San Mateo
Apóstol y evangelista enviado a Etiopía para predicar la fe cristiana, obrar milagros, desenmascarar la idolatría de Bel y ordenar el desenlace político y religioso de la obra.
Felipe Godínez
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una Etiopía pagana gobernada por Egipo, el sacerdote Arfajad promueve el sacrificio de Efigenia al dios Bel, pero la llegada de san Mateo introduce la predicación cristiana y una serie de milagros que empiezan a quebrar la idolatría. Entre palacio, templo y altar sacrificial, Mateo salva a Efigenia de las llamas, descubre el fraude del culto de Bel y resucita a Leucipe, con lo que Egipo se convierte y ordena adorar a Cristo antes de morir. Muerto el rey, Hirtaco usurpa el poder y pretende a Efigenia, ya religiosa, mientras Timocles aspira legítimamente a Leucipe; al final, un ángel confirma la doctrina de Mateo, reconoce a Leucipe y Timocles como reyes y anuncia el futuro martirio de Efigenia.
La obra comienza con el envío apostólico de san Mateo a Etiopía, después de concluir su Evangelio y de recibir el mandato de predicar y bautizar a todas las gentes. En ese reino gobierna Egipo, aconsejado por el sacerdote y mago Arfajad, ministro del dios Bel. Un oráculo pagano ha declarado que la infanta Efigenia debe ser sacrificada para librar al país de dos dragones que lo asolan, de modo que el rey acepta ofrecer a su propia hija y dispone además el reparto matrimonial de la otra, Leucipe, entre sus pretendientes Hirtaco y Timocles según sus intereses políticos. Mientras Efigenia muestra inclinación a una verdad superior al culto idolátrico y razona sobre la existencia de un Dios primero, Mateo llega a Etiopía como embajador del verdadero Dios y expone largamente la doctrina cristiana: la creación, la caída, la encarnación, la pasión, la resurrección y la misión apostólica. Su predicación impresiona a muchos, y cuando manda en nombre de Jesús que huyan los dragones, el prodigio confirma su palabra. Aun así, Egipo, movido por Arfajad, no abandona del todo su error y sigue dispuesto a sacrificar a Efigenia, aunque una parte de la corte se inclina ya hacia Cristo.
En la segunda jornada se agravan a la vez el conflicto religioso y los amores cruzados. Timocles, ya bautizado por Mateo, sufre porque Hirtaco ha vencido en la pugna por Leucipe, mientras Efigenia, también cristiana, interpreta el vaticinio del Fénix como llamada a renacer espiritualmente y a conservar su virginidad para Dios. Cuando Egipo ordena consumar el sacrificio de su hija, Mateo denuncia públicamente la crueldad idolátrica y equipara el estrépito de los instrumentos con los engaños del mundo que impiden oír la verdad; en el momento decisivo, Cristo libra milagrosamente a Efigenia de las llamas. Después, Mateo desenmascara otra impostura de Bel: con ayuda de Clarín y Filena prueba que la abundante ración diaria del ídolo no la consume ningún dios, sino Arfajad y sus cómplices por una mina secreta bajo el altar. Descubierto el fraude, el sacerdote intenta sostenerse con nuevas artes, pero el conflicto culmina cuando Hirtaco mata a Leucipe, probablemente impulsado por la rivalidad amorosa y la ambición. Arfajad finge entonces rendirse a la verdad cristiana; Mateo invoca a Jesús y devuelve la vida a Leucipe. Este milagro mueve por fin a Egipo a promulgar la adoración de Cristo en Etiopía y a recibir el bautismo junto con su hija, aunque el propio rey muere poco después, hecho que los enemigos de la nueva fe interpretarán maliciosamente.
En la tercera jornada, muerto Egipo, Hirtaco se apodera tiránicamente del reino con el apoyo de Arfajad, que le hace creer en su futura inmortalidad y lo anima a perseguir a los cristianos. Efigenia ha fundado en el antiguo palacio un convento de vírgenes consagradas a Cristo, y Leucipe, ya libre de su primer vínculo por haber muerto y resucitado, puede legítimamente casarse con Timocles, que sigue amándola con fidelidad. Hirtaco, deseoso de asegurar la corona, manda prender a Leucipe e intenta también forzar a Efigenia a casarse con él; para vencer su resistencia recurre incluso a sortilegios y busca apoyo en un santo eremita etíope, antiguo servidor de Candaces bautizado por Felipe, pero este confirma la doctrina de Mateo y niega que pueda imponerse ningún matrimonio contra Dios. Ante el convento se produce la confrontación final: Timocles defiende a Leucipe, el pueblo reconoce en ella a la heredera natural, y Hirtaco pretende valerse del sacramento del matrimonio para legitimar su unión con Efigenia. Mateo responde distinguiendo entre la santidad general del matrimonio y la imposibilidad de casar a quien ya ha profesado virginidad religiosa; un ángel ratifica esta sentencia, anuncia que Leucipe y Timocles deben reinar, y profetiza para Efigenia palma de virgen y corona de mártir. Hirtaco se rinde exteriormente, pero amenaza con matar a Mateo y quemar el convento; el castigo angélico le anuncia la lepra, mientras Leucipe y Timocles quedan reconocidos como soberanos cristianos de Etiopía y la acción concluye dejando anunciados futuros padecimientos de Mateo y Efigenia en una continuación no conservada aquí.
