归于> 发布日期: 2026年8月22日
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las probanzas e hidalguía del hombre. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/las-probanzas-e-hidalguia-del-hombre.
Auto de las Probanzas e Hidalguía del hombre.
Figuras.
Dios Padre.
Job.
Cristo.
David.
El Espíritu Santo.
El hombre.
Nuestra Señora.
Misericordia.
San Juan Evangelista.
El apetito.
San Juan Bautista.
Libre albedrío.
San Pedro.
Demonio fiscal.
Moisés.
El placer.
El mundo.
Salen el Mundo y el Apetito con las espadas desnudas contra el Hombre, y él con espada, y el Albedrío metiendo paz.
No es de sabios cortesanos
mostrar aquí tal furor
ni hacer conquista de amor
con espadas en las manos.
Teneos, Apetito y Mundo,
que el Hombre está solo.
Advierta
que en solo hallarle a tu puerta
mis celos, y agravios fundo.
Mi pretensión es leal.
Yo le quitaré la vida.
Teneos.
Siempre es permitida
la defensa natural,
que no es mi intento ofender.
No haya más.
Mucho en buen hora,
por ti me sosiego ahora,
pues es fuerza obedecer.
Con las armas envainadas
dese un corte a vuestras menguas,
y remitid a las lenguas
lo que estaba a las espadas.
¿Qué ocasión os ha traído
a cometer este exceso?
Mi atrevimiento confieso.
Y yo estoy arrepentido.
Mas mi celo es justo y santo,
sin fraude, engaño y malicia.
Si es justicia o no es justicia,
aún no deslindamos tanto.
Declaradme el interés,
para que pueda juzgar
quién es quien comenzó a errar.
Yo te lo contaré, pues.
Sabrás, Albedrío noble,
venerable anciano y cuerdo,
a quien el que pudo dio
libertad, luz, privilegio.
Que el Hombre, después que ha dado
en recogido y modesto,
en continente que piensa
que es santo, justo y perfecto,
y este (según se murmura)
por tu hija Gracia, muerto,
desto que en las casas llaman
amor, afición, deseo.
Solicita tu hermosura
con palabras y requiebros.
pretendiendo conquistar
obras, gustos, pasatiempos.
Y estando los suyos altos
pretenderá cuando menos
ser a pesar de otros muchos
esposo, señor, y dueño.
Pero del decir a obrar
hay mucha distancia, y trecho,
y hay quien desea, que quede
burlado, solo, y suspenso.
Apetito, y yo supimos
sus amorosos deseos
y como está de sus partes
herido, prendado, y preso,
hemosle dicho que deje
pretensión, y devaneos
y él anda, a nuestro pesar,
solícito, agudo, y terco.
Que ha menester más caudal
para sus altos empleos
que le falta en tal conquista
criados, amigos, deudos.
Yo que solo he pretendido
perturbar estos intentos
para dejarle afrentado
confuso, turbado, y necio,
procurándole apartar
de aquel amoroso fuego
que tiene en el corazón,
asido, estampado, y puesto.
Ofrecí a su voluntad
mil ocasiones, y tiempos
donde interesar pudiera
fiestas, gustos, y deseos.
Y viendo que no bastaba
para atajar de este intento
la pretensión, que me cuesta
pesares, ansias, tormentos.
Determiné que la espada
fuese a mis males el medio
por ver si templo con furia
llama, amor, envidia y fuego.
Lo que ves ha sucedido
mi honor, y causa defiendo
bien sabes, que soy el mundo
poderoso, noble, excelso.
Haz albedrío que el hombre
vuelva a mi antiguo respecto
pues me debe (como sabes)
honra, vida, estado, aumento.
Y no pretenda a la Gracia
pues no es noble, y caballero
sino pariente de Adán
villano, humilde, y pechero.
De todo cuanto has hablado
responderé a lo postrero
y advierte que soy
noble, hidalgo, y caballero.
si soy pariente de Adán,
en mi vida pagué pecho,
que mi hermano me dejó
del tributo libre, exento.
Y para que entiendas, mundo,
quién soy, te juro y prometo
de hacer probanza que diga
solar, casa, padre, y deudos.
Y después aunque te pese
verás el auto en mi pleito
de Cristo Dios, a quien tiemblan
aire, agua, tierra, y fuego.
Será la gracia mi esposa,
y yo y ella nos reiremos
de vosotros, pues quedáis
envidiosos, locos, ciegos.
Vamos, mi libre albedrío,
que sin dilatarlo quiero
tratar en consejo de órdenes
de hacer este pedimiento.
Ven, que la misericordia
es el letrado que tengo,
y dejo deste mundo loco
corrido, afrentado y necio.
Vase.
Pésame que vaya el hombre
enojado.
