Constantino
Nuevo emperador de Constantinopla y antagonista principal; ambicioso, celoso y sacrílego, persigue el culto de las imágenes, desea a Irene y desencadena la tragedia hasta morir por castigo divino.
Pedro Calderón de la Barca
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Constantinopla imperial, tras la muerte del emperador, Constantino sube al trono, persigue a su hermana Ismenia y a Artabaldo, y quiere forzar a Irene a casarse con él aunque ella ama a Ángelo. Mientras decreta en Grecia la quema de imágenes y reliquias cristianas, Constantino encarcela a sus opositores; en un monte cercano hiere a Irene y la arroja a un pozo, pero la Virgen la salva milagrosamente junto a una imagen mariana escondida allí. Con la imagen de María como estandarte, Ángelo, Irene, Ismenia y Artabaldo derrotan al tirano, y cuando este intenta profanar de nuevo la imagen en el templo de Santa Sofía muere por castigo divino, quedando restaurados el amor, el poder legítimo y el culto católico.
La obra se abre en la corte de Constantinopla con la muerte del emperador de Grecia, cuyo fallecimiento aparece envuelto en sospechas. Constantino ocupa de inmediato el trono y, movido por la ambición, los celos y el recelo político, aparta de la corte a su hermana Ismenia y hace prender a Artabaldo, enamorado de ella. Al mismo tiempo se descubre el conflicto amoroso central: Constantino desea a Irene, pero esta ama a Ángelo, hermano del nuevo emperador, y ambos se consideran ya esposos por su mutuo compromiso. Cuando Constantino comunica a Ángelo su propósito de coronar a Irene y hacerla suya, el joven intenta renunciar por lealtad, mientras Irene rechaza con firmeza la violencia del emperador. Los dos enamorados deciden huir de Constantinopla, pero el plan fracasa cuando Constantino entra en el aposento de Irene. Entre ocultaciones, equívocos y una tentativa de resistencia encabezada por Batangio, tío o pariente mayor de Irene según se infiere de los tratamientos, Constantino descubre la relación amorosa y castiga duramente a todos: condena a Batangio a morir mutilado y abrasado, y ordena encarcelar a Ángelo e Irene, separados y sometidos a su tiranía.
Paralelamente, la dimensión religiosa organiza la acción política. Ya como emperador, Constantino promulga un decreto que prohíbe venerar imágenes de Cristo, de la Virgen y de los santos, manda quemarlas en templos y casas, y extiende la persecución también a reliquias y cuerpos santos. Batangio se enfrenta a él defendiendo la doctrina católica sobre el valor devocional de las imágenes, y su oposición acelera la ruptura general. En la segunda jornada, Ángelo sufre prisión y humillación hasta que Cangrejo, criado ingenioso y disfrazado de médico, le facilita la fuga y le comunica que Irene lo espera. Sin embargo, la situación se complica: Irene ha huido también de la corte, se ha refugiado en un ámbito serrano y ha intercambiado su vestido con una serrana devota para escapar de sus perseguidores. Constantino la encuentra en el monte y, tras escuchar de sus propios labios una extensa defensa de su amor por Ángelo y de su honra, intenta violentarla; ante la resistencia de Irene y su intento de darse muerte antes que ceder, el emperador la hiere repetidamente y arroja su cuerpo a un pozo. Una serrana cuenta luego lo sucedido a Ángelo, Ismenia y Artabaldo. Cuando todo parece perdido, del pozo surgen milagrosamente Irene viva y una imagen de la Virgen que la misma serrana había escondido allí para librarla del fuego. El prodigio transforma el dolor en causa de guerra: Ángelo, Artabaldo e Ismenia reúnen un ejército contra el tirano y hacen de la imagen mariana estandarte de su empresa.
