Doña Testera
Mujer principal del grupo que organiza la maya, dirige buena parte de las peticiones y encabeza la reclamación del dinero robado.
Luis Quiñones de Benavente
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una calle de Madrid, durante una tarde de mayo, varias mujeres montan la figura festiva de una maya para pedir dinero y merienda a los hombres que pasan. Un caballero, molesto por los abusos y engaños de la vida urbana, acaba cediendo ante las peticiones, pero rompe el plato y roba la colecta reunida para la maya. La disputa final mezcla amenazas, registros, un lagarto y un cubo de agua, y termina con la fuga del burlador y con el lamento cómico por el dinero perdido.
En una tarde de mayo en Madrid, varias mujeres comentan con tono jocoso la dificultad de conseguir una merienda a costa de los galanes y de otros hombres que pasan por la calle. Una de ellas propone un remedio propio de la estación: convertir a una muchacha en maya, sentarla con mesa, toalla y plato, y pedir limosna festiva a los transeúntes. La escena se organiza como una pequeña emboscada callejera basada en la vergüenza social, pues el hombre rodeado de mujeres y requerido públicamente tenderá a dar algo, de grado o por apuro. Preparado el dispositivo, la joven se sienta como maya y el grupo comienza a reclamar dinero y comida a quienes pasan, presentando esta práctica como costumbre frecuente de los días de mayo.
Entre los viandantes aparece un caballero que se queja con vehemencia de la abundancia de mayas en Madrid y del gasto que le ocasionan estas demandas. Su discurso se amplía a una sátira de los engaños cotidianos de la ciudad, pues enumera fraudes en la venta de huevos, criadillas y espárragos, y llega a lamentar que mayo mismo arruine su economía. Las mujeres insisten en que contribuya a la maya, primero con insistencia y después con canto halagador, y finalmente logran enternecerlo hasta el punto de que ofrece toda la plata que lleva. Sin embargo, cuando acerca el plato para depositar el dinero, rompe el recipiente y aprovecha la confusión para apoderarse del dinero ya reunido, intentando convertirse él mismo en dueño de la recaudación.
La acción deriva entonces en una persecución verbal y física de tono farsesco. Las mujeres, encabezadas por doña Testera y acompañadas por otras nombradas en el texto, increpan al hombre y tratan de recuperar el dinero, incluso registrándole los bolsillos con su consentimiento irónico. Él ha preparado una nueva burla y saca un lagarto que espanta a una de ellas, logrando desordenar todavía más la escena y huir. Desde arriba le arrojan agua, de modo que el burlador termina también mojado y se queja de haber sido a su vez engañado o castigado, aunque conserva la superioridad cómica del lance. El entremés concluye con un remate cantado en el que se lamenta la pérdida del dinero de la maya y se subraya que, por tramoya y astucia, el taimado no piensa devolver el principal, consolidando un final de burla recíproca propio del teatro breve festivo.
Mujer principal del grupo que organiza la maya, dirige buena parte de las peticiones y encabeza la reclamación del dinero robado.
Transeúnte que primero se resiste a dar limosna, critica las mayas y los engaños de Madrid, y finalmente roba la colecta con astucia.
Joven sentada ceremonialmente con plato y toalla para servir de centro de la petición festiva y de pretexto para recoger dinero.
Mujeres que participan en la traza, animan la demanda a los viandantes y ayudan a acosar al burlador; entre ellas se mencionan doña Sabida, doña Juvenala y doña Mauricia.
Espacio central de la acción, donde se instala la maya, circulan los transeúntes y se desarrolla la comicidad basada en el encuentro público y la presión social.
Lugar al que se alude como punto de aproximación de los hombres llamados a entrar o a detenerse, útil para la celada festiva organizada por las mujeres.
Espacio probable desde el que se arroja agua en el tramo final, ampliando la burla y mostrando la participación del entorno urbano en la escena.
Toda la acción gira en torno a trampas sucesivas: las mujeres procuran sacar dinero con la maya y el caballero responde robando la colecta y burlándolas.
La obra se apoya en la práctica festiva de la maya, presentada como una costumbre callejera propia del mes de mayo en Madrid.
El entremés muestra una ciudad donde se mendiga, se regatea y se teme el fraude en cosas pequeñas, desde una merienda hasta la compra de alimentos.
El texto convierte la relación entre ambos grupos en un juego de hostilidad festiva, en el que unos y otras compiten por dominar la situación y obtener provecho.
A través de las quejas del caballero y de la escena callejera, se dibuja una corte llena de molestias, abusos y recursos ingeniosos para sobrevivir o aprovecharse de los demás.