Doña Marta
Protagonista de la comedia; ama secretamente a don Felipe pese a haber matado este a su hermano, y finge una intensa devoción para eludir un matrimonio impuesto y favorecer sus propios enredos amorosos.
Tirso de Molina
摘要发布日期: 2026年6月18日
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Madrid e Illescas, Marta oculta bajo apariencia devota el amor que siente por don Felipe, matador de su hermano, mientras su padre intenta casarla con el rico capitán Urbina. Tras frustrarse ese matrimonio, la acción vuelve a la corte, donde Marta finge santidad y hace entrar a don Felipe en casa disfrazado de estudiante pobre para burlar la vigilancia paterna. Los celos entre Marta y Lucía, los disfraces y las falsas noticias sobre Sevilla desembocan finalmente en la revelación de la identidad y hacienda de don Felipe, el perdón del padre y el ajuste final de dos bodas.
La obra comienza con el duelo por la muerte de don Antonio, hermano de Marta y Lucía, a quien ha matado don Felipe. Marta, sin embargo, llora también por el propio homicida, porque lo ama en secreto. Lucía sospecha pronto ese amor y, fingiendo que don Felipe ha sido preso en Sevilla y que será ejecutado, consigue que Marta descubra su verdadera pasión. Mientras tanto, su padre, don Gómez, decide apartarse del luto por conveniencia y viajar a Illescas con sus hijas para visitar a su amigo el capitán Urbina, rico indiano recién vuelto de las Indias, que desea casarse con Marta. En Illescas coinciden también don Felipe, que vive oculto y perseguido por la justicia, y su gracioso Pastrana. Durante unas fiestas de toros, don Felipe salva valerosamente a un caballero en peligro, que resulta ser el alférez don Juan, sobrino del capitán Urbina. Al subir con él al balcón, don Felipe descubre con horror que Marta va a ser entregada esa misma noche al viejo capitán. Cuando don Gómez plantea el casamiento, Marta lo rechaza inesperadamente alegando que años atrás hizo voto de castidad para librarse de un peligro que no precisa, y el grupo regresa a Madrid para consultar el caso con teólogos.
Ya en Madrid, Marta convierte ese supuesto voto en una estrategia sostenida de fingida devoción. Cambia su modo de vestir, frecuenta hospitales y obras pías y se gana fama pública de mujer recogida, hasta el punto de que todos comienzan a llamarla «la Piadosa». Don Gómez y el capitán Urbina esperan que la boda entre Lucía y el alférez don Juan favorezca luego el matrimonio de Marta, pero ella persiste en su negativa. En ese contexto, Marta reanuda en secreto su relación con don Felipe: tras haber hablado con él en el Prado y asegurarle que toda su reforma exterior se hace por amor suyo, idean un enredo para introducirlo en casa. Con ayuda de Pastrana, que se hace pasar por un emisario sevillano llamado don Juan Hurtado, se propaga además la ficción de que don Felipe está preso en Sevilla. El propio don Felipe entra entonces en la casa disfrazado de estudiante pobre y enfermo, el dómine Berrío, a quien Marta abraza compasivamente y logra retener con el pretexto de curarlo y de aprender latín de él. Esta situación provoca sospechas y celos en Lucía, mientras el falso estudiante, protegido por la fama de santidad de Marta, puede permanecer en la casa y hablar con ella bajo capa de devoción y enseñanza.
En la última parte, los engaños se multiplican y terminan por entrelazar las dos parejas jóvenes. Lucía descubre que el dómine Berrío es en realidad don Felipe y cree primero que Marta lo protege para sí misma; pero don Felipe le asegura que todo su disfraz buscaba acercarse a ella, no a Marta, y ambos se reconcilian amorosamente. Marta, herida por los celos, intenta denunciarlo a voces, pero la llegada de los mayores y una nueva escena de fingida piedad desvían el peligro. Después, don Felipe convence al alférez don Juan de que ama a Marta, mientras Lucía simula corresponder al alférez para entretenerlo, y Marta urde un plan para apartar de Madrid a su padre y al capitán Urbina con la falsa noticia de una sentencia de muerte dictada en Sevilla contra don Felipe. Una vez fuera los viejos, los jóvenes se disponen a casarse; pero don Gómez descubre el engaño y vuelve precipitadamente. El conflicto se resuelve cuando se revela que don Felipe no es un aventurero sin fortuna, sino don Felipe de Ayala, heredero de diez mil ducados y de buena condición. Ante esta revelación y la evidencia de que Marta y don Felipe ya se han desposado, don Gómez abandona su venganza y acepta el enlace; además, como Lucía queda prometida al alférez don Juan, la comedia concluye con una doble concordia amorosa y familiar, mientras se disuelven los disfraces, la falsa santidad y la fingida enfermedad de la «perlesía».
