Duque Astolfo
Protagonista de la obra, noble inglés vencedor en Sajonia y esposo de la duquesa; su conflicto principal es defender su honor frente a las sospechas y a la pasión del rey.
Pedro Rosete Niño
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Londres, tras la victoria de Astolfo en Sajonia y su regreso con Irene, el rey de Inglaterra se enamora de la duquesa, esposa del propio Astolfo, y desencadena una intriga cortesana de deseo, secreto y sospecha. Las visitas nocturnas del rey a la casa de la duquesa, el silencio obligado del marqués Ricardo y la muerte del condestable alimentan los celos de Astolfo, que cree comprometido su honor sin poder probar con certeza la culpa de su mujer. Cuando el rey intenta apartarlo enviándolo a la guerra contra Francia, Astolfo vuelve disfrazado, afronta al monarca y, arrastrado por la desesperación, provoca una tragedia doméstica que termina con la confesión del rey y la restauración final de su honra.
En la corte de Londres se anuncia la llegada triunfal del duque Astolfo, que vuelve de Sajonia acompañado por Irene, reina o princesa vinculada al acuerdo matrimonial que debía favorecer al rey de Inglaterra. Mientras se preparan los festejos, queda planteado el conflicto central: el rey, aunque públicamente honra a Astolfo y parece favorecer su enlace con la duquesa, confiesa en secreto al marqués Ricardo que se ha enamorado de una mujer casada a la que encontró cazando en un bosque. La descripción permite reconocer que esa mujer es la propia duquesa, esposa de Astolfo e hija del condestable. El rey, dominado por el deseo, llega a ordenar al marqués que haga matar a Astolfo cuando regrese vencedor; Ricardo se horroriza, pero queda atrapado entre la lealtad a su amigo y la obediencia debida al monarca. Astolfo entra entonces victorioso, refiere su combate en Sajonia y vuelve a una corte donde percibe señales inquietantes: su padre le había advertido al partir, el rey se muestra extraño, el condestable aparece turbado y, poco después, se produce una escena nocturna en casa de la duquesa en la que el rey intenta hablarle y entregarle un papel amoroso. El condestable irrumpe para defender el honor de su hijo, pero el rey sale ofendido y la situación queda en sombra. Inmediatamente después, Astolfo encuentra a su padre y a su esposa silenciosos y alterados, sin lograr que ninguno le explique con claridad lo ocurrido, con lo que nacen sus celos y su desasosiego.
En la segunda jornada la sospecha se agrava. Astolfo encuentra un papel cuya letra atribuye al marqués Ricardo y cree ver en él la prueba de una traición ligada al deshonor de su casa. Aunque Ricardo niega que la letra sea suya, no puede aclarar enteramente el enredo, porque conoce el secreto del rey y está obligado a callar. A la vez, la duquesa, inocente pero acosada por el temor, llora la muerte de su padre —que ha cenado con el rey y ha muerto de manera súbita, punto que el texto relaciona con una violenta enfermedad sin permitir precisarlo de forma inequívoca— y trata de defenderse ante Astolfo, que oscila entre el amor, los celos y la vergüenza. El rey, lejos de desistir, aprovecha una ocasión para entrar de noche en la casa de la duquesa con ayuda de una llave y de la complicidad interesada de Florinda, criada de la casa. Allí aborda a la duquesa dormida o retirada en su aposento y, cuando ella despierta, le opone una larga defensa de su honor: le recuerda que perseguir a una mujer casada contra su voluntad no es fineza amorosa, sino grosería y ofensa a Dios, al marido y a ella misma. El rey queda momentáneamente contenido, pero la intriga se precipita cuando Astolfo, avisado por la reina y cada vez más prevenido, regresa a su casa y sorprende la escena de forma confusa. No alcanza a identificar con plena seguridad al intruso, pero ve a su esposa sola y turbada, concluye que su deshonra ya corre por Londres y decide huir para evitar mayor infamia o bien vengarse con sangre. Su percepción de la realidad está deformada por la apariencia, y la duquesa queda atrapada entre su inocencia y una culpa que todos parecen dispuestos a imaginar.