Él va de traza
que hoy ha de sacar a plaza
su solar, su casa, y nombre.
Pues yo le sigo, que quiero
saber lo que desto intenta
por solicitar su afrenta,
y probar cómo es pechero.
¿Vienes, apetito?
Voy,
que no he de dejar tu lado.
Vanse el Mundo y el Apetito.
Digo que estoy admirado
de lo que ha pasado hoy.
Sale el Placer de villano afirmándose con una espada y broquel.
No esperarán los gallinas
que yo les diera a entender
cómo yo soy el placer.
¡Oh, qué tarde te amohínas!
Yo soy criado del hombre,
no me detengan, que estoy
reventando todo hoy
de ver que afrenten su nombre.
¿No aguardarán un tantico
a pesar de aquesta estocada?
Poco matáis con la espada
y mucho herís con el pico.
No me detengan que quiero
probar aquese mundillo
y al otro compañerillo
cómo el hombre es caballero.
villano mi amo a fe,
que si un poquito aguardaran
que el justo pago llevaran.
No haya más, pues ya se fue
y se pasó la ocasión,
que si tan mal han hablado,
el hombre queda obligado
a probar bien su intención.
Pues de que la ha de probar,
no lo dudes.
Yo lo creo.
Y en cumpliendo su deseo,
al punto se ha de casar
con la Gracia.
Dios lo ordene,
que es el que tiene el poder,
porque amigo Placer
no sabe lo que más conviene.
Entra el Hombre y vase el Acuerdo.
Habíamos de encontrarte.
Qué hay de nuevo, que aquí estoy.
He andado casi todo hoy
loco y perdido a buscarte.
Al mundo he topado hablando
con el fiscal, y sospecho
que no trata tu provecho.
Antes mi mal va tratando.
Pero Dios pondrá en concordia
mi quietud, aunque él no quiera.
También, mi señor, te espera
su amigo Misericordia.
Acábese esta probanza
con gran brevedad por mí,
pronuncie Gracia este sí,
salgamos de esta esperanza,
que mi palabra te empeño,
que es su virtud un tesoro,
y por su gracia y decoro,
bien merece ser tu dueño.
Dios lo haga.
Es necedad
dejárselo todo a Dios,
haga él, y haced vos
diligencias por mitad,
y veréis cómo os ayuda.
Voyme, si espera, que tardo.
Voyme, quédome, o aguardo,
que tienes el gusto en duda.
Antes te pido, Placer,
que me dejes, vive en ocio,
que hasta el fin de mi negocio
no pienso volverte a ver.
Vase el Hombre.
Bueno, mi amo me deja,
despidióme, no hay qué hacer,
y ha sido antes de comer,
porque es doble mi queja.
Aunque hoy día es de hallar.
quien me recoja, y ampare
y, si todo me faltare
a mi ama iré a buscar,
que aunque me muestra desdén
donde las toman las dan
y si bien quiere a Beltrán
a su can querrá también.
Que es mujer honrada, honesta,
noble, cuerda, recatada,
en público mesurada
y en lo secreto compuesta.
Es gallarda en la persona
a sus propios ojos cela,
ni trae tono, ni arandela
ni sabe bailar chacona,
no cursa mucho ventanas
ni es melindrosa ni grave
no presume más que sabe
ni dice palabras vanas.
Mi amo vuelve a salir
y misericordia y todo
yo me voy a buscar modo
de vivir, o, de morir.
Vase.
Salen Misericordia, y el Hombre.
Que en consejo están ya, entiendo.
Más tarde suelen entrar
los de órdenes.
Vaste riendo,
que me ha de salir azar
el hábito que pretendo.
Señor solicitador
misericordia, el honor
me va en que esto tenga efecto.
Todo el consejo es muy recto,
perder podéis el temor.
Por divino beneficio
Dios a ser tu padre viene,
fiel le tendrás propicio,
que el que el Padre Alcalde tiene,
muy seguro llega a su juicio.
Aquella antigua discordia,
que borró nuestra concordia,
temo.
Ese recelo quita
pues tu causa solicita,
la eterna misericordia.
Oh, que es Dios muy riguroso,
fuerte y terrible león.
Cuando cordero, amoroso
fue; mudo de condición,
ya es Dios misericordio,
ya tanto su amor levanta,
que viendo mercedes tantas,
David a Dios alabando,
noche y día está cantando
sus misericordias santas.
Ángel le llama Isaías.
y príncipe de la paz;
sacerdote, Zacarías;
Juan, carne; el cielo, sol,
y sol justo, Malaquías.
Y tan piadoso le siente
Lucas, que divinamente
dice, que irá con fe interna
su misericordia eterna
corriendo de gente en gente.
