Fabricio Doria
Duque de Avellano, virrey de Cerdeña y destinatario presente de la representación; sus hazañas, linaje y gobierno constituyen el centro del elogio, aunque no actúa como interlocutor.
Francisco Tello de León
Дата публикации краткого содержания: 22 сентября 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Liguria elogia Génova y reconstruye, con Marcelo y don Carlos, la genealogía y las proezas de la casa Doria, antes de un cierre cómico entre Liguria y Lorencillo. Italia, Milán, Flandes y varios soldados celebran las campañas de Fabricio Doria mediante relatos bélicos y un certamen de sonetos que termina en contrapunto burlesco. Las ciudades sardas disputan su primacía, Cerdeña ensalza al virrey y a la Virgen del Carmen, y un Sardo rústico clausura la fiesta con críticas humorísticas a la isla.
La primera jornada convierte a Liguria y a Génova en materia de un elogio cortesano dirigido al virrey Fabricio Doria. Liguria enumera la riqueza comercial, los jardines, palacios, fortificaciones y virtudes cívicas de la república genovesa; Justina e Hipólita enlazan los distintos parlamentos, y Marcelo y don Carlos recorren la genealogía de los Doria, desde sus antepasados y hazañas navales hasta las ramas contemporáneas de la familia. El discurso se apoya en los retratos y lienzos exhibidos en el escenario, de modo que la sucesión de nombres y proezas funciona como un teatro de la memoria. La gravedad panegírica se rompe al final con una disputa cantada y bailada entre Liguria y Lorencillo: el gracioso desacraliza el elogio mediante burlas sobre la riqueza, la comida y las costumbres de Génova, a las que Liguria responde defendiendo el lustre de su patria y, sobre todo, el nacimiento de Fabricio Doria.
La segunda jornada presenta a Italia, Milán, Flandes, don Alejandro y cuatro camaradas vestidos de soldados. Italia celebra el valor de Fabricio Doria en las campañas del Casal y explica que su prisión no se debió a falta de heroísmo, sino a la desigualdad de fuerzas. Flandes y los soldados trasladan la competencia militar a un certamen poético: una serie de sonetos recuerda las heridas, servicios y victorias del homenajeado, y Alejandro actúa como juez mientras varios participantes continúan versos a distintas voces. Lorencillo cierra la justa con un soneto deliberadamente vulgar. Milán, Alejandro e Italia recuerdan después el cautiverio del duque en Beaucaire y su liberación, atribuida a la intercesión de María Magdalena, cuya imagen presidía el decorado. Un nuevo final cómico enfrenta a Italia con Lelio, que cuestiona sus abundancias y recibe respuestas burlescas antes del baile final.
En la tercera jornada, Sácer, Castillo Aragonés, Alguer, Oristán, Bosa, Iglesias y Cáller compiten por haber acogido y honrado primero al virrey. Cáller detiene la disputa y entrega la voz a Cerdeña, personificada como una dama coronada de flores y espigas sobre un escollo. La isla ensalza sus recursos, su historia, su fidelidad a la monarquía hispánica y el gobierno prudente y militar de Fabricio Doria. El parlamento deriva hacia un elogio de la Virgen del Carmen y vincula la celebración dinástica con la devoción de la fiesta. Finalmente aparece un Sardo rústico que se burla de las cuestas, los pantanos, el clima, las comidas y la mezcla de lenguas de la isla. Cerdeña rebate cada reparo y resume su argumento con la presencia del virrey; el intercambio cantado y bailado concluye la obra en tono festivo y cómico.
Duque de Avellano, virrey de Cerdeña y destinatario presente de la representación; sus hazañas, linaje y gobierno constituyen el centro del elogio, aunque no actúa como interlocutor.
Personificación de la región y voz dominante de la primera jornada; celebra Génova, promueve el recorrido genealógico de los Doria y responde a las burlas finales de Lorencillo.
Caballeros genoveses que desarrollan la genealogía de la casa Doria y recuerdan los servicios militares, políticos y cortesanos de sus distintas ramas.
Personificación que abre la segunda jornada con el relato épico de las campañas de Fabricio Doria y participa en el cierre cómico con Lelio.
Personificación territorial, ciudad personificada y maese de campo que organizan el elogio militar y el certamen poético de la segunda jornada.
Personificación central de la tercera jornada; representa la isla, proclama su riqueza y fidelidad y elogia el gobierno de Doria y la protección de la Virgen del Carmen.
Sácer, Castillo Aragonés, Alguer, Oristán, Bosa, Iglesias y Cáller compiten por la primacía en recibir y celebrar al virrey antes de ceder la palabra a la isla.
Figuras cómicas que cierran respectivamente las tres jornadas con disputas cantadas y bailadas, contraponiendo reparos materiales y burlas al discurso encomiástico.
Espacio corográfico de la primera jornada, presentado como origen de la casa Doria y como república rica, fortificada, comercial y cortesana.
Marco de las campañas del Casal y de la resistencia de Fabricio Doria frente a las fuerzas francesas.
Territorio militar asociado a las heridas y servicios del homenajeado, evocado en la competencia de sonetos de la segunda jornada.
Espacio político y simbólico de la tercera jornada, descrito mediante sus ciudades, recursos, historia y pertenencia a la monarquía hispánica.
Capital virreinal y lugar histórico de la representación de 1641; dentro de la obra encabeza la concordia de las ciudades y la celebración de la Virgen del Carmen.
Espacio de representación decorado con retratos genealógicos, cuadros militares e imágenes religiosas que los parlamentos convierten en un teatro visual de la memoria.
La obra celebra a Fabricio Doria y legitima su gobierno mediante la exaltación de su valor, prudencia y servicio a la monarquía.
La primera jornada reconstruye extensamente el linaje y sus ramas para presentar la autoridad presente como culminación de una herencia heroica.
Las campañas italianas y flamencas, las heridas y el cautiverio del virrey se convierten en pruebas de valor y fidelidad política.
Liguria, Italia, Flandes, Cerdeña y sus ciudades hablan como personajes y organizan dramáticamente la geografía de los dominios vinculados a los Doria.
Los parlamentos activan verbalmente retratos y lienzos del decorado, combinando recitación, aparato visual, música y baile.
María Magdalena y la Virgen del Carmen enlazan la celebración cortesana con la protección religiosa y la identidad festiva de Cáller.
Cada jornada termina con un gracioso que cuestiona riquezas, costumbres o cualidades del territorio elogiado, antes de ser refutado en canto y baile.