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のデジタルテキスト Los cuerdos hacen el escarmiento

公開日: 2026年6月18日

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Comedia
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出典
El texto procede de la transcripción automática de la edición incluida en Parte treinta de comedias nuevas y escogidas de los mejores ingenios de España (Madrid, Domingo García Morrás, a costa de Domingo Palacio y Villegas, 1668), conservada en la Biblioteca Nacional de España, signatura R/22683.

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los cuerdos hacen el escarmiento. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/los-cuerdos-hacen-el-escarmiento.

LOS CUERDOS HACEN EL ESCARMIENTO

JORNADA PRIMERA

, . . Mucho, señora, me admira ver en ti tanta tristeza. . Si tú la causa supieras, yo sé que no te admiraras. . Cinco años ha que tú misma me arrojaste de tu casa, porque en Toledo asistiese a tu tío, que se hallaba solo, y viejo, y por su muerte ha tres días que a Granada llegué, y te debo tan poco, que no me has dicho la causa, pudiendo de mi fiarte. . Mi vergüenza es la culpada, Luisa, en la queja tuya, que no mi desconfianza; pero porque no presumas mayor mal del recatarla de ti, criándonos juntas desde nuestra tierna infancia, la ocasión decirte quiero de mis sentimientos. . Vaya. . Tres años, y algunos meses puede haber, que una mañana de las que arrébola el Mayo ̱ . por los achaques de dama, cuyo remedio es cansarse, pues que no aprovecha, y cansa; con altiveces de libre salí a la Real Alhambra; un Don Carlos. . Más que es ese la ocasión? . Escucha. . Vaya . Llegó al subir yo la cuesta, galán hasta en las palabras, porque venían vestidas de mentiras cortesanas, que si ellas fueran verdade no vinieran adornadas. Llegó, llamando a mis ojos Soles, rayos las pestañas, y a las descompuestas trenzas inquietas madejas de ambar las colores del cansancio Iris, que solo anuncianan en su corazón tormenta, siendo señal de bonanza; al sudor de la congoja rocio que llora el Alba; que corriendo hasta los labios era aljófar, y ellos nácar; y esto con tan vivo afecto, como si certificara a tos herejes verdades de nuestras letras sagradas. Iba apresurando el paso yo, porque no imaginara que le escuchaba gustosa; mas como iba ya causada cuando llegó, fue veneno lo que elegí por triaca, que el corazón oprimido de la congoja, y la falta de respiración cubierto: caí en tierra desmayada, Isabel que iba conmigo fue por un vúcaro de agua, según me dijo, y entonces. . El llegó. . Claro está. . Vaya. . Antes que Isabel volviera, restituida, o cobrada de aliento, de mi desmayo volviyo, y halleme; estaba por no referir, Luisa, del modo que me hallé. . Vaya. . En los brazos de Don Carlos, la almilla desabrochada, y el justillo, y la cabeza en su pecho reclinada. Apárteme de sus brazos, y él me dijo disculpada osadía fue que el cielo de la tierra levantara: mas como fuera posiblé que lograse dicha tanta un infeliz, sin que el cielo, y la tierra se juntaran Respóndile, en haber sido de mi accidente la causa tenéis culpa solamente, cabaliero, pues bastana verme apresurar el paso a que vos os quedaráis: no os puedo culpar en nada, mas lo agradezco, y así uno por otro se vaya. Y pues de ser caballero habéis dado muestras tantas, la lisonja de que os vais añadid a las pasadas. Obedecio, y apartose, cuando Isabel con el agua volvía, como Santelmo, ya la tormenta pasada. Por no sentirme muy buena, desde allí me volvíá casa, mas Don Carlos, que sin duda, al pedir que me dejara, desmentía mi semblante, lo que el labio pronunciaba, me siguió, y aunque yo pude dejar su intención burlada, que no quise te confieso, y desde aquella mañana tres años le halló la noche, o fuese ardiente, o helada, si bien con algún recato; de mi calle viva estatua: y en ella, con letras de oro también, o quien lo olvidaras le escribió el Sol en los ojos los desengaños del Alba, no con esperanza alguna, que aunque en lo oculto del alman fueron luego sus finezas de mi inclinación pagadas. En las muestras exteriores jamás tuvieron sus ansias más indicio de admitidas, que él no ser menospreciadas. Murió a este tiempo su padre, y heredó riqueza tanta, que pienso que de diez hombres los más ricos de Granada juntas todas las haciendas a la suya no iguelaran. Desde entonces, el agrado que él juzgó que me faltaba, intentó comprar con oro, con diamantes, y con galas. Advirtió en él mi cuidado las finezas más templadas, menores las diligencias, mayores las confianzas. La personal asistencia en mi calle, poca, y tarda, muy perezoso el desvelo, muy sin susto la esperanza. Corriose la altivez mía, presumiendo que intentaba rendir mi honrado decoro del interés a la infamia. Pero engañeme, y a un tiempo, él quejoso, yo irritada, él retiró sus deseos, y yo miré por mi fama. Mas después, viendo que a todos Don Carlos su hacienda daba, siendo la mayor lisonja que le hacían, el tomarla. El fuego, que reprimido de mi pundonor estaba, al aire del desengaño volvió a fomentar la llama; y aunque yo a satisfacerle ya estuve determinada, no me atreví, porque luego supe que Celia, una dama, hermosa, y bien entendida, tanto como interesada, era de Don Carlos dueño; porque ella, según la fama, dándole a entender primero que a ser su esposa aspiraba, Solicitó cariñosa que la viera, y festejara, y como tan generoso es Don Carlos, que le llaman en toda la Andalucia el prodigio de Granada, lo consiguió, recibiendo regalos, joyas, y alhajas; pero sin más recompensa de su parte, que aceptarla, que aunque es muy bizarra Celia, no es contra su honor bizarra. Y finalmente la Luisa, después de finezas tantas de Carlos, sin que yo pueda quejarme de su mudanza. Mi sentimiento es tan grande, como fue mi confianza. . Sin duda desesperó de poder verte inclinada, mas bien pudiste, si quiera, darle a entender, que obligida estabas de sus finezas, que entonces, si no tomarás después los regalos suyos, no por desdén los juzgara. . No sé si hubiera bastado sin recibir, porque es rara la condición de Don Carlos, . Al Cielo le doy mil gracias de ver hombre que se obligue de que reciban las damas; y en fin, tú no quieres verle? . Temo volver desairada, que es, Luisa, muy difícil poder arrancar de un alma pasión que es correspondida, o al menos bien engañada. . Había de ser como acaso, que yo hiciera que llegara, sin que desaire ninguno de tu parte aventuraras. . Aún de esa suerte si fuera; mas Diego viene, . Hermana? . Dn. Diego? si me ha escuchado . No sé, más lo que es la cara no es de venir muy gustoso. . Traes algún disgusto? . Laura traigo una pena, y dudando estoy, si el comunicarla contigo será decente. . Ay de mí!, siendo tu hermana, que dudas? . Por eso mismo el decírtela excusaba, que es de amor la pena mía. . El susto le perdonara. . Y como es en tus oídos tan nueva? . En eso reparas? no es pena? . Con grande extremo. . Pues dila, que siendo tanta, y hombre tú, no habrá tu amor pasado de la esperanza. . Yo, en que la digas dispenso; pues yo vi una mujer, Laura, que juz gándola divina, la pretendo ver humana. . Hablastela? . Sí, más ella no me respondió palabra. . Dónde la viste? . En un Carmen. . Cuando? . Ayer. . Sabes su casa? . No. . Pues si está en ese estado, voy a calentar el agua. . Tampoco sabrás el nombre? . Si sé, porque la criada se le dijo al jardinero, Celia dice que se llama. . Celia? . Sí, de qué te admiras? la conoces? . Por la fama, de bizarra, y entendida, mas no la he visto la cara. . Pues si la yieras, es cierto que mi pasión disculparas. . No ha de saber que la he visto. . Señora es la misma. . Calla, que puede ser que me importe. . Porque no puede haber dama tan perfectamente hermosa, no solamente en Granada, mas ni en España tampoco. . Válgame Dios, ni en España? por más cortés te tenía. . No se entienden con hermanas los cumplimientos, mas oye, y disculparás mis ansias. . Di, que no son Enangelios de amantes las alabanzas. . Entré, pues, en el jardín, o carmen, cuando de espaldas, siendo su derecho brazo Atlante, que sustentaba el cielo de su cabeza, estaba Celia sentada, el manto al hombro, a la margen de una culebra de plata; el rostro volvió al estruendo cuando ya tan cerca estaba vo, que pude verle apenas deslumbrado a luces tantas. . Mucho me hunelgo. . Por que . Porque excuses el pintarla, que está ya todo muy dicho. . No la puede ver pintada. . Ni fuera posible hallar colores. . No le dejaras que la pintase, si quiera por verla desmenuzada? . Dijela: no en vano el cielo se cubrió de nubes pardas, y no en vano el Sol, señora, ni las penetra, ni rasga, sabiendo que de sus rayos es diligencia excusada, que con los de vuestros ojos no hacen los de Apolo falta, sin que a mirarme volviera, el manto hasta la garganta se echó, y levantose luego, dando muestras de enfadada. . Bien pudo no ser enfado. . Pues qué? . Que a alguno aguardaba en el jardín, y temiese algún lance si llegaba, y te viese hablar con ella. . No es cosa posible, Laura, que a hombre humano favorezca. . Reventando está mi ama. . Si es Diana esa señora, que Venus no fue tan casta? . Es Diana en los desdenes, y en lo hermoso Venus. . Basta por Dios que me martirizas. . Diera la mejor alhaja que tengo porque la vieras. . Pues aunque te lo negana, ya la he visto, y la conozco, y ni es Venus, ni Diana. . Tú la has visto? . Muchas veces. . Y dónde vive? . La casa no la sé, pero sabrela como yo esta tarde salga a ver una amiga mía que lo es suya. . Porque vayas luego, te daré una joya la que tú elijas. . Guardarla puedes, que si galanteas a Celia, muchas no bastan; pero mira, mas no quiero desanimar su esperanza por si acaso. . Qué decías? . Que en recibir esta dama es muy poco escrupulosa, y aunque es verdad que si alcanzas que por