Y al fin, porque no persiga
tu temor, tanto a los dos
un amor nos ata y liga,
que es fuerza diciendo Dios
misericordia se diga.
Pues suya en paz con Dios vienes
y yo procuro tus bienes,
el tiempo que en gracia duras
mira si estarán seguras
las pretensiones que tienes.
Animado estoy de oír
vuestra privanza y favor.
Infinito has de subir,
Hombre.
¿Quién es este oidor
que a consejo veo venir?
Entran Cristo de oidor, y San Juan Bautista de bailío y en los pechos cintas de San Juan.
Este es el manso cordero y
Hijo de Dios verdadero
que dio vida y gloria al mundo.
Y aunque en persona es segundo
viene también el primero.
El que se ofrece a la vista,
y con ornato tan pío
le acompaña, es el Bautista
de la religión bailío.
Su amor por el hombre asista.
Abogar por ti le toca
y no es su privanza poca
con el que es de gracia abismo,
que como es voz de Dios mismo
es privado de su boca.
Llega y dale memorial
al que es divina grandeza.
Busco su bien celestial,
Juan.
dale un memorial
Suplico a Vuestra Alteza
se apiade de mi mal,
y me despache hacia Dios.
Que las tristes ansias mías
procuran por sumo bien
la cruz de Jerusalén
cantada por Jeremías.
Haga ya tu amor divino
paz con el hombre y concordia.
Facilítale el camino,
Bien saldrá, Misericordia,
quien tiene tan buen padrino.
Mi parte, Hombre, está segura,
que en tu vista me recreo.
Los demás votos procura,
que tu amor y bien deseo
como tu propio.
Vanse Cristo y San Juan.
¡Oh, ventura,
la mayor que en pesar tanto
alcanzar pudo mi llanto!
Seguro este voto tiene.
¿Qué oidor es este que viene?
Salen el Espíritu Santo con ropa de oidor, y San Pedro con hábitos de apóstol.
Es el Espíritu Santo.
¿Y aquel anciano varón
que, como al Líbano el cedro,
da ornato y gloria a Sión?
¿Quién es, amigo?
Este es Pedro,
fraile de la religión.
¿Por qué a acompañarle vino?
Porque en el acto divino,
cuando a Cristo confesaba,
por Dios en su boca estaba
el Espíritu divino,
y así es amor celestial
el que le tienen los tres.
De tu fuego doy señal.
Vuestra Alteza, por quien es,
por aqueste memorial
pase los ojos y haga
que se le dé ya por paga
el hábito a mis servicios.
Con tan altos beneficios
al Hombre se satisfaga,
que ha gastado en pretender
toda su hacienda, señor.
Si el Hombre alcanza a tener
tan buen solicitador,
mucho en consejo ha de saber.
Verélo y despacharélo,
amigo.
Ya no recelo.
Señor, su honra se aumente.
Hable al señor Presidente.
Vanse el Espíritu Santo y San Pedro.
Propicio tienes el cielo.
Buena va mi pretensión,
no hay dicha que no me cuadre,
seré de la religión.
¿Qué oidor es este?
Salen Dios Padre de oidor, y San Juan Evangelista de apóstol con sus autos.
Es Dios Padre.
y de aquella eterna unión
el presidente primero,
no porque en Dios hay postrero
ni alguna desigualdad
que toda la Trinidad
es solo un Dios verdadero.
Mas como hubo Padre, un Dios,
y este en sí divinamente
engendró al Hijo, hubo dos,
y su amor; eternamente
iguales en todo.
Vos
que en esa eterna asistencia
os halláis, por excelencia
sabéis mejor lo que fue;
que yo solo sé por fe
lo que vos sabéis por ciencia.
¿Sabréisme decir quién es
el que con él viene?
Juan,
secretario de los tres,
cuyos testamentos nos dan
fe de que es trino el que ves.
Al que es principio acompaña,
porque con presteza extraña
levantó tanto la pluma
que a Dios que no cabe en suma
él lo sumó,
Grande hazaña.
Hablando vienen los dos,
llega, dale el memorial.
Temo: lleguemos yo y vos.
Lleguemos, que al tribunal
viene la madre de Dios.
Entra Nuestra Señora acompañada de ángeles.
Hoy triunfarás del infierno,
llégate.
Hinca la rodilla el Hombre y da un memorial al Padre Eterno.
Señor eterno,
en quien mi esperanza vive,
este memorial recibe;
y con aquel pecho tierno
que a tu unigénito diste
al mundo por salud mía,
le da favor a este triste;
y tú, piadosa María,
por mí en el consejo asiste.
Soberanos medios son
lágrimas de contrición.
Por ti vengo a interceder.
Señor secretario, leer
podréis esta petición,
que en ella el hábito pido
que por servicios pagados
me tiene Dios prometido.
