No siempre mienten señales
Atribución de autoría
Atribución tradicional
Atribución estilometría
Autoría no determinada No concluyente
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En un ambiente cortesano entre Florencia y Parma, Laurencio suplanta al hijo natural del Duque, Alejandro, por su propio hijo Federico para convertirlo en heredero y esposo de Blanca. Los retratos cambiados, los nombres equívocos y las sospechas amorosas hacen que Blanca, Estela y Alejandro interpreten mal las señales, mientras el Marqués Ernesto añade traición y violencia al conflicto. Tras la guerra entre Florencia y Parma, la confesión de Laurencio, una carta y una señal corporal permiten reconocer al verdadero hijo, de modo que Alejandro es restituido en su linaje y se resuelven los matrimonios y el poder.
