Enrico Coloma / fray Pedro de Mazara
Protagonista de la obra; comienza como bandolero homicida y capitán de forajidos en Sicilia, y termina convertido en religioso capuchino de vida ejemplar y fama de santidad.
Francisco de Cañizares o José de Cañizares
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Mazara de Sicilia probablemente contemporánea al marco histórico de Carlos V, Enrico Coloma vive como bandolero cruel, mata por celos a Filipo y Lisarda y provoca la ruina de su casa y la persecución de la justicia. Tras nuevas violencias en el campo y la ciudad, una intervención sobrenatural lo conmueve, confiesa sus crímenes ante unos capuchinos y entra arrepentido en religión con el nombre de fray Pedro de Mazara. Ya en conventos sicilianos y luego en la armada rumbo a Berbería, fray Pedro alcanza fama de santidad, muere santamente tras una victoria contra los moros y su ejemplo mueve a la penitencia a Ginés, Laura, Chinilla y otros personajes.
La obra presenta primero la vida criminal de Enrico Coloma en Mazara de Sicilia. Su padre Ricardo, asistido por el ermitaño Ginés, intenta sin éxito apartarlo de asesinatos, robos y blasfemias. Enrico vive rodeado de bandidos, acompañado sobre todo por Lobaco, y mantiene una relación amorosa con Lisarda, a quien halaga con una violencia que él mismo considera prueba de amor. A la vez, Filipo, amigo suyo, ama en secreto a Julia, sobrina de Ricardo, y gracias a Lisarda ambos jóvenes llegan a declararse. Cuando Lobaco descubre el intercambio amoroso entre Lisarda y Filipo, Enrico cae en unos celos feroces, se siente traicionado en su amistad y en su honra, y los busca armado. Sin atender explicaciones, mata a Filipo y después a Lisarda, que muere proclamando su inocencia. Ginés intenta de nuevo conmoverlo y le anuncia que el cielo quiere obrar clemencia en él, pero Enrico rechaza todavía la corrección y persevera en su furor.
Paralelamente, la acción incorpora a Laura, joven noble engañada por Lisardo, quien la sedujo con promesa de matrimonio y luego la abandonó. Laura, desesperada y deseosa de venganza, encuentra a Ginés y le cuenta su deshonra; sin embargo, el ermitaño, lejos de mantenerse firme, queda prendado de ella y abandona su vida penitente. En la segunda jornada, Ginés y su compañero cómico Chinilla se visten de seglares para seguir a Laura y a Julia, que han huido buscando amparo junto a Enrico tras la muerte de Filipo y Lisarda y tras las represalias de la ciudad contra la familia del bandolero. Enrico continúa enfrentándose a la justicia, libera a su padre cuando es llevado preso y mata al hijo del Gobernador, con lo que agrava su situación. No obstante, cuando parece entregado por completo al delito, se produce el giro decisivo: mientras duerme en el campo, una voz sobrenatural le quita las armas y lo llama al camino de la Cruz. Profundamente conmovido, Enrico reconoce la enormidad de su vida pasada ante dos religiosos capuchinos, relata con dolor sus homicidios, robos y violencias, y pide ser recibido en la religión de san Francisco. Los frailes aceptan su propósito, convencidos de la sinceridad de su arrepentimiento; también Lobaco, movido más probablemente por imitación y conveniencia que por igual hondura espiritual, solicita entrar en la orden.
En la tercera jornada Enrico, ya convertido en fray Pedro de Mazara, aparece como religioso ejemplar, maestro de novicios y luego provincial, célebre por su penitencia y santidad. Deseoso de martirio, se embarca con la armada cristiana hacia Berbería junto a fray Toribio, nombre religioso de Lobaco. Allí participa en la toma de una ciudad africana llevando solo un crucifijo, y su valor es interpretado como decisivo para la victoria. Durante el regreso recibe aviso divino de su muerte próxima y se dispone con gozo al tránsito. Mientras tanto, Chinilla llega a Sicilia con noticias de su fallecimiento; Laura, movida por el ejemplo del santo, busca amparo en un convento, y Ginés, que había recaído gravemente, aparece poseído o al menos violentamente perturbado por el demonio a causa de su desesperación y deseo desordenado. La presencia del cuerpo de fray Pedro y su poder espiritual lo libran de esa opresión y provocan una nueva conversión. El general Juan de Vega entrega solemnemente el cuerpo del religioso al convento, donde Ricardo escucha la narración completa de la transformación de su hijo, desde capitán de bandoleros hasta siervo de Dios. El desenlace reúne a los supervivientes en torno a esa memoria ejemplar: Ginés pide ser recibido en la orden, Chinilla también desea profesar, Laura abraza la penitencia, y la comedia cierra presentando a Enrico como el verdadero «dichoso bandolero», salvado por la gracia tras una vida extrema de pecado.