Entre los que son llamados
serás, hombre, el escogido.
Entra al consejo, esposa,
cuyo rostro resplandece
más que el sol y luna hermosa.
El Señor mi alma engrandece.
Es tu humildad milagrosa.
Vanse y quedan solos el Hombre y la Misericordia.
Ya en consejo quedan, ven.
¿No esperaremos los dos?
Hombre, buen ánimo ten,
que de consulta de Dios
por fuerza ha de salir bien.
Que cuando el Padre divino
remedio al hombre previno,
el que en persona es segundo
no vino a juzgar al mundo,
a salvar al mundo vino.
Tu afligido pecho espacia,
que hoy expira tu desgracia
si con el hábito sales,
y para fin de tus males
será tu esposa la Gracia.
A ti, que fin a mi guerra
diste de te en cuanto encierra
el cielo gloria, y solaz,
Señor, pues das tanta paz
a los hombres en la tierra,
mi alma en tus manos dejo
porque tenga el bien sobrado.
Entra el demonio fiscal con ropa negra.
Siempre con razón me quejo,
apostaré que ya ha entrado
la Trinidad en consejo.
No se hace de mí caudal
en aqueste tribunal
porque por mí el hombre quiso
saber en el paraíso
la ciencia del bien y el mal.
Pues si vuelvo a mis porfías,
y a las altas jerarquías
mis astucias acomodo,
a pesar del cielo todo
haré otra vez de las mías.
¿No es el fiscal este?
Sí,
hasta entrar no habrá sosiego.
Pretendientes hay aquí,
malo va el hombre, reniego
de la tardanza, ¡ay de mí!
De verte está blasfemando.
Nuevo infierno en mí se encierra,
basta que me está mirando
sin postrar pecho por tierra,
y estar mi nombre adorando.
Villano descomedido,
indiscreto, malnacido,
arrogante, descortés,
infame, ¿cómo mis pies
no seas con tus labios servido.
Póstrate en tierra traidor
y si procuras tesoro
dame adoración, y honor.
Falso, y vil, yo solo adoro
a Dios supremo Señor.
Pesar de mis altos vuelos
y de mis vanos recelos,
dime, bárbaro, ¿no es ley
que adores humilde al rey?
Sí, si es el Rey de los cielos.
Mas con el hombre no dores
tu maldad;
Negro profundo,
infernales valedores,
¿de qué sirven en el mundo
estos solicitadores?
Que en litigios semejantes,
de ocasiones importantes,
no ha de faltar en la plaza
quien con falso estilo y traza
estafe los pleiteantes.
Pues si en Consejo pretende
este villano, y en él
alcanzar a Dios entiende,
por Fiscal tiene a Luzbel,
verá si se lo defiende.
Entraré a contradecirlo.
Este tiene de impedirlo.
Pierde ese vano temor,
que dentro es tu defensor
un invencible castillo.
De aquesta vez me destruyo,
que este estará sobornado
de quien su malicia arguyo,
porque es del mundo ahijado,
y muy enemigo tuyo;
rumor hay dentro, atended.
Dice dentro el demonio.
El hábito no da lugar.
Juan, la petición leed.
Un villano de solar
no es digno de esa merced.
Lee dentro el Evangelista Juan en tono de audiencia y alto.
Muy Poderoso Señor, el hombre viene de pre-
tensión que tiene de su hábito, suplicando
a Vuestra Alteza se le haga merced del que ha muchos
días que está gastando en esta Corte
y en ello recibirá merced con justicia,
la cual pido y el favor de Vuestra Alteza.
Presenta memoriales de los ser-
vicios que ha hecho.
El demonio contradice
la diligencia que hice.
Nada su rigor te asombre.
Vase.
Sale San Juan Evangelista.
Dios, buenas venturas, hombre.
todo el cielo solemnice.
Que ya el consejo divino
proveyó tu petición
y por tus servicios vino
a votar en su alta unión
que del hábito eres digno.
De oficio yo voy a hacer
las probanzas, para ver
si tu linaje merece,
la cruz que se te ofrece.
Lo que vos quiero saber.
Leí en el consejo eterno
de aquella junta tan santa
la petición que me diste,
a la letra, y en voz alta.
Representé tus servicios,
dije que eras digna rama
del generoso Abraham,
que hospedó a Dios en su casa.
La castidad de Joseph
alegué luego en tu causa,
que por Dios cedió a Cenobia
en los ojos con la capa.
El templo de Salomón
después conté, en cuyas aras
holocaustos ofrecía
el pueblo que Dios amaba,
Traje otros muchos servicios
(aunque estos solos bastaban)
de ley natural y escrita
fui luego a la ley de gracia.
Allí conté los presentes,
que de sus pobres cabañas
cedieron a Dios hecho hombre,
hombres que guardaban cabras.
