归于> 发布日期: 2026年8月22日
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de No hay humano amor donde entra Dios. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/no-hay-humano-amor-donde-entra-dios.
No hay humano amor donde entra Dios. ~ Comedia famosa de Don Rodrigo Pacheco ~ A Soror Doña Guiomar de Olivera Pacheco, religiosa profesa del orden de Santa Clara en el convento de Santa Clara de Beja en Portugal. Cuidado inmenso costó a Dios hallar imagen que le representara, y hoy, sin cuidado ninguno la santa, cuyas grandezas en mi asunto celebro, santa Domitila digo, ha hallado su imagen a poca costa, pues dedicada esta pequeñuela obra a vuestra merced, en sí recibe el original a quien imita, pues no menos el título le alcanza por retrato de No hay amor donde entra Dios, con propiedad en vuestra merced verificado, pues no menos que nuestra santa se huyó a las cosas del mundo, y a su mayor cebo, para dedicarse a Dios entrando en la nobleza a lo divino, bien debida a quien dejaba tanta nobleza a lo humano, tan digna de ser estimada por tantas partes, como poseída por tan justos títulos, materia en que pudiera bien extender la pluma, a no aplicárseme mejor, el dicho del otro poeta: Laus in ore proprio vilescit, por ser tan casi uno el parentesco; logre vuestra merced felices años su digno empleo en servicio de nuestro Dios, que la guarde como deseo. Granada, 13 de agosto de 1640. De vuestra merced capellán, Don Rodrigo Pacheco.
Rui Pacheco Cevallos Villegas, vecino de la Montaña de Burgos en el valle de Toranzo, y, por ser verdad, lo firmo de mi nombre, Rui Pacheco Villegas Cevallos. Ante mí, Pedro de Puga.
Santa Domicilla ~
Plautilla, su madre ~
Theodora, dama ~
Euphrosina, dama ~
Flavia, criada ~
Aureliano, caballero ~
Luxorio, su hermano ~
Trillo, lacayo ~
San Nereo, eunuco ~
Una voz, de dentro ~
Sale Santa Domicilla sola.
En este parque ameno,
deleitoso a la vista y a los sentidos,
de tantas flores lleno,
que exhalan sus olores más subidos,
puesto el amor en calma,
quiero dar gusto y alegría al alma.
La variedad de flores,
pintura que, gentil, naturaleza
matizó de colores,
cada cual adornando de belleza,
ofrecen a la vista
de una pintora tal la sobrevista.
Las animadas voces
de arpados picos de estos pajarillos,
canoras, si veloces,
en las sutiles puntas de junquillos,
deleitan y enamoran,
y en mis sentidos, dulces, se atesoran.
Los cristales corrientes,
que salen de los pechos de esas ninfas,
son dos perennes fuentes,
nieve a la vista, si al gustarle, linfas,
dulces son a mi gusto
si el fuego matan de mi pecho adusto.
Por alfombras gentiles
que el campo de esmeraldas, grato tiende,
besando van sutiles
las puntas de las hierbas, de quien pende
de la vista, el objeto
porque en ella se imprima más perfecto.
Si aquesto me enamora,
suspende, eleva, priva de sentido,
Cabecera página izquierda: no ay humano Amor, donde entra dios. humano está tachado
Cabecera página derecha: De Don Rodrigo Pacheco. En la esquina superior derecha parece decir 03 o 103
a donde Cristo mora
sera descanso, siempre presumido
del que su ley venera
siendo su cielo, eterna primavera?
Bien la razon lo funda,
que es gloria sin segunda
porque esos cielos, que matisan bellas
rasimos de bellissimas estrellas
disen, que dentro asiste,
el que de eterno gozo el Alma viste
Dichosa yo, pues grata
el hoido aplique al pastor santo
que tanta fe delata
por el Romano imperio, cuyo encanto
es perseguir aleve
candidos pechos, puros como nieve
que como es limpia, y pura
la ley que pedro predico, gloriosa,
al Alma le asegura
la candides de nieve, de que gosa,
pues solo el ser cristiano
limpieza ostenta, y gloria en ser humano
salen theodora, Euphrosina Damas, y flavia creada de Domicilla
siempre a tus melancolias
es medicina el jardin,
sus flores te son alivio,
las aguas que ves salir
de los virginales pechos
de esas ninfas de marfil
parese que te refrescan.
el fuego que tiene en si
el corazon lastimado
de amoroso frenesi,
que si tu callas, y sufres
el procura de salir,
mucho siento que presumas
prima theodora, que en mi
vive nunca amor lascivo;
mas quien puede sufrir?
si sabes por experiencia
que mi gusto, solo aqui
se emplea en cultivar
el blanco, y casto jazmin?
porque me pides la prenda
si sabes que nunca oý
del amor palabras dulces,
pero siempre le venci,
prima mia esa tristeza
de amor siempre presumi
que era la causa, mas ya
no se puede presumir
pues que tu tanto lo afirmas
yo te creo? pero di
que tienes? que el rostro hermoso
no puede tanto fingir,
es la causa tan secreta
primas, que solo enel fin
de mi vida, lo sabreis.
que oy no la puedo desir,
al pie de esta fuente clara
nos sentemos, porque asi
a mis tristezas de vado
pues de ella no puedo huir,
anda tu mi vida flavia,
pues eres un seraphin.
en la voz, el instrumento
trae luego, porque aqui
nos alegres a las tres,
hare luego por servir
a cumplir tu mandamiento,
vase
anda ve, haselo asi,
como, o por que Domicilla
aquesa cara de abril
da muestras de tanta pena?
no me lo encubras a mi!
no me trates de eso agora,
déjalo: que presumir
de saber mi pensamiento
es engano/
pues en ti
crese la causa, el efecto
sera grande?
no ay sufrir
vuestras importunidades,
bueno esta, quedese asi,
Sale flavia con la viguela
aqui la viguela esta,
canta, que te quiero hoir
porque se alivien mis penas,
hoye senora?
pues di
canta Flavia
Para resebir al Alva
ya las aves se aperciben,
y el campo lleno de flores
de mil colores se viste,
cuando a marcial batalla
el general se apercibe,
se tocan mil instruments
y alegre al contrario embiste,
y el Piloto en la mar alta
solo un deseo le sigue
que es llevar galerno el viento,
llegando a puerto felice,
Dichoso el que recibe
un bien tan alto, si otro bien consigue,~
La gloria de los amantes
es amarse, y si resiben
el Himineo sagrado
con mas gusto, y gloria viven,
el contento en los casados
en tener hijos consiste
que como el prado florescan
en medio frescos abriles,
del casador el intento
es solo el conejo simple,
que no ay contento mayor
que alcansar lo que se sigue,
Dichoso y bien felice
si el Alma con tal bien, otro consigue ~
dijo muy bien el poeta,
y asi tengo para mi
que es dichoso solo aquel
que un bien llega a conseguir;
pero la varia fortuna
sale a veses a impedir
que no se consiga el bien
que le puede hacer feliz;
de dos queridos amantes
que mal se puede seguir?
unos celos del demonio
que es un loco frenesi,
en casados sera luego
felicidad el vivir?
no pueden tener descanso
si en paz no viven en si,
en los casados, los Hijos
son causa de conseguir
en la paz, dulce contento,
bien la pueden tener, si;
mas traen tantos disgustos
los mismos, en querer ir
adonde va su dictamen,
que son de su vida el fin,
el estado que tenemos,
es estado tan feliz
que sin zosobra gosamos
las glorias de este jardin
pues es sierto, si casadas
fueramos, trabaxos mil
nos circundaran el alma,
y fuera todo morir,
salen
Salen Aureliano, y Trillo lacayo.
Porque sin licencia entro
no se me impute por culpa,
que es evidente disculpa
el venir a propio centro,
que en un tan alegre encuentro
la razón la dice al alma
que ella se lleva la palma,
mas es cierto mi señora
que el alma que por vos llora
se merece en tanta calma,
ella del bien que aquí veo
por atrevida se goza.
La razón pide otra cosa,
que es la gloria que poseo,
de cual llevará el trofeo
de haber visto tal beldad,
júzquelo vuestra deidad,
porque yo señora entiendo
que el bien que estoy poseyendo
se debe a mi liviandad,
disculpa amor mis recelos
con que a la razón convida
con el perdón de atrevida,
porque sabe mis desvelos,
el alma, con desconsuelos
de ordinario me atormenta,
amor, el fuego fomenta,
con que el triste corazón
desterrando a la razón
en arder solo se alienta,
viste contenta en el fuego
cuando más voraz su llama
condensa el aire que inflama
y deja abrumado, y ciego
la salamandra en sosiego
quemarse, sin consumirse,
y sin que quiera evadirse
revive, si luego muere,
y por ser su centro quiere
vivir por solo morirse?
Así el alma a quien apura
el vivo fuego de amor,
cual salamandra el ardor
goza contenta, y segura,
vive, por sola ventura,
muere, y renace si ve
quien de aquesto causa fue,
y salir de tanta llama
no quiere, porque su flama
se aviva más la fe,
esta, Domicilla hermosa
pretendo siempre guardar
si dais licencia de amar
no os mostrando rigurosa,
el alma, por venturosa
se tiene, pues goza aquí
lo que yo no merecí;
si ella merece le améis,
aguardo que aquí le deis
el siempre dichoso sí.
Aparte.
Vuestro grande atrevimiento
no tiene disculpa, no,
la razón que os engañó
pudiera con más cimiento
fundar el conocimiento
en sí misma, que razón
aborrece en conclusión
todo el acto de atrevido,
y así habréis conocido
vuestra mucha sinrazón,
el alma que tan gentil
entre llamas la pintáis,
pues tanto la celebráis
con tan gallardo perfil,
la contemplo yo por vil,
que si nobleza tuviera
este disgusto no diera
a quien quiere, adora, y ama,
y así para tanta llama
otra tanta nieve espera,
esta, Aureliano en mí
hallaréis, mientras que amor
no me condene al ardor
de su loco frenesí,
y nunca aguardéis el sí
de mi boca para amar,
porque no daré lugar
a intentos desvanecidos
porque en razón los sentidos
en mí siempre se han de hallar,
madre tengo, y soy mujer
a quien gobierna su madre,
que cuando a ella más le cuadre
entonces podré querer
al que esposo habrá de ser
mío, si quisiere yo,
que mi nobleza no dio
nunca licencia de amar,
que a mí no podrá llegar
quien al pecho no llegó,
miento en todo vive al cielo
porque ya le adoro y amo,
Aparte.
en amor toda me inflamo,
ya me cuesta algún desvelo,
Aparte.
Llego con algún recelo
por preguntar si querer
puede un hombre a una mujer?
Un hombre puede, un lacayo
no es hombre, no.
Vive el rayo
de Febo, que hade entender
la fregonaza veces mil
que merezco ser amado
por galán, por bien hablado
y por ser todo gentil.
Váyase tosco mandil
y rasque su sarna allá
con quien gatada la da,
Eso no, que a perros muertos
la doy, por lindos conciertos,
y acá, no menos será,
Aparte.
Hermana, amor me consume,
celos, desvelan el alma,
ardo, y toda puesta en calma
pienso que el dolor me abrume,
la razón, en sí resume
que dejar es imposible
de amar, mas ¿cómo es posible
que no consienta aquí
que no me quieren a mí?
oh fuerza de amor terrible,
Sosiéga el pecho, y no creas
a tu razón, sinrazón,
que no está puesto en razón
lo que sin razón deseas,
para que te desvanezcas,
por quien quiere, adora, y ama
de voluntad, a otra dama,
y más siendo nuestra prima?
Eso a mí más me lastima
que la fuerza de la llama,
apartarles me conviene,
Déjame a mí que lo haga,
por remedio de tu llaga,
prima, allí tu madre viene,
Vase.
Andad señor, que no tiene
vuestra llaga cura en mí,
primas vámonos de aquí,
Al pasar le dice.
Vanse las cuatro damas.
Hoy otra dama procura
que tenga felice cura
vuestro loco frenesí.
Siempre mis consejos fueron
no quebrados, pero sanos,
siempre los tienes por vanos,
y siempre en el chiste dieron,
mira pues, cómo salieron
ciertos: pues que te ha salido
a la cara, haber venido
a dar pesar al jardín
a tu bello serafín:
si estás de ello arrepentido
lo quiero saber, agora.
Ay Trillo, el alma se abraza
fuera, y dentro desta caza
por quien amarte enamora,
de haber visto a quien adora
el alma, me gozo aquí,
mas el pesar que la di
siento, Trillo en tanto extremo
que la muerte Trillo temo,
y temo Trillo perdí
todo el bien Trillo que espero,
Y ¿qué haces de trillar?
esto de amor es trillar
algún trigo: darte quiero
porque soy algo agorero
un consejo, y si le tomas,
espero la carne comas
deste ángel de nieve pura,
Aparte.
