归于> 发布日期: 2026年8月22日
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Escarramán (auto). BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/escarraman-0.
Lista de personajes dividida en dos columnas:
Amor divino La Gracia El hombre Lujuria El pecado Carne Deleite Gula Rigor Precio, apetito, Desesperado Herejía Culpa Lascivia Penitencia Ruido
Salen primero La Gracia y el hombre con espada desnuda.
Que a Dios quieres oponerte.
Mi gusto es Dios, ese sigo.
Teme, aunque robusto y fuerte,
al riguroso castigo
de Dios, que hay infierno y muerte;
mira que tu mismo nombre
dice que también es tierra;
considera, aunque te asombre,
que hombre quiere decir tierra,
y si es tierra, ¿qué es el hombre?
Adán en la lengua hebrea
es tierra, y si en él están
todos, es bien que se vea
que los hombres son Adán,
y no hay quien a Adán no sea.
Esa suerte y juventud
Con ese ademán bizarro,
lisonja de la salud,
es barro y breve de un barrio
es quebradiza virtud.
¡Ay, hombre!
Muerto es, que a mí
tan vil nombre no me dan,
ni de esa materia fui.
Yo me llamo Escarramán.
Perderte he si es ansí.
Gracia, si Gracia te llamas,
como desgraciada estás;
conmigo siempre me infamas.
Vive Cristo, que jamás
me has de ver.
Eternas llamas
te esperan en fuego eterno,
hombre, mira que me pierdes
y que de tu mal gobierno
tengo ventura que te acuerdes
en la cárcel del infierno.
¿A mí meterme en la trena?
¿Qué jura, se ha de atrever?
De locura estás llena,
y si no fueras mujer,
por Cristo...
La lengua enfrena,
que los que valientes son
y como tú destrozados
de alma, virtud y razón
mueren ahorcados y heridos
como Caín y Absalón.
Dime: ¿quién en ser carnal
y en ser homicida ha dado
voto tan blasfemo y bestial
que no haya siempre acabado
entre sus vicios en mal?
Mira a aquel lascivo Amón
por que mejor te gobiernes;
mira aun a Salomón,
a Baltasar y a Holofernes,
que vivos ejemplos son.
Mira un poderoso Amán
en una horca pendiente,
que este fin los vicios dan.
Y es más que todos valiente
tu querido Escarramán.
Claro está que hombre nacido
dél se tiene de atrever;
yo he contrastado y vencido
la más honesta mujer
que ha muerto y ha desmentido.
Yo forcé a Dina en Siquén,
en su palacio a Tamar,
gocé a Bersabé también,
yo robé a un Baltasar,
vendí a Josef en Rubén.
Yo hice burla de Noé
después de haberle brindado;
yo a un becerro idolatré;
yo el Jordán y el mar airado
a enjutas plantas pasé.
Yo en las culpas infinitas
de Nínive libre anduve,
y aunque gratos ninivitas,
llorar, sin llorar estuve.
Yo deshice amalequitas,
ciudades he destruido
siendo más que el tiempo fuertes;
y al fin graves he cometido
fuerzas, latrocinios, muertes,
y con todo me he salido.
Y nuevamente me dan
por mi valor, tres divino,
el nombre de Escarramán,
y con muy justas razones
las tres cuadrando me están.
La grandeza que en mí ves
y esta cara vida mía
mañana enmendar verán,
mas amo el vicio, porfío,
llámome el Escarramán
hasta que llegue este día.
Hay un verso tachado bajo "las tres cuadrando me están" y otras dos líneas tachadas al final de la página que resultan ilegibles.
En la parte superior de la página hay tres versos tachados e ilegibles. En el segundo verso del parlamento, la palabra "sepultado" está tachada y se ha escrito "ciego" a su derecha; y se adopta la corrección "ciego".
¡Ay, hombre y Escarramán,
en tus vicios ciego,
que ellos tal nombre te dan!
Los áspides del pecado
en tus orejas están.
Vuélvete a mí, pues mis ojos
son divinos y de palomas;
en sus divinos despojos,
te embriagará un trago, toma
y deja tragos de enojos.
De cabras mis dientes son
y dos cintas mis dos labios,
tintos en grana de Edom;
vence en tan fieros agravios
tu maldita inclinación.
Mis ojos resplandecientes
son más que el sol muy gallardos,
cuerpo de torre entre dos puentes,
mi olor de azucena y nardo
del Jordán en las corrientes.