Aquella magnificencia
con que los Reyes de Arabia
adorándole por Dios
le ofrecieron dones y almas.
Al fin conté la piedad
con que aquellas gentes gratas
le bajaron de una cruz
sirviendo a su madre santa.
Aquí el Demonio bramando
trayendo apariencias falsas
la petición contradijo
de tu divina esperanza.
Pero acudiendo la Virgen
a favorecer tus ansias,
salió de común acuerdo
tu petición decretada.
Vine alegre y confiado
que saldrás con tu demanda
vencedor de tu enemigo
y con hábito de gracia,
con ella merecerás
la mano y el sí del alma,
a pesar de tus contrarios.
que quieren manchar tu fama.
Secretario soberano,
mi honra en tus manos ves.
Vete, pretendiente humano,
que tu consuelo deseo.
Por vos ruego, oh, lisonjero,
Misericordia, Señor,
pues sois solicitador,
procurad que los testigos
que depongan sean amigos.
Yo te haré en todo favor;
ven.
Seguirte he gozoso.
Vanse, y sale el Demonio, y queda San Juan Evangelista.
De mí, que a mi pesar se le diese
al hombre el hábito honroso.
Nunca de su bien te pese,
procurador invidioso.
Si el hombre es bajo y villano,
mas aun, señor escribano,
le haréis hidalgo en suma,
que dora mucho una pluma,
teniendo oro en la mano;
quien duda favor primero
que pongáis la mano en algo,
no os soborne el caballero,
y que para ser hidalgo
no os haya sido pechero.
Vendedle bien el honor,
que en casa tendréis, señor,
quien a pedir os enseña,
que madre que es pedigüeña
hace al hijo aplicador.
Aunque ella con celo santo
dos sillas pidió del cielo,
vos acá no pidáis tanto,
basta os el oro del suelo.
San Juan Evangelista canta a solas. Vase.
Yo discanto
verdades, que al corazón
me llega su sinrazón;
cómo que en esta conquista
vayan Pedro y el Bautista
a hacer esta información.
Con este escribano nuevo
de quiebra mis trazas van,
que a eximir vayan, no apruebo,
a un rústico del Jordán,
un caduco y un mancebo;
que hombre criado en montañas,
entre chozas y cabañas,
del cortesano se olvida,
y así le costó la vida,
hacer al Rey ademanes.
Pues esotro pescador
que entre cuatro rotas redes
gastó su tiempo mejor,
que ha de saber de mercedes?
que de abitos? que de honores?
Todos vendran a saber
lo que estotro bachiller
con el viento que le diere,
y los dichos compusiere,
que sabe bien componer.
Que se ha dado de poco aca
en Poeta a lo divino
y cuando elevado esta
en el mysterio uno, y trino,
en el verbum caro, da.
Mas si sus bachillerias
turbaren las glorias mias
abralo de auer conmigo
que soy mas fuerte enemigo,
mas astuto, y de mas dias.
Vase el demonio, y salen san Juan
evangelista, con papel y pluma y tinta
y san Pedro y el Baptista, y la miseri-
cordia
Bien ha repuesto Abraham
el dicho de Hieremias
y el del famoso Isaias
en favor y en contra van.
Asi, ay testigos mas viejos
que diran sobre esto bien
quien son?
Job, David, Moysen:
de virtud claros espejos.
Quien en esta choza vive?
Job puesto en su muladar
este podra declarar
la pluma. Primo, aperciue.
llama.
Sal de casa.
Está al lado del tablado una choza
cubierta y en ella en vn muladar
con estiercol estara Job las piernas
ensangrentadas, y casi desnudo y
con unos andrajos y con una texa
linpiandose las llagas y habla
muy lastimoso y descubrese
quienes?
amigos
que aya quien nombre
por amigo a vn pobre hombre
dudolo.
triste no estes.
Contra folium, quod vento
rapitur, ostendis potentiam
tuam, et stipulam siccam per
sequeris.
O dichos graues, y raros!
señores que me quereis?
si en vn muladar me veis?
de parte de Dios hablauos,
y pediros que digais
del hombre, y de su nobleza
a, humana naturaleza
nobleza agora buscais,
No es noble;
Job, ¿qué decís?
Yo sé de decir la verdad
si a que la diga venís.
No le pongáis de otro modo.
Escribid.
Jurad.
Sí, juro.
Al que aquí me rige, juro
de decir verdad en todo.
Decid.
Cubren la choza.
Descúbrese Moisén con ruido de cajas, armado.
Hombre nacido
de entrañas de mujer de dolor llenos
y en culpa concebido,
archivo de desdichas y de penas
que como la flor nace,
y como sombra vana se deshace.
