimán.

oy partire

dando a los uelos de argel

el sello de mi fe

Rey.

antes estoy desta acuerdo

falso y a ronsero hermano

y si en el pelo te prendo

no ay que fiar de un villano

ni de un príncipe ser cuerdo

tu pretendes coronarte

i tomarme lo que es mio

y a causa de ausentarte

y es por buscar con desvío

favor contra mi estandarte

y que quepas tal injusticia

en mi pecho paso y flaco

y ase aviso ygual malicia

porque codicia rompe el saco

por tanto sea tu castigo

que espante a letor

donde no el cielo es testigo

que eres cruel traydor

y capitán enemigo

Selinda.

intenciones tan claras

jusga la confesa mano

Delisolimán.

nunca traydor me llamaras

ni fuera menos que es hermano

si de mi mujer gosaras

y esta el castigo aunque pesa

senores doled de mi

Rey.

aqui del rey gente en casa

y muera este perro aqui

deshonrador de mi casa

a de mi guarda

poned a este moro en pricion

salen los moros y es maomad y asenle

Delisolimán.

porque a mi

Rey.

sangre bastarda

de aquel antiguo leon

que a los leales fines guarda

y a lo que mi yntento es

quitarme el reyno que gano

y que por este interés

del militar alboroto

quieres servirte

Delisolimán.

no crees

que no tengo coracon

ejerci tado en traiciones

Rey.

yo seguire mi pretensión

Pang. 13

Rey.

en arbolar mis pendones

para tu conjuración.

con mis naves pretendió

hacerme gerra en Argel.

Delisolimán.

con esos obros mios.

Rey.

cual de ...

Abrácense

Delisolimán.

amor cruel

y ansí adonde me enviás,

bien sé que me tratas mal,

solo por querer la bien,

pero mi esposa es leal,

y pues ya lo soy tan bien

galardón espero igual

que si a Selinda miró

lo que debes abonar

Selinda.

no podrá el rey ni su ira

ver mi verdad de amor

con venganza mentida

Rey.

de porfiada y ingrata

dentro de la fortaleza

Gerardo.

por onesta se maltrata

las conforme tu nobleza

su buena opinión dilata

sirvala a un cautiverio

Rey.

sin aparato real

Gerardo.

llevenla de rostro

Selinda.

es temeroso que leal

en su intento engañoso

pueda acompañarme

Rey.

y el sea

a quien ese cargo quede

Selinda.

haré ansí que me consolare

que mi lealtad se le deve

en ver cuanto el rey desea

en nuevo cautiverio

quien llevar le y a mi lado

aun buen suceso confio

Gerardo.

Selinda estoy obligado

mirar su honor que es mio

Rey.

falsalio mi esperansa

Mahomad.

el alcazar está abierto

Rey.

en nada que brava mudanza

en odio el amor convierto

y la afición en venganza

Metenla y entranse todos y salen Gerardo y Anfrico villano, con unas alforjas al hombro cada uno

Gerardo.

estan agrias las parejas

que apenas se puede andar

y mas que ay de aquí al lugar

cuatro leguas de malezas

Anfrico.

mas asperas y defetos

son agradables caminos

pues alivios conservativos

no bastan fray franciscas

Gerardo.

todo es uno

Anfrico.

asi es verdad

porque es ejemplar ruindad

Gerardo.

do tal forsada mi vida

los allegué en el lugar

repican campanillas

antes que vengan primero

este pan el bandolero

o alguno de su cuadrilla

Anfrico.

que linda apriessa

que las lastimas espanta

y el lugar mas yermo cansa

las maldades de Alomar.

Gerardo.

llama aprisa

Anfrico.

aprisa llama

Tocan campanillas

Dentro.

Deo gracias

Anfrico.

padre hola

abra pues la taleguilla

Dentro.

Deo gracias

Anfrico.

abra a mi amo

y haga la caridad

del pueblo

Dentro.

Deo gracias

Gerardo.

por siempre padre

abra que le traygo el pan

Pang. 14

Gerardo.

que de caridad les dan.

Fray Lorenzo.

Dios se lo a vos, y su madre.

Entrad ya.

Anfrico.

Un motilón

tiene muy poca ocasión

de llamar necio a mí.

Fray Lorenzo.

Es la santa caridad.

Gerardo.

Entre tres ricos y austeros

os entra; hay do acuesten

esta poca caridad.

Fray Lorenzo.

Se sustenta de su mano

la providencia divina.

Anfrico.

Diga sí, y den plata,

como está tan gorda esa mano.

Fray Lorenzo.

Deo gracias.

Anfrico.

Hable en romance.

Fray Lorenzo.

Deo gracias.

Anfrico.

No se alborote

contra mi padre el alcalde,

por Dios, motilón balante.

Fray Lorenzo.

Deo gracias, dadme paciencia,

Señor.

Anfrico.

Mas que no es latín.

Gerardo.

Es simplicísimo de aspeto .

Anfrico.

Hagámosle una reverencia.

Dentro gritan aguarda, aguarda el bandolero, y su cuadrilla, y se va Fray Lorenzo dentro.

Dentro.

Aguarda, bandolero, aguarda.

Anfrico.

Abras, padre Fray Lorenzo,

abras presto.

Fray Lorenzo.

Ya comienzo.

Anfrico.

Ahora comienzas? Aparta.

Dentro.

Cierren, padres, el convento,

que se acerca el bandolero.

Abren, y métense, cerradas las dos puertas.

Fray Lorenzo.

Entrad villanos.

Anfrico.

Y yo?

Fray Lorenzo.

No quiero,

Anfrico.

porque tengáis miramiento,

padre, padre guardián,

mire que el padre motilón

mentirá.

Dase la campanilla y tocan muy apriesa.

Fray Lorenzo.

Deja la campanilla.

Anfrico.

Lugar do huele el pan,

Esteban, llega a la puerta,

ábrame por cortesía,

padre reverendísimo,

Fray Lorenzo.

Otro día.

Anfrico.

Y yo callaré, y abasta.

Pero aunque se pierda,

hablar más entonado;

abra, padre presentado.

Fray Lorenzo.

Ya voy, padre, sí.

Anfrico.

Abra, provincial de balde,

y él pare la cavadura

a pesar de mi ventura;

padre Franco al alcalde.

Están adentro d'ellos temblando y hay grita dentro, dél, dél, al bandolero, y salen lanzas y espadas, y dagas y arcabuces, y como puede se esconde el villano.

Úngaro.

Gritad, gritad, gente humilde,

porque cercarme no puedan,

de mi crueldad ofendidas,

huyan de un tigre soberbio;

recójanse en sus cabañas,

pues por mis crueldades tengo

llenos de sangre los montes,

y los ánimos de miedo;

yo soy espanto de Hungría,

diez años ha, bandolero,

desobedecí a mi padre

Pang. 15

Úngaro.

escandaloso a mis deudos,

peligroso a mis amigos,

desagradecido al cielo,

homicida en las ciudades

y sacrílego en los templos,

robador en los caminos,

adúltero en los desiertos,

acariciador de males

y castigador de buenos;

yo soy aquel insolente

que contra mi padre viejo

alcé las crueles manos

que ahora sangrientas tengo,

soy un mercader falsario

que ingrato contra mí mismo

vendí a mi hermana, a mi sangre,

a idólatras de otros reinos,

que fue mi inocencia entonces

tal que a pesar del tiempo

la quise y de la cuna

para trocar a dinero,

vendíla al fin a un corsario

ya infiel por quien presumo

habrá negado en Turquía

a Cristo y sus sacramentos;

fui buscando a mi padre

y después que fue absuelto

que argumentó bastante

de que tan bien le prendieron

que tales cargos han puesto

que no sé cómo del espanto

no se desquició el cielo,

como si sus montes testigos

de mis inhumanos casos

no se arrojan en mi hombro

crujiendo mala ejemplar,

mas cordero soberano

que untaste des rey reyes

si un pecador se arrepiente

quiere que vaya al cielo

yo reconozco mi yerro,

que en mis culpas estoy muerto,

mas voy parar a un puerto

aunque a Dios ansí que peco

ya por ser cuidadoso

que yo ocupe y me prevengo,

pienso en hombres divinos

hoy no que le abrió y remiso

abridme, padres franciscos,

santísimo nombre invoco

prestadme el de su nombre

y humilde y a tu convento

vengo a confesar mis culpas

que tengo más que cabellos,

confesión, misericordia,

Deo gracias, padre portero.

toca la campanilla y asómese fray Coresma

fray Cores.

Deo gracias, querido hermano,

Esteban.

¿soy yo acaso el que llama,

señores?

fray Coren.

con buena maña,

que nunca nadie os juzgó

tan devoto ni cristiano,

¿qué procuráis?

Esteban.

solo el cielo.

fray Cores.

¿y quiere ser fraile?

Esteban.

sí.

fray Co.

seréis un fraile de vuelo

no rinde el cielo aquí

porque te tray donde quiero

fraile en el tiempo de vaco

cortes y rey detrás del

que entre los frailes menores

no ha de haber fraile un bellaco

Esteban.