Dilo, acaba Trillo, ya se apura
como si subiera lomas,
escribe, que esto te importa,
y dame el papel a mí,
y deja que vuelva aquí
que yo la dejaré absorta,
conque tu pesar reporta,
y vuelve al alma el consuelo,
y no se entregue al desvelo
porque será rapaza,
es tanta mi cobardía,
que temo enojar al cielo.
no temas, que de por medio
está Trillo, y vive Marte,
que ha de aqueste Trillo darte
a tus amores remedio,
si no fuere bueno el medio,
gazapamos.
vamos, pues,
y luego verás después
quién es Trillo, y su trillar.
fui venturoso en amar,
desdichado en ser quien es.
Vanse, y salen Plautilla viuda, y Santa Domicilla su hija.
Después que al cónsul tu padre
le cortó la Parca el hilo,
dejando a Roma tan sola,
si bien venera servicios
que le hizo en partes tantas,
en paz, y en guerra, que vivos
en duros bronces se esculpen,
porque den de ellos aviso
a los venideros tiempos;
y entonces más conocidos
serán, para venerarlos
por gloria de aquestos siglos;
quedaste tan niña, que
fue merced del alto aviso
de un solo Dios que adoramos,
que en tanta niñez propicio
te fuese, porque cristiana
te criase, y el desvarío
de tantos dioses, hallase
negación firme en tus bríos;
creciste en el cuerpo, y fee,
creciendo en el pecho mío
mayor amor, que de madre,
harto de ti conocido;
mas hoy viéndote mujer
traté de darte marido
que adorase, cual las dos,
la suprema ley de Cristo;
y cual a ti no le hallé,
pues eres en este siglo
la más noble, y la más bella
que en Roma se ha conocido;
y así me parece a mí,
que de los nobles Patricios
de aquesta ciudad romana,
te dé esposo, porque al vivo
saque al mundo, a Roma dé
un trasunto peregrino
de tu padre, porque llegue
a ser semejante al mismo;
por fuerza ha de ser gentil,
que no se halla en el Bautismo
otro igual, pero tú puedes
volver manso al más altivo;
que con el amor la esposa
podrás trocar del marido
la condición, y volverle
a la fee del uno y trino;
Aureliano, parece
que es propio para tu brío,
hijo de cónsul, gallardo
y de esta ciudad Patricio;
tu voluntad corresponda
con la mía, porque fío
en tu amor, pues soy tu madre
y tú mi retrato mismo;
Cuando no fuera señora
el ser madre, a desatino
tuviera, no obedecerte,
cuanto más, que solo aspiro
a darte gusto en aquello
que pretendes, y confío,
porque tú lo habrás mirado
mejor mucho que yo lo miro;
solo siento que no sea
siervo ese esposo de Cristo,
mas él lo podrá trocar
pues que pudo cuanto quiso;
Eres hija al fin querida,
y muestras el sobrescrito
de tu amor, en la respuesta,
soy tu semejante al vivo,
pero algunos días pasen,
antes que le des aviso,
para que disponga yo
el ánimo a tan continuo,
tu gusto haré Domicilla
pues que tú has de ser el mío,
queda a Dios.
tu hechura soy,
eres de mi vida el alivio.
Vase.
Como suele el que perdió
en la montaña el camino
porque faltó peregrino
Sol, que a tiempo le alumbró,
y al tiempo que amaneció
volviendo el sol con el día,
lo que allí perdido había
halla alegre en breve espacio,
porque del cielo el topacio
le puso en la misma vía.
Así yo, que vi perdida
la esperanza de gozar
nuevo camino de amar,
pues no lo pensé en mi vida,
hallé claridad subida,
y al salir de tanto sol
el celebrado arrebol
en el camino me puso,
pasando el tiempo confuso
apurado en mi crisol;
Apenas supe de amor
los dulces ratos que da
cuando llaman, dome esta
para darme otro favor
ensayos para el dolor
deben de ser, porque apenas
da favor a manos llenas,
cuando se viene el disgusto,
con que trastornado el gusto
todo son míseras penas;
Mas ¿quién me podrá estorbar
un bien que es tan soberano?
si es mi esposo Aureliano
que también me supo amar,
¿cómo me podrá negar
alma, que liberal dio?
Si no es que en mí se halló
toda la desdicha junta,
con que mi gloria difunta
se halla cuando amaneció
pero si cristiana soy
¿mi esposo ha de ser gentil?
ay amor, que eres sutil,
y de ti rendida estoy,
si toda el alma le doy
para Cristo ¿qué me queda?
mas su ley hoy no lo veda
pues la mujer al varón
ganar puede el corazón,
para que su error ver pueda.
Sale Trillo hecho pregonero.
¿Ay quien compre, ay quien le diga,
al fino, y rico Diamante?
¿En palacio semejante
se pregona?
¿eso fatiga
a Vuestra Señoría? yo
en la calle pregoné,
y en la puerta un hombre hallé
que arriba me encaminó,
y por eso me atreví
a pregonar en alta voz,
esta hacienda, que por Dios
que es la mejor que vi.
¿Mostrar? muy rico parece.
tiene otras mil propiedades
que son muy puras verdades,
y aquí dice lo escribiese
el mercader que le vende.
Dejádmelo por un día.
no puede ser: que no es mía
esta hacienda, que es de un Duende.
Salen Theodora, Euphrosina, y Flavia.
A buen tiempo habéis llegado,
que se vende este diamante,
Aparte.
¿Trillo es este, o es semejante
al de quien me ha cautivado?
¿alguna bruja hay aquí?
que lo deje por un día
le ruego.
eso, a fe mía
que lo hará.
¡yo nunca vi
importunidad semejante!
vaya pues, tome el papel
que hallará, sí, dentro en él
las gracias de ese diamante,
y a la tarde vuelvo acá
por la respuesta, y sin ella
no me iré.
la piedra es bella
Aparte.
hecho mi negocio está.
Vase.
105
no ay hum.o Amor donde entra Dios
muestra el papel?
toma prima,
mira lo que dice en él,
aparte
o venturoso papel
bien digno de toda estima,
ya lo leo
y tú Eufrosina,
de aquesta piedra qué dices?
que en tu mano la eternices
que es en todo peregrina,
parece que vale mucho?
aparte
aunque valga mucho, quiero
comprarle
leyendo
qué es lo que espero
qué es amor esto que escucho!
rabio de celos! mentiras
contiene aqueste papel,
rasgale!
aparte
aparte
Lee,
haré con él
lo que veas, si mis iras
Mis recatados ojos, mis pasiones
más recogidas que mi amor quisiera
mi fe, que en vuestras partes considera
la cifra de tan altas perfecciones,
El justo limitar demostraciones,
el mudo padecer que persevera,
la voluntad, que en siendo verdadera
libra para las obras las razones,
Todos señora os dicen que esperando
están de vos, lo que el amor concede
a los que saben padecer callando:
Si el tiempo vuela, y la fortuna puede,
no hay esperar, como callar amando
ni amor que calle, que sin premio quede
ese premio que esperáis
si yo vivo, no llevaréis,
que aunque más combates deis
en el reparo me hallaréis,
y ese amor en que esquiváis
yo lo menearé de modo
que sea para mí todo,
y no para quien seguís,
que el alma de quien huís
tanto bien solo acomodó,
Ay de mi dulce esperanza
que engañada el alma vive,
que es imposible que estribe
en vos esta confianza,
que el que tanto bien alcanza
me dan lugar a que estime
letras, que con negra tinta
solo desdichas me pinta
el que al alma tanto oprime,
vamos todas al jardín?
yo no puedo por ahora,
pero iré dentro de un hora
a dar mate a tu jazmín,
vanse las tres, y queda Theodora
que espero darle de modo
siguiendo propia ventura,
que o la he de hacer segura
o poner todo de lodo,
otra vez quiero leer
el papel, brava desdicha,
más quien nunca tuvo dicha
qué puede esperar tener,
cómo es amar, y querer,
que fuerza le puede hacer
si tiene el alma cautiva,
porque en la memoria viva
se alegra de padecer,
al papel responderé
conforme el alma lo quiere,
pues vive, por el que muere
de quien su homicida fue,
con mis trazas llegaré
hasta adonde amor me lleva,
que no será cosa nueva
dar remedio a un firme amor,
si no estorba el pundonor
a que mis trazas remueva
vase
De Don Rodrigo Pacheco
106
vase, y salen Aureliano y Luxorio su hermano
déjame hermano llorar
tantas lágrimas, que llegue
de todo punto a cegar,
o que hechas de ellas un mar
mis esperanzas anegue,
que es el dolor que padezco
de tal suerte, que aborrezco
ya la vida, amo la muerte,
porque el dolor es tan fuerte,
que sola muerte apetezco,
En un Romano valiente,
por su sangre tan ilustre;
por amor impertinente
ha de haber muestra indecente
que su nobleza deslustre?
no puede ser, no lo creo,
qué accidente que veo
fantástico debe ser?
ha de faltarte mujer
que sea tu digno empleo?
no por cierto! pues a corta
tanto pesar, hermano
y tus lágrimas reporta,
que a tu descanso le importa
dejar amor tan villano?
ay Luxorio, si de amor
supieras! tan dulce ardor
en mí no reprehendieras,
antes por gusto tuvieras
padecer siempre dolor,
que es de tal suerte lo amargo
deste dulce pensamiento
que todo lo breve es largo,
lo largo, toma a su cargo
de atormentar sin tormento,
y así, que siento no es mucho
de Damicilla el desprecio
pues que con un tigre lucho,
y así siempre que le escucho
voy lleno de menosprecio,
deja ese amor
si pudiera
bien dices, pero no puedo,
porque el alma considera
que olvidar este amor fuera
gran delito
yo me quedo
fuera de mí, no hay razón?
la razón, en conclusión
aquel a quien me obliga,
sufre luego tu fatiga
ya que sigues tu opinión,
Sale Trillo lacaio
armado se queda el lazo
con la quimera famosa
con que le salí al paso,
ay Trillo, cuéntalo paso
fue la traza venturosa?
y tanto? que el papel queda
en su mano, por que pueda
con el símil del diamante
ver firmezas de un amante
que a todo el amante exceda,
Sale San Nereo eunucho
gallardo joven, Plautila
mujer que fue de Felipe
cónsul, que a Roma perfila
con hechos, más que de Sila
os suplica, participe
su vista de esa persona
para un negocio, que abona
que será de vuestro gusto,
iré a cumplir como es justo
mandato de tal matrona,
que bien entiendo Nereo
que no merezco pisar,
el umbral, donde el deseo
quiere poner su trofeo
porque se pueda ilustrar,
sin duda iré luego al punto,
sois como noble, discreto
que esto, en pocos se ve junto,
vase
aparte
aparte
estimo ser vuestro adjunto
pues sois en todo perfecto,
vamos, que el alma me da
que he de ver hoy mi remedio,
buena tu cabeza va,
y piensas que gozas ya
tu esperanza con tal medio?
sí pienso, pues pienso allí
significar lo que en mí
hace amor de operación,
digo hermano en conclusión
que es tanto amor, frenesí,
vanse, y sale Domicilla y Flavia
no ay humano Amor, donde entra Dios
Dichosa el alma que espera
en los principios de amor
pasar con gusto el favor
de su verde primavera,
presto del sacro himeneo
gozarás señora mía,
para mí es tarde un día
según me aprieta el deseo,
y así vivo en esperanzas
hasta que la gloria llegue,
y el alma en ella se anegue
burlando desconfianzas,
porque ha sido gran ventura,
que no llegasen los celos
a darme tristes desvelos,
con que vivo tan segura
que no trocaré esta vida
por la vida más dichosa,
en todo eres venturosa
como en belleza, subida,
qué hace mi prima Theodora?
apriesa estaba escribiendo
y Euphrosina?
Aparte.
a lo que entiendo
a solo Cristo enamora,
ay Flavia, que el alma siente
en tanto bien, qué gentil
sea mi esposo
que otras mil
con ánimo diligente
se casaron, luego fueron
disponiendo con blandura
sus esposos, y en blancura
su negridad convirtieron,
lo mismo de Aureliano
fío señora que harás,
y de gentil volvieras
en un famoso cristiano,
Dios lo quiera, que bien puede
hacer de un lobo, un cordero
si tiene amor verdadero
harás que en tu red se quede,
Sale Trillo lacayo.