esposo te admira, cuanto des se queda en casa sin certeza. . Ya te entiendo. . Claro está que muchas damas con capa de casamiento quitan a un hombre la capa; y luego dicen que es pobre. . Pues por tu vida que salgas luego. . Al instante, que soy parte muy interesada en que logres tus deseos. . A Dios, pues. . No sabes la casa de Celia tú? . Bueno fuera que mis celos la ignoraran; dije que no la sabia, porque salir me dejara. . Piensas hablar a Don Carlos? . Dónde? . Al salir de su casa, que los ricos salen tarde. . Tú no dices que te encargas de que el llegue a hablarnos? . Sí. . Pues por sí mi hermano pasa estando con él, mudemos en casa de doña Juana mantos, y basquiñas. . Vamos, que es tarde. . Los mantos saca. , , - , , - , - . . Qué mal me ha dicho! . Es ansí. mas como si estáis picado os levantáis? . De enfadado, y no por lo que perdí, que aunque dicen que es forzoso jamás he sentido nada la perdida, mas me enfada que otro sea más dichoso, aunque también he tenido cuando pierdo otro pesar. . Y es? . Tener menos que dar la cantidad que he perdido; mas de barato os daré lo que ha quedado a los dos. . Barato, perdiendo vos? . Así me desquitaré. . Dar es desquite? . Que vano . Y en mi opinión el más cuerdo, porque cuanto juego, pierdo, y todo cuanto doy gano: este volsillo tomad. . En fin esto es cada día. . Qué prodiga boberia! . Vos este reloj llevad de diamantes don Fernando. . También es en mi opinión reloj vuestra condición, pues por horas está dando. . Presto no tendrá que dar, ni quien le sirva tampoco. . Raro humor tiene. . Es un lo . Pues poco puede durar (co. el tema de su locura. . Llévaste a Celia el taller? . Si señor. . Es menester llevarle la colgadura. . La ha pedido? . Majadero Celia nada me ha pedido, yo sé que le ha parecido bien, y envíársela quiero. . Solo el dar son sus cuidados. . Presto le veréis perdido. . En un año ha consumido bien cuarenta mil ducados, y esto solo en lo que soy testino. . Que estás hablando? . De ti estamos murmurando. . Bien seguro de eso estoy: los músicos que cantaron mientras jugaba? . Se fueron al instante. . Si los vieronir, porque no me avisaron? ve luego a su casa, y dales, no eran trer? . Sí, señor. . Pues que te parece? . a los tres les podré llevar cien reales. . Seiscientos puedes llevar. . Trecientos no era sobrados? . Sí, y están muy bien pagados, . Bastaban para pagar, aunque era la paga escasa, lo demás quise anadir, agradeciendo el venir a sestejarme a mi casa, gustosos, y puntuales, de su connanza prueba, más cien escudos les lleva si es mucho seiscientos reales. . Sabes lo que montan? . No, quien los guarda lo sabrá. , . . A su misma puerta está. . Mas no le conozco yo, y son tres, . Este primero es Don Carlos. . Con razón le alabaste. . No te pares. . Pues ve de espacio. . Señor una de aquellas dos damas te mira con atención. . Damas, quieren que las bajén chocolate? . Por los dos no deben de responderos: vámonos. . Adiós. . Adios. . Guardeos el Cielo. . . Y su plata guarde el Cielo de los dos. . Si de tomar unos dulces queréis hacerme favor, . deteneos un instante. . Quieren que los Laje? . No. . No, señor, suele decirse. . No responde a su señor mi señora. . Si el miraros a llegar os obligó, señor Don Carlos, juzgando que fue daros ocasión, creed que estáis engañado, que mi reparo nació de haber mucho que no os veo, y dudar si erades vos. . Bueno, y no tiene más gana ella de conversación, que a las cuatro un día de ayuno de comer la tengo yo. . Ni puede caber, señora, en humana presunción tan soberbia grosería, ni puedo afirmar, por Dios, como decís que os debiese, ni aún de mirarme el favor; pero no ha menester causa el que con vista nació para ofrecerse a serviros, ni disculpa, pues dais vos, sin que lo sepáis vos misma, la disculpa, y la ocasión. . Si hasta aquí por no saberlo yo misma, os he dado yo la ocasión, y la disculpa, pues ya lo sé, no es razón ocasionar a quien tiene tanto que perder, a Dios. . Muy tarde salgo de casa, pues se va poniendo el Sol. . Este Sol, ya no es el vuestro; antes admirando estoy, que os atreváis a salir sin licencia de otros dos. . Válgame el cielo! . Mudaste de intento ya? . Que sé yo, . Señora; escuchad. . Pienso que es Laura, señor. . A parecerme posible presumiera. . Qué? . que sois la que el corazón me ha dicho. . Luego tenéis corazón? . Y así, por que quien le tuvo tres años le despidió. . . No despiden lo que admiten las mujeres como yo. . Cuál se ha quedado mi amo. . Yo tómara, vive Dios, el no haberla detenido. . Y pues me dais ocasión no he de perderla, escuchad a parte. . Turbado estoy! . Que en fin usted es sirvienta, mi Reina? . Sí, picaron. . Muy ceñida es de cintura, mas lo que es de lengua, no; y usted come bien Mendrugos? . Bien masco, gracias a Dios; pero porque lo pregunta? . Porque soy Mendrugo yo. . Mendrugo? . Ese es mi apell? . Pues de qué se deribó? (do. . Valió un año por estaril cada pan un real de ados; era muy pobre mi madre, y en fin limosna pidió, cada pobre elige un tema de pedir, y ella eligió el de pedir unmendrugo por causar más compasión. Llegó a pedirle limosna de noche en cierto mesón a uno, cuya caridad no era la de Juan de Dios. Implorole su mendrugo, y diole el santo varoa uno, que guardó en el seño, y a nueve meses le echó a arrempujones, tan grande que no cupo en un zurrón, y como de tal obra no se supo el bienhechor, por apellido me puso la causa que me engendró. . Bien honra a su madre. . En fin, de lo que he dicho nació, que tuvieseis por desdenes lo que en mí fue pundonor; pero aunque entonces supiera vuestra rara condición, nada hubiera recibido, que si sois extremo vos en dar, en no recibir también soy extremo yo; y no pudiera obligarme, ni a veros desde un balcón, cuanta plata, y oro cría la tierra, y engendra el Sol, Yo permití las finezas, que verdaderas juzgó el alma, y quien las permite, sin duda las admitió. Si a ser mi esposo aspirabais, ya Isabel os advirtió, y en mi nombre, que mi hermano por padre mío quedó. Si le hablaráis, y él supiera, aunque es el pensarlo error, algunas dificultades, y no las venciera yo; de mal pagado pudiera tener queja vuestro amor, y vuestro retiro fuera justa determinación. Mas no quisisteis hablarle, y quien cobrar no intentó lo que le deben, no puede tener queja del deudor. Niyo, porque las que tuve fuernia de mi inclinación, del pecho las arrojó: ven Luisa, . En que quedamos . En que puedo quedar yo con hombre hecho de limosna? . Oíd primero. . Eso no. . Permitid que os satisfaga. . Pues que no ignoráis quien soy bien sabréis que ya no es tiempo de darme satisfacción. . . Estás ya desengañado? . Si quiera de cumplimiento! grosera desatención es no disculparme. . Y mucha. . Ven, que aunque me riña amor, no ha de volver desairada mujer de su estimación. , , . . Mucho extraño que a buscar salgas a un hombre, señora, sabiendo tú que te adora? . Por eso llego a extrañar el no verme desde ayer. . Solo lo que no te daba juzgué que te desvelava? . En eso no hay que temer. . Pues el no verte Don Carlos un día causa desvelos en ti? . Tengo unos recelos, y he salido a averiguarlos. . Luego estás enamorada? . No, Leonor, ni Dios lo quiera, obligada estar pudiera, pero no estoy obligada, que pues da sin distinción a todos con igualdad, no es quien da su voluntad. . No, pues quién? y cuando en eso no estribe, pues más que a todos me ha dado, él es solo el obligado, pues le obliga quien recibe. . Pues él se juzga querido de ti, y aún yo lo pensé. . Tú tambié? . Sí, porque él fue de los dos el pretendido. . Preténdile para esposo por rico, antes que supiera yo que Don Carlos era extremo lo generoso; mis conveniencias hicieron las finezas que estimo Don Carlos, porque creyó que de enamorada fueron, mas no por que lo estuviese, pero como me importaba dar a entender que lo estaba, quise yo que lo creyese. . Luego tu intención no es casarte? . Buen desvarío, pues hay en el dote mío para que el gastara un mes? . Dices bien, y yo he sabido que está ya muy apurado. . Quién te lo ha dicho? . Un criado suyo. . Quizá te ha mentido. . Fuera cosa peregrina? . No, más eso es patarata . Pues es manantial de plata su pozo, o él tiene mina? . Mucho lo sintiera . Y yo, mas tú no sé si por él. . Leonor, no es Carlos aquel? . Si señora, y ya nos vio, pues viene con tanta priesa. , . . Qué es esto, señora mía? . No haberos visto en un día. . Toda el alma se con deudora de ese favor. . Favor? géntil testimonio. a mí me lleve el demonio si a ella le trae el amor. . Y de fineza tan nueva en vos, que no la creí, albricias me doy a mí; mendrugo, a Celia le lleva aquel belón, . A Dios luz. . Por chico para la mesa. . Pues ciento y cincuenta pesa de a ocho, por esta Cruz. . Que presto pagáis. Reniego de ti. . Hasta luces nos das. . En mi amo están de más. . Pues por qué? . Porque está ciego. . Luego no me puede ver? , - . qué es eso, Leonor? . un guante . Y dejas que le levante? . Nole vi. . bien huele. . haber aá̱ . yo soy por olor perdida. . Ve, Mendrugo, y di al guantero . No vayas, solo estos quiero por vuestros, . . Esta es herida. (no. . No es grande. . Dejaisme va . Mucha mano, pues te vienen es la tuya? . Siempre tienen las mujeres mucha mano. . De los dos dedos podrás las picaduras coser. . Pues no te puedes poner tus sortijas? . Barrabas. . Pues favorecer mis guantes queréis? . Quedamos ascuras. . Tomad, que esas picaduras se hicieron a esos diamantes. . . Mas que tantas, y tan buenas dadivas llegó a estimar esta. . Las otras, el mar fueron, y estas las arenas. . Malo . No es aquel mi tío? . Sí, señor. . Pues a Dios. . Luego iré, señora, a buscar el imán de mis deseos. . Lástima le tengo. . Mira que llega. . Guardeos el cielo. . De usted soichado. . a Dios , . . Sobrino? . Señor, qué es esto? ya de camino? . Si