Deo gracias, ¿hay gabanes?

mis frailes, dejad de mí

Fray Lorenzo.

no os he dicho, don pesquisa,

que no me encapéis ahora

Pang. 16

Fray Lorenzo.

alborotar mi cueua

el tiene algun fray acasio

enemigo en esta casa

y quiere acortar el paso

por darnos nueua masa

que nos pongamos mas paso

derribando este traydor

no quede gracia seguro

que procurays

Esteban.

que procuro

salvadme abrid por mi amor

decí al padre guardian

que un monstruo alas puertas tienes

que lleno de sangre viene

a adorar a dios en paz

Fray Lorenzo.

retirad a estevan

Esteban.

padre

no hay zelo de padre en vos

abrid la puerta por dios

que me a llamado sumadre

su rosario lo devano

patrimonio de maria

que cuando mas mal había

no me cayo delamano

me obliga esta ocasion

y a este proposito nueuo

porque a su rosario deuo

la vida y esta condicion

Fray Lorenzo.

retirad a estevan

Esteban.

mira

fray lorenzo que no agrada

así a dios

Fray Lorenzo.

muera a pedradas

si luego no se retira

Esteban.

si sus crueldades me prueuan

ahora a mi celda me lleuan

Fray Anselmo.

ladrillos y piedras van

Esteban.

piedras son propios de estevan

asomase fray anselmo guardian

Fray Anselmo.

padres que quereys en mi conuento

Esteban.

universal penitencia

padre santo obediencia

rigor arepentimiento

y cilicio abrojos espinas

pobreza por excelencia

santo mortificacion

ayunos y diciplinas

esto procuro esto quiero

aunque un río tormentoso y

el yelo a de acauarme

esto a de agradar a dios

este es el blanco cierto

Fray Anselmo.

no eres un cruel corsario

Esteban.

el rosario diziendo

Fray Anselmo.

pues quien dios te a concedido

padre a nosotros se a parecido

y que en cualquiera tropiezo

me saco de mi cabestro

que saben muy bien mis cuentos

que a dios así a crecido

fray cor.

miente padre despedildo

y no entre en nuestro conuento

Esteban.

vida y enmendamiento

aue maria decidlo

Fray Anselmo.

no es fingido aquel demon

ni falso aquel alboroto

Fray Lorenzo.

viose venir un loco

no llege a predicador

retirad a estevan

Fray Anselmo.

poco a poco

Fray Lorenzo.

que le an matado a pedradas

que vera paternidad

de un perdido agacajos

Fray Anselmo.

abrid padre

Fray Lorenzo.

que os dira el disimular un miedo

Fray Anselmo.

entre estevan conmigo

Fray Lorenzo.

pues le a traydo el rosario

Pang. 17

Fray Lorenzo.

en trar en el monasterio

y salen rey y maomad secretario

Rey.

es pusible que an ydo

mi hermano a descubrirlo

y el alcayde con ella

Mahomad.

ya senor dizen que an ydo

pues quien asi libertad cedio

Rey.

a un cautivo sirviente

por cuyo astuto consejo

las prisiones quebranto

con su mujer consulto

y con el huyo cautivo

Mahomad.

y de aqui saco el que digo

el camino que yntento

no de bondad que el traydor

nunca de bondad se siente

si no por ganar ausente

de florentines favor

en mandarle de comer

y quedese en su lugar

Rey.

asel deluego llamar

vengame a ese esclauo a uer

Mahomad.

a de la pricion

Gerardo.

quien llama

a un miserable cautivo

que oy a qui

Rey.

a qui byuo

para dar vida a mi fama

pues déjale soliman

Gerardo.

rey de argel aun que te asombre

yo se q por tal un nombre

que había comido tu pan

fuy a ti buen señor

y a q me quede enpeñado

q cautivo sirvió honrado

Mahomad.

no te altere su ablar

Rey.

pues preso la muerte espera

Gerardo.

ya mi temor me lo dize

mas quiero q como auyse

Mahomad.

que ynporta que por el muera

señor este es el cauto medio

con mi enemiga hermosa

tanto que en cualquiera cosa

lo q su ruego te pidio

del se puede ayudar

y a sperauer conuyda

Rey.

pues dejaréle la vida

y a mi yntento da lugar

ea uaya a la pricion

quiere por el su remedio

no es muncho honrado aquel medio

de alcanzar mi pretensión

Mahomad.

y al cautivo que le stimas

el rey portugues honrado

Gerardo.

un bien te pido

Rey.

asi me a admirado

y tu estado me lastima

di breue tengo de hacer

y en mi servicio te emplea

y el corazón me granjea

Gerardo.

de quien rey q as de tener

Rey.

se de una mujer

que puedes mirar abocar con ella

porque entre esas mercedes

tales y tantas que puedas

a cuanto quieras mouellas

Gerardo.

y quien es ella

Rey.

Selinda

Gerardo.

mi ama esta aunque dudo

si rendir a un rey no pudo

da que un cautivo la rinda

mas yo ablare en tu nombre

Rey.

obligabasme infinito

Gerardo.

siente que ago un delito

yndino en todo de un ombre

que tiene prendas de onor

por quenta de un esclauo

Pang. 18

Gerardo.

ofenderé yo acaso

la honra de mi señor,

mas eres rey, que has de hacer.

Rey.

Que soy yo

de que esto se haga ansí.

Gerardo.

Hablarla podré por ti,

pero persuadille no.

Rey.

Háblala y no la persuadas,

si lo tienes por injusto;

mas si no haces mi gusto,

has de morir apedreado.

Mahomad.

Haz lo que el rey te encomienda,

que te va la vida en ello.

Gerardo.

Di al rey ya que voy a ello,

aunque mi lealtad ofenda;

mas hablaré de manera

que entienda cuánto la amo,

sin que el honor de mi amo

quiebre, y por la que muero.

Sale Delicolí en hábito de cautivo y dice.

Delisolimán.

Escondido estuve atento

a lo que te sucedía,

y dello he agradecimiento,

pues tienes por causa mía

tu salud en detrimento.

Ya me diste la libertad,

sí lo creo y por tu favor;

pero hay fidelidad

en ti guardarme el honor,

es la más firme amistad.

El rey te pide que la hables,

sin celos y suspición;

quiere que de amor le hables,

pero mira que no son

los modos que has de tener,

si eres tú mi mediador,

que mañana yo lo sea.

Gerardo.

Y aunque cosas de amor

yo lo trate cosa fea,

no me habéis de conocer.

Vete seguro y procura

lo que tienes concertado;

vuelve por aquesta figura,

que hoy eres buscado,

y está en esto tu ventura.

Delisolimán.

Voy a procurar ayuda

del rey de Marruecos.

Gerardo.

Parte

con priesa y no pongas duda

de que podrás coronarte,

como a tu favor acuda.

Jornada segunda

Pang. 19

Segunda Jornada

Sale Lucifer en lo de obscuro.

Lucifer.

Si para tanto penar

no hay remedio ni esperanza,

¿qué me queda que esperar,

que si es de Dios la venganza

mil siglos ha de durar?

Negros ángeles que en fuegos

tenéis silbos infernales,

cuando a beber yo llego

un mar de infinitos males

que navego y renavego,

¿pero qué tranquilidad

espero en tanta tormenta?

Pues es de tal calidad

la pena que me atormenta

que es pena de eternidad.

¡Ah, cielos! ¿Dónde pensé

tener silla aventajada,

que poco tiempo os gocé

y qué temida, sí, castigada

mi injusta demanda fue,

que bajamente caí,

donde eternamente peno!

De ti me quejo, de ti,

Dios cruel a todo el bueno

y no lo eres para mí.

Hicísteme y tan bien hecho

que no me postro a tu mano,

aunque fue muy fiero pecho

y hecho de un Dios tirano.

Pang. 20

Lucifer.

desazer con furia el echo

y si me das por disculpa

las culpas ofensas mias

la misma razon te culpa

pues abeterno tenias

certidumbre de mi culpa

vengado estas de Luzbel

que en bella desquadriña

aunque rriñe el a miguel

tu te metes de zilla

y aun no le diste el laurel

pero pues a tantas quejas

te azes con tanta rason

cierras tirano las orejas

yo procurare ocasion

de enojarte pues me dejas

por un nueuo conuertido

oygo en el cielo mil fiestas

mas no sere yo el que ria

si no se los vuelve en lloro

en lamentable alarido

Esteuan te llama a bozes

y a por tuyo le quieres

aun que sus obras conoces

que aun que eres tan bueno eres

honrrador de ombres atrozes

mas ya tengo preuenida

una cautela engañosa

de mis entrañas salida

que lla es casi poderosa

para su ruyna y cayda

de angel de luz disfrazado

Satan ues pero no vienes

date priesa angel domado

quier asigurar que tienes

ya de deseos me uengado

entra satan que a de ser un mozo sin barba con una tunicela blanca i melena rubia y alas de angel

Satán.

mandame Belcegu q quieres

Lucifer.

de angel claro te uestiste

Satán.

por lo que tu ya sabes pues

Lucifer.

oy apareses lo que fuistes

y disimulas lo que eres

mas aviues a figura

my deseo a la venganza

angel de luz tan es a escura

que tu luz me de esperansa

de una notable uentura

persuadelo que yerra

cuando a tan bana ermita

cuando en la selda se cierra

y mi opinion se admita

que la morada por tierra

di que la fe de cristiano

es ley errada y fingida

y que el gran turco africano

asierta en uiuir la vida

al rito maometano

Satán.

déjame el cargo luzbel

y veras como le desvias

el sale cierra con el

sale Juan de frayle con un breviario

Esteban.

mirad que sueño e durmio

manso leon de Isrrael

ya de mi vida pasada

Pang. 21

Esteban.

arrepentido respiro

con alma enamorada

y desdeste disierto miro

estas dichosas moradas

mis delitos confieso

y con lagrimas del alma

los lloro y en llorarme

Lucifer.

satan con sigues la palma

que yo te coronare

aparecese satan i comienzan arder coetes y disparan grandes escopetazos y ansí dize estevan a la visión

Esteban.

