> Дата публикации: 22 августа 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Bartolomé, príncipe de la India del Pigu y apóstol de Jesucristo (comedia segunda). BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/san-bartolome-principe-de-la-india-del-pigu-y-apostol-de-jesucristo.
S.n Bartolomé (Comedia 2.a de) Príncipe de la India y Apóstol de Jesucristo = Comedia en 3 jornadas
14
Sello de la Biblioteca Nacional de España
B nueva y nunca hecha 7
Comedia segunda de san Bartolomé, Príncipe de la India del Pigu y apóstol de Cristo. Jornada primera.
Salen el rey Polemio y el príncipe Polemio, su hijo mancebo, y la infanta su hija, y la reina su mujer, y los dos caballeros de la primera comedia. Suena música y dice la reina.
A vuestra alteza aflige todo el día
aquel antiguo tema y pensamiento
de aquel agüero o medio profecía
que a nuestros reinos puso en tanto empeño .
En mi palabra, reina mía,
que me tiene del todo descontento
y el ocaso del sol me representa
aquella profecía que me la cuenta.
Si la pienso escribir a mi historia
si la marcial palabra favorable
no se muestra conmigo en tal victoria,
mas temo que algún cisne funebre
me la cante funesta en vez de grave,
que la fortuna en todo es variable.
Y Corsa va a tierras de Egipto
no quisiera huir a su distrito.
Sello de la Biblioteca Nacional de España
en los cielos confío,
Pintura es clara, con pincel divino
se trace, o vos hechos con tanto arte
cuanto vuestro valor es peregrino.
No hay más, gran señor, que ya a animarte
comienza a descubrir el oro fino
con que pienso ensanchar tu monarquía
cual otro Siraún a Alixandría.
¡Oh, Júpiter divino, valeroso!
Vibra la espada en la temida mano,
señor del Asia, Marte milagroso,
temblará de tu ira el valle y pano.
¡Oh, invictísimo Atlante victorioso!
Cual otro fuerte Bruno lusiniano,
con Norandino siempre seas dichoso
y cual Mercurio con Juliano, victorioso.
Y de Libia y Mauritania señor seas,
de Menfis y de Egipto y mar Caspiano,
y de toda la Cintia e Idumeas,
te den tributo humilde ya a tu mano
desde Hidaspes a Hispanis veas
en tu suave yugo, soberano,
que hayas de ver del un río hasta el otro
cien mil ciudades que espante al otro.
De toda Arcasia y la Tartaria,
de todo Tirón y Jope y su ribera,
de toda Nazaret y el adversaria,
Trípol, que siempre fue de gente fiera,
de todo el Amarinto y luminaria
cristalina que en Faros reverbera,
sujetes y Samaria y tu parquía,
junto al gran Gabaón, que el sol cría.
Aparte
Séate yo señor de la Galacia,
región de Asia y del Mesopotanio,
Asirio y su gente, Calidonia y Francia,
con el demás imperio Alemanio,
que con tu gran saber y elegancia,
cual otro Metridates, rey pontanio,
que destruyó del todo a Lioandrea
con sobra de rigor, hazaña fea.
Y de Marmárica al Nilo siempre aseas
gobernador, perpetuo soberano
de África, a Galud y siempre veas
sujeto el cuello a tu potente mano.
Y el grande Mutaceno sus presas, preseas,
se rindan, parios y del gran troyano.
Aquí adquieras y en ellas tus victorias
y resplandezcan con lauros y con glorias.
Querida y bella infanta, hija mía,
agradezco tan nobles pensamientos;
seréis en nuestros reinos luz y guía,
cual otra gran Camila y sus intentos,
otra Crecia romana en Georgia
y cual otra Angérona en fundamentos,
que fue la diosa del silencio grave,
el cual hace discreto al que no sabe.
Túrbase
Asómase un demonio, húndese zumba, y cae ella en el tablado
Cae la infanta
¡Qué visión espantosa es la que viene!
¡Dadme a muerte auxilio, señor padre,
que me quiere matar! Con ella viene
una escuadra de aetíopes: mi madre,
favor os pido. ¡Ay dolor que previene
mi desdicha fatal, aunque no os cuadre!
¡Berich y Astaroch, mis dioses fuertes,
libradme de estas funerales muertes!
Oh cielos, hija mía, ¿qué mudanza
ha sido tal, tan presto ha marchitado
aquesa primavera y mi esperanza?
¡Oh, madre triste!
¡Oh, padre desdichado!
¡Oh infanta desdichada! ¿Qué confianza
se tiene de tener en el reinado
si el casamiento que se espera
transforma el autor en desdicha fiera?
Mi hermana y mi señora, ¿qué desdicha
es esta que a su alteza ha sucedido?
Déjenme a ella llegar; quizá mi dicha
por el divino Astaroth, que me ha mordido.
¿Qué furia es esta?
Traigan una silla
de oro para llevarla.
Yo he perdido
el todo, mi alegría y mi contento.
Ya comienza mi mísero portento.
Caballeros, el dorado cabello se maltrata,
y con las manos el ebúrneo cuello
convierte en muy finísima escarlata;
los ojos bellos que eran cifra y sello
de la cara preciosa de oro y plata,
vidriados del rostro quieren salir,
saltan, y a pasmos las hechizadas mueren.
Válame el cielo, qué de movimientos
que hace con el cuerpo, rostro y manos,
como otro Saúl en sus tormentos,
y aquellos demonios inhumanos
que apoderaban dél, y en míseros espantos
hablaba, convirtiendo en cuentos vanos
la autoridad sagrada y señoría,
con que esta furiosa fantasía
así a mi infeliz hija le sucede.
Que sin duda los demonios la atormentan.
En fuerza a todos juntos nos excede,
y naide me contradiga.
El cielo puede
librarle, hija mía.
En ella pone
Ya está la prisión aquí, o silla de oro.
Pues atadla a la desdichada.
Desde aquí triste lloro.
Comienza por mi infeliz hija amada.
Si pudiese comprar con mi tesoro
su salud, mi miseria acabada
sería del todo, pero el cielo airado
comienza a castigar mi gran pecado.
Éntranla, queda el Rey solo.
Ya comienza mi amarga y triste historia,
que en estrellas sea escrito allá en el cielo,
y la profecía se cumple y en memoria
la he tenido y con ella un velo
que cubría del todo mi victoria,
con que quedo en funesto desconsuelo.
Un sacrificio hace a los dioses santos
porque se duelan de mis tristes llantos.
Éntrase el Rey y sale San Bartolomé solo.
Ya la sagrada ascensión
de mi Señor Jesucristo
es pasada, y su pasión,
ya el demonio malquisto
murió en su resurrección.
Ya vengo de mis hermanos,
amigos y compañeros,
despedido, aunque a los vanos
judíos, sátrapas fieros,
les pese, a los inhumanos.
Mi maestro me mandó
que saliese a predicar
al mundo, cual omeno,
y en todo he de respetar
lo que su alteza mandó.
Ca, sinagoga maldita,
quedaos en hora ceguera,
gente obstinada, incontrita,
aguardad la gran hoguera
de aquella mano infinita.
Quedaos, ingratos hebreos,
Jerusalén miserable,
llora tus pecados feos
y tu maldad detestable;
perversos, sátrapas y reos,
escribas, gente malvada,
Anás y Caifás, Pilatos,
malvados, falsos, ingratos,
muy presto arruinada
tiene de ser, , ha de ser por vuestros tratos.
Adiós, templo muy famoso
de Salomón, idoloso.
¡Adiós, alcázar dichoso
de David, a do el de Creso
estuvo tan milagroso!
Adiós, Cedrón soberano,
oh puerta sagrada, adiós,
por donde entró el mismo Dios
en asna y palma en su mano,
para el remedio de nos.
Adiós, Calvario sagrado,
que con la sangre preciosa
de mi Dios sois rubricado.
¡Adiós, piedra milagrosa
adonde estuvo encruzado!
Adiós, mi cruz soberana,
que del cielo fuistes puerta.
Adiós, columna inhumana
adonde estuvo revuelta
la soga en púrpura y grana.
Adiós, clavos sacrosantos,
corona preciosa y rica,
que el sumo Rey de los santos
a su cabeza os aplica,
por cuyo valor hay tantos.
Adiós, sacras vestiduras,
que la inconsútil, bella.
Adiós, licor de amarguras.
Adiós, cruda y cruel centella
de la lanza sin blandura.
Adiós, Judea sagrada,
Palestina y los Carmelos,
y Belén de Dios amada,
adiós, mansión de consuelos,
que llueve agua tan salada.
Adiós, gran Genesaret,
de Galilea famosa,
gran golfo, tú y Nazaret,
que bulliciosa
te asalta con sed de red.
Y os quedad con maldición,
del mundo ya despreciados,
en lugar de bendición,
por vuestros grandes pecados
sois hijos de perdición.
Quedaos con vuestro horror,
obstinados pertinaces,
que yo voy con grande amor
a Liconia a hacer paces,
pues Dios les hace favor.
A predicar su ley santa
el espíritu divino
me lleva de su intención santa,
y en este santo camino
Dios solo mueve mi planta.
Todas las lenguas del mundo
el sacro espíritu santo
nos infundió en que me fundo,
y con su sagrado manto
nos cubrió con que confundo
vuestras malicias malvadas,
que decíades que del vino
nuestras vidas embriagadas
estaban, y el desatino
que estaban de Dios tocadas.
Entrase San Bartolomé y sale el demonio primero
Hele escuchado,
que a Liconia a predicar
se parte, y me da pesar,
que como soy el pecado
lo bueno me ha de enfadar.
Yo no le puedo estorbar,
que los ángeles rodean
su persona y señorean
aquel valor singular
que en otras partes desean.
Entra el demonio segundo
¿Qué hacéis, fiel camarada?
Ando a vuelta de los justos,
y no saco sino sustos.
Y al fin no ganastes nada
con Bartolomé.
Desgustos.
Venís, y todo me enfada;
¿no sabéis ya que su amada
compañía nos asombra,
y ha de andar a la sombra
de nuestra infernal morada?
Y nuestra canalla, espantada,
anda con este varón,
y me pone admiración
ver que ya no estimen nada
nuestra lucha en su oración.
Rúbrica
Entrase el demonio y salen los dos caballeros del rey Polemio.
Por cierto que es desdichada
la triste infanta querida
de su padre,
y no es amada de su madre,
y muy temida del reino.
Y estimada.
Dícese por cosa cierta
que está endemoniada.
Y pienso que el vulgo acierta;
en cadenas está atada,
ayer quedó casi muerta.
Cuando la furia la embiste,
muerde al primero que topa,
y con las manos la ropa
la destroza y se resiste,
más que con furia una loca.
Como los perros con rabia,
que muerden al propio dueño,
así la princesa sabia
cuando despierta del sueño
a su propio padre agravia.
A lunas tiene más furia
que el caballo en la carrera,
a cuantos alcanza injuria,
y es su acceso de manera,
que cae muerta con tal furia.
Como perro rabioso
muerde todo lo que topa,
y con orgullo brioso
se descompone la ropa
y pone el gesto espantoso.
La reina llora y no acaba,
el padre pierde el juicio
viendo a su hija tan brava,
y no tienen otro oficio
y en mengua sumida acaba.
Mal le sucede a Polemio
que a el yerno de camino
estaba con todo el gremio,
y oyendo aquel desatino
lo dejó.
Funesto premio.
Lástima hace por cierto
y todo el mundo la tiene
viendo tan grande concierto,
y no hay razón que la enfrene
de ver a su hermano muerto,
y a pesar de ver su hermana
en tan grande desventura
y con locura tan vana,
viendo que su hermosura
muere en muerte tan temprana.
El padre, digo que es cierto,
que su corona imperial
ha de perder por concierto;
pienso que ha de ir a muy mal
deste casamiento incierto.
Y que aquella profecía
que ha treinta años que pasó
le persigue noche y día.
Ya ese príncipe murió,
deje esa melancolía.
Dice que fue un gigante
que asoló el reino y su tierra
a Bartolomé excelente,
y darle pavor y flaqueza
tan sorda y calladamente.
Y el cielo soberano
le comience a castigar
con su derecha mano.
Si comienza a apretar
será un laberinto vano.
Los dioses sacros sabrán
este secreto ascondido
y ellos no lo ignorarán.
Vamos a ver cómo ha ido.
Y más favor buscarán.
Entranse y sale San Bartolomé, que llega a Liconia
Esta es la ciudad famosa
de Liconia, ruego al cielo
que no la halle morosa,
y que reciba mi celo
como me ha sido costosa.
¡Qué torres y qué edificios!
¡Qué chapiteles dorados!
¡Qué de muros levantados!
¡Y qué grandes beneficios
Dios hace a aquestos malvados!
A mi Jesús soberano
suplico con humildad
que reduzca a su majestad
de aqueste pueblo inhumano
y deshaga su maldad.
Hoy comienzo en este día
mi santa predicación,
Dios les ponga en corazón
la ley y camino, por mía,
mas por su santa pasión.
Por plazas, casas y calles
la palabra de Dios pura
predicaré, y por los valles,
para que toda criatura
lo sepa, aun en sus cerralles;
Quien por el cielo me ayude,
y el sacro espíritu santo
me dé de espíritu tanto
cuanto a aqueste hecho acude,
y un valor que cause espanto.
Vase el Santo. Entra el Rey Polemio y la Reina, y el Príncipe y los dos caballeros.
Berich y Astaroth, dioses divinos,
divinos dueños de mi dulce idea,
pues sois en el saber tan peregrinos,
+ quitad de ella a mi hija desdichada
los espíritus malos del infierno.
será tan gran remedio desaviado,
+ y solo en vuestra diestra concedida
es mi salud, remedio y su ventura,
y de su noche oscura, sois su aurora,
igual como hicierase, y a mi hija,
y tenía en compañía de mis tristezas;
agora tengo en mi esperanza fija
su miseria, y mi duelo y amargura,
que como el mar en fuerte roca embisten,
todos consuelos con su gran locura.
Enjugue Vuestra Alteza, padre excelso,
los reales ojos, que los dioses santos
remediarán aqueste mal que tengo.
Remedios infinitos se le han dado,
ensalmos, bebidas muy costosas,
y cosa alguna no le ha aprovechado.
Quizá los dioses santos algún día
tendrán clemencia de tu hija amada,
y volverán su llanto en alegría.
Las horas suele mejorar el cielo,
y todo está sujeto a su mudanza,
no dura el bien ni el mal en este suelo.
Sueño grande me da; todos al punto
os entrad allá dentro con la infanta,
que su dolor me tiene ya difunto.
¿Quieres, oh gran señor, que guarde el sueño
a tu real persona?
