归于> 发布日期: 2026年8月22日
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La natural extranjera. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-natural-extranjera.
Palabras tachadas en el margen superior.
Evandro, gobernador
Títiro, pastor
Palinuro, piloto
Dano, pastor
Olimpo, príncipe
Floriso, pastor
Teodosinda
Corinta, pastora
Un criado
Níobe, reina de Macedonia
Un caballero
Tomiro, rey del Epiro
Dos cazadores
Etcétera.
Jornada primera
Es de Matías Martínez, librero.
Ca
Evandro, gobernador de Creta, viejo. Palinuro, piloto.
Agradóme la nave de manera
ayer, cuando la vi, que os he querido,
que en ella se solace mi extranjera,
dando al viento la voz, gloria al sentido.
Para servirte el capitán quisiera
haber sus dos costados guarnecido
de plata y oro, el mástil y la popa,
de los diamantes que en el Ganges topa;
y quisiérate poner jarcias de perlas,
brea de aljófar , gomas de esmeraldas,
porque todas pudiera entretejerlas
en una sirga en sutilísimas guirnaldas;
fuera justo en este suelo verlas
adonde han de tocar sus bellas faldas,
por alfombras y por las pisadas de una diosa,
la más gentil que dará envidia tan hermosa.
Estimo ese hidalgo ofrecimiento,
y de mí, griego noble, entender puedes
que le debe a mi grato pensamiento
el capitán hacer esas mercedes.
Gobernador deste famoso asiento,
aunque en valor y fuerzas no excedes
no al menos en la real correspondencia
ese lauro se debe a su prudencia
podría deber a mi deseo
ya sale Teodosinda
Olimpo llega
Sale Olimpo por una parte y Teodosinda por otra
que en darte es dar mi gusto empleo
mercedes
agradado me ha la vega
habla a mi hija
qué ángel es el que veo
qué nuevo y claro sol a mi vista ciega
un nuevo dios me ocupa mi memoria
rica me siento de una eterna gloria
habla, señor
espíritu endiosado
no ha menester hablar
hija, ¿qué tienes?
habla al que en darte gusto se ha ocupado
para difícil cosa me previenes
de liviandad extraña nota has dado
mudo señor te elevas
no condenes
mi turbación, que piedra dura fuera
si la gloria que gozo no sintiera
con todo es bien que a Teodosinda hables
si no he hecho la noble cortesía
que piden vuestras gracias inefables
sobra del alma fue, no falta mía
son los de Grecia por extremo afables
bien haya tierra que esos hombres cría
al cielo del suelo ilustre peregrino
no esté en la tierra quien de ella lo es digno
delante de este oráculo, ¿quién osa
no tener inclinadas las rodillas?
tu noble sangre haces más famosa
con esa humanidad con que te humillas
si estás de ver la nave codiciosa
y a el bajel en las sumidas orillas
besa la arena rubia
un caballero
quiere hablarte
¿qué hombre?
forastero
Teodosinda, contigo vaya gente
y espáciate en la nave y mar en tanto
que de la gloria de tu vista ausente
al gobierno el espíritu levanto
siempre en mi corazón irás presente
haréte recibir con nuevo canto
con él también irá esta fénix sola
guíete el cielo
a tierra esquifes, ¡hola!
¡hola!, esquifes a tierra
¡ay, Palinuro!
no sé qué nueva gloria va en mi pecho
Sello de la Biblioteca Nacional en el margen derecho
Contra mi casto celo me conjuro,
mira, griego tirano, lo que has hecho.
Ser otro robador París procuro.
Hate esta bella Elena satisfecho.
Róbame el alma.
Si te agrada, es bella,
y te verás en alta mar con ella.
Y daréte, si es verdad, cien libras de oro,
y de plata dos mil; granas de Tiro,
tantas que de ellas saques gran tesoro.
De la extrañeza de tu amor me admiro.
A mi intento ayudad, divino coro.
Ay, bello griego, cuanto más te miro,
más me robas el alma.
¡Leva!
Tachado: Pali. que leba
Grande contento Teodosinda lleva,
¡gallardo griego!
Por mi fe, es gallardo.
¿Gustarás que le avise al forastero
que te viene a hablar?
Di que le aguardo.
Avisaréle al punto.
Di que espero.
Hagan dentro ruido como que se embarcan y quédese Evandro y el criado, y salga Teodosindo con criados.
La barba vuelta en nieve, el paso tardo,
y por horas temiendo el fin postrero,
vengo a ver, de tu patria, las orillas.
De verte en mi ciudad me maravillas;
oh, Teodosindo, ponme entre esos brazos;
enlaza el cuello, que de fe enriqueces.
Véngote a dar los últimos abrazos,
que con tan justo título mereces.
De amistad teje Amor eternos lazos
entre el mío y el deudo que me ofreces;
deja que gracia mi humildad te rinda.
Ya deseo abrazar a Teodosinda;
ya con la luz de mis cansados ojos
gozar deseo de milagro oculto,
a cuyas hebras, más que a rayos rojos
del sol del carro, da divino bulto.
Muéstrame sus angélicos despojos,
¿dificúltaslo?
Tal no dificulto.
En la marina su belleza espacia,
dando al mar alegría, al mundo gracia.
Veréis un ángel bello en cuerpo humano,
en beldad Venus, en saber Minerva,
Diana en celo casto y soberano,
Juno en la majestad que en sí reserva;
es gloria la que toca con su mano,
rosas produce la mar, que esta yerba,
que sus plantas generosas pisa...
Que el alma mi venida no le avisa,
al puerto mano a mano nos lleguemos,
que quiero ver aquella hija cara
que por propia tú y yo criado habemos,
siendo de oriente maravilla rara.
Un ciudadano de la Un ciudadano de la ciudad
Esta es gran traición. Bate los remos,
Evandro fuerte, a Teodosinda ampara,
que como con la griega se alzó Troya,
se alza Grecia con tu rica joya.
Cantan dentro como que van en la nave estos tres versos, y Teodosinda:
Dad, cielo, viento próspero a la nave,
y manso mar, pues en disgusto quedas,
ayuda con un céfiro suave.
¡Adiós, ciudad, jardines, alamedas!
No te sea mi ausencia triste y grave;
padre, vence el dolor porque ansí puedas
pasar tu edad cansado, con reposo,
que yo me llevo en brazos de mi esposo.
¡Ay de mí! ¿Qué haré? Que falso griego
lleva robada toda mi alegría.
Como si libertad a ella le negó,
el alma vive, ella en prisión mía.
¡Tocad al arma y repicad a fuego
aprisa, que se abrasa el alma mía!
¡Cortad amarras, aprestad galeras,
que en busca de mi bien corran ligeras!
Que se permite el cielo que ansí apoques,
cauteloso piloto, el señor mío,
cualquiera dios que en tu favor invoques,
lleve al fondo tu pérfido navío,
en mala punta de diamante toques,
en un escollo des, o en un bajío,
donde quede encallado de tal suerte,
que el espanto no más te dé la muerte.
Un huracán te sorba, y una ballena
en el golfo te vuelque, o como Ulises
surques los mares, cuantos hay, en penas,
sin que tomes solaz, tierra pises,
sin mástil, sin timón quede, sin entena,
pares cuando los árboles divises
de otra flota, y si fuere de corsarios,
cielos, vientos, y mar te sean contrarios.
Teodosindo señor, ¿qué me aconsejas
para que cobre el bien que pierdo?
Calla,
que algún engaño en esto me aparejas;
que a Teodosinda, ¿quién podrá roballa?
Contra ti enviaré al cielo justas quejas,
yo te la di, si falta tú has de dalla;
o por el cielo sacrosanto juro
de no dejar en Creta enhiesto muro.
Mira adónde la tienes, mira adónde
pusiste el bien que no admitió segundo;
si al cielo fue, o si el cielo ya la asconde,
del cielo o centro ha de volver al mundo.
A su hidalga sangre corresponde,
el aire rompe o baja hasta el profundo,
de modo que yo lleve a Teodosinda
antes que el alma al hado fatal rinda.
Una joya te di, dámela Evandro,
que de su vista pende el claro oriente;
advierte que contigo fui Alexandro,
conmigo no seas Gonzalo imprudente;
¿de qué sirve fingir que otro Leandro
navega de Helesponto la corriente
y se lleve robado mi tesoro,
vuelto como otro Júpiter en toro?
Si no me han robado, ruego al cielo
que con un rayo el corazón me parta;
mira que es justo su divino celo,
y sus castigos del traidor no aparta.
¿Que de mí te recelas?
Sí, me celo.
Fuérzame el corazón antes que parta
y rompa el mar del peligroso estrecho.
No has de partir si antes no has hecho
quebrantado me has el homenaje
que hiciste de guardar mi cara prenda,
pero fiar podrás que de este ultraje
tomarán estos brazos justa enmienda.
Tu injusta saña la razón ataje,
que en su busca en el mar abriré senda;
dadme una nao.
Temed mi gloria, tiranías,
o a estas tus torres volveré cenizas.
Cante, y sale Títiro, Dano y Corinta, segadores.
Que pardiez, hermoso va el año.
Ya Dano, como unas flores.
Mira para segadores
el lucido tiempo extraño,
la tijera ferrugosa,
en ver que no tienen pensión
de langosta ni pulgón,
ni otra mala sabandija.
Y ¡fuego de Dios en ellas!
Que van y enjabonan mi...
con más de dos sobre mí,
que hacen en el quillotro pellas.
Díjimelo a mi cuñado,
que más que parece de esto
me pelaron un baticor
como a ladrón sentenciado,
mas pagaránmelo asado;
que después, junto al arroyo,
dele juntos en un soto,
más de rezar un rosario,
y rezando la novena
con santa boca de misa
por postrera cantamisa,
les cantaba amén, amén.
Déjelos al fin a excusas.
Que sois buey de somajo
porque ellos ansí han dejado.
Este año a sus anchuras,
y hacen ay desatino,
ver los gastos cuales han,
mucha fruta, mejor pan,
sobre todo buen vino.
