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Digittol text for Ston Btortolomé, príncipe de lto Indito del Pigu y topóstol de Jesucristo (comedito segundto)

Publication date: August 22, 2026

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El texto procede de lto trtonscripción toutomáticto del mtonuscrito conservtodo en lto Bibliotecto Ntociontol de Esptoñto, signtoturto MSS/16393.

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Suggested cittotion

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Bartolomé, príncipe de la India del Pigu y apóstol de Jesucristo (comedia segunda). BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/san-bartolome-principe-de-la-india-del-pigu-y-apostol-de-jesucristo.

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SAN BARTOLOMÉ, PRÍNCIPE DE LA INDIA DEL PIGU Y APÓSTOL DE JESUCRISTO (COMEDIA SEGUNDA)

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Ptog. 1

S.n Bartolomé (Comedia 2.a de) Príncipe de la India y Apóstol de Jesucristo = Comedia en 3 jornadas

14

Sello de la Biblioteca Nacional de España

Jornada primera

Ptog. 2

B nueva y nunca hecha 7

Comedia segunda de san Bartolomé, Príncipe de la India del Pigu y apóstol de Cristo. Jornada primera.

Salen el rey Polemio y el príncipe Polemio, su hijo mancebo, y la infanta su hija, y la reina su mujer, y los dos caballeros de la primera comedia. Suena música y dice la reina.

Reina.

A vuestra alteza aflige todo el día

aquel antiguo tema y pensamiento

de aquel agüero o medio profecía

que a nuestros reinos puso en tanto empeño .

Rey.

En mi palabra, reina mía,

que me tiene del todo descontento

y el ocaso del sol me representa

aquella profecía que me la cuenta.

Príncipe.

Si la pienso escribir a mi historia

si la marcial palabra favorable

no se muestra conmigo en tal victoria,

mas temo que algún cisne funebre

me la cante funesta en vez de grave,

que la fortuna en todo es variable.

Adán.

Y Corsa va a tierras de Egipto

no quisiera huir a su distrito.

Sello de la Biblioteca Nacional de España

Ptog. 3

Reina.

en los cielos confío,

Pintura es clara, con pincel divino

se trace, o vos hechos con tanto arte

cuanto vuestro valor es peregrino.

Príncipe.

No hay más, gran señor, que ya a animarte

comienza a descubrir el oro fino

con que pienso ensanchar tu monarquía

cual otro Siraún a Alixandría.

Embajador.

¡Oh, Júpiter divino, valeroso!

Vibra la espada en la temida mano,

señor del Asia, Marte milagroso,

temblará de tu ira el valle y pano.

Caballero 2.

¡Oh, invictísimo Atlante victorioso!

Cual otro fuerte Bruno lusiniano,

con Norandino siempre seas dichoso

y cual Mercurio con Juliano, victorioso.

Caballero 3.

Y de Libia y Mauritania señor seas,

de Menfis y de Egipto y mar Caspiano,

y de toda la Cintia e Idumeas,

te den tributo humilde ya a tu mano

desde Hidaspes a Hispanis veas

en tu suave yugo, soberano,

que hayas de ver del un río hasta el otro

cien mil ciudades que espante al otro.

Caballero 4.

De toda Arcasia y la Tartaria,

de todo Tirón y Jope y su ribera,

de toda Nazaret y el adversaria,

Trípol, que siempre fue de gente fiera,

de todo el Amarinto y luminaria

cristalina que en Faros reverbera,

sujetes y Samaria y tu parquía,

junto al gran Gabaón, que el sol cría.

Aparte

Infanta.

Séate yo señor de la Galacia,

región de Asia y del Mesopotanio,

Asirio y su gente, Calidonia y Francia,

con el demás imperio Alemanio,

que con tu gran saber y elegancia,

cual otro Metridates, rey pontanio,

que destruyó del todo a Lioandrea

con sobra de rigor, hazaña fea.

Infanta.

Y de Marmárica al Nilo siempre aseas

gobernador, perpetuo soberano

de África, a Galud y siempre veas

sujeto el cuello a tu potente mano.

Y el grande Mutaceno sus presas, preseas,

se rindan, parios y del gran troyano.

Aquí adquieras y en ellas tus victorias

y resplandezcan con lauros y con glorias.

Rey Pontífice.

Querida y bella infanta, hija mía,

agradezco tan nobles pensamientos;

seréis en nuestros reinos luz y guía,

cual otra gran Camila y sus intentos,

otra Crecia romana en Georgia

y cual otra Angérona en fundamentos,

que fue la diosa del silencio grave,

el cual hace discreto al que no sabe.

Túrbase

Asómase un demonio, húndese zumba, y cae ella en el tablado

Cae la infanta

Infanta.

¡Qué visión espantosa es la que viene!

¡Dadme a muerte auxilio, señor padre,

que me quiere matar! Con ella viene

una escuadra de aetíopes: mi madre,

favor os pido. ¡Ay dolor que previene

mi desdicha fatal, aunque no os cuadre!

¡Berich y Astaroch, mis dioses fuertes,

libradme de estas funerales muertes!

Ptog. 4

Rey Polemio.

Oh cielos, hija mía, ¿qué mudanza

ha sido tal, tan presto ha marchitado

aquesa primavera y mi esperanza?

Reina.

¡Oh, madre triste!

Rey Polemio.

¡Oh, padre desdichado!

¡Oh infanta desdichada! ¿Qué confianza

se tiene de tener en el reinado

si el casamiento que se espera

transforma el autor en desdicha fiera?

Príncipe.

Mi hermana y mi señora, ¿qué desdicha

es esta que a su alteza ha sucedido?

Déjenme a ella llegar; quizá mi dicha

por el divino Astaroth, que me ha mordido.

¿Qué furia es esta?

Rey Polemio.

Traigan una silla

de oro para llevarla.

Reina.

Yo he perdido

el todo, mi alegría y mi contento.

Rey Polemio.

Ya comienza mi mísero portento.

Caballeros, el dorado cabello se maltrata,

y con las manos el ebúrneo cuello

convierte en muy finísima escarlata;

los ojos bellos que eran cifra y sello

de la cara preciosa de oro y plata,

vidriados del rostro quieren salir,

saltan, y a pasmos las hechizadas mueren.

Válame el cielo, qué de movimientos

que hace con el cuerpo, rostro y manos,

como otro Saúl en sus tormentos,

y aquellos demonios inhumanos

que apoderaban dél, y en míseros espantos

hablaba, convirtiendo en cuentos vanos

la autoridad sagrada y señoría,

con que esta furiosa fantasía

así a mi infeliz hija le sucede.

Príncipe.

Que sin duda los demonios la atormentan.

Infanta.

En fuerza a todos juntos nos excede,

y naide me contradiga.

Rey Polemio.

El cielo puede

librarle, hija mía.

En ella pone

Paje.

Ya está la prisión aquí, o silla de oro.

Rey Polemio.

Pues atadla a la desdichada.

Infanta.

Desde aquí triste lloro.

Reina.

Comienza por mi infeliz hija amada.

Rey Polemio.

Si pudiese comprar con mi tesoro

su salud, mi miseria acabada

sería del todo, pero el cielo airado

comienza a castigar mi gran pecado.

Éntranla, queda el Rey solo.

Rey Polemio.

Ya comienza mi amarga y triste historia,

que en estrellas sea escrito allá en el cielo,

y la profecía se cumple y en memoria

la he tenido y con ella un velo

que cubría del todo mi victoria,

con que quedo en funesto desconsuelo.

Ptog. 5

Rey Polemio.

Un sacrificio hace a los dioses santos

porque se duelan de mis tristes llantos.

Éntrase el Rey y sale San Bartolomé solo.

San Bartolomé.

Ya la sagrada ascensión

de mi Señor Jesucristo

es pasada, y su pasión,

ya el demonio malquisto

murió en su resurrección.

Ya vengo de mis hermanos,

amigos y compañeros,

despedido, aunque a los vanos

judíos, sátrapas fieros,

les pese, a los inhumanos.

Mi maestro me mandó

que saliese a predicar

al mundo, cual omeno,

y en todo he de respetar

lo que su alteza mandó.

Ca, sinagoga maldita,

quedaos en hora ceguera,

gente obstinada, incontrita,

aguardad la gran hoguera

de aquella mano infinita.

Quedaos, ingratos hebreos,

Jerusalén miserable,

llora tus pecados feos

y tu maldad detestable;

perversos, sátrapas y reos,

escribas, gente malvada,

Anás y Caifás, Pilatos,

malvados, falsos, ingratos,

muy presto arruinada

tiene de ser, , ha de ser por vuestros tratos.

Adiós, templo muy famoso

de Salomón, idoloso.

¡Adiós, alcázar dichoso

de David, a do el de Creso

estuvo tan milagroso!

Adiós, Cedrón soberano,

oh puerta sagrada, adiós,

por donde entró el mismo Dios

en asna y palma en su mano,

para el remedio de nos.

Adiós, Calvario sagrado,

que con la sangre preciosa

de mi Dios sois rubricado.

¡Adiós, piedra milagrosa

adonde estuvo encruzado!

Adiós, mi cruz soberana,

que del cielo fuistes puerta.

Adiós, columna inhumana

adonde estuvo revuelta

la soga en púrpura y grana.

Adiós, clavos sacrosantos,

corona preciosa y rica,

que el sumo Rey de los santos

a su cabeza os aplica,

por cuyo valor hay tantos.

Adiós, sacras vestiduras,

que la inconsútil, bella.

Adiós, licor de amarguras.

Adiós, cruda y cruel centella

de la lanza sin blandura.

Ptog. 6

San Bartolomé.

Adiós, Judea sagrada,

Palestina y los Carmelos,

y Belén de Dios amada,

adiós, mansión de consuelos,

que llueve agua tan salada.

Adiós, gran Genesaret,

de Galilea famosa,

gran golfo, tú y Nazaret,

que bulliciosa

te asalta con sed de red.

Y os quedad con maldición,

del mundo ya despreciados,

en lugar de bendición,

por vuestros grandes pecados

sois hijos de perdición.

Quedaos con vuestro horror,

obstinados pertinaces,

que yo voy con grande amor

a Liconia a hacer paces,

pues Dios les hace favor.

A predicar su ley santa

el espíritu divino

me lleva de su intención santa,

y en este santo camino

Dios solo mueve mi planta.

Todas las lenguas del mundo

el sacro espíritu santo

nos infundió en que me fundo,

y con su sagrado manto

nos cubrió con que confundo

vuestras malicias malvadas,

que decíades que del vino

nuestras vidas embriagadas

estaban, y el desatino

que estaban de Dios tocadas.

Entrase San Bartolomé y sale el demonio primero

Dem. 1.

Hele escuchado,

que a Liconia a predicar

se parte, y me da pesar,

que como soy el pecado

lo bueno me ha de enfadar.

Yo no le puedo estorbar,

que los ángeles rodean

su persona y señorean

aquel valor singular

que en otras partes desean.

Entra el demonio segundo

Dem. 2.

¿Qué hacéis, fiel camarada?

Dem. 1.

Ando a vuelta de los justos,

y no saco sino sustos.

Dem. 2.

Y al fin no ganastes nada

con Bartolomé.

Dem. 1.

Desgustos.

Venís, y todo me enfada;

¿no sabéis ya que su amada

compañía nos asombra,

y ha de andar a la sombra

de nuestra infernal morada?

Y nuestra canalla, espantada,

anda con este varón,

y me pone admiración

ver que ya no estimen nada

nuestra lucha en su oración.

Rúbrica

Ptog. 7

Entrase el demonio y salen los dos caballeros del rey Polemio.

Caballero 1.

Por cierto que es desdichada

la triste infanta querida

de su padre,

Caballero 2.

y no es amada de su madre,

y muy temida del reino.

Caballero 1.

Y estimada.

Dícese por cosa cierta

que está endemoniada.

Caballero 2.

Y pienso que el vulgo acierta;

en cadenas está atada,

ayer quedó casi muerta.

Cuando la furia la embiste,

muerde al primero que topa,

y con las manos la ropa

la destroza y se resiste,

más que con furia una loca.

Como los perros con rabia,

que muerden al propio dueño,

así la princesa sabia

cuando despierta del sueño

a su propio padre agravia.

Caballero 1.

A lunas tiene más furia

que el caballo en la carrera,

a cuantos alcanza injuria,

y es su acceso de manera,

que cae muerta con tal furia.

Como perro rabioso

muerde todo lo que topa,

y con orgullo brioso

se descompone la ropa

y pone el gesto espantoso.

Ptog. 8

Caballero 2.

La reina llora y no acaba,

el padre pierde el juicio

viendo a su hija tan brava,

y no tienen otro oficio

y en mengua sumida acaba.

Caballero 1.

Mal le sucede a Polemio

que a el yerno de camino

estaba con todo el gremio,

y oyendo aquel desatino

lo dejó.

Caballero 2.

Funesto premio.

Caballero 1.

Lástima hace por cierto

y todo el mundo la tiene

viendo tan grande concierto,

y no hay razón que la enfrene

de ver a su hermano muerto,

y a pesar de ver su hermana

en tan grande desventura

y con locura tan vana,

viendo que su hermosura

muere en muerte tan temprana.

Caballero 1.

El padre, digo que es cierto,

que su corona imperial

ha de perder por concierto;

pienso que ha de ir a muy mal

deste casamiento incierto.

Y que aquella profecía

que ha treinta años que pasó

le persigue noche y día.

Caballero 2.

Ya ese príncipe murió,

deje esa melancolía.

Caballero 1.

Dice que fue un gigante

que asoló el reino y su tierra

a Bartolomé excelente,

y darle pavor y flaqueza

tan sorda y calladamente.

Y el cielo soberano

le comience a castigar

con su derecha mano.

Caballero 2.

Si comienza a apretar

será un laberinto vano.

Los dioses sacros sabrán

este secreto ascondido

y ellos no lo ignorarán.

Caballero 1.

Vamos a ver cómo ha ido.

Caballero 2.

Y más favor buscarán.

Entranse y sale San Bartolomé, que llega a Liconia

San Bartolomé.

Esta es la ciudad famosa

de Liconia, ruego al cielo

que no la halle morosa,

y que reciba mi celo

como me ha sido costosa.

¡Qué torres y qué edificios!

¡Qué chapiteles dorados!

¡Qué de muros levantados!

¡Y qué grandes beneficios

Dios hace a aquestos malvados!

A mi Jesús soberano

suplico con humildad

que reduzca a su majestad

de aqueste pueblo inhumano

y deshaga su maldad.

Hoy comienzo en este día

mi santa predicación,

Dios les ponga en corazón

la ley y camino, por mía,

mas por su santa pasión.

Ptog. 9

San Bartolomé.

Por plazas, casas y calles

la palabra de Dios pura

predicaré, y por los valles,

para que toda criatura

lo sepa, aun en sus cerralles;

Quien por el cielo me ayude,

y el sacro espíritu santo

me dé de espíritu tanto

cuanto a aqueste hecho acude,

y un valor que cause espanto.

Vase el Santo. Entra el Rey Polemio y la Reina, y el Príncipe y los dos caballeros.

Rey Polemio.

Berich y Astaroth, dioses divinos,

divinos dueños de mi dulce idea,

pues sois en el saber tan peregrinos,

+ quitad de ella a mi hija desdichada

los espíritus malos del infierno.

será tan gran remedio desaviado,

+ y solo en vuestra diestra concedida

es mi salud, remedio y su ventura,

y de su noche oscura, sois su aurora,

igual como hicierase, y a mi hija,

y tenía en compañía de mis tristezas;

agora tengo en mi esperanza fija

su miseria, y mi duelo y amargura,

que como el mar en fuerte roca embisten,

todos consuelos con su gran locura.

Príncipe.

Enjugue Vuestra Alteza, padre excelso,

los reales ojos, que los dioses santos

remediarán aqueste mal que tengo.

Reina.

Remedios infinitos se le han dado,

ensalmos, bebidas muy costosas,

y cosa alguna no le ha aprovechado.

Caballero 1.

Quizá los dioses santos algún día

tendrán clemencia de tu hija amada,

y volverán su llanto en alegría.

Caballero 2.

Las horas suele mejorar el cielo,

y todo está sujeto a su mudanza,

no dura el bien ni el mal en este suelo.

Rey Polemio.

Sueño grande me da; todos al punto

os entrad allá dentro con la infanta,

que su dolor me tiene ya difunto.

Príncipe.

¿Quieres, oh gran señor, que guarde el sueño

a tu real persona?

Rey Polemio.

Ya he mandado

que todos me dejéis hoy con mi dueño.

Reina.

El cielo te consuele y mi desdicha

trueque en alegre gozo deseado,

y se trueque mi duelo en grande dicha.

Éntranse todos y queda el Rey en una silla.