Carlos, que para partirme luego de vos vengo a despedirme. . No juzgué yo que tan presto fuese la partida vuestra. . No haberme partido siento desde que llegué, Don Carlos, pues fue mal gastado tiempo. Vuestro tío Fernando me rogó que desde Qviedo a esta Ciudad me partiese donde estabáis vos, creyendo que yo pudiera por primo de vuestra madre, y por viejo alcanzar de vos, si quiera, que escúchaseis mis consejos, ya que no los admitieseis, que bien estaba yo cierto de que no admitieseis nada que no pudierais dar luego, y vos no estáis para darlos; pero digo mal, que presto daréis consejos a muchos con las voces del ejemplo. aunque tantas canas peino, que a una dama hubieráis dado vuestra hacienda, que aunque hierro fuera, en las letras humas, y en las divinas, tenemos más costosos ejemplares de amorosos desaciertos. Porque si esta pasión, pase. por sofístico argumento, del entendimiento priva, y él es solo, como es cierto, el que a la razón conoce, usar de ella no podremos, y nadie puede admirarse dé que un hombre le haga dueño de su hacienda, a quien lo es de razón, y entendimiento. Solo me admira, que a todos, tan sin distinguir sujetos, dais vuestra hacienda, que juzgan bienes comunes los vuestros. Si adquirir posteridades intentáis, es vano intento, porque solo las adquieren; o la espada, o el ingenio. Fábula sois de Granada, y lo que estáis vos creyendo; que os anade estimaciones, os granjea menosprecios. Los mismos a quien les dais lo que tenéis, los primeros son que hacen burla, sobrino de vuestro prodigo extremo. Que el dar locamente a todos causa risa, y es efecto natural que dé el reloj, siendo sagrado instrumento, en dando desconcertado se rien cuantos le oyeron. Mi sentimiento os he dicho, Carlos, porque lo siento, dadme los brazos, y a Dios. . Entrad en casa primero llevaréis. . También conmigo; bien por Dios, yo os agradezco; pero desde aquí a la patria me sobra con lo que llevo. . Vamos, pues, donde os esperan las mulas. . Tengo primero que hablar al Corregidor. . Pues hasta su puerta iremos juntos. . Vamos, que bien cerca está. . Si estuviera lejos no fuera con él mi amo, que no puede ver al viejo. , , . . En fin, quieres ver a Laura? . Ese solo fue el intento de haber salido de casa, que conocerla deseo por muchas causas; supiste dónde vivía de cierto? . Que se ha mudado a la calle dijeron de los Colegios entrando por Plaza Nueva a mano izquierda, frontero de un cvanista, a tres puertas. . El buscar algún pretejto para entrar, es fuerza. . Sí: mas dime, aquel caballero (o. no es el de el jardín? . Él mis para ir a su casa es mucho, . Pues él nos viene siguiendo, porque ha gran rato que siempre que vuelvo el rostro le veo. . Pues con entrarnos en casa. de Laura burlo su intento, y a Laura doy por disculpa lo que es verdad, y primero que él haya vuelto la esquina habremos entrado dentro, pues dices que es atres puertas, y cuando no, nada arriesgo en que piense que es mi casa. . Vamos, pues , - , . . Gracias al cielo, que quedo libre de enfados con la ausencia de Don Pedro. . En las montañas no hay vicio de gastar. . Cansado viejo. . Poco porfíaste a Laura? . Ya la dije que era empeño de quien soy satisfacerla, pues yo estaba satisfecho, y que entraria en su casa aunque me pusera a riesgo de que me viese su hermano, pero fue de cumplimiento. . Pues pienso que ya no vive dónde fue tu galanteo? . No sé . Qué amor de tres años pudieras. . No hables en eso mas, porque me cansa mucho; vamos. . A dónde? . A mi centro. . Pues no hay para que si es Celia porque si yo no estoy ciego ella, y Leonor muy apriesa, los rostros bien descubiertos, entran agora en la calle. . Ellas son. . Pues el rodeo pero ya se entraron dentro de una casa. . Pon los ojos en la puerta. . No haré cierao que me pueden hacer falta; pero un instante esperemos, que puede ser que al portal entrase no más. . Pues necio, a qué? . A atarse alguna liga. . . No parecen, vive el cielo, pues de todas estás casas bien conozco yo los dueños; no entraron por esta calle; volver a la plaza quiero. . . Yo he de saber a que ha entrado. que lo ignoráis, pues sabéis . Ella lo dirá en saliendo. . Estás borracho? . Pues cómo ha de ser? . Entrando dentro. . Advierte . Nada me adviertas. , , , , , . . A mi fortuna agradezco el acaso que os he dicho, pues la dicha de veros logro. . Pues en este instante entré yo también. . Ya veo con el manto a la criada, . Y hubiera sentido cierto el haverme detenido, que si sois la que sospecho, vos me sacasteis de casa. . Y aún de sus casillas pienso si es Celia. . Yo lo estimara. , . . Señor mira. . Aparta, necio. . Qué ruido es ese? . Quién es? . . Un hombre; pero que veo! . Que tan grosero desaire . Bien temí. . Buena la has hecho? . Use conmigo! Don Carlos es el que os seguía? . Necio fuera en seguirme quien sabe mi casa. . Que atrevimiento . Ya está hecho. es este, señor Don Carlos? . Aquí no hay otro remedio si no hablar con dos sentidos. . No es turbéis, y vámonos. . Qué buscáis en mi casa vos? . No pienso y que de ser cortés me precio; mas pues lo habéis preguntado, yo jamás la verdad niego. Junto a mi casa, no ha un hora, una dama satisfecho me dejó, de lo que estaba bien al contrario creyendo. Al despedirme, la dije, que iría a su casa luego; pareciome en fin la misma que yo vi, aunque desde lejos, habrá poco; entrar en esta con desahogos de dueño, y a satisfacer entré. . Lo demás saber no quiero, que a mí no puede importarme . Discreta es Laura? . Yo pienso! que vino a satisfacerte. . Pudo ser, mas ya no es tiempo . Advertid, señor Don Carlos, ya que quedáis satisfecho, que en amor decente, son groserías los recelos. . No me atrevo a responderla . Ay señora, que Don Diego mi señor, hablando está en la escalera con Pedro 1̱ el criado, y no es posible salir. . Buena la tenemos. . No sé qué hacer, que decirle que juntos los dos vinieron tiene mil inconvenientes. ̱ . Qué aquí entrases? . Alguna disculpa busca. . Ya la estoy pensando. . Presto . que ya de cualquiera suerte ha de ser el lan ce viejo. . Mira que entra. . Héchate el manto, y cúbrete bien. . . Temiendo estoy alguna desdicha. Quién estuviera en Maruecos . El gusto de ver a Celia. le hará creer el enredo. . . Que las perdiera! Carlos, vos en mi casa? qué es esto? . Habiendo venido a verme . está mi señora. . Cielos, que miro! Celia en mi casa? . Esta dama se entró huyendo, hallando la puerta abierta. . Lo mismo se hiciera un perro . Diciendo que la amparase. . De quién? . esto caballero que entró tras ella. . A saber que era vuestra casa, cierto estad, de que no pisara los umbrales. . Bien lo ereo de la cortesía vuestra. . Este no es. . Ya te entiendo si. . Pues si lo vio Di Carlos, justos fueron sus recelos. . Pero pues que no ignoráis vos la obligación que tengo. . No pases más adelante, que a mí me dirá su intento esta dama. . No rabuena. . . La tal Laura tiene ingenio. . Cuál estará la criada? . Bueno es seguirme, Dn Diego, y venirme yo a licasa. . En fin, Carlos, qué es esto? . Pormo obligarse a escucharme que tuvo de mí, sin causa, se entró en vuestra casa huyendo. . Lo mismo juzgué. . Destrueca manto, y basquiña en saliendo. . Claro está. . Que la criada vaya con Don Carlos siento, y será fuerza. . Que sientes lo que le ha de dar sospecho. . El irse con vos elige esta señora. . Me huelgo mucho ved que me mandáis. . Si en algo serviros puedo, seguro podéis mandarme. . Lo mismo ofrezco, . Qué cándido es el hermano! . A Dios, pues. , - , . . Guardeos el cielo: . Ya anochece, mas de espacio lograr la dicha pretendo que he deseado, si bien, hermosa Laura, os confieso, que si antersabido hubiera quién es este caballero, no sé si os hubiera visto, pero fue acertar por yerro, . Cómo? . Porque es vuestro hermano quien me venía siguiendo. . El amor me hizo justicia, que los decentes deseos, cuando no obliguen, no ofende. . No es el amor justiciero. . decís bien, porque de alguno sé yo que tiene mal pleito, siendo su justicia más. . Porque es ya su caudal menos. . Pues permitid que presente, ̱ des más testigos. . No está en estado. . Déjala enterar del pleito. . Ya es tarde, dadme licencia, . que otro día nos veremos, y puede ser que mañana. . Porque se os acuerde, quiero poneros esta fortija. ó̱é̱ . Por prenda vuestra la aceto. . Qué bien la conoce Laura. . Fuerza es el iros sirviendo. . Perdonad no consentirlo. . Mirad. . Esto he de deberos . Pues los dos hasta la puerta nos permitid que bajemos. . Vamos. . Carlos, ni vengarme ni verte jemas pretendo, si no que Celia te deje, de quien yo soy satisfecho. JORNADA SEGUNDA , . . Que tan pobre está Carlos Luisa? . Pues lo ignorabas? . No, más tampoco sabia que a tanto extremo llegara, como dices; mas de quien lo sabes? . Vendiendo estaba Mendrugo en la roperia un vestido esta mañana, que era del mismo Mendrugo, pero el que puesto llevaba te causara risa, en fin tapada muy bien la cara llegué a hablarle, y me contó que no tenía en su casa Don Carlos ya prenda alguna que empeñar, o vender. . Calla que el considerar su pena el corazón me traspasa. . Pues cuando por el desprecio con que ya Celia le trata presumí yo que vivieras más gustosa por vengada, sientes tanto sus fortunas. . Menos necia te juzgaba, que Don Carlos mejorando mi amor, el suyo olvidaba, ni fue culpa, ni fue ofensa, y sin ella no hay venganza. . Claro está; mas como tú no le olvidas olvidada? . No ves que es gala en el hombr lo que en la mujer infamia? . Luego Celia. . Tente; Celia, no tuvo que olvidar nada, que quien no quiso, no olvida. . Lo que más de ella me espanta es el mostrarse gustosa de que vuestra propia casa hayáis dejado, y vinieseis a ser las dos atalayas de sus acciones, en otra de la suya tan cercana, que hay una pared en medio, . Yo lo perdonara por no verla, cuando no, por no andar