Alomenos en mi pago
vino sangres aplaca
tras isto la cabaldar.
Si da el pug, mostra acá un trago.
Toma ya, que has por buena.
Siempre sentad orebi...
o ¡qué tal, pesia a mí!
Mejor y esto que suena.
Sale anhelando Corinta, pasa.
Mi amorosa calma,
so a niño ciego
que me pican y tocan a fuego
y abrasa el alma.
Que repican loba.
¿Qué diablo es esta Corinta?
Hay una gota de tinta.
Si Títiro posa acá.
Pues arrojadlo acá.
Tomadlo.
Gentil cordón.
Para un pobre peregrino.
Él es un licor divino.
Un otro lucero y critón.
Sale Floro cantando y tañendo.
Pastorcica mía,
dulce y amorosa,
de mi luz asida,
quien tu vida goza.
Floro es.
Con el buen año
todo galán enamora.
Y seáis los dos en buen hora.
Bien vengáis.
Hao, daos un baño.
De garganta toma.
Tomo.
Ea, no hagáis en todo presa.
Pues corred vos más apriesa,
que no tenéis pies de plomo.
Ya llego.
Y llegáis en vano.
Otra vez tiráis la barra,
barre allá, tocáis guitarra.
No me subiréis a la mano.
Por mi fe que caéis bien.
Sois en todo tocador.
Y esa que es el fasistor.
Sí.
Ay, que bena.
También.
Detene la castañeta.
Sacad antes tarreñuela
con un poco de cecina.
Ay la.
Y queso.
Moza de ella.
De todos soy voluntario.
Es pasto de boticario.
Siéntome para comella.
Y hago esto en tierra.
Pues yo,
mi descuido.
Oh, qué tal es,
bendita de Dios tal mies.
Dentro Palinuro y mucha gente.
Ven que la nave encalló.
Perdidos somos, ¡ay cielo!
Mi gloria en este vasel
se escapa.
Saltar recelo.
Venga una tabla.
Una pipa.
¿Qué es esto, Davo?
No sé.
Mal de madre tengo, ¡ay de mí!
Entre los dientes me zispa
el alma.
Grande fortuna
es causa de esta borrasca.
Antes creo es tarasca
que diz que anda en la laguna.
Ella es.
Ayuda Neptuno,
que me ahogo y perezco.
¡Ay, oh cielo, este mal merezco!
No lo merece otro alguno.
Vuelve a la nave, señor,
y ya sea desencallado.
No puedo, que el viento airado
me aparta.
Estraño rigor.
Ay, que traga agua el batel.
A la nave sopla solo,
en el mar me dejan solo
con vos.
¡Ah, suerte cruel!
Zaborda.
Un desesperado
puede esperar más aquí.
Creo que ya sobre mí
el alma de un ahogado.
Huye.
¿Cómo? No puedo correr,
que alguien por detrás me agarra.
Toquen con esa guitarra,
y déjenme ora hacer
trescientas necesidades
de estómago.
Corre.
¡Ay, triste!
Vanse y sale Olimpo y Teodosinda en brazos y algo mojados.
Con los dos cielos asiste
tus divinas amistades,
a cual mostrarseme amigo
en esta derrota mía,
solo fue porque vaya
este ángel suyo conmigo,
y ansí aunque el golfo destruya
todo el humano poder,
no puedo yo perecer
por valerme parte suya.
Antes el agua salada
os mostró tanto rigor
por traer con vos, señor,
una mujer desgraciada,
y mi desgracia turbó el mar;
que si en mar el amar para,
no era bien que a mar llegara
la que no era para amar.
El mar de vuestros enojos
no me dé envidia más guerra,
mirad que aunque estáis en tierra,
me anego en la mar de esos ojos.
Mal podéis tener sosiego
si mi tormento se fragua
cuando ofrezco con agua
como cuando es rico fuego.
Alegrad ese rostro,
pues sola una memoria
es de mi pena la gloria
y de mi llanto el placer.
No puede en el alma mía
caber desengaños que veis.
Porque venís vos en ella,
que sois la misma alegría,
un poco venís mojado.
Como salí de tropel,
mojó el agua el bajel
por el siniestro costado,
y mojome esto que veis;
pero contra vuestra medida
no anduvo descomedida,
que sabe lo que valéis.
¿Sabéis en qué tierra estáis?
De vuestra tiene apariencia,
porque os hacen reverencia
los pájaros de las ramas,
y su margen el campo dora
de flores que es argumento
que os hace recibimiento
como a su propia señora.
Y bien lo sabéis decir.
Serviros sé yo mejor.
¿Cuándo, Olimpo, mi señor,
quién sois tengo de saber?
Y siempre me andáis prometiendo
que siempre que a tierra alguna
os sacase la fortuna
mi gusto vería cumplido;
y en tierra estáis y aunque fue
tan a costa vuestra el daño,
no, os conozca en ella extraño
quien no os extrañó su fe.
Que sois noble yo lo creo,
mas por lo que al alma toca
quiero ver de vuestra boca
cumplido mi buen deseo.
Sí, lo diré, Ignacia,
si es vuestra voluntad
en este prado os sentad
para que me oigáis.
Decid.
El famoso Filadelfo
eternizó más su nombre
en los venideros siglos.
Para heredero del reino
tuvo un valeroso hijo
igual en virtud al padre,
en oro y reinos más rico,
que por vivir seguro
de los reyes enemigos
que ocuparían las provincias
de los confines de Egipto,
dio cargo de Elefantina,
ciudad famosa, a Cresipo,
primo hermano de su madre
y duque de aquel estado,
que rige desde el mar Rojo
ha sujeto los asirios,
hasta ganar por las armas
las cataratas de Nilo.
Tembló del
tembló el mar, temblaron los ríos,
tembló el aire y aun su fama,
y temblaron los abismos
del matrimonio envidiado,
que grávida con el hijo,
fui yo el fruto milagroso
que le dio el cielo benigno.
Consultó luego mi padre
al presago dios de Anfiso
para saber la ventura
que me guardaban los signos.
Respondióle un gran tesoro
ha de hallar este niño
cuando de la adolescencia
pase los furiosos riscos,
él entonces deseoso
que fuese otro gran Filipo,
ya por armas, ya por letras,
puso medios, diome ayos
de aquel oráculo pío.
En la espada y la jineta
fue mi preceptor él mismo,
que el amor y sangre juntos
para todo hallan camino,
pero en las letras guiome
de su regalo el cariño,
que entre blandura y deleite
no se pasan bien los libros.
Desterrome de mi patria
porque en el Egipto antiguo,
de la celebrada Atenas
diese a las letras principio.
Aproveché en ellas tanto
que a veinte años no cumplidos
fui de aquella escuela sabia
un milagroso prodigio.
Decían todos que Minerva,
pagada de mi servicio,
el alma me enriquecía
de aquel tesoro infinito.
Yo creyendo allí cumpliese
el oráculo divino,
para Egipto me embarqué
en ese roto navío.
Tuve borrasca en el mar,
y torcí mi derrota y quiso
el cielo que arribe a Creta,
vuelto en ganancia el peligro.
Allí sí hallé el tesoro,
allí sí vi el laberinto
de hermosura y mi queja
que el dios profético dijo.
Allí sí me vi cautivo,
y hasta entonces, os confieso,
no tuve torpe apetito,
ni aun de mí penséis ahora
que os contemplo, trato y miro
doncella honesta, con ojos
o pensamientos lascivos.
Mi esposa pienso haceros,
y en su tanto os certifico.
que dese señor casto y puro
no es bien el casto mozo
yo soy noble noble os juzgo
si me estimais os estimo
que vien entre almas yguales
planta amor sus edeficios
por mi si un lazo os tengo
mandastes e obedecido
si a olimpo conoceis cumple
ya sabeis quien es olimpo
ya tengo de conoceros
alegria y pena al doble
alegria en veros noble
y pena en no conoceros
ved que esta mal señor
avn que mas virtud me sobre
casaros con una pobre
hija de un gobernador
y quereis de sangre Real
heredar estado espera
a menester compañera
que sea en todo su ygual
no me sea el cielo amigo
cuando este en el mar ayrado
apodere se en mi estado
algun cosario enemigo
y la enbidia me haga guerra
y falte me todo lugar
o para huyr el mar
o para vivir la tierra
y al fin persigame dios
con su divino poder
cuando yo piense tener
otra esposa sino a vos
y quejese de mi apetito
así vien donde tanto gano
dende agora os doy la mano
de esposo
yo la rrecibo
y dadme la de esposa
si
ya no me deys desden
una palabra mi vien
es ley rreal para mi
los que noble sangre tienen
saben de si hacer de presto
dentro a caza a caza
ques esto
si a caso a prendernos vienen
grande es nuestra desuentura
es condenarnos señora
en medio desta espesura
y en dejando os yo en lugar
donde no seais ofendida
sabre destos la benida
Jesus turbada no se andar
baya alla
ay gran esposo
como mi muerte recelo
no ofendays cielo a este cielo
sino estais del enbidioso
Contrarios su curso mueben
animo mi vien
Vanse y sale niolorea de macedonia y romiro vi rrey del cayro de caza y un caballero y aconpa ñamiento
la fiera
fue veloz en la carrera
y en saluo se puso en breve
hacía la laguna va
donde el rrostro mostro fiero
yo creo tomo el sendero
que en este bosq da
seguid la rres donde para
segun lo manda la rreyna
si que un nonbre en mi alma rreyna
en que te adoro rrepara
desde que a caza sali
mi corona e dejado
en los montes no e allado
esta fiera sino ati
contra mi justa aficion
fuerca en la caza adquieres
y en el rrostro mujer eres
y mostruo en la condicion
no consientas que peligre
ante ti mi fe amorosa
que te adoro como a diosa
y te temo como a tigre
goze yo contigo un ora
destos favores y gustos
en pago de los disgustos
que e tenido hasta agora
y norte del alma mia
por esos brazos suspiro
dame los
paso romiro
vsa de mas cortesia
la pretension tuya es vana
que con niolore la rreyna
venus lasciva no rreyna
que priva casta diana
favor no esperes de mi
bueluete a tu patria cayro
que ese engaño bastara
que el primero dia te di
yo de casarme no trato
si mudare parecer
podras romiro creer
que estas en mi pecho grato
bete agora en ora buena
todo el cielo me destruya
si fuere sin prenda tuya
al cayro: mas esto ordena
que haga yo en tu servicio
hazaña alguna famosa
si hicieres una cosa
Me darás de amor indicio.
