Texto digital de El pan de Vallecas
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El pan de Vallecas. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-pan-de-vallecas.
EL PAN DE VALLECAS
Pag. 1
I
Ms. A. y Auto sacramental del Pan de Vallecas
Jornada primera
Pag. 2
69 + Auto sacramental del pan de vallecas Figuras Mundo Miseria humana Xpó S. Juo Santiago San Po Judaísmo Ingratitud demonio Iglesia Dios padre Moisés elias lisonja desconocimiento vanagloria
Salen Ingratitud, desconocimiento, vanagloria, Judaísmo, miseria humana con memoriales y deseo.
Que perecemos de hambre,
gran señor, misericordia;
cuatro mil años y más
penamos de aquesta forma.
Este pan que los profetas
en sus testamentos y escrituras
nos prometen, ¿cómo tarda?
Buena obra que no se asoma,
si en la corte del mundo
falta pan.
Mundo en sus pisos,
dará Daniel cumplidas
las semanas, pues en todas
nos promete la abundancia
del pan, la nueva de gloria,
sino dice que la espiga
en rubios dorados granos
dará solo un rubio grano
que la nueva en él se ponga,
en esta espiga no nace
entre surcos de amapolas
que pasan de cinco mil,
aunque apenas las conozcan.
Porque la sibila Samia
dice que entre pasos llora
Pag. 3
El trigo que viene a ser
sustento de nuestras voces,
si este trigo no parece,
dad voces hasta que os oiga.
Memorias de hambre.
Sale la Lisonja de galán.
En el palacio dais voces,
¿qué es aquesto, gente loca?
La hambre no tiene ley.
Pues echa despoderosa...
¿Eres mujer?
Noto soy,
la Lisonja,
grande de su corte y reino,
y de su cámara propia.
Hombre de la llave
dorada, todas las horas
con él asisto. En la mesa,
en la cama, en las famosas
salas donde las malicias
en ricos doseles borda
cornerinas y diamantes
entre follajes de aljófar.
Pues, señor, ¿en qué se ocupa
en su palacio?
En las cosas
de su gusto; digo gustos.
Mientras faltas de sonrisas,
murmuro de la virtud
porque en rincones se esconda;
sal, salga para el oído,
para los vicios esponja;
por almas, enojos, obras,
digo mal si él dice mal,
digo bien si se me antoja;
y al fin soy un instrumento
formado de cuerdas locas,
que si al son de sus manos
su imagen saben,
y cuando templado me toca...
Si deja su error vivir
con él, reina y persona,
sois de su privanza.
El mundo,
señor, no de aquesta forma.
Ansi viví, mas no sé él;
aunque alguna vez se enoja,
un grande océano amargo, que es
uno y otro, nos ahorca.
Pero decidme, vosotras,
que cargáis de voces roncas
los vientos, ¿quién sois? Y ¿quién
os mueve a dallos?
Los ecos
del mar de las penas mías,
palabras sin lengua forman.
Yo soy la Miseria Humana,
que pido que me socorran,
que muero de hambre cargada
de hijos que gimen y lloran,
pidiéndome pan contino,
y lágrimas hago que coman.
Voy a la panadería
de aquesta plaza famosa,
y haviendo de ser Belén,
es ya sin par Babilonia.
Salgo a buscalle a las puertas,
y en una veo que cortan
entre soberanos reyes,
a los pies de un jumentillo,
con decoro los arrojan.
Pag. 4
En los márgenes superiores aparecen anotaciones: "falta" a la izquierda, y "3" y "falta" a la derecha.
Porque ven que viene en él
el pan blanco a quien se postran,
tal es la necesidad
de la corte de los Reyes,
de sátrapas y de ricos,
el pan buscan desta forma,
y un pan solo en su presencia
por treinta dineros compran.
Como Miseria humana
le comprara en sus antojos,
al fin en la puerta abría
de pan esta carga sola,
y a destajo se dieron
los que aguardaban agora.
Dice que no abastó pan
la maldita sinagoga.
Aquel no es el prometido
pan del cielo, que si fuera
el mortal del que aguardamos,
es pan que promete gloria.
¡Oh, que el Rey en sus principios
tenga amada la paz segura,
y constante majestad
celebre de sus bodas!