Aparte.
oh qué buen despacho llevo
al que está muerto de amores,
pero si va con rigores?
no se le hará muy de nuevo,
él se queda con Plautilla,
yo respuesta procuré,
pues no en Theodora la hallé,
rendida esta Domicila,
cómo tan presto habéis venido
por vuestro rico diamante,
si está llorando un amante
de amores casi perdido
no había de procurar
para tanto mal remedio?
y procurando algún medio
el mejor que pude hallar
fue fingirme pregonero,
y el diamante que tenéis
cien mil años le gocéis,
como en el gran Marte espero,
la respuesta del papel
que una dama me dio agora,
aquí le llevo señora,
de que no sea cruel
Aureliano quisiera,
y yo también, porque de aquí
aguardo me venga a mí
una prenda que me espera,
de albricias bien merecidas,
Aparte.
de fiel las muestras dais,
porque tanto os declaráis
que dais remedio a dos vidas,
de Theodora es la traición
a prima ingrata, a traidora
el papel di a Theodora
para que os diese razón.
del diamante que adquirís,
mostrad el papel, porque
otras cosas le pondré
que más a gusto llevéis,
este es el papel señora?
pues fue felice el encuentro,
voy a escribir otro adentro
esperad;
Vase.
sea en buena hora,
y vuesa merced mi reina
no dará cualquier favor
a quien se pierde de amor
por quien tantas gracias peina?
vuelva
De Don Rodrigo Pacheco 107
vuelva la cara de rosa
si acaso la tiene así,
porque me parece a mí
que su cara nunca goza
de tal color; de membrillo
cocido, podrá bien ser,
porque siempre fue mujer
que gustó de lo amarillo;
entre moreno, o nigruno;
pero de casta le viene,
según la color que tiene
bien a la vista importuno,
si has dicho tus disparates,
huye candil de taberna
pues con olor de linterna
la luz de mi cara abates,
que ese color que en ti veo
como color adquisita,
si acaso un día se quita
porque cesa el regodeo
queda tal que su color
no tiene color de nada,
y cuando más requemada
negro, o tinto es su sudor
esto viene, de que está
entre estiércol, y el mandil,
al tiempo señor gentil
que cura el bayo en que va
a la fuente en puro cerro
a darle allí de beber,
pare, en mí no puede haber
tal cosa?
calla becerro,
Sale Theodora.
Aparte.
la gloria de mi cuidado,
leído habrá mi papel
más humano que cruel,
si bien dulce, y enamorado,
pero ay de mí! Trillo es este?
Trillo, cómo no te vas?
si respuesta no me das
cómo he de ir? quieres que cueste
mi vida, no la llevar?
yo no te la di, villano?
sí, mas otra bella mano
me la volvió a tomar
para responder mejor,
y dijo no es tan bueno
el que me diste? pues lleno
iba todo de furor,
y quién?
Domicila fue,
Aparte.
buen lance hiciste Theodora,
perdió el alma a quien adora,
y una enemiga me hallé,
ay amor falso, y cruel,
para enredos y traiciones
buenas tus operaciones
siempre son; eres infiel,
lisonjero, cuando quieres,
y cuando quieres traidor,
siempre en tu dulce, ay dolor,
y en el fin muestras quien eres,
Sale Domicila con un papel.
tomad el papel que acá
se queda agora el diamante,
que sus gracias adelante
las veré:
Aparte.
bueno esto va;
Venus os guarde!
Vase.
con ella
vayas tú; porque conmigo
queda Cristo, que es amigo
del alma, y vive en ella,
prima, qué tienes? que veo
tu cara toda cubierta
de amarillez.
Aparte.
estoy muerta,
no hables! del digno empleo
te doy prima el parabién,
pero advierte que es mi esposo
el que pretendes, forzoso
será dejalle, que es bien,
no tienes la culpa, no,
yo sí la culpa he tenido
por haberle reprehendido
el hablarme como habló,
culpa tendrás si pretendes
de aquí adelante su amor,
cura prima aquese ardor
con olvido, pues que entiendes
bien la causa, y el aviso
que te doy, y piensa agora
que esto conviene Theodora,
porque amor así lo quiso;
Vase.
el corazón helado,
la lengua entumecida,
Vase.
La voz casi perdida,
el ánimo postrado,
el pecho sin aliento,
y el alma por la boca salir siento.
De que pierda la gloria
que darme el amor pudo,
que pierda el fuerte escudo
de mi dulce memoria,
no es nada, todo aquesto
pues que el honor perdió todo su resto.
Perdida la esperanza,
todo el amor se pierde,
el alma es bien recuerde
pues tanto mal alcanza,
y pérdida tan grande
sirva de freno a amor, el honor mande.
Mande el honor, que es justo,
gobierne mis potencias,
y basten experiencias
para olvidar con gusto
del amor las traiciones,
pues son engaños sus operaciones.
El alma libre quede
deste cuidado inmundo,
que solo dar el mundo
aquestos gustos puede,
y así burlarme intento
de aqueste infausto y vano pensamiento.
Goce pues Domicila
de su gentil esposo,
que si fue venturoso
de una nueva Camila
gozan dulces despojos,
libre los goce, cumpla sus antojos.
Que yo, siempre llorando
(no el amor fementido)
mas el honor perdido
que penas me está dando,
iré, porque se vea
que es vano todo cuanto amor desea.
Salen Aureliano y Luxorio.
¿Qué, Platila eso quería?
Esto, hermano, me propuso.
¿Qué respondiste?
Confuso
me quedé, que la alegría
el lugar no dio, que había
menester el bien que vino
por tan célebre camino.
¿Contento estás?
Es verdad
que es Domicila deidad
y gozo un bien peregrino.
¿Y las bodas cuándo son?
Pidióme que algunos días
esperase.
En largas vías
temo alguna oposición,
que me dice el corazón
que no gozarás lo que
tanto merece tu fe.
Calla, hermano, por tu vida,
quien puede ser homicida
de mi bien.
La que lo fue
de otros muchos que estuvieron
a pique de se casar.
La ocasión, que es franca al dar,
pues cuando echar mano fueron
della, todos lo perdieron
por ser calva la ocasión.
No hay, Luxorio, aquí razón
para que se pierda tal.
Suele ser siempre fatal
si se pierde la ocasión.
Deja, hermano, esos agüeros
al pueblo simple y plebeyo.
Cumpla Venus tu deseo,
y no salgan verdaderos
si bien oíros ser ligeros,
mis vaticinios; que amor
suele a veces ser traidor.
No hay traición aquesta vez.
Allá lo verás después
cuando sientas su rigor.
Sale Trillo, lacayo, con el papel.
¿Qué hay, Trillo del alma mía?
¿Qué ha de haber?
¿Hay bien, mi bien?
De mi mal dirás tú bien,
que es mejor filosofía.
Allá dicen que porfía
mata caza, aquí no fue
cierto el adagio, porque
me vengo sin el diamante
manos atrás, mano adelante,
sin respuesta al qué diré.
¿Qué dices? Venus injusta,
tirana infame y cruel,
para traidores fiel,
y solo sagaz te gusta
padecer; pues te disgusta
tu condición implacable,
no mostrando cara afable
al que con venéreos gustos
bebe venenos adustos
del amor inexorable.
¡Maldito sea el romance
que en ti pone tal deidad!
No tenga felicidad
en cuanto ponga la mano,
pues que al bien más soberano
niegas, a quien sacrificios
te ofrece, entre los servicios
que al amor siempre hice yo.
Reniego de quien te dio
veneración por tus vicios.
Calla, bobo, no me creas,
pues quiero que tú padezcas,
para que de amor merezcas
alcanzar lo que deseas.
Quise ver la fe que empleas
en tu bien, quise probarte,
toma el papel, que por Marte
que me ha costado un engaño
que por todo aqueste año
no podré dar de ello parte.
Cata ahí.
No me tardes,
déjame besar mil veces
un papel, cuyos dobleces
mano de plata, que es...
Una mano de almirez.
Lee el papel.
Mano que me da la vida,
tocaron, porque homicida
esta mano de cristal
no fuese mano fatal
que dé la muerte a mi vida.
Aparte.
¿Hay locura semejante?
Aqueste es loco de atar,
¿mas si le saliese azar
y perdiese su diamante?
Esto todo hace un amante
cuando tiene amor.
Y más,
que si tú en ello das,
la mano que te escribió,
porque allí un gusto te dio,
que es mano de Dios dirás.
Felicidades de amor,
glorias de un bien que me halle,
paga justa de mi fe,
salud a tanto dolor,
la quietud de mi furor,
sosiego a mi frenesí,
medios al mal que padecí,
sin...
sin querer, tesoro que hallo,
eres papel, eres fallo
de quien el alma rendí,
de mis trabajos, y enojos
coronista amor, la pluma
de sus alas tomé, en suma
con cargos, y atentos ojos
cuente al mundo los despojos
que alcancé, de la victoria
que me ha dado, tanta gloria,
porque con altiva pompa
sin que presagios los rompa,
yo los guarde en mi memoria:
¿esto es hecho, hermano amado?
todo el bien me vino junto,
si el cuerpo viste difunto
hoy le ves resucitado,
al descuido con cuidado
iré aprisa previniendo
mi desposorio, que entiendo
y según el alma dice,
quiere este bien eternice
en la misma que estoy viendo.
Ya cesaron tus desvelos,
tus vaticinios también.
esos, hermano, prevén
con la prisa que los cielos
pueden mudar tus consuelos
en desdichas.
No hayas miedo,
pues a todo el mundo excedo
en nobleza y gallardía.
Pliegue al cielo que algún día
ese verás lo que puedo,
al mensajero mayor
¿las albricias no le das?
Toma, amigo. ¿Quieres más?
esto va por lo menor.
gracias le doy al amor
por tanta felicidad,
diga el alma a su deidad.
no hay amor donde entra Dios.
Dios es amor, dulce voz,
pues tiene amor su beldad,
vamos, que es tiempo que en suma
a mis padres les refiera
tanto bien.
yo más quisiera
que hecho fuera con la pluma.
Y ¿por qué?
Suele una bruma
oponerse al sol hermoso.
Sí suele.
pues es forzoso
que tu padre lo repruebe.
aseguro que lo apruebe.
pues vamos.
Y yo voy dudoso.
Jornada Segunda
Personas de ella
Santa Domicilla. Aureliano. Theodora Dama. Luxorio. Eufrosina Dama. Trillo lacayo. Flavia criada. San Nereo eunuco. San Achileo eunuco. San Clemente Papa. Cristo.
Salen Santa Domicila, en cabello, Theodora, y Eufrosina sus primas, San Nereo, con peinador, y peine, San Achiles con un espejo grande, Flavia pone la alfombra y almohada, en que se sienta.
Siéntanse.
¿Tan temprano, primas mías,
de la cama os levantáis?
¿cómo, o por qué, si no amáis,
hacéis esas bizarrías?
mañanas de abril, son frías,
aunque alegres por las flores
que exhalan tiernos olores,
en quien músicos de pluma
beben aljófar, y en suma
cantan dulces sus amores;
sentaos, para que pueda
peinar el rubio cabello,
¿el peinador?
del ponello
a mi toca.
Bueno queda,
¿el peine?
Este es.
Enreda.
Flavia; esta parte, que no
quede larga, porque yo
con la otra, haré que quede
igual,
aseos puede
dar, sin el espejo, no.
¿el espejo?
este es señora.
llega a este lado, Achileo,
dame las cintas Nereo.
¿y esas rosas, que la Aurora
con rico aljófar colora,
están buenas?
por aquí
aquesta flor carmesí,
está bien.
¿está bien?
como eres rosa
a poco, y bueno te hace hermosa,
esto me parece a mí.
Nereo, ¿qué te parece
de Flavia la adulación?
lo que siente el corazón
en la lengua resplandece,
pero para que se viese
corresponder con la cara
que tu beldad nos declara,
lo que encubre el cuerpo hermoso
decir, me será forzoso
en lo que el alma repara.
Dilo pues.
¿no eres cristiana?
claro está, de ello me precio.
¿no es mejor hacer desprecio
una beldad soberana
de sí misma? porque es vana
toda cualquiera hermosura?
porque el alma va segura
a unirse con Cristo.
Bien
dificultas, mas también
es bueno que su criatura,
enamore con su vista
al esposo de la tierra,
en quien el amor encierra
lo bueno de su conquista.
El alma que en Dios se alista,
solo a Dios ha de mostrar
que él solo es digno de amar,
porque es casto, y limpio esposo,
y aquel solo es venturoso
que a bien tal pudo llegar,
si el estudio, y diligencia
que pones, oh Domicila,
(ya no gallarda Camila)
con humana providencia,
en aderezar con ciencia
tu cuerpo, tu cara bella,
para que elevado en ella
el gallardo Aureliano,
con más gusto de su mano
a quien vive ya por ella?
fuera adornar
el alma con mil virtudes,
pagando con gratitudes
al que tanto supo amar,
si fuera considerar
que el amor es solo esposo
verdadero? y el reposo
adonde una alma descansa?
por ser bien, de quien se alcanza
el fin siempre venturoso?
si esto fuera dedicarte
con santa perseverancia
a la casta vigilancia
que debe tener en parte
una virgen; por hallarte
con tu lámpara encendida,
cuando Cristo, que es la vida,
llame dichoso a tu puerta,
porque con luz, y no muerta
halle el alma apercibida?