Aunque lo dices, no creo
que mereces firme amor,
en cambio deste favor
que tú me mandes deseo;
y deste brazo robusto
dispón, señora, a tu gusto.
Éste costará la vida
a un inportuno.
Pues no pides.
No es mengua de tu afición
que en mi bosque ay un dragón,
estando en el otro Alcides.
Estando tú, errando digo,
y pretendiendo mi lecho,
qué notable enpresa has hecho
de que un baldo enemigo
has alcanzado victoria.
Qué despojos y banderas
me ofreces para que quieras
que tenga en mi memoria.
Y que sepas esto te aduierto,
que quizá me obligarás.
No más, Niobe, no más,
que en tu pecho has desabierto,
y vien sé que mi buen decir
mi muerte injusta celebra,
mas dize mi rreal palabra
y déuosela cumplir;
y si deseosa has llegado
de tropellar mi fortuna,
ya me llego a la laguna
donde le tienes cercado;
y aquí me espera, aduierte,
que si sola un'ora estás,
o su cabeza tendrás,
o la nueva de mi muerte.
Ya que Alcides me has hecho,
porque imitarlo me agrada,
no quiero llebar espada,
basta llebarte en mi pecho;
y tu gusto voy a hacer,
que a la fiera me espera,
aunque no ay fiera tan fiera
como una ayrada mujer.
Queda a Dios, tigre ofendido,
y que a un castigo en mármolo,
aquí te espero.
Yo sola
es lo que en premio te pido.
Allá vayas, enfadoso,
que no me sugeto a ley
de hombre que has fingido rrey,
mas ligítimo y forzoso
tu sangre es ylustre y valorio,
y eres por tu gran valor
del Cayro gobernador,
porque su heredero falta;
y más, si tu persona rreyna,
que es solo por sustitución.
Que méritos iguales son
para casarte con rreyna;
vete, que has benido loco,
que mis altos pensamientos
mayores merecimientos
suelen estimar en poco.
Sale el caballero, y monteros, y sacan a Olimpo preso.
Pagarás tu libertad.
En deciros, caballero,
que soy un hombre estrangero,
os he dicho la berdad.
Hágote testigo este trage,
que aunque no es en mí fingido,
es más ylustre el bestido
que el tronco de mi linaje;
y no temas que me rrendí,
salí de mí.
¿Quién os altera?
Ves aquí la mejor fiera
que emos hallado en el monte.
¿Dónde estaba?
En aquel alto,
como haciendo atalaya,
y de su límite a rraya
ha pasado un jabalí.
La caza me ha satisfecho,
si el monte en sus madrigueras
tiene muchas destas fieras,
dará en la corte provecho;
y qué gallardo parecer,
qué talle y rrostro.
¡Ay de mí!
¿Quién eres?
Un hombre fui
que agora deja de ser.
¿Agora?
Sí.
¿Agora quándo
de una rreyna amparo cobras?
Con las nubes destas obras
se ba mi sol enturuiando.
¿Estás solo?
Solo estoy.
¿No vienes aconpañado?
Sí, vengo de mi cuydado
y del ángel cuyo soy.
Señora, fuese Rromiro.
Es ydo a cierta muralla,
esta espada guarda y calla.
Desta respuesta me admiro.
Buena bentura os agüero.
Por mejor la mía juzgara
si solo aquí me quedara.
¿De qué estado y nación eres?
Soy un hombre humilde, nación.
No es vulgar el extranjero,
guía a la corte que quiero
que sirva en mi real palacio.
En hidalgo genio.
A mi gusto es bien me rinda.
¡Ay, mi amada Teodosinda!
¿Qué tengo de hacer sin ti?
Quiero decir dónde voy,
mas callar será acertado,
que según soy desdichado
temo ansí perderte más.
Y en fortuna tan incierta
que de tu vista me priva,
quiero más perderte viva
que verte a mis ojos muerta.
Si está el cuerpo, el alma llevo.
Tú, si acaso solicitas,
búscame, en la arena escritas
hallarás mis tristes nuevas;
que pues firmamos los dos
nuestra gloria en el arena,
estámpese nuestra pena
en ella, mi gloria, adiós.
Y adiós, generosa sierra
que ocultas las glorias mías.
¿Es la arena que escribías?
Caracteres de Minerva
que con la imaginación
algo me había divertido.
No has de ser conocido.
Más que uno sin arte son.
Ay, si este fuese hombre ilustre.
Tu bien en esto consiste.
Galán en corte te vistes.
Y dasle fingido lustre.
Baste que se finja grave
cuando vaya a hablar conmigo.
Pues, ¿de qué sirve?
Hazlo amigo.
Cuanto Su Majestad mande
haré yo.
Estaré gozosa
solo con esta esperanza.
Desterrado de tu gracia
llevo rico el pensamiento.
Quizá la verás cumplida,
sígueme.
Ese tiempo aguardo.
¡Ay, forastero gallardo!
¡Ay, Teodosinda querida!
Vanse y sale Romiro con la cabeza de la sierpe
Dame asiento en tu memoria
ya que a contemplar comienza
lo que puede la vergüenza
con el que aspira a tu gloria,
la cabeza está a tus pies
de tu mayor enemigo.
Aunque creo que conmigo
tienes mayor interés,
y tengo por cosa clara
que no me quejara que fuera
porque cabeza trujera,
mas porque la mía dejara.
Acepta el don que te ofrezco,
que en tu nombre sea ganado,
solo está este despoblado,
bien este desdén merezco;
entrásteme a perder,
que si fuese caso extraño
que en el claro desengaño
de mi afición puede haber,
y al esfuerzo de mi esperanza
tu seco estío acomodas,
eres mujer como todas:
hijas de desconfianzas,
madres de la liviandad,
de la ingratitud hermanas,
como fáciles sirenas
y amigas de novedad.
Pésame que estás ausente,
y ansí a agraviarme no oso,
mas de este presente sonriso
gozará tu aleve gente,
y tú, pero de mí fía,
que de tu injusta mudanza
tome Romiro venganza
en tu mayor alegría.
Y el castigo justo espera
de mis desdenes y celos.
¡O dadme la muerte, cielos,
o vengadme de esta fiera!
Ved que entre desdenes tales
con varios cuidados lucho.
Vase y sale Teodosinda
Mi Olimpo, ya tardas mucho;
si entro por estos jarales,
no parece hado cruel
donde Olimpo se ha escondido,
montes que ha de mi querido
árboles, decidme de él.
Tú, cielo, decirme puedes
de mi esposo y de mi amado,
hale Júpiter robado
por segundo Ganimedes.
Quiero atronar el desierto
en mis desdichas atroces,
como leona que a voces,
menguada el hijo muerto,
da eco a mi voz postrera;
que ausente de tu persona,
no es mucho que sea leona,
pues fui contigo cordera.
A mi Olimpo a mí ya place,
si te aflige mi desdén,
dime a dónde estás, mi bien,
para que a buscarte vaya.
Dime algo vil muda sirena
Tachado: para que a buscarle volví
Y si el no hablarte impide
su lengua a la que te pide
para descubrir mi pena
mas ay que en ti voy hallando
remedio animal feroz
que como te falta voz
por señas me estas hablando
El alma al dolor se rinda
con tan infelice suceso
como que ya olimpo preso
desta libre teodorinda
y quiero el poblado buscar
harele compañia
en la prision.
Dentro Titi, Flori, y Corin.
Que seria
verele la sierpe matar
Pardios que ha sido hombre honrado
en aver tal cosa hecho
Muerto el dragon no es poco
que dara ya sosegado
Honrrada hazaña hizo
Donde esta el poblado amigos
Que es esto que ay en los trigos
Tengase alla su merced
Pues que veis que estays turbados
Creo que apostar quiero
que es esta la diosa ceres
que salio de los sembrados
Hablale con cortesia
Hablarla sola no me obligo
sino hablais todos conmigo
Eso bueno seria
Si demosle el parabien
por la cosecha de ogaño
Si os mueve amigos mi daño
dadme nuevas de mi bien
quien fue quien se satisfizo
de prendello
Habla
A eso voy
señora ceres yo soy
mujer como dios me hizo
No os de hablalle desaguero
Pues como hablalle tenia
A modo de letania
pues dale hable desaguero
por el buen año
diosa agimus tibi gracias
Para que aya buenos trigos
Ora pronobis
Del pulgon y de langosta
Liberanos domine
Que los frutos nos conserves
Te rrogamos audinos
O estais ciegos o llegais
con locura o frenesi
que es cosa aveis visto en mi
que por diosa me adorais
al dios alto y soberano
esa alabanza se de
Bajo la rropa le toque
sed reliquias de la mano
Vela presto presto
llebenla en procision
Es vana supersticion
tal que demonio os apuesto
al caos
Que ella no es la diosa
no soy sino mujer pobre
Pues señora animo cobre
no este marchita y penosa
que en nuestra villa estara
Si mi ventura me deja
Pardiez que es la zagaleja
como miel que bien sabra
yo su quillotro e de ser
Mas me huelgo
Calla vos
que luego pienso pardios
aplastalla por mujer
Amigos si a qui me quedo
enseñareis me el poblado
Si si pierda el cuidado
Desde oy vuestro trasto sere yo
con infinidad de penas
Que un tan bello angel tiene
al poblado le llebemos
con mas de mil cantilenas
Decis bien hagase asi
Olimpo del alma mia
este exceso de alegria
mejora pena sin ti
Cantan
Viva la gala
de la zagaleja
que a venus excede
y a ceres iguala
Fin de la I Jornada de la natural extranjera laus deo es de mexia
÷ La 3ª jornada está al fin ÷
Jornada 2ª de la natural extranjera. Salen el Caballero y Olimpo muy galanes.
