Don Juan
Galán llegado de la Corte a Sevilla para cobrar una herencia; huésped de don Fernando, se enamora de Leonor y provoca, sin pretenderlo, los celos de doña María y el conflicto con su primo.
Cristóbal de Monroy y Silva
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Sevilla contemporánea de la acción, especialmente entre la Alameda y las casas vecinas de los protagonistas, don Juan llega de la Corte y se enamora de Leonor, la dama recatada a quien su primo don Fernando pretende desde hace dos años. Doña María ama secretamente a don Juan y, entre tabiques, billetes, entrevistas nocturnas y mensajes mal entendidos, provoca una cadena de celos y equívocos que hace creer a unos y otros promesas amorosas distintas. La acción culmina en una quinta o jardín nocturno, donde un fingido ataque revela el verdadero amor de Leonor por don Juan, se aclaran las confusiones y se ordenan finalmente las alianzas matrimoniales.
La acción comienza en Sevilla, adonde llega don Juan desde la Corte para cobrar una herencia traída por la flota y se aloja en casa de su primo don Fernando. Este le muestra la ciudad y le describe con entusiasmo la Alameda de Sevilla, espacio principal del galanteo urbano. Don Fernando confiesa que lleva dos años enamorado de Leonor, vecina suya, célebre por su hermosura y por su extremado recato, sin haber obtenido de ella ningún favor. Paralelamente se descubre que doña María, otra dama principal, ama en secreto a don Juan desde su llegada. Su pasión nace al observarlo a escondidas a través de un tabique que separa sus aposentos, escuchar sus conversaciones y entrar en su cuarto cuando él está ausente; allí encuentra un retrato y papeles de otra mujer, probablemente doña Juana, y siente celos. Como no quiere descubrir abiertamente su amor por respeto a su honra, se confía a su amiga Leonor, quien intenta moderarla y propone apartar de su vista esos objetos y cerrar el tabique para evitar mayores riesgos. Sin embargo, la fuerza de la pasión empuja a María a buscar algún modo indirecto de acercarse a don Juan.
Esa misma noche todos coinciden en la Alameda. Don Fernando trata de hablar con Leonor, mientras don Juan queda deslumbrado por la belleza y el canto de la dama a la que su primo pretende; desde ese instante nace entre ambos primos una rivalidad amorosa, aunque don Fernando aún no la advierte con claridad. Leonor, por su parte, habla con don Juan y, para encubrir sus propios sentimientos, le dice que una amiga suya lo ama; don Juan sospecha por un momento, pero luego interpreta señales ambiguas y hasta acepta una cinta que Leonor entrega a don Fernando, lo que provoca nuevos celos y confusiones. Después, don Juan decide escribir a Leonor en secreto, con ayuda de su criado Barahúnda, para no delatarse ante su primo. En la segunda jornada, el enredo se complica: doña María recoge o destruye papeles de don Juan, deja un billete en su aposento y acaba por hablarle de noche haciéndose pasar por Inés, criada de Leonor, con la intención de declararle su amor sin comprometer del todo su nombre. De ese modo, don Fernando llega a creer, por una conversación nocturna mal entendida, que Leonor consiente en casarse con él; al mismo tiempo, don Juan averigua por Inés y Barahúnda que doña María lo quiere verdaderamente y que Leonor procura apartarla de esa afición. Cuando María entra luego en el cuarto de don Juan para reprocharle sus celos y su fingimiento, él le confiesa que ama a Leonor y, para librarse de su insistencia, inventa incluso que está casado en Madrid. María sale dolorida, más celosa aún, y la trama queda encaminada hacia un conflicto mayor.
