Juana la Rabicortona
Figura central de la intriga, famosa en Jerez por su aspecto singular y por su relación con la magia; protege a Henrique con astucia, disfraces y prodigios, hasta acabar confesando su culpa y retirándose a un convento.
José de Cañizares o Juan Bautista Diamante o Antonio Pablo Fernández
要約の公開日: 2026年6月18日
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推奨引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Jerez de la primera mitad del siglo XVII, Juana la Rabicortona intenta salvar a Henrique, tenido por su hijo, cuando un proceso llegado de Milán lo acusa de homicidio y el corregidor ordena prenderlo. La fuga del joven se entrelaza con su amor por Margarita, hija de don Cosme, a quien su padre quiere casar con don Luis, mientras Juana recurre a disfraces, engaños y prodigios para probar la fidelidad de la muchacha y retrasar la justicia. El desenlace aclara que la víctima de Milán no era don Sancho de Herrera y que Henrique es en realidad hijo perdido del corregidor; recuperada la verdad, puede casarse con Margarita y Juana decide retirarse a la vida religiosa.
La acción se sitúa en Jerez y arranca cuando Juana, llamada la Rabicortona por su singular atuendo y por la fama de hechicera que la persigue desde joven, acude con su hijo Henrique ante el corregidor don Blas Melitón de Arrieta. Antes de la entrevista, Juana explica a su hijo su origen: fue criada por una gitana experta en artes mágicas, realizó prodigios extraordinarios en su infancia y quedó marcada por esa reputación, aunque asegura haber abandonado tales prácticas. También cuenta que, tras casarse con un hidalgo de Jerez y enviudar, volcó su cuidado en Henrique, a quien ha formado con esmero. Ya ante el corregidor, Henrique se presenta como maestro de guitarra y canto de estilo italiano y admite que frecuenta la casa de Margarita, parienta del propio corregidor, a quien da lecciones. Don Blas le advierte que esa joven está destinada a casarse con su sobrino don Luis; pero la situación cambia de inmediato cuando llega desde Italia un despacho judicial que acusa a Henrique de haber dado muerte en Milán a don Sancho de Herrera. El corregidor ordena prenderlo y anuncia que el proceso puede llevarlo al cadalso. Ante el peligro, Juana decide acompañar a su hijo a la cárcel y empieza a recurrir de nuevo, forzada por el amor materno, a los recursos mágicos que decía haber dejado.
Mientras se desarrolla la persecución judicial, se perfila el conflicto amoroso. Margarita, hija de don Cosme de Herrera, ama a Henrique, aunque su padre pretende casarla con el ridículo y violento don Luis, sobrino del corregidor. Henrique, fugitivo por la causa italiana, busca amparo en casa de don Cosme y consigue hablar a solas con Margarita, a quien declara su amor y confiesa que mató en Milán a un español durante una disputa de juego sin saber quién era. La joven, aun herida al saber que la víctima era su hermano, lo protege y promete asistirlo. A partir de aquí la trama se complica con escondites, disfraces e ilusiones mágicas. Juana logra burlar varias veces a la justicia y aparece de forma inesperada ante el corregidor, incluso robándole documentación del proceso. Para comprobar la fidelidad de Margarita, se introduce en su casa disfrazada de criada con el nombre de Atandra y, valiéndose de un libro de magia, fabrica visiones y músicas fingidas para despertar sus celos y forzarla a confesar que sigue amando a Henrique. Don Cosme, por su parte, presiona a su hija hasta amenazarla con la muerte si no acepta la boda con don Luis; Margarita responde que prefiere entrar en religión. Entretanto, la situación judicial de Henrique se agrava y se habla ya de sentencia de muerte, aunque Juana continúa urdiendo enredos para retardarla y defender tanto la vida de su supuesto hijo como el amor de los jóvenes.
