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Texto digital de Escarramán (auto)

Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Escarramán (auto). BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/escarraman-0.

Primera página de la obra
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Última página de la obra
Última página de la obra

ESCARRAMÁN (AUTO)

Jornada primera

Pag. 1

Lista de personajes dividida en dos columnas:

Amor divino La Gracia El hombre Lujuria El pecado Carne Deleite Gula Rigor Precio, apetito, Desesperado Herejía Culpa Lascivia Penitencia Ruido

Salen primero La Gracia y el hombre con espada desnuda.

Gracia.

Que a Dios quieres oponerte.

Hombre.

Mi gusto es Dios, ese sigo.

Gracia.

Teme, aunque robusto y fuerte,

al riguroso castigo

de Dios, que hay infierno y muerte;

mira que tu mismo nombre

dice que también es tierra;

considera, aunque te asombre,

que hombre quiere decir tierra,

y si es tierra, ¿qué es el hombre?

Adán en la lengua hebrea

es tierra, y si en él están

todos, es bien que se vea

que los hombres son Adán,

y no hay quien a Adán no sea.

Esa suerte y juventud

Pag. 2

Graciosa.

Con ese ademán bizarro,

lisonja de la salud,

es barro y breve de un barrio

es quebradiza virtud.

¡Ay, hombre!

Sombra.

Muerto es, que a mí

tan vil nombre no me dan,

ni de esa materia fui.

Yo me llamo Escarramán.

Graciosa.

Perderte he si es ansí.

Sombra.

Gracia, si Gracia te llamas,

como desgraciada estás;

conmigo siempre me infamas.

Vive Cristo, que jamás

me has de ver.

Graciosa.

Eternas llamas

te esperan en fuego eterno,

hombre, mira que me pierdes

y que de tu mal gobierno

tengo ventura que te acuerdes

en la cárcel del infierno.

Sombra.

¿A mí meterme en la trena?

¿Qué jura, se ha de atrever?

De locura estás llena,

y si no fueras mujer,

por Cristo...

Graciosa.

La lengua enfrena,

que los que valientes son

y como tú destrozados

Pag. 3

Graciosa.

de alma, virtud y razón

mueren ahorcados y heridos

como Caín y Absalón.

Dime: ¿quién en ser carnal

y en ser homicida ha dado

voto tan blasfemo y bestial

que no haya siempre acabado

entre sus vicios en mal?

Mira a aquel lascivo Amón

por que mejor te gobiernes;

mira aun a Salomón,

a Baltasar y a Holofernes,

que vivos ejemplos son.

Mira un poderoso Amán

en una horca pendiente,

que este fin los vicios dan.

Hombre.

Y es más que todos valiente

tu querido Escarramán.

Claro está que hombre nacido

dél se tiene de atrever;

yo he contrastado y vencido

la más honesta mujer

que ha muerto y ha desmentido.

Yo forcé a Dina en Siquén,

en su palacio a Tamar,

gocé a Bersabé también,

yo robé a un Baltasar,

vendí a Josef en Rubén.

Pag. 4

Escarramán.

Yo hice burla de Noé

después de haberle brindado;

yo a un becerro idolatré;

yo el Jordán y el mar airado

a enjutas plantas pasé.

Yo en las culpas infinitas

de Nínive libre anduve,

y aunque gratos ninivitas,

llorar, sin llorar estuve.

Yo deshice amalequitas,

ciudades he destruido

siendo más que el tiempo fuertes;

y al fin graves he cometido

fuerzas, latrocinios, muertes,

y con todo me he salido.

Y nuevamente me dan

por mi valor, tres divino,

el nombre de Escarramán,

y con muy justas razones

las tres cuadrando me están.

La grandeza que en mí ves

y esta cara vida mía

mañana enmendar verán,

mas amo el vicio, porfío,

llámome el Escarramán

hasta que llegue este día.

Hay un verso tachado bajo "las tres cuadrando me están" y otras dos líneas tachadas al final de la página que resultan ilegibles.

Pag. 5

En la parte superior de la página hay tres versos tachados e ilegibles. En el segundo verso del parlamento, la palabra "sepultado" está tachada y se ha escrito "ciego" a su derecha; y se adopta la corrección "ciego".

Gracia.

¡Ay, hombre y Escarramán,

en tus vicios ciego,

que ellos tal nombre te dan!

Los áspides del pecado

en tus orejas están.

Vuélvete a mí, pues mis ojos

son divinos y de palomas;

en sus divinos despojos,

te embriagará un trago, toma

y deja tragos de enojos.

De cabras mis dientes son

y dos cintas mis dos labios,

tintos en grana de Edom;

vence en tan fieros agravios

tu maldita inclinación.

Mis ojos resplandecientes

son más que el sol muy gallardos,

cuerpo de torre entre dos puentes,

mi olor de azucena y nardo

del Jordán en las corrientes.

Morena soy, mas no ajena

de bríos que en mí verán,

que si la tierra morena

es abundante de pan,

de pan del cielo estoy llena.

Pag. 6

Gracia.

dejaros deleites vanos.

Hombre.

¡Qué enfados, a aquestas!

Suelta.

Gracia.

¿Pues en mí pones las manos?

Hombre.

Los pies pondré, que es modo.