¿Qué bondad, qué nobleza,
tendrá el que de una sucia y vil simiente
trae su naturaleza,
que con soberbia vana, impía frente,
en errar se desvela
y en la paz es su gloria la cautela?
Contra Dios soberano
levantó la caduca y débil fuerza
de su atrevida mano;
y contra el poderoso, su ira esfuerza,
teniendo a Dios en poco
como indiscreto, ignorante y loco.
Pero de esta inmundicia,
de esta bascosidad de tierra avara
el sol que es de justicia
formará nuevos rayos de luz clara
y en tu carne vestido
tu Salvador verás, hombre vestido.
Firmad.
Tengo más que hacer por vos.
Holgad, Job santo de Dios,
con Dios justo, Job, quedad.
Con él allá vais.
¿Dónde iremos?
Esta es la morada cierta
de Moisén,
Llama a esa puerta, Juan.
¿Quién va allá?
Veros queremos,
santo Moisén.
Gran ruido.
Como con Dios conversó,
cuando allá en el monte oró
aqueste estruendo se oyó.
¿Qué queréis, santos?
Conviene,
que digáis, Moisén, en nombre
de testigo, si es el hombre
Noble, ya blasones tiene.
¿Del hombre preguntáis?
Sí,
que para una pretensión
le haremos la información.
Quien es el hombre, escribid:
El hombre tiene en sí tanta nobleza
que para poder verle y conversalle,
Dios, con su omnipotencia y su grandeza,
se encerró entre unas zarzas para hablalle.
Al Faraón trató con aspereza,
mató sus mayorazgos por libralle
de las prisiones ásperas de Egipto,
dándole en su aflicción bien infinito.
De nubes le hizo toldo en el desierto,
pan del cielo le dio para comida,
y en el camino áspero, e incierto,
una columna le guio encendida.
Hablando con el hombre al descubierto
en el Sinaí, y dél nunca se olvida.
Dios se recrea en el humano nombre,
ved si es ilustre y generoso el hombre.
¿Sabéis más?
De su nobleza,
esto es, señor, lo que sé.
Firmad pues.
Sí, firmaré.
Notable es vuestra grandeza.
¿Al fin aquesto es verdad?
Decirla en todo procuro.
¿Juradlo a Dios?
Sí, lo juro.
En paz, caudillo, quedad.
Y él con Dios.
Encúbrese.
Dicho es de amigo.
Los tres agora venid
a la casa de David.
Este es un bravo testigo.
En aqueste alcázar vive.
Llama.
Suena música.
El profeta real,
como agente celestial,
con música nos recibe.
Descúbrese David con su arpa.
Vengáis en hora dichosa,
paraninfos celestiales,
que con tocar mis umbrales
halláis música gloriosa.
¿Qué me queréis, qué buscáis
con tinta, papel, y pluma?
Queremos que en breve suma,
si es noble el hombre, digáis.
¿Eso queréis saber?
Sí.
Acordaos, David ilustre,
que tenéis humano lustre.
Id escribiendo.
Decí.
Abre mis labios, Señor,
con la llave de tu gracia,
para que cante mi lengua
tus divinas alabanzas.
Formaste al hombre dichoso
a tu eterna semejanza,
haciéndole Rey supremo
de brutos, aves y plantas.
Para amparo de su vida
le diste un ángel de guarda
que porque en piedras no toque
le suele traer en palmas.
Al áspid y basilisco
los huella, por ellos pasa,
al dragón y al león pisa
con tu ayuda soberana.
Prometiste eternamente
ilustrar su noble casa
y ante ti poner su trono
como el sol y luna clara.
De Sión adonde habita
estiman las puertas.
Pasa.
Si probanza al hombre haces,
sírvale esto de probanza;
y al que juró redimirle
juro que esta es verdad tanta
que antes faltará la tierra
que esta, que es de Dios palabra.
Ansi lo firmad.
Sí haré.
Guárdeos Dios.
Con todos vaya.
Cúbrese David.
Si por probanza venimos,
lo que habemos hecho basta.
A la Corte demos vuelta.
Ven.
Naturaleza humana,
vive alegre, que en buen puerto
se va poniendo tu causa.
Vanse y sale el Demonio solo.
¡Qué mal sosiego que tiene
el corazón con cuidado!
Basta que el vil loco viene
a verse tan levantado
que ya endiosarse previene.
Yo tengo la culpa, yo,
mi envidia es quien le ensalzó
y el mundo le dio ocasión,
pues con tan poca razón
de villano le trató.
Ansi su furia se doma
y yo he heredado esta corona,
que a mi causa el Verbo eterno
por hacer befa al infierno
su carne y librea toma.
Unió la divina mano
las naturalezas dos,
hermano a Dios de un villano.
ved lo que podrá con Dios
quien le tiene por hermano.