Rey Polemio.

¡Ay infelice hija desdichada!

¡Qué desventura grande fue la mía!

Que tiene mi alegría tan borrada,

a derribar mi cuello ya cansado

de defender la pena que me cansa,

quiero dormir, que para un gran cuidado

buen remedio me dio, porque es del sueño

y más que este semidiós sosegado.

Ptog. 10

Quédese dormido el rey en una silla, y suena mú- sica de chirimías y aparece San Bartolomé en un trono con el demo- nio a sus pies, encadenado como le pintan, con su cuchillo, y dice.

San Bartolomé.

Presto llegará el remedio

de tu miseria y dolor,

y pues ves el gran error,

lo dejarás.

Rey Polemio.

¿Y qué remedio (dormido)

tendrá para eso, señor?

San Bartolomé.

No me urges saber más

por ahora. Ten paciencia.

Rey Polemio.

Curarás la dolencia

de mi hija.

San Bartolomé.

Y mucho más,

Rey Polemio.

pues tened de mí clemencia.

Ciérrase la cortina con música y despierta el rey alborotado.

Rey Polemio.

Pues tened de mí clemencia.

Oh valeroso Jasón,

iris de mi tempestad,

puerto de seguridad,

mi valeroso Faetón,

que venís con majestad,

¿adónde os fuistes tan presto,

refulgente lumbre y clara?

Sale el caballero primero.

Caballero 1.

Dime, gran señor, qué es esto.

Rey Polemio.

Detente un poco. Repara,

que tenía divino gesto.

Caballero 1.

¿Qué es lo que dice su alteza?

Que pienso que está soñando.

Rey Polemio.

Pues, ¿no vistes su belleza,

que se fue volando

con una gran ligereza?

Entran la reina y el príncipe y el el caballero 1 2.

Reina.

¿Qué es esto?

Rey Polemio.

¡Oh qué resplandor

que llevaba en su persona!

Reina.

Si su alteza me perdona,

nos lo diga, por su amor.

Rey Polemio.

Del cielo esta voz entona.

¿Sabéis que estaba soñando

que un varón resplandeciente

a mí me estaba animando

para nuestro mal presente,

y que ya se fue volando?

Era de aspecto muy bello.

Tenía blanco un manto.

O tabardo y era santo,

y crespo un poco el cabello,

y a sus pies el mismo espanto.

Quiero decir el malvado

Satán, a sus pies, encadenado,

y allí, en su tormento y penas,

estaba el desventurado

llorando los eslabones.

Tenía aquel fuerte varón

en su gran diestra un cuchillo,

contra aquel voraz dragón,

y un invencible caudillo

arrobaba el fuerte león.

De púrpura carmesina

era su ropa segunda,

o de una muy grana fina.

Ptog. 11

Rey Polemio.

y toda en color lucida,

muy preciosa y peregrina.

Díjome que en tiempo corto

mi miseria se repara,

y parecía un escorzo,

y era tan bella de cara

que el encarecer es corto.

Finalmente me untó,

que mi hija sanaría

de aquella feroz arpía

que la tiene y se cebó

con música y alegría.

Reina.

Quizá el gran Dios soberano

Astaroth, y su clemencia,

comienza con larga mano,

viendo vuestra gran paciencia,

a hacerse más llano.

Príncipe.

Pienso que el gran deseo

que del señor rey veo,

os hace el juicio perder.

Rey Polemio.

Parece que ahora lo veo.

Príncipe.

Señor, vuestra alteza mire

que es flaqueza de cabeza

el soñar mucho; su alteza

no lo crea, aunque se admire,

que es muy fácil ligereza.

Caballero 1.

Y según nos cuentan y hacen,

como dicen que los sabios,

es cierto que aun con los labios

pronuncian y contradicen

muchos hombres cuentos varios

durmiendo.

Caballero 2.

Es cosa muy cierta

que muchos hay que han andado;

se van, y al abrir la puerta

con el frío recuerdan.

Rey Polemio.

Ves que la hallase abierta.

Caballero 1.

Y qué haría

sino encontrado.

Se me cuenta de

uno que pasó una puente

de noche ensabanado,

y despertó impaciente,

dio voces, fue remediado.

Caballero 2.

Yo oí de una mujer

que durmiendo se vestía

muy mejor que de día,

sin que la echasen de ver,

y por agua se partía.

Y en mojando las manos

en el agua que sacaba,

así mismo dispertaba.

Rey Polemio.

Por cierto que estoy llano,

dormido y dispierto estaba,

y no se trate desto más,

que me enfado.

Príncipe.

Ya es creído.

Caballero 1.

Perdón de mi culpa pido.

Reina.

Bien dices, no se hable más.

Caballero 2.

Yo estoy muy arrepentido.

Entranse todos y salen dos ciudadanos de Liconia

Ciudadano 1.

Cosa notable, por cierto.

Ciudadano 2.

¿Qué decís que es maravilla

que resucitase un muerto?

Ciudadano 1.

Y sus verdades sencillas

no son muchas.

Ciudadano 2.

Gran talento,

de hombre que aun venido,

que de sermones ha hecho.

Ptog. 12

Ciudadano 1.

Qué bello rostro perfeto.

Ciudadano 2.

Parece hombre bien nacido,

de gran valor y de pecho.

Ciudadano 1.

Diz que es apóstol de Cristo,

y al mundo anda a convertir.

Ciudadano 2.

Vamos, en mi vida he visto

tan limpio y galán vestir.

Ciudadano 1.

Y nácar, jaspes, las orillas

del tabardo...

Ciudadano 2.

Y qué preciosas.

Ciudadano 1.

Son muy copiosas.

En la oración maravillas

hace y cosas prodigiosas.

Ciudadano 2.

Que hace cien veces al día

oración, el mundo espanta,

Ciudadano 1.

y aun en la noche fría.

Ciudadano 2.

Negocio es que nos encanta.

Ciudadano 1.

Él hacería traza muy pía.

Ciudadano 2.

Algún gran príncipe o rey,

hombre de gran santidad

es él, según va la ley,

predica con majestad.

Ciudadano 1.

Pero es grande el rumor

al que suena, sin duda

que quiere con grande amor

predicar aquí.

Ciudadano 2.

Él nos muda

de aquesta ceguera y error.

Entrase el rey y los que pudieron en hábito extraño y acomódanse todos.

Y el santo se sube en un banco a predicar, de manera que le vean.

San Bartolomé.

Acomódense los viejos

más cerca de mi persona,

y los mozos, que aunque ahora

estén, estén en corona,

y oirán mejor mi sermón.

Ciudadano 1.

Y pues están todos asentados,

comenzad vuestro sermón.

San Bartolomé.

Pues dispone el corazón

y desecha los cuidados

de la humana condición.

Mis carísimos hermanos,

oídme aquestas palabras,

que aunque hablan por mi boca,

es mi Jesús quien las habla.

El profeta Jeremías,

cuando de sí mismo habla,

dice: "¿para qué salí

de las entrañas cerradas

de mi madre, para ver

tantas desdichas y plagas,

para acabar con dolor

en confusiones tantas?"

Y aqueste santo profeta,

a quien Dios le dio su gracia,

y a quien él santificó

de su madre en las entrañas,

dice de sí tales cosas,

¿qué diré de nuestra andanza?

Ptog. 13

San Bartolomé.

que a Jesús no conocéis,

porque adoráis las estatuas

que hicieron manos de hombres,

y a Dios que todo de nada

lo crio y lo fabricó

le tenéis tan usurpada

la adoración que a esos dioses

les dais, mirad que le enfada

y ya no puede sufrir

vuestras maldades sin tasa.

Ese Señor que os predico

tomó animar carne humana

por salvar el pecador,

a las entrañas sagradas

de una purísima Virgen,

la cual María se llama,

no por obra de varón,

sino milagrosa y sacra

del Espíritu inmenso

que del Padre eterno mana;

porque como pecó el hombre

y fue tan grave su causa

que a un Infinito ofendió,

la Trinidad sacrosanta

ordenó que de ellos tres

el uno viniese a esta paga.

Y fue el soberano Hijo,

que Jesucristo se llama,

el cual murió por el hombre

por darle vida y ganancia.

Los judíos en una cruz,

con injurias inhumanas

y crüel, donde le pusieron,

y sus carnes soberanas

rompieron por muchas partes,

con azotes y demandas;

pero de Dios el castigo

llegará a su mano santa,

pondrá su briosa y vil gente,

y quedará despreciada

de todas cuantas naciones

tiene el universo mapa.

Estuvo tres días muerto

dijo en la verdad santa,

y al cabo de los tres días

resucitó y sus campanas;

porque ansí lo prometió,

y luego al fin pisó marcha

a do a la diestra del Padre

está sentado en su casa.

De camino por el limbo

se pasó y de sus murallas

y su grande encerramiento

sacó aquellas santas almas

que allí le habían aguardado

cinco mil años sin tasa,

que aunque es verdad que eran justos,

como ya todos manchados

a la carne desde Adán

por su pecado y desgracia,

hasta que los redimieron

no tuvieron esta entrada.

Ptog. 14

San Bartolomé.

En los cielos soberanos,

y Dios, con su sacrosanta

muerte y cruz, abrió los cielos,

franqueados están dando.

Mil profetas le anunciaron

muchos años antes: basta

ver a Sibila, Casandra,

y lo dijeron atalantas.

Jeremías lloró su muerte,

y el rey profeta su amada

inconsútil vestidura

hizo que fue cuarteada.

Y para nuestro bien, Gabriel

trujo la embajada santa

cuando concibió la Virgen

en sus sagradas entrañas

a Jesucristo y mi Dios,

y vuestro también por gracia ora,

porque a nadie hace fuerza,

que quiere que de su gracia

se sirva el pecador,

para que él lleve la palma;

abrid, varones, los ojos,

quitadles las cataratas,

y alzad el alma primero,

hay eternidad tan larga,

que mientras Dios fuere Dios

no se han de acabar las almas.

O ya sea en el infierno,

o ya en el cielo, no haya

eternidad, ha de haber

para todos: ¡ea, canalla!

Reducíos al buen Jesús,

que es este de quien os habla

mi persona, y os predica;

mirad la breve jornada,

cuando aquel gran Señor

era niño en tierna infancia,

un rey que se llamó Herodes,

y ambicioso y con gran saña

le quiso quitar la vida,

y por topar su garganta

degolló catorce mil

inocentes en su casa.

Aquel soberano niño

del imperio que señala

cuarenta y dos de Augusto,

y del mundo ya pasada

cuatro mil y novecientos

y sesenta su edad larga,

este es el hijo de Dios,

este es el rey de las altas

soberanas jerarquías,

el que remedió las almas,

el que los ha de juzgar

para ser galardonadas,

o para dallas las penas

que sus culpas les demandan;

este, el día del juicio,

con las insignias sagradas

de su divina pasión,

mostrará a todos su cara,

y ha de juzgar con rigor

a toda criatura humana.

Aquí dice el santo Job

que en la infernal morada

quiere estar mientras que juzga

aquella deidad sagrada.

Ptog. 15

San Bartolomé.

A los tristes pecadores

por no ver su cara sagrada,

y desde allí para siempre

los condenados lanza

en los infiernos horribles

sin remedio de bonanza,

donde con aullidos tristes

arrancarán sus gargantas,

y con horrísonos gritos

atronarán sus moradas,

adonde fuego voraz

arderá, eterna su llama.

Eternidad, ¡ay amigos!

eterna es de Dios la paga

en los cielos soberanos,

adonde con mano larga

premiará Dios a los justos

con riquezas ensalzadas.

Allí la salud robusta

estará, y sapiencia tanta,

cuanta a tal poderío

conviene con tal compaña.

Finalmente, todo cuanto

la imaginación humana

pueda acá considerar,

allá se dará por paga,

y más que no el corazón

pudo pensar

ni ojos vieron jamás

grandezas tan soberanas.

Pero volviendo a los malos,

que en una caverna brava

de la hoguera infernal

estarán de mala gana,

allí serán las blasfemias,

y la hacienda mal ganada,

la ruin vida y las costumbres

malas y mal ordenadas;

allí quema para siempre,

aqueste tormento amarga,

envueltos en fuego obscuro,

y de Dios la gran palabra

no faltó ni faltará,

que aquel que el infierno traga

no tiene remedio alguno,

porque ya está secutada

su sentencia. Abrid los ojos,

y sean los de vuestras almas,

que hay eternidad eterna

y eternidad que no acaba,

para mientras Dios lo fuere,

que es para siempre sin falta,

y será en eternidades

en sus eternas moradas.

El cual por su gran pasión

os alumbre y dé su gracia,

y os gobierne con su mano

para ir a su gloria santa.

Ciudadano 1.

¡Oh qué gran predicador!

Ciudadano 2.

¡Oh qué gran santo!

Ciudadano 3.

En el alma

llevo impresas las razones.

Ciudadano 4.

Vámoslenos a arrimar,

que me quiero bautizar.

Ciudadano 1.

Yo también.

Todos.

Y yo.

San Bartolomé.

Sea loada

la pasión de Jesucristo

y su madre soberana.

Hermanos, hijos queridos,

ya que el Señor que nos ama

nos gobierne con su mano,

siguiendo aquesta ley santa,

Cristo vive, decid todos.

Todos.

Cristo vive.

Ptog. 16

San Bartolomé.

en vuestras almas

viva para siempre Cristo.

Pobre 2.

Y nos tenga en su compañía,

y para que seas nuestra guía,

y remedies nuestras almas.

Entranse todos tras el Santo y sale un sacerdote de Astaroth dos sacerdotes y un criado con un incensario, todos revestidos

Sacerdote.

Manda el rey nuestro señor

que un sacrificio se haga

a nuestro dios con amor,

Astaroth.

Criado.

Él amaga

a nuestro rey con rigor.

Sacerdote.

Ah, pues todos instrumentos,

y las chirimías graves

que dispiertan con sus acentos,

y del gran templo sus naves

en muy ricos paramentos.

Y de oro y seda colgaréis,

y llevad olor excelso

de mirra y de rico incienso,

y todo lo más mandaréis

que se adorne, según pienso.

Criado.

Ya están las reses al punto.

Sacer.

¿Cuántas son?

Criado.

Trescientos toros,

y ya está el pueblo junto.

Sacer.

¿Si están ya juntos los coros?

Criado.

Quién lo sabe.

Sacer.

Eso pregunto;

dejémoslo por agora,

y entremos, no nos aguarde

el rey.

Criado.

No es tarde.

Sacer.

Con todo eso.

Criado.

Pues vamos, si se hace tarde.

Entranse el sacerdote y el criado ambos y salen San Bartolomé con algunos cristianos y los 2 ciudadanos de Liconia

Ciudadano 1.

Pues, ¿por qué nos quieres dejar,

varón sagrado de Dios?

San Bartolomé.

Déjoos por el mismo Dios,

por él me dejéis.

Ciudadano 2.

No lo hagáis, por Dios,

que nos dais grande pesar.

San Bartolomé.

No puedo, hermanos,

dejar de hacer su mandato,

de mi Cristo, porque el trato

de sus dulces escogidos

no hace ser en nada ingrato.

Ciudadano 1.

Di, patrón Bartolomé,

a qué provincia o ciudad

tienes de ir.

San Bartolomé.

Muy bien lo sé.

Ciudadano 1.

Pues dilo por caridad.

Ciudadano 2.

Dilo, y hazme esta merced.

San Bartolomé.

Al reino voy de la India,

y la del Pigu esta es.

Ciudadano 1.

Con eso mi pecho lidia;

no vayas, pues que ves

que el demonio con envidia

quiere nos desampares.

San Bartolomé.

No puedo dejar de ir,

ya por tierra, ya por mares,

porque me importa el vivir.

Ptog. 17

Ciudadano 1.

que lo manda Dios,

no repares

en cosa alguna, y al punto

si Dios lo manda, camina.

San Bartolomé.

Yo de Jesús la doctrina

he predicar al mundo junto.

Ciudadano 2.

¡Oh, qué persona divina!

De rodillas.

Ciudadano 1.

Dame, pues, tu bendición.

De rodillas.

Ciudadano 2.

Y a todos la puedes dar.

Échales la bendición y abrázalos.

San Bartolomé.

Dios Padre os la quiera echar,

a quien de todo el corazón

a todos he de abrazar.

Ciudadano 1.

El cielo, santo, ordene

cómo te podamos ver.

San Bartolomé.

No sé si eso podrá ser,

Dios hará lo que conviene,

que él solo tiene el poder.

Éntranse todos, queda solo san Bartolomé y prosigue.

San Bartolomé.

Inmenso y sacro Espíritu divino,

Tercero de los tres, que hijo y padre

por vuestra aspiración este camino

comienzo en vuestro amor, suplícoos cuadre,

por vos, excelso Cristo y vuestra madre,

tenga aqueste valor tan peregrino.

