Acoreo
Rey tirano de Egipto y usurpador del trono de Tolomeo; sus celos, crueldad y afán de conservación del poder desencadenan la cadena principal de muertes.
Lupercio Leonardo de Argensola
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Menfis del antiguo Egipto, el tirano Acoreo gobierna tras haber usurpado el reino de Tolomeo, mientras Rémulo y Ostilo preparan una conjura y descubren que el copero Orodante es el heredero legítimo. La intriga palaciega aprovecha los celos del rey: Lupercio es acusado de traición y ejecutado, Alejandra es forzada a contemplar sus despojos y muere también, y la crueldad regia provoca una rebelión popular y militar. Durante el asalto final al castillo, mueren conspiradores y partidarios del tirano; Acoreo es abatido, Orodante recupera el trono, pero Sila mata al nuevo rey y se suicida, cerrando una tragedia de tiranía, venganza, amor y ambición.
La tragedia se sitúa en Menfis, en Egipto, bajo el gobierno del tirano Acoreo, que en otro tiempo arrebató el reino a Tolomeo. Desde el comienzo se presenta una conspiración contra ese poder: Rémulo y Ostilo preparan una rebelión armada aprovechando el descontento del pueblo, la disponibilidad de soldados y la debilidad política del rey. Para asegurar el éxito, deciden apartar a Lupercio, principal capitán del reino y hombre muy estimado, porque su prestigio militar podría frustrar cualquier alzamiento. Rémulo descubre que Acoreo siente celos de Lupercio por sus sospechas sobre la reina Alejandra y alimenta hábilmente esa sospecha. Paralelamente, Alejandra intenta atraer a Lupercio y moverlo a una traición amorosa contra el rey, pero él resiste, en parte porque ama a Sila, hija de Acoreo. Mientras tanto, Rémulo y Ostilo revelan a Orodante, joven copero del rey, que en realidad es el príncipe legítimo Tolomeo, hijo del monarca destronado, salvado en secreto durante la usurpación y criado con identidad fingida. Conmovido por la memoria de su padre y por la promesa de recuperar el trono, Orodante acepta encabezar la venganza, aunque los conspiradores juzgan necesario eliminar antes a Lupercio mediante las sospechas del rey.
En la segunda y tercera jornadas se consuma la intriga palaciega. Lupercio y Sila se declaran su amor, pero ella teme un desastre inminente. Acoreo, excitado por los informes de Orodante y por las maniobras de Rémulo y Ostilo, cree firmemente que Lupercio reúne fuerzas contra él y que la reina ha intentado envenenarlo por medio del copero. El rey manda prender a Lupercio, le arrebata la espada y lo condena como traidor, sin atender a sus servicios pasados ni a su defensa. Poco después se narra su espantosa ejecución pública, presenciada con horror por la ciudad, que lo sigue considerando un gran capitán. Tras su muerte, Acoreo hace comparecer a Alejandra y la obliga a contemplar los restos despedazados de Lupercio, recriminándole su deslealtad; la reina confiesa su amor por él y maldice la crueldad del monarca. A continuación se le impone elegir su propia muerte, y, incapaz de escapar al suplicio, acaba envenenándose; cuando el rey la ve agonizar, la remata con mayor violencia, satisfecho de haber borrado la mancha de su honra. Sin embargo, esa serie de castigos precipita el levantamiento popular: la ciudad clama por la libertad, Rémulo y Ostilo sacan las tropas preparadas y Orodante aparece ya como caudillo del bando que quiere restaurar al rey natural.