Por su gusto lo has de hacer.
Siendo mandamiento suyo,
ábrete de obediencia,
y aparece grande.
Huyo
lo que no es parecer,
aunque a su gusto me aplico,
y dirás a las justicias
que mi celo ha de enmendar,
que no es bien parecer grande
a quienes en todo conocen
el mal que tenemos yerro,
las nimias que ama medios
porque importa a mi destierro
con la duda que me perdí
mejor me aparto y erro.
Luego estás enamorado.
En mi extranjero cuidado
vivo enamorado ciego
no del dios que pintan ciego,
mas de la visible deidad
que se encubre aliviando,
aquel fuego impuro alivio
ese finge, este es verdad,
que provoca a lascivia
este enseña castidad,
es el un amor que iguala
este es virtud y es escala,
es inmutable, este eterno,
ansias y glorias al imperio,
creciendo este regalo,
mira si es la diferencia
muy grande hay entre los dos.
Pues en esta competencia,
éste en alma y cuerpo es dios,
y ese solo en la apariencia,
tan endiosado le veo
que apenas puede el deseo
alcanzar a donde subes,
vas a pisar altas nubes
al terrestre coliseo,
que te quiere más humano.
A su voluntad me ajusto.
Llega como cortesano.
Fuera ley...
Es su gusto.
Será resistir en vano,
con mayor autoridad.
Sí.
Que al fin es verdad,
veréis dioses pospuestos.
Córrese una cortina y aparece la Reina en un teatro con unos alabarderos.
Vuelve los ojos.
Qué divina majestad,
es cielo este.
No tal creo.
Humilde a su pie me postro,
milagro de las mujeres.
Gallardo mancebo alzaos,
que quiero saber quién es.
Sin recelos.
E importa infinito
que algún noble de distritos
de y ostentado,
Tengo señora mi estado
en los confines de Egipto.
¿Es propia a la fantasía
que no lo he de creer yo?
Beldad.
Siendo vana,
tenerlo por verdad quiero.
Yo te la digo, por vana.
No estoy sana, y digo bien:
al caer asiento le dan
y dirán que fue bajada.
Siéntese.
Ah del averno, si le agrada.
Un vestido me prevén
que a este monte ha de salir.
A disimular... (calla, aguarda
que de Palacio han venido).
Y caso que mi señora...
Mi ventura me ha traído
por sus méritos a fama.
Milagro hoy es de rama
del sol contrapuesto polo.
¿Cuán sumamente te ensalzas?
¿Le faltará a su dama
cosa tan agradecida
de lo que a mi amor ha hecho,
que en vida le quiero yo?
Palacio os derrama hoy
para los suyos me ha dado.
Y al rústico dador de Dios,
no me muestres cuánto puedes,
pues como grande te alabo,
a pagarte no me atrevo.
Hartas verán mis mercedes,
antes, si me das licencia
de aparejar a tu Dios.
Si en la ausencia
Deje el galán a un lado.
Con estar en mi presencia,
sino que asombra la gente
ante quien estás presente,
mirad que estás ante mí.
Basta que el veneno me aqueje;
callara, dijo el valiente,
y a mí qué como enfadarte.
¿Mal daré yo enfado a quien
te da de su pecho parte?
Alborota mi quietud.
Sentarse.
Quiere que te daré
de lo que es aficionada.
De lo que tienes me agrada,
blanda entraña, no es rigor.
Ese es el primer amor
que en ti por flor se ha dado.
De la vana ventura
es argumento que labre
al medir la largura,
que bien te encareceré,
y que engañarme procures;
mas que a suerte mudable
referirá por estable
que a situar va mi afición.
Los pastores con la faula d'ellos,
de las ovejas asustan inútiles
villanos.
Que no con orden los partieron
solamente David dales
alabar, dales lo...
Ya nos cogemos
y darnos mete en el saber.
El fado
a entrar podemos,
que buen regalo extraemos
con el agua de la Diosa,
que es el que se ha de enojar.
No es tiempo de sentarlo,
el tren, la tacha indiana
tan presto se ha de mudar,
retratándola a la mudanza.
¡Mala haya el que fía honor,
vosotros buenos nombres!
¡Y mala haya la mujer!
Alberto nota sombras.
Si a tu mozo quieres
vende lo que es la sombra,
la paz nace la que allí,
y acógete en lo que me asombra,
que a un malo el monstruo decí.
Pax dies, un hombre valiente
son espada, un incendio,
como a el claro labio
luego al punto se partió
y nos dejó este pariente
señor que viuda al brujo
de los pinos lastimado,
por horas nobles avivas,
que trajo los ojos níveos
de los dioses, por principios
del retiro.
Llega y besa la saya.
Eho, pardiez, decía,
a qué ratos asamos ricos,
si llegas a manosearlo.
No sé si ella se halla fecunda.
Llegar yo no es justa cosa,
no llegará de garrida.
Antes el perverso no sé,
sabe a solo lo de subida.
Que gran saca la semana
de Venus, y de Adriana.
Que ves tiempo antes
no es donde rienda está así.
Subía la silla aldeana.
Y viéndome me lo pido,
que es peligrosa la falta,
aventurar la vida,
que un abeto que suba en alto
vino a dar grandes caídas
y a estar escarmentada.
Si porque tengo regalada
no me atrevo, y bien...
Peor que a afectos un infame
a quien mientras más anhelado.
Siempre le conservo fiel
que damos mi línea norte.
Es hacer mal estragos.
¿Cuál?
Que a las aves la persona
que en su ánimo animal.
En la vida de perezoso estar
quien es engaño el que ves,
porque necesitas aumente.
Pobre del que lo siente,
que bien sabe que de verdad es.
Sea que la verdad se ha de decir.
No quiero corte ni aun verla,
Con mal pago a vuestra amistad.
He de contentarme con ella,
si es de mi voluntad.
Mejor estaréis en corte,
daros he yo mi favor.
Si corte que las honras acorta,
será en mí mal carga y traste,
y vos ruin, mas qué me importa,
Si hay aquí gustos humanos,
Corte allá minas y robos.
En mis males y mis daños,
Más quiero villanos nobles,
Que nobles que sean villanos.
Vamos de aquí.
Perdón
que desagostason todos.
Les fingí la nueva,
con mi enredo ponderoso en palacio.
Puedo confesar y es voz,
que engañada habéis venido.
Todo se le confesare del tiempo.
De algún traidor requerido.
Este le da más pasatiempo,
Señora, yo le pido
vamos.
Y os den norabuena.
No lloréis, que se apaga la pena.
Aunque ha sido de mi daño,
Doy gracias a un desengaño
que a la muerte me destina.
A Dios mi rey, no...
Que agudo
dolor el corazón le aleja.
Vanse y levántase la reina.
El muy discreto no hay duda
De alguno estaba quejosa
Yo estado a su fin desnudo
no se ha de dar afición desnuda,
que de su llaga dimane.
Que de fuera vino
Cava si.
Duque de nemours despacio
no saldrá de su palacio
Senti que el...
¿Adónde ha ido?
A decírselo ansí.
Si está en mi mano del brazo,
condenarle a piadoso,
a un rebelde es amparar
de un rey imprevisión,
enemiga de su valor
grande pues aun pequeño.
Y has de acostumbrar no,
Procuras al rey aliviar.
Por ser ejemplo de mujer
a estas mudanzas me inclino
mi fe a temis no acudo,
que no me obliga el ser Rey,
a mi ser su brazo robusto.
Que a Reina no obliga Ley,
sino es la ley de su gusto.
Mujer inclinada leda,
mas invencible y brava onda,
que luego se le desmande.
No quiero hombre que me mande,
sino hombre a quien mande.
Dar ocasión que arguya
siendo natural persuadida.
Pues no lo curase otra huya
que rey viene a mi medida
y no a la medida suya.
Pues quieres a un extranjero
dar ley.
Por eso muero.
Sabes si es de noble falto.
Para feo es talle vasto.
Y otra que le quiera.
Solo sabré requerido.
Si afalsado más afable.
Y a mi grande le fingido.
Doblen modo as de lagrimas.
Presunción grande a acido.
Mi pretensión ataje.
Lo que prendió al favor.
Y pues mi nobleza dad.
Vanse y sale Teodosindo.
Gallardo teodosindo el gran príncipe
duque de Flandes arriendrend
Palinia del varón de aquel filipo,
padu del magno y gloria del oriente.
A quine tifulto título antiguo,
equantos ciñen la gloria defente.
Anexio na real hermano besa.
Prosiga mi embajada.
Y del Reyno después
te di que aprendas noticia clara
como el Rey no de largo amor
fieles Reyes cifran
Para...
Ya añadió sus engaños
en la adquirida posesión del amparo,
para curar los infinitos daños,
que podían causar las armas.
Diga...
Que pedía no pasar el brazo aquiles.
Vn reyno, señor, el Cayro cuyo asyento
al mundo causa espanto, al cielo envidia,
ha tenido filipo atrevimiento
de pedirle por guerra.
En el quarto dia.
Sabed en que uiene el fiero intento.
Saber que trae a siria, y numidia
en su favor.
Poco su ley importa
siendo balerosa su esquadra fiera;
que el duque zaragozano se espante
en levantar el cerco, si pudiere,
que pues los zaragozanos la defienden,
ha de haceros el vicioso Cairo.
Ya señor traygo resuelto amante,
con un pacto que a de traher a
palestina consiguo.
Dilo.