Merced pedirle queremos,
y soberana vanagloria;
pues del mundo nuevo Rey,
bella y soberana pompa,
y liberal y cumplida,
más que por virtud, por pompa,
que gusta que a ella ofrezcan
todos los humanos siervos.
Y viene de ilustre sangre,
pues de la casa señora
de la vanidad le nace,
quien cuna principio toma.
Pero el Rey y el que viene,
de su talle nos informa,
para que le conozcamos,
pues lo que más nos importa.
El mundo, aunque ancho y largo,
tiene proporción redonda,
que con hermosos pinceles
le retratan desta forma.
Y aunque tantos años tiene,
como el fénix se remoza
cada año en su primavera,
y ansí es siempre su edad poca.
Su frente el alba lo estrella
de argentadas mariposas,
cuyas alas juntas en ella,
cabellos de oro le forman.
La primavera le enrama
de avenas y de rosas,
y de doradas espigas
el estío le corona.
Y entre racimos preñados,
que verdes pámpanos brotan,
el otoño le regala
con las frutas que sazona.
Sus pies los forman las plantas,
y sus huesos montes y rocas;
su carne los animales,
que en sus cóncavos se alojan.
Sus pechos son los que pagan,
los hielos nunca doran;
sus brazos forman los mares,
sus dedos los ríos forman;
sus hombros los riscos forman,
es quien le tiñe su boca,
sus espaldas quien le deja,
la noche forma su sombra.
Pag. 5
sus ojos forma el dinero,
porque sin él no ve cosa,
su cabeza forma baren
sus ojos y ceremonias.
¡A la vana gloria vea
templo milagroso en Jonia,
egiptos pirámides,
destruid, bárbaros, rodas!
Todas sus rentas empeñan
en máquinas licenciosas,
y en invenciones egiptas,
que inventan todas las honras.
Restan los reinos perdidos,
sin rentas sus gentes todas,
que no hay cosa que deyan
como los días no lloran.
Todo el mundo vestido
porque mejor le conozca,
de cuatro colores bellos
que sus elementos forman.
Y a mi nácar al rubí,
mangas es jubón de corte,
el mar que el cuerpo baña,
para que galán le ponga,
la tierra le da el cuero
con el oro que atesora,
el fuego la negra capa,
puesto todo en carbón se torna.
Y las aprentas y piedras
con que guarnece la gorra,
el viento le da las plumas,
martinetes y garcetas,
de aquesta suerte vestido.
Sale, los músicos tocan,
y en señal que sale ya,
pedidle misericordia.
Salen los músicos, sale el Mundo, cantan las mujeres.
De todos los reyes
el mundo es señor,
pues él es eterno,
humos todos son;
los que ayer reinaron,
tierra vueltos, y
son en negro olvido,
para confusión.
Solo el mundo vive
hasta que a su sol
Dios venga a llamalle,
palabra de Dios.
Dale a tal memoria
digna adoración,
pues dejas bienes suyos,
idolatrías sois.
Señor, la miseria humana
suplica a vuestra majestad.
Sois de gracia, haré mañana.
Señor, la gentilidad
muere de hambre y pide a
con él procuro se mide.
Sin pan comida no pide,
el judaísmo, señor.
Pide penas tan largas,
pan de divino olor,
que las lechugas amargas
del cordero y sin favor.
La ingratitud también
pide, señor, consuelo,
que no le dales ningún bien,
sino dales que sin del cielo
a tu corte ceden.