Mostrad de vuestro amor amor el oro fino,

aunque aqueste corazón de pesares ladre,

ya queda de Licaonia la más gente

convertida a vuestra diestra santa,

pues que sois de la vida clara fuente,

y a quien el querubín mil himnos canta,

librad dos gran señor de eterna muerte.

Pues vuestra voz sagrada al diablo espanta.

Con sandalia y bordón

alzo a caminar con brío,

y vos, fuerte corazón,

no temáis el señorío

de los jueces, ni prisión.

Entrase el santo, y salen tachado: al sacrificio el rey y otros al sacrificio el rey y algunos ciegos.

Ptog. 18

tachado: Pobre 1º.

lloré limosna de este lado,

y de la pierna y cabeza

y piensa ya su bajeza

que su parte le han quitado

de la limosna.

Pobre 3.

Sualteza

perdone que le agravié.

Dale

Pobre 1.

No haga burla de ese modo

que de el su le guito do

le daré y le quebraré.

Dale

Pobre 3.

¡Por Dios, que me quebró un codo!

Lleva ese bordonazo.

Bordonero fementido.

Pobre 1.

¡Oh, lisiado mal nacido!

Pobre 3.

¡Oh, bellaco, burdionazo!

Pobre 2.

¡Paz!

Pobre 4.

¿Qué es esto?

Pobre 1.

Mal venido.

Tachado

Salen el rey y la reina y el príncipe y los caballeros que van al sacrificio

Caballero 1.

Ya está apercibido todo,

y los sacerdotes santos

están revestidos.

Reina.

Tantos hay, que en cierto modo

me pesa de que haya tantos.

Y unos a otros se hacen

agravio por las ofrendas.

Rey Pontífice.

Esas son chicas contiendas

y mucho fruto nos hacen,

Príncipe.

que de eso presto se enmiendan.

Caballero 2.

Bien puede ya orar, seor,

en par en el templo santo,

que ya el sacrificio empieza.

Pónenle un manto blanco, largo, con borlas

Rey Polemio.

Pues vamos, ponedme el manto,

si la ira del Dios cesa

con aqueste gran servicio;

trescientos toros han muerto

para arder en el oficio

divino.

Aparte

Caballero 1.

Sí, es acierto.

Caballero 2.

Sí, al Dios se hace servicio.

Entranse todos y sale San Bartolomé solo

San Bartolomé.

El rey y la ciudad toda

se recogen hoy al templo

a do Astaroch se acomoda,

pero yo, según contemplo,

es el demonio los enloda,

el cual los hace creer

que los sana y los enferma,

para que no echen de ver

gente durmiente y yerma

su maña y su proceder.

Quiero entrar a enmudecerle

y rodearle con cadenas

de fuego y en duras penas

poner al dañado, y verle

llorar las glorias ajenas

de emonio.

Entrase el santo, y salen... (tachado)

Ptog. 19

Demonio.

Dalle en el apretadero,

en que aqueste hombre cruel

da tormento a Luzbel

y miseria al cancerbero,

y un tento a mi letal.

Desconocido.

Calle ya la vil corriente,

gata del esleteo en pena.

Calle ya la dura pena

para nuestra agria gente,

pues es hoy que nos horcena.

Desconocido.

Aunque ladre el cancerbero,

no le echarán carne y miel

para que duerma el severo

ni temerán al Luzbel,

que el hombre es ya caballero,

que después que Dios murió

en la cruz por el pecado

quedó el hombre tan honrado

que ya su muerte murió,

porque Cristo la ha matado.

Y por eso él es pero,

y me atormenta la ti-

tón lo que en miralla muero,

que con verla, esa da luz,

me ciega con su lucero.

Y es báculo en quien arrima

el hombre de culpas lleno

su persona, y que le anima

para expeler el veneno,

y aunque se pule y lima

es bandera que Cristo pone,

es fuerza, pues, en la guerra,

mientras la tiene en la mano

y para esta gente perra,

y no es fuerza el soberano.

Y es árbol, que al que a su sombra

se arrima, la siesta pasa;

con cegarlo porque asombra

nuestra canalla y la abrasa,

de nuestra hoguera en sombra.

Y escuadra de tres esquinas

triángulo en que es más fuerte,

símbolo de las divinas

personas que dan muerte,

que son una sola y trinas.

Y es la fuente de tres caños

que mató de cinco mil

la sed de infinitos años,

por quien al infierno vil

le vienen singulares daños.

Desconocido.

Dejo de alabarla más,

pues que nuestra muerte es;

las alabanzas que ves

son de rabia, espantemos,

que el hombre amparo es.

Desconocido.

Deja este cuento, y atiende:

este apostolado, va,

o qué es lo que aquí pretende,

pesadumbre en lo que emprende.

Ptog. 20

Sale San Bartolomé.

San Bartolomé.

Ya el sacrificio está hecho,

y su Astaroch no ha hablado.

El rey se sale turbado.

Demonio.

Ya viene el ministro del pecho,

en mi amorza que me ha enfadado.

San Bartolomé.

¡Oh sierpe vil, fementida!

Desvíate de mi presencia.

Demonio.

¡Quién ha de tener paciencia!

Vase.

San Bartolomé.

Al profundo infierno, perdida

gente y vil sin prudencia.

Salen el rey y la reina y el príncipe, y los 2 caballeros y prosigue San Bartolomé.

San Bartolomé.

Quiero retirarme aquí,

mas de conocer quién soy.

Rey Polemio.

¡Triste y cuitado de mí,

que cuando pienso que estoy

alcanzando, entierra di!

Pensé con el sacrificio

que Astaroch mi hija amada

sanaría, y no me agrada

ver que aquel beneficio

no haya servido de nada.

Porque a mí hablar no ha querido.

¿Qué es aquesto, cielo airado?

Decidme en qué os he ofendido.

Salen los dos sacerdotes y criado.

Sacerdote 1.

Todo el pueblo está espantado,

que tal no hubiera creído.

Rey Polemio.

Volvamos con humildad

a suplicar de rodillas

que se digne su deidad

de decir las maravillas

que deba su majestad.

Corre esa cortina al punto,

ya que se sol soberano

se deslumbró.

Sacerdote 1.

El pueblo junto

te obedece, rey humano,

que eres de Astaroch trasunto.

Descúbrese con música una cortina y aparece el ídolo Astaroch, dorado, en un altar aderezado; allí se está grande el ídolo como un hombre.

De rodillas.

Rey Polemio.

Astaroch, sagrado y soberano,

¿por qué razón me niegas este día

el favor que solía a aquesta mano

darme con tanto gozo y alegría?

La habla me has negado que solía

escucharla con gusto muy ufano.

Dime, ¿por qué te ruego tan en vano?

¿Por qué satisfacción darte podía?

Háblame, resarzo tan gran consuelo,

sana a mi hija amada, ten clemencia.

Baje tu gran favor de allá del cielo.

Mira, que se me acaba la paciencia.

No te hagas decir, pues me pones velo,

Ptog. 21

Rey Polemio.

remedia aquesta mísera dolencia.

Sacerdote.

No habla palabra el dios.

Reina.

Debe de estar ofendido.

Príncipe.

Todo el pueblo lo ha pedido,

y, sin duda, que a los dos

nos tiene en notable olvido.

Sacerdote.

Habla, señor soberano,

da a los enfermos salud,

lleve esa divina mano

en gran silencio y quietud,

gesta.

Caballero.

El quejar es en vano.

Caballero 1.

Gran miseria, no se afee,

que ruego.

Criado.

Solo él lo sabe.

Rey Polemio.

Vaya alguna gente grave

a la ciudad de Café,

pues que es cerca y ya se acaba,

y de Berich sepa, sepa,

porque ya en nuestro dios

Astaroth se nos encrespa.

Aparte

San Bartolomé.

Porque es demonio y no dios,

y aquesta ocasión se sepa.

Sacerdote.

Yo pienso partir al punto.

Criado.

Yo también.

Reina.

Quién dejará

la salud, que ya intentan, junto

que al momento lo dirá

siendo todo el pueblo junto.

Rey Polemio.

Vamos todos.

Sacerdote.

Vamos.

Rey Polemio.

Partid muy enhorabuena.

Vanse los dos sacerdotes y criado del sacerdote tachado

San Bartolomé.

Yo quedaré dando pena

al perverso entre estos ramos.

Rey Polemio.

Vamos, que la luna es llena,

y nuestra hija será

atormentada de nuevo.

Príncipe.

Harta miseria tendrá.

Reina.

Vamos, que ya el claro Febo

su luz escondiendo va.

Entranse todos

Fin de la primera jornada

Rúbrica

20

Jornada segunda

Ptog. 22

Tiene de representación 56 fojas

Jornada 2ª de la Comedia de San Bartolomé, príncipe de la India del Pigu y apóstol de Cristo.

Salen dos sacerdotes del ídolo Berith en la ciudad de Cafir.

Sacerdote 1.

Al ídolo Berith gozosos

ni Baal tan venerado

no fueron con tal fervor,

ni con tanto amor honrado

de su gente y gran pastor,

como Berith, y su fama,

que es dios muy aventajado,

y su fama se derrama

por todo el mundo, y honrado

es del reino que le ama.

Sacerdote 2.

Ni aquel a quien Salomón

rindió su persona real,

ni el famoso epénamon

que se pareció en el real,

ni un ídolo al malo Absalón.

Ni aquel famoso becerro,

que de joyas de oro y plata

se fabricó, y en un cerro

o monte la gente ingrata

le adoró, siendo gran hierro.

Ni Júpiter, ni Diana,

ni Apolo, ni Proserpina,

ni Venus de quien hermana

su amorosa disciplina,

ni la profética profana.

Ptog. 23

Sacerdote 2 de Berith.

En los tiempos venideros

destruirá Roma el cascarrón,

y sus torcales y foleros,

y no habrá tal veneración

de reyes y caballeros

a el Berich famoso,

que es elevado, Dios Marte.

Sacerdote 1 de Astaroth.

Sí, pero el pueblo invidioso

de Polemio se reparte

en partes muy cauteloso,

y dicen que su Astaroch

es Dios famoso y de veras

y que es niño y sus quimeras

es la torre de Nembrot

y todo es fanfarrias fieras,

y que mienten las escrituras

y que en los futuros casos

no acierta, y que milagrosos

son los de el suyo y más puros

que en todo son prodigiosos.

Sacerdote 2 de Berith.

No digas tal, calla el labio,

que me afrento pues no hay tal,

que le hace notable agravio

por vida de Belial

que el verdadero sabio,

Berich sabio y leal.

Dicen dentro con rumor

Sacerdote 1 de Astaroth.

Pero escucha, qué rumor

de gentes es el que suena.

Dentro do[s]

Sacerdote 1 de Astaroth.

Yo llegaré con amor.

Entran dos del sacerdocio de Astaroth, el de Astaroth

Criado.

Yo vengo con pena

por la infanta y el dolor.

Sacerdote 1 de Berith.

Gente, ¿qué es lo que hay aquí?

Venís tan de tropel

que nos desalmáis fiel

Dios que es Berich.

Sacerdote 2 de Berith.

Llegad pues y lo veréis,

benevolo y procrüel.

Criado.

Aunque os dé mala gana

os lo hemos de dejar ver.

Sacerdote 1 de Berith.

Por vuestra locura vana

acabemos de saber

la causa.

Sacerdote 2 de Berith.

De buena gana.

Sacerdote de Astaroth.

Sabe que nos han contado

sin duda alguna mentira

que decís con grande ira

que es vuestro Dios más honrado

que el nuestro.

Sacerdote de Astaroth.

Tira, tira,

esotro si tal afuera,

que nos quieren, celos ver,

manda, nos le dejen ver,

pues que queréis

la sincera

verdad habéis de saber,

sabed que Astaroch famoso

ha enmudecido de suerte

que sin duda es hoy su muerte

y otro Dios más poderoso

le hace temer, aunque es fuerte.

Un gran sacrificio el rey

le hizo porque a su hija

sanase, y en nuestra ley

ceremonia prolija

juntando en todo su grey,

y palabra no ha hablado,

y esto el rey y el reino todo

con grande pesadumbre ha dado,

y él y ellos nos mandan que en todo

a Berich sea preguntado

que por qué causa y razón

nuestro Astaroch no ha hablado.

Ptog. 24

Sacerdote de Astaroth.

ya va en nuestra pretensión,

que el pueblo está alborotado

y con muy mucha pasión.

Sacerdote de Berich.

Pues si eso es ansí, sea de bien,

lo grave de la ciudad

tiene de venirlo a ver,

y Berich la calidad

de nuestro dios y saber.

Criado.

Toca apriesa esas campanas.

Ya voy. Vase.

Sacerdote de Berich.

Sea en buen vuelo,

agora verán si son vanas

sus hazañas.

Sacerdote.

Son del cielo.

Sacerdote de Berich.

Grandioso rey, no profanas;

entremos, pues que vendrán

todos ya a ver qué ha habido,

y de esto se holgarán,

porque en todo es preferido

más que

Éntranse todos y salen dos ciudadanos y los que pudieren y algunas mujeres.

Ciudadano 1.

Al fin que quieren saber

los sacerdotes sagrados

de Astaroth su gran poder,

porque agora sean botados

sus hechos.

Ciudadano 2.

Hoy sea de ver,

la ciudad toda se mueve.

Ciudadano 1.

Ya salen los sacerdotes.

Ciudadano 2.

Infinita gente llueve,

y los enfermos con botes

vienen, y toda la plebe.

Salgan todos los que pudieren y algunas sacerdotes y plebe y los demás que pudieren y algunas mujeres.

Sacerdote de Berich.

Toquen graves instrumentos,

y el dios Berich se descubra

al momento, y no se encubra,

porque Astaroth los portentos

admirado él los descubra.

Tocan instrumentos y descúbrese el ídolo Berich, el cual será un hombre con su máscara dorada en su altar vestido como mejor parezca de rodillas todos.

Sacerdote de Berich.

Famoso dios de nuestra alegre siesta,

Berich insigne a pena monedino,

¿quién te nota tu valor tan peregrino?

¿quién hace al Astaroth tan cruda cuesta,

hecho su grandeza del el pescuezo inclino?

Al silencio la puerta, y de camino

nos descubre el secreto ya no fino

que en esta oculta enigma hoy se encierra,

abre esa caja odi, vino en amor

de aqueste pecho excelso y gran punto

¿quién es del Astaroth tan gran contrario?

o de a dónde le viene este mal junto,

que aun en peores es el tiempo vario,

diga a esa majestad lo que pregunto.

Berith.

Sacerdotes famosos, venerable,

vuestra justa demanda ya he oído

y quiero que seáis hoy favorables

y asistiros yo a otras peticiones,

lo que decir me pesa, aunque os espante,

escuchad, y lo sabréis de mis razones.

Todo el dios Astaroth está oprimido

con cadenas de fuego y en miseria

por un varón famoso esclavo asido,

y está tan agravado y tan medroso,

que resollar no osa, de ofendido,

tal le tiene el temor tan riguroso,

Ptog. 25

Demonio.

después que entró en aquel templo santo

este apóstol del Mesías,

que con su vista al mundo causa espanto,

no ha hablado palabra, ni siseve,

porque viene a destruir los dioses santos

y al dolor del reino en tiempo breve.

Sacerdote 1.

¿Quién es este tan poderoso

que con los dioses tanto poder tiene?

Berith.

Es un hombre aselente y milagroso,

amigo leal y fiel, con sagrado

Dios todopoderoso de los cielos,

y tiene a los diablos ya declarados.

Sacerdote 2.

¿Y qué señales tiene este admirable?

Este famoso esclarescido,

para conocer a hombre tan amable.

Berith.

Sus cabellos son negros y olorosos,

crespos y limpios, y la barba larga.

En peca nada y los ojos muy hermosos,

negros y grandes, y la cara blanca,

las narices y boca le y derecha,

y tiene condición humana y profana.

Es de mediana estatura y muy derecha.

Viste un tabardo blanco y puro

con una guarnición preciosa hecha.

Hediama diez mil piedras preciosas

resplandescientes: zafiros, topacios,

como por bordaduras muy costosas.

Por la fimbria del manto referido

están insertas peregrinamente

las piedras de este santo esclarescido.

La ropa interior de más adentro

es de púrpura fina, colorada,

que de su hermosura es mismo centro.

veinte y seis años justos y cabales

que no muda es ropa, do ni le rompe,

ni sandalia que las calza quitárselas.

De mil enfermedades no entendidas

y de sudores prodigioso ya es sano,

y a algunos muertos ha dado vidas.

A las rodillas en tierra do él es al día

cien veces, y otras tantas en la noche,

hace oración con mucha pía.