Ya he mandado
que todos me dejéis hoy con mi dueño.
El cielo te consuele y mi desdicha
trueque en alegre gozo deseado,
y se trueque mi duelo en grande dicha.
Éntranse todos y queda el Rey en una silla.
¡Ay infelice hija desdichada!
¡Qué desventura grande fue la mía!
Que tiene mi alegría tan borrada,
a derribar mi cuello ya cansado
de defender la pena que me cansa,
quiero dormir, que para un gran cuidado
buen remedio me dio, porque es del sueño
y más que este semidiós sosegado.
Quédese dormido el rey en una silla, y suena mú- sica de chirimías y aparece San Bartolomé en un trono con el demo- nio a sus pies, encadenado como le pintan, con su cuchillo, y dice.
Presto llegará el remedio
de tu miseria y dolor,
y pues ves el gran error,
lo dejarás.
¿Y qué remedio (dormido)
tendrá para eso, señor?
No me urges saber más
por ahora. Ten paciencia.
Curarás la dolencia
de mi hija.
Y mucho más,
pues tened de mí clemencia.
Ciérrase la cortina con música y despierta el rey alborotado.
Pues tened de mí clemencia.
Oh valeroso Jasón,
iris de mi tempestad,
puerto de seguridad,
mi valeroso Faetón,
que venís con majestad,
¿adónde os fuistes tan presto,
refulgente lumbre y clara?
Sale el caballero primero.
Dime, gran señor, qué es esto.
Detente un poco. Repara,
que tenía divino gesto.
¿Qué es lo que dice su alteza?
Que pienso que está soñando.
Pues, ¿no vistes su belleza,
que se fue volando
con una gran ligereza?
Entran la reina y el príncipe y el el caballero 1 2.
¿Qué es esto?
¡Oh qué resplandor
que llevaba en su persona!
Si su alteza me perdona,
nos lo diga, por su amor.
Del cielo esta voz entona.
¿Sabéis que estaba soñando
que un varón resplandeciente
a mí me estaba animando
para nuestro mal presente,
y que ya se fue volando?
Era de aspecto muy bello.
Tenía blanco un manto.
O tabardo y era santo,
y crespo un poco el cabello,
y a sus pies el mismo espanto.
Quiero decir el malvado
Satán, a sus pies, encadenado,
y allí, en su tormento y penas,
estaba el desventurado
llorando los eslabones.
Tenía aquel fuerte varón
en su gran diestra un cuchillo,
contra aquel voraz dragón,
y un invencible caudillo
arrobaba el fuerte león.
De púrpura carmesina
era su ropa segunda,
o de una muy grana fina.
y toda en color lucida,
muy preciosa y peregrina.
Díjome que en tiempo corto
mi miseria se repara,
y parecía un escorzo,
y era tan bella de cara
que el encarecer es corto.
Finalmente me untó,
que mi hija sanaría
de aquella feroz arpía
que la tiene y se cebó
con música y alegría.
Quizá el gran Dios soberano
Astaroth, y su clemencia,
comienza con larga mano,
viendo vuestra gran paciencia,
a hacerse más llano.
Pienso que el gran deseo
que del señor rey veo,
os hace el juicio perder.
Parece que ahora lo veo.
Señor, vuestra alteza mire
que es flaqueza de cabeza
el soñar mucho; su alteza
no lo crea, aunque se admire,
que es muy fácil ligereza.
Y según nos cuentan y hacen,
como dicen que los sabios,
es cierto que aun con los labios
pronuncian y contradicen
muchos hombres cuentos varios
durmiendo.
Es cosa muy cierta
que muchos hay que han andado;
se van, y al abrir la puerta
con el frío recuerdan.
Ves que la hallase abierta.
Y qué haría
sino encontrado.
Se me cuenta de
uno que pasó una puente
de noche ensabanado,
y despertó impaciente,
dio voces, fue remediado.
Yo oí de una mujer
que durmiendo se vestía
muy mejor que de día,
sin que la echasen de ver,
y por agua se partía.
Y en mojando las manos
en el agua que sacaba,
así mismo dispertaba.
Por cierto que estoy llano,
dormido y dispierto estaba,
y no se trate desto más,
que me enfado.
Ya es creído.
Perdón de mi culpa pido.
Bien dices, no se hable más.
Yo estoy muy arrepentido.
Entranse todos y salen dos ciudadanos de Liconia
Cosa notable, por cierto.
¿Qué decís que es maravilla
que resucitase un muerto?
Y sus verdades sencillas
no son muchas.
Gran talento,
de hombre que aun venido,
que de sermones ha hecho.
Qué bello rostro perfeto.
Parece hombre bien nacido,
de gran valor y de pecho.
Diz que es apóstol de Cristo,
y al mundo anda a convertir.
Vamos, en mi vida he visto
tan limpio y galán vestir.
Y nácar, jaspes, las orillas
del tabardo...
Y qué preciosas.
Son muy copiosas.
En la oración maravillas
hace y cosas prodigiosas.
Que hace cien veces al día
oración, el mundo espanta,
y aun en la noche fría.
Negocio es que nos encanta.
Él hacería traza muy pía.
Algún gran príncipe o rey,
hombre de gran santidad
es él, según va la ley,
predica con majestad.
Pero es grande el rumor
al que suena, sin duda
que quiere con grande amor
predicar aquí.
Él nos muda
de aquesta ceguera y error.
Entrase el rey y los que pudieron en hábito extraño y acomódanse todos.
Y el santo se sube en un banco a predicar, de manera que le vean.
Acomódense los viejos
más cerca de mi persona,
y los mozos, que aunque ahora
estén, estén en corona,
y oirán mejor mi sermón.
Y pues están todos asentados,
comenzad vuestro sermón.
Pues dispone el corazón
y desecha los cuidados
de la humana condición.
Mis carísimos hermanos,
oídme aquestas palabras,
que aunque hablan por mi boca,
es mi Jesús quien las habla.
El profeta Jeremías,
cuando de sí mismo habla,
dice: "¿para qué salí
de las entrañas cerradas
de mi madre, para ver
tantas desdichas y plagas,
para acabar con dolor
en confusiones tantas?"
Y aqueste santo profeta,
a quien Dios le dio su gracia,
y a quien él santificó
de su madre en las entrañas,
dice de sí tales cosas,
¿qué diré de nuestra andanza?
que a Jesús no conocéis,
porque adoráis las estatuas
que hicieron manos de hombres,
y a Dios que todo de nada
lo crio y lo fabricó
le tenéis tan usurpada
la adoración que a esos dioses
les dais, mirad que le enfada
y ya no puede sufrir
vuestras maldades sin tasa.
Ese Señor que os predico
tomó animar carne humana
por salvar el pecador,
a las entrañas sagradas
de una purísima Virgen,
la cual María se llama,
no por obra de varón,
sino milagrosa y sacra
del Espíritu inmenso
que del Padre eterno mana;
porque como pecó el hombre
y fue tan grave su causa
que a un Infinito ofendió,
la Trinidad sacrosanta
ordenó que de ellos tres
el uno viniese a esta paga.
Y fue el soberano Hijo,
que Jesucristo se llama,
el cual murió por el hombre
por darle vida y ganancia.
Los judíos en una cruz,
con injurias inhumanas
y crüel, donde le pusieron,
y sus carnes soberanas
rompieron por muchas partes,
con azotes y demandas;
pero de Dios el castigo
llegará a su mano santa,
pondrá su briosa y vil gente,
y quedará despreciada
de todas cuantas naciones
tiene el universo mapa.
Estuvo tres días muerto
dijo en la verdad santa,
y al cabo de los tres días
resucitó y sus campanas;
porque ansí lo prometió,
y luego al fin pisó marcha
a do a la diestra del Padre
está sentado en su casa.
De camino por el limbo
se pasó y de sus murallas
y su grande encerramiento
sacó aquellas santas almas
que allí le habían aguardado
cinco mil años sin tasa,
que aunque es verdad que eran justos,
como ya todos manchados
a la carne desde Adán
por su pecado y desgracia,
hasta que los redimieron
no tuvieron esta entrada.
En los cielos soberanos,
y Dios, con su sacrosanta
muerte y cruz, abrió los cielos,
franqueados están dando.
Mil profetas le anunciaron
muchos años antes: basta
ver a Sibila, Casandra,
y lo dijeron atalantas.
Jeremías lloró su muerte,
y el rey profeta su amada
inconsútil vestidura
hizo que fue cuarteada.
Y para nuestro bien, Gabriel
trujo la embajada santa
cuando concibió la Virgen
en sus sagradas entrañas
a Jesucristo y mi Dios,
y vuestro también por gracia ora,
porque a nadie hace fuerza,
que quiere que de su gracia
se sirva el pecador,
para que él lleve la palma;
abrid, varones, los ojos,
quitadles las cataratas,
y alzad el alma primero,
hay eternidad tan larga,
que mientras Dios fuere Dios
no se han de acabar las almas.
O ya sea en el infierno,
o ya en el cielo, no haya
eternidad, ha de haber
para todos: ¡ea, canalla!
Reducíos al buen Jesús,
que es este de quien os habla
mi persona, y os predica;
mirad la breve jornada,
cuando aquel gran Señor
era niño en tierna infancia,
un rey que se llamó Herodes,
y ambicioso y con gran saña
le quiso quitar la vida,
y por topar su garganta
degolló catorce mil
inocentes en su casa.
Aquel soberano niño
del imperio que señala
cuarenta y dos de Augusto,
y del mundo ya pasada
cuatro mil y novecientos
y sesenta su edad larga,
este es el hijo de Dios,
este es el rey de las altas
soberanas jerarquías,
el que remedió las almas,
el que los ha de juzgar
para ser galardonadas,
o para dallas las penas
que sus culpas les demandan;
este, el día del juicio,
con las insignias sagradas
de su divina pasión,
mostrará a todos su cara,
y ha de juzgar con rigor
a toda criatura humana.
Aquí dice el santo Job
que en la infernal morada
quiere estar mientras que juzga
aquella deidad sagrada.
A los tristes pecadores
por no ver su cara sagrada,
y desde allí para siempre
los condenados lanza
en los infiernos horribles
sin remedio de bonanza,
donde con aullidos tristes
arrancarán sus gargantas,
y con horrísonos gritos
atronarán sus moradas,
adonde fuego voraz
arderá, eterna su llama.
Eternidad, ¡ay amigos!
eterna es de Dios la paga
en los cielos soberanos,
adonde con mano larga
premiará Dios a los justos
con riquezas ensalzadas.
Allí la salud robusta
estará, y sapiencia tanta,
cuanta a tal poderío
conviene con tal compaña.
Finalmente, todo cuanto
la imaginación humana
pueda acá considerar,
allá se dará por paga,
y más que no el corazón
pudo pensar
ni ojos vieron jamás
grandezas tan soberanas.
Pero volviendo a los malos,
que en una caverna brava
de la hoguera infernal
estarán de mala gana,
allí serán las blasfemias,
y la hacienda mal ganada,
la ruin vida y las costumbres
malas y mal ordenadas;
allí quema para siempre,
aqueste tormento amarga,
envueltos en fuego obscuro,
y de Dios la gran palabra
no faltó ni faltará,
que aquel que el infierno traga
no tiene remedio alguno,
porque ya está secutada
su sentencia. Abrid los ojos,
y sean los de vuestras almas,
que hay eternidad eterna
y eternidad que no acaba,
para mientras Dios lo fuere,
que es para siempre sin falta,
y será en eternidades
en sus eternas moradas.
El cual por su gran pasión
os alumbre y dé su gracia,
y os gobierne con su mano
para ir a su gloria santa.
¡Oh qué gran predicador!
¡Oh qué gran santo!
En el alma
llevo impresas las razones.
Vámoslenos a arrimar,
que me quiero bautizar.
Yo también.
Y yo.
Sea loada
la pasión de Jesucristo
y su madre soberana.
Hermanos, hijos queridos,
ya que el Señor que nos ama
nos gobierne con su mano,
siguiendo aquesta ley santa,
Cristo vive, decid todos.
Cristo vive.
en vuestras almas
viva para siempre Cristo.
Y nos tenga en su compañía,
y para que seas nuestra guía,
y remedies nuestras almas.
Entranse todos tras el Santo y sale un sacerdote de Astaroth dos sacerdotes y un criado con un incensario, todos revestidos
Manda el rey nuestro señor
que un sacrificio se haga
a nuestro dios con amor,
Astaroth.
Él amaga
a nuestro rey con rigor.
Ah, pues todos instrumentos,
y las chirimías graves
que dispiertan con sus acentos,
y del gran templo sus naves
en muy ricos paramentos.
Y de oro y seda colgaréis,
y llevad olor excelso
de mirra y de rico incienso,
y todo lo más mandaréis
que se adorne, según pienso.
Ya están las reses al punto.
¿Cuántas son?
Trescientos toros,
y ya está el pueblo junto.
¿Si están ya juntos los coros?
Quién lo sabe.
Eso pregunto;
dejémoslo por agora,
y entremos, no nos aguarde
el rey.
No es tarde.
Con todo eso.
Pues vamos, si se hace tarde.
Entranse el sacerdote y el criado ambos y salen San Bartolomé con algunos cristianos y los 2 ciudadanos de Liconia
Pues, ¿por qué nos quieres dejar,
varón sagrado de Dios?
Déjoos por el mismo Dios,
por él me dejéis.
No lo hagáis, por Dios,
que nos dais grande pesar.
No puedo, hermanos,
dejar de hacer su mandato,
de mi Cristo, porque el trato
de sus dulces escogidos
no hace ser en nada ingrato.
Di, patrón Bartolomé,
a qué provincia o ciudad
tienes de ir.
Muy bien lo sé.
Pues dilo por caridad.
Dilo, y hazme esta merced.
Al reino voy de la India,
y la del Pigu esta es.
Con eso mi pecho lidia;
no vayas, pues que ves
que el demonio con envidia
quiere nos desampares.
No puedo dejar de ir,
ya por tierra, ya por mares,
porque me importa el vivir.
que lo manda Dios,
no repares
en cosa alguna, y al punto
si Dios lo manda, camina.
Yo de Jesús la doctrina
he predicar al mundo junto.
¡Oh, qué persona divina!
De rodillas.
Dame, pues, tu bendición.
De rodillas.
Y a todos la puedes dar.
Échales la bendición y abrázalos.
Dios Padre os la quiera echar,
a quien de todo el corazón
a todos he de abrazar.
El cielo, santo, ordene
cómo te podamos ver.
No sé si eso podrá ser,
Dios hará lo que conviene,
que él solo tiene el poder.
Éntranse todos, queda solo san Bartolomé y prosigue.