Pag. 6
y tu desconocimiento
que pros
yo no te hago a dios
algun bien con fundamento
pues yo os hago a los dos
harto bien
yo no lo siento
Al fin todos pedis
pan pedimos que morimos
de hambre todos
y vivis
en mi corte
aqui venimos
pues como hambre no teneis
Por que en la panaderia
ni en las plazas no ay bocado
no del pan de cada dia
sino del santificado
en el vientre de Maria
hasta el camino salimos
a saltear panaderos
y al fin sin pan nos venimos
en tantos tormentos fieros
muriendo señor gemimos
Como se puede sufrir
que en la corte de tal Rey
vengan de hambre a morir
los artesanos, no es ley
que se puede resistir
la hambre, y un presidente
providencia, en el govierno
dile señor a la gente
que no bera el pan eterno
sino llora eternamente
los lugares del registro
de las doce tribus tienen
con el pan que administro
no señor
la culpa tienen
ellos como mi ministro
lisonja
voy a llamarle
y a vosotros la gente
que en aqueste amargo valle
de lagrimas tan fiente
y de que os quejéis no se siente
Ya torres de sobervia
que con las casas de dios
quereis hacer competencia
al sol pavor de la luz
de noche no se apaga densa
en los campos de los cielos
blancos rebaños de estrellas
con diversidad de fexos
las plantas nos lisonjean
y en oro nacar bañado
forman milagrosas mezclas
en exercitos degenerados
no enrrican blancas guedexas
en los peynes de las arcas
para vestirnos con ellas
en truticas edificios
nos labran rubias abejas
mauselos para el gusto
de mill blanca y rubia cera
los animales domados
nos obedecen, y en blan...
en rosas de cristal puro
los rios copiosos nos besan
los peces de sus zafiros
nos salen a las arenas
y con argentadas alas
nos sirven y reverencian
no os deja el mar intratable
domar sus espaldas crespos
con suxetivo castillos
de que su imperio se puebla
en sus bóvedas profundas
no os cria puertos de perlas
y entre arboles de coral
conchas y preciosas perlas
el viento de que nos cuelga
en sus cristalinas jaulas
Pag. 7
Aves para vuestras mesas
no da para calentaros
el fuego en su cuarta esfera,
fuerza a los rayos del sol
que os vivifica y engendra,
mares de blancas espigas
no surcan con rejas fieras
avarientos labradores
que en dorados granos truecan,
cuanto deseáis, ¿no os rinde
mi majestad y grandeza?
¿Y no os sustenta mi plato
la divina providencia?
Pues, ¿qué pedís y queréis,
si soy toda una despensa
y diversidad de cosas
de vuestro vario apetito
y loca naturaleza?
¿Qué importa que en nuestros labios
tu misericordia viertas
en diversidad de frutas
y en diversidad de yerbas,
y todo sin pan, señor,
no sabe bien ni aprovecha,
y no es comida sin pan
que a ninguno bien le sepa?
Danos el pan prometido
por boca de los profetas,
pues ves que es pan de registro
y que está en las doce leguas.
Mira que de hambre morimos.
¡Misericordia!
¡Clemencia!
Entra la Lisonja y Providencia, regidores.
Ya el presidente está aquí.
Presidente, quien gobierna
mis monarquías, ¿no es bien
que tanto descuido tenga?
¿Bueno es que a mis sacros oídos
lleguen lágrimas y quejas
de los cortesanos pobres
que mis palacios frecuentan?
Cuando está llena mi corte
de mil naciones diversas,
están sus calles y plazas
sin pan que los alimenta.
Decidme, ¿de qué ha servido
esa fábrica soberbia
fabricada para el pan?
¿De qué sirven los registros,
cuidados y diligencias,
si falta el pan y dejáis
que todos de hambre mueran?
El corregidor cuidado
que de la humana miseria
las necesidades suple
y las desdichas remedia,
comisarios ha enviado
ya a los lugares, y muestran
haber cumplido, señor,
con el registro sin pena.
Están todos, y esta falta
se atribuye a la cosecha,
que ha sido hogaño, señor,
muy mala, y la sementera,
y han sembrado en tierra estéril,
y entre espinas y entre piedras.
Oiga vuestra majestad
si han cumplido las aldeas,
que la lista del registro
es esta.
Decid si queda
la villa del Paraíso.
Ya ha cumplido.
¿El alcalde de ella,
qué dio?
Pag. 8
Dio fruta por pan,
de precio, que a la renta
fue barata, y a costa
caro, Señor, el venderla.
Dio la villa del destierro
maná que a todos aprovecha,
como pan, pues tantos días
con él su corte sustenta;
el alcalde Josef dio
por Egipto y por su tierra
todo el pan a sus hermanos
con que desculpado queda.
Abigaíl dio a David
y su pan en blancas cestas,
y Melquisedec también.