Su voz es grande, sonorosa y clara,

como de una trompeta despedida,

y la virtud en él jamás fue avara.

Siempre de ángeles anda rodeado

que no le dejan cansar a su persona,

que el rostro trae alegre y mesurado.

Sabe las lenguas todas deste mundo,

y sabe lo futuro y lo presente,

que en este pesadumbre me confundo.

Y esto mismo que os hablo, también sabe.

Si quiere que no le veáis, será sin duda,

tal es su gran valor, potente y grave.

Si acaso le halláis, os pido a todos

que le roguéis no venga aqueste templo

a darme pena por espantos modos,

y a hacer otro tanto de mí mismo

como de Astaroch, mi compañero,

que ya me considero en el abismo.

Sacerdote 1.

¡Oh rey famoso y poderoso,

que es monarca deste mundo!

Sacerdote 2.

¡Oh qué valor tan grande y poderoso!

A él va a buscarle, pues que en nuestro templo

es más valeroso y consagrado.

Ptog. 26

Criado.

Y así maravillas veo y a un tiempo

vamos todos al punto deseado.

Todos.

Como perdido que desea encontrarlo,

y con grande cuidado sea buscado.

Tocan chirimías (ábrese el ídolo y vanse todos y sale el Rey Polemio solo con sobre ropa, en su casa).

Rey Polemio.

¡Oh, cielos soberanos!

¡Qué rigor tan importuno

es este que de su mano

me viene! ¡Oh, dios alguno,

favorece a un rey humano,

que es de mi afligida hija

en tanto afán y dolor,

y yo que soy el señor

a quien enfermedad prolija

no remedia mi valor,

ni basta ningún favor

en mi persona real

de devoción y leal!

Que pienso que Belial

es quien causa mi dolor.

Astaroch es mi señor

y no me remedia el daño,

antes se me muestra extraño

y con notable rigor,

por do me anuncia un mal año.

Entra un paje.

Paje.

Un sacerdote está aquí

que licencia para hablar

le pide.

Rey Polemio.

Déjale entrar,

que aquí me hallará a mí,

a ver qué quiere contar.

Entra el sacerdote.

Sacerdote.

Grande en fin es el pesar

que pienso que hemos hallado,

el remedio ya alcanzado

aunque sea de mal buscar.

Rey Polemio.

Pues ¿cómo no has demandado

albricias?

Sacerdote.

Y no es contado,

a tu real persona invicta,

la preciosa margarita

que en su gran tierra o reinado

que es más que en oro acendrado

donde hay virtud infinita.

Rey Polemio.

¿Qué riqueza resucita

mi vida y sale de muerte?

Sacerdote.

Sabrás, sabio rey y fuerte,

cuya alma el santo invita,

que nos viene ya por suerte...

Ptog. 27

Rey Polemio.

¡Gata, hija de sangre!

Fuego al cielo, y él a tierra,

Berith le guisó un tártaro,

sintiendo su en vez de muerte.

Entra la Reina, y el príncipe, y el caballero primero y segundo, y dice la reina.

Reina.

¿Qué es esto, rey y señor?

Todo el mundo alborotado

veo, traéis el no sé temor.

Príncipe.

Notables nuevas me han dado.

Rey Polemio.

Yo las tengo por favor.

Príncipe.

¿Quién es este gran varón?

Sacerdote 1.

Él es, su majestad, él ha ido.

Gran santo, y hombre escogido,

hombre de mucha razón,

de las horas ha sabido.

Reina.

¿Lo he visto?

Sacerdote 1.

Señora,

Berith questá sin milagros,

desde que su voz ignora

y como tal vez es magro,

que su dios sabe en la hora.

En los dioses ha de hacer

que tiembla el mundo de oílo,

y tienen bien qué temer

y no puede acá decillo

esta noche con su poder.

Está en cadenas de fuego

preso y mudo, que no osa

resollar ni decir cosa.

Rey Polemio.

Busquenme ese varón luego,

que mi corazón reposa,

y entre morada en probar punto

me acabará de contar,

de aqueste profundo mar,

que pienso que viene junto

mi temor y mi pesar.

Vanse todos, y entran 2 caballeros.

Entran dos caballeros, y un gente de mor.

Caballero 1.

La gente de un rey ha de ser el cimiento,

él es mensagrado,

al que Berith ha contado,

aquel apóstol de Cristo,

que el mundo tiene espantado.

Caballero 2.

El rey manda que al momento

se busque con mucho amor,

y en su real aposento

se aposente su valor,

porque es sabedor, sin punto,

a Berith oímos todos

Ptog. 28

Caballero 2.

contar de sus maravillas

y sus grandezas ynclitas

y por mui diversos modos

A doblar las rodillas

Tachado: Mas no le abemos topado

Caballero 1.

pues al apurar tal punto

que un gran premio a mandado ay señalado

al que lo traye al hallarlo

Pobre 1.

el resto punto

reparta. yo yre señalar

y caminemos a buscar

a este santo varon

que despues del galardon

el nos tiene de sanar

Todos.

vamos con grande atencion

van se todos y sale .s. B.me solo

San Bartolomé.

Mendigos no me allareys

en tres dias porque quiero

que en estos me dejéis

y que me busqueys primero

para que mas lastimeys.

y entre vosotros estoi

y no me bereys jamas

el buscarme es por de mas

yo en otra presencia estoi

y veo como me buscais

vase el sto y salen el rey y la reina y el príncipe y los dos caballeros

Rey Polemio.

Que os parece señora

lo que cuenta todo el mundo

del saber tan profundo

del ome en quien mora

tanto balor

Reina.

que es un segundo

apolo no le engrandece

Príncipe.

al gran belfogor excede

Caballero 1.

todo cuanto quiere puede

Caballero 2.

el usa de su ciencia

sin que aya quien le ygualle

Rey Polemio.

y deseo notablemente

ver tan excelso varon

que le e cobrado aficion

Reina.

dicen me que es tan prudente

que es la mysma discrecion

Príncipe.

en berdad que quenta cosas

de aquel santo baron sagrado

pasma el genio alborotado

Rey Polemio.

son barias y prodigiosas

y yo soi su aficionado

tres dias a que le buscan

y no se halla rastro del

y los yngenios se ofuscan

venciendo al mysmo luzbel

y los dioses se achamuscan

de ynbidia y rabia

Príncipe.

en cadenas

de fuego el gran astaroth

tiene innotables penas

mas confuso que membroth

y que el gran sabio de atenas

Rey Polemio.

y prometo que causa espanto

y a un a dios y señor

que da este poder temor

quien no pasma es mas que encanto

Príncipe.

considerar tal balor

Rei

Ptog. 29

Rey Polemio.

pues pensar que es algún dios

de mayor saber y ciencia

es error

Reina.

vuestra excelencia

lo mire bien gran señor

Astaroth

aparte

Rey Polemio.

está en pendencia

y no debe de ser tan bravo

el león como le pintan

ni a quien el cabello encintan

es de la hermosura cabo

pues con afeite es entintar

su rostro porque parezca

mejor de lo que él es

que el artificio es en él

que de afuera y no cerca

parece y es al revés

el oro puro se prueba

con el toque y es de arabia

que el santo dio la gracia

y a defenderse no atreva

y que acaba de su labia

a otro dios más poderoso

debe de haber que no es mío

claro está y más prodigioso

de mayor valor y brío

pues tiene al mío temeroso

porque si él el mayor fuera

no temiera a otro ninguno

esto es cierto y no es quimera

o falsa palabra y juro

que su deidad se desespera

Reina.

señor en qué estáis pensando

como estáis tan divertido

Rey Polemio.

este es el mejor sentido

confuso estoy confuso ando

siendo un monstruo que no he sido

a Berith digo que no fuese

ese sagrado varón

a darle pena y pasión

pues irá aunque le pese

si parece ser facción

pero quiero reportarme

no lo entienda el reino acaso

y se rebele el caso

no quiera en todo matarme

y sea mi siniestro caso

la profecía pasada

me anuncia con triste agüero

quiero me mirar primero

que antes de sacar la espada

déjeme advertir en su acero

Reina.

en qué piensa mi señor

Rey Polemio.

mil cosas en mi memoria

revuelvo

Reina.

pues por mi amor

nos salgamos Alitona

por bajo del mirador

a la puerta de palacio

a tomar el fresco viento

Rey Polemio.

vamos que mi pensamiento

me promete largo espacio

pensando en este portento

vanse los dos y salen los dos sacerdotes criado añadido y Astaroth y los dos caballeros texto tachado todos con un endemoniado dando voces y sale San Bartolomé detrás

Sacerdote 1.

tenedle más fuertemente

Criado.

que el demonio le atormenta

Sacerdote 2.

a nuestros dioses afrenta

Endemoniado.

déxame cobarde gente

Ptog. 30

Sai.

¿Quién os pide tanta cuenta,

y vaya a estar ocho a Berich?

Criado.

Que le sane,

San Bartolomé.

Mi Jesucristo del cielo

ha de sanar.

Aparte.

Endemoniado.

¡Oh, malich!

Déjame ya en este suelo.

San Bartolomé.

No me conoce ninguno,

y al tiempo de comenzar

a predicar y mostrar

de Dios cómo es trino y uno,

y su ley santa afirmar.

Vanse todos y sale el Rey, la Reina, el Príncipe y los dos caballeros prisioneros.

Rey.

Esta es la puerta mayor

de palacio.

Reina.

Capacidad,

juez, y que con lealtad

para un gran valor,

y vuestro brazo invencible.

Suena dentro grande ruido. Ténganle.

Príncipe.

¿Qué rumor es el que suena?

Caballero 1.

Hacia el templo es, señor.

Rey.

Sabedlo vos por mi amor.

Caballero 2.

Ya voy.

Y vase.

Reina.

Yo quedo con pena;

muy mayor es el rumor.

Torna a asomarse y sale el caballero.

Caballero 2.

Ya viene toda la gente,

a un endemoniado,

a Bartolomé han honrado,

y por tan raro y patente,

aquel varón consagrado.

Entra toda la tropa, criado, el endemoniado, que son los dos sacerdotes, vez endemoniado y los caballeros , y San Bartolomé desde el caballero 2.

29

San Bartolomé.

Ponédmele en ese suelo.

Endemoniado.

Apóstol de Dios sagrado,

vive consagrado,

la oración que ahora al cielo

me enciende y me da cuidado.

San Bartolomé.

Y enmudece luego al punto,

espíritu vil, dañado,

y sal del que se ha cuitado,

porque de Dios es más justo,

sal, espíritu malvado.

Santíguase, y disparan dentro un arcabuz, y cae el demonio del hombre.

Sai.

Ya salió.

Endemoniado.

Gracias al cielo,

que me dejó aquella arpía,

que con ciega envidia mía,

tenía atado en este suelo.

De rodillas.

Aparte.

Rey.

Yo os miro con alegría.

Sai.

Todo es una admiración,

y toda su compañía

quieren con grande pasión.

Rey.

Mil veces seáis bienvenido,

Bartolomé valeroso,

que en todo sois prodigioso,

en las obras y el vestido,

y uno y otro es milagroso.

X.

Y Berich dijo maravillas

de vuestro valor sagrado.

San Bartolomé.

Todo es del crucificado,

del que con pro tantas sillas,

del que al mundo ha rescatado.

X.

De Jesús, verbo divino,

el hijo de Dios consagrado.

Ptog. 31

Desconocido.

sea aqueste sagrado camino

que pasa ya a su Reinado

es lucero peregrino

Rey Polemio.

Como benis baron santo

San Bartolomé.

para ser cirujano del

cielo y con sosiego

y a ti te lo digo pues

Rey Polemio.

con espanto

de ber tanta fortalesa

San Bartolomé.

Como nabe tan famosa

con el ayre

Príncipe.

Con grande gusto

siendo hombre tan baleroso

Rey Polemio.

quereis me quitar un gusto

que tengo tan inbidioso

San Bartolomé.

pedi me y yo pedire

a mi dios y el me dara

y luego os remediara

Reina.

ese mal remediara

que en el cruel tormento yaze

Rey Polemio.

pues baron escojido

firme jeneroso

una hija el cautibo

demonio en quien se a metido

me tiene triste y penoso

y atormentala de suerte

que yo me peno y lloro

y que su grande balor

la libre de aquesa muerte

sera del Reyno señor

San Bartolomé.

mandala traer aqui

Ban los caballeros por la infanta

Rey Polemio.

bayan por ella al momento

Reina.

o gran bien y gran tamaño

ya suenan su triste acento

entran con ella

entran con la infanta con cadenas los caballeros

Cabal.

ya esta aqui la infanta

en tu presencia Real

llegase a ella el santo

echala la bendicion

suenan alcabuzes dentro y sale el demonio

San Bartolomé.

presto dejara su mal

y presto esta bella planta

sera planta celestial

y en el nonbre del señor

padre y hijo consagrado

y del espiritu amado

de los dos pues es ygual amor

sal de ese cuerpo malbado

y quitadle ya las cadenas

Cabal.

y quien es el que a de osar

quitarselas en su penar

San Bartolomé.

mui bien os podeis llegar

que ya salio de sus penas

el penado

Demonio.

ya yo no oso tardar

con cadenas y en tormento

dejando pues de oy mas

mas de los que el en su centro

estaba con llamas

deja a la infanta y ella se ba al santo

Desconocido.

atado benga el cruel

de la llaga ya esta sana

de rodillas

Infanta.

o sagrado baron fiel

de onde tanto bien nos mana

baleroso natanael

el cielo santo a traydo

un balor sin segundo

a este cielo o sol crecido

para remedio del mundo

que estaba sin bos perdido

Reina.

o biose milagro mayor

o grande caso soberano

Rey Polemio.

o grande y sabio balor

y que grandezas tan raras

o sagrado y sacro honor

Príncipe.

algun famoso profeta

Ptog. 32

Príncipe.

es este que aquí tenemos.

Caballero 1.

¡Oh, qué aspeto tan perfeto

el de aqueste hombre que vemos!

Es un ídolo impreso.

Caballero 2.

Por cierto, gran maravilla.

¡Oh, soberano valor!

Rey Polemio.

Todo el mundo se le humilla.

Príncipe.

Y todos buscan su honor.

Abrázanla sus padres.

Reina.

Porque es su vida sencilla.

¡Hija de mi corazón!

Rey Polemio.

Hija de mis ojos bella.

Y el hermano.

Príncipe.

¡Oh, mi hermana y clara estrella!

Infanta.

¡Oh, mi señor, con razón

lloro hoy mi triste estrella,

y hoy soy sana! Aqueste santo,

o dios, profeta o lo que es,

me amparó, y por mí hizo tanto

que la grandeza que ves

vale más que el mundo y tanto.

Reina.

¿Con qué habemos de pagar

tanto bien como habéis hecho?

Honra, hija, y provecho

en nuestro reino y lugar.

Rey Polemio.

Yo dejaré satisfecho

al famoso Natanael.

Entremos en el palacio

y aposenta muy despacio

en otro a este varón fiel,

bien me entendéis vos, Cleopacio.

A los caballeros primero.

Vanse todos y sale el Rey Astriages, hermano del Rey Polemio, en su tierra, y dos caballeros con él, primero y segundo.

Rey Astiages.

Mucho tiempo ha que mi famoso hermano

Polemio, rey del sur de la India,

no me ha escrito cartas de su mano.

Caballero 1.

Invictísimo Astriages famoso,

no habrá sido la culpa de tu hermano.

Rey Astiages.

Antes como se ve ya vitorioso

Caballero 2.

Posible podía ser, señor invicto,

que Polemio tu hermano en tal no piense

y siempre puso en ti amor infinito.

Rey Astiages.

Y dícenme que en su reino anda un profeta

que a los dioses le tiene amedrentados,

y que es persona en todo muy perfeta.

Caballero 1.

Todo el mundo está ya alborotado

y cada día se suenan grandes cosas.

Rey Astiages.

Y yo, sin verle, estoy aficionado,

y por las nuevas que hoy me dicen

luego le han de ir a traerle,

que nada de sus hechos contradicen.

Venid, dadme recado luego, al punto.