Inmenso y sacro Espíritu divino,
Tercero de los tres, que hijo y padre
por vuestra aspiración este camino
comienzo en vuestro amor, suplícoos cuadre,
por vos, excelso Cristo y vuestra madre,
tenga aqueste valor tan peregrino.
Mostrad de vuestro amor amor el oro fino,
aunque aqueste corazón de pesares ladre,
ya queda de Licaonia la más gente
convertida a vuestra diestra santa,
pues que sois de la vida clara fuente,
y a quien el querubín mil himnos canta,
librad dos gran señor de eterna muerte.
Pues vuestra voz sagrada al diablo espanta.
Con sandalia y bordón
alzo a caminar con brío,
y vos, fuerte corazón,
no temáis el señorío
de los jueces, ni prisión.
Entrase el santo, y salen tachado: al sacrificio el rey y otros al sacrificio el rey y algunos ciegos.
lloré limosna de este lado,
y de la pierna y cabeza
y piensa ya su bajeza
que su parte le han quitado
de la limosna.
Sualteza
perdone que le agravié.
Dale
No haga burla de ese modo
que de el su le guito do
le daré y le quebraré.
Dale
¡Por Dios, que me quebró un codo!
Lleva ese bordonazo.
Bordonero fementido.
¡Oh, lisiado mal nacido!
¡Oh, bellaco, burdionazo!
¡Paz!
¿Qué es esto?
Mal venido.
Tachado
Salen el rey y la reina y el príncipe y los caballeros que van al sacrificio
Ya está apercibido todo,
y los sacerdotes santos
están revestidos.
Tantos hay, que en cierto modo
me pesa de que haya tantos.
Y unos a otros se hacen
agravio por las ofrendas.
Esas son chicas contiendas
y mucho fruto nos hacen,
que de eso presto se enmiendan.
Bien puede ya orar, seor,
en par en el templo santo,
que ya el sacrificio empieza.
Pónenle un manto blanco, largo, con borlas
Pues vamos, ponedme el manto,
si la ira del Dios cesa
con aqueste gran servicio;
trescientos toros han muerto
para arder en el oficio
divino.
Aparte
Sí, es acierto.
Sí, al Dios se hace servicio.
Entranse todos y sale San Bartolomé solo
El rey y la ciudad toda
se recogen hoy al templo
a do Astaroch se acomoda,
pero yo, según contemplo,
es el demonio los enloda,
el cual los hace creer
que los sana y los enferma,
para que no echen de ver
gente durmiente y yerma
su maña y su proceder.
Quiero entrar a enmudecerle
y rodearle con cadenas
de fuego y en duras penas
poner al dañado, y verle
llorar las glorias ajenas
de emonio.
Entrase el santo, y salen... (tachado)
Dalle en el apretadero,
en que aqueste hombre cruel
da tormento a Luzbel
y miseria al cancerbero,
y un tento a mi letal.
Calle ya la vil corriente,
gata del esleteo en pena.
Calle ya la dura pena
para nuestra agria gente,
pues es hoy que nos horcena.
Aunque ladre el cancerbero,
no le echarán carne y miel
para que duerma el severo
ni temerán al Luzbel,
que el hombre es ya caballero,
que después que Dios murió
en la cruz por el pecado
quedó el hombre tan honrado
que ya su muerte murió,
porque Cristo la ha matado.
Y por eso él es pero,
y me atormenta la ti-
tón lo que en miralla muero,
que con verla, esa da luz,
me ciega con su lucero.
Y es báculo en quien arrima
el hombre de culpas lleno
su persona, y que le anima
para expeler el veneno,
y aunque se pule y lima
es bandera que Cristo pone,
es fuerza, pues, en la guerra,
mientras la tiene en la mano
y para esta gente perra,
y no es fuerza el soberano.
Y es árbol, que al que a su sombra
se arrima, la siesta pasa;
con cegarlo porque asombra
nuestra canalla y la abrasa,
de nuestra hoguera en sombra.
Y escuadra de tres esquinas
triángulo en que es más fuerte,
símbolo de las divinas
personas que dan muerte,
que son una sola y trinas.
Y es la fuente de tres caños
que mató de cinco mil
la sed de infinitos años,
por quien al infierno vil
le vienen singulares daños.
Dejo de alabarla más,
pues que nuestra muerte es;
las alabanzas que ves
son de rabia, espantemos,
que el hombre amparo es.
Deja este cuento, y atiende:
este apostolado, va,
o qué es lo que aquí pretende,
pesadumbre en lo que emprende.
Sale San Bartolomé.
Ya el sacrificio está hecho,
y su Astaroch no ha hablado.
El rey se sale turbado.
Ya viene el ministro del pecho,
en mi amorza que me ha enfadado.
¡Oh sierpe vil, fementida!
Desvíate de mi presencia.
¡Quién ha de tener paciencia!
Vase.
Al profundo infierno, perdida
gente y vil sin prudencia.
Salen el rey y la reina y el príncipe, y los 2 caballeros y prosigue San Bartolomé.
Quiero retirarme aquí,
mas de conocer quién soy.
¡Triste y cuitado de mí,
que cuando pienso que estoy
alcanzando, entierra di!
Pensé con el sacrificio
que Astaroch mi hija amada
sanaría, y no me agrada
ver que aquel beneficio
no haya servido de nada.
Porque a mí hablar no ha querido.
¿Qué es aquesto, cielo airado?
Decidme en qué os he ofendido.
Salen los dos sacerdotes y criado.
Todo el pueblo está espantado,
que tal no hubiera creído.
Volvamos con humildad
a suplicar de rodillas
que se digne su deidad
de decir las maravillas
que deba su majestad.
Corre esa cortina al punto,
ya que se sol soberano
se deslumbró.
El pueblo junto
te obedece, rey humano,
que eres de Astaroch trasunto.
Descúbrese con música una cortina y aparece el ídolo Astaroch, dorado, en un altar aderezado; allí se está grande el ídolo como un hombre.
De rodillas.
Astaroch, sagrado y soberano,
¿por qué razón me niegas este día
el favor que solía a aquesta mano
darme con tanto gozo y alegría?
La habla me has negado que solía
escucharla con gusto muy ufano.
Dime, ¿por qué te ruego tan en vano?
¿Por qué satisfacción darte podía?
Háblame, resarzo tan gran consuelo,
sana a mi hija amada, ten clemencia.
Baje tu gran favor de allá del cielo.
Mira, que se me acaba la paciencia.
No te hagas decir, pues me pones velo,
remedia aquesta mísera dolencia.
No habla palabra el dios.
Debe de estar ofendido.
Todo el pueblo lo ha pedido,
y, sin duda, que a los dos
nos tiene en notable olvido.
Habla, señor soberano,
da a los enfermos salud,
lleve esa divina mano
en gran silencio y quietud,
gesta.
El quejar es en vano.
Gran miseria, no se afee,
que ruego.
Solo él lo sabe.
Vaya alguna gente grave
a la ciudad de Café,
pues que es cerca y ya se acaba,
y de Berich sepa, sepa,
porque ya en nuestro dios
Astaroth se nos encrespa.
Aparte
Porque es demonio y no dios,
y aquesta ocasión se sepa.
Yo pienso partir al punto.
Yo también.
Quién dejará
la salud, que ya intentan, junto
que al momento lo dirá
siendo todo el pueblo junto.
Vamos todos.
Vamos.
Partid muy enhorabuena.
Vanse los dos sacerdotes y criado del sacerdote tachado
Yo quedaré dando pena
al perverso entre estos ramos.
Vamos, que la luna es llena,
y nuestra hija será
atormentada de nuevo.
Harta miseria tendrá.
Vamos, que ya el claro Febo
su luz escondiendo va.
Entranse todos
Fin de la primera jornada
Rúbrica
20
Tiene de representación 56 fojas
Jornada 2ª de la Comedia de San Bartolomé, príncipe de la India del Pigu y apóstol de Cristo.
Salen dos sacerdotes del ídolo Berith en la ciudad de Cafir.
Al ídolo Berith gozosos
ni Baal tan venerado
no fueron con tal fervor,
ni con tanto amor honrado
de su gente y gran pastor,
como Berith, y su fama,
que es dios muy aventajado,
y su fama se derrama
por todo el mundo, y honrado
es del reino que le ama.
Ni aquel a quien Salomón
rindió su persona real,
ni el famoso epénamon
que se pareció en el real,
ni un ídolo al malo Absalón.
Ni aquel famoso becerro,
que de joyas de oro y plata
se fabricó, y en un cerro
o monte la gente ingrata
le adoró, siendo gran hierro.
Ni Júpiter, ni Diana,
ni Apolo, ni Proserpina,
ni Venus de quien hermana
su amorosa disciplina,
ni la profética profana.
En los tiempos venideros
destruirá Roma el cascarrón,
y sus torcales y foleros,
y no habrá tal veneración
de reyes y caballeros
a el Berich famoso,
que es elevado, Dios Marte.
Sí, pero el pueblo invidioso
de Polemio se reparte
en partes muy cauteloso,
y dicen que su Astaroch
es Dios famoso y de veras
y que es niño y sus quimeras
es la torre de Nembrot
y todo es fanfarrias fieras,
y que mienten las escrituras
y que en los futuros casos
no acierta, y que milagrosos
son los de el suyo y más puros
que en todo son prodigiosos.
No digas tal, calla el labio,
que me afrento pues no hay tal,
que le hace notable agravio
por vida de Belial
que el verdadero sabio,
Berich sabio y leal.
Dicen dentro con rumor
Pero escucha, qué rumor
de gentes es el que suena.
Dentro do[s]
Yo llegaré con amor.
Entran dos del sacerdocio de Astaroth, el de Astaroth
Yo vengo con pena
por la infanta y el dolor.
Gente, ¿qué es lo que hay aquí?
Venís tan de tropel
que nos desalmáis fiel
Dios que es Berich.
Llegad pues y lo veréis,
benevolo y procrüel.
Aunque os dé mala gana
os lo hemos de dejar ver.
Por vuestra locura vana
acabemos de saber
la causa.
De buena gana.
Sabe que nos han contado
sin duda alguna mentira
que decís con grande ira
que es vuestro Dios más honrado
que el nuestro.
Tira, tira,
esotro si tal afuera,
que nos quieren, celos ver,
manda, nos le dejen ver,
pues que queréis
la sincera
verdad habéis de saber,
sabed que Astaroch famoso
ha enmudecido de suerte
que sin duda es hoy su muerte
y otro Dios más poderoso
le hace temer, aunque es fuerte.
Un gran sacrificio el rey
le hizo porque a su hija
sanase, y en nuestra ley
ceremonia prolija
juntando en todo su grey,
y palabra no ha hablado,
y esto el rey y el reino todo
con grande pesadumbre ha dado,
y él y ellos nos mandan que en todo
a Berich sea preguntado
que por qué causa y razón
nuestro Astaroch no ha hablado.
ya va en nuestra pretensión,
que el pueblo está alborotado
y con muy mucha pasión.
Pues si eso es ansí, sea de bien,
lo grave de la ciudad
tiene de venirlo a ver,
y Berich la calidad
de nuestro dios y saber.
Toca apriesa esas campanas.
Ya voy. Vase.
Sea en buen vuelo,
agora verán si son vanas
sus hazañas.
Son del cielo.
Grandioso rey, no profanas;
entremos, pues que vendrán
todos ya a ver qué ha habido,
y de esto se holgarán,
porque en todo es preferido
más que
Éntranse todos y salen dos ciudadanos y los que pudieren y algunas mujeres.
Al fin que quieren saber
los sacerdotes sagrados
de Astaroth su gran poder,
porque agora sean botados
sus hechos.
Hoy sea de ver,
la ciudad toda se mueve.
Ya salen los sacerdotes.
Infinita gente llueve,
y los enfermos con botes
vienen, y toda la plebe.
Salgan todos los que pudieren y algunas sacerdotes y plebe y los demás que pudieren y algunas mujeres.
Toquen graves instrumentos,
y el dios Berich se descubra
al momento, y no se encubra,
porque Astaroth los portentos
admirado él los descubra.
Tocan instrumentos y descúbrese el ídolo Berich, el cual será un hombre con su máscara dorada en su altar vestido como mejor parezca de rodillas todos.
Famoso dios de nuestra alegre siesta,
Berich insigne a pena monedino,
¿quién te nota tu valor tan peregrino?
¿quién hace al Astaroth tan cruda cuesta,
hecho su grandeza del el pescuezo inclino?
Al silencio la puerta, y de camino
nos descubre el secreto ya no fino
que en esta oculta enigma hoy se encierra,
abre esa caja odi, vino en amor
de aqueste pecho excelso y gran punto
¿quién es del Astaroth tan gran contrario?
o de a dónde le viene este mal junto,
que aun en peores es el tiempo vario,
diga a esa majestad lo que pregunto.
Sacerdotes famosos, venerable,
vuestra justa demanda ya he oído
y quiero que seáis hoy favorables
y asistiros yo a otras peticiones,
lo que decir me pesa, aunque os espante,
escuchad, y lo sabréis de mis razones.
Todo el dios Astaroth está oprimido
con cadenas de fuego y en miseria
por un varón famoso esclavo asido,
y está tan agravado y tan medroso,
que resollar no osa, de ofendido,
tal le tiene el temor tan riguroso,
después que entró en aquel templo santo
este apóstol del Mesías,
que con su vista al mundo causa espanto,
no ha hablado palabra, ni siseve,
porque viene a destruir los dioses santos
y al dolor del reino en tiempo breve.
¿Quién es este tan poderoso
que con los dioses tanto poder tiene?
Es un hombre aselente y milagroso,
amigo leal y fiel, con sagrado
Dios todopoderoso de los cielos,
y tiene a los diablos ya declarados.
¿Y qué señales tiene este admirable?
Este famoso esclarescido,
para conocer a hombre tan amable.
Sus cabellos son negros y olorosos,
crespos y limpios, y la barba larga.
En peca nada y los ojos muy hermosos,
negros y grandes, y la cara blanca,
las narices y boca le y derecha,
y tiene condición humana y profana.
Es de mediana estatura y muy derecha.
Viste un tabardo blanco y puro
con una guarnición preciosa hecha.
Hediama diez mil piedras preciosas
resplandescientes: zafiros, topacios,
como por bordaduras muy costosas.
Por la fimbria del manto referido
están insertas peregrinamente
las piedras de este santo esclarescido.
La ropa interior de más adentro
es de púrpura fina, colorada,
que de su hermosura es mismo centro.
veinte y seis años justos y cabales
que no muda es ropa, do ni le rompe,
ni sandalia que las calza quitárselas.
De mil enfermedades no entendidas
y de sudores prodigioso ya es sano,
y a algunos muertos ha dado vidas.
