Fray Tomás de Aquino
Protagonista de la comedia; hijo de la casa de Aquino que abraza la Orden de Predicadores, resiste presiones familiares, obra milagros, alcanza gran fama como maestro y muere santamente.
Pedro Lanini y Sagredo
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Italia medieval dividida entre güelfos y gibelinos, Arnaldo de Aquino intenta apartar por la fuerza a su hermano Tomás de la vida dominica, mientras las rivalidades entre las casas de Aquino y Fundo se entrelazan con amores, raptos y venganzas. Tras resistir prisión y tentaciones en fortalezas, campos y caminos montañosos, Tomás huye milagrosamente, alcanza gran fama en Orvieto y León por su santidad y su saber, y actúa como mediador entre Porcia, Teodora, Arnaldo y Filipo. La obra culmina con el arrepentimiento parcial de los bandos, la muerte de Arnaldo reconciliado, la resolución matrimonial y conventual de los conflictos de honor, y la santa muerte de Tomás, presentado como sabio, taumaturgo y elegido de Dios.
La comedia comienza en un marco de guerra entre güelfos y gibelinos en Italia, con el conde de Aquino, Arnaldo, combatiendo contra el fuerte enemigo. En medio del asalto aparece Lucindo, personaje de naturaleza diabólica que ha tomado forma humana y que, tras referir el origen de las banderías y la enemistad entre las casas de Aquino y Fundo, procura desviar a Arnaldo de sus deberes y agitar sus pasiones. Le informa de dos noticias decisivas: por un lado, la presencia de Porcia, hermana del conde Filipo de Fundo, a quien Arnaldo ama; por otro, la decisión de su hermano Tomás de vestir el hábito de santo Domingo. Arnaldo, dominado por el furor familiar y nobiliario, decide impedir la vocación religiosa de Tomás. Mientras tanto, Tomás aparece escondido en el campo, en actitud contemplativa y temeroso de ser capturado por los suyos. Allí salva milagrosamente a Porcia, despeñada desde un monte tras huir de un incendio, y el padre fray Martín reconoce en ese hecho una señal de su santidad. Cuando Arnaldo encuentra a Tomás, intenta arrancarle el hábito y amenaza también a fray Martín, pero no logra doblegar la firmeza del joven; finalmente se lleva a Porcia a su fortaleza con promesa de casarse con ella y deja preso a Tomás para apartarlo de la religión.
En la continuación de la acción, Tomás sufre cautiverio en el castillo familiar, donde su madre y sus hermanas procuran persuadirlo para que abandone su vocación, sin conseguirlo. Arnaldo añade a la coerción una nueva prueba: ordena a Irene que seduzca a Tomás, pero este rechaza con energía la tentación y, tras una lucha interior, invoca a Dios; en recompensa, unos ángeles le ciñen un cinto de castidad. Paralelamente, las intrigas de Lucindo agravan los odios entre Arnaldo y Filipo: induce combates, engaños y ataques nocturnos que terminan con el rapto de Teodora, hermana de Arnaldo, por Filipo. En ese clima de violencia, las hermanas de Tomás facilitan su fuga, ayudadas por fray Martín, y la huida se consuma entre prodigios de luz que ciegan a quienes intentan perseguirlo. Ya libre, Tomás prosigue su carrera religiosa e intelectual. La segunda jornada lo sitúa principalmente en Orvieto, donde se celebra su victoria dialéctica sobre rabinos y se ensalzan su ciencia, humildad y milagros. Fray Martín resume entonces su formación, desde la infancia prodigiosa y la entrada en la Orden de Predicadores hasta sus estudios con Alberto Magno y su fama como maestro. Porcia acude a verlo para pedirle consejo sobre su deshonra y su incierta relación con Arnaldo; Tomás, tras un rapto extático, le aconseja paciencia y confianza en Dios, y anuncia cautamente que Arnaldo acabará dándole la mano de esposo, aunque para perderlo.