viviendo casas ajenas; mas la porfía de mi hermano ha sido tanta desde que supo que a Celia Carlos la festejaba, que no pude resistirme. . De todas sus amenazas no se me da un higo. . Esper no es Mendrugo aquel que hablo en la calle? . Él me parece. . . Dígale a alguno que salga, y verá quien es Mendrugo. . Dile desde esa ventana que entre. . Ah Mendrugo? . Yo soy, entra que te llama (jo? mi señora. . Si es con Celia el eno . . Hoy me matara con mi padre, vive Cristo. . Mendrugo, que es eso? . Nada pero si alguno saliera: más te has mudado a esta casa? . Un mes ha que vivo en ella: más dime, quien fue la causa de tu enojo? . Esa señora esponja de nuestra plata, gomía de nuestros doblones, de nuestras joyas tarasca. . Es doña Celia quién dices? . Doña Celia se llamaba; pero después que a mi amo dejó en cueros doña Clara descolgué aqueste vestido de una higuera esta mañana. Dónde de hijos de vecino guardando brevas estaba para vender, el que puesto tenía, que fue la alhaja postrera, y con un recado en esta maldita casa, entre diluvios de rayos la dejen polvos de cartas. Saliome luego al encuentro una garduña con saya, a quien dio mi amo estofa, sirvienta de doña Estafa, Y torciendo la cabeza, con las nárices tapadas, me dijo tente Mendrugo, que huele a tela pasada el vestidillo, sin duda que se ha forjado de manias? respondí: las manias todas se encierran en esta casa. y ellas son las que ocasionan este vestido, corracha; pues a un molino le lleve, y haga de el papel de estraza, respondió: si haré la dije, y se le traere a tu ama, porque camo ella le escriba, cualquiera papel es traza: a esto salió muy furiosa, que oyendolo todo estaba la. . Detente, que es mi amiga Celia, y en efecto es dama: ella pretendió casarse con Don Carlos, porque hallaba su condición con veniencia, mas cuando estuvo informada que era solo de su hacienda puente por donde pasaba, cesó su intento, mas esto no fue del amor mudanza, que Celia no le ha tenido jamás. . Pues pesa su alma, restituyale su hacienda supuesto que no se casa. . No le digas a tu amo que aquí me mude, repara que me harás grande disgusto, . Digo que haré lo que mandas. Di que en la calle me hablaste y que aunque yo, pero nada le digas, que ya no es justo; vete Mendrugo, y no salgas por esa puerta que entraste, sal por la otra que pasa al Zacatín, porque puede estar Celia a la ventana, y sentiré que te vea. ( . Tu hermano. . Eso nos falta no podré esconderme? (mas . No, que entra ya. . No . Laura? mas que quiere aquí Mendrugo? . Yo, señor, no quiero nada. . Dice bien, yo le he llamado, porque saber deseaba con certeza de Mendrugo. . Qué . Si Celia te engañaba. . a él . Bicen has hecho. . Cierta cosa que Celia me ha dicho. . Extraña curiosidad. . No es curiosa, quien pregunta interesada en lo que saber pretende. . La mujer está turbada, y me ha de descalabrar Diego. . Yo no juzgaba que te importe. . Aunque en rigor ya no ha de importarme nada, no me ha pesado, que Celia desengañe la esperanza que Don Carlos tuvo, Ha visto que claro hablan las hermanas! . Hanme dicho que Don Carlos tan pobremente lo pasa, que causa lástima a todos cuantos envidia causaba. . La riqueza de mi amo no puede ser envidiada de ninguno. . En que lo fundas? . En que todos la gozaban; lástima causar pudiera, mas ya el dejar a Granada será forzoso. . Ya donde resuelve de irse? . A las Montañas nos iremos a guardar el ganado que guardaba el prodigo, pues por serlo ental estado se halla. . Sal tú con Mendrugo a darle un doblón. . Pues porqué causa a las montañas elige tu señor? . Porque es la patria de los avuelos, y deudos suyos, en las Asturianas; allí tenemos un tío, que si Dios se lo llevara nos hiciera mil mercedes, su mayorazgo heredaba mi señor, mas como allá ni se purgan ni se sangran, esperar que uno se muera, es cosa desesperada. . No hay enfermedades? . Una pero esa en todas las casas de Quiedo es vínculo eterno que nunca faltó, . Y es? . Sarna, pero les sirve de alivio, que en toda aquella comarca no hay otro entretenimiento; mas voyme que a cierta plaza los viveres comestibles ha dos días que le taltan: a Dios. No dejes de verme. . Mendruzo, en la puerta aguarda, que mi ama me ha mandado que te dé un doblón . Doblada gloria le dé Jesu Curisto cuando de este mundo vaya. . . qué har sabido? . Que ya Celia desengaño la esperanza de . Carlos, mas si oíste que ausentarse de Granada es fuerca, que hay más que sepas? y cuando no se ausentara estando pobre segura tiene desde hoy la campaña tu deseo, que al de Celia solo el interés le arrastra, . Adversión tienes a Celia? . Solo el verla me da rabia; pero no es adversión esta, porque está en razón fundada. . Fundada en razón? . . Sin mi estuve. . Pues en que Laura, fundas la razón que dices? . En que ha de ser mi cuñada, o ha de quitarte tu hacienda. . Contento como una Pascua va Mendango. . Pero en fin saber que tu gustas basta ya a fingirme su amiga. . Yo espero que el trato haga que sea verdad. . Pero advierte, aunque tu pasión sea tanta, que Cesia a Carlos desprecia, sin haber dado más causa que verse pobre por ella; mas si este ejemplo no apaga el fuego de tus deseos, no trates de festejarla con dadivas de valor tan grande; que te hagan falta después; para conseguirla cuerdamente la regala, pues ves que la desobliga lo que pudiera obligarla. . Tus advertencias estimo; pero estás mal informada: cualquiera, sin que a ninguno, ni el pedirlo le costara, fue más dueño que Don Carlos de cuanto había en su casa? su vanidad tiene culpa del estado en que se halla; y se engañan los que juzgan que ha sido Celia la causa que sus criadas tomasen algunas joyas, y galas; sin que Celia lo supiese pudo ser. . Pobres criadas, de todo tenemos culpa. . Que no te desengañaras a cona tuya quisiera; mas mira que hasta que salgas no pasar a Celia a verme. . Por qué tú a verla no pasas tal vez? . No quiere. . Poró Porque tiene dos ganancias. . Cuáles son? . El chocólate que la dan, y el que no gasta. . No gusto de esos donaires; dile a Pedro que a la casa de conversación me lleve zapatos, broquel, y capa. . Avisa si has de volver a las diez de la mañana como sueles. . Si me pongo a jugar juego de cartas te avisaré, . Gentil flema, las noches enteras gastas jugando? Sí, que sus juegos son quino las sin pendanga. . El logro de mis deseos fundo en ti, di a Celia. . Nada me adviertas, que por mi cuenta corre tu amor. . Adios Laura . Ponte el manto, que me importa que a una diligencia vayas con brevedad. . Y es? . Llegarte en casa de doña Juana, y decirla, que me preste, para comprar una alhaja, cincuenta escudos. . Si haré, mas que prenda he de llevarla? . Una joya. . Di la joya, que vendidas, o empeñadas tiene todas las demás tu hermano, para las pagas de las perdidas que al juego hizo sobre su palabra; pero cincuenta doblones me dio a guardar, tú los gasta, que sobre la misma joya : los buscaré yo mañana. . Ya otra cosa detérmino, mas si no puedo lo grarla, me valdré de ese dinero; tu manto, y el mío saca, primero que venga Celia. . Qué compras con priesa tanta? . El consuelo de la pena que el ver a Carlos me causa en tan miserable estado, y hasta que deje a Granada, del modo que yo pudiere le he de ayudar . mira. . Calla y haz luego lo que te digo. . Voy a hacer lo que me mandas. . Conocerá por lo menos Carlos, que ni en la esperanza de mirarle agradecido, puede ser interesada. . , : . . Vendiste el vestido? . Sí, ochenta reales me dieron por él. . No más? . Conocie la necesidad en mí. (rón . Que escudos ochenta reales son? . En quién es rico tres, en quien es pobre uno es, pero ellos son dos cabales. . Pagaste lo que debías? . Si ya no me han de fiar, para que lo he de pagar, no es mejor comer tres días? . Tres? . Si yo lo voy tasando comerás con el dinero tres días pan, y carnero; entiéndese no cenando. . Y no cenando? . Esa es buena y a Dios mil gracias darás, que agora el que tiene más, si puede comer, no cena; cuando vas en conclusión al desterto? . Desvarias? . Que tu hacienda despedias creí con esa intención, porque era tanta la priesa con que a todos se la danas, que juzgué que la arrojabas. . Y solamente me pesa de no tener ya que dar, porque para dar natí. . isolo me pesa a mí de no tener que guardar. . Hablaste a Celia? . Si hablé. . Y cómo te respondió? . Como lo esperaba yo de su prudencia. . Y que fue? . Que a su casa no volviera, ni de noche, ni de día. y que era ya tu porfía mas que amorosa, grosera. Respóndila, a quí fue Troya, cortesano era en aquel tiempo que cada papel venía con una joya: y cuando a Laura servía, no sé yo quien porfiando llegó a obligarle, tomando cuanto esotra le volvia. . jesús . No pudo entenderlo, porque esta razón postrera la dije ya en la escalera. . Apenas puedo creerlo; notable mujer! . Bizarra; ella te dio lindazurra, no hayas miedo que se escurra a quien echare la garra. . El juicio he de perder. . Antes esto le restaura, diferentemente Laura me habló, . Pues la fuiste a ver? . En la calle me encontró saliendo yo de un zaguan, y viéndome tan galán, conmigo se enterneció, sin que nada te dijera me nogó que a verla acuda. . No en noble afecto sin duda amor, pues cuando debiera en Cella y tuperar, lo que en Laura agradecer, ni a Laura puedo querer, ni a Celia puedo olvidar. . Ni yo olvidaré a la tal. . . Ello es fuerza aunque es rigor: . Ya sabéis, señor Don Carlos. . Leonor? tanto bien en tanto mal. . A buscarte iba a tu casa, con harto disgusto afe; mas soy mandada, perdona, y recibe este papel. . Mendrugo, muestra el dinero. que tienes? . Qué dice ested? . Muestra el dinero. . Dos reá tengo, lo demás pagué. (les . Tú me dijiste que no. . Pues como yo he de comer, y era mío aquel vestido. . Estás loco? . Déjale, que no importa. . Vive Dios que te mate. . Lo mismo es. . Aque