maravillosa visión

o que temor que recelo

Satán.

con gestos deadmiracion

se a celebrado en el cielo

estevan tu conuercion

tiene te infinito amor

su dios. y ansy no te deja

que aunque as sido pecador

eres en efeto oveja

y el dios que es buen pastor

pero mas maravillaste

de la ley que as de seguir

Lucifer.

como gusto de escucharte

que brinques a my seruir

Esteban.

tanto dizes

Satán.

no ay que admirarte

q a dios no ay camino

en el hábito y clausura

para alcázar divino

Esteban.

si en tan buena costumbre

el desengaño me tuvo

muestrame el mas zierto

para camynada perfeta

Satán.

a el que a vos no tengo encubierto

teneys por dios a un profeta

porque ayuna en un disierto

pero no es dios ni merito

por carendencia vmana

Esteban.

luego el cielo no encarno

ny adan comio la manzana

ni Cristo redimio

Satán.

todo es bueno y solamente

puesto credito y leal

Esteban.

asi mala fe e creydo

Satán.

mi intento

Lucifer.

tal responda a satan

pero ablays como prudente

Satán.

tan bien decís q un dios

en persona uno y no tres

Esteban.

y no es cierto

Satán.

es desatino q puede tener

y una vnidad a de haber

en el espiritu divino

porque decir que son tres

y que siendo tres son uno

es un lenguaje inoportuno

y abominable rreues

Judíos q la trinidad

los que siguen luz

confiesan tres y engañan

porque no dicen verdad

Esteban.

si angel pudiera engañar

que me engañara creyera

mas como me a de salvar

Satán.

sigue la franca carrera

del descendiente de agar

Pang. 22

Esteban.

Di quién dices.

Satán.

Rey Ismael.

Esteban.

Dónde se guarda esa seta.

Satán.

Ciudad ladera en Argel.

Esteban.

Y en fin os hizo jueces.

Satán.

Profeta,

no hay otra deidad en él.

Cúbrese la cortina y habrá gran rumor y voces con grande estruendo, y sale Lucifer de a donde Estevan.

Lucifer.

¡Oh, bravo Satán! Qué bien

represento tu figura.

Esteban.

Vengan mis frailes y den

hoy de mano a la clausura,

pues tal desengaño ven.

Pero mire cada uno

por si quiere, o me resuelvo

en servir a un Dios que es uno.

Lucifer.

Con triunfo al infierno vuelvo.

Vase Lucifer.

Esteban.

Mas si fue sueño importuno,

no, porque mis ojos sienten

esta espantosa claridad.

Ángel me habló, no me cuenten

esta seta por verdad,

que los ángeles no mienten.

Sale fray Lorenzo.

Fray Lorenzo.

Con contemplaciones tantas

bien se servirá a la mesa

de Dios celestiales plantas,

pues la obediencia apriesa,

un novicio ansí levantaos.

Fray Estevan procurad

parecer ansí despierto.

Esteban.

Quiero encubrir la verdad

a los ciegos conducillos,

como el rey sin caridad,

después que al ángel oí.

A mis frailes aborrezco

y hay algún engaño aquí,

mas como mi Dios, vences,

que soy fiel, pues ya creí.

Frailes.

Fray Estevan, a comer,

que lo manda el guardián.

Esteban.

Confuso estoy, quedo acá.

Fray Lorenzo.

Novicio merece pan,

quien da el asiento a comer,

cava en el huerto ensaladas

de cilantro y cebollinas.

Esteban.

¡Válgame Dios, de manera

que soy único y no trino!

Aquí caiga al infierno.

Fray Lorenzo.

Quédese, y si de África

es moro,

decid.

Esteban.

Cristo.

Fray Lorenzo.

Aquí un desengaño claro

se vee.

Esteban.

A que nombro a Dios trino,

Satán, y soy cristiano.

Fray Lorenzo.

Deo gracias, Deo gracias, padre.

Esteban.

Padre, salvar me debéis,

o no hay ley que más me cuadre

sino la de África.

Fray Lorenzo.

¡Oh!

En Dios y en su santa madre,

que es virgen pura,

cree.

Esteban.

Lo que decís siento de veras.

Pang. 23

Esteban.

y aunque lo vas leres crey-

en fe de que lo confieso

Deus vivo y amo aqui

Padre mius. y ya quiero

aun diz que no es vino adoro

Fray Lorenzo.

padre guardian

Esteban.

portero

yo se que el salir del moro

su camino es verdadero

Fray Lorenzo.

si esta loco en conclusion

padre que voy

Esteban.

padre en viernes

dia de mi salvacion

y no es menos por que pruebes

mi limitada razon

Fray Lorenzo.

que a mi me oy

Esteban.

con inmensa paz delante

Fray Lorenzo.

bien

y en comiendo guey y nuez

Esteban.

yo bari el coro

Fray Lorenzo.

tambien

y ruego

Esteban.

nonadas y amen

Fray Lorenzo.

no es locura satanas

deve de haber tentado

mi guardian donde estas

Esteban.

no te admires engañado

Fray Lorenzo.

Fray Lorenzo

Jesús

vase fray Lorenso

Esteban.

y a te uas

y a mi salvacion es cierta

pues Dios me desengaño

antes que alguien me divierta

voy donde el angel me mando

por las tapias de la guerta

ya no ay mas que esperar

que padecer mi delito

esperadme y a de llegar

ligero dios infinito

divino angel me a de leuar

Cae el andamio abajo como que en africa donde a de / salir el moro y tocan y sale el rey Selinda y Jevardo cautivo

Selinda.

Jevardo te do libertad

de mi marido y le admires

de que te estime en su amistad

Gerardo.

con que vuelvo a ofrecer

esta prueua de mi lealtad

y tan gratificado soy

sirviendo a un angel

su merced podre mejor

Selind.

no ay otro cautivo en argel

que asy sepa agradeser

mas dime como mi esposo

no uino a uerme

Gerardo.

temio

Selind.

no ay amante temeroso

Gerardo.

para marruecos partio

y volverá victorioso

Selind.

y tu te quedaste preso

por el quien te liberto

Gerardo.

a un galan suceso

Selind.

como

Gerardo.

el rey de argel me dio

la libertad

Selind.

bueno es eso

Gerardo.

fue con una condicion

que jure como cristiano

poner la en ejecución

Pang. 24

Gerardo.

que para su gusto vano

granjee su corazón

dije que se alearía

de su parte

Selind.

¿y este mal?

Gerardo.

de muy buen crédito fió

que pienso viuir sin él,

aunque viuir escondido

con la muerte me encomiendo

Selind.

ansí nos granjeó

su ciega voluntad

buena traza

Gerardo.

pero mi leal deseo

nunca temió promesa,

el rey se muere por ti

y no quiero que se aumente

justo es penar por ti

solo porque honradamente

cumpla mi palabra ansí

ya que de honrado profeso

Selind.

pues y adónde quieres

de mi amor cristiano precio,

lo que tú ya dijeres

me puedes decir en efeto

diré que tuya soy

cuando el rey me persuada

Gerardo.

que has de

ser honrada

Selind.

la palabra te doy

como a padre y a deudo,

por hija puedes tenerme

Gerardo.

la llaneza agradezco

Selind.

después del tiempo que quisieres,

verás lo que en ti bondad es,

¿no eres húngaro?

Gerardo.

en Hungría

me tendrás por padre y suegro

Selind.

en mal fortunado día

de cinco años no perdiste

una hija

Gerardo.

¡ay Famia!

prontos a la memoria

pobrezas de un rey ingrato

que oscurecieron mi gloria

entra el rey y maomad en secreto

Selind.

si no paga mi retrato

sus perdiciones notorias

Mahomad.

con el indigno el cautivo

Rey.

veamos qué ha de ser de esto

Gerardo.

vete, que el rey vengativo

Rey.

que ahí escucho

Gerardo.

un muro onesto

confieso y no le evito

no ay mouer la voluntad

firme a una dama mía

Selind.

es tal mi fieldad

quiero, pero a quien me ama

que amor ansí es necedad;

no te canses rey, ni quieras

gozarme junto y sola

porque sin fruto lo esperas

Gerardo.

ay mujer, asombran cielos

Rey.

y algunas porque su injuria

a un ciego, liviano y cruel

hacéis pedazos

Gerardo.

no ymporta

morir como muero fiel,

el ylo a mi vida corta

ataparé mi honra en él;

mas tirano rey que veo,

a su crueldad inonesta

Pang. 25

Rey.

Selinda

ponzoña bevo.

Gerardo.

Causa su onor me a cuestas

por ser suyo boca aprieta.

Rey.

Llevalde arrastrar.

Selinda.

Mirad que su perdida cuenta

mas no se puede atajar.

Gerardo.

Yo voy a morir contento

pues tu pureza amuestras.

Con firme onesta casada

y no te espante mi mal

aunque carcel sea pesada

que voy a morir leal

y mi vida honrada.

Selinda.

Ay cautivo que suspira

quien es mi antiguo valor.

Gerardo.

Eres casta basta asir.

Selinda.

Creed de veras

que si me mueve so el onor

pues que consiento que mueras.

Gerardo.

Ya tengo bien conocida

su amistad floja de mujeres

un genero entremetido

por que con lo que quieres

mas altivo que la vida.

Selinda.

En fin a morir teneis.

Rey.

Si cruel pues enredays

tanto daño a porfia.

Selinda.

Piensa con sangre ablandarse.

Rey.

Esse diamante podria.

Mahomad.

Aqui esta tu capitán señor

este es cristiano

cautivo deso que inventaba

en un monte.