Aquesto señora, fuera
lo más cierto, y no el casarte,
¿qué puede Aureliano darte
que Cristo más no te diera?
una virgen, considera
que de Cristo se hace esposa,
y pudiendo ser dichosa
te haces casada, cautiva,
y es claro que siempre viva
triste una alma, y cuidadosa,
y como soy tu criado
siento ver que en un gentil
empleas tu juvenil
y más que perfecto estado,
no ay humano amor, donde entra Dios
excusa tanto cuidado,
pues que de ti eres dueño,
piensa que el casar fue sueño
y obra de la fantasía,
pues toda tu gallardía,
está en este desempeño.
Mi madre en su vida dio
en que era razón casase
porque adelante llevase
la nobleza en que se halló
esta casa, que perdió
el padre, y madre que fueron
quien tanto lustre le dieron,
aumentando su nobleza
con hechos, que en suma alteza
a su familia pusieron.
Murió mi madre, y por mí
la voluntad ya resuelta,
por no dar de desenvuelta
las muestras, que al amor di,
le entretengo, porque así
le conviene a mi persona,
que tan de ilustre blasona,
y así, cómo podrá ser
dejar de corresponder
a la fama que me abona.
El estado que propones
de virgen, es duro, y fuerte,
aunque santo; pero advierte
y responde a dos razones,
ese estado que en mí pones
riesgo tiene, porque luego
enciendo con él un fuego
que ha de costarme la vida,
la otra, la fe rompida
en mí, parecerá juego.
Deja que responda yo
a lo propuesto; el estado
de virgen, es sublimado
sobre cuanto el mundo vio,
es una hermana, que halló
así igual el sacro coro,
es nuevo, y rico tesoro
que descubre a todo el mundo
del terno sacro el segundo
que por Dios eterno adoro;
y cuando tú des la vida
por tal esposo, señora
que puesto en cruz enamora,
la tendrás por bien perdida,
entonces, ennoblecida
será más tu casa ilustre,
porque no perderá lustre
la casa que en Dios se abraza,
que estando Dios en tu casa
quién habrá que le deslustre;
A la segunda razón
de la palabra que diste,
respondo, que quien se viste
de Dios, casa en conclusión
fe, palabra, y opinión,
cuánto y más, que si le dejas
por Cristo (bien que habrá quejas)
al gentil Aureliano,
Cristo Dios, y un hombre humano
no pueden correr parejas.
El desengaño mayor
que puedo señora darte,
es con razones mostrarte
la falacia del amor,
es este todo un ardor
que al infierno se parece,
y en sí, nunca permanece
pues en llegando a gozar,
empieza luego a olvidar
lo que lascivo apetece;
y el hombre, como es tan vario,
se enfada luego que goza
el desdén que le alboroza,
volviéndose su contrario;
el matrimonio es falsario
y repudia cuando quiere,
la amiga siempre prefiere
a la que es su esposa propia,
y el tratarla con inopia
es la virtud que adquiere;
Si tienes hijos, más tienes
de cuidados que de gustos,
que hay pocos que sean justos
y muchos, locos perennes,
así, que a lastar tú vienes
sus tratos falsos, traiciones,
el honor que en opiniones
pone su trato en balanza,
y quedas sin esperanza,
entre tantas confusiones;
Por lo cual, el alma dice
señora, aquello que entiende,
porque de tu gloria pende
gozo que nos eternice,
tuyos somos, solemnice
fidelidad nuestro intento,
cuyo casto pensamiento
solo a Dios subir aspira,
lo demás, todo es mentira,
caduco, y falso el contento;
Levántanse a pie.
Cual ciego que nunca vido
del sol, la luz trasparente,
y los ojos, de repente
con su clara vista halló,
con ella consideró,
esos cielos de zafir,
las estrellas, que en lucir
ventajas llevan al oro,
penetrando con decoro
lo que puede apercibir;
yo pues, que ciega me hallé
para las cosas del cielo,
de repente quito el velo
que me cegó tanta fe,
con la vista que gocé
hallo un cierto desengaño
de mi ceguedad el daño
ya con tanta luz le miro,
que solo contenta aspiro
a reparar tanto engaño;
este, con la luz que veo
comunicada del sol,
apura ya en su crisol
por Nereo, y Archileo,
destierro por el empleo
del tesoro soberano,
que luz dada de tal mano
será fija, y con la vista
de la fe, daré conquista
a todo el poder humano;
vencisteis los dos en Cristo,
él, vuestras lenguas movió,
con que luego a mí me dio
auxilio eficaz, que listo
penetra el alma, y ha visto
el fiero engaño del mundo,
a quien tengo por inmundo,
y solo apetece el alma
llevar de limpia la palma
dando asombro al vil profundo;
Poned por obra, que el velo
de virgen me dé clemente
pastor de Roma excelente,
sacro clavero del cielo,
no más galas, no desvelo
humano, no, que el divino
solo reina peregrino
en este pecho amoroso,
que es solo Cristo mi esposo
él solo es, de mí más dino;
vosotras primas, si amáis
los humanos desconciertos,
amáis esposos ya muertos,
y si aquestos los dejáis,
vivo esposo en Cristo halláis,
donde sin que os interrumpa
del mundo fatal la pompa,
hallaréis eterna vida,
llena de gracia subida
sin que el mundo la corrompa;
nadie de todos presuma
que lo que digo es falacia,
porque Cristo con su gracia
del alma quitó la bruma.
El tiempo nunca consuma
(oh Domicila gallarda)
un hecho, que en bronces guarda
ya la fama vocinglera,
pues en ti locura fuera,
el pensar acción bastarda.
Venid conmigo los dos
para que le deis aviso
al que en Roma poner quiso
el cielo, por vice Dios.
Venturosa seréis vos,
si pasa aquesto adelante.
¿No me notes de inconstante
que me afrento? Cristo vive
siempre en mí, porque concibe
el alma fe, de constante.
Vanse todos, y queda Theodora y Euphrosina su hermana.
No hay humano amor donde entra Dios
Tan grande resolución
es motivo propio de Dios,
grande eficacia los dos
han tenido.
El corazón
han puesto en tal confusión
que a lo mismo me han movido,
confieso, que conocido
tengo en mí, que es lo mejor
olvidar al vano amor,
por otro amor más subido;
venga Clemente, y verá
de Theodora la mudanza,
que es vana toda esperanza
y más, si en el mundo está,
vana es la gloria que da,
es su bien perecedero,
y así repudiarle quiero
porque vea el mundo bien
que le dejo yo también
negando su injusto fuero;
¿Y el amor de Aureliano?
Ya pasó, que ese amor fue
un pensamiento que hallé
entre lo honesto liviano,
por Cristo le doy de mano
que es amor más peregrino,
y este amor al justo vino
al alma, ¿qué decís vos?
Mi amor solo es para Dios
esto, a las dos nos convino;
Vanse, salen Aureliano, Luxorio y Trillo lacayo.
Los espacios con que voy
con razón, al alma afligen,
y alegrarme en tantas penas
lo tengo por imposible;
murió Plautila, dejando
Luxorio, el orden que viste,
y que esta diosa en beldad
a mi mal remedio aplique,
dándome su blanca mano
medio, en que solo consiste
mi vida, pero no sé
la causa porque se finge
con enfermedad? pues veo
su bello rostro, en que asiste
toda la beldad que en Venus
hallan, los que della escriben;
aquestas cosas hermano,
me tienen de suerte triste,
que temo que tantas penas
den conmigo presto a pique;
Tus ansias, y tus tristezas
de suerte al alma embisten
que parece que soy yo
a quien procuran unirse,
que como somos dos almas
en un cuerpo, dividirse
no pueden tus males, no,
y así no puedo evadirme
de no dar en el bajío,
en que hermano apenas diste
cuando luego yo lo pago
sin poder escabullirme;
¿ha negado la palabra?
Ni lo niega, ni rendirse
quiere hermano a brevedad.
¿Entiendes que estará firme?
Cuando nos vemos los dos
mil finezas muestra, y dice
que presto, presto, mas veo
que este presto es invisible,
pues no llega, ni parece;
¿Y si llega a arrepentirse
qué harás?
Darme la muerte,
Por necedad se confirme
ese dicho; ¿por mujer
darme la muerte? ¿Es morirse
comer un capón de leche,
o dos pares de perdices?
¿ha de faltar otra esposa
al que tiene solo el timbre
de más galán, y más noble
en Roma? Señor reprime
tu grande melancolía,
que este tu dueño al fin que,
si no es hoy, será mañana
prenda tuya, veces quince;
Ay Trillo, no puede el alma
de tanto mal evadirse,
que le parece le pierde
y no es mucho que confirme
dilaciones, su opresión,
Trata luego de escribirle
y en la respuesta veremos
este encanto en qué consiste;
De Don Rodrigo Pacheco LL2
Yo me obligo a que en su mano
aquestes ojos de lince
vea el papel, y que luego
lea, lo que en él le escribes;
Toma aquesta llave, y saca
el recado, pero dime
qué le dirás?
Que eres loco
y que por tal te confirme;
Dices bien: que loco estoy,
Eso es cierto que lo dicen
tus acciones,
La razón
es la que tanto me aflige,
Mejor será que de espacio
en tu cámara publiques
en blanco papel, tus quejas
si bien tus razones mide;
Anda ve, abre la puerta,
que tierna el alma me dice
no gozarás tanto bien
qué gran mal se te apercibe;
Vanse, y sale San Clemente Papa.
En este monte, donde retirado
el gran furor gentílico me tiene,
de brutas fieras siempre acompañado
que mansas, cada cual a mí se viene:
vivo al descuido, pero con cuidado,
que ocultar mi persona así conviene
para el remedio de cristiano apero,
de quien ganancias para Dios espero.
El pan, aquí se come con temores
del cuchillo fatal de Domiciano,
aquí del agua dulce, los licores
le vuelve en hiel amargo este tirano:
aquí de los acérrimos rigores
que él ejecuta vil, contra el cristiano
escondido me estoy, porque bien veo
que es solo sangre su mayor trofeo.
Las aves bellas de pintadas plumas
con voz canora, y armonía tanta,
en días claros, en obscuras brumas
me alientan, con sus pasos de garganta:
Voraces fieras, en copiosas sumas
con que el alma a su Dios mil glorias canta
humildes rinden su mayor fiereza
al vicario de Cristo, suma alteza.
Y el hombre imagen, viva semejanza
del mismo que crio tan bella hechura,
olvidando quien es, aunque lo alcanza
pues conoce que es hecho de basura:
como bruto, a quien vence su pujanza,
no mirando que soy de Dios figura,
lo que no hacen animales brutos
me persiguen de muerte, y sin frutos.
Mas
No hay humano amor donde entra Dios
Mas como vos señor, sois cierto amparo
del que afligido, de contino os llama,
a clemente acudís con el reparo
que pide su aflicción, que en vos se inflama:
en mí (Señor inmenso) veo claro
el favor que me hacéis: que quien bien ama
aunque al alma le ve desconocida
lo que una vez amó nunca lo olvida.
Al pie de este peñasco recostado
descanso darle quiero al cuerpo inmundo,
ya que entre montes vive sepultado
el que es corona hoy, de todo el mundo:
pero, ¿quién dormirá con el cuidado
en que un gentil nos pone furibundo?
pero rindamos el trabajo al sueño,
pues es de nuestra media vida, dueño.
Acuéstase a dormir, y salen los santos Nereo, y Archileo juntos.
En estos ásperos montes
que forman peñascos vivos,
cuyas puntas desde afuera
hacen broncos obeliscos;
vive el gran pastor de Roma
retirado y escondido
informando desde aquí
la santa iglesia de Cristo;
el pastor guarda el ganado,
y le recoge al aprisco
porque el lobo que rodea
la majada, no haga el tiro
así clemente piadoso
sin temores del martirio
por fuerza aquí retirado
guarda su ganado, justo;
porque el lobo carnicero
deste emperador nocivo,
no se lleve con tormentos
la oveja que ha conducido
a su rebaño más fiel
el amor, que en sangre tinto
por ganarla, dio su amo
en la cruz, clavado, y fijo;
En una cueva aquí cerca
me parece que ha vivido
hasta agora: y hoy no sé
si aquí vive,
yo le he visto
a pocos días, aquí,
y hoy debe estar escondido
por esta persecución
que este gentil ha movido;
Grandes tormentos padecen
los que admiten el baptismo,
si lo sabe este tirano.
Es fuerza que los ministros
de la fe, también padezcan
por cuanto son los que al rito
de la iglesia santa, traen
esos que tú dices mismos,
y así los unos, y otros
padecen nuevos martirios,
con que nuestra fe se apura
y nos da su fruto opimo.
¿Hacia aquí un hombre duerme?
El pastor será divino
que aunque duerme está velando
en más que dichoso aprisco;
Él es sin duda.
Lleguemos
al que nos vela.