La guerra abierta ocupa la cuarta jornada y conduce a un final de destrucción general. Acoreo se refugia en su fortaleza e intenta detener el asalto amenazando con matar a los hijos de los rebeldes; ante la negativa de estos a rendirse, ordena degollar a los inocentes, lo que enardece aún más a los sitiadores. Rémulo y Ostilo combaten con decisión, pero ambos mueren en el asalto, y el conflicto parece inclinarse por momentos a favor del tirano. Finalmente, algunos de los suyos, viendo perdida la causa, matan a Acoreo y entregan su cabeza a Orodante, esperando perdón; el príncipe, ya restituido como Tolomeo, rechaza esa traición utilitaria y ordena su castigo, afirmando que quien faltó a un señor volverá a faltar a otro. En medio de la victoria, Sila increpa a Orodante por la sangre derramada y rechaza casarse con él, pese a que él le ofrece conservar rango y reino. Fingiendo aceptar, lo atrae y lo mata para vengar a Lupercio y, según declara, no por amor a su padre. Cercada después por los vencedores y sin aceptar una salida deshonrosa, Sila se suicida arrojándose desde una altura. La obra concluye con una intervención de la Tragedia que resume el castigo de todos: la codicia tiránica de Acoreo, la pasión adúltera de Alejandra, la ambición y envidia de Rémulo y Ostilo, la deslealtad de varios soldados y la imprudencia amorosa del propio Orodante acaban produciendo una cadena de muertes que arrasa la casa real y el reino.
Rey tirano de Egipto y usurpador del trono de Tolomeo; sus celos, crueldad y afán de conservación del poder desencadenan la cadena principal de muertes.
Joven copero criado con nombre fingido que resulta ser el heredero legítimo del reino; pasa de servidor oculto a caudillo de la restauración y termina muriendo a manos de Sila.
Capitán principal del reino, muy valeroso y querido, víctima de una acusación falsa de traición; ama a Sila y su ejecución provoca gran conmoción en la ciudad.
Reina y esposa de Acoreo; se enamora de Lupercio y su pasión, unida a las sospechas del rey, la lleva a una muerte violenta.
Hija de Acoreo y amada de Lupercio; tras la caída de su padre y la muerte de su amante, rechaza a Orodante, lo mata y se suicida.
Conjurado principal contra Acoreo, promotor de la intriga que destruye a Lupercio y revelador de la verdadera identidad de Orodante; muere en el asalto final.
Aliado estrecho de Rémulo en la conspiración contra Acoreo; participa en las maniobras palaciegas y en la rebelión, y también muere combatiendo.
Ciudad principal de la acción en el antiguo Egipto; concentra el poder político, la violencia del tirano y el levantamiento final del pueblo.
Centro de las intrigas cortesanas, de las acusaciones contra Lupercio y Alejandra, y de las decisiones represivas del rey.
Lugar donde, según la acción referida, Alejandra habla a solas con Orodante y se refuerza la acusación de que quería envenenar al rey.
Espacio de la ejecución de Lupercio y de la reacción colectiva de la ciudad ante la injusticia real.
Recinto defensivo donde Acoreo se encierra durante la rebelión y donde se desarrolla el asalto decisivo de la cuarta jornada.
La obra muestra cómo un rey que ha tomado el trono por la fuerza gobierna mediante el miedo, la sospecha y la violencia, y termina destruido por ese mismo sistema.
Gran parte de la acción se mueve por el deseo de vengar agravios: la muerte de Tolomeo, la ejecución de Lupercio, los asesinatos de inocentes y las ofensas sufridas por cada bando.
La pasión de Alejandra por Lupercio y el amor entre Lupercio y Sila alteran la vida política y precipitan acusaciones, castigos y decisiones extremas.
La trama se sostiene sobre engaños, delaciones y cambios de bando, tanto en la corte como en la guerra, con especial peso de los falsos testimonios y la traición de servidores.
Rémulo y Ostilo actúan no solo por restaurar al príncipe legítimo, sino también por rivalidad con Lupercio y por deseo de influir en el nuevo gobierno.
La tragedia contrapone la justicia legítima con el castigo arbitrario del tirano, y termina subrayando que casi todos reciben una pena acorde con sus culpas o errores.
Los cambios bruscos de poder, honra y desdicha afectan a reyes, privados, soldados y amantes, insistiendo en la fragilidad de toda grandeza humana.