Gracia.

¿Qué desengaños más claros

para entender que en tus vicios

estás ciego y pertinaz?

El cielo de sus dos quicios

se desencaje.

El Amor divino al encuentro.

Amor.

Paz, paz

sea aquí.

Gracia.

Tus beneficios

al hombre que en todo yerra

de esta suerte está pagando.

Amor.

¿Quién del cielo te destierra,

cuando paz voy publicando,

tú me recibes con guerra?

¿Qué es esto? Gracia a tus pies,

y tú descompuesto ansí,

hombre ingrato y descortés.

Hombre.

Vete y no quieras que en ti

haga otro tanto.

Amor.

¿Pues

la paz que me has prometido?

¿Esta es la fidelidad

de ser agradecido,

vida, camino y verdad?

Pag. 7

Amor.

soy, y jamás me has seguido.

Hombre ingrato, di, ¿no adviertes

que en mi semejanza, a mí mismo,

te formé de tierra, y que es

un tu vida?

¿No sabes que te encerré

en murallas cristalinas

de cuatro soberbios ríos,

alcázares en que vivías?

¿No te libré de las aguas

cuando espumosos inicuos

a mi voz se desataron

de las cárceles que habitan?

¿No surgiste en una tabla

dentro de cuarenta días

donde lealtad me juraste?

Pues, ¿cómo presto te olvidas?

¿No te puse en libertad

cuando en Egipto vivías

en esclavitud, regando

de lágrimas tus mejillas?

¿No se abrió con una vara

senda y calle el mar, que engrifa

gigantes de olas al cielo

que un castillo parecían?

En raudal de una piedra,

cuando sediento venías,

Pag. 8

Amor.

agua trasparente y limpia

cuando en el desierto estabas

a tus pies no te servían

el maná en menudo aljófar

pues cómo d'esto te olvidas

cuando en la transmigración

de Babilonia pendían

de sauces los instrumentos

y llorabas y gemías

no te di una hermosa Ester

que te salve y te redima

por cuya ocasión te sacaron

los partos, persas y litas

de un encierro prolijo y largo

por mi Judit no te libré

por ti no detuve el sol

pues cómo d'esto te olvidas

no sabes que siendo Dios

bajé por un soberano fíat

de una purísima Virgen

que el ángel dice: ave ancila

no sabes que en sus entrañas

siendo palabra divina

me hice carne, y por salvarte

contigo esta carne habita

no he padecido por ti

entre injurias infinitas

tuve sed, cansancio y hambre

pues cómo d'esto te olvidas

Pag. 9

Hombre.

Déjame, que andas cansado,

cansándome cada día

con los bienes que me has hecho

cuando yo no los pedía.

Si en cara me das con ellos,

di para qué los hacías;

que el beneficio y merced,

luego los nubes olvidan,

y pidiéndole de gracias,

no es justo que las repitas

cada momento.

Amor.

Ay, hermano, truecas por la paz la ira.

Hombre.

Tengas, egregor el agua

de Cristo que se avecina,

que una majada te dé.

Amor.

Ay, ingrato.

Hombre.

Ya me amotinas.

¿Él sabe quién es el Hombre,

que le habla? Si le mira

con rigor le matará,

que trae la muerte en la vista.

Amor.

No llorando, que yo soy...

Hombre.

Ya lo sé, sin que lo digan.

Soy el bravo Escarramán

de quien tiemblan las provincias

del mundo, y cuando me calo

el gamón, en la altiva

peña, yo el respeto empuño,

que espanta y atemoriza.

Pag. 10

Hombre.

Y aun te revuelvo en brazos,

no hay cielos que me resistan

y si de noble te precias,

y si lo que dices, y afirmas

que eres Dios omnipotente,

Amor.

quiero que conmigo riñas.

Hombre.

Yo contigo quiero paz,

yo guerra y de verte librado

desta ingrata, de mis manos

Amor.

escápate esposa mía.

Gracia.

Posible es divino Amor

que ames tanto a este homicida,

a este traidor a este aleve,

Vase.

Hombre.

aguarda ingrata por vida

de

Amor.

no pases adelante.

Hombre.

toda la humana malicia

Amor.

contigo riñe,

Hombre.

y contigo

toda la bondad sencilla

casada del cordón

Amor.

deja que

no querría.

Hombre.

Pero es fuerza el defenderme

no hay defensa a mi porfía

Amor.

en mi pelea el amor

Hombre.

en mi pelea la envidia

Amor.

en mi Dios,

Hombre.

en mí el demonio.

Amor.

Bien tus hechos lo publican.

Pag. 11

Hombre.

A mí me ayuda el infierno.

Amor.

Nadie a mí, que en este día

todos me han desamparado,

hasta el Padre Eterno.

Hombre.

Libra

tus pies de aquesta estocada.

Amor.

¡Ay ingrato a los pies nuestros!

Hombre.

Pues reparan las manos.

Amor.

Sí haré, pero están heridas.

Hombre.

Tarde acudiste al reparo.

Acabas, Amor de vencida.

Amor.

A ti te hace el mundo espaldas.

Hombre.

A mí nadie.

Vase a arrimar.

Amor.