aguardas . Que te quedes. pegado en una pared, . de hambre, permita el cielo; ya de saco. . Acaba, pues, . Toma, y tantas puñaladas a ella, y a su ama den como me quitas de ochabos. . Per dáname, que a tener mil escudos, ellos fueran el porte de este papel. . No fuera la vez primera. . Yo apuesto que viene en él, aquello de mira Jade. . No pie puedo detener; a Dios. . No esperas respuesta? . El orden que me dio fue, que no la espere, perdona. . . Escucha. . Pues para que si nos limpió ya. . Temblando leo. . . Pero no ha de haber del doblón que me dio Laura solo un cuarto. señor Don Carlos, que yo tengo mucho que perder; y pues ya desengañado. . Par Dios qué me ha de volver el dinero la picaña. . Estás loco? . Enlo quecer con esto Platón pudiera, y Seneca. . Dices bien, . Y pues ya desengañado estáis de mí, que dejéis necias porfías os pido, pues os preciáis de cortés, que esto es verdad. Aún lo dudas? verdad tan desnuda es como yo, y tan apurada como tú. . Que del papel que estoy mirando es el dueño la misma que dueño fue de otros muchos, que pudieran un mármol enternecer! tantas ansias, tantas quejas no eran amor! . No. . Pues qué? . Envidias. . Pero sus celos? . Envidias fueron también. . Pues no hay amor donde hay ce (los . Eso dudas? no lo ves experimentado, amor sin celos no puede haber, pero celos sin amor a cada paso se ven. . Y sus lágrimas, que fueron? . Bueno estás, pues viene a ser en las mujeres, indicio el llorar, de querer bien; con la misma pesadumbre llora, señor, la mujer, que las nubes cuando llueven, de perder un alfiler. He visto llorar a muchas, pero en Celia bien se ve, que solo le duró el llanto lo que tardó en recoger cuanto tuviste a su casa. . Pues dos meses habrá, o tres que Celia lloró conmigo, y entonces no pudo ser fingido, que no ignoraba que ya estaba pobre. . Pues no has leido, que Alejandro viéndose del orbe Rey, lloraba porque no había otro mundo que vencer? Pues yo tengo por sin duda que Celia lloro también, viendo que ya no tenía que quitarte. . Si eso fue, excusar el fingir pudo, que no le viene a deber a mi pasión nada en cuanto la di, porque no pensé, vive el cielo, que tenía el oro tanto poder. Tan fuera de presumir estuve que hay interés, que el recibir joyas mías paga de mi amor juzgué. Todo me pasó al contrario con Laura, porque después de tres años, en que firme sufrió mi amor su desdén; solo el no recibir tuve por desprecio de mi fe. . Esa es mujer de importancia: mas dime, que hemos de hacer, que sobre no haber comido no hay que cenar? . No lo sé, mas yo con la pena mía me sustento. . Pues con tres días del sustento mismo no te hará falta después; pero hartos amigos tienes de quien te puedes valer, y todos bien obligados. . Hasta agora lo excusé; pero ya será forzoso, veinte escudos pediré a Don félix, o a Fernando. . El estado en que se ven te deben, pide cincuenta. . Mendrugo, como ya sé el valor que tiene el oro, no sé si me he de atrever. . De quinientos en quinientos los diste tú, no una vez, si no muchas, los escudos, sin por que, ni para que. . Una circunstancia sola me tienen que agradecer los que de mi recibiero. . Cuál? . Que en mi vida esperé a que nadie me pidiera, porque ya llego a creer con lo que yo estoy sintiendo, que es en el hombre de bien el pedir, ya que no infamia, la desdicha más cruel. . otra hay mayor. . No la alcanzo. . Yo sí. . Cuál es? . Que no hay quien dé al que pide, y más si acaso saben que lo ha menester; pero aquí viene Do félix, llégale a hablar. . Mejor es . Dios os guarde. que luego un papel le lleves. . Pues para qué es el papel? temes que félix lo niegue? . De félix no hay que temer, que está obligado, y es rico. . Que obligado no lo es. . . Amigo félix? . Señor Carlos? . Adónde vais? . Si otra cosa no mandáis, hacia la Iglesia Mayor a buscar un mercader que vive allí cerca. . Acaba . A Dios. . Oíd, yo os buscaba. . Qué dudas? . Yo he menester, ya sabréis cuan alcanzado estoy. . Siempre yo espere lo que os pasa. . Pues en fe de amigo! y de acomodado, me detérmino a pediros cuarenta escudos, o treinta. . Seis mil caben en la cuenta os obliga? . Haber llegado . No excusara yo el serviros, mas hoy en la Alcaiceria una partida pagué, con que de mi casa eché cuanto dinero tenía. Bien sé que estáis pobre vos, mas auréis de perdonar, que yo no os puedo ayudar. . Pues ni a usted le ayude Dios, . Esto os certifico. ni halle en toda la Ciudad tampoco cuando estornude quien le diga Dios le ayude, plegue a su inmensa bondad. . Pues como tú. . Porque sí. . Idos. . Si haré, que ya es tarde. . Pues sea presto. . . Por vida. . Yo estoy sin mí, . Vendiera aquella bavilla que de mi amo compró, tan cara, que le costó a penas el recibilla. . Siendo una culpa tan fea ser mísero, que no ha avido de todos cuantos lo han sido, quien confiese que lo sea. Y aquí disculpara, creo, a cualquiera que se hallara como me halle, que excusara el verse como me veo. . Aquí Don Fernando viene. . Pues que él me socorrerá es sin duda. . Mucho hará, casi es tuyo cuanto tiene. . Encarecimientos raros! . . Allí está Carlos, caída no he visto tan merecida. . Fernando, amigo, a buscaros iba. . Pues que novedad a verme tan alcanzado, que de la firme amistad vuestra me vengo a valer; mirad si lleváis con vos veinte escudos. . Bien por Dios no sé que los pueda haber, ni aún en mi casa. . Solemue bergante. . Es que por estar tan rico no sabe lo que se tiene. . Hasta en el brío desmayos causa el mirarme abatido; . pues si es mucho lo que os pido. . Para cuando son los rayos! pues no ha muchos meses. . Calla lo que tuviereis me dad, que estoy con necesidad. . Amigo, quien guarda halla. . . Con que lo hubiera guardado, de usted en particular, pudiera muy bien comprar toda la Ciudad, menguado; pues en yéndose la trulla que a vendimiar ayudabas nuestra hacienda, rebuscabas bujerias por garulla, y yo te llamo garullo; quien guarda halla, sentencia como de tu misma ciencia, claro está, seo Pedro Grullo. . Qué respondiera me holgara, porque mi mano le diera otra dadiva si quiera, que con las demás guardara. . La primera hubiera sido de todas cuantas has dado, que la hubieses empleado en quien la haya merecido; porque jamás llegué a ver que hombre alguno se valiera de ti, como honrado fuera, habiéndolo menester, que socorrerle mandaras. (to. Ca no me acuerdo. Me. pues es cier . Cómo de un sueño despierto, . Ya, mas que no despertaras. . Cuando tal bajeza miro de quien con razón creía que fuese su hacienda mía, menos de Celia me admiro: . Menos? . Sí; porque en rigor jamás y ollegué a creer que pudiera agradecer mas alhaja que mi amor. . Pues Cella, aquesto me mata, no tiene por mil razones muchas nas obligaciones de serte menos ingrata, que los que culpando estás, aunque estén de plata llenos? . Sí, que yo la culpo menos, porque es lo que siento más. . Pues deba por Dios de hablar en ella, y vente conmigo, que yo tengo un grande amigo, que nos dará de cenar, y mañana de comer. . Amigo, cual? . Un dobló, que ya solo estos lo son. . Tarde lo llego a ereer. . Pues ven, que guisado está, . Quién ese doblón te ha dado? . Quién verte necesitado siente, siendo su amor ya para contigo fiambre. . Laura debe de haber sido sin duda. . Laurel ha sido contra el rayo de mi hambre. . Terrible pesar me has dado. en tomarle. . Que querías, si ha que no comes dos días? , - . . Dicha ha sido haberle hallado. advierte. . hada me adviertas . A ti se acencan dos damas. . No lo creas . Por si acaso advierto que fue patraña la del doblón: . Ya te entiendo. (das? . Pues si has de hoblarle, si aguar . Hh señor Don Carlos? MlNVeblo? . que me mandáis? . De mi casa. solo he salido a buscaros. . Mucho milsuerte lo extraña! . Mas lo extrañaréis en viendo, que es la que los busca. . Quién? . Laura. . Vos a buscarme, señora? de que os ha traído a estado vuestra condición bizarra, que es precisa vuestra ausencia, lo estimo, mas perdonadme, y que solo se dilata porque aún no tenéis Doi. Carlos medios para ejecutarla. Un corazón de diamantes medianos, una lazada de lo mismo, y seis sortijas, o siete lleva esta caja. Todas mis joyas son esas, véndelas, porque a Granada dejéis, y los dos troquemos a escarmientos esperanzas: tomad, y lleveos con bien el cielo. . Locura rara! aún más loca es que mi amo. . Tan corrido, hermosa Laura, . Jesús, yo haré lo que mandas; como obligado, me deja vuestra piedad, que llamarla fineza, fuera ofenderos; pero en mí tan grande infamia, como no reconocerla, fuera, señora, acetarla. . Ello ha de ser. . Bueno fuera te ves. . No me hables en eso vive Dios, que de la dama que de mi acetar no quiso régalo, joya, ni alhala, que fue del mísero estado en que me veo la causa, recibiera yo sus joyas, cuando tan sin esperanzas. estoy de satisfacerlas? . Señora, ofrecerlas basta, no ponfíes? Calla necia: yo no me determinara a socorreros, DeCarlos, siendo bosible la paga, . No he de volver a mi casa con esas. . Si hará, si puedo, que es esto? . Estar informoda, . No es peor que desairada vuelva? . Borracho, que dices? señora, con toda el alma que en quien tiene sangre honrada la pobreza no es disculpa, de acciones que son tan bajas. . Recibirlas de la mano tuya quizá le embaraza, mas yo haré que las reciba. . Toma, pues. . Si de mi ama excusáis, señor Doe Carlos; mas qué miro? ay desdichada! cúbrete, y alarga el paso. que he visto a mi amo. . Nada me sucede bien. . Apuiesa. . Deja en el suelo la caja. . . No hagas tal, o vive Dios. lindamente lo dispuse. . . Más ve que yo la criada, pues no diviso a Don Diego. . En algunas de estas casas se entraria. . Pudo ser: mas dime, cuando in blanca . Tú tienes sebras bien raras; mas vena cenar, que un plato tienea, si acaso no ordena mi desdicha, que la cena nos haya soplado el garo. . Vamos, no puedo creer, vive