Sale Mahmad, y un capitán y Celama, y un moro.

Gerardo.

Tirano.

Selinda.

Justo renombre te dan.

Capitán.

Ea cautivo camina

a hacer lo que manda el rey.

Gerardo.

Has lo que el rey determina

que de una injusta ley

yo apelare a la divina.

Selinda.

Dame licencia que vea

esta injusticia que ordenas.

Rey.

Como tu quisieres vas

y te presente haber penas

pague lo que antes desea.

Selinda.

Concedes como señor.

Rey.

Y para ver si el castigo

hace el pedernal de amor.

Selinda.

Espero quedar contigo

cautivo que padece amor.

Mahomad.

Sin duda este ofendido.

Rey.

Afrontare a quien me afrenta

pues un galan donde a ydo

cuando a y en la corte estan

sepan que huyo la cara.

Mahomad.

Mucho puede un rey galan.

Rey.

Publiquese.

Mahomad.

El rey declara

por traydor a soliman

por encubrir su traycion.

Pang. 26

Capitán.

su motivo airado y vano,

afirmo que el rey su hermano

d'aquí es haber traición

cometida con suelto

desse del rey falso amigo,

y de aquí saco el que digo

la gran traición que intenta.

Rey.

No parece el vicio humano

viviese quien me ofendió,

que el justo jamás huyó

ni el que ofende vive ufano;

mas al fin vendrá el malvado

a purgar su injusto celo,

porque es permisión del cielo

venirle el pago al culpado.

Entran Ysma el capitán y Ismaíl.

Capitán.

A fuerza, rey numidiano,

y pide a Alí y Alá

favor y ayuda en el rigor más grande

que pudo su imaginar e ingenio humano;

griten tus atambores y clarines,

y hagan tus voces a trompeta,

que cual acero fiero se convida,

tiene contra tu imperio el fiero hermano,

alevoso favor, la gran fiereza;

tu mismo hermano viene por caudillo,

con priesa, aquesta que ha cometido,

a muerte te condena ansí riguroso,

sin prometer indicio de clemencia,

todo ha de ser rigor, arma y justicia,

fuego, sangre, clamor y discordia,

do acabará tus días el trazado,

y daros muerte el enemigo ayrado.

Rey.

No para mayor al mar ribera,

el ayre al cielo con elevado humo,

serán tus rigores del mayor destrozo,

que príncipe aya en consentimientos

enchidme estas dársenas de galeras

y pavesen las ricas capitanas,

toquen la caja, húndase la tierra,

que yo daré a entender a quien le ayuda

cómo ha de dar favores a un tirano

y cómo ha de vengar mi infalible mano,

y porque la tardanza es imprudencia,

vamos a dar señales de mi daño.

Éntranse y tocan dentro cajas de marcial guerra y aparesce un navío con sus velas y un grumete arriba que d'Argel.

Grumete.

¡Arriba piratas de Argel!

¡Ya a su costa vais a ver!

¡Descubro las galeras!

Y tomaréis puerto en él.

Vuelven a dar grita adentro: ¡Tierra, tierra! Sale Estevan con el cabello alborotado, y en camisa, la espada y con su rodela; y quitado el capillo metiendo mano a la espada , del navío como que van a pelear con paganos.

Esteban.

Si queréis cobrar el flete,

pago en acero y no en oro,

salgan diez o diez y siete,

que soy un francés y un moro,

por el hábito y bonete.

El antiguo fundamento

de Argel nos trae del mar,

con más próspero viento,

pero perdiendo ánimo y aliento,

y han nadado a salvamento,

en moros ni piedad con

las desta ciudad y llantos

mozos y casadas,

aumentadas en lamentos,

pues violan su religión

cosas de gran conjuntura .

Pang. 27

sale delico i elena con un baston

Delisolimán.

yo por mi propia persona

animar en guerra espia

al ynsolente perdona

que ya ni corona es mia

o no tiene argel corona

Esteban.

mas eres tu el general

por quien tocan a rebato

Delisolimán.

discurso selas mechas oy tal

que ase esta muralla gato

aunque un onbre de pedernal

oy pienso darle a entender

lo que un honrado marido

deve hacer por su mujer

Esteban.

es tan fada tu arrido

y este moro es menester

Delisolimán.

contra ti soy capitán

de un ejército que nel

treynta mil moros estan

Esteban.

bien paresera en argel

el asero rudo y galan

y mas si es recien lleuada

cuyo talle es estremado

Delisolimán.

que gente quien va

Esteban.

gente nueva

Delisolimán.

quien eres

Esteban.

soy un soldado

Delisolimán.

y yo dealgo...

Esteban.

y yo decue...

Delisolimán.

que hábito viene

Esteban.

direte

mi yntento particular

Delisolimán.

dilo presto o prenderte

Esteban.

oy tengo de renunciar

el hábito y el bonete

Delisolimán.

tienes brauo pareser

a quien sirues

Esteban.

a dos reyes

por questoy de pareser

dudos en tremi del Rey es

y no se cual escoger

Delisolimán.

dime a ley de cortesano

por estos brasales de oro

pues no lo pregunto en vano

que es lo que confiesa el moro

contra la fe del cristiano

acerca de dios teneys

un rito bien inoportuno

los que del vetis buey!

y el que siendo dios tan uno

uno y trino Creeys

Esteban.

Cami moro no dijiste

angel cuando fuiste visto

sin duda de dios viniste

que lo que entendéis de Cristo

Delisolimán.

Cristo fue un profeta triste

Esteban.

pero a ser dios no llego

Delisolimán.

eso no

Esteban.

mi mudansa es acertada

Delisolimán.

y eres cristiano

Pang. 28

Esteban.

Yo,

la luz del sol pasada,

respeto, y al mal no.

Nadie me dirá que yerra

mi buen propósito y celo,

a Cristo pienso a ser

guía

con testimonio del cielo

y testigo del amor,

que lo que puedo hacer

un mozo sin ofender

a Dios.

Delisolimán.

Bien puede matar,

ser adúltero y hurto.

Esteban.

¿Cuál es menester?

En fin, que matar podemos,

los sueltos profanos

ningún escándalo causemos.

Delisolimán.

Digo que en nada pecamos,

ambas religiones vemos.

Esteban.

Pues, ¿eres tú moro?

Delisolimán.

No,

aunque lo pretendo ser.

El santo a lo que me muevo,

tú, pésame de poder,

para que te sirva yo,

a su dictado te adoro.

Esteban.

¿Cómo temes, tras tan claro?

Delisolimán.

Tenemos este decoro

dentro en África al cristiano

que viene a volverse moro:

la ley que el moro dictó,

que en su conversión respira,

primero sea forzoso,

si alguna ira tuviere,

le admita para sí solo.

Yo la tengo, aunque mi edad

no ha más que diez años.

Basta,

que hay mucha felicidad

en una ley y hacerte

la buena universidad,

y tu yerno has de serme.

Como, a no, te doy de tal

tanto bien has de hacerme,

que mi sangre real

puede tanto ennoblecerme,

y no pienses que has ganado

poco en aquesa venida,

pues hoy tan calificado

que te compro de una viuda

de unos reyes coronada.

Esteban.

Cielos, ¿no lo habré dudado,

y seré rey, no de un rey?

Agora voy a quitallo

con treinta mil de mi ley,

que uno vence una batalla.

Porque el rey de Argel, mi hermano,

quitarme a mi esposa bella

pretendió como tirano,

túvome preso por ello.

Pero librome un cristiano,

que luego me dejó, pues con

ocasión en que mostrarte

cuánto mi espada merezca...

Delisolimán.

Con mi brazo quiero honrarte,

tu brazo se fortalezca.

Esteban.

Mejor está en tu poder,

es oficio de un soldado.

Delisolimán.

Que no es poco, quiero ser

contigo un moro honrado.

Esteban.

Deno en fin o Cedan...

Pang. 29

Esteban.

el cargo honroso vencio

y por la ley santa juro

en que nueuamente viuo

de desmantelar el muro

y darte ami rey cautivo

pues con rara perficion

pues la emplea en su cuñada

Delisolimán.

si encierra perficion

mi celinda renegada

vngara en fama y nacion

tanto en fin la perficiona

el cielo que causador

de angel la honró la corona

Esteban.

deja moro de alabar

pues cossa que me aficiona

en fin es vngara

Delisolimán.

es

Esteban.

con las mujeres de Hungría

angeles algunas vi

y alguna vendi algun dia

a que mal hermano fui

faltaba de la memoria

llama ala puerta del alma

donde la atalaya y victoria

o ermana o padre que palma

medio razón tan notoria

Delisolimán.

que dizes jerno

Esteban.

respiro

el discurso de mi vida

ques lastimosa

Jerno

Gerardo.

no muero

mi religión ofendida

sino por fiel cauallero

Gerardo.

no uiendo

de balde mi vida honrada

vereys como cae, sien do

Jenero

dentro

Uno.

muera quitalde la espada

Gerardo.

yo la desare en muriendo

sale el cautivo Gerardo asido, y separandose de uno delos dela guarda

Esteban.

viesse ya en mi tierra esta traycion

yo no pienso consentillo

que aun que vngaro a mi nacion

tengo un ramo de castilla

y una vena de leon

Delisolimán.

no es Jerardo mi cautivo

el es

Gerardo.

si algun cauallero

de la gracia que recibo

le agravia por que no muero

Delisolimán.

no moriras que estoy viuo

acomete esteuan a los moros

Esteban.

yo solo basto a rendir

Gerardo.

perro que el vngaro brauo

esta puesto abrir brios

Mahomad.

viua el rey

Esteban.

viua el esclauo

Delisolimán.

deteneys despechos

conviene prender dellos

ciento lo ques bien que sienta

por un criado leal

se altere a mi afrenta

contra la opinion real

es la causa porque mueres

Gerardo.

vierto mi sangre señor

por tu fama, no te alteres

Pang. 30

Gerardo.

que aunque siempre fue tener

odio en poder de mujeres,

ha sido muy de diamante,

y ansí, en tu enseveradura,

que tienes, mujer constante,

que un corazón madura,

no conoce semejante.