A la viuda de Judea,
a Elías la blanca harina,
y a Rut las espigas crespas;
la tierra de promisión
leche, miel, olio y manteca;
al fin, todos los lugares
a ver si han cumplido muestran
la obligación que tenían.
Solo imagino que queda
sin cumplir...
Un lugar
que está de esta corte cerca.
¿Qué lugar de los que falta?
Pienso, Señor, que Vallecas,
o valle de desventuras,
de desdichas y miserias;
en él el alcalde ha
en rubias pajas conserva
el trigo de bendición
apartado en limpias eras.
Ese lugar no ha cumplido
con su obligación y deuda.
No, Señor, que aunque el alcalde
ha cinco panes que lleva
un niño, dio a cinco mil
hombres, dejando llenas
doce cestas de las sobras,
no cumplió con su promesa,
pues él se obligó a dar pan
de gracia y de vida eterna
a la corte, y ha sesenta años,
y aun pienso que ha más de sesenta,
que no acudió al registro,
ni aun de acudir no se acuerda;
y aunque alguno le ha pedido
que en pan las piedras convierta,
dice que de solo pan
el hombre no se sustenta.
Y ansí, si esta hambre, Señor,
este lugar no remedia,
y su alcalde en nombre suyo
la corre por su cuenta,
no te espantes que la corte
todos de hambre padezcan,
que en tanta necesidad
no hay bien si él no nos remedia;
pues si él se obliga al registro
de dar el pan que os convenga,
despachad a ese lugar
mis provisiones y letras
para que envíen el pan
y al depositario prendan,
y al alcalde y regidores
traed a mi presencia,
y veréis si en su castigo
toda la tierra escarmienta,
dándole, después de habelle
sacado a la vergüenza
más de cinco mil azotes.
¿Qué mandas, Señor, que sea
el comisario?
Enviad a
el Judaísmo, y no vuelva
sin el alcalde o el pan.
Yo pondré tal diligencia
que cuando preso en la cárcel
Pag. 9
como me mandas lisonja,
antes suelte a Barrabás
que al alcalde en su mesa,
y a la ingratitud encargo
si con esto alegre queda
la afligida gente mía
deje las lágrimas tiernas
y a aprender van al alcalde.
¿Qué dices?
Prendan la muela,
que por la jura de todos
no es razón que padezca.
Prendan la muela de el pan.
¿Qué dice el registro?
Tengas
más años que no los cielos
en eterna competencia.
Sale la Iglesia de aldeana de blanco y capillo y azul.
Amado esposo mío
que me rondáis la puerta aljofarada
del cándido rocío,
y el limpio y bellísimo ganado
y de ovejas las de nieve
dejáis por una cañada tierna e nueva,
si sois tan pequeño,
como vos os llamáis de mi mar amarga
en tanto desconsuelo,
y en ausencia sin vos miseria larga
no me deis su amargura,
que donde falta Dios nada es dulzura.
La lámpara encendida
toda la noche amado esposo tengo,
que estoy apercebida,
manteca en mi panal os prevengo,
venid, esposo amado,
y comed en mis faldas un bocado.
Del santo cielo os dice
Señor Dios en ejército de guerras,
como acá nos bendice,
como el cielo este valle, aquestas tierras,
en sus pecados secos,
vos Rey invicto, alcalde de Vallecas.
Vos hermano del hombre,
vos ofendido del hombre compañero,
sujeto a mortal nombre,
vos buen pastor por el manso cordero,
por el pecado infausto
ofrecéis a vos mismo en holocausto.
Si eso estáis saviendo,
quemando en vivo fuego piedras duras,
y al cielo aunque rindiendo,
aunque bajéis a este lugar en las blancuras
de tan alto dosel que
saber a competencia el sol no llegue.
Mas pienso que ya viene
mi labrador santísimo divino,
que hermoso aunque tiene
los encendidos ojos como el vino,
y por causarme asombros
la leña del Cedrón trae en los hombros.
Los músicos de labradores, San Juan, Cristo de lo mismo con una cruz a cuestas.
Alcalde esa leña bella
bien la podéis descargar,
que dice todo el lugar
que habéis de morir con ella.
Alcalde, dejad la leña,
que estáis en la plaza ya.