A esa cruz quiero arrimarme,

por tenerlas defendidas,

que no las pienso volver,

pero hasta perder la vida.

Hombre.

Pues quiero ver si la cruz

de esta estocada te libra.

Amor.

¡Ay, que me has abierto el pecho!

Muerto soy, contempla y mira,

hombre ingrato, cuál me has puesto,

dándome tales heridas.

Suba a la cruz el Amor y rasgase la túnica turquí y con una blanca quede crucificado con las llagas y de antes chirimías.

Música.

Bajad, ángeles del cielo,

en escuadras vengativas,

y defended nuestro rey,

Pag. 12

Vase y quede en el suelo caído.

Música.

de las humanas malicias.

Vase.

Hombre.

Agora conoceréis

el valor del hombre, grita,

suena; a la iglesia me acojo,

que pienso que de la justicia,

si llega a la resistencia,

muera todo el mundo y viva

solo Escarramán el bravo,

es quien mata y acuchilla.

Sale el Rigor.

Amor.

Hombre, espera, aguarda, escucha,

que aunque me has hecho esta afrenta,

con los dos brazos abiertos

te aguardo para que vuelvas.

Las heridas que me has dado

no son heridas, son puertas

por donde puedas entrar

al sagrado que deseas;

si las iglesias buscando,

ven aquí, que soy la iglesia,

y de par en par las tengo

hasta mi sagrario abiertas.

Hombre, ya que me has herido,

vuelve y ten de mí clemencia,

cúrame de caridad,

pues tan herido me dejas.

Rigor.

Vuelve.

¿Qué hay, divino Amor?

Pag. 13

Rigor.

¿Cómo estás de esta manera?

¿Quién te ha maltratado ansí?

Amor.

El hombre.

Rigor.

¿Tienes clemencia?

Amor.

Agora le quiero más.

Rigor.

¿Por qué?

Amor.

Porque más me cuesta.

Rigor.

¿En pies y manos te ha herido?

Amor.

No, Rigor.

Rigor.

Las manos muestra,

que son estas.

Amor.

Jacintos

que, siendo hermosas piedras,

como soy el Cristo

de la Iglesia la cabeza

y su pontífice sumo,

me quiere adornar con ellas.

Rigor.

También el pecho te ha herido,

que los cielos consientan.

Amor.

No es, que es rosa

de lirios de nácar cubierta.

Santo Sabaot me llamo,

y en el día de la fiesta

siempre honraban a los santos

para que mejor parezcan,

y como ve que soy santo

y que hoy mi fiesta celebran,

con estas rojas me enrama.

Pag. 14

Rigor.

De los pies a la cabeza,

¿es posible que este ingrato

tan poca memoria tenga?

¿No me conoce, no sabe

cómo mi brazo se venga?

¿No soy yo el que con la espada

desenvainada y sangrienta,

le arrojé del Paraíso

condenándole a miseria?

¿No soy yo el que en el desierto

saqué en sierpes y en culebras

de sus cóncavos las aguas,

dándole muerte con ellas?

¿No soy el que sobre Datán

dejé caer las estrellas,

abrasando las ciudades?

¿Cómo de esto no se acuerda?

¿No soy yo el que en Babilonia

atropellé su soberbia,

y sembré la confusión

de tan diferentes lenguas?

¿No soy yo quien le hizo esclavo,

y puse en tanta miseria

que, para el vital sustento,

legumbres no hallaba apenas?

¿No soy yo el que, peregrino,

le derribé por la tierra,

y del sudor de su rostro...

Hay una acotación en el margen derecho que dice "con la espada". Hay una palabra tachada en el quinto verso "No soy yo el que [palabra tachada] con la espada".

Pag. 15

Rigor.

le hice con mayor fuerza,

no soy yo el que al infierno

le apercibo tantas penas,

no soy yo el rigor de Dios.

Cómo desto no se acuerda,

a la divina Justicia

voy a llamar porque vuelva,

y a ti puniendo a este loco

Amor en cárcel perpetua,

y a nos que de no sufrir

Amor tantas insolencias

en la cárcel del pecado,

este fementido muera.

Amor.

¡Ay, Rigor, duélete de él!

Rigor.

Si de él quieres que me duela,

¿cómo de ti no se duele

haciéndote tanta ofensa?

Amor.

Él hace como quien es,

y yo como quien espera.

Y no le prendan, Rigor.

Rigor.

Ya está echa la sentencia,

y han de prendelle sin falta.

Amor.

¡Ay, Hombre, y cómo me pesa!,

mas yo te rescataré

cuando mi Rigor te prenda,

que de Amor de Dios al Hombre

Pag. 16

Amor.

hay muy grande diferencia.

Salgan hombre, gula, apetito, deleite y el ruido.

Hombre.

La bayuca se ha de hundir.

Gula.

¡Qué valiente Escarramán!

¿Vienes huyendo?

Hombre.

¿Yo huir?

Por cierto que no me harán

volver atrás sin morir.

Ahí con un hombre arremetí,

que es uno y vale por dos,

y aun por tres, que le he herido.

Deleite.

¿Quién es?

Hombre.

Él dice que es Dios,

pero como hombre atrevido,

ahí le dejo acribillado

a estocadas, y es el hijo

de Dios y a una cruz clavado.