Cuando quedé en la prisión,

el rey me dio libertad,

pero con tal condición

que le hiciese amistad,

faltando a tu nación,

y que si no reducía

a Selinda a su deseo,

que por ello moriría;

habléla, pero no vio

que, aunque le hable, se ofendía,

porque la fe se sigue

en una constancia casta,

en que siempre la hallé,

como tu esclavo que basta

para que te guardase.

Furioso el rey, respuesta airada,

mandóme matar; salí

de Argel, la vida entregada

a un moro junto a mí;

llegué y quitéle la espada,

defendíme bien un rato,

y en la defensa murió

por mi mano Alí Morato,

porque en mi agravio tocó;

en mi nobleza arrebato,

acometiéronme en popa,

enflaqueció mi acero,

que ya me conoce Europa.

Y fue tiempo que otra vez

no me tocaran la ropa,

en este peligro estaba

cuando llegó tu socorro,

pero ya mi vida acaba.

Delisolimán.

De haber tardado me corro,

pues tu fe por mí volaba.

Dime, ¿dónde estás herido?

Gerardo.

Sangre vierto de una mano,

y en el rostro no la he sentido.

Delisolimán.

Muestra, y no temas, cristiano,

que el daño pequeño ha sido.

Gerardo.

Al corazón restituyo,

como apretaste la herida,

el rey, tal aliento tuyo.

Delisolimán.

Si guarecieres tu vida...

Gerardo.

De cuyo valor lo arguyo.

Mas dime, ¿quién es aquel

que a mi enemigo retira?

Delisolimán.

Será vencedor de Argel.

Gerardo.

Enamoróme su ira,

pues le observé en él,

y como con atención

miré su altivo semblante,

hame dicho el corazón

que he visto su semejante,

o allá en una ocasión.

Delisolimán.

Bien pudiera haber hallado

con él Guevardo algún día,

porque es un bravo soldado,

antes cristiano en Hungría,

y ya en Argel renegado.

Pang. 31

Gerardo.

¿Que un húngaro y renegado

Delisolimán.

de mi intento la ha llevado?

Y también me pareció

que por yerno le escogió

y el parentesco juró.

Gerardo.

Hombre en Argel renegado,

húngaro en sangre y nación,

gran sobresalto me ha dado.

¡Qué medio mi perdición!

Un perro mal inclinado.

[tachado] se van dentro.

Esteban.

Para mí brío y espada,

ni esfuerzo, ni gente basta,

tu defensa es acabada.

Delisolimán.

Y quedo honrado y con esta

tan bella y linda amada.

Sale Esteban aderezado y vestido.

Esteban.

Vengo a la sombra africana

porque despojo al vencido.

Delisolimán.

Hoy espanto a la pagana.

Mira para adentro.

Gerardo.

¿Estoy despierto o dormido?

¿Es fantasma que a sola memoria me pasma?

¿Es fábula o visión vuelta misteria?

¿Es sombra en cuerpo o cuerpo dividido?

¿Qué es esto, cielos, que a mis afectos

y pasmo agradable es gran victoria

y alegre impensada gloria?

¿O son toques de aliento del deseo

aquel semblante, aquella gallardía?

Y los matices cálidos y varios

no son trazas con tanto extraordinario.

¡Oh impío infiel apóstata de Hungría!

¿Qué padre pides ración de nuevo

en tales casos como estos míos?

Delisolimán.

Por que su salvación

quedó más justificado

confiesa en esta ocasión

que Cristo crucificado

no es Dios y que su pasión

no fue al mundo necesario

pues sin ella se salvara.

Gerardo.

Cruel fortuna contraria,

sin vencer ya no parara

esta maldad temeraria.

Esteban.

Espera por cortesía,

¿qué quieres cautivo? Di.

Gerardo.

Calvín, valdenses, Martín,

tengo lástimas de ti

por lo que tienes de Hungría.

Mira que es Cristo el mesías

y Dios verdadero es.

Esteban.

Que vanamente porfías,

pobre cautivo, no ves

que eres loco y desvarías.

Cristo fue profeta y mago

que Dios no verdadero es.

Gerardo.

¿Qué dices, húngaro ciego?

Esteban.

El que salvarse desea

niega a Cristo o muere luego.

Ángel de Dios, la verdad,

que me dijo las adoro.

Gerardo.

¡Tan baja infamia y viledad!

Delisolimán.

Ya sabéis que niega el moro...

Esteban.

¿Que niega?

Delisolimán.

La trinidad,

porque diz no es uno y trino,

sino en personajes.

Pang. 32

Esteban.

la asumpción lo divino

vos me mandáis hoy creer;

ángeles te dé atino,

disculpadme, es locura;

en aquel trono sagrado

donde se asienta el que mueve

este orbe y cielo enegado,

negaré cuanto viviere.

Gerardo.

Trinidad santa, a ti ingrato,

que niega vuestra verdad,

yo le quemaré el retrato

dentro de mi voluntad,

de donde le borro y mato;

y si se hallare ocasión

de hacer lo mesmo en él,

por Dios, y por su pasión,

que he de hacer en Argel

un auto de Inquisición.

Delisolimán.

En lo que toca a María,

a quien por Virgen tenéis,

Esteban.

paso, lengua de Turquía;

en María no toquéis,

porque es gran tiranía,

y es virgen, y madre fue.

Gerardo.

Consuélase triste padre.

Esteban.

Si a esto basta esta mi fe,

no os dejará la madre;

basta que al hijo negué.

Delisolimán.

Poco valéis ambos a dos,

cualquiera fiel la sustenta.

Esteban.

Nadie para defensa

de María, y quien la afrenta,

mentirá como traidor.

Gerardo.

Por eso respeto honrado,

que a la Virgen has tenido,

te juzgo predestinado,

y del pesar que he tenido

estoy algo consolado;

mal lo has hecho, mas no olvides

a la Virgen.

Esteban.

Viejo, reíste,

mi propio gusto, me pides;

mas dime, ¿dónde naciste?

pues ya sé dónde resides,

que me parece...

Gerardo.

¿Qué miras

con tanta eficacia en mí?

Esteban.

Ilusiones y mentiras,

Gerardo.

de que te reprehendí,

siendo un cautivo, se admiras.

Esteban.

¿Este he visto acaso yo

antes de ahora otra vez?

Gerardo.

Mi hijo me conoció,

tu memoria será juez.

Esteban.

Dícesme viejo y güeno.

Gerardo.

Llámaste Esteban.

Esteban.

Mi nombre

es el que forman tus voces.

Gerardo.

Pues, niño mío, no te asombre,

si acaso me reconoces,

que dio Dios memoria al hombre;

más de una vez te he sentado

a mi desdichada mesa.

Esteban.

¿Qué oficio tienes?

Gerardo.

Soldado,

y soy noble.

Esteban.

Ya me pesa

de habértelo preguntado.

Gerardo.

Si en alguna adversidad

tuvieres de mí, te fía,

que traté mucha amistad

con tu padre en Croacia,

cuando tuve libertad.

Esteban.

De acuerdos y desengaños

la memoria me enriquece.

Pang. 33

Esteban.

Presentes tengo mis daños,

sino que los escurece

el discurso de diez años;

paréceme que si fuera

mi padre, se declarara.

Aparte.

Aparte.

Gerardo.

Sin duda me descubriera

si mi presencia pensara

que de algún momento fuera;

mas un hijo inobediente

aun es menos arrojado

que este su padre ausente.

Tocan cajas.

Delisolimán.

Todo mi campo allegado,

y Argel su llegada siente,

que ya descubro en el muro

mil africanos bonetes.

Esteban.

La victoria te aseguro.

Delisolimán.

Basta si tú lo prometes.

Esteban.

Pues ¿qué será si lo juro?

Fuertes murallas de Argel,

mi brazo ufano os presento,

que habéis de caer por él,

desde el más bajo cimiento

al más alto chapitel,

si alguno en Argel asalto.

Delisolimán.

Tan bravo gusto de verse.

Esteban.

Hagan mis escuadras alto

junto al muro menos fuerte,

para que se dé el asalto.

Gerardo.

¡Ay, hijo de perdición,

sin honra, sin fe, sin luz!

Más quisiera mi aflicción

verte en el hombro una cruz,

que no en la mano un bastón.

Tocan, dicen: ¡Argel, Argel, guerra, guerra! Y éntranse todos, sale fray Lorenzo y fray Anselmo guardián.

Fray Anselmo.

¡Ah, dolor, pecador desventurado!

Engañote el pecado a prevenirte,

pues que de Dios te fuiste al pasto ajeno;

tu señor, que eres bueno, te convierte,

no te halle la muerte en mal estado;

mira que va engañado el sin ventura,

y porque fue hechura el ser humano

de su divina mano, y sumo desvelo,

con amoroso celo le aconseja;

mas ¡ay del que sin Dios de Dios se aleja!

Fray Lorenzo.

A quien no das combate, mundo malo,

a quien fía su regalo tan seguro,

que no se rompa el muro de sus paces;

oh mundo, cómo aplaces a la entrada,

mas tienes la salida tan extraña,

tan triste y peligrosa que me espanto

de ver que puedan tanto tus halagos,

estando dos mil males a la puerta.