Oygolo, veras en el de nobleza mucha,
el duque uiene así, el sarrazino
segun dizen con mucha mas fiereza
que a quien la sucesion del reyno uiene
a su edad legitima se espera,
que de ambos una prision solemne
y así nos mandara la natural extranjera
que es linaje natural de que se puede
gloriar, otra agora a quien el Cayro excede,
participe del suceso desta uida
con que el reyno se nos hace refuerso;
y sulmanto tirano fiero y osado
logra proeza en anbos a su afrenta,
y cayga por que el cielo nos defienda
para librar del ualle la muerte,
y a basallos de su deudo y parte,
en breve tener nuestros reyes de paz,
y a partir mas de medio el rrico flete
deste fiero monstro fiero, y pomposo,
que nos ha de ser un comun estrago.
Con que cruel memoria de los nombres
que a hambres se daran, los arboles el cielo
que todo lo uisto re quinte asonbres,
para en pos el mundo sera solo
goze de ellas como es nuestro celo.
[Vanse. sale Davo, y Lid o .]
Cielos, zagala ya
no lo puedo mas sufrir.
Pues que sientes, señor mio,
que ardes de quien te agravio?
Vn rresquemor en el pecho
un desmayo que me e dado,
y acabe a qvellos su fuego.
Onbre se siente ofendido.
El llamar ingrata a Olimpa,
que de mis ruegos se oluida,
aura alma mas ayrada
por la mitad traspasada,
y no su corazon muda.
Si vos no conoceys del
servicio...
Por cuanto puedo jurar,
que medicina a rroxalmas
de que de mis ojos rrebeldes...
Pues con blandas razones
rremedia el mal en que quedo.
Por que yo amo a un niño ciego
tantos quejos ofresco.
Breues, y ligeros pasos
siente el sabio, si el cielo nos defiende.
Si vos os azeis de audiencia...
Pues en esta santa audiencia
as de fallar juezes.
Ante a quien se muestre.
a la muerte que muere.
Pues yo que tengo de ser...
Que al pie que nuestro amparo
sea posible...
A vos Lid o debo apaxar
y el secreto en un sacramento.
Ya Davo me maravillas,
en verte tan presuroso.
Amor te trae asonbrado,
segun mis pasos revelan.
A Dios Davo, que ya uoy.
No Lido, para mi mar de llantos.
Sale olimpa
Quedate atras las palabras,
que es llamar impío al amor,
a uer mis males de contino.
Pues el fuego que me abraza
el llanto no desahoga.
Entre zarsas nynfas,
y estrellas del cielo
de que cielo me asusta,
pues las ansias mis payros
para andar a sus auysos.
Gente biene.
Ponte de mi lado.
[Que entra el Rey Felipe, y otras...]
A my ninfa mas gracia,
no Lido no me deja.
De mis ojos que ydolo,
el agravio de que tanto ynplia,
fio de ti la vida mia.
Albricias.
Has de darme,
como del
paraíso a mis celos dello,
con el señor Benito agora.
Deseos castos le adora,
enlaza el nudo de aquel,
que él se mira más humano,
se muestra a largas su mano.
Apártate, cortesano,
de facha real blanda,
no le eres digno; procura
con grandeza y majestad
que se busque su humildad,
y al paso de mi ventura
vuelvo a ti a tiempo que encuentro
yo a mi bajeza primera
suba, verás, a tu esfera,
y yo cobro nueva muerte,
pues desde que me pagas,
yo no sé, y así quiero decir
que vivirnos a los dos,
porque quedemos en paz,
y aunque salgo con afrenta,
que ofende mi honra lleno,
ni me debes ni te debo,
a sacadas está la cuenta,
y por mis ganadas lides,
por ser mi amor y mis celos,
se da desde luego fin
de lo que se ha de tejer,
verle en buena hora no tienes
que esperar a ver quien camina,
que más asiste esta fiera,
y la sed de quien tienes
allá en su pecho inflame
con esa dama gallarda,
que se rinde.
Vanse riendo.
Todo andará, ya se aguarda.
Mata a aquel bestia infame,
síguele hasta que muera.
Pastor honrado, ¿qué hagamos?
Los vestidos le quitemos.
Los vestidos guarda y espera.
Ya mi rey es urbano,
quedad, anciano, no hay duda.
Pastores, a mi ayuda,
que me mata un infortunio,
gitano tras ella ha ido.
Aunque aliento envuelto en quejas,
mis males servirán de alas
para que alcanzarle pueda,
villano grosero, para.
Vanse. Sale Macabeo, y la Reina Níobe.
Que un hombre mil desengaños
a burlarme.
Bien en breve
suba a su principio el daño.
Corrida estoy de haber quejado
en el mío a su realeza,
y olvidados de mí, en los
de mis sentidos fines.
Novedad es que me admira.
Ay amigo, a qué es enfado,
y hoy de una corona
algún gran imperio aspira,
que de mí se ha de ausentar,
no es hombre de bajo estado,
porque un rey no se ha bajado,
a una de aldea se ha de dar
de la ausencia que previene,
y el modo con que me habló
en palacio de oro.
Que sangre y nobleza tiene,
en aquella alma gallarda
hay pensamientos sutiles,
porque a los ánimos viles
el temor los acobarda.
Este en sus costumbres prueba,
no hay pena que le deslustre,
el que a una reina desprecia,
y que un rey se le deja,
en que le tengo afición.
Lo que puede una pasión
y amistad de una mujer,
y ha de puros amantes obrar,
y acaban en sospechas,
que por disculpar sus yerros
disculpan sus viles obras,
no entra, pues, en la esfera
de un villano y doble,
que en un pecho honrado y noble
tanta ingratitud no hubiera,
y la infamia que en el vulgo
no la debe disculpar.
¡Ay!, no se puede olvidar,
y por eso le disculpo.
Es pecho leal y fuerza,
a que se valore en ti.
Sale Davo vestido con los vestidos de Limpo.
Que por más voces que di,
ha sido de mí esta fuerza,
y luego le di en él.
Aquí viene.
Di, ingrato,
fuerza a mi fiel trato,
tú vieras que es fiel
que amándote de mí huyas.
Vuelven los dos enemigos,
a que un rastro anda conmigo,
o prendas o cosas suyas.
Que todos tras de mí dan,
llégate a mí menos bravo.
Limpo.
No soy sino Davo.
¿Qué es aquesto que engañan,
con que burla de mí han hecho,
y mi liviandad publica?
Ahora me crucifican.
¿Que no has rompido el pecho?
A mi señora.
Hablamos.
Corte un poco su rigor,
que yo soy un pobre labrador,
y no tengo voluntad.
Di, ¿quién te dio ese vestido?
Un ricohombre el más cruel,
galán, pero más cruel,
que en toda su vida ha habido,
y me trae de mi cabaña,
y mi hato me tomó,
que no tuve culpa yo,
no la tomen con el ramo,
para mis negros amores,
acaso vine con ellos,
si su merced quiere vellos,
por estos alrededores
están, que allí hay un atajo
de salir a una pradera,
tomen luego esta ladera
por aquella que atraviesa,
y torciendo a la derecha.
Y por lo menos desques
ba una senda de Ysabel
y desde alli los divisa
quita de aca galanino
y de mi no hacéis caso
en uellos me abraso
a mi bien abre el camino
a los cuantos villanos
adonde estaba pastora
acaua.
y a vos señora
que os ofrez
beso la mano
quien os ama mas de veras
calla déjame.
que el mal de que causa fue
no admite remedios fuera
vengo
celos me dan guerra
el fuego es tal que os prometo
que de romper por el pecho
y abrasar toda la tierra
o pobre de mi que apado
codiciando su beltura
monstruo vete de mi presencia
si te mes uerte abrasado
Vanse y sale de aldeano Limpo y florido con una guitarra
Permite o noble zagal
que en mi que de prestado
mira que esta destemplada
yo la templare a mi mal.
y en acordada querella
publicare mi dolor
gustaras fijarla mejor
para cruzarte con ella
mas tal cual es ves la aqui
muy estremo es de amistad
es mala voluntad.
que es de darte gusto asi
vete y déjame aqui solo
pues por que soledad quieres.
allo en ella mis plazeres.
en ella mi uida acriolo
despues boluer te podras
el cielo te de alegria
Vase.
agora enojada mia
musica y lealtad veras
instrumento destemplado
de las cuerdas de mi fe
destemplado te tocare
como lo esta mi cuidado
si en el traste con que juegas
la pena que al alma toca
para que diga la voca
el mal que siente mi pecho
pero en aquesta ocasion
mal estas cuerdas se templan
como bien que se destemplan
las cuerdas del corazón.
aunque bien mi desengaño
con estas cuerdas concuerda
pues no ay cuerda si es cuerda
para publicar su daño
cuerdas sed roncas conmigo
que lo es mi amada enemiga
sale Nisa.
no ay mal que no me persiga
ni quien lo quiera mi amigo
ya ensayando se uan
quien así llora su engaño
ablando amor los sujeta
muerte mis penas me dan.
di me no se de a quien pida
Hodosinda vida amor
por que tu des gracia exedo
mira si en mi deshago
tu amorosa castidad
pues dejo el nombre de rey
por el de basallo tuyo
quien a ti encajó nuevo
bien muestra entre tus bienes
que tan ganados le tienen
que contra ti se peca
Si in digno te parezco
se hace rigor in humano
Con adorar a un humano
el falso que mi fe frena
O Pasa locura.
esta falsa procura
alegar de su inocencia
todos sabéis mi Cuidad
Sus bellos rostros y sabeys de amores
por que a la causa de mi muerte quiero
el que a la
En tus brazos la tiene,
que a ver mi agravio he venido.
¡Oh, qué malhechor!
Fuego te abrase el villano,
que en mi alma se ha encendido.
¿Qué es esto?
Aquí le he de matar.
Falso, aleve, desleal,
es mi preso el más leal
a quien, villano, trato.
Que porque a una niña amo
te quejas, miserable persona.
Vale más que una corona
esa aspereza, e infame,
mas vuestra señoría no le dé
que mugo mi de de mano.
Sin un pres, es villano,
no asienta en mi alma noble,
que la nobleza es esmalte,
que si es fino luego salta,
y el oro falso que esmalta
muéstrese su indio falso.