Dios, yo estoy sin mí. . Dónde vamos por aquí? . Que en Celiannada caber tal rigor! e̱̱. Mira que atrao dejas la calle. . Pus tejas te han de informar de mis quejas Celia, si en ellas no estás. ni el veros más? . No os canseis . Déjame a mi hacer guía, que estás ciego, . Aunque lo estoy, sino donde vivo, voí a la casa en que vivía. . Que tan fieros desengaños no basten a persuadirte, siendo ya fuenza el partirte a vivir entre castaños. . Ni puedo desengañarme, ni tengo, aunque es fuerza el irme, ánimo para partirme, ni medios para quedarme. . Pues ya en la calle maldita estás, y aquella es la casa de la señora Tomasa, no dije bien, Mariquita. . De esotra casa sacando van luz, más espera. Espero. . No es de Celia el escudero? . Y ella a la que va alumbrando. . Turbado estoy, mas yo llego. . Buen ejemplo son las mías, , . . Quién es? . Yo soy, esperad. . Qué descortes ceguedad! anda apriesa. . Que esté ciego . A un tiempo lo perdí todo: viendo un rigor tan extraño, bien se puede disculpar, aunque pudiera bastar la luz de este desengaño para que la vista cobre. . En mí no hubo engaño alguno. . Oíd. . No seáis importuno. . Cuando no lo ha sido un pobre? . Y entonces, porque en un día . Ya es locura la porfía. . Déjala a coces por muerta. . No me oíréis? . Cierra esa puerta; que cansada grosería! . Castigo del alto cielo venga sobre ti, y tu casa. . Qué es esto que por mi pasa? . . Qué hablaba Carlos recelo con Celia, mas ya se ha entrado en casa. . Qué talloí! . Este es Don Carlos . De mí muy mal hubiera escapado. . Ay necias seguridades de amorosas esperanzas! hay crédulas confianzas contra tantos ejemplares! hay finezas engañadas dé un cauteloso favor! hay verdades, que en amor. siempre fuisteis desdichadas! . que esto escucho! . Solodura de la mujer el favor hasta que de él firme amor de su amante se asegura; que las verdades estragan los gustos a pocos días. pues con mentiras se pagan. . Mas ya que por rato modo gusto, y hacienda as perdido, guarda si quiera el sentido. que amorosa. . Esto me mata. . Te vi. . Amorosa? mal año. . Cuando traté con engaño tus verdades, Celia, ingrata! . Y también las pasión mía nació de juzgar verdades las que fueron falsedades. no te vi. . No me engañara a mí. . Ya en infamia toca. . Que de quejas bien tu boca, que de perlas bien tu cara, Laura, causa los rigores del estado en que me tienes, pues por fingirme desdenes, creí tus falsos favores. . Yo mi deshonor temía. . Celia fingió de ambiciosa. . Yo me acuerdo que llorosa, Celia, me dijiste un día, juzgándote despreciada. . Eso es lo que había de ser. . Déjate Carlos querer, pues que no te cuesta nada. . Nada? en cueros te ha dejado con sus quejas doña Arpía. . Venciome al fin tu porfía. . Lo mismo a mí me ha pasado. . Que tarde me desengaña amor. . Del mío se infiere, el ser querido le engaña. . Ya no proceden de amor mis quejas, hoy muero en mí, que solo pretendo ansí despedirme del dolor, porque viendo tu mudanza. en el tiempo, ni en el trato nadie tenga confianza; y por eso le decía una vieja que yo hablaba a una niña que adiestrana, muchacha, mete el buen día de la mocedad en casa; que del tiempo di decir, que se pasa sin sentir, y se siente cuando pasa. . Ay Laura, tande el perderte siento. . Mi estrella lo quiso. si le digo que es de Laura . Ya el ausentarme es preciso. . Ay de mí! . Pues de que suerte dentro por la misma reja. porque ya, según entiendo, solo queda que vender las camas. . Ello ha de ser. gozar quiero la ocasión. porque la dejas, pudiera, sino por restitución, enviarte algún dinero; ofrezcola a Barrabas. . No me hables de Celia más, que ni oír su nombre quiero. . jesús! de muy buena gana, . Hasta que estén advertidos vayan estos por perdidos. . . De esta primera ventana un papel han arrojado. . Pues dio golpe, no es vacio: . ay! que el que piensa que no quiere, . Qué has visto? . Cristo mío por Dios que es papel dorado. . Dorado? . Con tres doblones . Ya no hay riesgo en los demás. . Si es Celia? . Gracioso estás: estas rejas, y balcones no son de Celia? . Es ansí. . No es mudanza, mentecato, . Laura es, más no he de decirlo . . qué cayó agora? . Un volsillo y en él viene un Porosí; más doblones, quien los llueve? algún tahur los arroja, que los da a quien se le antoja, y no los da a quien los debe. . Mendrugo, que puede ser esto? . No lo sé, si acaso no es restitución, que muchas prendas de valor faltaron: el socorro, ha de arrojarlo . Del cielo ha sido milagro. . No si no de amor. . Ya en fin como dos hombres honrados . Pues ya viene amaneciendo, caminaremos. . Mas ya es muy de día, y mi hermano . Pues Celia es tu tesorera, no es bien que me halle vestida; a Dios para siempre, Carlos. . Pero mira que es por Julio, y que le sobre serenados otro tanto oro será el Sol, si nos da en los cascos para algunas sincopales. Vamos, pues, y en que partamos mientras yo viva, mostrarlo ve a buscar luego. . Si haré. . La fineza me ha admirado de Laura. . Pues no lo sabes bien hasta ahora. . No eltraño que hecho truje el inventario. del querer darme los joyas, aunque debiera extrañarlo, si no el ser para no verme, que es de corazón honrado; mucho he perdido en perderla; pero no es aquel anciano, que hacia nosotros se acerra, Pedró?í, no me engaño, . Elles. . . Don Carlos? . Señor? . Dadme mil veces los brazos. . No le ha quedado otra cosa. que dar. . De llegar acabo agora, y a vuestra casa iba. . Mucho me ha admirado vuestra venida que ha sido la causa? . Venir a daros pesames, y parabienes. . Pues piensas que se ha casado? . Calla necio: a mí, de qué; . Vuestro tío Bernardo. . Decid. . La deuda común le dé Dios de sus pecados. . Dejándoos por heredero, ademas del mayorazgo, de todos los bienes libres, que vienen ya caminando a Granada. . Pues no dure . Más debo mas que ellos este mal año, . Cuando no fuera tan justo, por pariente tan cercano sentir su muerte, debiera sentirla por obligado; y en lo que ya más le importa, prometo. . Vamos a casa, y os informaré de espacio de toda la hacienda vuestra, . Yes mucha? . Quieres callar . Bien cincuenta mil ducados montarán los bienes libres, y de renta el mayorazgo cinco mil. . Oh santo viejo! . A tan buen tiempo ha llegado, que a no haberme socorrido el cielo con un milagro, de quien no sé el instrumento, fuera imposible hospedaros. . De todo tengo noticia, mas no importara el hallaros sin dineros mi ven ida, que solo me he adelantado a traeros mil escudos para que os luzcáis en tanto que llegan las cargas. . Bueno. . Mucho os lo agradezco. . . Vamos. . Qué dices? . Que no estás rico, si no estás escarmentado. pagó ya. Carta de pago, . Mas lo estoy de lo que piensas. por morirse a tan buen tiempo, . Pues supuesto que pagarlos puedes ya, de Laura son los doblones que llevamos, porque en este cuarto vive. . El saberlo me ha alegrado, . Mucho la debes. a Celia, y a Don Fernano pues les debó un escarmiento. . Lograrle. . desde hoy te hago . Porque puede ser que estorben dueño del hacienda mía, gastala, considerando siempre, que quien guarda halla. . Pues de que admiré me encargo mas la miseria presente, que el desperdicio pasado. JORNADA TERCERA , . . Leonor, el aconsejarme excusa, que yo me entiendo. . Señora, aunque me despidas, he de decir lo que siento; dime, es razón que una dama de tu ilustre nacimiento a Don Carlos despreciase después de dejarle en cueros, y que habiendo ya elegido para tu esposo a Don Diego, dándole, si no favores, esperanzas por lo menos, olvide hoy lo que ayer quiso, porque Don Carlos ha vuelto a su primera fortuna? . Yo no he querido, ni quiero, y no importa, pues no mudo de amor que mude de intento; Carlos desenojado de mi pasado desprecio está, y aunque es rico, y noble, el más principal pretejeo de pretender ser su esposa, es el verle ya tan cuerdo. . Cuerdo no más? su miseria es en él ya más extremo, que antes lo desperdiciado. . Miseria que de escarmientos nacio, no puede culparse, y en sin mísero le quiero. . Pues porque no desengañas la esperanza de . Diego. de él, y su hermana los celos mi casamiento, que Carlos, no está, Leonor, según creo, tan sino como solía; mas yo haré que lo esté presto, dándole a entender que solo pudo causar mi desprecio la prodiga condición, y que porque ya le veo guardoso, me detérmino a ser su esposa, y a esto añado. . Qué? . Regalarle, y ya conseguí mi intento, pues tomó la ropa blanca que le llevó el escudero. . Luego la que preveniste para dársela a Don Diego el día antes de la boda? . Sí. . Pues muy lindo dinero costó. . Docientos escudos, mas cuando gaste quivientos en regalar a Don Carlos, ni cuatro mil, nada arriesgo, pues que todo ha de ser mío, y otro prensente que tengo prevenido has de llevarle. . El andará muy discreto en tomar cuanto le embies; pero mucho más si luego te deja a escuras, señora, que en los galanes no es nuevo, y más siendo miserables. . Mira quien entra. . Yo pienso que es Laura. . La misma es, que embarazo, y a que tiempo. . . . Celia mía? . Laura hermosa? . Siempre es mayor el contento con que vengo a visitarte, y más cuando el parantesco nuestras amistades, una lo será, pues de Do. Diego mi hermano has de ser esposa. . Para que con todo afecto merezcas mi estimación, está demás el pretesto de casarme con tu hermano. . De tu amor así lo entiendo; pero para que se enlace. mas nuestra amistad, te ruego, que no lo dilates mucho. . Pues si te doy gusto en eso, muy presto será mi boda. . No sabes lo que intereso. . Si sé, más no has de lograrlo, digo que será muy presto, porque yo soy tan tu amiga, que lo que tú quieres quiero. . Nunca yo de tus finezas, Celia, pude esperar menos. . Señores, donde mi ama ensarta tantos enredos! . Laura, eso de que tu gustas, es lo que yo más deseo, que no te quisiera ver con tanto desasosiego. . Es que te miro muy