Bien en mis hombros está,
porque esta carga pequeña
mi misericordia enseña
y quiero aquestos y a ella.
Ved que dais que murmurar,
que dice todo el lugar
que habéis de morir en ella.
En que la traiga repara
amigos, y callad que
decid si su alcalde so
que he de traer cetro y vara,
ella mi oficio declara.
Pag. 10
Y ansí es forzoso el traella,
bien la podéis arrimar,
que dice todo el lugar
que habéis de morir en ella.
Si el traella os da cuidado, contento
algún jumento por vos la traiga.
Quiero, aunque deis esta carga,
ir por el sol y el jumento,
que el nombre me viene a cuento.
Qué jumento por traella
Jacob le llamó al sacar.
Mirad qué dice el lugar,
que habéis de morir en ella.
Dulce esposo.
Esposa mía.
Tan gran carga traéis,
no me espanto que sudéis,
no es sudor que se rocía
todo mi rostro con perlas,
porque en abundancia tanta,
a dormir con la garganta,
pues quiero, Esposo, serlas
todas en este pañuelo
o que perlas tan perfectas
son orientales netas,
al fin son perlas del cielo.
Mas, Esposo, porque
venís de leña cargado,
pues ya el invierno es pasado
y, aunque riguroso fue,
en la lumbre de mis pajas
solo calentaros vi,
entonces con vino así
y aun que mi intención ultraja,
conviene que agua traiga.
La leña desolución,
y que al pasar el Cedrón,
con ella propia se caiga
y, si por la vanidad
con pajas lumbre encendí,
leña traigo agora aquí
que es mayor necesidad.
Que quiero a la gente triste
a un cordero convidar,
y a ella le han de asar
el día del Corpus Christi,
quiero que el lugar debalde
comiendo se satisfaga,
y que esto cada año se haga
en memoria del alcalde.
Sois de grandezas abismo,
y cuando os falta qué dar
tengo por fe que al lugar
os habéis de dar vos mismo.
¿Qué dice el pueblo de mí,
regidor?
Varios están.
Unos que eres Abraham,
y otros que Elías.
A otros decir que Moisés.
¿Y tú qué dices?
Yo digo
que eres Hijo de Dios vivo.
Pedro, grande es.
Tú sé, sobre aquesta piedra
mi Iglesia he de edificar
con tal alcalde el lugar,
mucho vale y mucho medra.
A solas aquí a los tres
os quiero mostrar quién soy,
aguardad, que al monte voy.
Danos, Señor, esos pies.
De esta leña,
advierto,
os quiero que el mejor
quiera subir al Tabor.
Pag. 11
por mi leña ande subir
Pues al pie podéis ponella,
si gloria dais al penar,
que dirá todo el lugar
que habéis de morir en ella.
Suba a lo alto, se arrimará a una tramoya, viéndose pasarela llena de rayos y revestido de blanco, y Elías y Moisés en otros dos.
Mirad qué sol.
¿Quién se atreve,
lince, a tan claro arrebol?
Su rostro parece al sol,
su frialdad blanca nieve.
Elías, Moisés, si dar
queréis aumento a mi gloria,
renovadme la memoria
de mi pasión.
El lugar
no es de pasión.
Oh Tabor,
Moisés, el lugar me da,
porque allí mi gloria está
adonde está mi pasión.
Más figurado me dais.
Este es mi hijo querido,
en quien siempre me he pagado.
Bien fuera, entre bienes tantos,
quedarnos gozando aquí.
Hagamos, Señor, aquí
tres tabernáculos santos:
el primero para vos,
fin de tantas profecías,
y para Moisés y Elías,
gran Señor, los otros dos.
Temblando de espanto estamos.
No tengáis temor, alzad,
deste misterio callad.
Sí haremos.
Cuando os veamos
con la divina triunfante
Iglesia allá desposado,
acordaos, esposo amado,
de la Iglesia militante.
Amiga mía, paloma
mía, aunque en ella esté,
contigo me quedaré,
llega a mí, mis tratos toma,
dénte los mis tiernos lazos
entre uva, confusa luz,
mejor que parezca cruz
gusto de darte mis brazos.
Sale el Judaísmo e Ingratitud con vara.