Ruido.

Niño, bien.

Hombre.

Yo os digo,

hasta morir.

Gula.

Es honrado.

Deleite.

¡Qué chirlos!

Hombre.

Cinco esgrimí

de estocada.

Gula.

¿De estocada

morirá?

Hombre.

Pienso que sí.

Pag. 17

Ruido.

Fue temerario el pecado.

Hombre.

De agua y sangre salió

que entró rompiendo la espada.

Gula.

Misterio fue cierto

hasta la cruz.

Hombre.

No fue nada.

Deleites.

Échese un trago en memoria

de la cuestión.

Hombre.

Gula, un trago

nos da.

Ruido.

Temeraria historia

ha sido.

Hombre.

Yo digo y hago.

Deleites.

A tu opinión es notoria.

Gula con vino.

Gula.

Ya el vino tienes aquí.

Hombre.

Brindis, amigo Apetito.

Apetito.

Ya el tarazón aquí.

Hombre.

Señor compadre,

yo bebo,

en asiendo.

Apetito.

Allá va.

Deleites.

A mí,

déjala venir, no osé.

Hombre.

Ésta sí que es buena vida.

Ruido.

Allá va esta.

Pag. 18

Gula.

Yo haré

la razón.

Apetito.

¿Quieres comida

que a la Gula pediré?

Todo lo que imaginares,

que dél seguros no van

las tierras, vientos y mares.

Salen Lujuria y Carne.

Lujuria.

Gula, ¿está aquí Escarramán?

Apetito. Gula.

Yo te guisaré manjares

a tu gusto.

Carne.

Pues, ¿qué es dél?

¿El Apetito

está aquí?

Gula.

Escarramán...

Hombre.

Aquí estoy,

venid, se vayan.

Ven.

Carne.

Venciste.

Hombre.

Al diablo te doy.

¿No quieres que a las narices

se me suba el humo?

Lujuria.

Falta

que, con ceguedades, dices.

Hombre.

¿Tienes cuartos?

Carne.

Traigo.

Hombre.

Gasto.

Con que haya carne,

Hay unas anotaciones en el margen derecho que dicen: "eterniza un decir de Escarramán tu memoria eternizará pues aquí juntas están todas d'estas con vana gente"

Pag. 19

Gula.

Yo haré

la razón.

Apetito.

¿Quieres comida

que a la Gula pediré?

Todo lo que imaginares,

que dél seguros no van

las tierras, vientos y mares.

Salen Lujuria y Carne.

Lujuria.

Gula, ¿está aquí Escarramán?

Apetito. Gula.

Yo te guisaré manjares

a tu gusto.

Carne.

Pues, ¿qué es dél?

¿El Apetito

está aquí?

Gula.

Escarramán...

Hombre.

Aquí estoy,

venid, se vayan.

Ven.

Carne.

Venciste.

Hombre.

Al diablo te doy.

¿No quieres que a las narices

se me suba el humo?

Lujuria.

Falta

que, con ceguedades, dices.

Hombre.

¿Tienes cuartos?

Carne.

Traigo.

Hombre.

Gasto.

Con que haya carne,

Hay unas anotaciones en el margen derecho que dicen: "eterniza un decir de Escarramán tu memoria eternizará pues aquí juntas están todas d'estas con vana gente"

Pag. 20

Hombre.

Algo bailarle podrán

que sea acción excelente,

los presentes lo dirán.

Deleite.

Señor compadre, como honrado

yo con placer bailaré.

Apetito.

Y yo un tonillo extremado

con Gula aquí os cantaré.

Hombre.

¿Cuáles?

Apetito.

La carretería,

que también es gente nuestra,

pues jura, vota y porfía,

y reniega.

Hombre.

Con la vuestra

mostrad aquí mi alegría.

Cantan Gula y Apetito.

Música.

El que a ver viene

al Hombre loco,

con sus vicios venía,

no viene solo.

Hombre, ¿qué señas tiene

tu enamorado?

Tiene los pies abiertos,

el pecho y manos.

Cuando sus deleites

al Hombre ciegan,

no caerá en sus gustos,

que el mundo es venta.

Hombre.

¡Por Dios, que el baile es de gusto!

¡Ay, qué bien la carne!

En las tres primeras líneas el copista ha hecho algunas modificaciones con respecto a la versión inicial. La frase original era "Por Cristo, que el gara..., señor compadre como honrado". El texto se tachó y se reescribió arriba.

Pag. 21

Placer.

Diga que es vano la Lujuria

por Cristo que ha de holgarse

con cuantos toman la fuma

en los infernales bailes.

Lujuria.

Bailarán más.

Hombre.

Bailen más,

pero yo quiero escaparme

del rigor y la justicia.

Lujuria.

No hayas miedo que te alcancen.

Ruida agora de gustos,

que no es tiempo de pesares.

Placer.

Bien te aconseja el Ruido.

Hombre.

Placer, como no te pases

de presto, como otros veis,

Placer.

no pasaré.

Gula.

Bailen

pues el Apetito y Gula

amigos del son los hacen.

Lujuria.

Vuelvan a cantar, señores,

y digan mi dale dale.

Música.

Esta de la Gula

deleitosa silla

donde el hombre goza

de sus apetitos,

el deleite al infierno

me lleva el alma

por lisonjeros gustos.