Protagonista de la comedia; ama secretamente a don Felipe pese a haber matado este a su hermano, y finge una intensa devoción para eludir un matrimonio impuesto y favorecer sus propios enredos amorosos.
Galán perseguido por la justicia por la muerte de don Antonio; se oculta, corteja a las hermanas con ambigüedad y entra en casa disfrazado de dómine Berrío hasta que al final se revela su verdadera identidad y fortuna.
Hermana de Marta; descubre pronto sus sentimientos, participa en varios engaños y mantiene una relación oscilante con don Felipe hasta quedar finalmente unida al alférez don Juan.
Padre de Marta y Lucía; desea vengar la muerte de su hijo y pretende casar a Marta con el capitán Urbina, pero termina aceptando los matrimonios finales.
Viejo amigo de don Gómez, enriquecido en Indias, que pretende casarse con Marta y representa la opción matrimonial de conveniencia basada en la riqueza.
Sobrino del capitán Urbina; salva y es salvado en Illescas, ama a Lucía y acaba siendo su esposo tras quedar atrapado en los enredos de Marta y don Felipe.
Criado y acompañante cómico de don Felipe; participa activamente en disfraces, noticias fingidas y maniobras que sostienen el enredo.
Pretendiente de Lucía en la corte, de importancia secundaria pero operativa, pues su competencia amorosa ayuda a perfilar las alianzas finales.
Prima o acompañante cercana de las hermanas, especialmente vinculada a Lucía; coopera en varios lances del enredo amoroso y termina emparejada con Pastrana.
Espacio central de la obra; allí se sitúan la casa de don Gómez, el fingido recogimiento de Marta, la entrada de don Felipe disfrazado y la mayor parte de los enredos finales.
Núcleo doméstico donde se desarrollan los conflictos familiares, las estrategias matrimoniales del padre y la ocultación de don Felipe bajo la apariencia del dómine Berrío.
Villa a la que viajan los personajes para visitar al capitán Urbina; allí tienen lugar el intento de casar a Marta, las fiestas de toros y el primer gran cruce entre las distintas tramas amorosas.
Espacio espectacular donde don Felipe realiza su hazaña taurina y se produce el reconocimiento decisivo de la amenaza matrimonial que pesa sobre Marta.
Espacios cortesanos de paseo y encuentros discretos en Madrid, decisivos para conversaciones amorosas, reconocimientos y el descubrimiento de los engaños.
Ámbito asociado a la falsa piedad de Marta; funciona como signo de su reforma aparente y como justificación moral de sus actos ante la familia y la corte.
Lugar ausente pero muy operativo en la acción, pues allí se sitúan fingidamente la prisión, el proceso y la supuesta sentencia contra don Felipe, elementos esenciales del engaño.
La acción se organiza alrededor de amores ocultos, declaraciones fingidas, cambios de lealtad aparentes y maniobras para alcanzar al ser amado sin descubrirse.
Marta se sirve de una imagen pública de beata y mujer piadosa para controlar su destino, engañar a su padre y ocultar un propósito amoroso muy distinto del que aparenta.
El padre intenta decidir los enlaces de sus hijas según la riqueza, la amistad y el honor, mientras las jóvenes y sus galanes buscan imponer sus propias inclinaciones.
La muerte del hijo de don Gómez desencadena la exigencia de castigo contra don Felipe, pero el desenlace sustituye la venganza por la reconciliación familiar.
La comedia recurre constantemente a nombres fingidos, apariencias engañosas y personajes encubiertos, especialmente en el caso de don Felipe y Pastrana.
Marta y Lucía se espían, se prueban y se engañan mutuamente, y sus celos impulsan varios de los giros más importantes de la trama.
La fortuna del capitán Urbina y la hacienda final de don Felipe condicionan las decisiones de los mayores y muestran el peso económico en los proyectos matrimoniales.