Notificalde, escribano,
sin ninguna dilación,
luego aquesta provisión,
al alcalde, hoy villano.
Súmome yo, es que vos
no a defenderlo salgo,
que el que es tan hidalgo,
tan noble como Dios,
de su nobleza notoria,
que agora nos enseñó,
quién es... dará
su padre su ejecutoria.
Blasfemo.
Sois pecador.
Qué grades vario.
Villano.
Perro judío,
aunque pobre labrador,
soy cristiano viejo.
Pag. 12
Mientes.
Dime.
A qué una vieja
me ha amado.
Amigo, deja
los escándalos presentes.
Mira que quien mata, muere.
Triste sinrazón es esta.
Por sanarte cuesta
la salud.
Aquí os requiere
por aquesta provisión,
alcalde, este comisario,
que vos el depositario
sois el pan de bendición.
O que vais a buen recado
preso a la corte, que están
todas sus plazas sin pan,
deste que solo un bocado
del uno ha de ser sartura
de todos;
si el depositario
sois vos, dad el necesario
pan que la corte procura,
o prendas os sacarán
o iréis preso.
¿A mí?
Dejalde.
Prended con amago al alcalde,
que no me ha entregado el pan.
Aquí en el registro ven
que recibistes, amigo,
grande cantidad de trigo,
y aun as paras en Belén,
que dice en esta verdad:
y en pan cocido colud,
lo que recibistes red,
que hay grande necesidad
de pan en la corte, y vos
estáis como encañonado
en el lugar obligado
a cumplir por él, por Dios.
Es verdad que él ha prometido
dar a la corte su pan,
mas poco a poco lo harán,
porque el plazo aun no es cumplido.
Yo el pan le daré por todo el día,
Señor, sosiéguese,
y en su plaza le pondré
o en su gran panadería.
Es sin provecho esperar,
preso habéis de ir preso a la corte.
No aguardemos, importe.
Señor, ¿qué es de mis atar
de las manos de los hombres?
Los ángeles qué dirán,
os esposa a dar el pan.
Sois ladrón.
En tales nombres.
Morir por librar del yugo,
que ande suelto el pecado,
para dejar los salvados
y a mí a su panadero.
Hambre, ¿qué intentas? Te ruegas
que sirva.
Por padecer,
y ansí me quise hacer
pobre alcalde de Vallecas,
y siendo por mi aldea
todos muerto me verán.
Vos habéis de darnos pan,
lo saca que del cielo sea.
Hijas de Sión, no lloréis.
Todos os dejan.
Llevadle,
en viendo preso al alcalde,
sus van los regidores.
Músicos. Sale el Mundo, la Vana Gloria, Desdén, la Lisonja, de loca.
No sé, Vana Gloria hermosa,
qué cosa valiente porta,
que ya en mis gentes no acota
que para ti no esté en mí
estraño y dificultosa.
Pag. 13
no tiene piedras, aísla.
Ni oro el quemado sacan
de que adornan dando es
la plata pisan, pues de
que mil engaños quedan
cuantos de las otras ansían.
En mis brazos, mi rama, ya
que parece tan lozana,
en vez de floridos ramos,
invenciones de vestidos,
galanos zaguanes oídos
entre alabanzas, por momentos,
tantas penas y tormentos.
Los polvos perseguidos.
¿Quién es este?
Es un loquillo,
de la lisonja contrario.
¿Su nombre?
No es de alto.
¿Por qué?
Porque es necesario
escribir en un ladrillo.
Pero si a quien se admira,
lo salva con brevedad,
contrario de la mentira,
soy quien seré.
La Verdad.
Acertaste, que me mira,
señor, la Lisonja.
Procura
preciar de...
Es loco, y del cielo
alguna de ser locura,
sino que es hija del cielo.
La verdad es su locura.
Pues, Rey, aunque más te enfades
de mí, y en mí oigan pocos,
diré aquí tus falsedades,
pues dan licencia a los locos
para que digan verdades.
Ya, Mundo, eres un tirano,
que cuanto ofreces y das
es humo y viento vano,
y los que te valen más
son menos, aquel que es sano,
como pintado pavón,
que entre olores y sedas,
si vieran atención,
sus pies dejara su rueda,
mirando de lo que son.