Pag. 22

Música.

que breves pasan

de la humana vida,

el baile es este,

donde penas se ganan

y a Dios se pierde.

Aparezca un caballo del rigor armado con una espada y el ruido en el arnés.

Rigor.

Matadle si se resiste

y muera en eterna cárcel.

Gula.

El rigor de Dios es este,

que vino abrasando el aire.

Apetito.

Huye, Gula.

Gula.

Huye, Apetito.

Carne.

Huye, Lujuria.

Lujuria.

Huye, Carne.

Placer.

Huye, Ruido.

Ruido.

Huye, Placer.

Hombre.

Aguardad.

Placer.

No hay quien aguarde.

Hombre.

¡Ay, Placer, que vuelas presto

y que siempre llegas tarde!

Firme la palabra es esta,

que presto me das pesares.

Mas, ¿cuándo ha habido placer

en el mundo que durase?

No me puedo resistir,

que el rigor de Dios es grande.

Bravo Escarramán, tú tiemblas.

Pag. 23

Hombre.

Pero no hay Escarramanes

en la presencia de Dios,

que todo su brazo es asilo.

Rigor.

Date a prisión, hombre loco.

Hombre.

Por fuerza tengo de darme.

Toque una trompeta y ase de los cabezones, y por el aire le lleva, y tras la trompeta canten.

Rigor.

De esta suerte, por el cinto,

tengo asido de llevarte,

porque en ti escarmiento teman

las provincias y ciudades.

Música.

Esta es la justicia justa

que Dios en los malos hace;

venga a noticia de todos,

quien tal hace, que tal pague.

Desarrapado, un galeote con calzones negros y jubón de marinero , coroza con llamas, grillos, ropilla de lo mismo, preso de la misma suerte.

Desesperado.

En poder del pecado

preso me tienen,

jamás Dios me perdone

y jamás me suelte.

Precito.

Rematado me tienen

a las gurapas,

que navegan por fuego

y otros por agua,

desesperado.

Desesperado.

¿Cómo sales con fuego?

Pag. 24

Preso.

Como el llanto ser infinito

y eterno en el calabozo

así le aplaco y limito.

Desesperación.

Yo con ese he entretenido,

y en un grillo en testimonio

con el he dormido.

Preso.

Es el alcaide un demonio.

Desesperación.

Y aun por serlo a Dios ha asido.

Preso.

Agora acaba de abrir

los calabozos.

Desesperación.

El perro

a mi mano a demonios

Preso.

que de tanto palo y hierro

solo un suspiro sufrir.

Desesperación.

El no un desesperado

mas que ciento viene allí.

Salga Crespa con naipes.

Crespa.

Por vida.

Preso.

Mas que atufado.

Desesperación.

Si pues, que blasfema ansí.

Crespa.

Que en todo el día me ha ganado.

Preso.

¿Con quién jugaste?

Crespa.

Jugué

con uno de esos cristianos

que están presos.

Desesperación.

¿Cómo fue?

Crespa.

Por que salieron vanos

cuantos embites heche.

Preso.

¿A qué juego?

Crespa.

A la primera.

Desesperación.

A la primera perdió.

Pag. 25

Preste.

El resto, que de todos era,

y el pecado lo ganó.

Orgullo.

No jugara y no perdiera,

cincuenta y cinco tenía,

juegas y descartadas

todas las cartas que había.

Y él hizo con flux de espadas,

mis copas borrachera.

Desesperación.

Que los trejes contino

es el seis o el manjar,

que entre las copas del vino

comenzó él a idolatrar,

retando de aquí a vos vino

Dentro el Pecado.

Pecado.

Allá va un preso.

Preste.

¿Por qué?

Pecado.

Por pecador obstinado.

Preste.

Venga en buen hora, buze.

Entre el Hombre.

Desesperación.

Por qué viene, y es so honrado.

Hombre.

Por nada, porque pequé,

que es esto una niñería.

Preste.

Mañana le soltarán.

Culpa.

Preste, por vida mía,

que es el preso Escarramán.

Desesperación.

Probemos su valentía.

Vos, hidalgo, voze,

haga la oración y luego

para una tragada dé.

Preste.

Que mira acabe, reniego.

Hombre.

Yo en mi vida me dejé...

Pag. 26

Hombre.

estafar donde de nadie

Presunción.

no sabe que soy Presunción.

Hombre.

Él que es oy desdicha sabe

Desesperación.

un pecador de poquito

que con coba se hace grave

de altos brios lagarense

Hombre.

yo no doy patente

Escarramán.

no

Hombre.

no

Presunción.

pues es gallina y miente

Hombre.

a mí, juro y mentís

Presunción.

yo

no le traba a la fense

la culpa tiene Vence

que con ella a reparado

Hombre.

pues yo vengarme sabré

Presunción.

todo un guisado me ha trinchado

Hombre.

que era gallina pensé

Todos.

muera el perro

Pecado.

cada día

habéis de venir ansí

perros, decid quién reñía

Hombre.

ni lo vi

Desesperación.

ni yo le vi

Pecado.

ay tan gran bellaquería

Desesperación.

trátenos bien sor Pecado

Hombre.

advierta que honrado soy

y yo también, yo soy honrado

y no porque preso estoy

ha de ser desvergonzado

Pag. 27

Pecado.

