El Demonio
Figura central antagonista y motor de la acción alegórica; provoca peste, discordias amorosas, duelos, tormentas y otros peligros por odio a María y a la ciudad protegida por la Virgen de la Seo.
Gabriel Gámez
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Setabis del drama, asolada primero por la peste, el Demonio intenta perder a la ciudad fomentando contagio, celos y escándalos domésticos, pero la rogativa y procesión de la Virgen de la Seo obtienen el cese del mal. En calles, casas y campos de la ciudad y su comarca, los conflictos amorosos entre nobles derivan en desafíos y peligros, aunque la intervención milagrosa de una estampa y del patrocinio mariano conduce a la reconciliación y al matrimonio, mientras la tormenta no daña las cosechas. La acción culmina entre espacios populares, templo y convento, donde nuevos milagros de la Virgen —salvaciones del agua y del pozo, lluvia beneficiosa y curación de sor Gertrudis— confirman a María como protectora de Setabis frente a la furia infernal.
La obra se abre con una amplia acción alegórica y devota centrada en la ciudad de Setabis o Játiva, afligida por una peste que el Demonio presenta como instrumento de castigo y, al mismo tiempo, como ocasión para su propia venganza. En un extenso parlamento recuerda su rebelión primitiva, la derrota sufrida ante san Miguel y, sobre todo, su envidia hacia María, a quien reconoce como criatura singularmente favorecida por Dios. Desde esa conciencia dolorosa, declara su odio contra la ciudad porque en ella se venera una imagen milagrosa de la Virgen de la Seo, protectora de los habitantes y fuente de portentos. El Demonio envía a sus espíritus a infestarlo todo, mientras en la ciudad se desarrollan intrigas amorosas entre jóvenes nobles. Federico ama a Margarita y Enrique a Juana, pero ambos galanes entran de noche en la casa de las damas con ayuda de la criada Inés, lo que provoca equívocos, sospechas y celos. Astutamente, el Demonio aprovecha la situación para encender la rivalidad entre Federico y Enrique, empujándolos a un enfrentamiento armado dentro de la casa. El padre y autoridad local, don Pedro, interrumpe la pelea, reprende el escándalo y deja entrever una solución matrimonial para restaurar el honor. Paralelamente, el pueblo, espantado por la mortandad, pide que salga en rogativa la imagen de la Virgen de la Seo. La procesión se presenta como momento decisivo: la ciudad pone su confianza en María, el Demonio teme su intervención y, finalmente, el contagio cesa por mediación de la imagen, entre aclamaciones públicas y una visión triunfal de la Virgen presentada como “iris” de paz para Setabis.
La segunda jornada muestra que, pese al primer fracaso, el Demonio persiste en su empeño de destruir la ciudad y de dañar a quienes viven bajo la protección mariana. Por un lado, fomenta nuevas discordias amorosas y de honor. Don Manuel de Vargas corteja a doña Clara, hermana de don Miguel de Guevara, y los celos y malentendidos hacen que ambos hombres acaben enfrentados con ayuda de acompañantes armados. El Demonio se introduce en la situación para excitar la violencia y llevar el duelo a consecuencias fatales. Durante el combate se disparan pistolas y don Manuel parece herido de muerte; sin embargo, se descubre que una estampa de la Virgen de la Seo, que llevaba consigo, ha detenido las balas. El propio don Manuel interpreta el suceso como milagro, reconoce el amparo recibido y, movido por la gratitud, renuncia a la enemistad, busca la reconciliación con don Miguel y encamina el conflicto hacia una doble concordia matrimonial: él con doña Clara, y don Miguel con la hermana de don Manuel, según se desprende del diálogo. Al mismo tiempo, el Demonio intenta arruinar la comarca por medio de una tormenta de granizo. Los labradores, valencianos y castellanos, acuden al templo invocando a la Virgen de la Seo. Aunque el temporal parece inminente, la intervención celestial convierte la amenaza en prueba del patrocinio mariano: la piedra no daña ni la huerta ni los sembrados, y la comunidad celebra otra vez el favor de su protectora.
En la tercera jornada la devoción popular se extiende a nuevos prodigios y el Demonio, cada vez más desesperado, reflexiona de nuevo sobre la tensión entre justicia divina y misericordia, concluyendo con rabia que la compasión de Dios y la intercesión de María frustran una y otra vez sus planes. Mientras el pueblo sigue honrando a la Virgen con cantos y fiestas, se representan varios milagros de ámbito cotidiano y conventual. Un matrimonio humilde, de tono cómico y popular, atraviesa un río; la mujer cae al agua y se salva al invocar a la Virgen de la Seo, por lo que ambos deciden publicar el suceso y dar gracias. Más adelante, durante una celebración popular, otra mujer cae en un pozo y queda suspendida milagrosamente hasta ser socorrida, lo que se atribuye de nuevo a la protección de María. En paralelo, una rogativa pide lluvia para los campos secos, y la apertura de la imagen o de su ámbito sagrado trae el rocío deseado. El Demonio intenta contrarrestar ese beneficio con rayos y fuego contra el templo, pero el prodigio vuelve a imponerse y los presentes quedan ilesos. El último episodio se centra en sor Gertrudis, religiosa dominica que padece una grave dolencia y teme una operación. Dormida en su celda, recibe en visión a la Virgen de la Seo, que le aplica una medida o contacto sanador; al despertar, se halla completamente curada. La noticia corre por el convento y por la ciudad, y la obra concluye en una exaltación coral de la Virgen como amparo constante de Setabis, capaz de vencer peste, violencia, tormentas, accidentes y enfermedad, mientras el Demonio queda una vez más confundido y derrotado.