Morena soy, mas no ajena
de bríos que en mí verán,
que si la tierra morena
es abundante de pan,
de pan del cielo estoy llena.
dejaros deleites vanos.
¡Qué enfados, a aquestas!
Suelta.
¿Pues en mí pones las manos?
Los pies pondré, que es modo.
¿Qué desengaños más claros
para entender que en tus vicios
estás ciego y pertinaz?
El cielo de sus dos quicios
se desencaje.
El Amor divino al encuentro.
Paz, paz
sea aquí.
Tus beneficios
al hombre que en todo yerra
de esta suerte está pagando.
¿Quién del cielo te destierra,
cuando paz voy publicando,
tú me recibes con guerra?
¿Qué es esto? Gracia a tus pies,
y tú descompuesto ansí,
hombre ingrato y descortés.
Vete y no quieras que en ti
haga otro tanto.
¿Pues
la paz que me has prometido?
¿Esta es la fidelidad
de ser agradecido,
vida, camino y verdad?
soy, y jamás me has seguido.
Hombre ingrato, di, ¿no adviertes
que en mi semejanza, a mí mismo,
te formé de tierra, y que es
un tu vida?
¿No sabes que te encerré
en murallas cristalinas
de cuatro soberbios ríos,
alcázares en que vivías?
¿No te libré de las aguas
cuando espumosos inicuos
a mi voz se desataron
de las cárceles que habitan?
¿No surgiste en una tabla
dentro de cuarenta días
donde lealtad me juraste?
Pues, ¿cómo presto te olvidas?
¿No te puse en libertad
cuando en Egipto vivías
en esclavitud, regando
de lágrimas tus mejillas?
¿No se abrió con una vara
senda y calle el mar, que engrifa
gigantes de olas al cielo
que un castillo parecían?
En raudal de una piedra,
cuando sediento venías,
agua trasparente y limpia
cuando en el desierto estabas
a tus pies no te servían
el maná en menudo aljófar
pues cómo d'esto te olvidas
cuando en la transmigración
de Babilonia pendían
de sauces los instrumentos
y llorabas y gemías
no te di una hermosa Ester
que te salve y te redima
por cuya ocasión te sacaron
los partos, persas y litas
de un encierro prolijo y largo
por mi Judit no te libré
por ti no detuve el sol
pues cómo d'esto te olvidas
no sabes que siendo Dios
bajé por un soberano fíat
de una purísima Virgen
que el ángel dice: ave ancila
no sabes que en sus entrañas
siendo palabra divina
me hice carne, y por salvarte
contigo esta carne habita
no he padecido por ti
entre injurias infinitas
tuve sed, cansancio y hambre
pues cómo d'esto te olvidas
Déjame, que andas cansado,
cansándome cada día
con los bienes que me has hecho
cuando yo no los pedía.
Si en cara me das con ellos,
di para qué los hacías;
que el beneficio y merced,
luego los nubes olvidan,
y pidiéndole de gracias,
no es justo que las repitas
cada momento.
Ay, hermano, truecas por la paz la ira.
Tengas, egregor el agua
de Cristo que se avecina,
que una majada te dé.
Ay, ingrato.
Ya me amotinas.
¿Él sabe quién es el Hombre,
que le habla? Si le mira
con rigor le matará,
que trae la muerte en la vista.
No llorando, que yo soy...
Ya lo sé, sin que lo digan.
Soy el bravo Escarramán
de quien tiemblan las provincias
del mundo, y cuando me calo
el gamón, en la altiva
peña, yo el respeto empuño,
que espanta y atemoriza.
Y aun te revuelvo en brazos,
no hay cielos que me resistan
y si de noble te precias,
y si lo que dices, y afirmas
que eres Dios omnipotente,
quiero que conmigo riñas.
Yo contigo quiero paz,
yo guerra y de verte librado
desta ingrata, de mis manos
escápate esposa mía.
Posible es divino Amor
que ames tanto a este homicida,
a este traidor a este aleve,
Vase.
aguarda ingrata por vida
de
no pases adelante.
toda la humana malicia
contigo riñe,
y contigo
toda la bondad sencilla
casada del cordón
deja que
no querría.
Pero es fuerza el defenderme
no hay defensa a mi porfía
en mi pelea el amor
en mi pelea la envidia
en mi Dios,
en mí el demonio.
Bien tus hechos lo publican.
A mí me ayuda el infierno.
Nadie a mí, que en este día
todos me han desamparado,
hasta el Padre Eterno.
Libra
tus pies de aquesta estocada.
¡Ay ingrato a los pies nuestros!