En la parte final, durante la estancia en Jerez de Felipe IV e Isabel de Borbón, Juana despliega nuevos prodigios para entretener y amparar a Margarita y Henrique, pero la presión sobre todos crece. Cuando el corregidor y los ministros intentan allanar la casa de don Cosme para capturar al fugitivo, Juana invoca a los espíritus; sin embargo, una voz sobrenatural declara que el cielo no le permite ya mandar sobre ellos. La mujer comprende entonces que sus artes han llegado a su término como castigo divino y, abatida, confiesa sus culpas. Henrique está a punto de ser llevado preso cuando irrumpe inesperadamente don Sancho de Herrera, a quien todos creían muerto: explica que el hombre asesinado en Milán fue en realidad un esclavo suyo que usaba su nombre y sus galas. Con esta revelación, cae la acusación principal contra Henrique. Acto seguido, una carta de la gitana Conejera y la confesión de Juana descubren otro secreto decisivo: Henrique no es hijo suyo, sino hijo verdadero de don Blas Melitón, robado en la niñez y entregado a Juana para su crianza. Restablecidas así la identidad y la honra, don Cosme acepta a Henrique como esposo de Margarita, don Luis queda apartado y Juana renuncia a sus antiguas artes para retirarse a un convento, cerrándose la obra con la transformación de los peligros en reconocimiento familiar y bodas concertadas.
Figura central de la intriga, famosa en Jerez por su aspecto singular y por su relación con la magia; protege a Henrique con astucia, disfraces y prodigios, hasta acabar confesando su culpa y retirándose a un convento.
Joven maestro de música y galán perseguido por una acusación de homicidio cometida en Milán; ama a Margarita y, al final, se descubre que no es hijo de Juana, sino del corregidor.
Hija de don Cosme de Herrera y amada de Henrique; se debate entre el deber familiar, el dolor por la supuesta muerte de su hermano y la fidelidad amorosa al fugitivo.
Corregidor de Jerez, encargado del proceso contra Henrique; combina su autoridad judicial con un tono cómico y termina reconociendo al joven como hijo perdido.
Padre de Margarita y supuesto padre del difunto don Sancho; impulsa la persecución de Henrique y presiona a su hija para que se case con don Luis, hasta que la verdad final cambia su actitud.
Sobrino del corregidor y pretendiente impuesto a Margarita; personaje ridículo y fanfarrón, representa el matrimonio no deseado y el abuso de la autoridad familiar.
Criada de Margarita, muy presente en las escenas domésticas y amorosas; sirve de confidente, ayuda en los ocultamientos y aporta un contrapunto cómico.
Hermano de Margarita, dado por muerto en Milán; su reaparición deshace la acusación contra Henrique y resuelve el núcleo trágico de la trama.
Criado de Henrique, ligado al mundo musical y a los enredos cómicos; acompaña a su amo en varios lances de fuga y ocultamiento.
Identidad fingida bajo la cual Juana se introduce en casa de Margarita para observarla y poner a prueba su amor; el nombre corresponde en la práctica al disfraz de la propia Juana.
Marco general de la acción y lugar donde se cruzan el proceso judicial, el conflicto amoroso y la fama portentosa de Juana.
Espacio decisivo del amor entre Henrique y Margarita, de los escondites del fugitivo y de buena parte de los engaños y prodigios de Juana.
Lugar de autoridad desde el que se inicia y dirige la persecución judicial contra Henrique y donde se conocen varias revelaciones del proceso.
Ámbito de encuentros secretos, despedidas amorosas y escenas de fuerte carga visual, donde Juana facilita la comunicación entre los amantes.
Espacio ausente pero fundamental, pues allí ocurrió la muerte que origina el proceso contra Henrique y de allí llegan las noticias que desencadenan la acción.
Refugio temporal de Henrique frente a la justicia; se infiere como lugar de asilo al que el joven intenta acogerse cuando huye.
Escenario festivo mostrado mediante artificio teatral, que sirve para subrayar el poder escénico de Juana y enmarcar el desenlace cercano.
La relación entre Henrique y Margarita choca con la acusación de homicidio, con el deseo de venganza familiar y con los planes matrimoniales impuestos por los mayores.
La obra gira en torno a la defensa extrema que Juana hace de Henrique y culmina con la revelación de su verdadero origen, que altera por completo las relaciones familiares.
Juana utiliza artes mágicas, disfraces e ilusiones para proteger a los amantes, burlar a la justicia y dirigir los acontecimientos, aunque finalmente reconoce esos poderes como culpa.
Don Cosme y el corregidor intentan decidir el destino de Margarita mediante obediencia familiar y conveniencia social, frente a la voluntad de la joven.
Buena parte de la trama depende de errores de identidad, noticias falsas, disfraces y documentos engañosos que solo se aclaran al final.
Cuando el cielo retira a Juana el poder sobre los espíritus, la obra orienta su desenlace hacia la confesión de culpas, el abandono de la magia y la restitución del orden.