Protagonista de la obra; comienza como bandolero homicida y capitán de forajidos en Sicilia, y termina convertido en religioso capuchino de vida ejemplar y fama de santidad.
Ermitaño y luego fraile que intenta desde el inicio mover a Enrico al arrepentimiento; cae después en la tentación amorosa por Laura, se extravía y finalmente vuelve a la vía penitencial por mediación de fray Pedro.
Padre de Enrico; representa el dolor familiar y el esfuerzo constante por corregir a su hijo, cuya conversión y muerte santa constituyen el consuelo final de su vejez.
Joven noble seducida y abandonada por Lisardo; su deseo de venganza activa buena parte de la acción intermedia y, al final, su trato con fray Pedro la orienta hacia la penitencia religiosa.
Criado o compañero principal de Enrico en su etapa de bandolero, de función también cómica; sigue a su amo en la conversión e ingresa con él en religión.
Compañero de Ginés, de marcado papel cómico; participa en los cambios de estado de la acción y acaba igualmente inclinado a la vida religiosa por influencia de fray Pedro.
Sobrina de Ricardo y primero enamorada de Filipo; tras la muerte de este huye con Laura y encuentra en fray Pedro consejo para retirarse del mundo.
Amigo de Enrico y enamorado de Julia; su relación secreta con Lisarda en términos de galanteo amoroso provoca los celos de Enrico, que lo mata.
Amante de Enrico, relacionada también con Filipo según entiende o sospecha el protagonista; su muerte a manos de Enrico desencadena nuevas consecuencias trágicas.
General de la armada cristiana que presencia los méritos de fray Pedro en Berbería y lleva su cuerpo a Sicilia, certificando públicamente su gloria final.
Marco principal del inicio de la obra y patria de Enrico; allí se desarrollan su vida de bandolero, los conflictos amorosos, los crímenes y la persecución judicial.
Espacio de emboscadas, encuentros clandestinos, huidas y enfrentamientos; en él se mueve la cuadrilla de Enrico y allí ocurre también la llamada sobrenatural a la conversión.
Lugar decisivo de la segunda y tercera jornada, donde Enrico ingresa como fray Pedro, practica penitencia, alcanza autoridad religiosa y donde al final se deposita su cuerpo.
Espacios de tránsito entre Sicilia y África; sirven para mostrar la salida de los personajes, la campaña militar y la dimensión pública de la santidad de fray Pedro.
Escenario bélico de la culminación heroica del protagonista, donde combate con un crucifijo y se le atribuye parte esencial de la victoria cristiana.
Espacio familiar y ciudadano donde se perciben la deshonra, las detenciones, la presión del Gobernador y las consecuencias sociales de los delitos de Enrico.
La obra gira sobre la posibilidad de que un criminal extremo alcance el perdón mediante un arrepentimiento sincero y una vida de penitencia.
Los homicidios, robos y abusos de Enrico muestran una vida entregada al mal, pero esa trayectoria sirve para subrayar con más fuerza el cambio espiritual posterior.
El ingreso en la orden capuchina, la obediencia, los ayunos y la disciplina aparecen como camino concreto de reparación de las culpas pasadas.
Los amores cruzados, la sospecha de traición y la deshonra femenina desencadenan muertes, huidas y deseos de venganza que empujan la acción dramática.
La transformación de Enrico en fray Pedro no solo salva su alma, sino que mueve a otros personajes a corregirse, retirarse del mundo o entrar en religión.
Ginés, que parecía varón santo, cae por amor y muestra que incluso la vida retirada puede venirse abajo si no persevera en la gracia.
El sufrimiento de Ricardo y la ruina de su linaje por los delitos del hijo encuentran alivio final en la santidad alcanzada por Enrico tras su conversión.