¡Ay, fray Lorenzo! De cierta Dios se deja,

mas ¡ay del que sin Dios de Dios se aleja!

Salen Ismael y Abenjufar, moros; cautívanlos.

Ismael.

Dentro de Numidia estamos,

mas pido a Alá por caricias

que no nos den las albricias

según el placer llevamos.

Abenjufar.

Solimán ya habrá vencido

y es dislate asegundo

y andar los dos vagamundo,

perdidos por un perdido.

Mas, ¿qué digo? Son cristianos

estos caminantes.

Y les asen.

Ismael.

Sí.

Abenjufar.

Eso, por aventura, sí;

daos a prisión, villanos.

Ismael.

Tened, ¿quién sois? Por mí os juro

ser consejo vano y raso

ir los hombres paso a paso

do ningún paso es seguro.

¿A quién buscáis?

Pang. 34

Fray Anselmo.

Aun cuitado,

que por noticia del cielo

sabes que en este suelo

estorba más el pecado,

y porque la mitad dél

toca a entrambos, le buscamos.

Abenjufar.

Destos devotos contemplamos

muerto en poder del rey,

que a gente de esos motivos

la muerte le da en comida,

y guarde Dios con vida,

por lo menos vais cautivos.

Fray Anselmo.

Extraño dolor se ofrece,

mas Dios el suceso abone.

Ismael.

Quien al peligro se pone

en el peligro perece.

Fray Lorenzo.

Marchad, capilludos, tente,

morillo de menos fruto

que seco arroyuelo enjuto,

al que va sediento se asiente;

que si el ejército entero

a los dos acometiera,

yo solo os descompusiera

con cinco palmos de acero.

Que sois al fin africanos,

y tenéis para mi mengua

mucha arrogancia en la lengua

y poca fuerza en las manos.

Fray Anselmo.

De gracia os pido, paciencia.

Fray Lorenzo.

¿Qué paciencia he de tener,

padre guardián, si ayer

almorcé libre en Valencia

y ahora en Argel me veo?

Sino a veros, y pesadumbre,

por su culpa.

Fray Anselmo.

Dios le alumbre.

Fray Lorenzo.

Yo soy malo y Dios es bueno.

Fray Anselmo.

No se mate.

Fray Lorenzo.

No me mato,

padre; pero mucho siento

sola una hora de tormento

por un apóstata ingrato

que le pudiera dejar

perdido para quien es.

Fray Anselmo.

Si le llamé hijo un mes,

¿no le tengo de buscar

sobre que estaba a mi cargo?

Pues, ¿qué cuenta daré dél?

Fray Lorenzo.

Buena queja está en Argel,

de que le verá, me encargo.

Ismael.

Vamos al campo, caminen.

Fray Anselmo.

Sufra vuestra reverencia.

Fray Lorenzo.

Sufriré, mas ¿qué paciencia

habrá que no desatinen?

Abenjufar.

¿O como viento amansallo

con pavor y no con voces?

Fray Lorenzo.

O como remato a coces

al perro.

Fray Anselmo.

¡Desgracias!

Fray Lorenzo.

Callo.

Y suenan cajas.

Ismael.

El asalto se está dando

a la famosa ciudad.

Dentro.

El flaco muro escalad,

que está la ocasión llamando

a ellos, muera el tirano.

Ismael.

Allí se ha de ver mi espada.

Vanse, y sale al muro el Rey de Argel.

Rey.

Llore mi ciudad cercada

por un alevoso hermano.

Llégate al muro famoso,

cruel Solimán.

Salen Solimán y Esteban, con rodelas y espadas.

Esteban.

Lleguemos,

y estas piedras abrasemos.

Delisolimán.

Basta mi fuego y mis celos.

Rey.

¿Qué quieres de Argel?

Delisolimán.

Rendilla.

Esteban.

Viene a coronarse en ella,

y a cobrar su esposa bella,

si trata de resistilla,

y yo vengo en su favor.

Pang. 35

Rey.

pues es un rayo del cielo

no soy sombrero que suelo

allanarme por temor

Esteban.

beras presto una bentisca

de flechas

Rey.

quien la promete

Esteban.

este africano bonete

que fue capilla francisca

y ierno soy de soliman

que bengo a bencer por el

Rey.

pues a larma, alarma arjel

Delisolimán.

gritos dastes, gritos dan

pero pocos golpes beo

Rey.

otros te hare que beas

si cuerpo a cuerpo peleas

y cuerpo, a cuerpo, peleo

no mueran tantos soldados

acabemos la batalla

los dos

Esteban.

es abentuvalla

mueran todos los cercados

Rey.

si me vensieres corona

te preste dentro de Arjel

yo no Renuncio del

tu derecho en mi persona

Delisolimán.

con tal que si me venciere

mi hija y mujer me des

Rey.

con ese trato sea pues

Delisolimán.

seras Rey si le cumplieres

Rey.

y la batalla a de ser

solo un encuentro de lanca

Delisolimán.

ya me das mas esperanca

Rey.

yo la tengo de bencer

entra en arjel con seguro

Delisolimán.

toda mi gente adentrar

Rey.

primero se an de jurar

estas treguas

Delisolimán.

yo las juro

Esteban.

as echo un gran desbario

Delisolimán.

conoces mi esfuerço mal

Esteban.

arma tu cuerpo Real

que se acerca el desafio

Jornada tercera

Pang. 36

Jornada tercera, tocan y salen los de- safiados Armados con lancas, son Jueces esteban, y mahomad, sien tan se los Jueces

Delisolimán.

los Jueces d'esta batalla

son mi yerno y mahomad

Rey.

resta justicia haced

Esteban.

solo falta comencalla

tocan Justan y quiebran las lancas quedan de sus puestos

Mahomad.

encuentro ygual y bien echo

tomen las segundas lancas

dan les lancas y delisoliman açe caer al Rej y quiebra la lanca

Esteban.

que de banas esperancas

como el viento se an desecho.

vencido es el Rej

Rey.

la espada

lo acabara de decir

Mahomad.

no ay espada que pedir

porque quedo reserbada

y quien bien tiene y mal escoge

por justa ley se rrequiere

que cuando mal le viniere

ni se indine, ni se enoje

Esteban.

Vi ba el nuevo Rey de Arjel

y Vi ba esteban de Hungría

pues tu hierno y algundia

a de Reynar despues del

Pang. 37

Delisolimán.

Entrégate a mi prisión.

Rey.

¡Ah, variable fortuna!

Esteban.

No hay seguridad ninguna,

todo el mundo es sin razón.

Delisolimán.

Llevalde preso a la torre

más fuerte de la ciudad.

Rey.

Siempre cedió a la verdad

y a la justicia socorre;

el reino quite a mi ser,

y mi ser me le quita.

Delisolimán.

Un trofeo en la mezquita

poned del triunfo que gano.

Llevan al Rey.

Delisolimán.

Y mi esposa, si está presa,

tome posesión del reino

donde nuevamente reino,

que mi voluntad es esa;

y juren por sucesor

después de mi vida a Alí,

que Esteban se llama ansí,

nombre digno a su valor.

Tocan, dicen dentro. ¡Viva Solimán!, y sa- len los moros con los frailes.

Ismael.

Largos años la victoria

y el reino africano goces,

hoy que es día de tu gloria,

ya la fortuna conoces,

su apasionada notoria.

Estos presos te presento

que Muley y yo vencimos.

Fray Lorenzo.

Antes nos prendisteis ciento.

Fray Anselmo.

A tu presencia venimos.

Delisolimán.

Vuestra visita consiento,

que no es poco, sois cristianos.

Fray Lorenzo.

Sí, por la gracia de Dios.

Delisolimán.

¿Sois deudos?

Fray Lorenzo.

Somos, señor.

Esteban.

Mis frailes son estos dos,

húngaros entre africanos.

¡Padres!

Fray Anselmo.

¡Hijo deseado!

Esteban.

Si ojos tenéis, creed

que por haberlas dejado,

ayer barrí vuestras celdas

y hoy me veis coronado.

Fray Lorenzo.

¡A Pedro el novicio es,

padre guardián!

Esteban.

¿Qué suerte

os trujo a verme después

que del caso de la muerte

saqué vencedor los pies?

¿O venís a renegar

para salvaros también?

Fray Lorenzo.

¡Jesús!

Fray Anselmo.

Véngote a buscar,

hijo que te quiero bien,

por no verte despeñar.

Esteban.

Yo de este fraile me espanto,

que en tu bárbara porfía

ciego perseveres tanto.

Pang. 38

Esteban.

porque nos a todos envía

del cielo Dios su Ángel santo.

Fray Lorenzo.

Padre, quien por el voto

cante los salmos devotos

que el cielo, aunque sordo, oyó,

lo que al tiempo de los votos

dice en capítulo, yo,

y nuestros novicios cría,

padre fray Ángel mortal,

nuestra santa compañía

te eligirá general

de la provincia de Hungría.

Fray Anselmo.

Fiel caudillo fue Moisén

y de Datán y Abirón

ruines sucesos se ven.

Esteban.

Los que ves, húngaros son,

quiero que libres estén.

Delisolimán.

Esténlo, pues gustas dello.

Mahomad.

Celinda te viene a ver.

Delisolimán.

Venga a enlazar el su cuello,

de la más bella mujer

que ha calentado el sol bello.

Entran Belinda y Taraja y su hija.

Esteban.

Ver esta dama deseo

por lo que della he sabido.

Selinda.