Ladrones, galeotes,

yo el verdugo he de hacer,

que os abra las espaldas azotes.

Preste.

Soy alcaide.

Pecado.

Esto ha de ser.

Desesperación.

Sin remoquetes ni motes.

Hombre.

Al calabozo van.

Que no son bélicos.

Pecado.

Sí son,

los que en mi prisión están.

Preste.

Haga voacé la razón.

Vanse.

Pecado.

A la fe, mi Escarramán,

entre aquí, unos grillos le echen.

Hombre.

¿Grillos a mí?

Pecado.

Grillos, pues,

y tales que no desechen

por vagamundos sus pies,

y aun plegue a Dios que aprovechen.

Sale Penitencia con un saco y una disciplina y cilicio en las manos.

Penitencia.

¿Quién es aquí Escarramán?

Hombre.

Yo soy.

Penitencia.

Pues prestad paciencia,

que si azotes os dan,

yo el verdugo Penitencia,

y desde aquí os llevarán

por toda la vida a un banco,

donde está Mahoma, y al remo.

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Dos versos tachados e ilegibles al inicio de la página

Penitencia.

Caín, Judas y Absalón,

que me consta y temo.

Hombre.

Y es esa sentencia cierta.

Penitencia.

Venga a ver la justicia

que está aguardando a la puerta.

Aparece Amor Divino en la coluna atado.

Hombre.

Y la divina justicia

con la cara descubierta

por las calles me verán,

porque bien he merecido

los azotes que me dan.

Hombre quiero ser si he sido

hasta agora Escarramán.

Amor.

Sufre esos ciento por mí,

padece, no te alborotes,

pues ves que yo recibí

más de cinco mil azotes.

Desaparece.

Hombre.

Animado por ti,

si por cruel y débil

los ciento te dan tormento

con ánimo varonil,

dámelos, si hallan los ciento

lugar entre cinco mil.

Hombre.

¡Ay, Amor divino y santo,

dónde ascondes tu presencia!

Mas si te he ofendido tanto,

¡bien haya mi penitencia!

Vengan disciplinas, llanto,

y pues tan ligero vas

hasta Dios, al alto Padre,

una carta llevará.

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Hombre.

a la Gracia que es mi madre

que no me olvidaré jamás.

Vanse.

Pecado, Preso, Condenado, Crespa.

Pecado.

Ay amigos, que imagino

que Escarramán se me va,

que en la fam^a negocian

el amor su libertad

y los tres oidores d'ella

le tienen tal voluntad

que luego que se la pida

se la tienen de otorgar.

Preso.

Eso no podré yo

Desesperación.

como yo preso está.

No la procures, pues ves

que jamás te la darán.

Desesperación.

Pecado, antes que le suelten

dél te habemos de vengar.

Pecado.

Llamad a la culpa, amigos,

que a la fiesta llamad,

porque con bailes y juegos

a mi prisión le volváis.

Crespa.

Ya vienen, Pecado, aquí.

Culpa, Lascivia.

Culpa.

Aquí a tu servicio están.

Pecado.

Vuestros disfraces

ay mucho me han de importar.

Penitencia y el hombre desnudo con la disciplina en la mano.

Hombre.

Ay Penitencia, severa

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Hombre.

Añoso y Vergüenza,

vive en mí Cristo, de mí

ya en mí mismo rastro no hay.

Lleva otra carta a quien digo.

Pecado.

Dime, ¿qué papel le das?

Penitencia.

Carta es que escribí a la Gloria.

Pecado.

Esta vez no la veré,

salte afuera, Penitencia,

que aquí no tienes lugar.

Penitencia.

Voyme, que el que está en pecado

en penitencia no está.

Vase.

Hombre.

Y de la carta que escribe,

Lascivia.

licencia le pediré.

Culpa.

Miren, cual trino los hijos,

el maricón de llorar.

Crespillo.

La carta le escribe en verso.

Preste.

Macarrónicos serán.

Hombre.

Por amor de Dios, amigos,

os ruego que la rompáis.

Pecado.

¿Qué es romper? En altas voces

aquí lo quiero cantar,

y yo contigo.

Lascivia.

Si el son

queremos, las dos bailar.

Pecado.

Oiga su carta cantada.

Siéntanse y cantan.

Culpa.

Tenga paciencia, galán,

que habemos de hacer platillos

de lo que en la carta va.

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Carta.

Ya está metido en cadena

tu querido Escarramán,

porque el Pecado y los Vicios

me prendieron sin pensar.

Andaba a caza de culpas

y se nos vino a cazar,

hasta que me saque de ellas

el cordero de San Juan.

Prendiéronme en la bajuna,

entrándome a remojar

en lágrimas de mis ojos

sino en lascivia carnal.

El trago a cuarenta y nueve

que el gusto en tragos se da

me llevó el rigor divino

a la eterna oscuridad.

Como al ánima maldita

suelen los diablos llevar,

iba en poder de los Vicios

tu desdichado jayán,

al momento me metieron

por atormentarme más

en la cárcel del Pecado,

donde los malos están.