Concibo
dentro en mí, que nunca duerme
el prelado más altivo
con gusto: porque le tiene
el peso consumido
de haber de dar larga cuenta
de tan soberano oficio;
¡Ay de aquel, que a sueño suelto
duerme, sin mirar que el vicio
le maltrata sus ovejas!
que riguroso juicio
tendrá
De Don Rodrigo Pacheco 112
tendrá delante de aquel
que pone espanto al abismo
con mirar solo enojado,
al mundo que le ha ofendido,
bien merece se ejecute
tan riguroso castigo
en prelado descuidado,
y peor en el obispo;
¡Parece que habla entre sueños!
este santo: que dormido
vela la grey que se encarga
el verbo que al mundo vino,
Lleguemos, y podrá ser
le entendamos.
Muertos, vivos
son todos los que descansan
en brazos del sueño amigo:
Lléganse junto al papa, y él habla entre sueños.
Señor, venga Domiciano
ejecute en mí martirios,
que por vos me serán glorias,
y bienes más que subidos,
En los tormentos soñando
está, el pastor peregrino,
y quien se esfuerza entre sueños
claro está, que estando vivo
y no muerto cual le vemos,
de laurel, y verde olivo
corona pondrá en su frente
de vencedor de enemigos;
Eso sí, Señor, llevad
los cinco que prometido
me habéis, y no quede en Roma
quien no se entregue a sí mismo
en manos de los verdugos;
¿Quién serán aquellos cinco
que dice a Dios que se lleve?
Esos, deben ser archivos
de virtud, y santidad,
Ejemplo nos da divino
de divina fortaleza,
Es gloria, de los que vimos
esperamos muerte fiera,
Verdugos fieros, altivos
yo soy Clemente, prendedme
pues confieso que es Dios, Cristo:
Recuerda alborotado, y levántase.
¡Válgame Dios! dulce sueño
si serán tus vaticinios
verdaderos! qué dichoso,
si me viera en el martirio;
Danos gran pastor de Roma
esos pies, que dignos miro
de que pisen las estrellas,
¡En hora buena os vea amigos!
¿qué hay de nuevo en Roma agora?
Como padre, somos hijos
de la iglesia, procuramos
de adquirir nuevos racimos
que frutifiquen la fe
en aumentos tan opimos
que en honra de Cristo vivan
sus memorias largos siglos,
y aunque, tu honor, y tu gloria
sea padre en Jesu Cristo
y no pagues nunca peso
de las honras de este siglo,
no ignoramos, que tu padre
fue cónsul, de gloria digno,
y que tuvo por hermana
a Plautila, conocidos,
de Roma por su nobleza;
de la cual fuimos cautivos,
a quien con amor de madre
fielmente siempre servimos;
cuando en Roma predicó
aquel pescador divino
que las redes de la fe
tendió gallardo, y altivo;
Plautila se baptizó,
y los dos nos convertimos,
murió Pedro, Pablo, y ella
este feudo pagó mismo;
quedole sola una hija
Domicila, peregrino
sujeto, en el cuerpo bella,
en alma, nuevo prodigio;
y por parte de su padre
es nieta de este enemigo
emperador Domiciano
de imperar, portento indigno;
esta pues, a quien nosotros
esclavos, hemos servido
con fidelidad, y amor
por criarnos todos niños,
enamorado Aureliano
del cónsul Aurelio hijo,
de tanta deidad y gracia
por esposa la ha pedido;
y nos,
y nosotros esto viendo
del celo de fe movidos,
con fervor, a lo contrario
eficaces, persuadimos;
y como es capaz sujeto
al reparo de lo dicho,
lo consultó con su alma
acudiendo luego Cristo
al piadoso corazón,
con eficaces auxilios,
y rendida, muestra en fin
sujeción a mis bramidos,
quiere permanecer virgen,
don a pocos concedido,
por ser la virtud más alta
y con que Dios es servido;
por tanto te suplicamos
ganes esta esposa a Cristo,
dándole el sagrado velo
de vírgenes defensivo.
Otras dos primas gallardas
Domicila trae consigo,
que aguardan por tu presencia
para hacer aquesto mismo.
El tiempo hermanos se llega
en que Clemente y los cinco,
demos a la muerte el feudo
por la vía del martirio,
pero aquí no hay qué temer,
porque Dios nos dejó dicho
que no temiéremos quien
el cuerpo puede a cuchillo
matarle; pero no el alma
que esta, solo aquel abismo
de sabiduría eterna,
con su poder infinito,
puede salvarla, o quitarle
el bien, todo peregrino
que es su vista; mas en esto
no hay por qué teman los cinco,
porque les aguarda el cielo
con bienes tan infinitos,
que no hay razones que digan
los que son, por ser subidos,
Cuándo llegará ese día
Presto hermanos, porque he visto
cinco coronas de gloria
que os aguarda a todos cinco
y vamos agora a dar
a tanto bien el principio,
que el fin, presto le veremos.
Cumpla Dios tus vaticinios.
Vanse, y salen Domicila, Theodora, Eufrosina, y Flavia criada.
De vuestra resolución
me alegro, primas queridas,
pues como tan entendidas
seguís hoy mi opinión,
al gran Clemente mi tío,
esta noche aguardo aquí,
viniendo, veréis en mí
nueva fortaleza, y brío.
Tu capaz entendimiento
en lo que es más cierto dio,
tu resolución movió
también nuestro pensamiento;
Morir por Cristo conviene,
y el cielo ganar pretendo,
Eso, cierto lo estoy viendo
y el alma visto lo tiene,
pero qué mayores glorias
pretendemos ya las tres,
Es Cristo nuestro interés
y suyas son las victorias.
Señora, aquí Trillo está.
Entre, veremos qué quiere,
buena respuesta no espere,
porque es otro tiempo ya.
Sale Trillo lacayo.
Dame a besar de tus pies
ramas que gallarda planta,
¿Qué quieres Trillo? levanta.
Que audiencia aquí me des.
Dí, ¿qué pues?
Aureliano
tu esposo, desesperado,
con un eterno cuidado
de gozar tu blanca mano
vive tal, que la esperanza
la tiene casi perdida,
corre peligro su vida
si aqueste bien no se alcanza;
muévete a piedad señora
deste joven, cuyo amor
se ha vuelto en loco furor
pues por ti suspira, y llora;
si has de hacer el casamiento
para qué son dilaciones,
y del papel las razones
mostrarán su sentimiento,
toma el papel, y verás
las finezas de tu amante,
No pases más adelante
que de loco muestras das,
lleva el papel, porque yo
ya no me quiero casar,
y así dejé de llorar
ese amante que entendió
ser mi esposo, porque aquí
otro amor sublime reina,
porque apelo para Reina,
y él es nada para mí;
Vase.
Aquí se acabó el amor,
solo reina amor divino,
este amor es peregrino
que no mata, y da calor.
Vase.
Lo que os han dicho las dos
también os repito yo,
andad, y decid que no
hay amor, donde entra Dios.
Vase.
Vaya el pícaro, que aquí
a nadie no conocemos,
que todos estos extremos
y más, verá siempre en mí;
Vase.
¿Es encanto lo que veo?
¡Qué demonio os ha tomado
mujeres! voy con cuidado
aunque aquesto no lo creo;
Vase, y salen Aureliano, y Luxorio.
De la respuesta veremos
su nueva resolución,
Afligido estoy, pues siento
que me dice el corazón,
que no he de gozar su mano,
Aqueso vaticinó
a las ha, tu hermano aquí,
Como Domicila es sol,
no podrá mudarse, pues
el sol nunca se mudó
para la luna se quede
la mudanza.
Este tu amor,
te hace creer lo contrario
y osaré afirmar yo
que es luna tu Domicila
en mudanza.
Aqueso, que no cabe en su nobleza,
en su ilustre resplandor,
las mudanzas de la luna.
Mujeres, mudables son.
Trillo tarda hermano ya.
A bien poco que salió
deste palacio, que agora
es Teatro del amor,
Es verdad, mas surca esta
el de Domicila.
Yo
pienso que le veo entrar
por la puerta.
Si le hallo
en caza.
Presto sabrás
lo que quieres! y ese ardor
sosiega un poco.
No tiene
sosiego nunca el temor.
Sale Trillo lacayo.
Paciencia es menester,
para sufrir el baldón
desta esposa ya no tuya,
mostrando tu gran valor,
tomar el papel no quiso,
despechada respondió
que amor no reina en su casa,
y para Reina apeló.
Domicila no es tu esposa
esto basta en conclusión,
y lo que has de hacer lo mira
bien primero, porque yo
en esto no doy consejo,
baste que me baldonó
su Flavia también a mí,
llamándome picarón;
La afrenta de nuestra casa
con venganza se curó!
primero que amor, está
hermano mío el honor,
No puedo tratar venganza
hasta que le hable yo,
porque siempre vive en mí
la grandeza de mi amor.
Háblala pues, y procura
en breve, resolución.
Harto claro esta señora
en la respuesta me habló.
Anda, y véle en su palacio.
Siento helado el corazón.
Aquesto siempre espere
deste tan terrible ardor.
Vanse.
al
no ay humano amor donde entra Dios
Al viento se encomienda, al mar se entrega,
conjura un áspid, ablandar procura
con tiernos ruegos, una peña dura,
a las olas del mar donde navega,
pide seguridad a la fe griega,
consejo al loco, al enfermo cura,
verdad al juego, sol en noche obscura,
y fruto al polo donde el sol no llega;
que juzgue de colores pide al ciego,
desnudo, y solo, al salteador se atreve,
licor precioso de las piedras saca:
Fuego busca en el mar, agua en el fuego,
en Libia flores, en Ethiopia nieve
quien pone su esperanza en mujer flaca.
Vase.
Salen San Nereo, San Archileo, Flavia criada, Euphrosina, Theodora, Santa Domicilla y San Clemente el postrero.
El alba, de sus colores
alegre los campos viste,
los montes el sol enviste
por huir los ruiseñores,
la fragancia de las flores
piden que salga de aquí,
contento voy, porque en ti
Domicila claro veo,
que llevarás el trofeo
del bien que a tu vez perdí;
si bien, con mayor victoria
muy presto le ganaré,
firmes estad en la fe
que presto veréis la gloria;
esto, tened en memoria,
que el que vence solo gana
la gloria más soberana
que es ver a Dios en esencia,
de cuya eterna presencia
redunda el bien que se gana;
Él os guarde, que es ya hora
de volver al monte, donde
la furia gentil me esconde,
el alma en ausencia llora.
Señor, aquí donde mora
vuestra fe, fortificad
el sexo frágil, y sed
de estas vírgenes escudo,
quien si no vos solo pudo
hacerles tanta merced.
Padre, con tu bendición
fortalecidas quedamos.
Es hora de que nos vamos,
padre, ya.
El corazón
lleno va de admiración
por lo visto; Dios os guarde.
Vanse los tres.
Quien de amor divino arde,
mal que dará con sosiego.
Aunque abrase, alienta el fuego,
y vuelve fuerte al cobarde;
Siento en mí tal fortaleza,
que el cuchillo del tirano
será el don más soberano
que pueda a la suma alteza
darme agora.
Una bajeza
y ánimo más glorioso
siempre en ti le vi precioso.
Yo la muerte no la temo,
porque el fuego en que me quemo
conforta el pecho medroso;
Sale Aureliano solo.
Si el pesar que el alma siente
señora, decir pudiera,
está claro que entendiera
salir de aquí felizmente,
mas como el alma inocente
no puede manifestar
su pena, quiere dejar
tal desdicha poco a poco,
porque si me vuelvo loco
podré dejarte de amar;
yo te quise, y tú también
mostraste pagar mi amor,
creció el fuego, y el ardor
quiso matar tu desdén,
quien, oh Domicila, quien
a tu amor pudo dar muerte?
quien del amor te divierte
que me dejes como esposa?
quien nudo desatar osa
en lazo de amor tan fuerte?
Quien si no Dios hacer pudo
que olvidase un vano amor?
este Dios, que es mi señor
ha desatado ese nudo,
es del alma fuerte escudo
y tan fuerte, que la muerte
rinde vasallaje al fuerte
que solo tiene la entrada
por la llaga sublimada
que tiene en su pecho fuerte.
De aqueste Dios soy esposa,
y es tan casto, limpio y puro
que es guarda del fuerte muro
de mi castidad preciosa;
téngome por venturosa
en ser Domicila suya,
desdicha fuera ser tuya
que eres humano; el divino,
y esposo tan peregrino
no es justo que le rehuya;
Luego tú, eres cristiana?
Y de ello tanto me precio,
que justamente desprecio
tu vil gentilidad vana;
Siendo tan soberana
por tu sangre, y tu nobleza,
das agora en la bajeza
de adorar por Dios un hombre
crucificado?
Su nombre
es para mí de grandeza;
del cielo, y tierra es señor,
y ese globo de zafir
le penetró por venir
a dar muestras de su amor,
murió, por darnos honor
en la cruz crucificado,
que fue bien tan sublimado
unirse el hombre con Dios,
que quedó (unidos dos)
Dios, en hombre transformado;
Deja aquestos disparates
y reconoce mi amor,
Hechizóme en tu calor
y de aquese amor no trates,
Para qué son más dislates
con el que vive tan ciego?