A las rodillas en tierra do él es al día
cien veces, y otras tantas en la noche,
hace oración con mucha pía.
Su voz es grande, sonorosa y clara,
como de una trompeta despedida,
y la virtud en él jamás fue avara.
Siempre de ángeles anda rodeado
que no le dejan cansar a su persona,
que el rostro trae alegre y mesurado.
Sabe las lenguas todas deste mundo,
y sabe lo futuro y lo presente,
que en este pesadumbre me confundo.
Y esto mismo que os hablo, también sabe.
Si quiere que no le veáis, será sin duda,
tal es su gran valor, potente y grave.
Si acaso le halláis, os pido a todos
que le roguéis no venga aqueste templo
a darme pena por espantos modos,
y a hacer otro tanto de mí mismo
como de Astaroch, mi compañero,
que ya me considero en el abismo.
¡Oh rey famoso y poderoso,
que es monarca deste mundo!
¡Oh qué valor tan grande y poderoso!
A él va a buscarle, pues que en nuestro templo
es más valeroso y consagrado.
Y así maravillas veo y a un tiempo
vamos todos al punto deseado.
Como perdido que desea encontrarlo,
y con grande cuidado sea buscado.
Tocan chirimías (ábrese el ídolo y vanse todos y sale el Rey Polemio solo con sobre ropa, en su casa).
¡Oh, cielos soberanos!
¡Qué rigor tan importuno
es este que de su mano
me viene! ¡Oh, dios alguno,
favorece a un rey humano,
que es de mi afligida hija
en tanto afán y dolor,
y yo que soy el señor
a quien enfermedad prolija
no remedia mi valor,
ni basta ningún favor
en mi persona real
de devoción y leal!
Que pienso que Belial
es quien causa mi dolor.
Astaroch es mi señor
y no me remedia el daño,
antes se me muestra extraño
y con notable rigor,
por do me anuncia un mal año.
Entra un paje.
Un sacerdote está aquí
que licencia para hablar
le pide.
Déjale entrar,
que aquí me hallará a mí,
a ver qué quiere contar.
Entra el sacerdote.
Grande en fin es el pesar
que pienso que hemos hallado,
el remedio ya alcanzado
aunque sea de mal buscar.
Pues ¿cómo no has demandado
albricias?
Y no es contado,
a tu real persona invicta,
la preciosa margarita
que en su gran tierra o reinado
que es más que en oro acendrado
donde hay virtud infinita.
¿Qué riqueza resucita
mi vida y sale de muerte?
Sabrás, sabio rey y fuerte,
cuya alma el santo invita,
que nos viene ya por suerte...
¡Gata, hija de sangre!
Fuego al cielo, y él a tierra,
Berith le guisó un tártaro,
sintiendo su en vez de muerte.
Entra la Reina, y el príncipe, y el caballero primero y segundo, y dice la reina.
¿Qué es esto, rey y señor?
Todo el mundo alborotado
veo, traéis el no sé temor.
Notables nuevas me han dado.
Yo las tengo por favor.
¿Quién es este gran varón?
Él es, su majestad, él ha ido.
Gran santo, y hombre escogido,
hombre de mucha razón,
de las horas ha sabido.
¿Lo he visto?
Señora,
Berith questá sin milagros,
desde que su voz ignora
y como tal vez es magro,
que su dios sabe en la hora.
En los dioses ha de hacer
que tiembla el mundo de oílo,
y tienen bien qué temer
y no puede acá decillo
esta noche con su poder.
Está en cadenas de fuego
preso y mudo, que no osa
resollar ni decir cosa.
Busquenme ese varón luego,
que mi corazón reposa,
y entre morada en probar punto
me acabará de contar,
de aqueste profundo mar,
que pienso que viene junto
mi temor y mi pesar.
Vanse todos, y entran 2 caballeros.
Entran dos caballeros, y un gente de mor.
La gente de un rey ha de ser el cimiento,
él es mensagrado,
al que Berith ha contado,
aquel apóstol de Cristo,
que el mundo tiene espantado.
El rey manda que al momento
se busque con mucho amor,
y en su real aposento
se aposente su valor,
porque es sabedor, sin punto,
a Berith oímos todos
contar de sus maravillas
y sus grandezas ynclitas
y por mui diversos modos
A doblar las rodillas
Tachado: Mas no le abemos topado
pues al apurar tal punto
que un gran premio a mandado ay señalado
al que lo traye al hallarlo
el resto punto
reparta. yo yre señalar
y caminemos a buscar
a este santo varon
que despues del galardon
el nos tiene de sanar
vamos con grande atencion
van se todos y sale .s. B.me solo
Mendigos no me allareys
en tres dias porque quiero
que en estos me dejéis
y que me busqueys primero
para que mas lastimeys.
y entre vosotros estoi
y no me bereys jamas
el buscarme es por de mas
yo en otra presencia estoi
y veo como me buscais
vase el sto y salen el rey y la reina y el príncipe y los dos caballeros
Que os parece señora
lo que cuenta todo el mundo
del saber tan profundo
del ome en quien mora
tanto balor
que es un segundo
apolo no le engrandece
al gran belfogor excede
todo cuanto quiere puede
el usa de su ciencia
sin que aya quien le ygualle
y deseo notablemente
ver tan excelso varon
que le e cobrado aficion
dicen me que es tan prudente
que es la mysma discrecion
en berdad que quenta cosas
de aquel santo baron sagrado
pasma el genio alborotado
son barias y prodigiosas
y yo soi su aficionado
tres dias a que le buscan
y no se halla rastro del
y los yngenios se ofuscan
venciendo al mysmo luzbel
y los dioses se achamuscan
de ynbidia y rabia
en cadenas
de fuego el gran astaroth
tiene innotables penas
mas confuso que membroth
y que el gran sabio de atenas
y prometo que causa espanto
y a un a dios y señor
que da este poder temor
quien no pasma es mas que encanto
considerar tal balor
Rei
pues pensar que es algún dios
de mayor saber y ciencia
es error
vuestra excelencia
lo mire bien gran señor
Astaroth
aparte
está en pendencia
y no debe de ser tan bravo
el león como le pintan
ni a quien el cabello encintan
es de la hermosura cabo
pues con afeite es entintar
su rostro porque parezca
mejor de lo que él es
que el artificio es en él
que de afuera y no cerca
parece y es al revés
el oro puro se prueba
con el toque y es de arabia
que el santo dio la gracia
y a defenderse no atreva
y que acaba de su labia
a otro dios más poderoso
debe de haber que no es mío
claro está y más prodigioso
de mayor valor y brío
pues tiene al mío temeroso
porque si él el mayor fuera
no temiera a otro ninguno
esto es cierto y no es quimera
o falsa palabra y juro
que su deidad se desespera
señor en qué estáis pensando
como estáis tan divertido
este es el mejor sentido
confuso estoy confuso ando
siendo un monstruo que no he sido
a Berith digo que no fuese
ese sagrado varón
a darle pena y pasión
pues irá aunque le pese
si parece ser facción
pero quiero reportarme
no lo entienda el reino acaso
y se rebele el caso
no quiera en todo matarme
y sea mi siniestro caso
la profecía pasada
me anuncia con triste agüero
quiero me mirar primero
que antes de sacar la espada
déjeme advertir en su acero
en qué piensa mi señor
mil cosas en mi memoria
revuelvo
pues por mi amor
nos salgamos Alitona
por bajo del mirador
a la puerta de palacio
a tomar el fresco viento
vamos que mi pensamiento
me promete largo espacio
pensando en este portento
vanse los dos y salen los dos sacerdotes criado añadido y Astaroth y los dos caballeros texto tachado todos con un endemoniado dando voces y sale San Bartolomé detrás
tenedle más fuertemente
que el demonio le atormenta
a nuestros dioses afrenta
déxame cobarde gente
¿Quién os pide tanta cuenta,
y vaya a estar ocho a Berich?
Que le sane,
Mi Jesucristo del cielo
ha de sanar.
Aparte.
¡Oh, malich!
Déjame ya en este suelo.
No me conoce ninguno,
y al tiempo de comenzar
a predicar y mostrar
de Dios cómo es trino y uno,
y su ley santa afirmar.
Vanse todos y sale el Rey, la Reina, el Príncipe y los dos caballeros prisioneros.
Esta es la puerta mayor
de palacio.
Capacidad,
juez, y que con lealtad
para un gran valor,
y vuestro brazo invencible.
Suena dentro grande ruido. Ténganle.
¿Qué rumor es el que suena?
Hacia el templo es, señor.
Sabedlo vos por mi amor.
Ya voy.
Y vase.
Yo quedo con pena;
muy mayor es el rumor.
Torna a asomarse y sale el caballero.
Ya viene toda la gente,
a un endemoniado,
a Bartolomé han honrado,
y por tan raro y patente,
aquel varón consagrado.
Entra toda la tropa, criado, el endemoniado, que son los dos sacerdotes, vez endemoniado y los caballeros , y San Bartolomé desde el caballero 2.
29
Ponédmele en ese suelo.
Apóstol de Dios sagrado,
vive consagrado,
la oración que ahora al cielo
me enciende y me da cuidado.
Y enmudece luego al punto,
espíritu vil, dañado,
y sal del que se ha cuitado,
porque de Dios es más justo,
sal, espíritu malvado.
Santíguase, y disparan dentro un arcabuz, y cae el demonio del hombre.
Ya salió.
Gracias al cielo,
que me dejó aquella arpía,
que con ciega envidia mía,
tenía atado en este suelo.
De rodillas.
Aparte.
Yo os miro con alegría.
Todo es una admiración,
y toda su compañía
quieren con grande pasión.
Mil veces seáis bienvenido,
Bartolomé valeroso,
que en todo sois prodigioso,
en las obras y el vestido,
y uno y otro es milagroso.
Y Berich dijo maravillas
de vuestro valor sagrado.
Todo es del crucificado,
del que con pro tantas sillas,
del que al mundo ha rescatado.
De Jesús, verbo divino,
el hijo de Dios consagrado.
sea aqueste sagrado camino
que pasa ya a su Reinado
es lucero peregrino
Como benis baron santo
para ser cirujano del
cielo y con sosiego
y a ti te lo digo pues
con espanto
de ber tanta fortalesa
Como nabe tan famosa
con el ayre
Con grande gusto
siendo hombre tan baleroso
quereis me quitar un gusto
que tengo tan inbidioso
pedi me y yo pedire
a mi dios y el me dara
y luego os remediara
ese mal remediara
que en el cruel tormento yaze
pues baron escojido
firme jeneroso
una hija el cautibo
demonio en quien se a metido
me tiene triste y penoso
y atormentala de suerte
que yo me peno y lloro
y que su grande balor
la libre de aquesa muerte
sera del Reyno señor
mandala traer aqui
Ban los caballeros por la infanta
bayan por ella al momento
o gran bien y gran tamaño
ya suenan su triste acento
entran con ella
entran con la infanta con cadenas los caballeros
ya esta aqui la infanta
en tu presencia Real
llegase a ella el santo
echala la bendicion
suenan alcabuzes dentro y sale el demonio
presto dejara su mal
y presto esta bella planta
sera planta celestial
y en el nonbre del señor
padre y hijo consagrado
y del espiritu amado
de los dos pues es ygual amor
sal de ese cuerpo malbado
y quitadle ya las cadenas
y quien es el que a de osar
quitarselas en su penar
mui bien os podeis llegar
que ya salio de sus penas
el penado
ya yo no oso tardar
con cadenas y en tormento
dejando pues de oy mas
mas de los que el en su centro
estaba con llamas
deja a la infanta y ella se ba al santo
atado benga el cruel
de la llaga ya esta sana
de rodillas
o sagrado baron fiel
de onde tanto bien nos mana
baleroso natanael
el cielo santo a traydo
un balor sin segundo
a este cielo o sol crecido
para remedio del mundo
que estaba sin bos perdido
o biose milagro mayor
o grande caso soberano
o grande y sabio balor
y que grandezas tan raras
o sagrado y sacro honor
algun famoso profeta
es este que aquí tenemos.
¡Oh, qué aspeto tan perfeto
el de aqueste hombre que vemos!
Es un ídolo impreso.
Por cierto, gran maravilla.
¡Oh, soberano valor!
Todo el mundo se le humilla.
Y todos buscan su honor.
Abrázanla sus padres.
Porque es su vida sencilla.
¡Hija de mi corazón!
Hija de mis ojos bella.
Y el hermano.
¡Oh, mi hermana y clara estrella!
¡Oh, mi señor, con razón
lloro hoy mi triste estrella,
y hoy soy sana! Aqueste santo,
o dios, profeta o lo que es,
me amparó, y por mí hizo tanto
que la grandeza que ves
vale más que el mundo y tanto.
¿Con qué habemos de pagar
tanto bien como habéis hecho?
Honra, hija, y provecho
en nuestro reino y lugar.
Yo dejaré satisfecho
al famoso Natanael.
Entremos en el palacio
y aposenta muy despacio
en otro a este varón fiel,
bien me entendéis vos, Cleopacio.
A los caballeros primero.
Vanse todos y sale el Rey Astriages, hermano del Rey Polemio, en su tierra, y dos caballeros con él, primero y segundo.
Mucho tiempo ha que mi famoso hermano
Polemio, rey del sur de la India,
no me ha escrito cartas de su mano.
Invictísimo Astriages famoso,
no habrá sido la culpa de tu hermano.
Antes como se ve ya vitorioso
Posible podía ser, señor invicto,
que Polemio tu hermano en tal no piense
y siempre puso en ti amor infinito.
Y dícenme que en su reino anda un profeta
que a los dioses le tiene amedrentados,
y que es persona en todo muy perfeta.
Todo el mundo está ya alborotado
y cada día se suenan grandes cosas.
Y yo, sin verle, estoy aficionado,
y por las nuevas que hoy me dicen
luego le han de ir a traerle,
que nada de sus hechos contradicen.
Venid, dadme recado luego, al punto.