Hallé dentro a la Crespá,

hombre de poca verdad,

tanto que está en el infierno

y en que lo quiero negar.

Crespa.

Si por mí lo dice miente.

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Culpa.

Oigan, que afligido está.

Las.

Antes pienso que corrido;

cantad porque le esté mal.

Cantan.

Música.

El precio hallé, echo cuenta

y de la sarta infernal

no por dos años ni cuatro,

sino por eternidad,

su amiga la culpa humana

se le dio, con el que a Adán

engañó en el paraíso,

que fue

el desesperado, ciego,

pienso que le obligará;

aunque estar en el infierno

es muy maldita señal.

Desesperación.

Si eso se ha dicho por mí,

ha mentido y mentirá.

Lascivia.

No le digas más, amigo,

mira que quiero llorar.

Pecado.

¿A eso Escarramán el bravo?

Mentís, o vienen y van.

¿Cómo no se venga de ellos?

Culpa.

Ea, volved a cantar.

Música.

Sobre la negra patente

nos venimos a encontrar,

yo el hereje de Lutero,

y acabóse la amistad.

Hizo en mi cabeza asiento

el daño de la maldad,

y yo con medio jifero

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Culpa.

su lengua quise cortar,

suplicó la penitencia

que lo dijo el guardián.

Pecador, padre de culpas,

un hijo de Satanás,

una divina mañana

entre silicio y sayal

vino a mí con disciplinas,

y con macilenta faz,

en su presencia me di

no el usado centenal,

sino todos los que pude

hasta que no pude más;

en todos ellos no hubo

azote que desechar,

mas por mis culpas los daba,

y muy bien dados están.

A azotes abrir quisiera

mi cuerpo de par en par,

que azotes dados por culpas

no pueden sanarme mal.

De los pies a la cabeza

se advirtiera un cardenal,

pues Dios es papa entre tantos

que mis pecados le dan.

En su cruz, eterna muerte,

clavado quisiera estar,

que manos que a Dios clavaron

muy bien clavadas están.

Malo he sido, aunque tan bueno

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Culpa.

pues he vivido tan mal

que miran mi mal ejemplo

los moros de Mazagán.

En esta prisión se han hecho

mares mis ojos ya,

no se han de ver enjutos

hasta tener libertad.

A infierno estoy condenado.

Ay Dios, no vaya yo allá,

que siendo hermano de Dios

afrentaré su hermandad.

Ya mi corazón es agua

que derritiendo se va

por mis ojos, enculebrada

de destilado cristal.

Si me quieres, Gracia santa,

si me tienes voluntad,

forzosa ocasión es esta

en que la puedes mostrar.

Pide a tu esposo favor pide,

pues es mi necesidad

tal, que tomo de mis ojos

las lágrimas que me dan.

Que tiempo vendrá, señora,

que te podrás alabar

que el hombre virtuoso fión

libre del infierno está.

A la Esperanza divina,

a la Fe, a la Caridad,

a la Templanza y Prudencia...

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Hombre.

A Fortaleza Imperial,

al Padre Eterno y María

que en su trono grande está.

Ángeles, santos y santas

que me libren rogarán.

Fecha en la cárcel del Vicio,

en el mes habla tu edad,

el más grande pecador

que en todos los hombres hay.

Pecado.

Pues dígame, el maricón,

de tan poquito se queja.

Crespillo.

Pues estos regalos son.

Desesperación.

Hade rapalle una ceja.

Hombre.

Por Cristo,

tal galardón

los gustos del mundo dan.

Crespillo.

Ya está metido en la arena

tu querido Escarramán.

Culpa.

Ya ensartado en la cadena

al remo le llevarán.

Hombre.

Hombre que a Dios ha apelado

misericordia tendrá.

No importa si está en pecado,

ya hago penitencia acá,

ya he gemido y llorado,

ya a ustedes orales fechas

parte de las culpas mías,

y en mi llanto he deshecho

las de mis entrañas frías.

Pecado.

Un pecado solamente...

En el penúltimo verso hay una frase que parece añadida a posteriori a la derecha y no encaja métricamente: "un volcán de fuego echa".

Pag. 36

Hombre.

me tiene a mí condenado.

Los míos no hay quien los cuente,

mas si tú eres el Pecado,

yo en as en el testamento

yo confieso que pequé,

mas ya estoy arrepentido

y en ti esta acción no se ve

que eres siempre lo que has sido.

Pecado.

Lo que he sido seré.

Desesperado habla.

Desesperación.

Pecado, el Rigor de Dios

por forzados ha venido

para resforzar los tramos

de los infernales sitios,

las infernales galeras

ya entre borrasca se han visto

por las ondas de Leteo,

al puerto del Apetito.

De espaldares vienen faltos

que aunque tienen infinitos

siempre hay falta de forzados

aunque en ellas no lo han sido

que los que por voluntad

pasan esclavos de vicios,

en estas galeras son

buenas boyas de sí mismos.

Ya desembarca, pisando

dragones y basiliscos,

Toca la trompeta, suena.

Pecado.

que el Pecado, la del Juicio,

yo pagano Escarramán

sus culpas y sus delitos

espaldas de un agalero.

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Hombre.