Si es amor un dulce fuego?
Que bien han dicho las dos,
no hay amor donde entra Dios,
Amor te quite el sosiego,
pues me lo quitas a mí,
Dejemos para villano
este loco cortesano,
y vamos primas de aquí;
Vanse.
Falsa, pues que me perdí
la vida me ha de costar,
o te tengo de allanar
a mi gusto; pero quién
ofendiera tanto bien
que un tiempo me supo amar.
Vase, y salen San Nereo, y San Archileo.
Bravo caso!
Es estupendo,
pero adonde el don precioso
de la virginidad entra
de Dios inmenso tesoro,
no puede sacar el alma
si no gallardos adornos,
fortalecidos con fe,
de quien serán los despojos,
Es Domicila prudente,
y habiendo los velos roto
a los temores, publica
claramente el venturoso
estado, de virgen casta,
luego rompiendo con todo
hace alarde de su fe
como de rico tesoro,
El triste de Aureliano
ha salido tan furioso
de hablarle, que pienso yo
que ha de redundar en todos
su furor!
Venga la muerte,
que desdeñéis el gozo
de esos alcázares santos,
los dos seremos dichosos;
Salen Domicila, Theodora y Eufrosina.
¿Fue sin peligro mi tío?
De apartarse fue lloroso
Pues, ¿por qué?
Porque quisiera
morir también con nosotros,
y dize, que el tiempo llega
en que nuestras vidas, Cloto
cortará, por la fe santa
dándolas, por ella, todos.
¡Buenas nuevas te dé Dios!
La muerte del justo es oro
que no tiene precio, y, a mi
prima, se me van los ojos
por muerte tan venturosa.
Pónense todos cinco de rodillas.
Todos cinco a nuestro esposo
demos gracias por tal bien,
pues redunda en bien de todos.
Redentor del alma mía,
los cinco somos despojos
de aquella grande victoria,
alcanzada del demonio,
en la ara de la cruz santa
donde con raudales roxos
distes al hombre la vida,
dando luz al mundo todo;
árbol soy, pero sin fruto,
mas estos quatro pimpollos
os le darán sazonado
porque gustéis amoroso
del fruto de tanta fe
como en ellos, que dichosos,
mira el alma, pues sus cuellos
ofrecen con gusto todos;
animad sus corazones,
quitad de ellos los escollos
que anegar pueden la nave
de su fe, porque en gloriosos
suban a gozar la luz
de aquellos grandes tesoros
que prometéis al que vence
los tiranos poderosos.
Tocan instrumentos, y se descubre un trono de grande majestad; en él apareserá Cristo, sentado en una silla, y a su lado tendrá un bufete en que estarán cinco guirnaldas de flores.
Domicila, esposa amada
sube a mí, tu dulce esposo,
que te ofrece con los brazos
sus afectos amorosos;
En cuanto va subiendo las gradas la santa, va diciendo estos versos.
Ya sube pastor divino
esta ovejuela a quien el lobo
tubo casi entre los dientes,
mas vos como poderoso
de entre ellos me habéis sacado
por medio raudales roxos
que avéis vertido por mí,
y siempre amorosa adoro.
Acabado de subir las gradas se pone de rodillas delante de Cristo.
Pónesela en la cabeza.
Llega, querida del Padre,
y en tu frente, por adorno
de tu gallarda constancia,
aquesta guirnalda pongo;
estas quatro por ti misma
en los quatro venturosos
que están presentes contigo,
de cuyos castos despojos
estoy agradado tanto
que esto me parece poco
para el premio que merecen
sus afectos amorosos.
Dichosos, señor, mil veces
y cien mil veces dichosos
los que os sirven, los que os aman,
con deseos generosos.
Baja la santa con las quatro guirnaldas y las pone en las cabezas de los santos, y entre tanto cantarán dentro lo siguiente. Cantan cuando aquel dorado Febo.
Su luz absconde, que adora
el que aromas mil le ofrece
al salir tras del Aurora;
otro sol bajo del cielo,
cuya luz clara acrisola
cinco pechos, que de verla
en su clara luz se arroban;
y el sol que enamoran
de mil gracias sus almas dulce adorna.
Si pagáis de aquesta suerte
servicios, con tal retorno,
por vos, esposo del alma,
dar la vida será poco.
Esa tomo por mi cuenta,
mi favor maravilloso
os ofrezco en la batalla,
lance que ha de ser forzoso.
Cúbrese el trono y levántanse los santos.
Ánimo, guerreros fuertes,
que el vencedor venturoso
gozará perpetuamente
de lo que vistes absortos.
La vida me es ya penosa
por gozar de tal esposo.
¡Ay, que la muerte es dulce, el filo
por alcanzar tal thesoro!
El alma suspira ya
por esos bienes preciosos.
Del que venciere es la gloria.
Todos: La gloria será de todos.
¡Viva Cristo, hermanos! Todos: ¡Viva!
Vanse.
Mueran Júpiter y Apolo,
que son dioses de mentira.
Todos: ¡Mueran, viva Cristo solo!
Jornada Tercera.
Personas de ella.
Santa Domicila
Theodora
Eufrosina
Flavia criada
San Nereo
San Archileo
Rufo prefecto
Soldados
Músicos
Aureliano
Luxorio
Trillo lacayo
Trajano emperador
Salen Aureliano, Luxorio, y Trillo.
¿Qué has de hacer en tanto aprieto?
Saber el primer principio
que ha causado tanto daño,
quitando todo mi alivio;
saber que cristiano fue
el que causó precipicio
tan estraño, en lo que adoro
con pecho tan noble, y limpio;
porque quitando esta causa
de por medio, el torbellino
destas mudanzas fatales,
mostrando nuevo cariño,
volveré a dar mis muestras
de amor, con pecho rendido
a la ingrata que me olvida,
y pone a tanto peligro;
¿Y si de tu amor se burla?
Juro por el cielo empíreo,
real asiento de los dioses,
que he de ser otro Tarquino
con Lucrecia, y hacer por fuerza
que me rinda su albedrío
o gozarla, porque cumpla
con fuerza, lo prometido.
¿Si a todo se muestra fuerte?
Por cristiana le haré el tiro,
que es el último remedio
de mis ansias, y suspiros;
De todas aquesas trazas
no hagas caso, hermano mío,
que son fuertes los cristianos
y con muy grandes sus bríos;
ella, ya dijo que no,
pues no será, yo lo firmo
de mi nombre, que será
en el fin, como al principio;
¿Siempre has tratado de agüeros?
Sí, mas ya mis vaticinios
muestras dan de su certeza.
Mejor dijeras delirios;
Señor, señor, Flavia asoma
por la calle:
Llega, Trillo,
y dile que llegue aquí.
¿Ya viene? Por el ovillo
saco la hebra, que yo
soy el imán del torbellino
de su amor, y así se viene
como el gato va al tozino;
Sale Flavia con manto.
¡Seas bien venida, Flavia!
El ciego y veloz dios niño
te consuele, y dé a tus quejas,
gran señor, algún alivio.
¿Y aquese tigre de Hircania
bello, en todo peregrino,
da muestras de amor alguno?
Antes pienso que Cupido
no llega con cien mil leguas
a mellar su pecho altivo;
y está tan otra, que entiendo
que al amor no ha conocido.
¿Deseas, Flavia, mi bien?
Y cómo, si solicito
tu gusto siempre, mas es
dar en un peñasco mío;
Yo lo creo, pero agora
pues muestras a mis suspiros
tener lástima, te ruego
me digas quién me hizo el tiro;
En el margen superior izquierdo: no ay humº Amor donde entra Dios
En el margen superior derecho: De Don Rodrigo Pacheco 126
con la deslealtad de amor,
de aqueste gallardo hechizo
pues negó palabra, y fe
con tan pertinaz ahínco;
No mandes, señor, tal cosa,
que dar en un laberinto
que nunca tendrá salida.
Toma, Flavia, este zafiro,
que por bueno te lo doy.
Aparte.
Ella cantará, que es lindo
todo lo que dice toma,
y acabar siempre en dativo.
Obligas mucho mi fe,
pero más te quiero vivo
que no muerto por amores,
y lastimada me obligo
a darte gusto en lo que pides.
En mí tendrás un cautivo
para que le mandes siempre.
A tu voluntad me rindo.
Ya sabes que Domicila
sigue aquel cristiano rito,
que es de los gentiles burla,
y es escándalo al pudor;
y así, poco le bastó
para dar en desatino
no pensado, pues lo ves
tan a costa de ti mismo;
dos esclavos que en su casa
se criaron desde niños,
eunucos, que aquestos tales
nunca harán buenos servicios,
estos, también son cristianos,
y tanto de ella queridos
que olvida por ellos solos
los criados más antiguos.
Un día, estando con ella
(cuando su rostro divino
y el oro de sus cabellos
daba a Febo más motivo
de envidia) le provocaron
a que, dejando el marido
que para el dulce himeneo
le estaba ya prometido,
que virgen permaneciese,
y fuese esposa de Cristo,
que es el Dios que los cristianos
tienen por guía y camino;
tomó tanto de memoria
sus razones, que al olvido
encomendó los conciertos
de sus bodas; luego vino
a su palacio, clemente,
venerable viejo, digno
de respecto, del cual dicen
que es de nuestra Roma obispo;
el cual la consagró luego
en virgen, y satisfizo
sus ruegos, dándole al punto
el velo casto o virginio;
quedó de suerte trocada,
que es imposible rendido
ver el fuerte que deseas.
Aparte.
¡Qué bien cantó, todo digo!
¿Son Nereo y Aquiles
los dos eunucos?
Los mismos.
Anda, vete, que, por Marte,
han de costosos mis bríos.
Queda en paz.
¿Así se usa,
sin hablar fregona a Trillo?
Vaya al establo el mandil,
que yo me voy a mi camino.
Buena vas, bien has cantado,
a tu secreto mal digo.
No hay secreto habiendo toma.
Dáselo, y vase.
Pues toma un pellizco;
¿Qué haremos, Luxorio?
Lo que entiendo, hermano mío,
es que quites de delante
a los dos, muertos o vivos.
Por ser cristianos, mejor;
que, por otra causa, fío
que será más asentado.
A mí parece lo mismo;
que no teniendo con quién
comunicar de sus ritos,
volverá de tal miseria
a nuestro culto divino;
y cuando no quiera, entonces
entra la fuerza, pues quiso
que por fuerza la conquistes.
¿Quién tendrá para ello bríos?
¿No es Trajano emperador?
Dale cuenta.
Yo conformo
el parecer de Luxorio,
por ser el mejor camino.
¿Y si la manda matar
por ser cristiana?
Desvío
tendrá aquese mandamiento
con las trazas que he previsto.
Vamos a palacio, pues,
y quiera Marte benigno
que no llore, más que agora,
viendo morir por quien vivo.
Vanse.
En cuanto van a palacio
a dar descanso a Cupido,
a Baco daré la entrada
dentro de este pecho mío,
que le adoro como a quien
es todo señor del vino,
que nos alienta los cascos,
dando al cuerpo nuevo brío.
Vase, salen Trajano emperador y Rufo prefecto, y acompañamiento.
Marchen luego mis banderas,
y sepa el Asia enemiga,
que el sacro imperio castiga
con acciones más severas,
a los que otra vez amigos
se mostraron; y traidores
son de la paz violadores,
de la concordia enemigos;
¿no saben que soy Trajano
por excelencia español,
que soy de la Europa el sol
más supremo y soberano?
¿No saben que he subyugado
otra vez el Asia fuerte,
y que la puse de suerte
que di al mundo harto cuidado?
¿No saben que África fue
despojos de mi corona?
Y la Europa, ¿qué blasona
con mi brazo la hallaré?
¿No saben que mis acciones
todas son justificadas?
¿Que mis obras son nombradas,
siempre justas mis razones?
Pues ¿cómo se atreven hoy
a negar el feudo justo,
con pecho, y ánimo adusto,
sabiendo que vivo soy,
a nuestro imperio sagrado?
¿A quien los dioses divinos
por tan diversos caminos
han hecho tan sublimado?
La venganza será tal
de su cuidadosa medra,
que en ella no quede piedra
que no le sea fatal.
Las legiones luego al punto
a la mar salgan, de Roma,
pues justo es pan no coma
quien tiene el honor difunto;
las honras tienen perdidas
mis soldados, pues les niegan
la gloria, que a ganar llegan
con sus victorias subidas,
pues subyugaron sus cuellos
con la sangre de sus venas;
y hoy niegan a manos llenas
las glorias que miro en ellos,
y porque el suceso sea
como todos deseamos,
a hacer sacrificios vamos
pues es justa la pelea,
a nuestros dioses sagrados,
y haced, Rufo, se publique
el sacrificio; y aplique
Roma en esto sus cuidados.
