Don Juan
Cautivo cristiano procedente de Cerdeña; es el principal motor de la acción amorosa y política, dividido entre su relación con Alifa y la pasión que Goraida le declara, y perseguido por Abenumeya.
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Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco mediterráneo entre Túnez, los jardines palaciegos y las rutas marítimas hacia Cerdeña y España, don Juan, cautivo cristiano, ama a la mora Alifa mientras Goraida rechaza casarse con Abenumeya y se enamora del propio cautivo. Los encuentros secretos en el jardín, los papeles escondidos y los celos de Abenumeya y Alifa enredan la acción hasta provocar prisiones, amenazas de muerte y proyectos de fuga. Paralelamente, una imagen milagrosa de la Virgen protege a los cautivos y llega prodigiosamente a puerto cristiano, mientras en Túnez muere Abenumeya, Alifa libera a los prisioneros y favorece la salida de don Juan y Goraida.
La acción se sitúa entre Túnez y su entorno marítimo, con referencias constantes a Cerdeña, Valencia y otros lugares del Mediterráneo. Don Juan, cristiano cautivo, trabaja en unos jardines junto a su padre Fernando y al gracioso Mostachón. En conversación con ellos explica su situación: llegó desde Cerdeña tras un ataque de corsarios africanos y quedó esclavizado en Túnez. Allí se enamoró de Alifa, noble mora criada en España y favorable al cristianismo, que le ha prometido convertirse si logra huir con él. Sin embargo, la corte prepara la boda de Alifa con el rey o príncipe Abenumeya, mientras también llega a puerto otra princesa, Goraida, destinada igualmente a un enlace político. Cuando Goraida entra en escena y se presenta ante Abenumeya y Alifa, descubre con estupor que el prometido al que iba a desposarse es precisamente el hombre cuyo retrato había visto y rechazado. Poco después, en el jardín, Goraida se encuentra a solas con don Juan y le revela que ama al cautivo y que no consentirá casarse con Abenumeya. Le pide ayuda para volver a su reino o escapar, y fija una cita nocturna por una reja del jardín, con intercambio de papeles ocultos en el hueco de un árbol.
La intriga se complica por celos, malentendidos y espionajes. Abenumeya, enamorado de Goraida o al menos herido en su orgullo por su rechazo, sospecha de los movimientos nocturnos en el jardín. Alifa, por su parte, descubre un retrato y papeles que la inducen a creer que don Juan la traiciona con otra mujer, mientras don Juan también interpreta de manera confusa los mensajes cruzados entre Goraida, Alifa y Abenumeya. La escena de la reja produce nuevas equivocaciones: Goraida exige a don Juan una prueba extrema de amor y llega a pedirle que mate a Abenumeya para poder librarse del matrimonio impuesto. Paralelamente, en la segunda jornada se abre una línea de acción religiosa de gran relieve. Los cautivos y trabajadores del jardín, entre ellos Fernando y Mostachón, presencian la aparición milagrosa de una imagen mariana, acompañada de ángeles, música y resplandores. La imagen es reconocida como María, protectora de los cristianos cautivos. Con ayuda de los presentes, y con la intervención decisiva de Alifa, que favorece su ocultación y traslado, la efigie es colocada en un arca para ser conducida secretamente hacia la redención de cautivos que parte hacia España. La operación se desarrolla en medio del temor a que los musulmanes descubran el prodigio, y la imagen se convierte en centro de devoción, esperanza y auxilio para los prisioneros.