Tu venturoso trofeo,

dulce esposo y fiel marido,

porque sé tu esfuerzo, creo

dicen que eres rey de Argel,

y no es mucho que lo seas

pues eres príncipe en él.

Esteban.

En su presencia son feas

las colores del clavel.

Delisolimán.

Celos, rabia, furia, enojos,

desesperación, tormentos,

sospechas vanas, antojos,

huyeron en un momento

con un rayo de tus ojos.

Cual coronada de estrellas

la noche lóbrega reina

sobre el campo y flores bellas,

hasta que el alba la peina

y llueve aljófar sobre ellas,

que en el punto que despunta,

huye la tiniebla negra

y aun antes si la barrunta,

y tanto a la tierra alegra,

cuanto estuvo antes difunta;

tal yo, que haciéndome cargo

de los pasados enojos,

estaba triste y amargo,

con un mirar de tus ojos

me has dado luz y descargo.

Dame los rayos luceros

que en África resplandeces.

Pang. 39

Selinda.

Los tuyos dulces espero.

Delisolimán.

Quiérote como mereces.

Selinda.

Y como debo te quiero.

y abrázanse

Delisolimán.

Daraja, reconoced

a vuestro esposo.

Daraja.

A mi esposo.

Delisolimán.

Por tal desde hoy le tened,

que de un hierro valeroso

me ha hecho el cielo merced.

Nuevamente se convierte

al gran Alá soberano

el Dano robusto y fuerte,

ya moro, que fue cristiano.

Mirad si es buena su suerte.

Daraja.

Yo le recibo por tal

y en ser de vos elegido

sé que no me estará mal,

que en su talle he conocido

ser hombre muy principal.

Selinda.

¿Y estos extranjeros?

Esteban.

Son

de mi nación alemanes.

Selinda.

¿Y eres tú de esa nación?

Esteban.

Allí fueron mis desmanes

y aquí mis venturas son.

Selinda.

Si tienes sangre de Hungría,

no serás sangre leal.

Díceme mi fantasía

que este me ha hecho algún mal

y ha de hacérmele algún día;

en el punto que le vi

me dio un sobresalto extraño.

Esteban.

Estaréis, padres, aquí

sin recibir algún daño

del rey de Argel ni de mí;

y porque os debo amistad

y estáis en Argel cativa,

dejad vuestra ceguedad,

porque Mahoma predica

de Dios la pura verdad.

Delisolimán.

Virtud tiene milagrosa.

Selinda.

Algo tiene de traidor.

Daraja.

Calla, lengua escandalosa.

Fray Lorenzo.

¡Donoso predicador,

Mahoma, y verdad donosa!

Delisolimán.

Entremos en la mezquita;

daremos gracias a Alá

desta merced infinita.

Selinda.

Pena el cautivo me da,

pero el reino me la quita.

No sé si diga a mi esposo

su muerte. Daréle pena,

mas el saberla es forzoso.

Sale Gerardo.

Gerardo.

A darte la norabuena

del nuevo estado dichoso

me levanté de la cama

adonde estaba ferido.

Mil años goces tu fama.

Pang. 40

Selinda.

¿No eres Gerardo?

Gerardo.

Te he servido

con mi sangre casta dama.

Selinda.

Los brazos te quiero dar,

que por muerto te juzgaba.

Llega, vuélveme a abrazar.

Abrázale.

Gerardo.

En un cautivo no acaba

tan fácilmente el penar.

Este nuevo renegado

me restituyó la vida,

pero ya me la ha quitado.

Selinda.

¿Cómo?

Gerardo.

Con la fe rompida

a Cristo crucificado,

que tanta pena me dio

que no puedo encarecerte,

al punto que me llegó.

Esteban.

¡Cuántas veces vuelvo a verte

me admiro!

Gerardo.

¿De pena?

Esteban.

No.

Gerardo.

¿Pues de qué?

Esteban.

De confusión,

porque hallo en tu semblante,

y hasta en tu conversación,

un retrato semejante.

Gerardo.

¿A quién? Dilo.

Aparte.

Esteban.

A mi traición.

Si este no es mi padre estoy

falto de conocimiento.

Delisolimán.

Vamos, amigos, que hoy

se alegrará mi pensamiento.

¡Viva el rey!

Esteban.

Confuso voy.

Vanse, y quédanse los frailes solos.

Fray Anselmo.

Padre, póngase a una parte

y ruegue a Dios sumilmente

por Esteban.

Fray Lorenzo.

Que me aparte,

padre, ni que me atormente,

como puedo, de mi parte,

creo que ha de ser sin fruto.

Fray Anselmo.

¿Ya pierde la confianza?

Fray Lorenzo.

En esto estoy resoluto,

mas pediré a Dios venganza

deste tirano absoluto.

Apártanse y arrodíllanse.

Fray Anselmo.

Virgen divina y pura,

relicario de Dios, santa morada,

donde por la criatura

a muerte por su culpa condenada,

encarnó el Verbo santo:

llegue a vos mi oración envuelta en llanto

deste novicio mío,

alumbrad, pues, estrella, que se anega,

ya quebrado el navío

de la fe que juró, y avaniega

está su vida en calma,

Pang. 41

Fray Anselmo.

Sangre le costó a Dios, guárdale el alma.

Con música se descubre una cortina,

estará María sentada en una coluna,

y tendrá por remate una cruz

grande.

María.

Anselmo, lo que me pides

haré con gran voluntad.

¿Qué pides más?

Fray Anselmo.

Claridad

del cielo, que no me olvides.

María.

Cree que estoy obligada

a Esteban.

Fray Anselmo.

¿Por qué razón?

María.

Porque fui en su negación

como amiga reservada,

y no puedo olvidar yo

que por deudas claras mías

las muchas avemarías

que en mi Rosario rezó;

y si la cruz soberana

de mi hijo está ofendida,

en ella dará la vida

Esteban de buena gana;

y sabe la misma cruz

si su verdad ha ofendido,

que le engañó, convertido

Satán en ángel de luz,

juntó al ángel las figuras

y lleno de estrellas de oro,

le dijo que la del moro

era la fe más segura;

y si hizo una traición

a su Dios, tan ciego estaba

que pensó que mejoraba

su vida y su religión.

Mas ya está desengañado,

que yo le desengañé,

y en defensa de su fe

morirá crucificado;

y esta es la dichosa hora

que como fiel penitente

de lo hecho se arrepiente

y a Dios trino y uno adora.

Entran perros a hacer

grandes extremos cristianos.

Fray Anselmo.

Prenda que está en vuestras manos,

¿cómo se podrá perder?

Con música se entra María y queda

la cruz descubierta.

Fray Anselmo.

Vamos, fray Lorenzo, y quede

memoria deste suceso:

cruz sagrada, tus pies beso,

que saben lo que Dios puede.

Y pues sirves de navío

en el mar del mundo puesto,

un mártir espera presto,

hónrale, pues, fray Lorenzo.

Vanse, y sale Esteban desnudándose

el vestido de moro.

Pang. 42

Ve la cruz y dice de rodillas:

Esteban.

Afuera galas traidoras,

marlotas, bonetes viles;

afuera mundanos triunfos,

que deshonráis al que os sigue;

que la Virgen mi señora,

madre por mi bien y Virgen,

me ha desengañado el alma

para que a su hijo imite,

ya sé, aquel ángel soberbio

vestido de ángel humilde,

me persuadió que siguiese

la secta que África sigue,

y en señas del desengaño

busco la cruz, que me dice

que he de hallar en Argel,

adonde me crucifiquen.

Estandarte soberano,

antes infame y humilde

instrumento de desprecio

cuando desprecios tuviste;

y ahora honra del cristiano

y báculo del pontífice,

remate de su corona

y pectoral que cuelga y viste,

préciense los babilonios

de sus blasones insignes:

palomas en sus banderas

con estoques blancos pinten,

sus águilas los romanos,

y los griegos sus esfinges,

sus leones los ingleses,

y los franceses sus lises;

que el cielo trae por divisa,

con que los suyos distingues,

cruz y cordero en un campo;

porque mejor se divisen

con la cruz a las espaldas

que la hace a quien la sigue,

desnudo el cordero en ella,

que aunque es hábito no visto,

eres, oh cruz, tan honrada,

que a cualquiera que recibes

le ensalzas y le levantas;

después que a Dios recibiste,

levantástele por rey

con título que publique

a las naciones del mundo

que el mundo gobierna y rige:

en ti, el infierno, y el cielo

sabe que se le arrodillen

que un rey coronado en ti

este vasallaje pide;

fuiste el balcón del rescate

donde los cautivos tristes

pagando Dios de contado

salieron sueltos y libres;

fuiste milagrosa barca

cuyo contrabajo humilde,

con las clavijas y clavos

hicieron llegar a ti, que

fuiste mástil de la iglesia

y gobernalle que rige

esta nave de San Pedro

entre sirtes y Caribdis;

por aquel que en ti se atreve

Pang. 43

Esteban.

como al de Circe, Ulises,

no temerá las sirenas

aunque dulcemente silben,

pues si esto es ansí, cruz santa,

estos mis brazos recibe

hasta que para los tuyos

de tus pies santos me quiten,

y para el gran león

que muerto en ti eterno vive,

de no dejarte un momento

hasta que al cielo me envíes.

Abrázase de rodillas con la cruz y salen Solimán y Mahomad y los turcos y tómale.

Delisolimán.

Buscadle, al traidor, y muera,

pues goza indigno la vida

quien en la fe recibida

cual debe no persevera.

¿Vistes mudanza tan nueva

dentro en los muros de Argel?

Mahomad.

Aquí está.