Ptog. 33

Texto tachado con un aspa:

Pobre 1.

par dios que no sereys

Pobre 3.

sera unq le aspeje

Pobre 2.

no comencemos ya

Pobre 4.

dejadlo digo

Pobre 3.

pues tengo de ser aunque se pese

Pobre 1.

mira que te dare del bordon

Pobre 3.

y yo el galo

nadie se ponga en mi fuera, fuera

Pobre 2.

paz

Pobre 4.

paz

Pobre 1.

muera

Pobre 2.

muera el baladron malo

Fin del texto tachado

Sale .S. Bartolome solo

Línea tachada ilegible

San Bartolomé.

en esta famosa casa

mando el rei aposentarme

y el mysmo ynbio a buscarme

y con tesoros sin tasa

que en eso piensa pagarme

yo no e de acer tal

que a Cristo desnudo sigo

que es mui mayor mi caudal

en este intento prosigo

apesar de belial

abre de dejarme ber

mas no lo piense aceptar

al rei lo pueden tornar

que yo no lo e menester

ya comiencan a llegar

Al margen: para escusar esta aparencia tan grande se podra abrir el uestuario y finjira el caballero primero q biene por alli la recamara porq gentes y el cansancio se escusen trayendo con facilidad el dicho caballero saldra a pie por el uestuario y no por la calle

sale el caballero primero a caballo delante por la calle y cabestrando enpos Una recamara de acemilas con sus reposteros cargadas de arcas y simios y alcancias y todo en saltaran tensos pechos y un hombre

Caballero 1.

yo el me e escondido

adonde ha estado encerrado

que no le abemos hallado

en toda la ciudad

San Bartolomé.

yo escondido

nunca en mi bida lo estado

Caballero 1.

pues como no te emos bisto

y la ciudad seas mirado

toda a casa

San Bartolomé.

es que a Cristo

siruiendo an gran zelo

el mayor bien gristo

agora si no quisiera

yo que me viera ninguno

ten por cierto que lo aziera

que me quieres

Caballero 1.

oportuno

mas del tiempo un poco espera

Sabras que el gran Rei polemio

te ynbia esta gran cantidad

de camellos al por presente

cargados de una beldad

de oro y plata de su gremio

y de piedras resplandecientes

y joyas de gran balor

bienen cargados. señor

mira que son refulxentes

y de notable primor

recibe aquestas riquezas

y aquestos grandes tesoros

que son justos de finezas

y pues quitaste los lloros

de los rejes, ten proezas

San Bartolomé.

dile a tu rei que yo estimo

en mucho el ofrecimiento

Ptog. 34

San Bartolomé.

y merced más que me animo

y ando más contento

porque riqueza no estimo

dile que yo el deseo

por Cristo mi redentor

que es en quien tengo mi fe

y el que es el verdadero autor

a quien yo me dediqué

y dile que el que le sirve

es rey verdadero y sabio

y que de humildes se sirve

y que el más discreto sabio

sin humildad no le sirve

mis tesoros repartí

a pobres por solo Cristo

con esto al mundo vencí

y al demonio a quien conquisto

que agora tiembla de mí

esto dirás de mi parte

a tu rey partiendo camina

Caballero.

mira que es de todo onza mina

y que tiene de pesarte

dejar riqueza tan fina

San Bartolomé.

no tienes que te cansar

que no lo he de recibir

Caballero 1.

pues bien nos podemos yr

alto volvedlo a llevar

aunque el rey lo ha de sentir

San Bartolomé.

dile al rey que yo muy presto

me veré con su grandeza

y con su grave supuesto

y que sabrá ya su alteza

por qué razón hice aquesto

Caballero 1.

los dioses queden contigo

San Bartolomé.

solo un dios queda

y no hay otro dios que pueda

y vuestra será el castigo

de que mi dios en mí queda

entranse el caballero con la recámara por la calle prosigue el santo solo

San Bartolomé.

o excelsos soberano rey eterno

gracias te doy señor por tu clemencia

convierte aquesta gente a penitencia

y líbralos señor del falso infierno

y en la labor los tiene ya a taberno

muestra señor aquí tu gran potencia

pues a tu gran valor no hay resistencia

arruina a este dragón el duro cuerno

quebrando sus cabezas todas siete

confunde a la tercera parte junta

que cede a la inefable llana mete

destruye su soberbia de una punta

que el cielo a ti la gloria te promete

así como tu madre aquí se apunta

y a el ora de recoger

que elio ríspido volteando

al mundo va vuelta dando

y comienza a anochecer

el día y sol eclipsando

entrase San Bartolomé y salen los 2 caballeros deso[?]

Caballero 2.

que no quiso recibir

el rey estos tesoros

Caballero 1.

él no los quiso admitir

no usa de muy decoros

no sé qué os pueda decir

Caballero 2.

grande amor

le tomó el rey

pues con voluntad y amor

le vio tanto valor

y siendo de extraña ley

13 / 33

Ptog. 35

X.

Le hace tanto favor,

Caballero 1.

dice severa, cruel,

y dará satisfacción

al rey, que con afición

le mira, y él como fiel

le ama de corazón.

Caballero 2.

Por cierto que este hombre tiene

tanto valor y nobleza,

discreción y fortaleza,

que a todo el mundo detiene,

lespanta su gran pureza.

Caballero 1.

él es un segundo Luzber

con la cara llana y perfecta.

X.

Berich habló maravillas,

y que sin falta ninguna

hoy se dobla su fortuna

de los dioses, pues sus sillas

las quiebra sin quedar una.

Caballero 2.

Todos duermen, ya es muy tarde,

que casi es ya medianoche.

Caballero 1.

Pues vámonos, si es tan noche.

Caballero 2.

Pues si es tan noche y tan tarde.

Caballero 1.

Vámonos en vuestro coche.

Vanse todos y sale el Rey Polimio con sobre ropa y desnudo, solo.

Aparece San Bartolomé.

Rey Polemio.

Yo no puedo sosegar

ni dormir, que estoy pensando

en cómo me he de salvar,

y esto que anda predicando

el varón singular.

Él sin duda mi señor

otro dios más poderoso

que Astaroc, y más brioso,

es él de este, y el remedio

de aquese bien tan dichoso.

Pues que no hay duda ninguna,

más claro está que la palma,

que aqueste es el bien del alma,

pues que tan santa fortuna

pone a Astaroc en tal calma.

Y si fuera dios verdadero,

Astaroch no temiera

al profeta, ni se rindiera

deste santo caballero

un cornado, aunque le viera.

Mas témele tan medroso,

alebronado y encoxido,

que muestra ser rendido

de miedo del generoso

Bartolomé esclarecido.

Y el dios Berich también,

no sé yo qué tememos,

con mil caricias y estremos,

no vaya a dalle vaivén,

por donde muy claro vemos

qué puede más que los dioses

aquest hombre soberano,

pues tiemblan hoy de su mano,

y sus engaños atroces

al pueblo engañan en vano.

Y sin duda es, este el que en sueño

vide, y aquella sola

la niña prodigiosa

me pronosticó, y mi dueño,

que es su persona grandiosa.

Pero, ¿qué es lo que miro?

¡Aquel gran San Bartolomé!

Ptog. 36

San Bartolomé.

el mismo soi

Rey Polemio.

esa fe

San Bartolomé.

a fe que soi y suspiro

por infundiros la fe

Rey Polemio.

pues dime por donde entraste

que están cerradas las puertas

San Bartolomé.

a dios siempre están abiertas

y el que le sirbe es engaste

de sus grandezas cubiertas

y quien al gran dios berdadero

sirbe con fiel corazón

no hay para el contradicion

todo es llano y sincero

y franco sin anbicion

no hay cerradura ninguna

para el que a mi dios sagrado

sirbe que el sol y la luna

lo obedece y sumandado

hacen y el cielo es su cuna

y estos dioses que adorays

son demonios del infierno

que el sagrado dios eterno

los condena y jamas

saldran de tormento eterno

enbiasteme riquezas

en pago deste beneficio

que te hice este es mi oficio

y no estimo estas grandezas

que mas riquezas codicio

Golosos aquestos bienes

para los ciegos mortales

que los bienes celestiales

no estimaran cuanto tienes

en nada antes son males

y tambien fuera poderoso

ofrecer mi gran tesoro

para quel excelso coro

y por ser tan peligroso

como me beys yo le adoro

porque te beo tan ciego

ya tu fe no todo llego

que soys del diablo un portento

pues que te pena su fuego

si no aduiertes su juego

Rey Polemio.

que enseñarme quien eras judio

que quizá lo será mío

aparte

San Bartolomé.

yo en su grandeza confio

que le abeis de serbir vos

del reyno todo con brio

escucha me pues y adbierte

y sabras sus marabillas

sientanse

Rey Polemio.

sentemonos en dos sillas

y cuenta

aparte

San Bartolomé.

dios te conbierte

oye verdades sencillas

cuando aquel dios soberano

dios sagrado trino y uno

crio con su mano excelsa

la maquina deste mundo

y Crio al honbre a su grande

semejante y le antepuso

a las demas criaturas

solo porque a dios le plugo

diole el ymperio y corona

para mandarlas y el puso

a cada una su nonbre

con ciencia infusa que tuvo

y el rebelde a su señor

comiendo del bedado fruto

Ptog. 37

San Bartolomé.

Le puso en el paraíso,

obedecido de brutos.

Púsole en gran majestad,

y por compañera al punto

le dio una hermosa mujer

que al mundo hincho de luto.

Y díjoles: "De todas cosas

os hago señores punto.

Tened y advertid que os mando

que no comáis de aquel fruto

del árbol que veis delante".

Este preceto les puso,

para que echasen de ver

que era Dios. Y ellos, confusos,

comenzaron a temer

y guardar aquel discurso.

Pero Satán, envidioso,

con un engañoso insulto,

quiso, en desgracia de Dios,

ponerlos ya a ambos juntos.

Comenzóles a tañer,

y cantar tan a su gusto

que les abrió las orejas

para su mal, no lo dudo,

diciéndoles, compañeros:

"Oídme, que os habla un mudo.

Si queréis ser como Dios,

quebrantad el estatuto,

y si coméis de esa fruta,

sabréis tanto como él supo".

Luego incitó a la mujer

primero, y ella, con gusto,

dio a su marido de ello,

y, dando fin, ellos al punto,

y deseosos de saber,

comieron, y así difuntos

en la gracia del Señor

fueron, y los tristes, desnudos

del paraíso, al momento

los echó Dios. Y con luto,

de trabajos y miserias

vivieron ya como impuros.

Heredamos desde allí

el pecado todos juntos,

y Dios por él nos echó

las puertas del cielo puro.

Y, moribundo aquel gran Señor

al hombre en asedio duro,

ordenó su libertad,

que quiso y, queriendo, pudo.

Vistiose luego de carne

y vino a librar al mundo,

y a pagar aquel pecado

que a todos en mengua puso.

Rey Polemio.

Y pues, ¿no pudiera pagar

esa deuda otro hombre alguno,

sino que el mismo Dios

vino a hacerlo ten ayí?

San Bartolomé.

Mas, en ese punto,

advierte que un infinito

quedó ofendido. Y hombre alguno

ni serafín no bastaba

a pagar ese daño crudo,

y así vino un infinito

que fue el Sagrado y Justo.

Ptog. 38

San Bartolomé.

A pasar muerte y pasion

por el honbre su maestro manso

fue bendido de un criado

de un traydor bendedor suyo

que le bendio a los judios

por que era logrero ynjusto

los hebreos malbados

que fueron verdugos suyos

tan yngratos como crueles

tan perbersos como sucios

despues de dies mil afrentas

despues de diez mil calunias

de baldones ynjusticias

de testimonios perxuros

le crucificaron todos

con mil pregones absurdos

y jesucristo glorioso

al tercero dia triunfoso

quedo aquel pueblo traydor

y el gran sacerdote sumo

se fue al cielo . adonde esta

con el padre al diestro suyo

y el inmenso paracleto

envía santos influjos

al lado siniestro esta

benerado de los justos

Rey Polemio.

por fin hebreos le dieron

cruel la muerte: ocaso obscuro

bil nacion

San Bartolomé.

y la mas bil

que se halla en todo el mundo

17

37

Rey Polemio.

que fuise tu su criado

de ese dios

San Bartolomé.

y lo soi suyo

y su apostol berdadero

y su gran honra procuro

sacerdote me ordeno

con todo el colegio xunto

y yo deje mis riquezas

por serbirle en este estudio

Rey Polemio.

hijo de dios dices que es

San Bartolomé.

si señor

Rey Polemio.

pues como pudo

tener hijo el mysmo dios

si es yncorporeo

San Bartolomé.

alto as andado

y digo que dios lo puede

todo y de aquello no dudo

que quien de nada crio.

cielo y tierra en profundo

es poderoso y fiel

infinitamente sumo

y asi es. su grande saber

infinito y absoluto

aparte

Rey Polemio.

y ese hijo tiene madre

alla en el cielo que yncluyo

que para ser hombre y dios

a de aber madre. y ser suyo

a de ser madre mujer

y no diosa. o que confuso

estoi, responde me luego

que te aguardo como mudo

Ptog. 39

San Bartolomé.

madre tiene y es más pura

que todos los santos juntos

que las grandes jerarquías

y los cristales más puros

dentro en su gremio la encierran

y fue virgen cuyo escudo

nos defiende del infierno

y el suculento báculo

Rey Polemio.

y fue virgen esa santa

San Bartolomé.

sí lo es

Rey Polemio.

a que lo dudo

cómo le pudo parir

sin romperse de ello apuro

San Bartolomé.

milagrosamente fue

y fue milagro profundo

y en este y en los demás

del trino colegio puro

el mejor creerlo cierto

que escudriñarlo y lo juro

porque en esto se merece

y dios se agrada no apuro

muchas cosas que pudiera

en amaneciendo al punto

verás a tu falso dios

miserable atado y mudo

confesar cómo es demonio

y cómo en lugar oscuro

de tinieblas en cadenas

está por mi puesto y inmundo

y el mismo dirá quién es

Rey Polemio.

pues si es ansí yo te juro

de adorar a tu gran dios

zona y mil veces lo juro

mañana en el sacrificio

lo veremos y por puntos

aguardaré que amanezca

y los pontífices juntos

han de ver su gran retor

con el mío

San Bartolomé.

príncipe justo

te considero señor

Rey Polemio.

lleguémonos

San Bartolomé.

al trino y uno

vanse

aquí da fin la 2a jornada

38

Jornada tercera

Ptog. 40

Jornada 3 de la comedia de San Bartolomé, príncipe de la India del Pigu y apóstol de Jesucristo. 39 1

Salen San Bartolomé y el Rey Polemio y la Reina su mujer, el príncipe y los caballeros prisioneros, que son los que salieron en la primera jornada acompañando al rey ; y San Bartolomé delante de todos, tocan música y dice San Bartolomé.

San Bartolomé.

Ahora gran Rey, ¿estás satisfecho

de lo que he dicho y tratado?

Rey Polemio.

Ahora de veras, si Jesucristo

tu maestro, y señor es verdadero

dios, infinito de poder insigne,

por lo que me has dicho, salé cierto.

Mil veces de Astaroch reniego al punto,

y adoro a Jesucristo, tu maestro,

por verdadero Dios del cielo y resto.

Reina.

Y yo haré lo mismo luego al punto.

Sale Príncipe.

Príncipe.

¿Pues quién había de ser tan detestable

que luego al punto, a un Dios tan soberano

no adorase y rindiese su persona?

Pues un mar de portentos hoy le abona,

Sale Infanta.

Infanta.

Cosa verisímil y evidente

es lo que el varón sagrado nos predica.

Rey Polemio.

Pues ahora ¿qué queréis, luego al punto

se haga el sacrificio que aguardamos,

que quiero probar esta experiencia?

Ptog. 41

salen el sac y el cria

tira la cortina y parece el ídolo astaroch en un altar bien aderezado

Sac.

tira desa cortina y sin tardanza

a nro dios excelso que perfume

compostas odoriferas de arabia

preben los incensarios que ya tira

la cortina preciosa que parece ser lleno ro

que abre un soberano y gran tesoro

San Bartolomé.

deteneos sacerdotes que el incienso

mismos olores desa arabia

a un dios mui mayor que es supremo

se tiene de ofrecer en olocausto

déjame ablar con astaroch primero

que quiero enojar su Juez cruel y sebero

Rey Polemio.

hable bartolome lo que quisiere

Sac.

pues nro dios astaroch queda enojado

y nos dara muy fiera

que si se enoja no ay quien le mitigue

San Bartolomé.

bestia infernal mal bado cauteloso

padre de obscuridad y de mentiras

en el nonbre del sacro padre eterno

y del hijo sagrado que es segundo

y del inmenso espiritu divino

que todas tres personas son dios solo

te mando que en presencia destos reyes y sacerdotes

y de todos juntos

que es esta gran ciudad ya congregada

que digas luego al punto aqui quien eres

y quien es el Señor de rigor y quieto

a quien se deve onor y reverencia

habla bestia veraz y mas no tardes

Astaroth.