Están, señor, las legiones
puestas a punto a salir
cuando el globo de zafir
alegre los corazones
con mostrar la luz del sol.
La diligencia agradezco.
Honrasme más que merezco.
Eres valiente español.
Salen Aureliano, y Luxorio.
Si merece Aureliano
que le des audiencia corta,
en un negocio que importa
al honor del que es romano,
dame licencia, señor,
para que el caso proponga,
porque tu grandeza ponga
remedio a mi deshonor.
Aureliano, pues, ¿quién puede
poner mella en tal persona?
Que a quien tal nobleza abona
y también cual vos procede,
¿quién podrá nunca ofenderos?
Decid pues, que mi justicia
dará el fin a su malicia,
pues no me faltan aceros.
Invicto Augusto de Roma,
césar del Romano imperio,
padre amado de la patria,
más clemente que severo;
bien sabes, señor, que soy
hijo de aquel Tito Aurelio,
que siendo cónsul, a Europa
puso freno en tanto estrecho;
seguir con mi padre el campo,
mostrando como guerrero
la nobleza de mi sangre
con el valor de mi pecho;
vine a mi patria, y cerró
Roma, del gran Jano el templo
por la paz que luego tuvo
todo este Romano imperio;
como mozo, y como noble
puse los ojos, bien veo
que no merecí tal bien,
en un monstro raro, y bello;
cuya hermosura es tal
que puede servir de exemplo
a las más bellas Romanas,
y con las diosas, entiendo,
que compite en la beldad,
bien sé que no las ofendo
pues son sus costumbres tales
que viéndolas, no las creo;
enamoréme de suerte,
que en cuanto durare pienso
mi vida, no volveré
a ser quien fui de primero;
dile cuenta de mi amor,
vituperó mis deseos,
que en mujer la honestidad
executa sus efectos;
trató su madre casarla,
y llamóme con secreto,
y como a igual con su sangre
me propuso el casamiento;
asíle, dando a los dioses
cultos agradecimientos,
pues veía en mis manos ya
un sol, más que no el sol bello;
di cuenta luego a mis padres,
y sabiendo que el subjeto
era Domicila bella,
de Roma nuevo portento
en la nobleza, pues es
en la sangre tal, que temo
que en Roma no tiene igual
que le iguale, pues que no
ser nieta de Domiciano
hija de Felipe, exemplo
de fortaleza, en la guerra,
en la paz, Augusto nuevo;
de la parte de su madre
del cónsul Clemente fiero
fue la matrona Plautila
hija, de nobleza extremo;
diome licencia que hiciese
este infeliz casamiento,
pues a nuestra casa estaba
también este parentesco;
supo luego Domicila
de lo tratado el efecto,
y como futura esposa
admitió justos deseos;
puso algunas dilaciones
dejando a más largo tiempo
la gloria debida al alma
que siempre vivió muriendo;
llevóse Cloto a su madre,
dejando en su testamento
que se cumpla la palabra
en los tratados conciertos;
dejé pasar funerales
pompas, que son los consuelos
que de aquesta vida llevan
siempre a la eterna, los muertos;
di traza como se diese
principio, a lo ya propuesto
esperando el alma alegre
ver la gloria de Himeneo;
cuando sin causa (o desdicha)
hallo a todo mi deseo
postrado en tierra, olvidada
la fe, palabra, y concierto;
procuré saber la causa
hallo, que este monstro bello
es cristiana, y por ser tal
burló de amor los efectos;
si bien, en estos principios
no haciendo caso de aquesto
quiso haber el desposorio
porque amor andaba en ello,
pero dos eunucos suyos
a la esclavitud sujetos
cristianos también, sus nombres
son Nereo, y Archileo,
le trastornaron de suerte
su gallardo entendimiento
que hizo voto de ser virgen,
y esposa de un hombre muerto
que adoran estos que creen
por Dios, con tales efectos
que antes darán las vidas todos
que negar solo un momento
su deidad, porque este Cristo
se les entra tan adentro
del corazón, que parece
que es uno del otro, centro,
viendo yo tal novedad
y que frustrado mi intento
burla la palabra dada,
determiné con secreto
de persuadirla, mas fue
dar con el puño en el cielo
pues me dijo claramente
que buscase otro remedio:
quedé tan desesperado,
tan falto de todo aliento,
que intenté darme la muerte,
y poco faltó para ello;
que como el amor es grande,
fue grande mi sentimiento,
pero de tan grande mal
de ti la venganza espero;
saca de su compañía
aquellos dos embusteros
que con cristianas razones
mudaron su noble pecho;
para que consiga yo
de este corazón protervo.
faltando estos de su lado,
alegre lo que pretendo:
mira el honor de mi casa,
de mi amor el casto zelo,
y harás justicia, pues siempre
te preciaste de tan recto;
venga a mi poder señor
este mi imposible bello,
porque estando en mi poder
convencida la estoy viendo;
mueran estos dos cristianos,
corte el cuchillo sus cuellos,
porque sin falta estos son
como esclavos, hechizeros;
mucho siento Aureliano
vuestro disgusto, mas creo
lo permitirán los dioses,
para que sirva de exemplo
mi castigo en otros tales,
y así, por todo el imperio
de gente tan pertinaz
el nombre borrar entiendo
que está claro, que a los dioses
les daré sumo contento
matando los que les niegan
la adoración que venero;
a Rufo como español
aquesta causa cometo,
que como noble yo sé
me dará todo contento;
prenderás los dos esclavos,
y con terribles tormentos
harás que a los dioses den
sacrificios; no queriendo
mueran luego, que es mejor
que no aguardar, que viviendo
hagan de su bando a otros,
y cual ellos, hechizeros,
a Domicila, por noble
le perdono, pero luego
la entregamos a su esposo,
que de él tenga tal concepto
que la volverá a los dioses
haciendo un servicio en ello
a Roma, patria común,
y a nuestro sagrado imperio
de suerte, César augusto,
tanto te le aumente el cielo
que en Roma, y en todo el mundo
por Dios santo te adoremos;
vanse
no soy tan simple, amigo,
ni tampoco tan soberbio
que siendo mortal, entienda
que he de ser dios, no viniendo
de la casta de los dioses,
y tu Rufo, lo más presto
que fuere posible harás
tenga este joven sosiego;
grande ventura has tenido
en que el césar interpuesto
haya su autoridad,
en el negocio que vemos,
porque llegando el poder,
yo lo doy todo por hecho,
que puede mucho, quien puede
llevar todo a sangre y fuego;
tus vaticinios hermano?
creer no pienso en agueros,
pues ya con las manos toco
que son falsos, pero al menos
vide cosas conocidas,
en los principios primeros,
a la fin canta la gloria,
quien sirve al amor sin celos;
a la entrega se dé orden
como de Roma es perfecto
este remedio tan bien,
vanse
bien será si se hace luego.
no ay hum[an]o amor donde entra Dios
Salen Nereo, Archileo, Theodora, Eufrosina, y Santa Domicila.
Ya, mi señora, el tiempo se ha llegado
en que de tus esclavos la memoria
inmortal quedará, en sumo grado
la fama cantará nuestra victoria;
ya de la vida se acabó el cuidado,
que como es vida triste y transitoria,
todo son penas, todo son temores,
si bien con Cristo se nos vuelven flores.
Llegóse el tiempo que a tus alas bellas,
garza gentil, se le quiten plumas
para que adorne Cristo el cielo de ellas,
y resplandezcan más tus gracias sumas;
presto también verás de tus querellas
el premio sacro, porque no presumas
que, fijados los pies en los dos polos,
nos levantamos con el cielo solos.
Raros tormentos, funerales pompas,
solos serán aquellos que acompañen
vidas tan tuyas, que han de ser las trompas
que en cuanto vistes tú te desengañen;
tus ojos cesen, que no es bien que rompas
en llanto funeral, ni es bien que bañen
de tu pecho el cristal, del amor nido,
pues ninguno será nunca vencido;
como esclavos fieles de Dios vivo
con la leche de su fe nos ha criado,
nunca el gentil, nunca el tirano altivo,
podrá romper el pecho consagrado
al Dios de amor, con ánimo nocivo,
porque está con la fe también guardado
que el vano proceder de sus deidades
nunca podrán vencer nuestras verdades.
Señora, en conclusión, el tiempo llega
de nuestra grata, sí, felice muerte,
al sacro esposo por nosotros ruega
como señora nuestra, y mujer fuerte:
la muerte de las tres también se allega
no igual a la nuestra, pues os cupo en suerte
después de nuestro más feliz sosiego
el ser purificadas en el fuego.
La prisión que esperamos, Dios inmenso
por su revelación nos dio la hora,
las tres son de la tarde, con que pienso
que de los dos la suerte se mejora;
los pies nos dad, y nuestro amor intenso
que sabemos que en vos hoy se atesora,
también la recibid a la salida,
pues hoy no es menos que lo fue en la vida.
De Don Rodrigo Pacheco. 113
Hermanos, desta partida
no otra cosa solo siento,
sino que mi pensamiento
se frustra con darme vida
quien de mi amor es cimiento;
claro está que a mí me fuera
consuelo, tener compañera
en la pena que os aguarda;
pero mi suerte bastarda
vuestra gloria os acelera,
mas el sempiterno Dios
en sí mismo ha decretado,
que el martirio celebrado
alcancéis solos los dos,
por quitaros de un cuidado;
pero el consuelo que tengo,
es, que también me prevengo
para el camino del cielo,
que si hoy dejáis consuelo
mañana a tenerle vengo;
volad pues, alas tenéis,
que de esta garza plumas
sois los dos, en gracias sumas
cual soles resplandecéis,
pues desterrasteis las brumas
de mis ojos; con la luz
del sol que paró en la cruz
a los dos comunicada,
de cuya luz consagrada
fuisteis los dos arcaduz;
volad, traspasad los cielos,
pues que habéis sido dichosos,
que aguardo veros gloriosos
cuando yo rompa esos velos
de zafir, siempre vistosos;
tomad mis brazos postreros
venturosos compañeros,
en Cristo, hermanos del alma.
Tuya será nuestra palma.
De tu sol, somos luceros.
Vosotras vírgenes bellas,
pues dejasteis al esposo,
también se os llega dichoso
el amor, que sin querellas
tuvo en vos siempre reposo;
el mismo fuego os convida,
que a vuestra prima querida,
ánimo pues, que no tarda.
Siempre es tarde, a quien aguarda.
Ya enfadosa me es la vida.
Sale Flavia criada.
Por la puerta de palacio
entra gran copia de gente.
Vuestro bien tenéis presente.
Válgame el cielo, qué espacio
trae su furor ardiente.
Ánimo, queridos míos,
venceréis sus desvaríos?
Claro está, placiendo a Dios.
¡Quién fuera uno de estos dos,
por que viera amor mis bríos!
Salen Rufo prefecto, Aureliano, Luxorio, Trillo lacayo, y soldados.
Perdonad, señora mía,
que no fue más en mi mano,
Augusto César Trajano
a dar posesión me envía
de esa persona a Aureliano,
si sois su esposa, porque
le habéis negado la fe,
tanto tiempo prometida,
la que es noble, conocida
tanto, como en vos se ve,
la palabra que se dio,
ha de llevar adelante,
que es mengua ser inconstante
persona donde se halló
ya la fineza de amante;
Quién os dijo, Rufo, a vos,
que el contrato de los dos,
que nunca gozó de efecto
puedo cumplirlo?
Es decreto
infalible, y va a lo atroz
el faltar a su nobleza
en la palabra ya dada.
Ya mi fe está empleada
en esposo, cuya alteza
es del cielo celebrada.
Es engaño, Aureliano
llegad, tomad esa mano,
que es bella como el cristal.
Será mano bien fatal
a la fe de un tirano;
pues,
pues eres mía, la fuerza
te ha de rendir al deseo
del siempre dulce Himeneo,
con lo cual, a amarte esfuerza,
lo demás, es devaneo.
¿eso no verán tus ojos?
cesarán esos enojos
cuando estés en mi poder,
eso, nunca podrá ser.
tirana, dulces despojos
del alma, tanta crueldad
¿con quién vive a ti rendido?
en quien hago el dulce nido
es soberana Deidad,
y él está conmigo unido.
estos eunucos, soldados
sacad de aquí maniatados
por cristianos hechiceros;
que con mil tormentos fieros
han de ser despedazados
si no sacrifican luego
a los dioses inmortales.
burlas son esas deidades,
Cristo es Dios, tú como ciego
no conoces mis verdades.
que son de piedra tus dioses
Rufo, muy bien lo conoces,
pues, ¿qué poder hay en ellos?
vamos, que al cortar sus cuellos
lo verán.
así te goces,
que a mí me lleves también,
pues cual ellos soy cristiana.
esa petición es vana;
que mi esposa eres, mi bien,
y mi deidad soberana;
vanse todos, y quedan, Domicila, Theodora, Eufrosina, Flavia, Aureliano, Luxorio, y Trillo lacayo.
diga, ¿es cristiana doncella?