Con harto dolor fingido
que he de negarle a mi querido,
has de quedar de mí ciego,
has de quedar del ciego.
Espera.
No has de esperar a favor.
Teneos, pues amado no muero,
dame aquí la muerte a mí.
Si has de hacer que me detenga,
no ponga la muda fuga;
que a quien me recibió
pensar matarle quieres
porque en su cuidado me adora.
Yo te encargo, señora,
que malo ni en tus placeres
dejase de que ha de mi
y a su ardiente me condena,
que le quita vida ajena,
y no tenerle el mundo es mío.
Fui lo que a sus franquezas supe,
no me ofendas que he de mirar,
que aunque vivo o muerto
siempre tengo de ser tuyo
toda el alma
y a crudas palmas.
Déjame y parte, satisfago.
Cuando divides los dos
no dividirás las almas.
Yo...
Señora.
Al momento
entra y fleta primera,
mi competidora muera.
La muerte en matarla siento,
que tan fiel ha de morir,
que tú no le defiendes.
Piadoso cielo.
Y aún tiene ojos.
Sintiendo.
Puedes partir.
Parto.
Apartados los dos,
yo le gozaré dichosa.
Adiós, mi querida esposa.
Esposo del alma, adiós.
Falso miro con dolor, fría del...
Cansado el campo vendrá,
sagasen a la falda del monte,
alto y al horizonte.
Cerrando se aprueba
Que todo es, traen al mundo, sí,
de vengar mi injuria, agravio.
A mí me has de dar premio, Lami.
Por el valor que poseo
y por el de tus...
Si no dejaron del prado,
se mantuvieran engañados,
ni una unidad en el hombre muera.
Que a él a mano enmience.
Los dos ya oirán.
Que me has de de agravio dan,
razón ninguna los vence.
A C. F. de pasar
a las escuadras.
Ya voy.
Ya voy.
A solas ruego que
quien que en trato hable,
y aunque el rey se enoje alas,
de de a mí de un gran casado,
que aunque a as ente de a mi oída,
a mis injurias aunque erradas,
costras montañas bellas,
en mi mal sonriendo me iré,
y de rededores de dones,
y agora de mí querellas.
Pues mi justicia sabéis,
cuando con algún rigor
ve de suya midor,
sin culpa no me juzguéis.
Que me dé y cuál tiranía
la dis y un ingrato así,
que yo a ciencias no iré,
pues ella no zela mía.
Y tú que en tus dedos abrazas,
que hay, ingrata al mismo empiezo,
que le da vuestra prima el tirano,
que el cuidado a tus malas obras,
y pues mi fin triste ordenas,
que si fulgas vieren mi
caigan todas sobre ruin,
como sobre mí las penas,
o que pues sin culpa padezco,
he de dejar vengada, advierto,
que a mí no me dé la muerte,
donde a que no la mire ver.
A mí no puedes darme lidiar,
dámelo y déjale.
Ve de persona el...
toda su amor que ruegos rinde.
Cuando de mí te apartes,
pues amor no podéis librar.
Mas que mi muerte pesar,
que el ver manejada mi amor.
No permitas tal castigo,
tome mala... a aquella mujer,
porque de inquietudes desdén,
o nunca hiciera tan malo.
Que ina mi quisies
y no.
Pues mataréme aquí.
Mata,
que no quiero ser ingrata,
y a quien sufre me...
mi mujer agradecida,
que desde aquí nombradora,
porque fuil isha...
Caste quedar con el infido.
Si qui tera me pablo.
Me dejas.
Motiva.
Esta es mi aficionada
en esta aficion honrada
lo creeis Carlos mario
cree de mi honrada fe
que de ti me satisfago
Bien en la aficion te pago
mas en la intencion no se
que una ingratitud haces
del valor que en ti se encierra
El par que busco en la tierra
contra mi noble deseo
y a las fuerzas luche
Llevaras de mi amor por palma
la uirtud que estrella como
el sol que a la mar da lustre
sigue tu aficion y deja
que quejas mi desgracia siga
a perdon de la fatiga
que somos ahora cualquiera
permito que en mi dudo
quien quier a Dios
por ti sienpre fiel
de un honrado que viva
ay por ti que presumir
aun sabor Precio de suerte
que un señor agrada a uida
de mi patria a baler
conmigo pon dad
mi señora pidalos
A ti angel no mujer
y humano poder os a
me vengue
jente de guerra
ponid fuego a la tierra
en venganza destas ofen-
sas
A los Cielos me admiro
huyd a ambos mundos
no ay a quien amparar a uno
Dios oy ingrata no mas
y mis tienpos consumis
Vanse, y sale la Reina, y linpia
dinal ay de
mis que Zade
al
Tienbo mucho Ruido
pues Luis dipelo a
como captibo
como hombre que
sin alma sin razon
en peligro de la uida
quien buena dicha
y a la falta sin Razon
buen nombre es clavado
porque justa la confi-
en mi inocente estado
justa leyes debe
de comer de deja
pero con menos disgusto
aunque en contra de su
Le tienes en enfado, ¿no?
y ha de llorar su pena
que padece tan fiero,
y ansí mi mal me atormenta
ni de tus rigores huyo
ni me espanta su afrenta
porque en ser ofensa tuya
parece al alma ofensa.
Mira cuán a tu medida
ando el paso de mi vida
en esta prisión rigurosa,
por solo verte gustosa
y a tus propios gustos rendida.
¿Y has hallado tal lealtad?
En ti de cierto se ve,
no tiene el mundo mi igual.
¿También lo sabes tú, di,
cómo es efeto el mal?
Nadie en servir me excede
ni el mundo lo conoce.
¿Quién por una regalada
traición deja a su Rey,
que a servir a su Rey no acude,
qué bárbaro desleal
deja un Rey nada de mano,
siendo de su honor efeto?
Soy un hombre de alto bando
y a mi natural afeto
Aun estando ansí
y muriendo me pides
el olvido del que no quieres.
Mientras que no me la dieres
no hagas caudal de mí.
¿Tanto la quieres?
Sí, que es
que me abrasa en su amor
que no fui jamás lisonjero
porque mal las ofensas
mostrara con ella.
Mira,
solo en oír que la amas
Pues tenlo por nueva cierta.
Pues qué espada cruel y alada
que a aquel falso pecho abrió
su presteza y su fiereza
eres un áspid de ira,
eres cruel y engañoso,
eres de inhumana ira,
eres áspid ponzoñoso
que por raza a las almas quita,
eres imagen de engaño
donde se forja la culpa,
eres quien ha de defender,
eres fiera, eres mujer
que es la inhumanidad propia,
eres.
Y habla con recato,
trátame con decoro
porque a mi allanamiento
retrata como retrato.
Pues mataréle.
Señora,
ahora es el tiempo, ahora
del Rey a los del yerro
que miren a la ...
desbocando cuanto adora.
la pastora me guíe.
Conmigo.
Sí.
Esposa amada.
Y llevando la jura
que del Rey no hay que esperar,
y escriban a mis deudos,
y andarán a lo que me rinden.
Señora Reina, pues el
que te mira a los pies
de los árboles los guindos.
Señora que a mi piedad
que todos vuestros ganados
por mi ruego se dividan.
Los panes del labrador
con un rigor de justicia
sin ir del brazo duro
de los míos no hay seguro.
Hombre que a un...
que uno de...
que así...
con...
oh rey sufre...
Que es acecho inhumano
que a tantos atrevimientos
entre en mi era un villano.
Matarélo, matarélo.
Señora, ten piedad de mí,
favores que mi estado pobre
con que has de ser...
Cobarde, mi furia teme.
Aquella licencia loca
no pase en tu pecho furia,
que cause en quien le invoca
el castigo de tu injuria;
a tu cautivo le toca.
Dame un acerado peto
que en tu defensa prometo.
Pero no invencible escudo,
si a mi voluntad te mides,
pondrás, oh Olimpo, en efeto,
que me ayudarás.
Señora,
no habrá el no que lo impida.
¿Animas a mí, Olimpo?
Agora
verás prenda de mi vida
la lealtad de quien te adora.
De qué iréis me temo.
Ciego,
con amor y con la guerra.
¿Yo a asoldarme me destierra?
Darás muerte al Marte mismo.
Armas.
Fuego.
Sangre.
Hierro.
Un capitán son ptrasense sacan a Leandro preso.
La honrada prisión me cuenta,
vasallos, el preso a quien da
causa de honor justa afrenta.
Dame a besar esos pies.
¿De hinojos? ¡Oh la enaltecida!
la vil intención manchada,
no ves en que tengo dada
que aunque erraste la acción,
como de Dios resplandor
de una baja condición.
No es menester de señales,
porque la sangre real
entre de los leales
es la que con más ventajas
viste coronas reales.
Y latiendo el pulso veloz,
justo a tu gusto atroz,
mira en lo más desgraciado
que en ello lo he resguardado.
Pues segura tu ya fe,
esa humildad nos abona
de la cometida culpa
contra la real persona,
y quien sale de su culpa,
la mancha de una corona.
Y de la fortuna a quien di,
una destreza toca,
en que a darle decía
por lo que a él no le toca,
y por lo que toca a mí.
Que guardéis os requiero
como a propio general,
que si rompe la cadena
me pagaréis con la pena
de un justo desafuero.
Ponme en escura prisión,
las cadenas me dobla,
acábame si es razón;
quítame el estado noble
de mis mayores blasón;
que ni prisión ni cadena,
muerte, privación y pena
me tendrán acobardado,
tanto como ver airado
al que mis glorias ordena.
¡Ah, Cielos! ¡Infame cautela!
Capitán, cautela
en el guardar, el sentir;
mirad que os he de pedir
cuenta del preso.
Darélas.
Ya que quieres que encerrado
cumpla el rigor de tu ley,
no es mi injuria de aprisionado
a la voluntad del Rey,
y grillos de un hombre claro,
que es escusado alegar;
de guardarme, si te alegra,
a mi quejar me podréis,
y más no me fiaré.
Qué alcaide del clavero.
Ya voy, Señor. Aguardad.