La parte final concentra la resolución política, amorosa y milagrosa. Abenumeya endurece su actitud: manda prender a don Juan, y más tarde también a Goraida y a otros implicados, movido por la sospecha de traición. Al mismo tiempo, el arca con la imagen sufre una tempestad en el mar, pero los ángeles la guían y salvan prodigiosamente, llevándola hasta un puerto cristiano, donde religiosos y marineros reconocen el milagro y veneran la imagen. En Túnez, la crisis culmina cuando Abenumeya intenta desentrañar los papeles amorosos y ordenar la muerte de Goraida; Amurates, encargado de ejecutar la orden, vacila por amor hacia la prisionera. En el tumulto final, Abenumeya muere, según declara Amurates, para evitar mayores daños y librar el reino del desorden. Tras ello, Alifa asume el poder y actúa con clemencia: libera a los cautivos, concede a don Juan, a Fernando y a los suyos una embarcación para regresar, y favorece la unión de don Juan con Goraida, a quienes ayuda a huir por un portillo que da al mar. En el desenlace, la acción vuelve a enlazarse con la historia de la imagen milagrosa: se explica que Alifa, convertida o en vías de convertirse al cristianismo, llega también a la isla o puerto donde ha arribado la Virgen y queda asociada a su culto y a una futura vida cristiana, de modo que la obra cierra uniendo liberación de cautivos, conversión religiosa, protección mariana y restauración amorosa.
Cautivo cristiano procedente de Cerdeña; es el principal motor de la acción amorosa y política, dividido entre su relación con Alifa y la pasión que Goraida le declara, y perseguido por Abenumeya.
Princesa mora destinada a un matrimonio político con Abenumeya, al que rechaza; se enamora de don Juan, busca su ayuda para huir y acaba siendo una de las figuras centrales del conflicto.
Noble mora de Túnez, criada en España según se refiere, inclinada al cristianismo y enamorada de don Juan; sufre celos y confusiones, pero al final libera a los cautivos y favorece la resolución.
Rey o príncipe musulmán que gobierna en Túnez y pretende a Goraida, además de proyectar casarse con Alifa; sus celos y sospechas desencadenan encarcelamientos, violencias y el desenlace trágico.
Servidor o privado de Abenumeya, encargado de custodias y de ejecutar órdenes graves; su amor por Goraida y su vacilación lo convierten en figura decisiva en la muerte de Abenumeya.
Padre de don Juan y también cautivo cristiano; comparte con su hijo el trabajo forzado y participa en la devoción hacia la imagen milagrosa.
Gracioso cautivo que acompaña a don Juan y Fernando; comenta los sucesos con tono burlesco y sirve de alivio cómico en medio de la intriga y el cautiverio.
Nombre que el texto transmite de forma vacilante y que parece corresponder al mismo Abenumeya; la transmisión no permite separarlo con total seguridad como personaje distinto.
Espacio central de la trama amorosa y cortesana; allí trabajan los cautivos, se producen los encuentros secretos, se esconden papeles y aparece la imagen milagrosa.
Marco político principal de la obra, donde se organizan bodas, cautiverios, decisiones del poder y conflictos entre personajes musulmanes y cristianos.
Lugar de castigo y coerción donde son encerrados don Juan, Goraida y otros personajes cuando Abenumeya cree descubrir traiciones.
Zona liminar usada para las citas nocturnas, los diálogos clandestinos y los malentendidos que intensifican la intriga.
Espacio decisivo para ataques corsarios, redenciones de cautivos, travesías, tormentas y la salvación milagrosa del arca con la imagen.
Lugar del desenlace religioso, donde religiosos y marineros reciben prodigiosamente la efigie mariana y la integran en el culto.
Patria de don Juan y referencia constante de origen y de posible retorno, asociada a la memoria del cautiverio y a la liberación final.
La obra gira en torno a cristianos cautivos en tierra musulmana, su sufrimiento cotidiano y la esperanza de rescate, liberación o fuga.
Los vínculos entre don Juan, Alifa, Goraida y Abenumeya generan deseos enfrentados, sospechas, malentendidos y decisiones extremas.
La acción presenta relaciones entre cristianos y musulmanes, la inclinación de Alifa hacia el cristianismo y la oposición entre ambas leyes o fes.
La aparición, traslado y salvación prodigiosa de la imagen de la Virgen articulan la dimensión devota de la obra y ofrecen amparo a los cautivos.
Abenumeya ejerce un poder violento basado en la sospecha y la imposición matrimonial, mientras el final restablece una autoridad más clemente.
El mar, los puertos y las travesías conectan cautiverio, comercio, guerra corsaria, redención de esclavos y escape de los protagonistas.
Los personajes nobles, especialmente Goraida, se enfrentan a matrimonios impuestos y defienden, con distinto grado de riesgo, su voluntad personal.