¿si lo fuere?
haré en ella
tal castigo.
¡vaya el necio!
¿a mi Flavia tal desprecio?
¿qué espera?
verme con ella;
quédate mi bien, y llora
de tus eunucos la muerte,
porque he echado a esta la suerte,
los tiempos siempre mejora
el que es Dios terrible y fuerte;
para nuestro desposorio
prevén hermano a Sertorio,
que han de ser presto mis bodas,
y qué bien que lo acomodas
vence, querido Luxorio.
vanse.
las dos colunas, Señor,
que en la fe nos sustentaban,
y con razones nos daban
fuerzas, aliento, y valor,
en la flaqueza que hallaban.
en manos de carniceros
como dos tiernos corderos
los llevan al sacrificio,
venced vos, no venza el vicio
de estos enemigos fieros:
primas del alma, Theodora,
Euphrosina, a la oración
vamos las tres, que es razón
pedir favores ahora
en tan terrible aflicción;
fortaleza inexpugnable
siente el alma.
deleitable
amor, en mí se infundió,
que el morir, nunca me dio
pena, vamos.
vanse.
vida amable
guardaros siempre pretendo.
que sois vida de mi vida,
que se pierda una perdida
nada importa, yo me entiendo
que es muy sabrosa la vida;
viva yo, goce mis años,
y líbreme de estos daños,
y mueran ellas si quieren,
y de mí las tres no esperen
sino aquestos desengaños.
vase, salen Rufo, y soldados, con los dos santos, que vendrán en camisa todos llenos de sangre.
¿no os basta tanto tormento
decidme viles criaturas,
para que, con almas puras
deis a los dioses contento
con ofrendas más seguras?
a solo Cristo adoramos,
solo a él, ofrendas damos
que son nuestros corazones,
no bastarán tus razones
para que nunca ofrezcamos
al
no ay humano Amor donde entra Dios
ya los charos hermanos
al campo caminaron,
donde pienso que hallaron
su gloria en los tiranos,
o quien señor supiera
si avian consumado su carrera;
en las nubes que abra hechas en el tablado, apareseran los santos vestidos de blanco, con guirnaldas de flores en las cabesas con musica de instrumentos
en aqueste punto, y ora
o mi Domicila illustre
llamados fuimos al lustre
de la sempiterna Aurora,
la querra que nos honora
vencimos con el favor
del trino Santo, su amor
fortalecio nuestras almas,
por vencedores las palmas,
nos dio el siempre vencedor.
ya gosamos del abismo
de tanta inmensa Deydad,
ya gozamos su beldad
communicada de si mismo,
ya gozamos del Baptismo
la gracia que ally recibe
el que a la fee se apercibe,
y de la victoria propia,
gozamos ya sin inopia
del que eternamente vive;
Dichosos tantos tormentos
que os dieron felizes dades,
dichosas calamidades
que os dieron tales contentos,
con tales meressimientos,
ostentando nueva gracia,
del mundo ya la falacia,
y su amor, dejáis los dos;
no ay amor donde entra Dios,
este en tu pecho se espacia;
y asi, Domicila bella,
presto veras tu deseo
cumplido, con el tropheo
de la batalla, que en ella
venceras,
tanta querella
muy presto tendra sociego,
que tres sereis en el fuego
como el oro en el crisol
apuradas,
Dios, que es Sol
de Justicia, a vuestro ruego
acude, como piedoso,
sera presto tanto bien?
presto sera, por que quien
te quiere mas, es tu esposo,
el lance sera forso so
para subir a la gloria,
llevareis las tres victoria
destos barbaros villanos;
no les temas, que tiranos
son, de in felice memoria;
desaparecen con musica de instrumentos y salen theodora y eufrosina
prima, que voces son estas
que tan alegre teneo,
por Nereo, y Archilao
esta hasiendo el cielo fiestas,
en el rostro manifiestas
la alegria con que estas,
el contento fuera mas
si fueramos compañeras
en su muerte
si eso esperas
presto prima lo veras;
los dos se fueron de aqui
en este punto, despues
que gozan del enteres..
de gloria, que en ellos vi,
tambien me vieron a mi
que con Eufrosina estaua,
tanta gloria amor les daua
que tube embidia, y los dos
nos dijeron, presto a Dios
gozareis, que bien acaba
el que en Dios solo confia,
purificadas en fuego
tendremos prima sosiego
dichosa el alma que fia
en Dios, que es su ma alegria;
sale Flavia criada
con mucha tropa de gente
viene apriesa, y diligente
el pretensor Aureliano,
déjale, venga el tirano,
que el morira de repente;
De Don Rodrigo Pacheco
120
salen Aureliano, Luxorio, trillo musicos, y dansarines,
ya Domicila aqui tienes
al Himeneo en las bodas;
que presto que lo acomodas
y a buscar tu muerte vienes;
ya se acabaron desdenes,
que quieraso, ono, ha de ser?
villano, yo soy mujer
que se ha de cazar por fuersa?
a lleuar esto te esfuerza,
porque ay mucho engentender,
esposo del alma mia,
agora es tiempo Señor
que me deis vuestro favor,
aunque en mi no ay cobardia,
tocad, y suene alegria.
y sepa Roma, que yo
soy aquel, que aqui gano
de Domicila victoria,
no ueras nunca esa gloria,
por que Dios siempre venze;
tocan los instrumentos, y los musicos cantaran lo que quisieren, y saldan, adansar hombres, y mujeres y entre ellos Aureliano, y todos se cansaran, y quedara solo Aureliano, y dansando se cahera muerto;
Dio en el suelo de cansado;
Trillo, llegate a mi hermano,
a señor, da me la mano?
el negocio esta acabado,
esta muerto el desposado,
villano, aparta de aqui,
hermano? mas ay de mi,
que muerte tan dezastrada,
seria bien vengada
pues tal hermano perdi;
cruel, ingrata, villana,
Aspid vil, entre las flores,
en quien ay solo rigores
de asperissima tirana?
fiera voraz, deshumana
esta muerte as de pagar
de suerte, que pueda hallar
esta mi furia consuelo,
y Jupiter desde el cielo
venganza hade procurar;
esta muerte, meresida
la tubo aqueste tirano,
Dios, se la dio de su mano
y el mismo fue su homecida;
de tan funesta caida
tu la culpa a tener vienes,
esta muerte, y tus desdenes
pagaras con triste muerte,
siempre me hallaras mas fuerte
cuanto mas presto la ordenes;
vase
al cuerpo amigos lleuad
que a buscar voy mi venganza;
estos favores alcanca
quien ha Amor trata verdad.
lleuan el cuerpo, trillo, y los demas
vase
a nuestra inmensa Deydad
a dar gracias las tres vamos.
vase
hallarle es lo que buscamos
en la muerte de vn gentil;
vase
Si hechizo fue, fue sutil;
para Dios camino hallamos;
vanse, y salen, el emperador Trajano, y a compañamiento
en confusion bien terrible
me tiene la contumacia
destos cristianos; falacia
sera su ley? no es posible:
no lo entiendo: pero veo
que los mas mueren con gusto;
pero que esto sea Justo
ni lo afirmo, ni lo creo;
esta ley parese buena,
mas siento dificultad
en ella; que es, dar Deydad
a un hombre, que muerto fue
en una cruz, que por Dios
adoran? y es cazo atroz
tener con el tanta fee;
porque no bastan tormentos
a que contien serles puedan,
mas antes, mas fuertes quedan,
mas alegres, y contentos;
los niños y las donzellas
aunque flacos, me parese
que esta ley; les fortalece,
y da aliuio, a sus querellas;
por uno que muere, veo
que renacen otros mil;
si sera la ley gentil
mala en si misma; que creo,
porque
porque de nuestros mayores
ya de tiempo inmemorial,
la tenemos, y por tal
seguimos sus esplendores,
muera pues el vil cristiano
que niega nuestras deidades,
y al imperio, sus verdades
haga obedecer Trajano.
Sale Luxorio, solo.
Si te mueve el triste llanto,
de aquestos míseros ojos,
la causa de mis enojos,
y un caso digno de espanto
oye, César, pues que oíste
un joven infausto aquí,
a quien, siendo oído de ti,
causa de su muerte fuiste;
a Domicila mandaste
que es nieta de Domiciano
que al joven triste Aureliano
diese la mano; y hallaste
que esto entonces convenía;
pero a los Dioses pluguiera
que nunca tal sucediera;
pues en tan infausto día
dedicado al Himeneo,
(si bien que forzada fue
a las bodas) y se halle
su voluntad de este empleo;
nunca tan bella salió
el Alba, como este día,
pero en tanta bizarría
fúnebre muerte se halló:
porque saliendo a danzar
tanto danzó, que la muerte
al joven derribó fuerte
sin vida, y sin se hallar
qué sería la ocasión
de tan estupendo mal,
de una muerte tan fatal
sin causa, y es la razón
que Domicila cristiana,
y estos tales, con sus artes
mágicas, en todas partes
contra la ley soberana
de los Dioses, con encantos
matan a quien los persigue
porque nunca les obliguen
dar culto a los dioses santos;
aquesta fiera, a mi hermano
muerte dio, hoy tu justicia
castigue tanta malicia,
pues eres justo, Trajano;
Es tan justo el sentimiento
que tenéis, Luxorio amigo,
que es fuerza ser enemigo
de un injusto pensamiento;
muera Domicila, y cuantos
cristianos fueren, con ella,
cesará vuestra querella
y cesarán sus encantos;
soldados, con hachas fuego
sin mirar su calidad,
en su casa la abrazad,
y muera viva en el fuego;
a ti todo mi poder
en este caso te doy,
Luxorio, no viva hoy
aquesta infame mujer;
Vase.
Cumpliendo voy mi esperanza,
y así al alma de mi hermano
daré con mi propia mano
con razón, justa venganza;
vamos amigos, que es hora
de dar muerte, a la que dio
la muerte, a quien mereció
gozar, de ver al Aurora;
Vanse, y salen Domicila, Theodora, Eufrosina, y Flavia criada.
En la ermita del jardín
entremos a la oración,
que ya se llega la ocasión
de nuestro dichoso fin;
presto, primas, porque viene
casi a la puerta Luxorio,
que dichoso desposorio
nuestro esposo nos previene.
El alma contenta está,
yo reviento de alegría,
el que solo en Dios confía
a su gloria a parar va;
quedaos Flavia aquí vos
para que les deis noticia;
Vase.
amor humano es malicia,
Vase.
no hay amor donde entra Dios.
Vase.
¡Ay necedad como aquesta
en el mundo! ¿no por cierto,
que mueran contentas? cierto
que van a muy buena fiesta;
aunque soy cristiana yo,
pretendo guardar mi vida,
para ser de mí homicida
mi madre no me parió;
mueran, pues quieren las tres,
y den al mundo que pesar,
que yo con vida me he de hallar
para casarme después;
De Don Rodrigo Pacheco / 122
Salen Luxorio, Trillo lacayo, y cuatro soldados con cuatro hachas encendidas.
¿Dónde se esconde esta maga
que no parece, es posible?
Habráse vuelto invisible
por excusarse a la paga;
¿Flavia es esta?
¿Dónde está
aqueste monstro mayor
del mundo?
Al jardín señor
agora se fue, que va
a aguardar la muerte allí
en aquel solo aposento;
Cúmplase luego el intento
de nuestra venida aquí;
muera rabiando en fuego
y a que siempre fue de nieve,
si tal licor ella bebe
al agua se viene luego;
Vase Luxorio y los cuatro soldados.
Si vuesa merced es cristiana
dígamelo.
¿Y para qué?
Del fuego la escaparé
con condición, que muy llana
se ha de poner en mis brazos,
allá le hablaré después
porque agora veo que es
todo muertes, y embarazos;
Luxorio, de dentro.
En aquesos cuatro cantos
de la casa, poned fuego,
para que tengan sosiego
mi venganza, y sus encantos;
Recibí, esposo mío,
a vuestra esposa señor.
Aliente el fuego mi amor
pues que amor de vos confío.
Suba el alma a vuestra gloria
apurada como el oro,
Jesús, bien en quien adoro
dadnos a las tres victoria;
¿De qué lloras, Flavia mía?
De ver morir tres doncellas
en fuego, siendo tan bellas.
¿Causa es esta de alegría?
Salen Luxorio, y los soldados.
En llamas ardiendo vivas
queda todo el aposento,
y a mi pecho está contento;
Mil siglos Luxorio vivas
por tan ilustre venganza,
Quise vengar por mi mano
hoy, el alma de mi hermano,
porque aqueste premio alcanza
quien de amor hace tragedia,
como se ha visto en los dos;
No hay amor donde entra Dios,
que es el fin de esta comedia.
Sub corretione sanctae matris Ecclesiae