Texto tachado con un aspa:
par dios que no sereys
sera unq le aspeje
no comencemos ya
dejadlo digo
pues tengo de ser aunque se pese
mira que te dare del bordon
y yo el galo
nadie se ponga en mi fuera, fuera
paz
paz
muera
muera el baladron malo
Fin del texto tachado
Sale .S. Bartolome solo
Línea tachada ilegible
en esta famosa casa
mando el rei aposentarme
y el mysmo ynbio a buscarme
y con tesoros sin tasa
que en eso piensa pagarme
yo no e de acer tal
que a Cristo desnudo sigo
que es mui mayor mi caudal
en este intento prosigo
apesar de belial
abre de dejarme ber
mas no lo piense aceptar
al rei lo pueden tornar
que yo no lo e menester
ya comiencan a llegar
Al margen: para escusar esta aparencia tan grande se podra abrir el uestuario y finjira el caballero primero q biene por alli la recamara porq gentes y el cansancio se escusen trayendo con facilidad el dicho caballero saldra a pie por el uestuario y no por la calle
sale el caballero primero a caballo delante por la calle y cabestrando enpos Una recamara de acemilas con sus reposteros cargadas de arcas y simios y alcancias y todo en saltaran tensos pechos y un hombre
yo el me e escondido
adonde ha estado encerrado
que no le abemos hallado
en toda la ciudad
yo escondido
nunca en mi bida lo estado
pues como no te emos bisto
y la ciudad seas mirado
toda a casa
es que a Cristo
siruiendo an gran zelo
el mayor bien gristo
agora si no quisiera
yo que me viera ninguno
ten por cierto que lo aziera
que me quieres
oportuno
mas del tiempo un poco espera
Sabras que el gran Rei polemio
te ynbia esta gran cantidad
de camellos al por presente
cargados de una beldad
de oro y plata de su gremio
y de piedras resplandecientes
y joyas de gran balor
bienen cargados. señor
mira que son refulxentes
y de notable primor
recibe aquestas riquezas
y aquestos grandes tesoros
que son justos de finezas
y pues quitaste los lloros
de los rejes, ten proezas
dile a tu rei que yo estimo
en mucho el ofrecimiento
y merced más que me animo
y ando más contento
porque riqueza no estimo
dile que yo el deseo
por Cristo mi redentor
que es en quien tengo mi fe
y el que es el verdadero autor
a quien yo me dediqué
y dile que el que le sirve
es rey verdadero y sabio
y que de humildes se sirve
y que el más discreto sabio
sin humildad no le sirve
mis tesoros repartí
a pobres por solo Cristo
con esto al mundo vencí
y al demonio a quien conquisto
que agora tiembla de mí
esto dirás de mi parte
a tu rey partiendo camina
mira que es de todo onza mina
y que tiene de pesarte
dejar riqueza tan fina
no tienes que te cansar
que no lo he de recibir
pues bien nos podemos yr
alto volvedlo a llevar
aunque el rey lo ha de sentir
dile al rey que yo muy presto
me veré con su grandeza
y con su grave supuesto
y que sabrá ya su alteza
por qué razón hice aquesto
los dioses queden contigo
solo un dios queda
y no hay otro dios que pueda
y vuestra será el castigo
de que mi dios en mí queda
entranse el caballero con la recámara por la calle prosigue el santo solo
o excelsos soberano rey eterno
gracias te doy señor por tu clemencia
convierte aquesta gente a penitencia
y líbralos señor del falso infierno
y en la labor los tiene ya a taberno
muestra señor aquí tu gran potencia
pues a tu gran valor no hay resistencia
arruina a este dragón el duro cuerno
quebrando sus cabezas todas siete
confunde a la tercera parte junta
que cede a la inefable llana mete
destruye su soberbia de una punta
que el cielo a ti la gloria te promete
así como tu madre aquí se apunta
y a el ora de recoger
que elio ríspido volteando
al mundo va vuelta dando
y comienza a anochecer
el día y sol eclipsando
entrase San Bartolomé y salen los 2 caballeros deso[?]
que no quiso recibir
el rey estos tesoros
él no los quiso admitir
no usa de muy decoros
no sé qué os pueda decir
grande amor
le tomó el rey
pues con voluntad y amor
le vio tanto valor
y siendo de extraña ley
13 / 33
Le hace tanto favor,
dice severa, cruel,
y dará satisfacción
al rey, que con afición
le mira, y él como fiel
le ama de corazón.
Por cierto que este hombre tiene
tanto valor y nobleza,
discreción y fortaleza,
que a todo el mundo detiene,
lespanta su gran pureza.
él es un segundo Luzber
con la cara llana y perfecta.
Berich habló maravillas,
y que sin falta ninguna
hoy se dobla su fortuna
de los dioses, pues sus sillas
las quiebra sin quedar una.
Todos duermen, ya es muy tarde,
que casi es ya medianoche.
Pues vámonos, si es tan noche.
Pues si es tan noche y tan tarde.
Vámonos en vuestro coche.
Vanse todos y sale el Rey Polimio con sobre ropa y desnudo, solo.
Aparece San Bartolomé.
Yo no puedo sosegar
ni dormir, que estoy pensando
en cómo me he de salvar,
y esto que anda predicando
el varón singular.
Él sin duda mi señor
otro dios más poderoso
que Astaroc, y más brioso,
es él de este, y el remedio
de aquese bien tan dichoso.
Pues que no hay duda ninguna,
más claro está que la palma,
que aqueste es el bien del alma,
pues que tan santa fortuna
pone a Astaroc en tal calma.
Y si fuera dios verdadero,
Astaroch no temiera
al profeta, ni se rindiera
deste santo caballero
un cornado, aunque le viera.
Mas témele tan medroso,
alebronado y encoxido,
que muestra ser rendido
de miedo del generoso
Bartolomé esclarecido.
Y el dios Berich también,
no sé yo qué tememos,
con mil caricias y estremos,
no vaya a dalle vaivén,
por donde muy claro vemos
qué puede más que los dioses
aquest hombre soberano,
pues tiemblan hoy de su mano,
y sus engaños atroces
al pueblo engañan en vano.
Y sin duda es, este el que en sueño
vide, y aquella sola
la niña prodigiosa
me pronosticó, y mi dueño,
que es su persona grandiosa.
Pero, ¿qué es lo que miro?
¡Aquel gran San Bartolomé!
el mismo soi
esa fe
a fe que soi y suspiro
por infundiros la fe
pues dime por donde entraste
que están cerradas las puertas
a dios siempre están abiertas
y el que le sirbe es engaste
de sus grandezas cubiertas
y quien al gran dios berdadero
sirbe con fiel corazón
no hay para el contradicion
todo es llano y sincero
y franco sin anbicion
no hay cerradura ninguna
para el que a mi dios sagrado
sirbe que el sol y la luna
lo obedece y sumandado
hacen y el cielo es su cuna
y estos dioses que adorays
son demonios del infierno
que el sagrado dios eterno
los condena y jamas
saldran de tormento eterno
enbiasteme riquezas
en pago deste beneficio
que te hice este es mi oficio
y no estimo estas grandezas
que mas riquezas codicio
Golosos aquestos bienes
para los ciegos mortales
que los bienes celestiales
no estimaran cuanto tienes
en nada antes son males
y tambien fuera poderoso
ofrecer mi gran tesoro
para quel excelso coro
y por ser tan peligroso
como me beys yo le adoro
porque te beo tan ciego
ya tu fe no todo llego
que soys del diablo un portento
pues que te pena su fuego
si no aduiertes su juego
que enseñarme quien eras judio
que quizá lo será mío
aparte
yo en su grandeza confio
que le abeis de serbir vos
del reyno todo con brio
escucha me pues y adbierte
y sabras sus marabillas
sientanse
sentemonos en dos sillas
y cuenta
aparte
dios te conbierte
oye verdades sencillas
cuando aquel dios soberano
dios sagrado trino y uno
crio con su mano excelsa
la maquina deste mundo
y Crio al honbre a su grande
semejante y le antepuso
a las demas criaturas
solo porque a dios le plugo
diole el ymperio y corona
para mandarlas y el puso
a cada una su nonbre
con ciencia infusa que tuvo
y el rebelde a su señor
comiendo del bedado fruto
Le puso en el paraíso,
obedecido de brutos.
Púsole en gran majestad,
y por compañera al punto
le dio una hermosa mujer
que al mundo hincho de luto.
Y díjoles: "De todas cosas
os hago señores punto.
Tened y advertid que os mando
que no comáis de aquel fruto
del árbol que veis delante".
Este preceto les puso,
para que echasen de ver
que era Dios. Y ellos, confusos,
comenzaron a temer
y guardar aquel discurso.
Pero Satán, envidioso,
con un engañoso insulto,
quiso, en desgracia de Dios,
ponerlos ya a ambos juntos.
Comenzóles a tañer,
y cantar tan a su gusto
que les abrió las orejas
para su mal, no lo dudo,
diciéndoles, compañeros:
"Oídme, que os habla un mudo.
Si queréis ser como Dios,
quebrantad el estatuto,
y si coméis de esa fruta,
sabréis tanto como él supo".
Luego incitó a la mujer
primero, y ella, con gusto,
dio a su marido de ello,
y, dando fin, ellos al punto,
y deseosos de saber,
comieron, y así difuntos
en la gracia del Señor
fueron, y los tristes, desnudos
del paraíso, al momento
los echó Dios. Y con luto,
de trabajos y miserias
vivieron ya como impuros.
Heredamos desde allí
el pecado todos juntos,
y Dios por él nos echó
las puertas del cielo puro.
Y, moribundo aquel gran Señor
al hombre en asedio duro,
ordenó su libertad,
que quiso y, queriendo, pudo.
Vistiose luego de carne
y vino a librar al mundo,
y a pagar aquel pecado
que a todos en mengua puso.
Y pues, ¿no pudiera pagar
esa deuda otro hombre alguno,
sino que el mismo Dios
vino a hacerlo ten ayí?
Mas, en ese punto,
advierte que un infinito
quedó ofendido. Y hombre alguno
ni serafín no bastaba
a pagar ese daño crudo,
y así vino un infinito
que fue el Sagrado y Justo.
A pasar muerte y pasion
por el honbre su maestro manso
fue bendido de un criado
de un traydor bendedor suyo
que le bendio a los judios
por que era logrero ynjusto
los hebreos malbados
que fueron verdugos suyos
tan yngratos como crueles
tan perbersos como sucios
despues de dies mil afrentas
despues de diez mil calunias
de baldones ynjusticias
de testimonios perxuros
le crucificaron todos
con mil pregones absurdos
y jesucristo glorioso
al tercero dia triunfoso
quedo aquel pueblo traydor
y el gran sacerdote sumo
se fue al cielo . adonde esta
con el padre al diestro suyo
y el inmenso paracleto
envía santos influjos
al lado siniestro esta
benerado de los justos
por fin hebreos le dieron
cruel la muerte: ocaso obscuro
bil nacion
y la mas bil
que se halla en todo el mundo
17
37
que fuise tu su criado
de ese dios
y lo soi suyo
y su apostol berdadero
y su gran honra procuro
sacerdote me ordeno
con todo el colegio xunto
y yo deje mis riquezas
por serbirle en este estudio
hijo de dios dices que es
si señor
pues como pudo
tener hijo el mysmo dios
si es yncorporeo
alto as andado
y digo que dios lo puede
todo y de aquello no dudo
que quien de nada crio.
cielo y tierra en profundo
es poderoso y fiel
infinitamente sumo
y asi es. su grande saber
infinito y absoluto
aparte
y ese hijo tiene madre
alla en el cielo que yncluyo
que para ser hombre y dios
a de aber madre. y ser suyo
a de ser madre mujer
y no diosa. o que confuso
estoi, responde me luego
que te aguardo como mudo
madre tiene y es más pura
que todos los santos juntos
que las grandes jerarquías
y los cristales más puros
dentro en su gremio la encierran
y fue virgen cuyo escudo
nos defiende del infierno
y el suculento báculo
y fue virgen esa santa
sí lo es
a que lo dudo
cómo le pudo parir
sin romperse de ello apuro
milagrosamente fue
y fue milagro profundo
y en este y en los demás
del trino colegio puro
el mejor creerlo cierto
que escudriñarlo y lo juro
porque en esto se merece
y dios se agrada no apuro
muchas cosas que pudiera
en amaneciendo al punto
verás a tu falso dios
miserable atado y mudo
confesar cómo es demonio
y cómo en lugar oscuro
de tinieblas en cadenas
está por mi puesto y inmundo
y el mismo dirá quién es
pues si es ansí yo te juro
de adorar a tu gran dios
zona y mil veces lo juro
mañana en el sacrificio
lo veremos y por puntos
aguardaré que amanezca
y los pontífices juntos
han de ver su gran retor
con el mío
príncipe justo
te considero señor
lleguémonos
al trino y uno
vanse
aquí da fin la 2a jornada
38
Jornada 3 de la comedia de San Bartolomé, príncipe de la India del Pigu y apóstol de Jesucristo. 39 1
Salen San Bartolomé y el Rey Polemio y la Reina su mujer, el príncipe y los caballeros prisioneros, que son los que salieron en la primera jornada acompañando al rey ; y San Bartolomé delante de todos, tocan música y dice San Bartolomé.
Ahora gran Rey, ¿estás satisfecho
de lo que he dicho y tratado?
Ahora de veras, si Jesucristo
tu maestro, y señor es verdadero
dios, infinito de poder insigne,
por lo que me has dicho, salé cierto.
Mil veces de Astaroch reniego al punto,
y adoro a Jesucristo, tu maestro,
por verdadero Dios del cielo y resto.
Y yo haré lo mismo luego al punto.
Sale Príncipe.
¿Pues quién había de ser tan detestable
que luego al punto, a un Dios tan soberano
no adorase y rindiese su persona?
Pues un mar de portentos hoy le abona,
Sale Infanta.
Cosa verisímil y evidente
es lo que el varón sagrado nos predica.
Pues ahora ¿qué queréis, luego al punto
se haga el sacrificio que aguardamos,
que quiero probar esta experiencia?
salen el sac y el cria
tira la cortina y parece el ídolo astaroch en un altar bien aderezado
tira desa cortina y sin tardanza
a nro dios excelso que perfume
compostas odoriferas de arabia
preben los incensarios que ya tira
la cortina preciosa que parece ser lleno ro
que abre un soberano y gran tesoro
deteneos sacerdotes que el incienso
mismos olores desa arabia
a un dios mui mayor que es supremo
se tiene de ofrecer en olocausto
déjame ablar con astaroch primero
que quiero enojar su Juez cruel y sebero
hable bartolome lo que quisiere
pues nro dios astaroch queda enojado
y nos dara muy fiera
que si se enoja no ay quien le mitigue
bestia infernal mal bado cauteloso
padre de obscuridad y de mentiras
en el nonbre del sacro padre eterno
y del hijo sagrado que es segundo
y del inmenso espiritu divino
que todas tres personas son dios solo
te mando que en presencia destos reyes y sacerdotes
y de todos juntos
que es esta gran ciudad ya congregada
que digas luego al punto aqui quien eres
y quien es el Señor de rigor y quieto
a quien se deve onor y reverencia
habla bestia veraz y mas no tardes
Aunque con rabia y furia en vivas llamas arda
cesad perfidos los que se adora uan
yo fuerza es que lo diga aunque no benga
peor castigo que ami Garganta ciego
un dios me a natado con cadenas
de fuego sulfurino penetrante
que mi infierno adentro yo padezco
este Señor que esta presente
digo a los angeles de Xesuxpo
que me atasen con llamas y es la carcel
de fuego fulminado o rabia fiera
y este hijo de dios es poderoso
Señor de tierra y cielo y el abismo
aquel que los Judios crucificaron
pensando de matarle y el la muerte
mato con su pasion fuerte y santa
y paciencia príncipe y caudillo
porque al mando della parca fiera
preso este Xesus hijo sagrado
de maria Reina de los cielos
es berdadero dios sagrado y puro
aunque aqui mi balor de Rabia apuro
Que reparos deste gran monarca
Oy infame engañador y Mentiroso
echad ya al punto aquesa estatua
que caiga en tierra
echadlas luego luego
todos accion de Romper a la estatua y no la pueden deribar
caiga al punto
derribaldo
efeto y que fuerza esta
tira tira
tira federico no te canses tira
más fuerte, hasta que el gran peñón de martes,
no cayera yacido.