El que no sabe de losa,
el vidrio con arrogancia
a sí mismo se mirara;
ya viera en sí su ignorancia
y el saltar se mudara.
Si un hilo con atención
escribiera en tus teñidas,
y a ellas con discreción
dejen la mano y sus canas,
de la vana del cabrón.
Mira, si contemplo a toco
en ti mil desenvolturas,
de que arriba me provoco,
más si en ventos las locuras,
quien en ti no ha de ser loco.
Vanidad de vanidades,
y la misma vanidad
eres.
¿Qué te persuades
a escuchar la verdad?
Mal oiréis las verdades,
que si verdades dijeran
en palacio los privados,
miran, es temida fuerza,
cuestan las verdades caras.
En ellos con Dios vivieras.
Pues dirá la misma verdad,
como el códice del Mundo,
la Mentira y Vanidad.
En agradarte me fundo,
esta pavana tocad,
y unos folios que quiero
a mi esposa entretener,
que por sus ojos me muero.
Poco dura, durará el placer
en ti que pasa ligero.
Al fin, Rey, quiere danzar.
Si toco, salidme sin ola.
Mejor, Rey, puedes rodar.
Pag. 14
pues sea sola.
Yo, cola.
Cola que sabe volar,
los hombres en tu teatro
son bolas, que, bola fuerte,
que haces de dos a cuatro,
juega contigo la muerte
y da de un golpe cuatro.
Humor tiene.
Humor del cielo,
mirad si es bueno mi humor.
No es muy bueno para el suelo.
¿No tocas?
¿No tocas?
Tocan danza los músicos.
Sí, gran señor,
que hay gustos medio pelo.
Danzad, extremadamente.
Todas son vueltas sus danzas,
y ansí en su vana mente,
alta y baja en mil mudanzas,
sale en ti toda la gente.
Judaísmo y la Ingratitud dentro dicen.
El alcalde de Vallecas,
donde entre miserias viven
los que en sudor de su rostro
comen sus lágrimas tristes,
señor, está en tu presencia.
¿Quién eres?
Estame atento,
si quieres saber mi origen,
que el cronista Mateo
en el principio le escribe
de su libro desta suerte,
y aquestas palabras dice:
David, el profeta y rey,
que pudo, flaco y humilde,
atropellar la soberbia
de aquel gigante invencible,
que era asombro del pueblo
cuando arrogante le oprime,
en pura mole de carne
por sus pecados movible;
engendró asimismo al rey Salomón
porque a Dios templo edifique;
Salomón a Roboán;
y al fin con un recio estirpe;
mas muchos, por no cansarte,
que en la sucesión se siguen,
Matán engendró a Jacob,
y él a Josef, santo virgen,
de María dulce esposo,
de quien en carne pasible
nació Jesús, que se llama
Cristo.
¿A quién es?
Mundo, en ti mismo maravillas,
y con ramos me recibes,
y agora me desconoces.
Yo soy Cristo, y el que viene
del gran reino de los cielos,
alcalde de serafines,
a ser alcalde en tu aldea.
Villano, blasfemias dices.
Villano, ¿dónde está el pan
que a mi corte prometiste?
Yo soy el pan.
¿Eres pan?
Sí, y el que me come vive
vida eterna.
Sí, estás loco.
Loco serás como afirmes
verdades, di, mundo ciego,
¿no ves patente y visible
la verdad?
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Gentiles locos.
Vosotros sois los gentiles.
Dime, villano, ¿quién pudo
forzarte a que te registres?
La caridad, que por ella
he bajado a redimirte.
Quien se obliga ha de cumplir,
y ansí ninguno se obligue.
¿Adónde tienes el trigo?
Ya, Mundo, otra vez te dije
que yo soy.
Pues llevalde,
y en el molino oprimilde
de la cruz; muélele en ella,
donde la muerte maquile
su parte, aunque mueras, dé,
hasta que me salve, limpie,
y cuando en cándida harina
esté molido, cubrilde
de cinco mil rosas.
Vamos.
No saviendo lo que pides,
pides, Mundo, más que sabes;
mucho sin saber supiste.