Venturoso ha sido, empero
yo de mi tormento fiero
menos tormentos sacé,
y aunque Dios favor le dé,
ha de quedar por pechero.
Hábito y lustre quería
uno que ayer mendigaba
y de limosnas pedía
la salud que le faltaba,
por hambre que padecía,
y al cabo el desventurado,
en viéndose entronizado,
Rey se quiere hacer. ¿Qué es esto?
Música, y descúbrese un trono donde estará la Santísima Trinidad, y al lado de Cristo, María Santísima en la grada más alta, y en otra más baja San Pedro, y San Juan Bautista, y a un lado una mesa con recado de escribir, y sentado Juan Evangelista, y a su lado la Misericordia; y prosigue el demonio.
Ya en consejo, ¡qué presto
las probanzas han llegado!
Quiero subir, y sentarme.
Tente allá, descomedido.
Viejo, ¿tú has de derribarme?
No habrá la primera sido,
que de otra quiero acordarme.
Siempre eres por sinrazones,
amigo de invenciones.
Hoy en hablar te reporta.
Ya te entiendo, mas no importa.
Lean las informaciones.
El hombre falta a esta causa
e importa que a ella se halle.
Parad; vayan a buscalle.
Por su falta no hagas pausa,
que no es menester llamalle.
Él es la parte, conviene
su presencia.
El hombre viene.
Entra el hombre, y híncase de rodillas.
Tu nombre adoro, Señor.
Decid.
Tan grande favor
con gran envidia me hiere.
Abraham dice que el hombre
es de solar conocido,
de ilustre y claro renombre,
y que en su trono escogido
bendijo Dios este nombre.
¡Qué viejo tan fanfarrón!
Siempre este fue baladrón;
¿por decir que Dios vendría
de su linaje, quería
jurar en la información?
Aquel profeta Isaías
dice que la carne es heno,
y sus glorias y alegrías,
como flor del campo ameno
que se seca en breves días.
Bien con el hombre se estrella.
Dice más; que una doncella
concebirá a Emanuel
que redimirá a Israel
de aquella antigua querella.
Nunca falta cortapisa
que hagan estos testigos.
Su deposición sea lisa,
que papasales de amigos
son cosa de juego y risa.
Jeremías dice que es
malo y prevaricador
el hombre, pero después
que lo visitó el Señor
dice también:
Tú no ves
que aquello es hablar de gracia?
Job con mayor eficacia
ultraja del hombre el nombre.
Sabe bien quién es el hombre
su villanía y desgracia.
De aqueste dicho me agrado,
este es testigo extremado;
y mi enemigo mortal,
y con hacerle yo mal
habla desapasionado.
Este dicho se autorice.
Al fin que a Dios verá, dice,
el mismo hombre en cuerpo humano.
Qué, qué, qué? repetís y en vano.
Job también se contradice,
ese no dijo, maldijo
el día en que me engendré
por ver de Dios el castigo?
Luego blasfemó, antes fue,
y no vale por testigo.
Dijo de la hidalguía
del hombre cuanto ser pudo.
Moisén...
Antes le ofendía,
pero como es tartamudo,
no entendió lo que decía.
David dice que es hidalgo.
Con esto de juicio salgo.
No es caso llano, decid,
que le ha de abonar David
por hacerse también algo?
Pues él confiesa que fue
en pecado concebido
y que sus maldades vee
que su cabeza ha excedido,
y a esto se ha de dar fe.
A Vuestra Alteza suplico
que me oiga una palabra
que al demonio le replico.
Decid.
Que los labios abra
le permites, ya estaría
con solo aqueste favor
Villano nací Señor
no lo niego nada valgo
por mi: mas noble y hidalgo
me hizo mi Salvador.
Y si por Eva mi madre
de su nobleza desdixo
Adam: no es bien que me quadre
su infamia, que no entra el hijo
en la macula del Padre.
Gentiles leyes y fueros,
hacéis por vuestro interés:
deci infamia de pecheros
su culpa no es crimen lessæ
que pasa a los herederos?
Y el castigo y punición
desta alevosa trayción
no sabeis vos que ha de ser
tal, que ha de comprehender
la cuarta generación?
Ya esa culpa se ha pagado
que el Verdadero Mesias
del mal del hombre apiadado
bajó a mis entrañas pías
y redimió ese pecado.
Aquí no teneis lugar
sosega ese blando pecho
que el sabra por sí hablar
que mujer segun derecho
por nadie puede abogar.
Yo del pecador soy madre
y legítima tutora
por la muerte de su padre
y así defenderle ahora
por derecho, y bien me quadre.
Y sin las leyes humanas
me tiene en las soberanas
la Iglesia de Dios regida
por su abogada escogida
contra tus trazas tiranas.