Dos mesas de Fineo y sus arpías
no estuvieron tan fuertes en sus golpes
ni el mantenedor infiel de Hidaspes.
Deteneos, hijos, deteneos un poco,
que quiero, sin trabajo y menos fuerza,
dar cuerpo a ver que caiga aquesta estatua.
En nombre de mi Dios, puro y sagrado,
te mando, guía impía, que al momento
caigas en tierra hecha mil pedazos,
con los demás estatuas deste templo,
y aparezcas aquí, demonio horrible,
tan fiero como eres, mas no tardes,
que en su castigo hoy tu osadía,
haz lo que mando, punto en vuelta a su joya.
Tiran arcabuces dentro, y cae la estatua hecha pedazos, y aparece el demonio con cadenas de fuego, pintada la rededor vez que, y de una cabeza llena, y echando fuego de sí por todas partes. Cae el rey y los demás, y levántalos el santo, si en quitarás el demonio una ropa media encarnada y lo amasa rededor parecerá lavara negra con un justillo pintado con cadenas coloradas.
No teme, reyezuelos infeliz, bestia,
levántate de persina tu cabeza,
y todos juntos se levanten luego,
y no tengan temor, que yo aquí asisto,
fiado en el valor de Jesucristo. ¡Levántate!
¡Cielos, que feroz seres, semetido
con ganado y malvado, hasta que anda!
Alivia, de duras tan viles guerra.
¡Extraño coso, coso extraño y fiero!
Cristo vive, Señor, el Mesías vive.
Viva mi Dios, ¡buenhora su grandeza!
Viese, y no gano mayor y santos dioses.
Mayor estorcen, tanta desventura,
los ídolos, ¿qué es de ellos?
Cuantos en este templo en pie estaban,
todos se dividieron en mil piezas.
¿Qué hemos ahora de sufrir, demonio?
Huid de aquí, huid o ya fue un nido,
todo Cristo vive.
¡Vida eterna a un fiero!
Y para siempre su nombre sea ensalzado.
Óyeme, formidable bestia, al punto,
confiesa aquí quién es el gran Mesías,
y su madre sagrada, y padre excelsa,
y el Espíritu Santo consagrado.
Ya te he dicho, ¿quién es?
Más quiero
que con más claridad aquí lo digas,
de suerte que en cueros congoja se fatiga.
Digo que Jesucristo es Dios eterno,
hijo del padre eterno, y de María,
la cual le concibió, quedando virgen,
y antes del parto, y en el parto fue lo,
y tiene más pureza que los santos,
y santos, todos juntas, que en el cielo
están ya colocados en la gloria,
más que los serafines y virtudes,
más que las patriarcas y profetas,
más que los mártires y jerarquías,
que es madre verdadera del Mesías.
¿Y tú, quién eres, miserable fiero?
Soy ateo y mísera vasallo,
aquí, de Dios verdadero justamente,
atormenta mi espíritu congojas.
Finalmente, el de mí, soy que ciegas,
tenía a estos tristes ya dicho, hoy,
Líneas tachadas:
Por su venida para mi tan fiera a cual cuando nació se le anunciamos por luceros y señales in[gentes] que limbian su sagrado nacimiento por donde vine yo a padecer tormento
Fin de líneas tachadas
suplico Vra Alteza Baje y hable
y diga si alguna cosa saber quiere
que yo le mandare luego al demo
la diga en un momento porque quiera
que quede satisfecha su persona
que esta lei es de dios que la abona
no es menester ya mas vaya este perro
que inficiona su olor tan pestilente
has visto mjlagros con algunos
de questos que te miran - dilo luego
no por cierto Jamas yo hize alguno
que fuese berdadero mas finjidos
con enganos y con mjl mentiras
les e hecho creer que los sanaba
y yo les enfermaba para darles
salud al parecer deaquestos ciegos
siendome permitido por Juicios
secretos del senor en quien adoras
y en quien tienes el credo dias y horas
o cielo que olor a piedra azufre
que da fiero humo por la Boca expele
por los ojos arroja vivo fuego
con antorchas furiosas disparadas
echele ya de aqui sagrado apóstol
quitanos de delante tal figura
que ya en Jesucristo todos xuntos
creemos
4
42
en el creemos todos juntos
o que cabellos tan largos y tiznados
que tiene la vil Bestia. el simio horrendo
mui mas negro y peor el color tiene
que la pez y liquida en la hoguera
mil cadenas de fuego aspero
que hedor perberso
sagrado apóstol destierre su presencia
y las manos atras enprision tiene
atadas el perberso y el cabello
le arrastra por el suelo hasta las plantas
y la cara. aguzada. y que perbersa
la negra y tan fea. o vil figura
sin color [ilegible]
bete falso infernal camina y bete
al desierto paramo y apartado
que nadie te deje ir a pueblo alguno
y mira que te mando que no pares
hasta cumplir al punto este destierro
de quia que Jesucristo llame a Juicio
estarás en destierro miserable
por ser la bestia fiera detestable
hare lo que me mandas. apóstol sto
aun que lo aguardo qu ahora sino
para mi afrenta y miserable suerte
en este yermo. aquella arpia
mui bien me juzgas de esa miseria
que los prodigios y señales grandes
que al nacimiento de ese gran príncipe
sufrieron en pasmo horrendo: estas
y las rabias de penas formjdables
por quien las grutas viles del infierno
lloraron pestilencia fulminada
a furia infernal en que me enciendo
y a deshacer el ídolo de cierto parto
a cumplir tu mandado poderoso
pues fui tan desdichado y muy dichoso
Desaparece el demonio con fuegos dando bramidos, estampido
anda furia sucia, escoria y brozo
ya desapareció el falso demonio
válgame el buen Jesús, qué desamor
y qué fiera visión fea y formidable bestia
salud apóstol santo
salud pedimos escogido y puro
ampáranos agora señor en este apuro
mira cómo está el templo hombre dichoso
lleno de enfermos que remedio esperan
salud y devoción, y a perseveran
mira adentro
arrodíllase
al cielo
aguardad que mi dios hijos míos
pediré al gran Jesús que hoy os remedie
y su gran bondad por todos medie
Eterno y soberano, excelso padre
sacratísimo verbo, y eterno hijo
espíritu santísimo en quien fijo
mis esperanzas con su tierna madre
suplico a tu bondad que os cuadre
dar salud a este pueblo pues que quiso
que destruyese yo este ciego y falso
por la virtud del alto eterno padre
darle pies al tullido, al manco brazos
al mudo lengua, al ciego vista clara
desenreda señor sus tristes lazos
pues que da verdad tan limpia y clara
troca a la salud sus embarazos
pues que tu gran clemencia nos aclara
dentro
milagro milagro que me siento bueno
dentro
bueno me siento las muletas tiro
yo hablo que era mudo y no estoy sordo
yo veo que era ciego Cristo vive
y mis cuartanas libre me han dejado
y con salud entera y alegría
gozan su gloria Cristo Cristo vive
Cristo vive Cristo vive
todos dentro
viva viva
ya mi salvación en él estriba
gran milagro por cierto que han sanado
infinidad de enfermos que en el templo
toda la ciudad había que se espera
el bautismo le pido luego al punto
el bautismo pedimos santo apóstol
danos el agua santa del bautismo
salgamos ya de aqueste barbarismo
aguardad señores de mi alma
antes que os dé esa agua santa y pura
os quiero consagrar aqueste templo
y hacelle yglesia de dios trino
porque esto que miráis un ángel santo
del señor verdadero viene agora
para ayudarme a consagrar este templo
oh qué bellísimo es, en él contemplo
5 / 43
Aparece un ángel y va bajando con música de un trono con un color de sangre en una mano, y con el dedo hace cuatro cruces a cada esquina, al rincón del templo la suya.
Bartolomé, de Dios querido y justo,
de parte del Señor vengo a ayudarte
a consagrar el templo, porque sea
oráculo sagrado del Mesías.
Bendícele primero y con el dedo
hace lo mismo en sus cuatro esquinas,
o pintes la cruz santa y sagrada,
porque quede sellado y fabricado
con el sello real del cielo empíreo,
ado irás a vivir por el martirio.
Oh, ángel santo, pues el Padre Eterno,
y Jesucristo mi señor precioso,
y el Espíritu Santo verdadero,
se dignan de enviarte por su gran clemencia,
yo quiero desde luego obedecerte,
y hago la cruz, y comienzo desta esquina
de la mano derecha deste templo.
En el nombre del Padre sacrosanto,
y del Hijo sagrado, y santo espíritu,
te bendigo, consagro, y hago iglesia,
una, dos, tres, cuatro veces.
Ahora, ángel santo, haz lo que dices,
porque aquel señor falso, necio Astaroch,
por el rincón derecho, o diestra esquina,
comienzo a hacer mi oficio, y así digo:
En el nombre del Padre, esta cruz hago,
y del Hijo sagrado de María,
y del Espíritu Santo consagrado.
Lo mismo digo en el lado izquierdo,
en el tercero y cuarto hago lo mismo,
y ya quedan cuatro cruces en el templo
del color de la sangre del Mesías,
con que queda sellada aquesta iglesia
por suya, como con su firma.
El Señor soberano me ha enviado
a otorgaros, como ya a otros,
a sanar de mil enfermedades.
Ansí limpiad agora aqueste templo
de aquellas inmundicias que tenía,
y quiso que veáis por vuestros ojos
al dios soez que ciegos adorastes
en esa vil imagen que es de piedras.
Miráis con otros ojos más claros,
y no tengáis temor desse demonio
que os daba pena con tormentos tristes.
Haced en vuestras frentes esta insignia
y señal de la cruz que queda hecha
en las paredes deste insigne templo,
que no le temáis más, que dessa huye.
Yo, Bartolomé famoso y escogido
apóstol de mi Dios, que al vil destierro
ado te mando vayas, y porque al punto
te vayas de aquí, te doy seguro paso
y que ni a nadie des otras penas,
allí estarás perpetuo desterrado
hasta el Juicio final y general de todos.
Como tú lo mandaste en paz se queda,
y a este reino bautiza y sus indios,
pues que te ampara Dios y sus verdades.
Y desaparece el ángel a vista de todos con música.
¿Qué le parece a Vuestra Majestad cerca desto?
Que es el Dios verdadero el que adoráis
y que quiero adorarle yo y mi gente.
Bautiza luego aquí a esta persona.
Vamos a tu palacio y de ese ídolo
destruyamos las aras para el fuego
y luego os lavaremos todos juntos
al templo y consagrado grave
para bautizar a tu gente toda.
Por donde se ha de dar ciego al punto
y bauticen el reino todo junto.
Sea en un vuelo y presuroso maestro.
Vamos apóstol santo y soberano.
Vamos pues ya señor no nos tardemos,
pongamos el remedio pues le vemos.
Vanse todos con música y sale el Rey Astiages con dos caballeros.
Pienso a traer al embajador
que me envió mi hermano,
yo le escribo de mi mano
presente en duda su favor,
y este soberbio infano
también le escribo me avise
si su hija está ya sana
y que aquestas tierras pise
que a una persona tan sana
cual su hija siempre quise.
Esta es la oración sin duda
que a su alteza señor
con el noble embajador
y la infanta Geramunda
tendrá salud y valor.
Holgaría verla en mi tierra
porque es en todo armas más se.
Siempre alabó de su parte
que es un soldado en la guerra
y nunca dejó de amarse.
Cosa que se sueña señor
de aquel apóstol de Cristo
que con su hermano menor
asiste.
Que yo con gusto
le voy a la casa a ver.
De la india occidental
está señor aguardando
un hombre muy principal.
Ya lo estaba deseando,
haced a esa persona llegar.
Vanse todos y sale el Rey Polimio y el embajador.
Agora dirás por cierto
al Rey Astiages mi hermano
cómo nuestro Dios es muerto
que hay una grandiosa mano
que le despuebla el desierto,
y dirásle también que dije
este templo consagrado
a Jesucristo sagrado,
y cómo testigo fuiste
de que quedo bautizado,
lo cual agora has de ver
que antes había de haber sido.
En buena hora que es el gran Dios servido,
de nuevo os he de obedecer.
Ya está todo apercibido,
llegue vuestra alteza al puesto,
o a la fuente del bautismo,
que ya está el recado puesto,
perezca ya el barbarismo,
pues Dios ha echado su resto.
Traspasemos la cortina,
que la fuente celestial
es tan viva que es la mina
de la gloria universal
y de Jesús, uno y trino.
Llegue vuestra alteza y vea
de aquesta agua soberana,
y en su riqueza se embeba.
Descúbrese un retablo, y aparece una pila de bautismo y un paje con el recado de bautizar.
¡Qué majestad soberana!
Medicina es la que lleva.
San Bartolomé. ¿Creéis ya? Príncipe. Sí, quiero. San Bartolomé. En el que es uno y trino Dios. Rey Polemio. Sí creo. San Bartolomé. ¿Creéis que es camino de la gloria? Príncipe. Y lo creeré. San Bartolomé. Que a amor tan peregrino almas ha de llamar. Rey Polemio. De tu nombre y apellido quiero ser esclarecido.
Entran todos con música y salen Astaroth y Berith, demonios.
Aquestos montaños fieros
te ha desterrado aquel fiero.
Aquí de congoja muero,
y aquí de bravatas con fieros,
en estos fieros peñascos,
fiera víbora seré,
de mi ponzoña haré tascos,
que en fuego fulminaré,
y arderán estos carrascos.
Aquí, que humana criatura
no pisa de umbroso suelo,
me desterró el justo cielo
para humillar mi locura,
que casi amagaba al cielo.
Aquel cruel Natanael
esta triste vida me dio,
y aquí acabó mi soberbia,
y en el infierno Luzbel
tiembla desta tragedia.