Apóstol y evangelista enviado a Etiopía para predicar la fe cristiana, obrar milagros, desenmascarar la idolatría de Bel y ordenar el desenlace político y religioso de la obra.
Hija del rey Egipo, destinada primero al sacrificio pagano y después consagrada a Cristo como virgen; su resistencia espiritual articula buena parte del conflicto.
Pretendiente de las hijas del rey y, tras la muerte de Egipo, usurpador del reino; ambiciona el poder y busca forzar su matrimonio con Efigenia.
Hermana de Efigenia, objeto del amor de Timocles y de las maniobras políticas del reino; muere y resucita milagrosamente, y acaba reconocida como heredera legítima.
Noble enamorado de Leucipe que se convierte al cristianismo, sufre los cambios de fortuna amorosa y termina unido a ella y asociado al gobierno del reino.
Rey de Etiopía, inicialmente sometido al oráculo y al culto de Bel; acepta el sacrificio de su hija, pero acaba convertido al cristianismo por los milagros de Mateo.
Sacerdote y mago del dios Bel, principal antagonista religioso de Mateo; sostiene la idolatría mediante engaños, manipula al rey y alienta después la tiranía de Hirtaco.
Antiguo privado de Candaces, bautizado por Felipe según se relata en la obra; vive retirado en una cueva y confirma la verdad cristiana frente a Hirtaco.
Criado de Timocles y figura cómica que participa en el descubrimiento del fraude del templo de Bel y comenta burlescamente la acción.
Criada vinculada al entorno palaciego, también de función cómica; colabora en la intriga del templo y en la revelación de la trampa de Arfajad.
Gracioso asociado a Efigenia y a la intriga amorosa; sirve de mensajero y comentarista de los acontecimientos principales.
Centro del poder político y familiar donde se deciden los matrimonios, se acepta el sacrificio de Efigenia y, más tarde, se funda el convento en el que ella se retira.
Espacio principal del conflicto religioso pagano, escenario del falso culto sostenido por Arfajad y del descubrimiento de la mina por la que se roba la ración del ídolo.
Lugar donde se intenta inmolar a Efigenia y en el que se manifiesta de forma espectacular la oposición entre idolatría y poder salvador de Cristo.
Comunidad de vírgenes consagradas fundada por Efigenia en el antiguo palacio; simboliza la implantación estable del cristianismo y es el objetivo de la agresión de Hirtaco.
Retiro del santo etíope bautizado por Felipe; funciona como espacio de autoridad espiritual y de corrección doctrinal frente a las pretensiones de Hirtaco.
Paraje próximo al convento y a la cueva donde Mateo pasea, ora y dialoga, y donde se subraya simbólicamente la relación entre bautismo, memoria evangélica y misión apostólica.
Espacio exterior solo evocado o referido, asociado al peligro que pesa sobre Etiopía y al milagro inicial que legitima la predicación de Mateo.
La acción muestra cómo la predicación y los milagros de Mateo desmontan el culto a Bel, convierten a parte de Etiopía y sustituyen el error religioso por la fe cristiana.
La obra contrapone el valor del matrimonio cristiano, legítimo para Leucipe y Timocles, con la consagración de Efigenia, que ya no puede ser entregada a un esposo humano.
Las disputas amorosas se unen a la sucesión del reino: Egipo gobierna erradamente, Hirtaco usurpa el poder y el desenlace restituye la legitimidad en Leucipe y Timocles.
Efigenia acepta incluso la muerte antes que renunciar a Cristo, y el ángel anuncia que su camino culminará en el martirio, presentado como corona espiritual.
Arfajad sostiene su autoridad mediante oráculos, apariencias mágicas y el fraude material del templo, lo que convierte la idolatría en una maquinaria de manipulación.
El bautismo aparece como renacimiento espiritual, especialmente en los casos de Efigenia, Timocles, Leucipe tras su resurrección y el propio Egipo al final de su vida.
Los deseos de Timocles y Hirtaco solo hallan salida justa cuando se someten, o deberían someterse, a la doctrina cristiana y al respeto de la libertad y el voto religioso.