Pues reparan las manos.
Sí haré, pero están heridas.
Tarde acudiste al reparo.
Acabas, Amor de vencida.
A ti te hace el mundo espaldas.
A mí nadie.
Vase a arrimar.
A esa cruz quiero arrimarme,
por tenerlas defendidas,
que no las pienso volver,
pero hasta perder la vida.
Pues quiero ver si la cruz
de esta estocada te libra.
¡Ay, que me has abierto el pecho!
Muerto soy, contempla y mira,
hombre ingrato, cuál me has puesto,
dándome tales heridas.
Suba a la cruz el Amor y rasgase la túnica turquí y con una blanca quede crucificado con las llagas y de antes chirimías.
Bajad, ángeles del cielo,
en escuadras vengativas,
y defended nuestro rey,
Vase y quede en el suelo caído.
de las humanas malicias.
Vase.
Agora conoceréis
el valor del hombre, grita,
suena; a la iglesia me acojo,
que pienso que de la justicia,
si llega a la resistencia,
muera todo el mundo y viva
solo Escarramán el bravo,
es quien mata y acuchilla.
Sale el Rigor.
Hombre, espera, aguarda, escucha,
que aunque me has hecho esta afrenta,
con los dos brazos abiertos
te aguardo para que vuelvas.
Las heridas que me has dado
no son heridas, son puertas
por donde puedas entrar
al sagrado que deseas;
si las iglesias buscando,
ven aquí, que soy la iglesia,
y de par en par las tengo
hasta mi sagrario abiertas.
Hombre, ya que me has herido,
vuelve y ten de mí clemencia,
cúrame de caridad,
pues tan herido me dejas.
Vuelve.
¿Qué hay, divino Amor?
¿Cómo estás de esta manera?
¿Quién te ha maltratado ansí?
El hombre.
¿Tienes clemencia?
Agora le quiero más.
¿Por qué?
Porque más me cuesta.
¿En pies y manos te ha herido?
No, Rigor.
Las manos muestra,
que son estas.
Jacintos
que, siendo hermosas piedras,
como soy el Cristo
de la Iglesia la cabeza
y su pontífice sumo,
me quiere adornar con ellas.
También el pecho te ha herido,
que los cielos consientan.
No es, que es rosa
de lirios de nácar cubierta.
Santo Sabaot me llamo,
y en el día de la fiesta
siempre honraban a los santos
para que mejor parezcan,
y como ve que soy santo
y que hoy mi fiesta celebran,
con estas rojas me enrama.
De los pies a la cabeza,
¿es posible que este ingrato
tan poca memoria tenga?
¿No me conoce, no sabe
cómo mi brazo se venga?
¿No soy yo el que con la espada
desenvainada y sangrienta,
le arrojé del Paraíso
condenándole a miseria?
¿No soy yo el que en el desierto
saqué en sierpes y en culebras
de sus cóncavos las aguas,
dándole muerte con ellas?
¿No soy el que sobre Datán
dejé caer las estrellas,
abrasando las ciudades?
¿Cómo de esto no se acuerda?
¿No soy yo el que en Babilonia
atropellé su soberbia,
y sembré la confusión
de tan diferentes lenguas?
¿No soy yo quien le hizo esclavo,
y puse en tanta miseria
que, para el vital sustento,
legumbres no hallaba apenas?
¿No soy yo el que, peregrino,
le derribé por la tierra,
y del sudor de su rostro...
Hay una acotación en el margen derecho que dice "con la espada". Hay una palabra tachada en el quinto verso "No soy yo el que [palabra tachada] con la espada".
le hice con mayor fuerza,
no soy yo el que al infierno
le apercibo tantas penas,
no soy yo el rigor de Dios.
Cómo desto no se acuerda,
a la divina Justicia
voy a llamar porque vuelva,
y a ti puniendo a este loco
Amor en cárcel perpetua,
y a nos que de no sufrir
Amor tantas insolencias
en la cárcel del pecado,
este fementido muera.
¡Ay, Rigor, duélete de él!
Si de él quieres que me duela,
¿cómo de ti no se duele
haciéndote tanta ofensa?
Él hace como quien es,
y yo como quien espera.
Y no le prendan, Rigor.
Ya está echa la sentencia,
y han de prendelle sin falta.
¡Ay, Hombre, y cómo me pesa!,
mas yo te rescataré
cuando mi Rigor te prenda,
que de Amor de Dios al Hombre
hay muy grande diferencia.
Salgan hombre, gula, apetito, deleite y el ruido.