Desde las almenas altas
de estas empinadas sierras,
hacer nubes a las tierras,
y destruyendo sus plantas,
les daré infinitas guerras.
Y los más densos vapores
y recondensaré en su centro,
y engendrando rayos dentro,
los lanzaré con rigores
a los humanos por dentro.
Pero, ¿qué es esto que miro?
El cielo abierto se mira,
gran luz es la que me admira.
Supónese que sube y mira al cielo.
yo de mirarla me admiro
y mi espiritu sospira
y arranca furor y pena
que al rey estan bauticando
con que rompen mi cadena
los angeles que cantando
y a le dan la nora buena
y a ala reyna dan el nombre
María se llama la reyna
que tomo de la gran reyna
el nombre por que me asombre
de quien mis maldades despeyna
su nombre dapostol puso
al rey y al príncipe fiel
le puso agora manuel
y ahora ala infanta le impuso
un leonor de nombre cruel
de san leon se diriba
no sera si no de el cielo
el cual mi furia derriba
y a les ponen blanco belo
de pureza. a muerte viva
luego ya son bautizados
ya los linpio el agua santa
y les quito los pecados
muebe beloz esa planta
huye con los condenados
que a ti te a de persegir
luzbel me abisa de todo
pues yo soy puesto de lodo
a berih boy a morir
yo al desierto me acomodo
vanse y salen los reyes y san Bartolomé y los caballeros los reyes con tunicelas blancas suena música o sin ella
47
Líneas tachadas ilegibles
el bautismo se finxe den tro q no esta ba uien fuera
bamos ahora gran senor
que os ordenais sacerdote
y con un no ta ble amor
para que mexor lo notes
dios te hara su pastor
y es padre a tambien hermano
da efeto de tu bida
ella esta ya reducida
al trino dios soberano
ques muj cierta y no fingida
Vamos caro soberano
danos el agua sagrada
a todo el reyno que es otorgada
y es deseada
que ya todo hombre el cristianismo
yo lo pido
yo tambien
yo clamo por el bautismo
y yo biendo el Bautismo
en que vivo: grandes llan
tos tengo. con tan falso abismo
Vanse todos y salen los dos sacer dotes de Astaroch mui tristes
qué os parece compañero
cómo el rey no hizo caso
de nosotros
yo me abraso
y casi de rabia muero
viendo tan siniestro caso
no se acordaron de mí
en la fiesta del bautismo
el rey ni su barbarismo
que tan desdichado fui
y arde en mi pecho un abismo
todo es con su santo apóstol
consúmese el sabio
y no se mira el agravio
que hace su santo apóstol
al más sabio y grave labio
perdidos somos sin duda
pues las ofrendas perdemos
de los dioses, qué haremos
el dios Astaroth me ayuda
qué demonio buscaremos
no sabéis lo que he pensado
decí a ver
digo mi amigo
que hallaremos abrigo
en Astria rey que es honrado
y muy poderoso
y luego
nos iremos a quejar
de aqueste hombre encantador
diciendo que hizo dejar
a su hermano el dios mejor
y a su ley bautizar
y como engañado el reino
con sus fraudes y marañas
y encantados en patrañas
está endiosado en el reino
que todo es tretas y mañas
pongámonos en camino
no pase más adelante
este mal que es desatino
en todo seré constante
vamos yo me determino
vanse y sale el embajador de Astria rey con cartas en la mano
ya el rey me ha despachado
y yo llevo por mejor
dejar los falsos despojos
del dios Astaroth malvado
que le han quebrado los ojos
sacerdote se ha ordenado
el apóstol verdadero
y el agua santa ha dado
a todos del pueblo entero
que primero ha bautizado
de Jesucristo su imagen
hace esculpir y pintar
muchas cruces fabricar
10 / 48
un venerable y mansa gente
desta madre y el ratar.
Al pío priar yo bendigo
en delega[n]do lo que pasa,
y que él y toda su casa
se bauticen, pues, testigo
soy de aquesa santa briosa.
Que salga de su ceguera
le diré pues que me escucha,
deje al demonio su lucha,
deje su falsa quimera,
y su ceguera, que es mucha.
Entra un paje.
Señor, ya están a caballo
los criados y te esperan.
Vamos, que a muchos esperan,
y pues ha llegado el fallo,
toca mi no.
Infieles están.
Vase y sale el Rey Polimio y San Bartolomé.
Díjiste que yo pastor
sería de aquesta gente,
¿cómo ha de ser?
Gran señor,
pues que eres sabio y prudente,
lo sabrás con grande amor.
También te quiero pedir,
de parte del trino y uno,
que me lo quieras decir,
pues que hay tiempo oportuno,
¿quién eres?
¿Quiereslo oír?
Sí quiero.
Tú lo sabrás,
muy presto, si Dios lo quiere,
y mucho con ras veras,
pues que mi vida se infiere
que no se oyeron jamás.
Entra un paje.
Presto gran señor acude,
que la reina, mi señora,
por quien todo el pueblo llora,
es ya muerta.
No se mude
vuestra Alteza, que esta es la hora
a donde es menester
su valor y su prudencia,
el Señor comienza a hacer
su voluntad, la paciencia
ahora es menester tener.
Vamos a saber lo que es,
que quizá no será nada.
¡Oh, mi compañía amada!
Que todo andado al través,
con tan fúnebre embajada.
Vanse y sale el rey Astiages con el embajador y dos caballeros.
Cosa notable por cierto
que ya es cristiano mi hermano
y astaroch
ya esta en bano
su nonbre y del todo muerto
porque ay otra mayor mano
que con tal facilidad
dejo su dios no lo entiendo
muy fácil fue yo lo enmendo
que fue mucha libiandad
dejar su dios tan corriendo
hubo muy grandes portentos
y milagros soberanos
guarda te pues de mis manos
ha sabido ya mis intentos
aparte
muy bien se ya que son banos
y quiero callar y escuchar
que no estan las cosas ahora
para poderllas tratar
y dios las a de meJorar
yo no dire ahora la boz
entra un paje
gran señor aqui a la puerta
dos sacerdotes estan
y vienen muy desvuelta
quieres que se entren en tran
base el paje
dales la franca y abierta
que tal pasa no lo creo
cierto estoy tan enojado
que todo el caso es torpe y feo
ay mi hermano a dejado
a su dios que bis deseo
entran los dos sacerdotes y criado de astaroch
de rodillas
o gran señor tu grandeza
nos de a udiencia
a parte
si dare
por donde comenzaré
comenza vos
con destreza
yo mis males contare
salbo el excelso señor
baleroso Rei astriages
a quien el mundo respeto
por tus hechos principales
que al ymperio de polemio
tu ermano y nro Rei grande
a benido un hechicero
un encantador tan dañado
un mago que con enbueltes
a hecho cosas tan grandes
que ad miran a cuantas naciones
lo miran entienden saben
este destruyo los dioses
y a los montes desertables
los destrero este cruel
mira que maldad tan grande
berich tienbla de su furia
y todo esta alborotado
tu hermano dejo su dios
y le tiene bautizado
y a su mujer y su hiJa
que el resto del Reino es rato
son ya del bando cruel,
del que fue crucificado
a manos de los judíos.
Y los templos profanados,
los consagra en iglesias
con mucha fiesta el villano.
Ha ordenado sacerdotes,
a su modo, y todo cuanto
se le antoja hace y dice.
Y a tu rey, tu hermano, ha engañado,
déjanos por tu advertirte
que, por vuestra culpa, ha dejado
que, como ya las ofrendas
no podios se han derrocado,
quedamos en vil miseria.
Justicia te demandamos,
muestra agora tu valor
y atiene esto ande honrado.
Haz, señor, como quien eres,
remedia a nos que tuerta es.
Viose bajeza mayor.
Levantaos, que ya informado
voy a resolverle el recado,
y le quitaré del pleito.
Si es encantador, le mato.
Y párase.
Dios es y que es el mayor,
no echéis de ver, mentecato,
que no es el Dios verdadero
pues que le de muerte el santo.
Yo quiero volverme luego
y el bautismo soberano
recibir del santo apóstol,
que ese rey es muy tirano.
Tratóle mal de palabra
y a Astaroth
como a un gabacho,
le dijo diez mil injurias,
y Astaroth, en todo callando,
no le osó decir palabra,
que era él demonio.
¡Oh, tirano! Camilo.
Al caballero 1 suyo.
Señor.
Al punto,
con un ejército o bando
de mil hombres valerosos,
armados de punta en blanco,
conquista al encantador
y muerto o vivo, atado,
le presenta a mi presencia.
Vete luego, haz lo que mando.
Luego al momento lo haré.
Yase espera.
Ya me encargo.
Vase.
Idos vosotros, sin medir obediencia,
que yo os daré unos cargos.
Mil años vivas, señor.
Y apártase.
Muera mi muerte, malvado.
¡Oh, furia, matad! que muero
de pesar.
yo yre cuidado
seguidme todos al punto
que astaroch es desterrado
Vanse todos con el diablo. y sale .s. Bme y el Rei polemio
los oficios funerales
se han hecho con decencia
vra alteca el coracon
lebante a dios y su jntencion
la aplique con atencion
Todos emos de morir
y mas presto que pensamos
este error de presumir
cuando desta bida bamos
nos baldra alli el bien bibir
lo demas es quimera
y la reina mi señora
por quien Vra alteca llora
esta en la dichosa esfera
de la gloria. adonde mora
mui gran consuelo recibo
con tus consejos sagrados
mis hixos y mi estado
te encargo y yo me ofrezco
a seguir su berdad
Mas dime santo baron
y acabame de consolar
quisiera en conclusion
porque quiero jnstrujr presto
un portento esencial
dime tambien si es berdad
que cien beces enel dia
y cien beces la noche fria
ala suma trjnjdad
haces oracion
No es mia
esa gracia soberana
sino de aquel padre eterno
de adonde me belan cjen anjeles
y aujentan las que el jnfierno
atormentosas llamas
Y digo que a honra de Dios
mis rodillas cada dia
se doblan alegres por fia
cien beces. y el mismo dios
me ayuda en la noche frja
a otras tantas
hincase de rodjllas
O santjdad
que valor y que grandeza
domjnas y mj cabeza
se dobla en este suelo
a su suprema alteca
hincase el también y le leuanta
gran monarca que es lo que aces
dame aqui tu bendjcion
y admite mj adoracion
que un dios eternal pareces
que a hecho con afjcion
discipulo quiero ser
tuyo. y este reino dejo
a mjs hjjos
sin consejos
tal hecho quieres hacer
Dios me dio en este consejo
que aunque pierda la corona
la daré por bien perdida
por ella tendrás la vida
y se verá tu persona
con gloria eterna cumplida
la corona perderás
pero ganarás el reino
luego te pediré y más
que pues que ya dejo el reino
no se me dé al mundo de hoy más
aclárame aqueste enigma
eres tú el
hijo de Ptolomeo, anima
y dilo ya por tu fe
quitarásme de una grima
eres el hijo del rey
de la India del Pigu
aquel de quien su virtud
se publicó en nuestra ley
y en quien se halla tal quietud
aquel que en su nacimiento
hubo milagros tan grandes
que todo era un portento
yo soy ese
al abrazarle se deshacía con contento
Asómase una princesa infanta y la dama, otros detrás como que escuchan y el príncipe delante
gracias grandes
Pues el que el reino os quitó
yo soy pero está guardado
para dártelo de grado
y pues ya se sujetó
mi persona a tu cuidado
ya como señor y maestro
de mi alma tendrás cuidado
válgame el cielo qué es esto
viéndolo
que me tiene ya espantado
suspensa estoy mirando esto
qué reino he de ganar
perdiendo yo mi corona
el del cielo sin dudas
y se verá tu persona
con dignidad y mandar
obispo tienes de ser
y gobernarás veinte mil
iglesias
cómo ha de ser
Dios lo ordena así
oh qué espanto
qué sucesos hemos de ver
ya no puedo aguardar más
Salen la infanta y el príncipe y los caballeros
ni yo tengo sufrimiento
padre y señor, qué es tu intento
15 / 53
A mí dim[e], ¿tú lo sabrás?
Todo lo he escuchado atento.
Pues sabrás, hijo querido,
que se halló una profecía,
cuando tú recién nacido,
que todo aquesto decía,
y ya casi está cumplido.
¿No eres tú el que en sueño vi?
Yo era, y Dios te quiere
para su pastor, por mí.
Pues cuando tal cosa fuere,
al rey no doy que aquí.
Yo al reino verdadero
del cielo he de caminar,
muy presto, y en Dios espero,
muy bien puedes coronar
a tu hijo y heredero
destos reinos, con el mío,
vamos ya, que hay que dudar,
que te quiero consagrar,
que la vida es como un río,
que nunca sabe parar.
Válgame el cielo, pasmado
estoy, y pues Dios lo ha ordenado,
aquí no hay que tener pena.
Pues si Dios ya lo ha ordenado,
sea muy enhorabuena.
Vanse todos y sale el capitán, que es el caballero primero del Rey Astiages, con dos soldados, él con bastón.
La soldada dos famosos,
este hombre es encantador,
aquí es menester valor,
que los dioses poderosos
aún tiemblan de su rigor.
Sacalle de la ciudad,
por engaños será bien,
y luego con brevedad,
si no quisiere por bien,
se ha de llevar por crueldad.
Yo solo saldré a engañalle,
tenedme la gente a punto.
Aparte.
Como no deje difunto...
Solamente de mirarle,
todo el campo estará junto.
Pues yo voy tras el intento,
que en la corte de Polimio,
no me atreveré en su gremio,
a descubrirme.
Va cierto,
que venimos con gran premio.
Entrase el capitán por una puerta, y los soldados por otra, y sale el embajador solo.