Sin culpa pena me das,
o después tú alegarás.
Mi amparo, Cielos, ha de ser,
aunque pagarás, villano.
Llévanle.
¡La ofensa a mi Reyno griego!
Sale Tomiro.
¿Quién es aquel Soberano
que en prisión dejáis el brazo,
y mandas ponerle lazo?
Un tirano,
un embustero, un traidor,
un amago de ilusión,
del falso su atrevimiento.
Dime quién es y su intento.
Escucha, Señor.
Empieza.
Cuando tu hermano fiero
y invencible Rey Pelasgo,
hijo de Reyes claros,
de letras y eternos años,
casaba a su sobrina,
de belleza simulacro,
gozo del mundo todo,
preñada del mes cuatro,
sintió su mal, mal aborto
del amado esposo tanto,
que las penas le exanimaron,
del parto estragos graves,
no las amargas querellas,
ni ríos de sus ojos
sobre los montes altos,
ni las fieras selvas
remotos del Parnaso,
para acciones justas
adornaban sus llanos.
Y Como la buelta da
El tiempo inconstante, vario
su buelta fueron siguiendo
al misero ruina los ados.
quatro Paredes, y umildes
fueron su inútil Palacio
Luto las negras bayetas
cubrieron el suelo Raso
sus consuelos mis suspiros
su alegria el ayre bano
sus motes lagrimas tiernas
su musica amargo llanto
que al fin trage subido,
que Parecia un Retrato
De la muerte. la beldad
tanto que del amor falto
Entre los lutos Lisardo,
Rey de Acaya, su comarcano
mas que de medos cruel.
de su districto tirano
Enamorado Por fama
deste divino milagro
Por mujer enuio a Pedirla
Con presentes y Regalos
Pero la Reina rreusando, temiendo
Privar a luz tan grato
Como al defunto Dario,
luzio el adelanto
Despues a su Rey, y a sus gozos
Enojose al alto campo
Formo el guerrero Reyno
y rrigidos, injustos Vasallos
Puso al Viento sus Banderas
Dio le en este tiempo el Parto
A la luz Vn anjel prezioso
Si ay anjel en cuerpo humano
Ella por que la Criatura
no fuese a baruaras manos.
Dio me la, y la crie io
Con el nonbre de Ricardo
A la sazon que el fiero
El comarcano rrebelde
a quien la rrazon le afrenta
y despues de dar amparo
Entregue la muchacha
por Lagunas en falso
dando de piedras, y oro
dos Cargas que llevaba
muerto mi sobrino luego
juraron las guardas tantas
que dos veces mas que atroz
Calculo a delitos alto.
Viendo el asedio tirano
Enuio al Reyno el Caso
donde llamo a acudyr os
I mas infeliz estado
Bendita su Aventura
Baja la Infanta a los brazos
Guardando le El Parto
mientras Que ya nos vemos
cuando va Lacedemonia
supo su lealtad no alcanzo
siendo enbiado al Campo
Alli aquel anjel Ricardo
mas presos cabellos trajo
Como este dio este salto
Sacad la muerte Como
Alevosos del Rey tirano,
de oro infame, que al más sabio
le pones vendas en los ojos,
y prisiones en las manos,
tu sangre falsa, y miro
que tienes el sangriento brazo
en tu saña, sangrientas reliquias,
sube al balcón y vea no
allí cacique, que el cacique
con tormentos extraños
satisfagan ofensas tantas,
como padecimos tantos
yo me he de ver burlado y solo
el mundo sin su sol claro
tu fin, muerte y ruina,
y mi furor y rayo.
Justifica la prisión
destos viles ministros,
huyendo de su traición
muera el robador contrario,
a aquel falso Sinón,
fiera sangre respectiva,
y la vida destruya.
¿Qué demencia es esta locura?
Sale el Caballero armado y de guerra
No te opongas a mi ira
advierte, que ha de ser tuya.
Perdóname y mira, si el ofendido primero
que contra ti levanta armada mano
es el que fue tu amigo verdadero
en paz, en guerra, en agua, en monte, en llano,
que has de ser leal caballero,
y Dios al fin y el hombre soberano.
Detén el paso, que para mí ya no eres.
Del prado en la falda de la sierra,
vino el aire de este, se armó peste,
a hacer a su Reino eterna guerra,
haciendo justamente lamentaste;
fuego pusiste a la sembrada tierra,
casas, muros, castillos derribaste,
quitando vidas tantas que aún ciegas,
y los ríos de sangre riegas,
robaste la ciudad y los exentos,
que claman hoy en la afligida Reina,
llevaste mil riquezas dando enojos,
y faltando a la fe que en tu alma reina,
por el encanto de tus raros ojos,
el sol es luz a tus cabellos de oro,
por mortal enemiga se pregona
contra su persona, el Rey y su corona,
mortal querrás que a pura sangre y fuego,
sin perdonar edad, ni sexo, ciego,
su brazo bárbaro a su ira, ciego,
pues que de enmendar a su pesar
yo desperté a la defensa luego;
abrid fosos, cercad la muralla,
y apercíbese al arma y batalla,
a librar cuerpos al ciego confuso pozo.
¿Quién duda si todo él la culpa tiene?
Presto aguardad vuestra arrogancia.
Sale pastor muy armado con asador en las manos
Porfiar podréis de balde en fiera estancia,
el cielo es superior a tu arrogancia.
No os apenéis, falsos, que bien
mis armas nobles de importancia
descubren las armas fuerzas mías.
¿Qué es lo que quieres, villano?
Que vengo a veros,
a quién sino al Rey,
para siglos de vida,
para sus pies.
y en sus hombros al crüel
antes que llegue la noche
me entregues con hombres y
ciudades villas y torres
con trompas y cajas
y a otros músicas y voces
te publiquen por señor
dende aqueste orizonte
pagándole los tributos
y rindiendo los blasones
y el fumo que a los cielos
hacen con sus picas nobles
donde no se pondrá fuego
a mujeres niños y hombres
casas teatros murallas
fosos príncipes bestiones
huertas y arboledas frutas
jardines verduras flores
campos caminos sembrados
valles sotos prados montes
y usando con todos ellos
ley de su rigor conforme
haré comer a los primeros
mudando cenizas y nombres
y si acaso tú te mides
a resistirle te opones
como alevoso te reto
alaridos balas voces
sal al campo y de los suyos
salgan quatro o seis o doze
pasad templados aceros
fuertes y lanzas de bronze
que yo del tiro de un monte
sin armas con solo el golpe
dejare vencida y postrada
tu fama conocida y torpe
y dare muertes y prisiones
pero no son palabras
para aquestas ocasiones
apelo para las obras
el valor que no consiente
deja estas mudas razones
Si imaginas que espantas
y dos y a dar en brebe
respuestas a unas razones
pues en el campo os dejamos
el mundo silencio rompe
y dos
Viva Clefantina
y los fuertes macedones
Birrey eres de la tierra
sacala de aqueste estrago
y al enemigo destierra
quiero defender el paso
y encargarme de la guerra
cuando su furor impida
que en una y otra vida
benudos imita obras
que premio puede tener
mas que a conservar la vida
Con la red en que el Sirio
el Rey nos entretiene
y su prision altera
Si
pues ocio entretiene
diziendoles refiere
asi ellos iran dejando
aquel benturoso bando
la de benir la defiende
al somo un roble se hiende
pagadmelo
Estás burlando
las digas, veras son
darte premio es justicia,
ahora que el corazón
qué pides
hacedme Rey
es injusta pretensión
pretender el Reyno
pues si el cielo Señor desampara
y en mi brazo amparo allays
es muy de Rey que hagays
al que la vida os ampara
Batidos entre dos daños
no os tube más que ayudaros
Pues abarcais vos y Ascanio
satisfacción le dareys.
Conocerá de tyranos
y pues soys heredero
por justicia el fin postrero
sus Leyes nos han anublado
dejó aquel Sol eclypsado
mas ciego que mi lucero
no habrá quien el Reyno venda
es nuestro derecho fiel
pues buscad quien os defienda
que yo me desisto de él
y en ardiente contienda
queda en paz
Vuélvete Tomira
de ti tanto me admiro
vive dios
de qué te admiras tú
pues dejas no amarme a ruinas
Llámame meretriz
Pero sabed una cosa
aunque hallas fiera bella
pretendo hacer mi esposa
juradla por Reina a ella
a falta de la forzosa
y a la batalla saldré
y si venzo le daré
la mano más de manera
que si viene la heredera
yo el Reyno no la dejaré
porque muden los estados
y ganaré al enemigo
los galardos recompensados
Cumpliré como os obligo
Cumpliránlo los forzados
y cumplirán pero advierte
que si juramos de hacerle
a Atila heredera a llamas
nos hace suyos
es ansí.