Deja aquestos embarazos,
Ya tu muerte justa empieza
Sobervio encoge los brazos
no sabes que tu cabeza
ella la ha de hacer pedazos?
Pues si tanto la respectas
atropellara mil leyes
Di para que nos inquietas?
que las esposas de Reyes
no estan a leyes sugetas.
Ansi dadle mas favor
Su pecho es merecedor
del que ahora ha recevido
por tenerle yo vestido
de mi gracia y de mi amor.
Votele este pleyto luego
A Vuestra Alteza suplico
que mire por el sosiego
del hombre
Calla.
Replico.
a mi Dios.
De ti reniego.
Mi soberbia y mi malicia
conozco, solo justicia,
mas ya que en tal suerte estoy,
ved que vuestro hermano soy,
honradme.
¡Gentil primicia!
Si en traje de hombre se puso
Dios, por solo aqueste, honrado
de ser su hermano dispuso
y es juez apasionado
y en derecho le recuso.
No concluyen tus razones;
enfrena más tu arrogancia,
deja vanas ilusiones,
que en Dios, que es pura substancia,
no pueden caber pasiones.
Legítima es la probanza
según el orden divino.
Su intención el hombre alcanza.
Él es de hábito digno
de la bienaventuranza;
désele mi hijo luego.
De tal sentencia reniego.
Antes que hábito le dé,
caballero le armaré.
La vida y alma te entrego.
Ya aquí las insignias ves.
¡Que a honor tan divino vuelas!
Sube, hombre, acá.
Que me des
gloria tanta.
Estas espuelas
le poned luego en los pies.
Hombre, estas espuelas son
con mi secreto divino
forjadas, que a mi intención
pondrá tus pies en camino
de la eterna salvación.
Juan le prevenga el caballo
de razón que ha de guiallo;
Pedro, las armas de fe,
y yo al lado le pondré
la espada por más honrallo.
Soberana Majestad,
¿cómo a honrarme tanto acudes?
Lleva antes, por mi amistad,
tres golpes de tres virtudes:
Fe, Esperanza y Caridad.
Asiéntale bien la mano,
pese al cobarde villano;
no le diera yo siquiera
uno, que ruina le hiciera,
que no fuera cortesano.
Por más pasión y más ira
que en tu falso pecho mora,
al hábito eterno aspira.
Manto y cruz me dad agora,
y tú, Luzbel, de aquí te retira.
La gracia será tu esposa
que lo merece tu fe;
yo seré tu suerte dichosa
y con ambos quedaré,
que es mi afición poderosa.
Y para que todo sobre
y tu estado eterno cobre,
en la iglesia de contino
tendrás pan y tendrás vino
para que no quedes pobre.
Y para que el mundo entienda
que eres noble, y no villano,
recibe aquesta encomienda
y el hábito por mi mano
que es divina y alta prenda.
Pónele el manto y la cruz blanca.
Ya eres de la religión
nuestra.
Divino blasón,
el parabién te doy, hombre.
Este bien gano en tu nombre.
Y yo eterna perdición.
Si aquí estoy pereceré,
abráseme un Mongibelo.
Vase.
Tu grandeza en ti se ve,
Señor, todo el alto cielo
gracias inmensas te dé.
Tronos y dominaciones,
celebrando tus blasones,
hagan nuevas alegrías.
Y canten las jerarquías
sus ganadas pretensiones.
Cuánto de justo el cielo encierra
dé muestras de este contento.
Publique fiestas la tierra,
y la paz del firmamento
fin ponga a la mortal guerra.
Cúbrese el trono con música.
Misericordia yo os debo,
mi honor por tan sabio modo,
y vos, Secretario, río en todo,
informáis mi fe de nuevo.
Esa viva en ti y confía
tendrás bienes singulares.
Hoy das fin a tus pesares,
y comienza tu alegría.
Sale el Libre Albedrío y el Placer.
Ya bien podemos hablarte
pues hábito eres.
Sí,
que hoy comienza el gusto.
El parabién vengo a darte,
y a decir que ya desea
el alma gozar tus brazos.
Serán estrechos los lazos
pues tal gusto los emplea.
Mi fe y palabra la empeño
que mi suerte así mejora,
será de mi bien señora,
y de mis contentos dueño.
Al mundo, carne y pecado,
su honor y su bien fastidia.
Poco importa, que su envidia
de ellos me ha de hacer vengado.
Placer, mi gusto celebra
que ahora serás mi amigo.
Toquen, verás lo que digo,
si una vez suelto la hebra.
Sepa el mundo lo que gano,
porque el pésame le den,
teniendo aquí fin también
las pruebas del hombre humano.
Cantan y bailan el Placer y vanse. Fin.
Laus Deo.