Ya el apóstol sagrado
me bautizó, y ya despueblo,
soy hijo ya del pecado,
desde luego me desisto,
y a Dios estoy dedicado,
y luego hizo sacerdote.
a el Rei cons sagrado
en obispo fue nonbrado
a quel se hecho en vso
que fue un milagro estimado
Al príncipe ya a quedado
coronando por señor
y Rei con tan gran balor
como de el lo esperaban
con un mui notable a mor
luego a la infanta caso
el padre con un pariente
del Santo que aqui se allo
y su reino alli al presente
en casamiento le dio
Pero ya las chiri mias
suenan y atambor clarines
que anuncian prosperos fines
y con grandes alegrias
coronados de Jazmines
Salen Rei y el obispo
quiero retirarme un lado
a asta que pase el senado
con el Santo Rei obispo
que ya es santo consagrado
Suenan chirimias y sale S Barme y el Rey polemio hecho obispo y el príncipe coronado con cetro y la infanta asida del caballero primero que es su marido y el otro caballero
y el cavallero astriages y
a otra
salen
vase y sale el Rei o obispo y el Santo solos
ya que a al caualo de pasar
la corte quieroyme
a el Rei as triages aber me e
al apostol y alludar
a su muerte que a de sufrir
y si el que puedo abisalle
lo hare con brebedad
que deseo su amistad
que quieren alla matalle
dios sabe mi voluntad
triste estoy de lo que as dicho
quizá no es lo que yo pienso
que no abra a quel te en predicho
temo que se pidan enco
de lo que as hecho y a dicho
entra un paje
un caballero esta aqui
del Rei astriages que quiere
hablarte
ami
si
base el paje
dile que espere
aparte
ahora mi desdicha bi
que el Santo desta vez muere
mira que sos pecho ad bierte
que ay alguna gran traicion
sosiega tu corazón
mira que temo tu muerte
Dios tratará mi galardón.
No cuides de temor,
no será nada, señor,
que mi puerto he de volver.
Mira que te tengo amor.
Y si quisiese mi hermano
darte la muerte al punto,
está todo el reino junto
y esta valerosa mano
a defenderte.
Pregunto
los sacerdotes, señor,
que a tiempo que no los veo,
¿qué se han hecho?
Un mal empleo,
sospecho yo con rigor,
Andando con mi hermano
el rey, y temo que han hecho
mucho daño y no provecho,
y ansí billana mano
al rey obstinado el pecho.
Dígolo porque quería
ordenarlos sacerdotes
de la verdad del Mesías.
Sabráslo cuando los notes
en sus bestias porfías.
Señor, yo quiero ir a ver
lo que el caballero quiere.
Que al fin te quieres perder.
Vuestra señoría me espere,
que presto pienso volver.
Pero por si Dios ordena,
que es cosa que podrá ser,
que no os pueda yo más ver
en esta vida o cadena,
que al fin Él lo puede hacer,
me dad vuestra bendición,
como obispo y a vuestra alma.
Al rasarse.
Y a partes mi corazón,
y a indina lágrima véame
perder tan santo varón.
Yo, como apóstol sagrado
en todas por el suelo sin casto decían,
doblo y a me ves postrado.
Y el santo también.
Aunque sea desde el cielo,
te visitaré, perlado,
y advierte que Dios ordena
que mi destierro sea corte,
porque me espera en su corte
de la gloria do no hay pena.
Tuliante, ya sé séporte,
sois como santo perlado,
que el irlo a muerte ha de serle,
como sabio a la muerte,
espera como avisado
en esta dichosa suerte.
Y no trates de estorbar
lo que Dios quiere y permite,
bien te puedes resignar.
Adiós, y abrázale.
Espera, permite
que te haya a acompañar,
que sé que vas a morir.
Dios lo sabe.
Ansí es verdad.
Pastor fiel,
a la sacra majestad
en esto se ha de servir,
no tiene que suplicar.
Pues abrázame otra vez,
y estos postreros abrazos
sirvan de almas y lazos.
Aquel soberano Juez
nos dé su mano y sus brazos.
Vanse cada uno por su puerta, y sale el embajador solo.
Escuchándolos estuve,
y cielo santo, no vayas,
fértil y fecunda nube;
mas como jamás desmayas,
siempre tu alma al cielo sube.
Tras él pienso caminar
hasta saber en qué para
su justo peregrinar,
y su soberana cara
al cielo quiere volar.
Vase y sale San Bartolomé y el capitán y los demás soldados.
Ya estamos fuera, decid,
qué queréis, habladme claro,
no se altere este rebaño.
Mis gentes, aquí acudid,
callad que os costará caro,
que hay mil hombres a la vista
armados por si queréis
defenderos.
Bien lo he visto,
y otros cuatro mil parece.
Acabaré esta conquista,
si quiero que mi Dios fuerte
me dará poder bastante
para que aquí os dé la muerte.
Mas yo prevengo que adelante
plaze mi prisión y muerte.
Atadme, llevadme preso.
Atalde luego las manos.
Átanle las manos.
Muy bien hacéis, mis hermanos,
que de ese cordel impreso
en mis carnes...
¡Oh villanos!
Sale el embajador rebozado y dice solo.
ya mi sacro redentor
te corona de aquesta suerte
porque dejes tu mayor
viendo tan dichosa suerte
alto pues a caminar
vamos amigos al punto
de dolores todo junto
yo no lo pienso dejar
una hora sola ni un punto
vanse todos y salen el príncipe y el obispo rey su padre
cómo no se despidió
el santo de todos juntos
solo a mí se descubrió
con vino por ciertos puntos
y a mí me comunicó
la ciudad se ha alborotado
veremos pues en qué para
el alma me ha quebrantado
solo en mirarle la cara
quedo loco y consolado
pues en verdad que si el rey
Astria esto le hace mal
que aunque ponga los que vi
le he de dar que toque y guarde
y a él y a su grande rey
qué alboroto es el que suena
suena gran ruido dentro dicen busquen al santo, esto muchas veces
toda la ciudad sin duda
a la oración al rey acuda
la mota buena
la mota será buena
que todo el mundo se muda
vanse y sale el rey Astria rey y los 2 caballeros
no he sabido qué suceso
el capitán ha tenido
con el varón que ha venido
que me hace perder el seso
según me tiene ofendido
pues ten por cierto señor
que pondrá gran diligencia
y tiene mucho valor
ten por agora paciencia
que verás breve dolor
no puedo creer que tarde
que es muy sabio y avisado
valiente y determinado
el capitán
no es cobarde
hombre es de pecho y honrado
entra un paje
dame albricias gran señor
buenas sean, qué hay de nuevo
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está aquí con gran valor
el capitán y poder
de tu majestad, señor,
trae al apóstol en prisiones.
¿Qué dices?
Lo que oigo yo.
Pierdo de alegría el sentido.
Casi que en duda lo pones,
pues verle aquí ya oprimido.
Entra el capitán con el santo, atadas las manos atrás, y los dos soldados.
Ves aquí al preso, señor,
al gran caudillo,
de tu hermano que otro error
le hizo hacer que abrase el cielo,
me causa pena y temor.
¿Qué es lo que le hizo hacer?
Que dejase el reino luego.
¿Qué es posible? ¡Qué sosiego!
yo te haré padecer.
Ya es obispo.
Ya estoy ciego.
¿Mi hermano obispo?
¿Cómo?
Ordenóle sacerdote,
y consagróle.
Aparte.
Bautizóse y manda
se ordena un confisco
su reino.
Entran los dos sacerdotes de Astaroch, criado.
Guarde los cielos imperio
al rey señor que nos vale.
¿Eres tú Bartolomé?
¿El que tantos daños haces?
¿El hijo de Tolomeo?
¿Que los dioses nos deshaces?
¿Y eres aquel que engañó
a mi hermano? Habla, di, Bartolomé.
Bartolomé soy, y fui
verdad es, quien le despeñó
al mayor Astaroch, dios.
Pues yo haré que al momento
adores a mi gran dios,
a pura fuerza y tormento,
como quitaste a dios
a mi hermano.
Estame atento,
y digo, que si al dios que adoro,
que es verdadero y sagrado,
tú haces que guarde decoro
a tu dios dedicado,
yo pongo en mi cuello oro,
y que al punto le adoraré yo,
pero estoy muy satisfecho
que no has de hacer tal hecho.
Jesús a un page
veros, y yo veré
como no te es de provecho
y a judios apercebido
desde aquí le haréis pedazos
Qué dices falso. Qué lazos.
Qué encanto endurecido
tienes, que tienes mis brazos.
Señor, ¿qué as mandado?
¿Qué a sucedido?
El grandioso
Barchach aunque de metal
se hizo mil piezas.
Mi Dios.
Sí, señor.
Rómpese los vestidos
Y su frontón.
Rómpanse mis vestiduras,
y rómpease traydor
sus carnes con gran rigor,
y llévasle a las honduras
dalde tormentos, y por
que hace sus carnes pedazos,
azotes. muera ese perro.
dal de palos y pedazos
que ya de rabia me entierro
atado con fuertes lazos,
y al apóstol cual serpiente
oculta, tras el sirviente
le quitad sudando aliento
y deje en ella un vicio viejo,
y muera con rabia y tormento.
Ya yo te veo a caminar
vamos, Jesús consagrado Salvador
que pues quíso su soledad
por todos pelear,
contra el perrillo malvado.
Vanse todos y sale el príncipe y el obispo su ya
¿Y no se a sabido nada
del famoso Natanael?
O sagrado varón fiel,
una absencia no me agrada,
temo de jareys la piel.
Y un varón quiero ymbiar,
que sepa dél y mi tío,
si es que le quiere matar,
que aquí está mi poderío
que le tiene de vengar.
¿Y ése quién será el de tu luz?
Clovisio.
Señor.
A Clovisio
me llamad en un vuelo.
Vase
Ya parto.
Paciencia cielo,
con justa razón me aflijo.
Cierto que no fue acertado
dejar a y al varón,
y tanto le arman traición
fue poca beneracion
y fue mui poco cuydado
en mal passo yo la bi
que me mandas gran señor
disfraca el leal punto
un pariese con ser cor
de la corte
yase el punto
cual secreto en bajador
y ynorar os si el que asi
el mal tratan y acer mal
y abisaras me en un salto
yo lo are como leal
bamos a fogar en tanto
a el soberano señor
que le guarde y le defienda
deste mal en perador
no nos falte tan gran prenda
de nuestro anparo señor al cielo
entran y sale astiages y dos cavalleros
los mas crueles azotes
a sufrido este varon
que me pone en confusion
y estorba los sacerdotes
le an dado mayor pasion
an le dado los tormentos
tan crueles como mancos
si andadismos sus intentos
son valientes como ...
sufrimientos
a debede dar le el demonio
para vencer mi balor
por una dibina ... dentro es
muero
ofalso san antonio
hercuan en ...
ansi das bozes malbado
quitandole el pellejo vivo
entran los dos sacerdotes a una
aunque es el tormento esquibo
cual jamas sea ymaginado
que por mi gusto lo escribo
y a penas de desollar
le acabaron cuando en pie
nos comenzó a predicar
y el pellejo al honbro fue
la carsa de nabegar
río de sangre ha vertido
tanta copia que en el suelo
un lago grande an fundido
y dice que es para el cielo
su brato bien merecido
yo te dije que la cabeza
le corten al punto anda
haz lo que el gran Rey te manda
pues ves tasan sa nobleza
Yo voy.
pues camina y anda ya
y acabe de padecer
aquesta vida enfadosa
deste hombre. por este modo
vea amor que es prodigiosa.
a este rigor me acomodo
y muy bien haces, gran señor
muera aqueste hombre malvado
que era un grande encantador
y a todo el mundo ha engañado
con mísera del hechor.
Jesús mío, de os (a)dentro.
Ya es muerto, ya adentro.
ya murió, según parece.
ya está en el seguro puerto
Dentro.
Jesús, cómo resplandece,
todo el cielo miro abierto.
Sale el Capitán.
Ya, señor, se ejecutó
tu mandado y tu poder,
y el cuerpo se dividió
de aquel hombre; ¿quiereslo ver?
estoy por decir que no
pero miro yo lo que
me dará mayor tormento
del que siento.
antes contento
no sé cómo se será
ves aquí el cadáver lento.
Tiran de una cortina y se ve una mesa grande. Estará con una invención la cabeza del S.to a un lado y el cuerpo a otro. Sale el embajador y espía de lo que habla el rey, y el Sacerdote 1º de dentro.
Rey, pues a mí las nuevas
que te do de aquel suceso,
y también que pierdo el seso,
y estas serán malas nuevas
puesto que pesan y peso.
Entranse los dos, el embajador y el Capitán.
Salen dos demonios.
Embisten con él.
Quítamele de delante,
que reviento de temor,
que me matan, oh rigor,
que me sentencian, asse ad Cante.
Que muero como traidor,
y oh qué de demonios veo,
que me matan, oh fortuna,
ya el infierno es mi cuna,
oh mísero de mí,
muerto soy, sin duda alguna.
Muere ahogado de un demonio.
Embisten otros dos demonios.
Y también yo, de veras de mí,
que me viene ya a matar.
Ya me empieza a castigar,
ya navego en este abismo
y comienzo a reventar.
Ya muerto.
Y yo también hago lo mismo,
este era santo y Dios quiere
que con nuevo bautismo
muera el infame que quiere.
hinquense de rodillas
y mis hermanos lo que pasa,
todos estamos dello ciertos,
pues que es tal maravilla
pidamos perdón a Cristo,
al rey de los altos cielos.
Pidámosle perdón
a este varón excelente
con humilde corazón,
y seamos desde hoy su gente,
teniéndole por patrón,
tengámosle por devoto.
Aquí se ha llegado
con un terrible alboroto.
Salen el obispo y el príncipe y caballeros
¡Oh, misterio consagrado!
Éste es castigo de Dios,
parta al infierno tu alma.
Llévala con triunfo y palma,
y también a estos dos
y van con fabulosa calma.
Salen más demonios y asen del rey Astiages y de los sacerdotes y llévanlos con fuego
Vamos ahora sin cesar
a todos los sacerdotes
a quien manda castigar
Dios, y a los adoradores
y a los demás de su parte.
Vanse todos los demonios y queda el príncipe y obispo
Quién os trató de tal suerte,
quién os trujo a tal lugar.
Quién os dio tan cruda muerte,
y a mí vivo fue a dejar.
¡Oh, qué venturosa suerte!
Y a ver de mi trato
cuál de ídolos sacerdotes.
Ya el demonio los llevó,
porque mataron ayer
al santo que nos guardó.
al príncipe
El castigo del Señor
es éste, aviso a cristianos.
Llevemos con nuestras manos
el santo con mucho honor,
a una, tan caros hermanos.
Y destas dos ciudades
más cercanas júntense a una,
y háganse honras principales
al apóstol, que sin duda
vendrán gentes principales.
Y tal vez mi Dios castiga
a los sacerdotes falsos
de ídolos, que hacían liga
contra Jesucristo, falsos,
pues que Dios los castiga.
Heredad vos este reino,
pues que de derecho os viene.
Vuestra grandeza lo ordene.
yo lo ordeno, cuando reino,
aquesto que conviene,
y, ¡oh, qué olor sale del polo!,
señal que
ya asiste en la gloria.
Caballeros, esta es la segunda historia
de este Homero tan so-
falto en su muerte o memoria;
que Jesús, que sois sagrados,
una historia que variable
de aqueste príncipe amable,
que dejó tantos estados
por ser en el cielo estable.
Fin.
Debajo de la corrección de la santa madre Iglesia.