tibia. . Amiga, mi casamiento le tratan mis conveniencias, no le tratan mis deseos, por eso no le apresuro. . Esta tiene dos intentos; ya sé que tu condición es páis neutral, supuesto que no la obligó Don Carlos. . A tu señora no entiendo; Leonor. . Pues no es muy difícil . De Don Carlos te confieso . Qué? . qué agradecida estuve de sus amantes extremos, y algo más que agradecida; pero en fin pudo el recelo de verme a dos días pobre mas que mi agradecimiento. . Con todo te debe mucho. Qué me debe? . El escarmiento. . Aquel dar era de loco. . Por la pena tuya es cuerdo, si acaso es cordura el ser miserable con extremo. . Yo, Laura, si he de decirte verdad, por mejor lo tengo que ser prodigo, se entiende para esposo, y suponiendo que en aquel tiempo Don Carlos fuera lo que es hoy, es cierto que su esposa hubiera sido muy gustosa. . Así lo entiendo ella dilata el casarse con mi hermano, presumiendo que podrá desenojar a Don Carlos; yo no creo que es tan mísero Don Carlos, Celia, como dice el pueblo: mas suponiendo también, como dices, que en el tiempo que fue prodigo Don Carlos le diese entrada en mi pecho con extremo enamorada, a ser lo que dicen cierto, agora le aborreciera también con el mismo extremo, y bien sabes que a ninguna pudiera importarle menos que a mí, que fuese Don Carlos ni liberal, ni avariento. . Laura, cada una se entiende, . Dices bien, esto dejemos, que yo pienso que Don Carlos tiene la memoria lejos de que ninguna le importe. . Mucho ay que decir en eso, que suele haber voluntades, Mal. . Mi sospecha es cierta . Entre bobos anda el juego. . Tu hermano viene, señora. . Vendrá por mí. . . Mucho debo a mi hermana, pues por ella logro la dicha de veros. . Bien da a entender su semblante . Mayores dichas, Diego mereces. . Que la disgusta verle. . Cómo he de creerlo, si las dilaciones vuestras dicen que no las merezco? . Pues ya os quejáis? . Si seño y siendo justo el deseo, (ra, también las quejas son justas. . Tiene razón. . Poco os debo pues teniendo él si por prenda, mostráis tanto sentimiento de esperar tan pocos días. . Es su amor Cristiano viejo. . De que vos los juzguéis pocos, Celia hermosa aunque losiento; grosera fuera la queja, que no es mi temor el vuestro; más bien sabéis vos que ha muchos. no días, pues siglos fueron en mi amor, que el de hoy engaño con el que mañana espero. . Yo os estimo la lisonja; pero mirad que es, Dn Diego, la desconfianza, ofensa de vuestros merecimientos. . Si ha tres meses que juzgó que se efectuase luego esta boda, porque tú me dijiste a mí lo mesmo, y hoy aún está su esperanza en el estado primero. Laura, anruela de escarmientos. . Ellos la van entendiendo. . Laura, y a te dije antes que entrara el señor Don Diego, que más que por él, por ti verme casada deseo, y que será muy apriesa. . Es verdad, mas no lo croo. . Solo os suplico que el cuando me digáis. . Eso no puedo deciros, hasta dar parte, como es razóán, a mis deudos. . Dices bien, vamos hermano. . No es sin causa este despego. . Luego hablaremos, . A Dios Laura. . ADiós. . Guardeos el Cielo. , . . Llama dos hombres, y lleva Leonor el presente luego a Carlos, y un papel mío. . Voy al punto. . Presto espero casándome con Don Carlos, burlar a Laura, y Don Diego. , . . . Esto, señor mayordomo, ya no se puede sufrir. . . Yo me vengo a despedir. . Pues por qué? . . Porque no como. e En ninguna casa dan medio pan para dos pajes cada día. . Pues salvajes, no dejan sobrado el pan? . . Sobrado es fuerza quedarse si le tiene en casa un mes primero. . La verdad es; que han menester ingeniarse para haberlo de mascar. . . Y sobre un mes de guardado es salvado . Ese salvado, muchos ha de condenar. edía libra de beza ca de baca hos da a comer, sin verdura, y por cocer? . Fácil será que se cueza dejando de hueco un día, mas luego lo digirieran, y muertos de hambre anduvieran que yo por su bien lo hacia; porque comiéndola dura, en el estogamo cuece, y entre tanto no perece; mas no cenan asadura muchas noches? . . Los guargüeros que nadie jamás comió. . Pues por qué piensan que yo los saqué de esportilleros que se sustentan con queso? . . Los que así se sustentaban mucho dinero ahorraban, y no servían. . . Qué es eso? . Esta gente del tuson. Qué pidé? . Lo que pedimos es que nos den pues servimos de comer . tienen razón, quieres que por el lugar me infamen? . . Con que nos dé ración comeremos bien. . Pues ración les puedes dar. . Mañana tendrán cabales dos reales para los dos. . Estás loco? . . Bien por Dios no hay harto con cinco reales. . A cada uno le da tres. . . Mil años te guarde el cielo. . Que te has cansado recelo de guardar. . Necio no ves, que sobre criados, son estos gente desdichada, y que andarán por Granada quitándome la opinión? . No te quiten los doblones que a Dios gracias tienes arto y no se te dé dos cuartos, señor, de las opiniones: cuando tan menesteroso estabas, nadie te via, que te hiciese cortesía, y hoy que te ven poderoso sin darles nada al pasar te quitan mil majaderos en viéndote los sombreros solo porque puedes dar. . Pues es necio barbarismo que aunque amí el oro me sobre que más tengo yo que el pobre si los dos damos lo mismo? . Si tan presto no se hubiera vuelto a la patria tu tío, que no te riñera fío. . Por mísero, si pudiera: mas di, porque al cocinero has despedido? . Comer de mano de una mujer, y no de barbado quiero. . Hacen platos diferentes. . También en eso me fundo, que no hay hacienda en el mundo para tantos ingredientes, no estás contento de ver a Celia, o a Celestina, tan regalodora, y fina? . Siembra pensando coger? . Cien doblones costaria la ropa que esta mañana te envió, y la palangana en que la ropa venía. . Pues la palangana di, no se la volviste? . No, ni el escudero llevó tan solo un marabedí: . En todo Celia lo ha errado, pues su ambiciosa bajeza, me declara esta fineza. mas que el desprecio pasado. . Dicha fue no haber sabido la pretensión de Don Diego, cuando estaba vivo el fuego de tu amor. . Pues lo he sentido por él, que es de Laura hermano, y pienso que le entretiene, hasta ver si efecto tiene ser mía. . No está en tu mano poderle desengañar. . Presto sabrá la intención de Celia, y en ocasión, que no lo pueda dudar: diste a Laura el papel? . Sí; pero mucho te has tardado en haberlo preguntado. . No fue olvido. . En sin la di tu papel, y le leyó; pero al llegar donde hablaba de lo que yo la llevaba, semblante, y color mudó; y dijo, que no restaure su opinión de esta manera, di a tu amo, y que pudiera, ya conocer quien es Laura. Si la que fue compasión en mi por deuda la cuenta, y como mísero intenta quedar sin obligación, que eso sin duda le mueve, aunque no intento cobrar; dile, que si ha de pagar, no es eso lo que me debe. . Yen sin no lo tomó. . Bueno, y conmigo se enojó, como pudiera, si yo la llevar a algún veneno. . Raro enojo? . Peregrino! . Que la dadiva la ofenda! . Fuera en Madrid gran prebenda para un hijo de vecino. . De mísero motejado yo? . Laura es rara mujer! . Tú me has echado a perder. . Tu hacienda me has encargado, y la tengo de aumentar, antes que disminuir. . Yo no pretendo adquirir, necio, sino conservar. . Leonor viene, y un criado con una muy grande fuente, por Dios que es otro presente, . Mira que pongas cuidado, Mendrugo, en darla a entender, que con Celia he de casarme muy presto. . No hay que encar- que ya sé lo que he de hacer. (garme . . Ya entro en casa sin llamar. . No es mía ya. . Pues de quién? . De Celia. . Y este también. . . No te puedo aquí pagar, Leonor, como merecias; pero aunque sin paga quedes agora esperarla puedes. . Será esperar al Mesías. . Jamás tal mudanza vi! . De que no la he dado nada, se admirará la criada, y aún yo me admiro de mí. . . En fin señora Leonor, de esta casa será dueño, muy presto su ama. . Sueño parece: mas tu señor que gala le haces a mi ama para el día de la boda? . En la Alcaiceria toda no se halló tela, ni lama, del modo que él la quería, y así bordándose está un vestido, que será todo de imagineria, con perlas por guarnición. . Buenas? . Las qué llevará ver su tesoro por guardado ocioso, no las vio, ni las verá, sino la imaginación; del tío fueron despojos. en las Indianas conquistas. . Qué previene para vistas? por si son las vistas cortas. . Cortas? . Cómo yo he de ser? quien las compre, podrá ser. . Mucho en su casa le importas. presente. . Celia lo mira. bien, que a mí señor la ira por desdén tan riguroso, sus presentes han trocado en amor; que los frecuente le di, que cualquier presente, olvida de lo pasado. . Di a tu señora Leonor, que recibí su papel, y lo que envía con él, y que deseo el amor; que ya examiné pagar, amante, y agradecido; porque lo que la he debido, jamás lo podré olvidar. . Que fuese presto querría mi ama. . Mendrugo irá, luego, y a Celia hablará. . Pero no quiero fiar de Mendrugo mi cuidado, dile a Celia, que casado esta noche he de quedar. . Un siglo os gocéis los dos. . Con esto te puedes ir. . Vol a prevenir, estrado, y luces, a Dios. . Miseria, que haces vil al más . Dile que entre, que después honrado, que importa que consiga el ambicioso si ha de llevarle inquieto en el cuidado. A muy pobre llegué por haber dado, guardar propuse al verme poderoso y hoy me veo más pobre por guardoso que llegué a verme por desperdiciado. . Trecientos pares de antojos; Si oculto el oro está como enla mina por que de propio le ha de dar el nombre quién aún de si guardarle determina? Oro sin dueño es justo que se nombre, o a lo menos tesoro en la piscina, . Qué traes agora? . Un costoso supuesto que le viene a faltar hombre. . . Señor. . qué quieres? . por Dios! que las vistas te ha enviado Celia . Qué envía? . Un coleto de vestir, y tan cargado de ambar, que bien pudieran, y esto sin exajerarlo, rayendo el haz, y el envés sacar