La bayuca se ha de hundir.
¡Qué valiente Escarramán!
¿Vienes huyendo?
¿Yo huir?
Por cierto que no me harán
volver atrás sin morir.
Ahí con un hombre arremetí,
que es uno y vale por dos,
y aun por tres, que le he herido.
¿Quién es?
Él dice que es Dios,
pero como hombre atrevido,
ahí le dejo acribillado
a estocadas, y es el hijo
de Dios y a una cruz clavado.
Niño, bien.
Yo os digo,
hasta morir.
Es honrado.
¡Qué chirlos!
Cinco esgrimí
de estocada.
¿De estocada
morirá?
Pienso que sí.
Fue temerario el pecado.
De agua y sangre salió
que entró rompiendo la espada.
Misterio fue cierto
hasta la cruz.
No fue nada.
Échese un trago en memoria
de la cuestión.
Gula, un trago
nos da.
Temeraria historia
ha sido.
Yo digo y hago.
A tu opinión es notoria.
Gula con vino.
Ya el vino tienes aquí.
Brindis, amigo Apetito.
Ya el tarazón aquí.
Señor compadre,
yo bebo,
en asiendo.
Allá va.
A mí,
déjala venir, no osé.
Ésta sí que es buena vida.
Allá va esta.
Yo haré
la razón.
¿Quieres comida
que a la Gula pediré?
Todo lo que imaginares,
que dél seguros no van
las tierras, vientos y mares.
Salen Lujuria y Carne.
Gula, ¿está aquí Escarramán?
Yo te guisaré manjares
a tu gusto.
Pues, ¿qué es dél?
¿El Apetito
está aquí?
Escarramán...
Aquí estoy,
venid, se vayan.
Ven.
Venciste.
Al diablo te doy.
¿No quieres que a las narices
se me suba el humo?
Falta
que, con ceguedades, dices.
¿Tienes cuartos?
Traigo.
Gasto.
Con que haya carne,
Hay unas anotaciones en el margen derecho que dicen: "eterniza un decir de Escarramán tu memoria eternizará pues aquí juntas están todas d'estas con vana gente"
Yo haré
la razón.
¿Quieres comida
que a la Gula pediré?
Todo lo que imaginares,
que dél seguros no van
las tierras, vientos y mares.
Salen Lujuria y Carne.
Gula, ¿está aquí Escarramán?
Yo te guisaré manjares
a tu gusto.
Pues, ¿qué es dél?
¿El Apetito
está aquí?
Escarramán...
Aquí estoy,
venid, se vayan.
Ven.
Venciste.
Al diablo te doy.
¿No quieres que a las narices
se me suba el humo?
Falta
que, con ceguedades, dices.
¿Tienes cuartos?
Traigo.
Gasto.
Con que haya carne,
Hay unas anotaciones en el margen derecho que dicen: "eterniza un decir de Escarramán tu memoria eternizará pues aquí juntas están todas d'estas con vana gente"
Algo bailarle podrán
que sea acción excelente,
los presentes lo dirán.
Señor compadre, como honrado
yo con placer bailaré.
Y yo un tonillo extremado
con Gula aquí os cantaré.
¿Cuáles?
La carretería,
que también es gente nuestra,
pues jura, vota y porfía,
y reniega.
Con la vuestra
mostrad aquí mi alegría.
Cantan Gula y Apetito.
El que a ver viene
al Hombre loco,
con sus vicios venía,
no viene solo.
Hombre, ¿qué señas tiene
tu enamorado?
Tiene los pies abiertos,
el pecho y manos.
Cuando sus deleites
al Hombre ciegan,
no caerá en sus gustos,
que el mundo es venta.
¡Por Dios, que el baile es de gusto!
¡Ay, qué bien la carne!
En las tres primeras líneas el copista ha hecho algunas modificaciones con respecto a la versión inicial. La frase original era "Por Cristo, que el gara..., señor compadre como honrado". El texto se tachó y se reescribió arriba.
Diga que es vano la Lujuria
por Cristo que ha de holgarse
con cuantos toman la fuma
en los infernales bailes.
Bailarán más.
Bailen más,
pero yo quiero escaparme
del rigor y la justicia.
No hayas miedo que te alcancen.
Ruida agora de gustos,
que no es tiempo de pesares.
Bien te aconseja el Ruido.
Placer, como no te pases
de presto, como otros veis,
no pasaré.
Bailen
pues el Apetito y Gula
amigos del son los hacen.
Vuelvan a cantar, señores,
y digan mi dale dale.