Aunque con rabia y furia en vivas llamas arda

cesad perfidos los que se adora uan

yo fuerza es que lo diga aunque no benga

peor castigo que ami Garganta ciego

un dios me a natado con cadenas

de fuego sulfurino penetrante

que mi infierno adentro yo padezco

este Señor que esta presente

digo a los angeles de Xesuxpo

que me atasen con llamas y es la carcel

de fuego fulminado o rabia fiera

y este hijo de dios es poderoso

Señor de tierra y cielo y el abismo

aquel que los Judios crucificaron

pensando de matarle y el la muerte

mato con su pasion fuerte y santa

y paciencia príncipe y caudillo

porque al mando della parca fiera

preso este Xesus hijo sagrado

de maria Reina de los cielos

es berdadero dios sagrado y puro

aunque aqui mi balor de Rabia apuro

San Bartolomé.

Que reparos deste gran monarca

Rey Polemio.

Oy infame engañador y Mentiroso

echad ya al punto aquesa estatua

que caiga en tierra

Príncipe.

echadlas luego luego

todos accion de Romper a la estatua y no la pueden deribar

Sac.

caiga al punto

derribaldo

Caballero 1.

efeto y que fuerza esta

Cau 2.

tira tira

Criado.

tira federico no te canses tira

Ptog. 42

Criado.

más fuerte, hasta que el gran peñón de martes,

no cayera yacido.

Caballero.

Dos mesas de Fineo y sus arpías

no estuvieron tan fuertes en sus golpes

ni el mantenedor infiel de Hidaspes.

San Bartolomé.

Deteneos, hijos, deteneos un poco,

que quiero, sin trabajo y menos fuerza,

dar cuerpo a ver que caiga aquesta estatua.

En nombre de mi Dios, puro y sagrado,

te mando, guía impía, que al momento

caigas en tierra hecha mil pedazos,

con los demás estatuas deste templo,

y aparezcas aquí, demonio horrible,

tan fiero como eres, mas no tardes,

que en su castigo hoy tu osadía,

haz lo que mando, punto en vuelta a su joya.

Tiran arcabuces dentro, y cae la estatua hecha pedazos, y aparece el demonio con cadenas de fuego, pintada la rededor vez que, y de una cabeza llena, y echando fuego de sí por todas partes. Cae el rey y los demás, y levántalos el santo, si en quitarás el demonio una ropa media encarnada y lo amasa rededor parecerá lavara negra con un justillo pintado con cadenas coloradas.

San Bartolomé.

No teme, reyezuelos infeliz, bestia,

levántate de persina tu cabeza,

y todos juntos se levanten luego,

y no tengan temor, que yo aquí asisto,

fiado en el valor de Jesucristo. ¡Levántate!

Rey Polemio.

¡Cielos, que feroz seres, semetido

con ganado y malvado, hasta que anda!

Reina.

Alivia, de duras tan viles guerra.

Príncipe.

¡Extraño coso, coso extraño y fiero!

Infanta.

Cristo vive, Señor, el Mesías vive.

Rey Polemio.

Viva mi Dios, ¡buenhora su grandeza!

Viese, y no gano mayor y santos dioses.

San Bartolomé.

Mayor estorcen, tanta desventura,

los ídolos, ¿qué es de ellos?

Criado.

Cuantos en este templo en pie estaban,

todos se dividieron en mil piezas.

¿Qué hemos ahora de sufrir, demonio?

Rey Polemio.

Huid de aquí, huid o ya fue un nido,

todo Cristo vive.

Demonio.

¡Vida eterna a un fiero!

San Bartolomé.

Y para siempre su nombre sea ensalzado.

Óyeme, formidable bestia, al punto,

confiesa aquí quién es el gran Mesías,

y su madre sagrada, y padre excelsa,

y el Espíritu Santo consagrado.

Demonio.

Ya te he dicho, ¿quién es?

San Bartolomé.

Más quiero

que con más claridad aquí lo digas,

de suerte que en cueros congoja se fatiga.

Demonio.

Digo que Jesucristo es Dios eterno,

hijo del padre eterno, y de María,

la cual le concibió, quedando virgen,

y antes del parto, y en el parto fue lo,

y tiene más pureza que los santos,

y santos, todos juntas, que en el cielo

están ya colocados en la gloria,

más que los serafines y virtudes,

más que las patriarcas y profetas,

más que los mártires y jerarquías,

que es madre verdadera del Mesías.

San Bartolomé.

¿Y tú, quién eres, miserable fiero?

Demonio.

Soy ateo y mísera vasallo,

aquí, de Dios verdadero justamente,

atormenta mi espíritu congojas.

Finalmente, el de mí, soy que ciegas,

tenía a estos tristes ya dicho, hoy,

Ptog. 43

Líneas tachadas:

Por su venida para mi tan fiera a cual cuando nació se le anunciamos por luceros y señales in[gentes] que limbian su sagrado nacimiento por donde vine yo a padecer tormento

Fin de líneas tachadas

San Bartolomé.

suplico Vra Alteza Baje y hable

y diga si alguna cosa saber quiere

que yo le mandare luego al demo

la diga en un momento porque quiera

que quede satisfecha su persona

que esta lei es de dios que la abona

Rey Polemio.

no es menester ya mas vaya este perro

que inficiona su olor tan pestilente

San Bartolomé.

has visto mjlagros con algunos

de questos que te miran - dilo luego

Demonio.

no por cierto Jamas yo hize alguno

que fuese berdadero mas finjidos

con enganos y con mjl mentiras

les e hecho creer que los sanaba

y yo les enfermaba para darles

salud al parecer deaquestos ciegos

siendome permitido por Juicios

secretos del senor en quien adoras

y en quien tienes el credo dias y horas

Reina.

o cielo que olor a piedra azufre

Infanta.

que da fiero humo por la Boca expele

Príncipe.

por los ojos arroja vivo fuego

con antorchas furiosas disparadas

Sacer.

echele ya de aqui sagrado apóstol

quitanos de delante tal figura

que ya en Jesucristo todos xuntos

creemos

4

42

Todos.

en el creemos todos juntos

Caballero 1.

o que cabellos tan largos y tiznados

que tiene la vil Bestia. el simio horrendo

mui mas negro y peor el color tiene

que la pez y liquida en la hoguera

Caballero 2.

mil cadenas de fuego aspero

que hedor perberso

sagrado apóstol destierre su presencia

y las manos atras enprision tiene

atadas el perberso y el cabello

le arrastra por el suelo hasta las plantas

y la cara. aguzada. y que perbersa

la negra y tan fea. o vil figura

sin color [ilegible]

San Bartolomé.

bete falso infernal camina y bete

al desierto paramo y apartado

que nadie te deje ir a pueblo alguno

y mira que te mando que no pares

hasta cumplir al punto este destierro

de quia que Jesucristo llame a Juicio

estarás en destierro miserable

por ser la bestia fiera detestable

Demonio.

hare lo que me mandas. apóstol sto

aun que lo aguardo qu ahora sino

para mi afrenta y miserable suerte

en este yermo. aquella arpia

mui bien me juzgas de esa miseria

que los prodigios y señales grandes

que al nacimiento de ese gran príncipe

sufrieron en pasmo horrendo: estas

y las rabias de penas formjdables

Ptog. 44

Demonio.

por quien las grutas viles del infierno

lloraron pestilencia fulminada

a furia infernal en que me enciendo

y a deshacer el ídolo de cierto parto

a cumplir tu mandado poderoso

pues fui tan desdichado y muy dichoso

Desaparece el demonio con fuegos dando bramidos, estampido

San Bartolomé.

anda furia sucia, escoria y brozo

Rey Polemio.

ya desapareció el falso demonio

Reina.

válgame el buen Jesús, qué desamor

y qué fiera visión fea y formidable bestia

Caballeros.

salud apóstol santo

salud pedimos escogido y puro

ampáranos agora señor en este apuro

mira cómo está el templo hombre dichoso

lleno de enfermos que remedio esperan

salud y devoción, y a perseveran

mira adentro

arrodíllase

al cielo

San Bartolomé.

aguardad que mi dios hijos míos

pediré al gran Jesús que hoy os remedie

y su gran bondad por todos medie

Eterno y soberano, excelso padre

sacratísimo verbo, y eterno hijo

espíritu santísimo en quien fijo

mis esperanzas con su tierna madre

suplico a tu bondad que os cuadre

dar salud a este pueblo pues que quiso

que destruyese yo este ciego y falso

por la virtud del alto eterno padre

darle pies al tullido, al manco brazos

al mudo lengua, al ciego vista clara

desenreda señor sus tristes lazos

pues que da verdad tan limpia y clara

troca a la salud sus embarazos

pues que tu gran clemencia nos aclara

dentro

Enfermo 1.

milagro milagro que me siento bueno

dentro

Enfermo 2.

bueno me siento las muletas tiro

Enfermo 3.

yo hablo que era mudo y no estoy sordo

Enfermo 4.

yo veo que era ciego Cristo vive

Enfermo 5.

y mis cuartanas libre me han dejado

Enfermo 6.

y con salud entera y alegría

gozan su gloria Cristo Cristo vive

Dentro.

Cristo vive Cristo vive

todos dentro

Caballero 2.

viva viva

ya mi salvación en él estriba

Rey Polemio.

gran milagro por cierto que han sanado

infinidad de enfermos que en el templo

toda la ciudad había que se espera

el bautismo le pido luego al punto

Todos.

el bautismo pedimos santo apóstol

Reina.

danos el agua santa del bautismo

salgamos ya de aqueste barbarismo

San Bartolomé.

aguardad señores de mi alma

antes que os dé esa agua santa y pura

os quiero consagrar aqueste templo

y hacelle yglesia de dios trino

porque esto que miráis un ángel santo

del señor verdadero viene agora

para ayudarme a consagrar este templo

oh qué bellísimo es, en él contemplo

5 / 43

Ptog. 45

Aparece un ángel y va bajando con música de un trono con un color de sangre en una mano, y con el dedo hace cuatro cruces a cada esquina, al rincón del templo la suya.

Ángel.

Bartolomé, de Dios querido y justo,

de parte del Señor vengo a ayudarte

a consagrar el templo, porque sea

oráculo sagrado del Mesías.

Bendícele primero y con el dedo

hace lo mismo en sus cuatro esquinas,

o pintes la cruz santa y sagrada,

porque quede sellado y fabricado

con el sello real del cielo empíreo,

ado irás a vivir por el martirio.

San Bartolomé.

Oh, ángel santo, pues el Padre Eterno,

y Jesucristo mi señor precioso,

y el Espíritu Santo verdadero,

se dignan de enviarte por su gran clemencia,

yo quiero desde luego obedecerte,

y hago la cruz, y comienzo desta esquina

de la mano derecha deste templo.

En el nombre del Padre sacrosanto,

y del Hijo sagrado, y santo espíritu,

te bendigo, consagro, y hago iglesia,

una, dos, tres, cuatro veces.

Ahora, ángel santo, haz lo que dices,

porque aquel señor falso, necio Astaroch,

por el rincón derecho, o diestra esquina,

comienzo a hacer mi oficio, y así digo:

En el nombre del Padre, esta cruz hago,

y del Hijo sagrado de María,

y del Espíritu Santo consagrado.

Lo mismo digo en el lado izquierdo,

en el tercero y cuarto hago lo mismo,

y ya quedan cuatro cruces en el templo

del color de la sangre del Mesías,

con que queda sellada aquesta iglesia

por suya, como con su firma.

El Señor soberano me ha enviado

a otorgaros, como ya a otros,

a sanar de mil enfermedades.

Ansí limpiad agora aqueste templo

de aquellas inmundicias que tenía,

y quiso que veáis por vuestros ojos

al dios soez que ciegos adorastes

en esa vil imagen que es de piedras.

Miráis con otros ojos más claros,

y no tengáis temor desse demonio

que os daba pena con tormentos tristes.

Haced en vuestras frentes esta insignia

y señal de la cruz que queda hecha

en las paredes deste insigne templo,

que no le temáis más, que dessa huye.

Yo, Bartolomé famoso y escogido

apóstol de mi Dios, que al vil destierro

ado te mando vayas, y porque al punto

te vayas de aquí, te doy seguro paso

y que ni a nadie des otras penas,

allí estarás perpetuo desterrado

hasta el Juicio final y general de todos.

Como tú lo mandaste en paz se queda,

y a este reino bautiza y sus indios,

pues que te ampara Dios y sus verdades.

Y desaparece el ángel a vista de todos con música.

Ptog. 46

San Bartolomé.

¿Qué le parece a Vuestra Majestad cerca desto?

Rey Polemio.

Que es el Dios verdadero el que adoráis

y que quiero adorarle yo y mi gente.

Bautiza luego aquí a esta persona.

San Bartolomé.

Vamos a tu palacio y de ese ídolo

destruyamos las aras para el fuego

y luego os lavaremos todos juntos

al templo y consagrado grave

para bautizar a tu gente toda.

Por donde se ha de dar ciego al punto

y bauticen el reino todo junto.

Bena.

Sea en un vuelo y presuroso maestro.

Príncipe.

Vamos apóstol santo y soberano.

Infanta.

Vamos pues ya señor no nos tardemos,

pongamos el remedio pues le vemos.

Vanse todos con música y sale el Rey Astiages con dos caballeros.

Rey Astiages.

Pienso a traer al embajador

que me envió mi hermano,

yo le escribo de mi mano

presente en duda su favor,

y este soberbio infano

también le escribo me avise

si su hija está ya sana

y que aquestas tierras pise

que a una persona tan sana

cual su hija siempre quise.

Caballero.

Esta es la oración sin duda

que a su alteza señor

con el noble embajador

y la infanta Geramunda

tendrá salud y valor.

Rey Astiages.

Holgaría verla en mi tierra

porque es en todo armas más se.

Caballero.

Siempre alabó de su parte

que es un soldado en la guerra

y nunca dejó de amarse.

Cosa que se sueña señor

de aquel apóstol de Cristo

que con su hermano menor

asiste.

Rey Astiages.

Que yo con gusto

le voy a la casa a ver.

Paje.

De la india occidental

está señor aguardando

un hombre muy principal.

Rey Astiages.

Ya lo estaba deseando,

haced a esa persona llegar.

Vanse todos y sale el Rey Polimio y el embajador.

Rey Polemio.

Agora dirás por cierto

al Rey Astiages mi hermano

cómo nuestro Dios es muerto

que hay una grandiosa mano

que le despuebla el desierto,

y dirásle también que dije

este templo consagrado

a Jesucristo sagrado,

y cómo testigo fuiste

de que quedo bautizado,

lo cual agora has de ver

que antes había de haber sido.

Ptog. 47

Rey Polemio.

En buena hora que es el gran Dios servido,

de nuevo os he de obedecer.

San Bartolomé.

Ya está todo apercibido,

llegue vuestra alteza al puesto,

o a la fuente del bautismo,

que ya está el recado puesto,

perezca ya el barbarismo,

pues Dios ha echado su resto.

Traspasemos la cortina,

que la fuente celestial

es tan viva que es la mina

de la gloria universal

y de Jesús, uno y trino.

Llegue vuestra alteza y vea

de aquesta agua soberana,

y en su riqueza se embeba.

Descúbrese un retablo, y aparece una pila de bautismo y un paje con el recado de bautizar.

Rey Polemio.

¡Qué majestad soberana!

San Bartolomé.

Medicina es la que lleva.

San Bartolomé. ¿Creéis ya? Príncipe. Sí, quiero. San Bartolomé. En el que es uno y trino Dios. Rey Polemio. Sí creo. San Bartolomé. ¿Creéis que es camino de la gloria? Príncipe. Y lo creeré. San Bartolomé. Que a amor tan peregrino almas ha de llamar. Rey Polemio. De tu nombre y apellido quiero ser esclarecido.

Entran todos con música y salen Astaroth y Berith, demonios.

Berith.

Aquestos montaños fieros

te ha desterrado aquel fiero.

Astaroth.

Aquí de congoja muero,

y aquí de bravatas con fieros,

en estos fieros peñascos,

fiera víbora seré,

de mi ponzoña haré tascos,

que en fuego fulminaré,

y arderán estos carrascos.

Aquí, que humana criatura

no pisa de umbroso suelo,

me desterró el justo cielo

para humillar mi locura,

que casi amagaba al cielo.

Aquel cruel Natanael

esta triste vida me dio,

y aquí acabó mi soberbia,

y en el infierno Luzbel

tiembla desta tragedia.

Desde las almenas altas

de estas empinadas sierras,

hacer nubes a las tierras,

y destruyendo sus plantas,

les daré infinitas guerras.

Y los más densos vapores

y recondensaré en su centro,

y engendrando rayos dentro,

los lanzaré con rigores

a los humanos por dentro.

Pero, ¿qué es esto que miro?

El cielo abierto se mira,

gran luz es la que me admira.

Supónese que sube y mira al cielo.