En la tercera jornada, Irene misma, ya restituida por intervención celestial, desafía desde fuera de Constantinopla a Constantino y le anuncia que la imagen de María guía el ejército que viene a destruir su impiedad. El emperador, irritado, sale al campo, pero es derrotado: las tropas de Ángelo y Artabaldo vencen, entran en la ciudad y proclaman a Ángelo nuevo emperador. Este actúa con clemencia y ordena respetar Constantinopla, mientras la imagen es colocada solemnemente en Santa Sofía y la corona imperial más preciosa se reserva para la Virgen antes que para el vencedor humano. No obstante, Constantino rehace sus fuerzas y contraataca, recupera momentáneamente el poder, manda prender a Ángelo, Irene, Ismenia y Artabaldo, deja ciego a su hermano y dispone nuevas represalias. El desenlace llega en el templo, cuando pretende arrancar de la imagen la corona que la adorna para ceñírsela él mismo. En ese instante se desencadena un castigo sobrenatural: el universo se estremece, el fuego le abrasa la frente y Constantino muere consumido por su propio sacrilegio. Con su caída se produce la restauración final del orden cristiano y político: Ángelo recobra milagrosamente la vista ante la imagen sagrada, los presos son liberados, Irene y Ángelo quedan reunidos, Artabaldo obtiene a Ismenia, y la obra concluye exaltando el poder protector de la Virgen y la legitimidad del culto a las santas imágenes.
Nuevo emperador de Constantinopla y antagonista principal; ambicioso, celoso y sacrílego, persigue el culto de las imágenes, desea a Irene y desencadena la tragedia hasta morir por castigo divino.
Hermano de Constantino y amado de Irene; sufre prisión, humillación y ceguera, encabeza la resistencia contra el tirano y termina restaurado como gobernante legítimo.
Dama noble amada por Ángelo y pretendida violentamente por Constantino; defiende con firmeza su honor, sobrevive milagrosamente a su agresión y participa de forma activa en la caída del emperador.
Noble preso al comienzo por sospecha política y enamorado de Ismenia; reúne un ejército contra Constantino y se convierte en uno de los principales apoyos militares de Ángelo.
Hermana de Constantino y delatoramente apartada de la corte tras la muerte del padre; padece la violencia del nuevo emperador y queda unida a Artabaldo en la resolución final.
Anciano cortesano, probablemente pariente próximo o tutor de Irene según sugieren los tratamientos; defiende la veneración de las imágenes frente al decreto imperial y es castigado por ello.
Criado y figura cómica de gran eficacia dramática; con disfraces y astucias favorece a los enamorados, libera a Ángelo y sirve de enlace entre los distintos espacios de la acción.
Capital del imperio y marco general de la acción política; allí se produce la sucesión al trono, se dictan los decretos iconoclastas, se desarrollan las prisiones y se resuelve la lucha por el poder.
Espacio central de intrigas cortesanas, amores contrariados y decisiones tiránicas; en sus aposentos se descubren la relación entre Ángelo e Irene y la violencia inicial de Constantino.
Lugares afectados por el decreto contra las imágenes y reliquias; simbolizan el conflicto religioso que mueve buena parte de la trama y culminan en la defensa del culto cristiano.
Ámbito de huida, persecución y guerra donde Irene busca refugio, donde Constantino la agrede y donde se reorganiza la resistencia armada contra el emperador.
Lugar decisivo del milagro; allí la serrana esconde una imagen de la Virgen y allí mismo Irene, arrojada como muerta, es restituida a la vida.
Espacio de cautiverio que muestra la crueldad del tirano y desde el que se prepara la fuga del protagonista gracias a la intervención de Cangrejo.
Templo mayor de Constantinopla donde se coloca solemnemente la imagen de María y donde se consuma el castigo final de Constantino al intentar profanarla de nuevo.
La acción gira en torno al rechazo de Constantino a las imágenes y a la respuesta de quienes sostienen su legitimidad devocional, culminando en una vindicación milagrosa de ese culto.
La obra contrapone el gobierno violento, celoso e impío de Constantino con una autoridad más justa y piadosa, finalmente encarnada por Ángelo.
Ángelo e Irene mantienen su fidelidad mutua a pesar de amenazas, prisiones, persecuciones y aparentes muertes, y su firmeza ordena gran parte de la trama.
Irene defiende su honra y su libertad de elección amorosa frente a la presión del emperador, prefiriendo la muerte antes que someterse a una unión forzada.
La restauración del orden no depende solo de la guerra humana, sino de la protección de la Virgen, que salva a Irene, guía al ejército y castiga al sacrílego.
Los celos amorosos de Constantino y su deseo de asegurar el trono impulsan tanto la persecución de los personajes como su deriva hacia el crimen y la blasfemia.