Esta de la Gula
deleitosa silla
donde el hombre goza
de sus apetitos,
el deleite al infierno
me lleva el alma
por lisonjeros gustos.
que breves pasan
de la humana vida,
el baile es este,
donde penas se ganan
y a Dios se pierde.
Aparezca un caballo del rigor armado con una espada y el ruido en el arnés.
Matadle si se resiste
y muera en eterna cárcel.
El rigor de Dios es este,
que vino abrasando el aire.
Huye, Gula.
Huye, Apetito.
Huye, Lujuria.
Huye, Carne.
Huye, Ruido.
Huye, Placer.
Aguardad.
No hay quien aguarde.
¡Ay, Placer, que vuelas presto
y que siempre llegas tarde!
Firme la palabra es esta,
que presto me das pesares.
Mas, ¿cuándo ha habido placer
en el mundo que durase?
No me puedo resistir,
que el rigor de Dios es grande.
Bravo Escarramán, tú tiemblas.
Pero no hay Escarramanes
en la presencia de Dios,
que todo su brazo es asilo.
Date a prisión, hombre loco.
Por fuerza tengo de darme.
Toque una trompeta y ase de los cabezones, y por el aire le lleva, y tras la trompeta canten.
De esta suerte, por el cinto,
tengo asido de llevarte,
porque en ti escarmiento teman
las provincias y ciudades.
Esta es la justicia justa
que Dios en los malos hace;
venga a noticia de todos,
quien tal hace, que tal pague.
Desarrapado, un galeote con calzones negros y jubón de marinero , coroza con llamas, grillos, ropilla de lo mismo, preso de la misma suerte.
En poder del pecado
preso me tienen,
jamás Dios me perdone
y jamás me suelte.
Rematado me tienen
a las gurapas,
que navegan por fuego
y otros por agua,
desesperado.
¿Cómo sales con fuego?
Como el llanto ser infinito
y eterno en el calabozo
así le aplaco y limito.
Yo con ese he entretenido,
y en un grillo en testimonio
con el he dormido.
Es el alcaide un demonio.
Y aun por serlo a Dios ha asido.
Agora acaba de abrir
los calabozos.
El perro
a mi mano a demonios
que de tanto palo y hierro
solo un suspiro sufrir.
El no un desesperado
mas que ciento viene allí.
Salga Crespa con naipes.
Por vida.
Mas que atufado.
Si pues, que blasfema ansí.
Que en todo el día me ha ganado.
¿Con quién jugaste?
Jugué
con uno de esos cristianos
que están presos.
¿Cómo fue?
Por que salieron vanos
cuantos embites heche.
¿A qué juego?
A la primera.
A la primera perdió.
El resto, que de todos era,
y el pecado lo ganó.
No jugara y no perdiera,
cincuenta y cinco tenía,
juegas y descartadas
todas las cartas que había.
Y él hizo con flux de espadas,
mis copas borrachera.
Que los trejes contino
es el seis o el manjar,
que entre las copas del vino
comenzó él a idolatrar,
retando de aquí a vos vino
Dentro el Pecado.
Allá va un preso.
¿Por qué?
Por pecador obstinado.
Venga en buen hora, buze.
Entre el Hombre.
Por qué viene, y es so honrado.
Por nada, porque pequé,
que es esto una niñería.
Mañana le soltarán.
Preste, por vida mía,
que es el preso Escarramán.
Probemos su valentía.
Vos, hidalgo, voze,
haga la oración y luego
para una tragada dé.
Que mira acabe, reniego.
Yo en mi vida me dejé...
estafar donde de nadie
no sabe que soy Presunción.
Él que es oy desdicha sabe
un pecador de poquito
que con coba se hace grave
de altos brios lagarense
yo no doy patente
no
no
pues es gallina y miente
a mí, juro y mentís
yo
no le traba a la fense
la culpa tiene Vence
que con ella a reparado
pues yo vengarme sabré
todo un guisado me ha trinchado
que era gallina pensé
muera el perro
cada día
habéis de venir ansí
perros, decid quién reñía
ni lo vi
ni yo le vi
ay tan gran bellaquería
trátenos bien sor Pecado
advierta que honrado soy
y yo también, yo soy honrado
y no porque preso estoy
ha de ser desvergonzado
Ladrones, galeotes,
yo el verdugo he de hacer,
que os abra las espaldas azotes.
Soy alcaide.
Esto ha de ser.
Sin remoquetes ni motes.
Al calabozo van.
Que no son bélicos.