Figura central antagonista y motor de la acción alegórica; provoca peste, discordias amorosas, duelos, tormentas y otros peligros por odio a María y a la ciudad protegida por la Virgen de la Seo.
Presencia protectora y milagrosa de la obra; aunque aparece sobre todo a través de su imagen, procesiones, visiones y prodigios, es la fuerza decisiva que salva a la ciudad y a sus habitantes.
Galán noble de la segunda jornada, enamorado de doña Clara; su enfrentamiento con don Miguel alcanza un punto crítico, pero un milagro de la Virgen lo mueve a la reconciliación.
Hermano de doña Clara y rival de don Manuel; sus celos y su sentido del honor lo llevan al duelo, del que finalmente sale apaciguado por la acción milagrosa vinculada a la Virgen.
Religiosa dominica de la tercera jornada cuya enfermedad grave da lugar a uno de los milagros finales, al ser sanada por intervención de la Virgen de la Seo.
Padre de las damas de la primera jornada y figura de autoridad civil o judicial; detiene el escándalo nocturno y encauza el conflicto hacia una solución honrosa mediante el matrimonio.
Galán de la primera jornada, enamorado de Margarita; su entrada clandestina en casa de la dama contribuye al enredo amoroso y al duelo con Enrique.
Galán de la primera jornada, vinculado amorosamente con Juana; participa en el enredo doméstico y en la pelea promovida indirectamente por el Demonio.
Dama noble amada por Federico; defiende su honra y exige que cualquier pretensión amorosa siga la vía legítima del consentimiento paterno y el matrimonio.
Dama noble relacionada con Enrique; forma parte del enredo de la primera jornada y de la resolución matrimonial que restaura el honor familiar.
Dama noble amada por don Manuel y hermana de don Miguel; su relación amorosa se ve amenazada por el conflicto de honor entre ambos hombres.
Criada mediadora en la primera jornada; facilita las entradas de los galanes y con ello desencadena buena parte del enredo doméstico.
Gracioso de fuerte presencia cómica en las jornadas segunda y tercera; acompaña a los personajes principales y sirve de contraste burlesco en medio de los peligros y milagros.
Marco general de la acción dramática; ciudad afligida por peste, riesgos y conflictos, pero también lugar privilegiado del patrocinio de la Virgen de la Seo.
Centro devocional de la obra y espacio decisivo de rogativas, procesiones y milagros; allí se implora el remedio contra la peste, el granizo, la sequía y otros males.
Espacio doméstico de la primera jornada donde se desarrollan las entradas nocturnas de los galanes, los equívocos amorosos y el escándalo de honor.
Lugar de amenaza natural y de protección milagrosa; en ellos se manifiestan el peligro del granizo, la necesidad de lluvia y la salvación de las cosechas.
Escenario del milagro final de curación, que extiende el patrocinio mariano al ámbito religioso y clausural.
Espacios de tránsito donde se producen lances de honor, enfrentamientos armados y manifestaciones públicas de devoción.
Lugares de peligro cotidiano en la tercera jornada, convertidos en prueba del auxilio milagroso de la Virgen a la gente humilde.
Espacio alegórico y sobrenatural desde el que el antagonista maquina sus ataques y se visualiza su derrota frente al poder celestial.
La obra presenta a la Virgen de la Seo como mediadora eficaz ante Dios y protectora concreta de la ciudad, capaz de remediar peste, heridas, tormentas, sequía y enfermedad.
El Demonio intenta destruir cuerpos, honras y cosechas, pero sus planes son desbaratados reiteradamente por ángeles, santos y, sobre todo, por la acción de María.
Rogativas, procesiones, votos, cantos y aclamaciones muestran a la comunidad de Setabis unida en torno a su imagen sagrada como forma de respuesta ante la calamidad.
Los enredos amorosos de los personajes nobles ponen en juego el honor femenino, los celos y la necesidad de regular el deseo mediante la palabra paterna y el casamiento.
La peste y otros males aparecen relacionados con el castigo por los pecados, pero la acción dramática insiste en que la misericordia divina puede prevalecer por mediación de María.
La Virgen no solo ampara a individuos concretos, sino a la ciudad entera, sus casas, sus campos, su templo y su vida cotidiana.
Junto a los grandes prodigios públicos, la obra recoge salvaciones de personas humildes y escenas cómicas o rurales que acercan el milagro a la experiencia diaria.