bastante recado con que aderezasen otro; de guantes vienen contados doce pares, vigoteras vienen seis, doce pomazos de agua de olor, dos sombreros de castor, y otro apartado para mí, y un cajón grande de dulces, que deslomado traía al esportillero. . Vor a guardar lo que envía. . Qué dices? . Y más que callo; yo apostaré que a Don Diego su dinero le ha costado. . No importa; que a su poder volverá que alborozado vienes? . Pues no es de eso solo que a la puerta está esperando la licencia para entrar a verte. . Quién? . Don Fernando sentirá el haber entrado. . Entre usted. . Buen desahogo . Señor Don Carlos, aunque extrañéis la visita mía. . De vos nada extraño. . Ni yo que habléis de esa suerte, pues vine determinado a eso, y mucho más. . En fin, que se ofrece Fernando? . Veros, y no disculparme con vos del lance pasado, he venido, que no puede tener disculpa el ingrato. . Cómo os va? mas ya he sabido que el juego os ha castigado mucho. . Con tan grande extremo que en casa no me ha quedado prenda, ni alhaja ninguna. . Pues como no ha aprovechado saber que quién guarda halla? . No hace el cielo nada acaso. . No puedo negar que es cierto, mas de quien sois fio tanto, que no solamente creo que he de quedar perdonado de vos, pero socorrido. . Eso estáis creyendo? . Sí. . Como a Dios me habéis tratado. . Quien guarda halla. . Desvía; a la puerta, Don Fernando, de Celia, al anochecer, me aguardad, o yo os aguardo, donde os llevaré un socorro. . yo mismo no acierto a hablaros. V . A Dios, y creed que que do, mas que quejoso obligado. . Que le dijiste, que va como un madroño? . Las manos me ató, y la lengua, el decirme, que de mi estaba fiado; pero harto le dije, puesto que nada le di. . Temblando estuve tu condición. . Por no escucharle, callarlo es fuerza. . Señor, félix. . Pues también, necesitado está. . Pues vendrá a lo mismo que venía Don Fernando, cien escudos más o menos. . Volvera se sin un cuarto como el otro. . Eso será sin duda . Señor Don Carlos? . Don félix, que me mandáis? . Entraros a ver de paso, porque Don Fernando ahora me dijo que os había hablado; y pues no soy menos vuestro, solo a besaros la mano entré, y a ver si serviros en algo puedo. . Mil años os guarde, félix, el cielo. . Irá muy bien despachado. . Y en fin, como lo pasáis, félix? . Que le esté dando ocasión de que le pida! . Muy mal, pero me ha alegrado con tanto extremo el suceso vuestro, que me ha consolado, de tan adversa fortuna. . Ya se nos viene acercando a pedir. . Mucho lo siento, félix. . Viváis mil años, que el cielo que lo dispuso, es quien ha de remediarlo. . Sin duda este tiene tío a quien heredar. . Me espanto, que Don Feliz no me pida! . Así te excusa el negarlo. . Mucho es estando tan pobre. . No quisiera embarazaros, quedad con Dios. . Esperad. . Déjale con dos mil diablos que se vaya. . Qué mandáis? . El verle necesitado, . y no atreverse a pedirme de vergüenza, me ha obligado; dónde vais? . No sé por HDios. . Que me estorbe este criado el socorterle! creed que he sentido mucho. . Malo. . El veros pobre. . Renego de tu piedad; ya empezamos. . Junto a la puerta de Celia me esperad con Don Fernando. al anochecer, que tengo que hablar a los dos de espacio. . Pues allí espero. . . Adios . Negro fozal atezado pareces, socorrer quieres a félix, y a Don Fernando, que te vieron perecer sin darte de hacienda tuya ni un doblón? Dios me destruya. si les diera de beber el agua con que enjuagara, si como a perros les viera con tanta lengua de fuera cuando el mundo se abrasara: buen modo de escarmentar; que es dar a estos dos, ni a otros? tirado de cuatro potros. me vean despedazar, si de lo que está a mi cuenta diere anadie en conelusión, si no es a Laura un doblón, y esto porque dio cincuenta. . Estás loco? . Señor míos cada uno busque su madre, que ni tienes otro padre, ni hay que apelar a otro río. . Vete, si tienes que hacer, y si no, porque me dejes. . Voyme, pero aunque te queves de mí, no has de despender. un real. . , . . Señora, qué es lo que intentas? . Salir de este labirinto hablando a Carlos. . Señora, en mi casa? lo que miro, o no es verdad, o es milagro (do de amor. . Ni uno, ni otro ha si . Pues qué es esto, Laura mía? . Eso sí, si no es fingido, tener Doen Carlos pudieran por milagro mis oídos; mas pienso que ni de amor, ni fingimiento ha nacido el darme nombre de vuestra. . No; pues de qué? . De un cariño, que del agradecimiento nace en quien es bien nacido; y si esta ha sido la causa, muy contrario es mi disignio, que yo os busco enamorado, Don Carlos, no agradecido: ni debéis agradecer a mi amor el beneficio, que si pensara obligaros, no os hubiera socorrido: seguid de vuestro deseo la senda, sin reprimirlo, que yo no quiero ser vuestra, si él no dice que solo mío. . Pues porqué creáís, señora, que os adoro más rendido. . Do. Diego, pesia mi alma, a quí estáis? . Pues que ha avido! . qué entra Diego. . Ay de mí! qué haré? . No esconde, digo ninguno en aquesta cuadra? . Temblando estoy. . Ya es preciso que os vea. . Cubrete. . Aún bien, que disfrazadas venimos. . . Nada os asuste. . De Carlos? . Qué es esto, Diego amigo? . Ser fuerza el venir a hablaros, mas pudiera haberme dicho vuestro criado que estabáis Carlos también divertido, que yo aguardara, o volviera; pero es yerro cometido, solo con irme se dora. . Aguardad. . Hay tal capricho! . Que le detenga Don Carlos? . qué mandáis? . Solo he venido a cierto lance de amor, hallo que estáis en el mismo, y sin acabar el vuestro no es razón que oigáis el mío. . Si viene a hablarme de Celia, eso me abrirá camino para que se vaya Laura primero: ved en que os sirvo, que yo pienso que a estas damas, no les pesará de oírlo, según lo que he imaginado. . Solo diré lo preciso, por no daros embarazo; teneisme por vuestro amigo? . Sí, Don Diego, y que lo soy vuestro tened entendido. . Pues yo pretendo a una dama. . Y yo que es Celia he sabido. . Luego podré estar seguro, siendo quien sois, y mi amigo, de que casaros con ella no intentáis? . Ni aún lo imagino, . Pues a Dios. . No os vais tan presto, porque aún no os he respondido con la verdad que profeso, no se como conseguirlo: . a lo que habéis preguntado, advertid que yo no digo, que no lo intenté Don Diego, que ya no lo intento afirmo, dígolo, porque estás damas me han preguntado lo mismo; y pues yo no las conozco, ni descubrirse han querido, deben de hacer vuestras partes, si ya no es que hayan venido de parte de una señora, a quien darle detérmino la mano está misma noche, mas ya les he respondido con lo mismo que a vos. . Vamos. . Pues que se van, no han querido saber otra cosa. . Ved, si en algo puedo serviros. . . Él no responder, sin duda es por mí. . Dos torbellinos llevan en los pies. . Si quiera por lo que las he debido, dadme licencia. . Don Diego, , . que lo excuséis os suplico, pues que no ignoráis que en mí, fuera infamia el permitirlo. . Sea lo que vos quisiereis, Don Carlos. . Mucho lo estimo. . Pero decidme con quien os casáis? . No he de deciros con quien; pero antes de un hora lo sabréis si vais conmigo, que solo con ese intento, que no os vais os he pedido. . Norabuena. . Oye Mendrugo, perdonad que esto es preciso, que en casa de Celia vaya: di a Laura. . . uni en un brinco. . . Confieso que me ha admirado, que tan secreto haya sido Carlos vuestro galanteo, . Pues sabed Don Diego, amigo, que es tan contrario mi intento del que habíáis presumido, que me he de casar en casa de Celia. . Qué decís? . Digo lo que veréis presto vamos. . Por Dios que es raro capricho! . Venid, que desengañaros . solamente solicito. , . . Está todo prevenido? . Todo prevenido está. . Cuando Don Carlos vendrá? . Querrá enviar el vestido. antes, de imagineria. . Pues ya no me le ha enviado, quizá no estará acabado. . No le faltará su día; pues te le podrás poner, si hoy no para desposarte, para el día de velarte. . Eso debe de querer. . . Paz sea en aquesta casa. . Traes las vistas? . No ha de nada la honrada mujer (ver desde el día que se casa. . Tú señor? . Mirando queda un cofre que tiene, bobas, sus cientoy cincuenta arrobas de doblones; una rueda tiene en cada esquina fuerte para poderle mover. . Laura viene. . Vendrá a ver mi dicha, y su poca suerte. , . . Celia? . Seas bien venida. . Su alegría me ha causado . recelo. . Descolorida estás? . Algo ha sospechado. . No estoy muy buena. . Esta noche no hay razón para estarlo, mas no hay que creer semblantes, cierto que uno piensa el vayo, mas mi amo viene. Don Diego viene también con Don Carlos señora. . No importa nada. . Connotable sobresalto estoy! , , - , . . Mucho, Celia hermosa, este día he deseado. . qué escucho! . Nada te asuste. . Ay de mí! qué es esto? . No tanto por la dicha que consigo, como por dejar burlados. muchos civiles intentos (ra con un justó desengaño. . No habla conmigo. . Por Lau- lo dice, porque ha intentado que me case con Di Diego. . Con Celia se casa Carlos? . No lo veis? . Viven los cielos. pero es infamia el pensarlo. . Y así con vuestra licencia, Diego. . Eso es excusado siendo yo quien ha de darla. . Confusa estoy. . Yo temblando. . Pues dónde está vuestra esposa? . Pues no me veis? . De mi hermano temo un despecho. . Ni creo tal infamia de Don Carlos; ni viviendo yo, pudiera conseguirlo. . Reportaos, que me he de casar. . Con quién? . Con Laura; a quien doy la mano como a ella; y a mí Diego nos deis licencia. . Ylos brazos . Esta es tración. e. A lo menos ha sido caso pensado. . Dichosa he sido. . No pierdo nada en perder a Don Carlos si me caso con . Diego. Decís muy bien. Yo no me caso, con quien desairarme quiso, después de haberme engañado. Castigo ha sido del Cielo. Sin duda. Y bien empleado. ¿Quieres casarte conmigo? No. Pues si yo no me caso, para dar fin, solo falta, que perdonéis yerros tantos.