Sí son,
los que en mi prisión están.
Haga voacé la razón.
Vanse.
A la fe, mi Escarramán,
entre aquí, unos grillos le echen.
¿Grillos a mí?
Grillos, pues,
y tales que no desechen
por vagamundos sus pies,
y aun plegue a Dios que aprovechen.
Sale Penitencia con un saco y una disciplina y cilicio en las manos.
¿Quién es aquí Escarramán?
Yo soy.
Pues prestad paciencia,
que si azotes os dan,
yo el verdugo Penitencia,
y desde aquí os llevarán
por toda la vida a un banco,
donde está Mahoma, y al remo.
Dos versos tachados e ilegibles al inicio de la página
Caín, Judas y Absalón,
que me consta y temo.
Y es esa sentencia cierta.
Venga a ver la justicia
que está aguardando a la puerta.
Aparece Amor Divino en la coluna atado.
Y la divina justicia
con la cara descubierta
por las calles me verán,
porque bien he merecido
los azotes que me dan.
Hombre quiero ser si he sido
hasta agora Escarramán.
Sufre esos ciento por mí,
padece, no te alborotes,
pues ves que yo recibí
más de cinco mil azotes.
Desaparece.
Animado por ti,
si por cruel y débil
los ciento te dan tormento
con ánimo varonil,
dámelos, si hallan los ciento
lugar entre cinco mil.
¡Ay, Amor divino y santo,
dónde ascondes tu presencia!
Mas si te he ofendido tanto,
¡bien haya mi penitencia!
Vengan disciplinas, llanto,
y pues tan ligero vas
hasta Dios, al alto Padre,
una carta llevará.
a la Gracia que es mi madre
que no me olvidaré jamás.
Vanse.
Pecado, Preso, Condenado, Crespa.
Ay amigos, que imagino
que Escarramán se me va,
que en la fam^a negocian
el amor su libertad
y los tres oidores d'ella
le tienen tal voluntad
que luego que se la pida
se la tienen de otorgar.
Eso no podré yo
como yo preso está.
No la procures, pues ves
que jamás te la darán.
Pecado, antes que le suelten
dél te habemos de vengar.
Llamad a la culpa, amigos,
que a la fiesta llamad,
porque con bailes y juegos
a mi prisión le volváis.
Ya vienen, Pecado, aquí.
Culpa, Lascivia.
Aquí a tu servicio están.
Vuestros disfraces
ay mucho me han de importar.
Penitencia y el hombre desnudo con la disciplina en la mano.
Ay Penitencia, severa
Añoso y Vergüenza,
vive en mí Cristo, de mí
ya en mí mismo rastro no hay.
Lleva otra carta a quien digo.
Dime, ¿qué papel le das?
Carta es que escribí a la Gloria.
Esta vez no la veré,
salte afuera, Penitencia,
que aquí no tienes lugar.
Voyme, que el que está en pecado
en penitencia no está.
Vase.
Y de la carta que escribe,
licencia le pediré.
Miren, cual trino los hijos,
el maricón de llorar.
La carta le escribe en verso.
Macarrónicos serán.
Por amor de Dios, amigos,
os ruego que la rompáis.
¿Qué es romper? En altas voces
aquí lo quiero cantar,
y yo contigo.
Si el son
queremos, las dos bailar.
Oiga su carta cantada.
Siéntanse y cantan.
Tenga paciencia, galán,
que habemos de hacer platillos
de lo que en la carta va.
Ya está metido en cadena
tu querido Escarramán,
porque el Pecado y los Vicios
me prendieron sin pensar.
Andaba a caza de culpas
y se nos vino a cazar,
hasta que me saque de ellas
el cordero de San Juan.
Prendiéronme en la bajuna,
entrándome a remojar
en lágrimas de mis ojos
sino en lascivia carnal.
El trago a cuarenta y nueve
que el gusto en tragos se da
me llevó el rigor divino
a la eterna oscuridad.
Como al ánima maldita
suelen los diablos llevar,
iba en poder de los Vicios
tu desdichado jayán,
al momento me metieron
por atormentarme más
en la cárcel del Pecado,
donde los malos están.
Hallé dentro a la Crespá,
hombre de poca verdad,
tanto que está en el infierno
y en que lo quiero negar.
Si por mí lo dice miente.
Oigan, que afligido está.
Antes pienso que corrido;
cantad porque le esté mal.
Cantan.