No vale, alcaudero y trino

y el llanto es tan poderoso

que mil veces has vencido

a Dios, y de esta verdad

un rey David fue testigo,

un Pedro y una Madalena y un Nínive.

El rigor y dos demonios.

Rigor.

¿Qué digo,

alcaides de los renegados,

agora y para los vicios

poned luego en la cadena.

Pecado.

Aquesto exijo y preciso,

y desesperado fuego,

robo, engaño y homicidio.

Rigor.

Y el valiente Escarramán,

este injusto ha de ir metido

en la cadena primero

que todos.

Hombre.

Favor, Dios mío,

ayudadme, Padre Eterno,

socorredme, Amor divino.

Pecado.

No llores, gallina, vaya

dentro, a quitarse los grillos.

Hombre.

Siempre los gustos del mundo

tan triste fin han tenido.

Vanse. Amor dentro.

Amor.

Haced pedazos las puertas.

Pecado.

¿Quién hace tanto ruido?

Amor.

Yo soy, di, ¿no me conoces?

Pecado.

No, juraré que te he visto.

Pag. 38

Pecado.

en mi vida.

Amor.

Ansí es verdad,

que jamás me has conocido,

que nací de limpia madre

y soy más que el sol limpio.

Pecado.

¿Qué quieres en esta cárcel?

Amor.

Vengo a librar un cautivo,

pues soy de la redención,

y aunque yo le he redimido

una vez, y ha sido injusto

a mis muchos beneficios,

otra redimirle quiero;

y mil, si llega a mi oído

el más íntimo peque

y el más pequeño gemido.

Aquí el mandamiento traigo

con mi mesma sangre escrito

y de la cámara fecho,

firmado con sellos cinco,

que aunque son hechas de amante,

los que rompe el león

de las alturas, le sella

solo el cordero divino.

Dadme luego libre al hombre,

Escarramán en sus vicios.

Pecado.

Ese está ya en la cadena.

Amor.

¿Quién lo condenó?

Pecado.

El divino

Rigor de Dios.

Amor.

Porque soy...

Pag. 39

Amor.

el amor que nunca acaba,

suspiro porque me pesa

que se pierda de esta suerte,

hombre que tanto me cuesta,

ya no se queja a sus culpas,

que el ver mis heridas tiernas

su desdicha no lo ha hecho.

Pecado.

Este es amor, voto a mi alma.

Amor.

El padre, que por el hijo,

porque con prisiones fieras

le soltéis, a mí me den

para el castigo la vuelta,

mientras él está con vida,

aunque toda mi sangre vierta,

porque entienda mi piedad,

lo que yo a mi hijo amo,

lo que pido y lo que quiero.

Suelte una cadena y salga el hombre con un grillo suelto.

Pecado.

Digo que luego se suelte.

Este es con amor humano

por que en sus desdichas pueda

llevar su cruz al calvario,

para ver cómo le afrentan.

Amor.

¡Qué bien con grillos pareces,

esposo del alma mía!

¡Ay hombre! ¿Qué has de querer,

pues ves las lágrimas mías,

y a lo que mi amor se atreve?

Para que a todos conste,

yo te pongo en libertad,

y mi vida y mi hacienda,

porque un Escarramán soy,

por tu amor en lo valiente,

Pag. 40

Rigor.

Él no ha de poder,

está ya libre el Hombre.

Pues el Amor le ha pedido,

soltadle de la cadena.

Amor.

Yo la romperé.

Hombre.

Ay Dios mío,

qué de mercedes os debo

cuando yo menos os sirvo.

Pecado.

De la cárcel no saldrá

sino me dais, pues lo he dicho,

el carcelaje primero.

Amor.

Amigo, pobre he venido,

no tengo qué dar por él;

lo que traigo aquí conmigo

te daré, toma esta capa

de la humanidad.

Pecado.

Vestidos

no tomo.

Amor.

Toma esta cruz

que es báculo en que me animo.

Pecado.

Para qué quiero la cruz

si es mi mayor enemigo?

Amor.

Porque tu liberes, agora

te quiero dar a mí mismo

como estoy transustanciado

en forma de pan y vino.

Pecado.

Yo no quedo acá por él,

id a llevarlo, aunque allí asisto,

como estoy siempre, un Dios solo.

Pag. 41

Amor.

aunque en partes me divido.

Mira si te pago bien

el carcelaje, pues cifro

en esta blanca el tesoro

que tiene a los cielos ricos.

Vuelvense en lo alto y parece la Hostia y el Cáliz.

Hombre.

¡Oh, amor inmenso de Dios!

Crespa.

¿Cómo es que nuestros delitos

nos priven de tanto bien?

Rigor.

Dignos sois de tal castigo.

Parecen la Gracia y la Iglesia de blanco.

Gracia.

Que el hombre está libre ya

Iglesia.

del modo que te lo digo.

Hombre.

Madre dadme vuestros brazos.

Iglesia.

Y el alma en los brazos hijo.

Hombre.

Ya voy, soberana Iglesia,

perdón de mis quejas pido.

Iglesia.

Quita esa infernal librea

y ponte aqueste vestido

que te ha labrado la Gracia,

y dando con regocijo

fin a tus trabajos, demos

y a un nuevo baile principio.

Fin

del Auto de Escarramán.