Ptog. 48

Berith.

yo de mirarla me admiro

Astaroth.

y mi espiritu sospira

y arranca furor y pena

que al rey estan bauticando

con que rompen mi cadena

los angeles que cantando

y a le dan la nora buena

y a ala reyna dan el nombre

María se llama la reyna

que tomo de la gran reyna

el nombre por que me asombre

de quien mis maldades despeyna

su nombre dapostol puso

al rey y al príncipe fiel

le puso agora manuel

y ahora ala infanta le impuso

un leonor de nombre cruel

Berith.

de san leon se diriba

Astaroth.

no sera si no de el cielo

el cual mi furia derriba

y a les ponen blanco belo

de pureza. a muerte viva

Berith.

luego ya son bautizados

Astaroth.

ya los linpio el agua santa

y les quito los pecados

muebe beloz esa planta

huye con los condenados

que a ti te a de persegir

luzbel me abisa de todo

Berith.

pues yo soy puesto de lodo

a berih boy a morir

Astaroth.

yo al desierto me acomodo

vanse y salen los reyes y san Bartolomé y los caballeros los reyes con tunicelas blancas suena música o sin ella

47

Líneas tachadas ilegibles

el bautismo se finxe den tro q no esta ba uien fuera

San Bartolomé.

bamos ahora gran senor

que os ordenais sacerdote

y con un no ta ble amor

para que mexor lo notes

dios te hara su pastor

y es padre a tambien hermano

da efeto de tu bida

Rey Polemio.

ella esta ya reducida

al trino dios soberano

Reina.

ques muj cierta y no fingida

Príncipe.

Vamos caro soberano

danos el agua sagrada

a todo el reyno que es otorgada

Infanta.

y es deseada

que ya todo hombre el cristianismo

Caballero 1.

yo lo pido

Caballero 2.

yo tambien

Caballero 3.

yo clamo por el bautismo

Caballero 4.

y yo biendo el Bautismo

en que vivo: grandes llan

tos tengo. con tan falso abismo

Vanse todos y salen los dos sacer dotes de Astaroch mui tristes

Ptog. 49

Sacerdote 1.

qué os parece compañero

cómo el rey no hizo caso

de nosotros

Sacerdote 2.

yo me abraso

y casi de rabia muero

viendo tan siniestro caso

Sacerdote 1.

no se acordaron de mí

en la fiesta del bautismo

el rey ni su barbarismo

Sacerdote 2.

que tan desdichado fui

Sacerdote 1.

y arde en mi pecho un abismo

todo es con su santo apóstol

consúmese el sabio

y no se mira el agravio

que hace su santo apóstol

al más sabio y grave labio

Sacerdote 2.

perdidos somos sin duda

pues las ofrendas perdemos

de los dioses, qué haremos

Sacerdote 1.

el dios Astaroth me ayuda

qué demonio buscaremos

Sacerdote 2.

no sabéis lo que he pensado

Sacerdote 1.

decí a ver

Sacerdote 2.

digo mi amigo

que hallaremos abrigo

en Astria rey que es honrado

y muy poderoso

Sacerdote 1.

y luego

nos iremos a quejar

de aqueste hombre encantador

diciendo que hizo dejar

a su hermano el dios mejor

y a su ley bautizar

y como engañado el reino

con sus fraudes y marañas

y encantados en patrañas

está endiosado en el reino

que todo es tretas y mañas

Sacerdote 2.

pongámonos en camino

no pase más adelante

este mal que es desatino

Sacerdote 1.

en todo seré constante

Sacerdote 2.

vamos yo me determino

vanse y sale el embajador de Astria rey con cartas en la mano

Embajador.

ya el rey me ha despachado

y yo llevo por mejor

dejar los falsos despojos

del dios Astaroth malvado

que le han quebrado los ojos

sacerdote se ha ordenado

el apóstol verdadero

y el agua santa ha dado

a todos del pueblo entero

que primero ha bautizado

de Jesucristo su imagen

hace esculpir y pintar

muchas cruces fabricar

10 / 48

Ptog. 50

X.

un venerable y mansa gente

desta madre y el ratar.

X.

Al pío priar yo bendigo

en delega[n]do lo que pasa,

y que él y toda su casa

se bauticen, pues, testigo

soy de aquesa santa briosa.

Que salga de su ceguera

le diré pues que me escucha,

deje al demonio su lucha,

deje su falsa quimera,

y su ceguera, que es mucha.

Entra un paje.

Paje.

Señor, ya están a caballo

los criados y te esperan.

X.

Vamos, que a muchos esperan,

y pues ha llegado el fallo,

toca mi no.

Paje.

Infieles están.

Vase y sale el Rey Polimio y San Bartolomé.

Rey.

Díjiste que yo pastor

sería de aquesta gente,

¿cómo ha de ser?

San Bartolomé.

Gran señor,

pues que eres sabio y prudente,

lo sabrás con grande amor.

Rey.

También te quiero pedir,

de parte del trino y uno,

que me lo quieras decir,

pues que hay tiempo oportuno,

¿quién eres?

San Bartolomé.

¿Quiereslo oír?

Rey.

Sí quiero.

San Bartolomé.

Tú lo sabrás,

muy presto, si Dios lo quiere,

y mucho con ras veras,

pues que mi vida se infiere

que no se oyeron jamás.

Entra un paje.

Paje.

Presto gran señor acude,

que la reina, mi señora,

por quien todo el pueblo llora,

es ya muerta.

San Bartolomé.

No se mude

vuestra Alteza, que esta es la hora

a donde es menester

su valor y su prudencia,

el Señor comienza a hacer

su voluntad, la paciencia

ahora es menester tener.

Vamos a saber lo que es,

que quizá no será nada.

Rey.

¡Oh, mi compañía amada!

Que todo andado al través,

con tan fúnebre embajada.

Vanse y sale el rey Astiages con el embajador y dos caballeros.

Ptog. 51

Rey Astiages.

Cosa notable por cierto

que ya es cristiano mi hermano

y astaroch

Embajador.

ya esta en bano

su nonbre y del todo muerto

porque ay otra mayor mano

Rey Astiages.

que con tal facilidad

dejo su dios no lo entiendo

muy fácil fue yo lo enmendo

que fue mucha libiandad

dejar su dios tan corriendo

Embajador.

hubo muy grandes portentos

y milagros soberanos

Rey Astiages.

guarda te pues de mis manos

ha sabido ya mis intentos

aparte

Embajador.

muy bien se ya que son banos

y quiero callar y escuchar

que no estan las cosas ahora

para poderllas tratar

y dios las a de meJorar

yo no dire ahora la boz

entra un paje

Paje.

gran señor aqui a la puerta

dos sacerdotes estan

y vienen muy desvuelta

quieres que se entren en tran

base el paje

Rey Astiages.

dales la franca y abierta

que tal pasa no lo creo

cierto estoy tan enojado

que todo el caso es torpe y feo

ay mi hermano a dejado

a su dios que bis deseo

entran los dos sacerdotes y criado de astaroch

de rodillas

sac 1.

o gran señor tu grandeza

nos de a udiencia

a parte

Rey Astiages.

si dare

por donde comenzaré

sac 1.

comenza vos

Criado.

con destreza

yo mis males contare

salbo el excelso señor

baleroso Rei astriages

a quien el mundo respeto

por tus hechos principales

que al ymperio de polemio

tu ermano y nro Rei grande

a benido un hechicero

un encantador tan dañado

un mago que con enbueltes

a hecho cosas tan grandes

que ad miran a cuantas naciones

lo miran entienden saben

este destruyo los dioses

y a los montes desertables

los destrero este cruel

mira que maldad tan grande

Sacerdote 1.

berich tienbla de su furia

y todo esta alborotado

tu hermano dejo su dios

y le tiene bautizado

y a su mujer y su hiJa

que el resto del Reino es rato

Ptog. 52

Sacerdote 1.

son ya del bando cruel,

del que fue crucificado

a manos de los judíos.

Y los templos profanados,

los consagra en iglesias

con mucha fiesta el villano.

Ha ordenado sacerdotes,

a su modo, y todo cuanto

se le antoja hace y dice.

Y a tu rey, tu hermano, ha engañado,

déjanos por tu advertirte

que, por vuestra culpa, ha dejado

que, como ya las ofrendas

no podios se han derrocado,

quedamos en vil miseria.

Justicia te demandamos,

muestra agora tu valor

y atiene esto ande honrado.

Estatua.

Haz, señor, como quien eres,

remedia a nos que tuerta es.

Rey Astiages.

Viose bajeza mayor.

Levantaos, que ya informado

voy a resolverle el recado,

y le quitaré del pleito.

Si es encantador, le mato.

Y párase.

Estatua.

Dios es y que es el mayor,

no echéis de ver, mentecato,

que no es el Dios verdadero

pues que le de muerte el santo.

Rey Astiages.

Yo quiero volverme luego

y el bautismo soberano

recibir del santo apóstol,

que ese rey es muy tirano.

Rey Astiages.

Tratóle mal de palabra

y a Astaroth

Sacerdote.

como a un gabacho,

le dijo diez mil injurias,

y Astaroth, en todo callando,

no le osó decir palabra,

que era él demonio.

Rey Astiages.

¡Oh, tirano! Camilo.

Al caballero 1 suyo.

Caballero 1.

Señor.

Rey Astiages.

Al punto,

con un ejército o bando

de mil hombres valerosos,

armados de punta en blanco,

conquista al encantador

y muerto o vivo, atado,

le presenta a mi presencia.

Vete luego, haz lo que mando.

Caballero 1.

Luego al momento lo haré.

Rey Astiages.

Yase espera.

Caballero 1.

Ya me encargo.

Vase.

Rey Astiages.

Idos vosotros, sin medir obediencia,

que yo os daré unos cargos.

Sacerdote 1.

Mil años vivas, señor.

Y apártase.

Estatua.

Muera mi muerte, malvado.

Rey Astiages.

¡Oh, furia, matad! que muero

de pesar.

Ptog. 53

Criado.

yo yre cuidado

Rey Astiages.

seguidme todos al punto

que astaroch es desterrado

Vanse todos con el diablo. y sale .s. Bme y el Rei polemio

San Bartolomé.

los oficios funerales

se han hecho con decencia

vra alteca el coracon

lebante a dios y su jntencion

la aplique con atencion

Todos emos de morir

y mas presto que pensamos

este error de presumir

cuando desta bida bamos

nos baldra alli el bien bibir

lo demas es quimera

y la reina mi señora

por quien Vra alteca llora

esta en la dichosa esfera

de la gloria. adonde mora

Rey Polemio.

mui gran consuelo recibo

con tus consejos sagrados

mis hixos y mi estado

te encargo y yo me ofrezco

a seguir su berdad

Mas dime santo baron

y acabame de consolar

quisiera en conclusion

porque quiero jnstrujr presto

un portento esencial

dime tambien si es berdad

que cien beces enel dia

y cien beces la noche fria

ala suma trjnjdad

haces oracion

San Bartolomé.

No es mia

esa gracia soberana

sino de aquel padre eterno

de adonde me belan cjen anjeles

y aujentan las que el jnfierno

atormentosas llamas

Y digo que a honra de Dios

mis rodillas cada dia

se doblan alegres por fia

cien beces. y el mismo dios

me ayuda en la noche frja

a otras tantas

hincase de rodjllas

Rey Polemio.

O santjdad

que valor y que grandeza

domjnas y mj cabeza

se dobla en este suelo

a su suprema alteca

hincase el también y le leuanta

San Bartolomé.

gran monarca que es lo que aces

Rey Polemio.

dame aqui tu bendjcion

y admite mj adoracion

que un dios eternal pareces

que a hecho con afjcion

discipulo quiero ser

tuyo. y este reino dejo

a mjs hjjos

Ptog. 54

San Bartolomé.

sin consejos

tal hecho quieres hacer

Rey Polemio.

Dios me dio en este consejo

que aunque pierda la corona

la daré por bien perdida

San Bartolomé.

por ella tendrás la vida

y se verá tu persona

con gloria eterna cumplida

la corona perderás

pero ganarás el reino

Rey Polemio.

luego te pediré y más

que pues que ya dejo el reino

no se me dé al mundo de hoy más

aclárame aqueste enigma

eres tú el

hijo de Ptolomeo, anima

y dilo ya por tu fe

quitarásme de una grima

eres el hijo del rey

de la India del Pigu

aquel de quien su virtud

se publicó en nuestra ley

y en quien se halla tal quietud

aquel que en su nacimiento

hubo milagros tan grandes

que todo era un portento

San Bartolomé.

yo soy ese

al abrazarle se deshacía con contento

Asómase una princesa infanta y la dama, otros detrás como que escuchan y el príncipe delante

Rey Polemio.

gracias grandes

Pues el que el reino os quitó

yo soy pero está guardado

para dártelo de grado

y pues ya se sujetó

mi persona a tu cuidado

ya como señor y maestro

de mi alma tendrás cuidado

Príncipe.

válgame el cielo qué es esto

viéndolo

Infanta.

que me tiene ya espantado

suspensa estoy mirando esto

Rey Polemio.

qué reino he de ganar

perdiendo yo mi corona

San Bartolomé.

el del cielo sin dudas

y se verá tu persona

con dignidad y mandar

obispo tienes de ser

y gobernarás veinte mil

iglesias

Rey Polemio.

cómo ha de ser

San Bartolomé.

Dios lo ordena así

Príncipe.

oh qué espanto

qué sucesos hemos de ver

ya no puedo aguardar más

Salen la infanta y el príncipe y los caballeros

Infanta.

ni yo tengo sufrimiento

Príncipe.

padre y señor, qué es tu intento

15 / 53

Ptog. 55

Rey Polemio.

A mí dim[e], ¿tú lo sabrás?

Príncipe.

Todo lo he escuchado atento.

Rey Polemio.

Pues sabrás, hijo querido,

que se halló una profecía,

cuando tú recién nacido,

que todo aquesto decía,

y ya casi está cumplido.

¿No eres tú el que en sueño vi?

San Bartolomé.

Yo era, y Dios te quiere

para su pastor, por mí.

Rey Polemio.

Pues cuando tal cosa fuere,

al rey no doy que aquí.

San Bartolomé.

Yo al reino verdadero

del cielo he de caminar,

muy presto, y en Dios espero,

muy bien puedes coronar

a tu hijo y heredero

destos reinos, con el mío,

vamos ya, que hay que dudar,

que te quiero consagrar,

que la vida es como un río,

que nunca sabe parar.

Príncipe.

Válgame el cielo, pasmado

estoy, y pues Dios lo ha ordenado,

aquí no hay que tener pena.

Infanta.

Pues si Dios ya lo ha ordenado,

Todos.

sea muy enhorabuena.

Vanse todos y sale el capitán, que es el caballero primero del Rey Astiages, con dos soldados, él con bastón.

Capitán.

La soldada dos famosos,

este hombre es encantador,

aquí es menester valor,

que los dioses poderosos

aún tiemblan de su rigor.

Sacalle de la ciudad,

por engaños será bien,

y luego con brevedad,

si no quisiere por bien,

se ha de llevar por crueldad.

Yo solo saldré a engañalle,

tenedme la gente a punto.

Aparte.

Soldado 1.

Como no deje difunto...

Solamente de mirarle,

todo el campo estará junto.

Capitán.

Pues yo voy tras el intento,

que en la corte de Polimio,

no me atreveré en su gremio,

a descubrirme.

Soldado 2.

Va cierto,

que venimos con gran premio.

Entrase el capitán por una puerta, y los soldados por otra, y sale el embajador solo.

Embajador.

Ya el apóstol sagrado

me bautizó, y ya despueblo,

soy hijo ya del pecado,

desde luego me desisto,

y a Dios estoy dedicado,

y luego hizo sacerdote.

Ptog. 56

Embajador.

a el Rei cons sagrado

en obispo fue nonbrado

a quel se hecho en vso

que fue un milagro estimado

Al príncipe ya a quedado

coronando por señor

y Rei con tan gran balor

como de el lo esperaban

con un mui notable a mor

luego a la infanta caso

el padre con un pariente

del Santo que aqui se allo

y su reino alli al presente

en casamiento le dio

Pero ya las chiri mias

suenan y atambor clarines

que anuncian prosperos fines

y con grandes alegrias

coronados de Jazmines

Salen Rei y el obispo

quiero retirarme un lado

a asta que pase el senado

con el Santo Rei obispo

que ya es santo consagrado

Suenan chirimias y sale S Barme y el Rey polemio hecho obispo y el príncipe coronado con cetro y la infanta asida del caballero primero que es su marido y el otro caballero

y el cavallero astriages y

a otra

salen

vase y sale el Rei o obispo y el Santo solos

Embajador.

ya que a al caualo de pasar

la corte quieroyme

a el Rei as triages aber me e

al apostol y alludar

a su muerte que a de sufrir

y si el que puedo abisalle

lo hare con brebedad

que deseo su amistad

que quieren alla matalle

dios sabe mi voluntad

Obispo.

triste estoy de lo que as dicho

San Bartolomé.

quizá no es lo que yo pienso

que no abra a quel te en predicho

Obispo.

temo que se pidan enco

de lo que as hecho y a dicho

entra un paje

Paje.

un caballero esta aqui

del Rei astriages que quiere

hablarte

San Bartolomé.

ami

Paje.

si

base el paje

San Bartolomé.

dile que espere

aparte

Obispo.

ahora mi desdicha bi

que el Santo desta vez muere

mira que sos pecho ad bierte

que ay alguna gran traicion

San Bartolomé.

sosiega tu corazón

Obispo.

mira que temo tu muerte

Ptog. 57

San Bartolomé.