Vamos.
voy que pues al animarte
tanto la espada homicida
no menguará mi vida
cuando me quite la vida
lo adviertas delante irás
e injustamente vendida
ya victoria te remito
a Palacio me vuelvo
y ver mil trances el cielo
que de mí tiemble el suelo
y el siguiente Día temido
Vanse sale Niobe con jineta y espada y Olimpo de soldado
Ya estas Niobe a la vista
dellas y su muro fuerte
en obedecerla advierte
pues sola fiera la muerte
la que tu gozo resista
la inbencible espada toma
y la altivez fiera doma
del que tu amor te ofrecia
cuando no se aliviada
que avasallados me toma
la sed que en el alma cabe
y hartare en su sangre grave
pues muerta ya que darte
a guardar el Rayo de Marte
y en su airado remate
o veras mi brazo airado
ejecutar su rigor
en el teatro deste prado
dellas tragedia mayor
que el tiempo ha representado
y a mis hados propicios
veran sus edificios
de su imperio con el cielo
besar umilde el suelo
ofreciendome a mis pies
solo en el de mi figura
de Araucana gentil corona
hacer en mi gran esfera
obras de su valor lisonja
me veras blanda y fiera
en medio de mis enojos
en quien mi gloria contemplo
que eres el famoso templo
que atesora mis despojos
tan íntima es la amistad
que he conocido en tu pecho
que del rey cualquier despecho
te quisiera pagar luego
mas mi amor, y lealtad
pero como considero
tus quejas, y onor no quiero
darle a escarmiento alguno
porque no te as de enojar
el numen blando y mas fiero
ya abra tiempo en que veras
gratitudes en el mio
tiempo es ya que querrais
para el tiempo apelo
fio
en la palabra que das
de que en fin te eres distinto
y a mi favor, no te pinto
eterno
Vanse
aunque mas avives
los rigores de amor cruel
engañada entre tus quejos
con no ver gloria que me ampare
y si no el dolor que encierra
aquel tu altivo alarde
que es de dios en la guerra
de en quien mas la queja excede
dar fiereza en mi rebuelve
trayendome a mi afan mismo
desconozca mi destierro
Sale de un balcón soldado armado
Por que no me hallo vien
con este sayo de yerro
pues la caperuza dura
me aprieta la asadura
mejor me esta a mi de frisa
Probados me as a risa
así dios la del bentura
que me anime en ora buena
que la guerra no me aplace
que el plomo y yerro hace
y palos mejor se quiebra
de abellano o de enzina
no para un onbre adlafa
sus amores o tranz baca
que es del espiritu pronto
Davo
Calla yo vo tonto
que siento la carne asada
pues arrima Davo agora
No lo mande por su vida
Con el si bengo señora
Sale el Caua.
sus voces otra cumplida
las del alma testada
Seguro del corrimiento
Cansion de ad pensamientos
dios te de bietoria
esfuerza
a mi das
Por juro
va dios
de la trompa i el biento
ya que sabe el termino
del desafio a que inbie
di llebar por padrino
a quien me buelba en si a mi
deja mi mas te arruino
Que dulce palabra y dios
y tan uien me acompañad vos
fraxe
como yo no Quiros
Con alguna catalina
Benis fortuna los dos.
Banse, sale Tomiro y Hodo., y Clari. de dama. y Eudiseno, y Mucio. suben al teatro y Tomiro a punto de guerra.
Ya as veys el sangriento
en lugar del rey natural
a una extranjera
(Puesto de hinojos)
Y a vos Julio
que a tus contrarios
aqueste brazo robusto
q a el justo q el mundo beo
en la duda peleo
no dudo ya mi bitoria
y a el justo de mi gloria
florece de nuevo amor sea
que veras Rey oy se enrra
el balor que me as rendido
q el que mi fama a ofendido
desde donde el sol sepulta
adonde nace hallada de Clariroza
con un favor me de
q es bitoria q en el te bes
tanta furia mataras
que sus fazañas beras
Por el hado de sus pies
estime el nuebo favor
que me abeys que a faldas pego
que aun que extranjera mi amor
yapende con mi dolor
mas que natural amor
Mientras Rey no nombren
el sayo lo sufro por bien
y aunque Rey nadie presuma
no le será muy dado
en fundar rigor conviene
bien sé que el Reino codicia
Rey natural y tiene dalle
y así se le dio propicio
porque ella en sí se le halle
puesto en razón y justicia
yo en su nombre lo poseo
y con él a los papeles
por saber de su persona
para ofrecelle corona
medida con mi deseo
que no pensé, si me pago
de tener gloria usurpada
porque solo en este estrago
como ausente y desterrada
por otra le estalo pago
ello creed
Las razones
con que me arenga y componen
tan llenas de virtud van
que tras de sí a mí me traen
vivos vivos corazones
en prudencia le aventajas
a las que el mundo a contemplo
y su antigua sangre y chapas
créanme que leal contemplo
Que parches rompen las cajas
Cajas dentro
Todas almas famosas e iguales
y apadrinarme puedes
tachado: sino
En buen martes
confío de Dios le pagues
esas subidas mercedes
si adivino determinas
tengallo más resguardo
pues no es de tal Reino
que el que es en amor padre
conocerá al padrino
sobre cosas que el Rey no
provoca largas sumas
porque es salir de saber
Para eso mande poner
aquel trono en la Reina
que en el auditorio quiero
que juren los desposos
y airosos considero
después a verse despuesto
Al fuerte le miro el poyo
págala mi buena suerte
tachado: Lomi
Aquí muestra el Rey su fuerte
Que mente apuesto tan subido
maldijo el cielo lucido
que envidia da a mi nivel
de la abocada se mire
sonoros clarines oyes
que engrandeces levanta
de ver de atrevimiento tanto
sin duda a mi admirar
cuando muestra la librea
entonces por grandeza
Salfán. Cava.
La señora se lo ha dado
quien a tan grande riqueza
lo subió de su pobreza
y aquello, traidor, digo
Pardiez, no se le luengo
de mí déxame llegar
que la tengo de abrazar
Tente, villano enemigo
¿adónde vas?
Allá subo
Queja
¿Por qué me detubo
este fiero y a levantar
su simpleza a celebrar?
y aun, pardios, que amor me tubo
a la que poder decir
que allá me deje subir
Recelad, príncipe, y dad
que de mil gradas que está
se precia del fingir
las cabalgaduras
pues juro a mí que voz da
algún día en esas mascaras
Mas relatines no osa
y as caperuzas en los dos
pusieran a de nulla
será de tal lid juez
Que nullo nombre a mi bella
mientra de Isabel
moriré yo con ella
Pardiez, nos del campo luego
salibres a partido
Fuego
Brotó el alma cuando vio
a la que mi deidad vio
soltadme, amigos, os ruego,
abrid esta red que asió,
que en mis ansias nor bravos
dejaré golpes de fuerte
que queden ya pedazos
Quienes
Voto a Dios, indio advierte,
que el reynado de la fama
te trague, suéltame
Brama
Porque resuelues el preso,
abridme
Hermanos a vses
Verás la fe del que te ama,
déxame salir allá,
que daré a hacer pacto
que salió con nos e la fa
¿Qué es tallo que subcedió?
Pasad, mired preso así
La uatalla se prosiga
que es a lo que amor nos obliga
Haced señal
sale Evandro ya cargado de una cadena y dos Indios
¡Ay de mí!
a mis glorias robado
que me salveis e mal digo
ad nobleza donde te as cond[ido]
la hija que me robast
¿qué decís, que me responde?
Mira el mal que me causast
Si a quien eres correspondes,
déjamela dentro, mansa,
atrevimientos villanos
justa pena pagarás,
alza el rostro, y la verás,
contra fieros soberanos,
justo ahora, mas no me aflijo,
aquí te la restituyo,
hijo, este es el tesoro tuyo.
Hado sirve, quien os pesa,
madre y reina verdadera,
con título de extranjera.
Mi sobrino ha parecido,
que mi sobrina ha venido,
y a ser del reino heredera.
Que me quita, naciendo, tanto,
y urda mi furor un llanto.
Yo, que matarla pretendo
mi muerte de pesar podía,
mi nombre a los cielos levanto,
que la que representaba,
y es mi sobrina y mi esposa.
Pierde este injusto deseo,
por nueva de ser tan famosa.
Flodorindo, no lo creo,
castiga a aqueste villano,
fiaré, dándole la mano
de esposa.
Fe peregrina.
Grandezas de la Fannina
para vos un reino gano,
gozad la sujeta mano
luego de la prisión.
Estos brazos me dad
a tan grande perfección
sobrepuja tu bondad.
Grande mal se me aparejó,
al duque fingido dejo,
recibe al que te adora.
Sois fingida, mi señora.
Para mí será aquesa,
¿de qué es esta ansí junta a mí?
Faltó mi fe, pues en ti,
mas como de amor mudaste,
con la verdad me engañaste,
y con ella te perdí,
pero su acierto lo encierra
con todo lleva adelante
el fin de mi justa guerra.
No es menester declararse
contra la que hay en mi tierra.
Luego mis deseos son vanos
contra los suyos tiranos
del que miro.
No lo han sido,
su propio honor ofendido
se pone en vuestras manos
si venganza pretendéis.
Tomad de mi mano espada,
abiertos me tenéis
esta vida, mi espada
con que acabarme podéis.
Pero si de mi querella
entráis su justicia bella.
por q mas rigor muestro
seguridad dadas ofrezco.
Tomad matadme con ellas
a saber el que a magestad
tanto errara ofendio
Tu balor y tu milicia
tanto an presto quan vencidos
Mi antigua seguridad
al capitan enojado
y dexos mas vivo escote
que de las injurias amigo
no quedara satisfacion
sino haciéndote mi dueño
toma dueño de tu suerte
ya lo as de restaurar
y a entrambos as de...
Salga el alma a desagraviar
Las mercedes q le hiziste
Por Rey Macedon te quento
es a su merecimiento
debida esta justa paga
Dijo Clodilo tu pago
ya es lejos asiste;
Largos años
para darte
De paz, nobles primicias
solo estas mas mar q marte
en esta guerra q dices
con en todo as de inuertir
vuelva la mano a esa dama
y al que Tito bos os llama
al destierro ofende
cuanto embia y pretende
favor y eterna su fama
Como
Juntando esta tierra
O si la furia es capaz
del q mozo el mando encierra
y la uirtud es en paz
Para q mas de buscar guerra
Como en paz
he lo adivina
no se
a los deseos altivos
del duque el fabor se inclina
sintese afable a abisos
Dos duques el de Fantina
y vos benis en el nombre
del duque
Si
Ves le alli
no se de su nombre
el legitimo esta aqui
pues señor q me asonbre
para q mi pecho des
Con lagrimas d amor
este
tierna pasion amigo
mi buena don Íñigo
por q el mayor interés
y q a ti y a del Amor pido
es mi leal tener bida
y la q yo en que ahora quedo
todo pense q era perdida
Bida q en dios ponga
tras de tan larga prision
q erida mi corazón
nunca contra yo resueluo
abrázame Evandro ylustre
y da a mis yras Perdon
q pacífica victoria
agan tus jentes y mias
Partan, in finitas glorias
in finitas alegrias