En la tercera jornada el rey, para apartar a Astolfo de Londres y despejar el camino a su deseo, le ordena salir inmediatamente contra el francés, que amenaza las costas inglesas con una armada. Astolfo comprende que lo envían en el momento más peligroso para su honra, pero no puede desobedecer. Antes de marchar recibe un aviso secreto del marqués para que vuelva disfrazado a su casa pasada cierta hora, pues ello importa a su honor y al de la duquesa, a quien Ricardo sabe inocente. El rey entra de nuevo clandestinamente en la casa, mientras Astolfo retorna y acaba encontrándolo dentro. Entonces se produce una confrontación decisiva: Astolfo, sin alzarse violentamente contra el monarca, le expone con nobleza que ha servido siempre con fidelidad y que el rey paga ese mérito atacando su honor. Le pide licencia para apartarse de la corte, porque contra un rey no hay remedio violento posible. El rey se niega y ordena prenderlo, así como recluir a la duquesa en su propia casa. Viéndose perdido y públicamente deshonrado, Astolfo resuelve una salida extrema: deja a Florelo apostado con una pistola para matar al hombre embozado que salga, fingiendo que se trata de un enemigo, y por otra parte da muerte a la mujer que cree responsable de su infamia. Sin embargo, por una trágica confusión mata a Florinda, la criada, que había entrado en el aposento; después intenta hacerse matar para cerrar con su propia sangre el caso. Ante esta acción desesperada, Astolfo declara que, si no supo vencer en las batallas del honor doméstico, al menos supo “pelear hasta morir”. El rey, conmovido por la grandeza y desesperación del duque, reconoce finalmente su culpa, renuncia a su pasión, abraza a Astolfo, restituye su favor con nuevas mercedes y deja viva y limpia de sospecha a la duquesa. La obra concluye así con la reparación pública del honor, aunque al precio de una muerte inocente y de una crisis extrema en la corte inglesa.
Protagonista de la obra, noble inglés vencedor en Sajonia y esposo de la duquesa; su conflicto principal es defender su honor frente a las sospechas y a la pasión del rey.
Monarca que, pese a su autoridad y a la amistad que lo une con Astolfo, se enamora de la duquesa y provoca la crisis central al intentar forzar su voluntad y apartar al marido.
Esposa de Astolfo y objeto del deseo del rey; se mantiene fiel, defiende su honra con firmeza y sufre las consecuencias de una sospecha que no ha merecido.
Privado del rey y amigo de Astolfo, dividido entre la obediencia política y la lealtad personal; conoce el secreto real y trata de auxiliar prudentemente al duque.
Padre de la duquesa y también padre o figura paterna de Astolfo según los pasajes conservados; intenta proteger el honor familiar y muere de manera súbita tras enfrentarse al rey.
Criada de la duquesa, de papel decisivo en la intriga doméstica; su codicia la lleva a facilitar la entrada del rey y finalmente muere por una confusión trágica.
Servidor o soldado cercano a Astolfo, presentado en el relato del torneo y después como auxiliar fiel en la fase final de la acción.
Figura regia asociada a Sajonia y al triunfo matrimonial y político de Astolfo; su presencia enmarca el inicio de la obra, aunque su intervención posterior es menor.
Marco principal de la acción política y cortesana, donde se reciben las noticias, se celebran los triunfos, se urden las órdenes del rey y se decide la suerte de los personajes.
Espacio doméstico donde se concentran el intento de seducción del rey, los celos de Astolfo, las entradas clandestinas y la tragedia final.
Lugar del encuentro inicial entre el rey y la duquesa, origen del enamoramiento que desencadena toda la intriga.
Espacio referido en la narración del pasado inmediato, donde Astolfo vence al representante francés y gana prestigio político y amoroso.
Ámbito militar que el rey invoca para enviar a Astolfo lejos de Londres, bajo el pretexto de detener la amenaza naval francesa.
La acción gira sobre el peligro de que la honra del matrimonio quede manchada, no solo por hechos reales, sino también por sospechas, rumores y apariencias.
El rey utiliza su autoridad para perseguir a una mujer casada, presionar a sus servidores y apartar al marido, mostrando el conflicto entre deseo personal y justicia política.
Varios personajes, especialmente Ricardo y Astolfo, deben elegir entre la obediencia al monarca, la amistad, el deber familiar y la fidelidad a su propia conciencia.
La falta de información clara, los silencios forzosos y las escenas equívocas alimentan los celos de Astolfo y conducen a decisiones extremas y trágicas.
La duquesa aparece como víctima de una persecución que no ha provocado y de una cultura del honor en la que basta la sospecha para poner en riesgo su vida y su fama.
La obra conduce a una resolución dolorosa en la que una criada inocente muere por confusión y el protagonista se ofrece a la muerte como última forma de defender su nombre.