En los tramos finales, Tomás compone por encargo del papa Urbano el oficio del Santísimo Sacramento y recibe favores sobrenaturales que confirman la excelencia de su doctrina. Al mismo tiempo, Lucindo intenta todavía su ruina por medio de engaños bélicos y apariciones infernales, haciendo visible a Tomás una batalla entre los partidarios del Imperio y de la Iglesia; sin embargo, la protección divina muestra el triunfo eclesial. Más tarde, Filipo, movido por su odio y por motivos políticos, llega a León con intención de matar a Tomás durante el concilio, pero un prodigio paraliza su brazo ante una calavera y la palabra del santo lo mueve al arrepentimiento: promete casarse con Teodora y reconciliarse con Arnaldo. Poco después, la predicción sobre este se cumple cuando, tras una emboscada o agresión cuyo detalle el texto no permite fijar con total seguridad, Arnaldo queda mortalmente herido en el campo. Tomás acude, le exhorta a arrepentirse, a perdonar y a unirse legítimamente con Porcia, mientras Filipo ya ha aceptado casarse con Teodora; así se restablece parcialmente el orden entre las casas rivales. La tercera jornada concluye con los últimos días de Tomás, enfermo mientras comenta el Cantar de los Cantares. Cristo y la Virgen se le aparecen para aprobar su obra y prometerle la gloria, y finalmente muere santamente rodeado de sus allegados. Porcia y Flora deciden entrar en religión, y una señal celeste manifiesta que el alma del Doctor ha alcanzado la bienaventuranza.
Protagonista de la comedia; hijo de la casa de Aquino que abraza la Orden de Predicadores, resiste presiones familiares, obra milagros, alcanza gran fama como maestro y muere santamente.
Hermano de Tomás y principal antagonista humano en buena parte de la acción; caudillo güelfo, violento y celoso del honor familiar, intenta impedir la vocación de Tomás y retiene a Porcia, aunque acaba arrepentido al morir.
Figura diabólica que adopta forma humana y dirige muchas de las intrigas; fomenta guerras, engaños, raptos y tentaciones para perder a Tomás y agravar las discordias entre las familias.
Hermana de Filipo de Fundo y amada de Arnaldo; su relación con este queda marcada por el rapto, el honor comprometido y la búsqueda de reparación, hasta el desenlace final.
Caudillo gibelino y enemigo de Arnaldo; participa en la cadena de venganzas, rapta a Teodora y llega a tramar la muerte de Tomás, pero finalmente se arrepiente y acepta la reconciliación.
Religioso dominico que guía, protege y acompaña a Tomás en momentos decisivos; actúa como mediador prudente y como testigo de su santidad.
Hermana de Arnaldo, cuya captura por Filipo intensifica el conflicto de honor entre las dos casas; su matrimonio final con Filipo contribuye a la pacificación.
Madre de Tomás y de Arnaldo; se opone inicialmente a la vocación religiosa de su hijo y promueve su retención en el castillo familiar.
Fraile lego de tono cómico que acompaña a los dominicos y sirve de contraste humorístico, a la vez que transmite noticias y testimonios sobre Tomás.
Espacio central del conflicto familiar; allí es encerrado Tomás para apartarlo de la religión, se desarrollan asedios, raptos y fugas, y se visualiza el poder nobiliario de la casa de Aquino.
Lugar de la segunda jornada donde Tomás aparece ya como maestro célebre y santo reconocido; allí compone por encargo pontificio el oficio del Santísimo Sacramento y recibe a Porcia.
Marco de batallas, persecuciones, incendios y encuentros providenciales, como el rescate de Porcia y la huida de Tomás hacia su vida religiosa.
Ámbito de oración, estudio y tentación de Tomás; en ellos se muestran su ascetismo, su actividad intelectual y diversas experiencias milagrosas o extáticas.
Espacio probable de la tercera jornada, asociado al concilio convocado por el papa; allí Filipo intenta matar a Tomás y se produce su conversión moral.
Lugar al que se dirige Tomás en sus últimos tramos y donde confluyen varios personajes antes del desenlace; funciona como etapa previa a su muerte.
La acción muestra cómo Tomás mantiene su decisión de ser dominico pese a la oposición de su madre, sus hermanas y, sobre todo, de su hermano Arnaldo.
La obra insiste en que Dios confirma la elección de Tomás mediante curaciones, luces sobrenaturales, éxtasis, apariciones angélicas y visiones de Cristo y la Virgen.
Las casas de Aquino y Fundo actúan movidas por agravios, raptos y deudas de honor, pero el desenlace busca reparar esos daños por medio del arrepentimiento y los matrimonios acordados.
Lucindo encarna la acción demoníaca que intenta perder a Tomás y exacerbar la violencia, mientras la gracia divina interviene constantemente para frustrar sus planes.
El conflicto entre güelfos y gibelinos sirve de trasfondo político y militar a la trama, condicionando las alianzas, enemistades y movimientos de los personajes.
Tomás aparece como maestro eminente cuya inteligencia, estudio y doctrina se orientan a defender la fe, enseñar en las escuelas y componer textos para el culto cristiano.
La resistencia de Tomás a la seducción y la evolución de personajes dominados por la ira o el deseo subrayan la importancia de gobernar los impulsos según la ley divina.