El precio hallé, echo cuenta
y de la sarta infernal
no por dos años ni cuatro,
sino por eternidad,
su amiga la culpa humana
se le dio, con el que a Adán
engañó en el paraíso,
que fue
el desesperado, ciego,
pienso que le obligará;
aunque estar en el infierno
es muy maldita señal.
Si eso se ha dicho por mí,
ha mentido y mentirá.
No le digas más, amigo,
mira que quiero llorar.
¿A eso Escarramán el bravo?
Mentís, o vienen y van.
¿Cómo no se venga de ellos?
Ea, volved a cantar.
Sobre la negra patente
nos venimos a encontrar,
yo el hereje de Lutero,
y acabóse la amistad.
Hizo en mi cabeza asiento
el daño de la maldad,
y yo con medio jifero
su lengua quise cortar,
suplicó la penitencia
que lo dijo el guardián.
Pecador, padre de culpas,
un hijo de Satanás,
una divina mañana
entre silicio y sayal
vino a mí con disciplinas,
y con macilenta faz,
en su presencia me di
no el usado centenal,
sino todos los que pude
hasta que no pude más;
en todos ellos no hubo
azote que desechar,
mas por mis culpas los daba,
y muy bien dados están.
A azotes abrir quisiera
mi cuerpo de par en par,
que azotes dados por culpas
no pueden sanarme mal.
De los pies a la cabeza
se advirtiera un cardenal,
pues Dios es papa entre tantos
que mis pecados le dan.
En su cruz, eterna muerte,
clavado quisiera estar,
que manos que a Dios clavaron
muy bien clavadas están.
Malo he sido, aunque tan bueno
pues he vivido tan mal
que miran mi mal ejemplo
los moros de Mazagán.
En esta prisión se han hecho
mares mis ojos ya,
no se han de ver enjutos
hasta tener libertad.
A infierno estoy condenado.
Ay Dios, no vaya yo allá,
que siendo hermano de Dios
afrentaré su hermandad.
Ya mi corazón es agua
que derritiendo se va
por mis ojos, enculebrada
de destilado cristal.
Si me quieres, Gracia santa,
si me tienes voluntad,
forzosa ocasión es esta
en que la puedes mostrar.
Pide a tu esposo favor pide,
pues es mi necesidad
tal, que tomo de mis ojos
las lágrimas que me dan.
Que tiempo vendrá, señora,
que te podrás alabar
que el hombre virtuoso fión
libre del infierno está.
A la Esperanza divina,
a la Fe, a la Caridad,
a la Templanza y Prudencia...
A Fortaleza Imperial,
al Padre Eterno y María
que en su trono grande está.
Ángeles, santos y santas
que me libren rogarán.
Fecha en la cárcel del Vicio,
en el mes habla tu edad,
el más grande pecador
que en todos los hombres hay.
Pues dígame, el maricón,
de tan poquito se queja.
Pues estos regalos son.
Hade rapalle una ceja.
Por Cristo,
tal galardón
los gustos del mundo dan.
Ya está metido en la arena
tu querido Escarramán.
Ya ensartado en la cadena
al remo le llevarán.
Hombre que a Dios ha apelado
misericordia tendrá.
No importa si está en pecado,
ya hago penitencia acá,
ya he gemido y llorado,
ya a ustedes orales fechas
parte de las culpas mías,
y en mi llanto he deshecho
las de mis entrañas frías.
Un pecado solamente...
En el penúltimo verso hay una frase que parece añadida a posteriori a la derecha y no encaja métricamente: "un volcán de fuego echa".
me tiene a mí condenado.
Los míos no hay quien los cuente,
mas si tú eres el Pecado,
yo en as en el testamento
yo confieso que pequé,
mas ya estoy arrepentido
y en ti esta acción no se ve
que eres siempre lo que has sido.
Lo que he sido seré.
Desesperado habla.
Pecado, el Rigor de Dios
por forzados ha venido
para resforzar los tramos
de los infernales sitios,
las infernales galeras
ya entre borrasca se han visto
por las ondas de Leteo,
al puerto del Apetito.
De espaldares vienen faltos
que aunque tienen infinitos
siempre hay falta de forzados
aunque en ellas no lo han sido
que los que por voluntad
pasan esclavos de vicios,
en estas galeras son
buenas boyas de sí mismos.
Ya desembarca, pisando
dragones y basiliscos,
Toca la trompeta, suena.
que el Pecado, la del Juicio,
yo pagano Escarramán
sus culpas y sus delitos
espaldas de un agalero.