En la tercera jornada, don Diego, hermano de Leonor, ofrece formalmente la mano de su hermana a don Fernando, que se cree ya vencedor. Mientras tanto, don Juan, desesperado por la aparente pérdida de Leonor, busca hablar con ella y recibe de sus manos un retrato que en realidad resulta ser el de doña Juana, nueva fuente de desconcierto. Barahúnda idea entonces una estratagema: fingir que don Juan ha sido herido para introducirlo de noche en la quinta a la que han ido Leonor y doña María. Allí, al verlo ensangrentado, Leonor pierde el dominio de sí y manifiesta abiertamente su amor, de modo que don Juan confirma por fin lo que sospechaba. Sin embargo, al quedar don Juan acostado en una cama de la casa, don Diego lo descubre y cree deshonrada a su hermana; casi la mata, y doña María, llevada por los celos y la idea de que Leonor es ya dueña de don Juan, también intenta vengarse. En el momento culminante, don Juan interviene y explica toda la cadena de equívocos: su llegada a Sevilla, el amor inicial de don Fernando por Leonor, su propia pasión sobrevenida, las maniobras nocturnas de María y el fingimiento de la herida. Aclarada la verdad, se restablece el orden: Leonor rechaza a don Fernando porque su inclinación la lleva hacia don Juan; don Diego acepta el enlace entre ambos al entender que no ha habido deshonra; y don Juan, para compensar a su primo, le ofrece a doña María con una renta. La comedia concluye así con el triunfo del amor correspondido entre don Juan y Leonor y con una solución matrimonial general propia del género, aunque el texto conservado sugiere con humor que Barahúnda quedará emparejado con Inés.
Galán llegado de la Corte a Sevilla para cobrar una herencia; huésped de don Fernando, se enamora de Leonor y provoca, sin pretenderlo, los celos de doña María y el conflicto con su primo.
Dama principal de gran hermosura y recato, vecina de don Fernando y amiga de doña María; resiste exteriormente a sus pretendientes, pero acaba mostrando su amor por don Juan.
Dama noble enamorada secretamente de don Juan; su pasión, sus celos y sus maniobras discretas desencadenan buena parte del enredo.
Primo y anfitrión de don Juan en Sevilla; ama desde hace años a Leonor y queda convertido en rival amoroso de su propio huésped.
Hermano de Leonor y hermano de doña María, según se desprende del desenlace; interviene como mediador matrimonial, pero también como defensor del honor familiar cuando cree ver una deshonra.
Criado de don Juan, figura cómica e ingeniosa que ejecuta recados, engaños y estratagemas decisivas para el desarrollo de la acción.
Criada cercana a Leonor y doña María, intermediaria en mensajes amorosos y personaje clave en los equívocos nocturnos.
Paseo urbano y espacio de exhibición social donde se producen el encuentro decisivo entre don Juan y Leonor, las conversaciones galantes y el arranque visible del conflicto amoroso.
Ámbito doméstico donde se alojan don Juan y, probablemente cerca, doña María; el tabique entre cuartos, los papeles, retratos y visitas secretas hacen de este espacio el centro material del enredo.
Lugar de rondas, ventanas y entrevistas indirectas, asociado al recato de la dama y a los malentendidos de don Fernando y don Juan.
Espacio de recreo al que acuden Leonor y doña María en la jornada final; allí se finge la herida de don Juan, se desbordan los afectos y se precipita el reconocimiento final.
Marco general de la comedia, identificado por referencias al Alcázar, la catedral, el Betis y la vida urbana, que sitúa socialmente la acción en un ambiente noble y cortesano.
La obra contrapone la reserva exigida a las damas nobles con la fuerza del deseo amoroso, especialmente en los casos de Leonor y doña María, que intentan amar sin perder la honra.
Los celos mueven casi toda la acción y nacen de retratos, papeles, conversaciones oídas a medias, disfraces verbales y falsas interpretaciones de favores y mensajes.
Las decisiones de los personajes están condicionadas por el temor a la deshonra pública, a la murmuración y a la necesidad de preservar el buen nombre familiar.
El amor simultáneo de don Fernando y don Juan por Leonor convierte a dos parientes próximos en competidores y tensa las obligaciones de amistad, parentesco y hospitalidad.
La trama avanza mediante billetes, tretas, fingimientos y recados ejecutados sobre todo por Barahúnda e Inés, cuya intervención hace posible tanto la comicidad como el desenlace.
La comedia muestra distintas situaciones amorosas: la constancia frustrada de don Fernando, la pasión secreta de doña María y la relación finalmente recíproca entre don Juan y Leonor.