Delisolimán.

Muera infiel,

antes que el pueblo se mueva.

Mahomad.

¡A la cruz de su profeta

asido está arrodillado!

Esteban.

Sed vos para un renegado,

cruz santa, rama quieta.

Delisolimán.

Como engañoso cristiano

ha hecho burla de mí.

Esteban.

Mirad que la tengo aquí

que soy bautizado y un húngaro.

Delisolimán.

Sacadle de en ella.

Esteban.

Consiento

tu sentencia en mi favor,

y quien me ayudó, traidor,

dé a mi arrepentimiento,

y tú, que en ángel de luz

Satán, me hablaste en Hungría,

hoy verás la infamia mía

acreditada en la cruz;

mi perdición pretendiste,

pero convencerte quiero

que Cristo es Dios verdadero

y tú eras falso y mentiste,

la individua Trinidad

confieso, aunque fui traidor,

oyendo a un predicador

que jamás dijo verdad.

Esto confieso, esto creo,

y a ti, amada cruz santa,

en tus brazos me levanta,

que ensangrentarlos deseo.

Delisolimán.

Manos a la tierra, ¡ea!

Experimente mi rigor

ese infiel, despojo sea,

que cruel su traición fiera

pague, siendo apedreado,

y luego crucificado

como su profeta muera.

¡Llevalde, llevalde!

Esteban.

Vamos,

y acrecentad mi hacienda

con una honrosa encomienda

que los fieles deseamos.

Pang. 44

Delisolimán.

Ya no hay más que esperar,

convenza mi justa ira.

Esteban.

Cruel Satán, tu mentira

salga hoy a condenar.

Pásenle y llévanle como que le apedrean y cúbrase la cruz, y vanse todos, sale Gerardo y los frailes.

Gerardo.

Por mis ojos vi el suceso

más venturoso y honrado

que la fortuna me ha dado.

Diez años ha que estoy preso,

con públicas voces dijo,

alzando al cielo las manos:

cristiano soy, africanos.

Mirad, padres, dio a un hijo

a quien por moro tenía,

convertido a la verdad.

¿Qué dicha o felicidad

puede igualarse a la mía?

Fray Anselmo.

Que es tu hijo santo, a Dios.

Gerardo.

Eslo, y por tal lo recibo;

aunque estoy por él cautivo.

Fray Anselmo.

Padre y hijo son los dos.

Fray Lorenzo.

A Dios se den

infinitas alabanzas.

Gerardo.

Cumplidas mis esperanzas,

mis ojos llorosos ven

y dícenme que el tirano

procura que Esteban muera.

Fray Anselmo.

Un hijo mártir espera.

Bástame un hijo cristiano.

Tocan música, y están crucificando a Esteban en la cruz, dicen:

Fray Anselmo.

¿Qué música santa es esta

que en los altos aires suena?

Dice dentro Esteban

Esteban.

Dulce día de mi pena,

hagamos gloriosa fiesta.

Fray Anselmo.

Otra vez vuelve a sonar

la música soberana.

y torna la música

Esteban.

Escuchad, sangre cristiana,

que os dice el cielo un cantar.

Cantarán dentro este romance

Por la conversión de Esteban,

glorioso mártir de Hungría,

que muere en cruz como Cristo,

el cielo se regocija;

óyense voces sonoras

en la sagrada capilla,

en lo que vierte la sangre

y en lo que acaba la vida;

y el paciente mártir tiene

los ojos mansos y mira.

Pang. 45

Abierto un muro en el cielo

que Esteban en todos frisas

y con su sangre limpia

Argel se baña y se enriquece Hungría.

En acabando de cantar tocarán las chirimías y se descubrirá Esteban crucificado y admiraránse los frailes y Gerardo.

Fray Anselmo.

¡Oh, gran Esteban, ya eres

capaz de la eterna gloria,

pues en señal de victoria

canta el cielo cuando mueres!

Esteban.

Los que os halláis a mi muerte,

no tengáis, pues no lo siento,

lástima de mi tormento,

sino envidia de mi muerte;

rogad, padre guardián,

a Dios que me acabe en bien.

Fray Anselmo.

Montes de Jerusalén

los de Argel siguiendo os van.

Esteban.

Llamadme a mi padre.

Gerardo.

Hijo,

en tu presencia me ves.

Esteban.

Gerardo, mi padre es,

que la Virgen me lo dijo,

y yo le reconocí

cuando por mi buena suerte

le excusé una vez la muerte,

cuando maltratar le vi.

Mal hijo he sido, confieso

mi inobediencia.

Gerardo.

Y apagas

con esas dichosas llagas

lo que a Dios debes, en eso.

Esteban.

Perdonadme, padre mío,

pues arrepentido muero

en el sagrado madero

por quien salvarme confío,

y vos, bondad soberana,

olvidad mis culpas graves.

Fray Anselmo.

¡Gran penitente!

Esteban.

Ya sabes,

padre, que vendí a mi hermana;

esto me ha de perdonar,

supuesto que ha de cobralla.

Gerardo.

Con sangre quiero compralla.

Esteban.

Menos precio ha de costar.

Cristo Dios, hombre por vos,

muero en esta cruz contento,

y en medio de mis tormentos

os reconozco por Dios.

Tengo por clara verdad

que redimisteis el mundo

con sangre, siendo el segundo

en la Santa Trinidad.

En esta fe muero y vivo;

si os agrado y no os ofendo,

a mi padre os encomiendo,

que queda en Argel cautivo.

Pang. 46

Esteban.

y pues su bondad cristiana

tenéis ya tan conocida,

no le llaméis a otra vida

hasta que halle a mi señora.

A la católica Hungría

en mi nombre haced favor,

y en vuestras manos, Señor,

encomiendo el alma mía.

Muere, tocan un poco la música.

Fray Anselmo.

Ya es muerto, ya goza el cielo

aquel alma soberana.

Gerardo.

Matizad sangre cristiana

mis canas, la cruz y el suelo.

Abrácase Jerardo con la cruz y los frailes con él, y entran Delisolyma, Celinda, Mahomad, Ismael, Abenfafaz.

Delisolimán.

Habéis de ver el castigo

que hice dar en Arjel

a un moro y cristiano infiel,

siempre engañoso conmigo,

como su profeta ha muerto.

Selinda.

Gran Dios es el que a esto obliga.

Fray Anselmo.

África infiel, enemiga,

roba este tesoro abierto.

Selinda.

Jerardo, ¿cómo lamentas

tanto por este cristiano?

Gerardo.

Siento como padre humano.

Selinda.

Si eres padre, es bien que sientas.

Gerardo.

Ya tendréis memoria, Reyes,

si no os la ha robado el tiempo,

que os conté mi historia triste

luego que entré en este reino,

y os dije que tuve un hijo

inobediente, soberbio,

ingrato a mis beneficios,

aunque más a los del cielo;

que llegó su inobediencia,

os dije, a tan grande estremo

que una hija de cinco años

vendió a un africano perro,

y que, saliendo a buscalla,

en Cicilia me prendieron

y preso viví diez años

en la ciudad de Marruecos;

pues este hijo insolente,

cruel, ingrato, soberbio,

le hallé en África, Reyes,

renegado por lo menos.

Negó a Dios, negó su ley,

pero arrepentido dello,

como imitador de Cristo,

hoy en esta cruz ha muerto.

Este, en efeto, es mi hijo,

y por dichoso me tengo

pues que merezco ser padre.

Pang. 47

Gerardo.

de quien ya vive en el cielo,

éste me vendió la sangre

en mi hija; ya le veo

verter en la cruz la suya,

y en vella verter me alegro.

Selinda.

Y a la razón no consientes

que yo me encubra más tiempo.

Yo soy tu hija, Gerardo,

aquella que te vendieron.

Mi hermano es el mártir santo

que ensangrentado contemplo,

a quien perdonó el delito

que hizo en venderme a un perro.

El que me compró me dijo

toda la historia y suceso,

y supe que era cristiana,

y esta fe profeso y tengo.

Helo encubierto hasta ahora,

y el Príncipe de este Reino

prendado de mi hermosura

casó conmigo, acéptelo,

y por no desagradalle

mi religión he encubierto,

y encubrí que era tu hija

aunque te conocí luego.

Rey de Argel, yo soy cristiana,

y tú también has de serlo,

pues son católicos, Rey,

tu esposa, cuñado y suegro.

Delisolimán.

Si tú, Selinda, lo eres,

yo lo quiero ser por ti.

Gerardo.

¡Que tal cosa merecí

de ejemplo de las mujeres!

¿Es posible que mi suerte

tanto bien me concedió?

Mahomad.

También soy cristiano yo.

Fray Anselmo.

¡Todo el Reino se convierte!

No ha visto el mundo jamás

suceso tan peregrino.

Delisolimán.

Confieso a Dios Uno y Trino.

Fray Lorenzo.

Lucero de Argel serás.

Delisolimán.

Siempre aficionado fui

a los que sigue el cristiano.

Salga libre el Rey mi señor

y reine en Argel por mí,

que yo pues en este día

nueva religión apruebo

para vivir como debo,

quiero vivir en Hungría.

Flétese un navío y vuele

con mi familia cristiana.

Gerardo.

Mártir, ya hallé a tu hermana

que en tu ausencia me consuele.

Delisolimán.

El cuerpo de mi cuñado

tengo de llevar conmigo,

Fray Anselmo.

quede el cielo por testigo.

Pang. 48

Gerardo.

Deste misterio sagrado

y désele a Dios la gloria

con cantares de alegría.

Esta es de Esteban de Hungría,

Senado ilustre, la historia.

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