No vale, alcaudero y trino
y el llanto es tan poderoso
que mil veces has vencido
a Dios, y de esta verdad
un rey David fue testigo,
un Pedro y una Madalena y un Nínive.
El rigor y dos demonios.
¿Qué digo,
alcaides de los renegados,
agora y para los vicios
poned luego en la cadena.
Aquesto exijo y preciso,
y desesperado fuego,
robo, engaño y homicidio.
Y el valiente Escarramán,
este injusto ha de ir metido
en la cadena primero
que todos.
Favor, Dios mío,
ayudadme, Padre Eterno,
socorredme, Amor divino.
No llores, gallina, vaya
dentro, a quitarse los grillos.
Siempre los gustos del mundo
tan triste fin han tenido.
Vanse. Amor dentro.
Haced pedazos las puertas.
¿Quién hace tanto ruido?
Yo soy, di, ¿no me conoces?
No, juraré que te he visto.
en mi vida.
Ansí es verdad,
que jamás me has conocido,
que nací de limpia madre
y soy más que el sol limpio.
¿Qué quieres en esta cárcel?
Vengo a librar un cautivo,
pues soy de la redención,
y aunque yo le he redimido
una vez, y ha sido injusto
a mis muchos beneficios,
otra redimirle quiero;
y mil, si llega a mi oído
el más íntimo peque
y el más pequeño gemido.
Aquí el mandamiento traigo
con mi mesma sangre escrito
y de la cámara fecho,
firmado con sellos cinco,
que aunque son hechas de amante,
los que rompe el león
de las alturas, le sella
solo el cordero divino.
Dadme luego libre al hombre,
Escarramán en sus vicios.
Ese está ya en la cadena.
¿Quién lo condenó?
El divino
Rigor de Dios.
Porque soy...
el amor que nunca acaba,
suspiro porque me pesa
que se pierda de esta suerte,
hombre que tanto me cuesta,
ya no se queja a sus culpas,
que el ver mis heridas tiernas
su desdicha no lo ha hecho.
Este es amor, voto a mi alma.
El padre, que por el hijo,
porque con prisiones fieras
le soltéis, a mí me den
para el castigo la vuelta,
mientras él está con vida,
aunque toda mi sangre vierta,
porque entienda mi piedad,
lo que yo a mi hijo amo,
lo que pido y lo que quiero.
Suelte una cadena y salga el hombre con un grillo suelto.
Digo que luego se suelte.
Este es con amor humano
por que en sus desdichas pueda
llevar su cruz al calvario,
para ver cómo le afrentan.
¡Qué bien con grillos pareces,
esposo del alma mía!
¡Ay hombre! ¿Qué has de querer,
pues ves las lágrimas mías,
y a lo que mi amor se atreve?
Para que a todos conste,
yo te pongo en libertad,
y mi vida y mi hacienda,
porque un Escarramán soy,
por tu amor en lo valiente,
Él no ha de poder,
está ya libre el Hombre.
Pues el Amor le ha pedido,
soltadle de la cadena.
Yo la romperé.
Ay Dios mío,
qué de mercedes os debo
cuando yo menos os sirvo.
De la cárcel no saldrá
sino me dais, pues lo he dicho,
el carcelaje primero.
Amigo, pobre he venido,
no tengo qué dar por él;
lo que traigo aquí conmigo
te daré, toma esta capa
de la humanidad.
Vestidos
no tomo.
Toma esta cruz
que es báculo en que me animo.
Para qué quiero la cruz
si es mi mayor enemigo?
Porque tu liberes, agora
te quiero dar a mí mismo
como estoy transustanciado
en forma de pan y vino.
Yo no quedo acá por él,
id a llevarlo, aunque allí asisto,
como estoy siempre, un Dios solo.
aunque en partes me divido.
Mira si te pago bien
el carcelaje, pues cifro
en esta blanca el tesoro
que tiene a los cielos ricos.
Vuelvense en lo alto y parece la Hostia y el Cáliz.
¡Oh, amor inmenso de Dios!
¿Cómo es que nuestros delitos
nos priven de tanto bien?
Dignos sois de tal castigo.
Parecen la Gracia y la Iglesia de blanco.
Que el hombre está libre ya
del modo que te lo digo.
Madre dadme vuestros brazos.
Y el alma en los brazos hijo.
Ya voy, soberana Iglesia,
perdón de mis quejas pido.
Quita esa infernal librea
y ponte aqueste vestido
que te ha labrado la Gracia,
y dando con regocijo
fin a tus trabajos, demos
y a un nuevo baile principio.
Fin
del Auto de Escarramán.