Dios tratará mi galardón.

No cuides de temor,

no será nada, señor,

que mi puerto he de volver.

Obispo.

Mira que te tengo amor.

Y si quisiese mi hermano

darte la muerte al punto,

está todo el reino junto

y esta valerosa mano

a defenderte.

San Bartolomé.

Pregunto

los sacerdotes, señor,

que a tiempo que no los veo,

¿qué se han hecho?

Obispo.

Un mal empleo,

sospecho yo con rigor,

Andando con mi hermano

el rey, y temo que han hecho

mucho daño y no provecho,

y ansí billana mano

al rey obstinado el pecho.

San Bartolomé.

Dígolo porque quería

ordenarlos sacerdotes

de la verdad del Mesías.

Obispo.

Sabráslo cuando los notes

en sus bestias porfías.

San Bartolomé.

Señor, yo quiero ir a ver

lo que el caballero quiere.

Obispo.

Que al fin te quieres perder.

San Bartolomé.

Vuestra señoría me espere,

que presto pienso volver.

Pero por si Dios ordena,

que es cosa que podrá ser,

que no os pueda yo más ver

en esta vida o cadena,

que al fin Él lo puede hacer,

me dad vuestra bendición,

como obispo y a vuestra alma.

Al rasarse.

Obispo.

Y a partes mi corazón,

y a indina lágrima véame

perder tan santo varón.

Yo, como apóstol sagrado

en todas por el suelo sin casto decían,

doblo y a me ves postrado.

Y el santo también.

San Bartolomé.

Aunque sea desde el cielo,

te visitaré, perlado,

y advierte que Dios ordena

que mi destierro sea corte,

porque me espera en su corte

de la gloria do no hay pena.

Tuliante, ya sé séporte,

sois como santo perlado,

que el irlo a muerte ha de serle,

como sabio a la muerte,

espera como avisado

en esta dichosa suerte.

Ptog. 58

San Bartolomé.

Y no trates de estorbar

lo que Dios quiere y permite,

bien te puedes resignar.

Adiós, y abrázale.

Obispo.

Espera, permite

que te haya a acompañar,

que sé que vas a morir.

San Bartolomé.

Dios lo sabe.

Obispo.

Ansí es verdad.

San Bartolomé.

Pastor fiel,

a la sacra majestad

en esto se ha de servir,

no tiene que suplicar.

Obispo.

Pues abrázame otra vez,

y estos postreros abrazos

sirvan de almas y lazos.

San Bartolomé.

Aquel soberano Juez

nos dé su mano y sus brazos.

Vanse cada uno por su puerta, y sale el embajador solo.

Embajador.

Escuchándolos estuve,

y cielo santo, no vayas,

fértil y fecunda nube;

mas como jamás desmayas,

siempre tu alma al cielo sube.

Tras él pienso caminar

hasta saber en qué para

su justo peregrinar,

y su soberana cara

al cielo quiere volar.

Vase y sale San Bartolomé y el capitán y los demás soldados.

San Bartolomé.

Ya estamos fuera, decid,

qué queréis, habladme claro,

no se altere este rebaño.

Capitán.

Mis gentes, aquí acudid,

callad que os costará caro,

que hay mil hombres a la vista

armados por si queréis

defenderos.

San Bartolomé.

Bien lo he visto,

y otros cuatro mil parece.

Acabaré esta conquista,

si quiero que mi Dios fuerte

me dará poder bastante

para que aquí os dé la muerte.

Mas yo prevengo que adelante

plaze mi prisión y muerte.

Atadme, llevadme preso.

Capitán.

Atalde luego las manos.

Átanle las manos.

San Bartolomé.

Muy bien hacéis, mis hermanos,

que de ese cordel impreso

en mis carnes...

Embajador.

¡Oh villanos!

Sale el embajador rebozado y dice solo.

Ptog. 59

San Bartolomé.

ya mi sacro redentor

te corona de aquesta suerte

porque dejes tu mayor

viendo tan dichosa suerte

Capitán.

alto pues a caminar

San Bartolomé.

vamos amigos al punto

de dolores todo junto

yo no lo pienso dejar

una hora sola ni un punto

vanse todos y salen el príncipe y el obispo rey su padre

Príncipe.

cómo no se despidió

el santo de todos juntos

Obispo.

solo a mí se descubrió

con vino por ciertos puntos

y a mí me comunicó

Príncipe.

la ciudad se ha alborotado

Obispo.

veremos pues en qué para

el alma me ha quebrantado

solo en mirarle la cara

quedo loco y consolado

Príncipe.

pues en verdad que si el rey

Astria esto le hace mal

que aunque ponga los que vi

le he de dar que toque y guarde

y a él y a su grande rey

qué alboroto es el que suena

suena gran ruido dentro dicen busquen al santo, esto muchas veces

Obispo.

toda la ciudad sin duda

a la oración al rey acuda

Príncipe.

la mota buena

Obispo.

la mota será buena

que todo el mundo se muda

vanse y sale el rey Astria rey y los 2 caballeros

Rey Astiages.

no he sabido qué suceso

el capitán ha tenido

con el varón que ha venido

que me hace perder el seso

según me tiene ofendido

Caballero 2.

pues ten por cierto señor

que pondrá gran diligencia

y tiene mucho valor

ten por agora paciencia

que verás breve dolor

Caballero 1.

no puedo creer que tarde

que es muy sabio y avisado

valiente y determinado

el capitán

Rey Astiages.

no es cobarde

hombre es de pecho y honrado

entra un paje

Paje.

dame albricias gran señor

Rey Astiages.

buenas sean, qué hay de nuevo

20 / 58

Ptog. 60

21 59

Paje.

está aquí con gran valor

el capitán y poder

de tu majestad, señor,

trae al apóstol en prisiones.

Rey Astiages.

¿Qué dices?

Paje.

Lo que oigo yo.

Rey Astiages.

Pierdo de alegría el sentido.

Paje.

Casi que en duda lo pones,

pues verle aquí ya oprimido.

Entra el capitán con el santo, atadas las manos atrás, y los dos soldados.

Capitán.

Ves aquí al preso, señor,

al gran caudillo,

de tu hermano que otro error

le hizo hacer que abrase el cielo,

me causa pena y temor.

Rey Astiages.

¿Qué es lo que le hizo hacer?

Capitán.

Que dejase el reino luego.

Rey Astiages.

¿Qué es posible? ¡Qué sosiego!

yo te haré padecer.

Capitán.

Ya es obispo.

Rey Astiages.

Ya estoy ciego.

¿Mi hermano obispo?

¿Cómo?

Capitán.

Ordenóle sacerdote,

y consagróle.

Aparte.

Rey Astiages.

Bautizóse y manda

se ordena un confisco

su reino.

Entran los dos sacerdotes de Astaroch, criado.

Sacerdote 1.

Guarde los cielos imperio

al rey señor que nos vale.

Rey Astiages.

¿Eres tú Bartolomé?

¿El que tantos daños haces?

¿El hijo de Tolomeo?

¿Que los dioses nos deshaces?

¿Y eres aquel que engañó

a mi hermano? Habla, di, Bartolomé.

San Bartolomé.

Bartolomé soy, y fui

verdad es, quien le despeñó

al mayor Astaroch, dios.

Rey Astiages.

Pues yo haré que al momento

adores a mi gran dios,

a pura fuerza y tormento,

como quitaste a dios

a mi hermano.

San Bartolomé.

Estame atento,

y digo, que si al dios que adoro,

que es verdadero y sagrado,

tú haces que guarde decoro

a tu dios dedicado,

yo pongo en mi cuello oro,

y que al punto le adoraré yo,

pero estoy muy satisfecho

que no has de hacer tal hecho.

Ptog. 61

Jesús a un page

Verar.

veros, y yo veré

como no te es de provecho

y a judios apercebido

desde aquí le haréis pedazos

Qué dices falso. Qué lazos.

Qué encanto endurecido

tienes, que tienes mis brazos.

Paje.

Señor, ¿qué as mandado?

Verar.

¿Qué a sucedido?

Paje.

El grandioso

Barchach aunque de metal

se hizo mil piezas.

Verar.

Mi Dios.

Paje.

Sí, señor.

Rómpese los vestidos

Verar.

Y su frontón.

Rómpanse mis vestiduras,

y rómpease traydor

sus carnes con gran rigor,

y llévasle a las honduras

dalde tormentos, y por

que hace sus carnes pedazos,

azotes. muera ese perro.

dal de palos y pedazos

que ya de rabia me entierro

atado con fuertes lazos,

y al apóstol cual serpiente

oculta, tras el sirviente

le quitad sudando aliento

y deje en ella un vicio viejo,

y muera con rabia y tormento.

San x.

Ya yo te veo a caminar

San leone.

vamos, Jesús consagrado Salvador

que pues quíso su soledad

por todos pelear,

contra el perrillo malvado.

Vanse todos y sale el príncipe y el obispo su ya

Obispo.

¿Y no se a sabido nada

del famoso Natanael?

Príncipe.

O sagrado varón fiel,

una absencia no me agrada,

temo de jareys la piel.

Y un varón quiero ymbiar,

que sepa dél y mi tío,

si es que le quiere matar,

que aquí está mi poderío

que le tiene de vengar.

Obispo.

¿Y ése quién será el de tu luz?

Príncipe.

Clovisio.

Criado.

Señor.

Príncipe.

A Clovisio

me llamad en un vuelo.

Vase

Criado.

Ya parto.

Príncipe.

Paciencia cielo,

con justa razón me aflijo.

Obispo.

Cierto que no fue acertado

dejar a y al varón,

y tanto le arman traición

Ptog. 62

Príncipe.

fue poca beneracion

y fue mui poco cuydado

en mal passo yo la bi

Clabi.

que me mandas gran señor

Príncipe.

disfraca el leal punto

un pariese con ser cor

de la corte

Clabi.

yase el punto

Príncipe.

cual secreto en bajador

y ynorar os si el que asi

el mal tratan y acer mal

y abisaras me en un salto

Clabi.

yo lo are como leal

Gil.

bamos a fogar en tanto

a el soberano señor

que le guarde y le defienda

deste mal en perador

no nos falte tan gran prenda

de nuestro anparo señor al cielo

entran y sale astiages y dos cavalleros

Caballero 1.

los mas crueles azotes

a sufrido este varon

que me pone en confusion

y estorba los sacerdotes

le an dado mayor pasion

Beias.

an le dado los tormentos

tan crueles como mancos

Caballero 2.

si andadismos sus intentos

son valientes como ...

Beias.

sufrimientos

a debede dar le el demonio

para vencer mi balor

San Bartolomé.

por una dibina ... dentro es

muero

Beias.

ofalso san antonio

hercuan en ...

ansi das bozes malbado

Caballero 1.

quitandole el pellejo vivo

entran los dos sacerdotes a una

Sacerdote 1.

aunque es el tormento esquibo

cual jamas sea ymaginado

que por mi gusto lo escribo

y a penas de desollar

le acabaron cuando en pie

nos comenzó a predicar

y el pellejo al honbro fue

la carsa de nabegar

Sacerdote 2.

río de sangre ha vertido

tanta copia que en el suelo

un lago grande an fundido

y dice que es para el cielo

su brato bien merecido

Beias.

yo te dije que la cabeza

le corten al punto anda

Sacerdote 1.

haz lo que el gran Rey te manda

pues ves tasan sa nobleza

Ptog. 63

Criado.

Yo voy.

Peias.

pues camina y anda ya

y acabe de padecer

aquesta vida enfadosa

deste hombre. por este modo

vea amor que es prodigiosa.

Caballero 2.

a este rigor me acomodo

y muy bien haces, gran señor

muera aqueste hombre malvado

que era un grande encantador

y a todo el mundo ha engañado

con mísera del hechor.

San Bartolomé.

Jesús mío, de os (a)dentro.

Sacerdote 1.

Ya es muerto, ya adentro.

Caballero 2.

ya murió, según parece.

Embajador.

ya está en el seguro puerto

Dentro.

Jesús.

Jesús, cómo resplandece,

todo el cielo miro abierto.

Sale el Capitán.

Capitán 1.

Ya, señor, se ejecutó

tu mandado y tu poder,

y el cuerpo se dividió

de aquel hombre; ¿quiereslo ver?

Peias.

estoy por decir que no

pero miro yo lo que

me dará mayor tormento

del que siento.

Caballero 2.

antes contento

Peias.

no sé cómo se será

Capitán.

ves aquí el cadáver lento.

Tiran de una cortina y se ve una mesa grande. Estará con una invención la cabeza del S.to a un lado y el cuerpo a otro. Sale el embajador y espía de lo que habla el rey, y el Sacerdote 1º de dentro.

Embajador.

Rey, pues a mí las nuevas

que te do de aquel suceso,

Capitán.

y también que pierdo el seso,

y estas serán malas nuevas

puesto que pesan y peso.

Entranse los dos, el embajador y el Capitán.

Salen dos demonios.

Embisten con él.

Peias.

Quítamele de delante,

que reviento de temor,

que me matan, oh rigor,

que me sentencian, asse ad Cante.

Que muero como traidor,

y oh qué de demonios veo,

que me matan, oh fortuna,

ya el infierno es mi cuna,

oh mísero de mí,

muerto soy, sin duda alguna.

Muere ahogado de un demonio.

Embisten otros dos demonios.

Sacerdote 1.

Y también yo, de veras de mí,

que me viene ya a matar.

Ya me empieza a castigar,

ya navego en este abismo

y comienzo a reventar.

Ya muerto.

Criado.

Y yo también hago lo mismo,

este era santo y Dios quiere

que con nuevo bautismo

muera el infame que quiere.

Ptog. 64

hinquense de rodillas

Capitán.

y mis hermanos lo que pasa,

todos estamos dello ciertos,

pues que es tal maravilla

pidamos perdón a Cristo,

al rey de los altos cielos.

Pidámosle perdón

a este varón excelente

con humilde corazón,

y seamos desde hoy su gente,

teniéndole por patrón,

tengámosle por devoto.

Caba.

Aquí se ha llegado

con un terrible alboroto.

Salen el obispo y el príncipe y caballeros

Obispo.

¡Oh, misterio consagrado!

Dem. 1.

Éste es castigo de Dios,

parta al infierno tu alma.

Dem. 2.

Llévala con triunfo y palma,

y también a estos dos

y van con fabulosa calma.

Salen más demonios y asen del rey Astiages y de los sacerdotes y llévanlos con fuego

Dem. 1.

Vamos ahora sin cesar

a todos los sacerdotes

a quien manda castigar

Dios, y a los adoradores

y a los demás de su parte.

Vanse todos los demonios y queda el príncipe y obispo

Obispo.

Quién os trató de tal suerte,

quién os trujo a tal lugar.

Príncipe.

Quién os dio tan cruda muerte,

y a mí vivo fue a dejar.

Obispo.

¡Oh, qué venturosa suerte!

Y a ver de mi trato

cuál de ídolos sacerdotes.

Caballeros.

Ya el demonio los llevó,

porque mataron ayer

al santo que nos guardó.

al príncipe

Obispo.

El castigo del Señor

es éste, aviso a cristianos.

Llevemos con nuestras manos

el santo con mucho honor,

a una, tan caros hermanos.

Y destas dos ciudades

más cercanas júntense a una,

y háganse honras principales

al apóstol, que sin duda

vendrán gentes principales.

Y tal vez mi Dios castiga

a los sacerdotes falsos

de ídolos, que hacían liga

contra Jesucristo, falsos,

pues que Dios los castiga.

Heredad vos este reino,

pues que de derecho os viene.

Príncipe.

Vuestra grandeza lo ordene.

Ptog. 65

Príncipe.

yo lo ordeno, cuando reino,

aquesto que conviene,

y, ¡oh, qué olor sale del polo!,

señal que

ya asiste en la gloria.

Caballeros, esta es la segunda historia

de este Homero tan so-

falto en su muerte o memoria;

que Jesús, que sois sagrados,

una historia que variable

de aqueste príncipe amable,

que dejó tantos estados

por ser en el cielo estable.

Fin.

Debajo de la corrección de la santa madre Iglesia.

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