Dal de la harina que posa,
y en cálices y en beriles
amasá este blanco pan,
y en mi corte se administre,
en la gran panadería
que católica se dice.
A todos de balde; y vos,
Judaísmo, que ultrajastes,
preso este hombre que queréis,
que dél se haga...
Crucifixe.
Pues como lavo las manos
en su muerte, pues pasible,
la sangre de aqueste Justo
caiga de uno en otro estirpe.
Señor,
pan queremos.
Pan piden,
que de su corte escúsanse,
y los agravios permiten.
Yo voy a darles el pan
para que coman los tristes.
Yo, por calles y plazas,
que sois Dios quiero decirles,
aunque me tengan por loca
y la cabeza me quiten.
Mira ese Cordero de Dios,
mundo, que en forma pasible
guía, tiranos ciegos.
Llévanle.
Buen loco.
La verdad los locos dicen.
Yo voy a hacer, dulce esposa,
que este loco se castigue,
hasta que el pan dé a mi corte.
¡Hola! Lisonja, seguidme.
Vanse.
Sale San Pedro y Vanidad.
Ansí me he entrado encubierto
en el palacio real, siguiendo
al alcalde.
Esperad,
labrador, ¿adónde vais?
A un triste perdido voy.
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¿Qué tienes, turbado estás?
Viéndome en tanta grandeza
no me tengo de turbar.
¿Qué buscas?
Señora...
Dilo.
Yo prosigo ya,
mandó el regidor
que es de Vallecas
ay de mí...
¿Qué dudas?, responde.
No conozco este lugar.
¿No eres el depositario?
Por Cristo que no soy tal,
que lo mismo les he dicho
a los que en el patio están.
De ellos eres, aunque niegues,
por Dios que digo verdad.
Ven a la panadería
del pan de gracia, que hoy
que lo reparte la Iglesia
y todos cargados van,
sepan cómo de alabanzas
gracias a Dios hay pan ya.
Cristo en la cruz y está puesta una tabla pegada a la cruz y abajo una piedra que ande a la redonda.
Canta.
Esta cruz divina,
molino sagrado,
hace al mundo salvado
y a Dios hace harina.
Regidor, cuando por vos
ansí moliéndome están,
siendo mi depositario,
¿desta suerte me negáis?
Si el gallo no habéis oído,
depositario, cantar,
oíd al manso cordero
que por vos vendido va,
llorad y buscad mi esposa.
Mis ojos serán un par
cuyos surcos en mi rostro
impresos se quedarán.
Ve a llorar mientras me muelen.
Para que puedan mejor
moleros mayor raudal
llora bien mis ojos, llueven.
Sale la Iglesia en la panadería.
Vengan al buen pan, señores,
cortesanos, al buen pan,
que a los ricos y a los pobres
a un mismo precio se da.
Salen la Vanidad, la Vana Gloria, la Lisonja y Ingratitud, Miseria humana y Música y el Mundo.
Mira, esposa, el pan sobrado.
Lleguemos, Mundo, a comprar.
¿A cómo vendéis, mujer?
A diez.
A diez, cara estás.
No estoy, que son diez
mandamientos
la postura de mi pan,
y el que no diere este precio
hambriento habrá de quedar.
Mujer, la miseria humana
de hambre pereciendo está,
esos diez te da por uno.
Cuantos a tratos están
y ansí dándome los dos...
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de la suerte que he dicho
diez en ellos me daba.
Al pan lleguemos todos,
todos queremos llegar
al pan de salvación.
Dejando mi ceguedad.
Mira si verdad te dice.
¡Oh, alcalde soberano,
que solo ha podido hartar
mi corte, mil alabanzas!
Cantando, amigos ,
yo contigo y con David
quiero contigo bailar
deste pan.
Todos bailemos.
A propósito, bailad,
de los cielos ha venido
el pan que en la corte está.
¡Guacamana!
que Dios, dice la fe,
rebozóse.
Mas sustanciado Dios mismo
en él al mundo se da.
¡Guacamana!
Y en él, como allá se ve,
rebozóse.
Llegad, alma, al pan divino,
que es carne y es sangre ya.
¡Guacamana!
Que es Dios, aunque pan se ve,
rebozóse.
Finis laus deo.
