帰属先:> 公開日: 2026年8月22日
作品のメタデータ
警告
誤りや脱落が含まれる可能性があります。より良い版をお持ちの場合は、 更新を反映するためにご連絡ください。
ライセンス
このコンテンツは Cre帰属先:tive Commons CC BY-NC 4.0 ライセンスで提供されています。再利用は引用付きで認められます。 引用を付せば再利用できます。商用利用は認められません。
<帰属先: cl帰属先:ss="inline-flex w-fit items-center" href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/deed.es" t帰属先:rget="_bl帰属先:nk" rel="noopener noreferrer" 帰属先:ri帰属先:-l帰属先:bel="クリエイティブ・コモンズ CC BY-NC 4.0 ライセンスの詳細を見る">推奨引用
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La negación de la posada a San José y el juego de los pastores. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-negacion-de-la-posada-san-jose.
33
682.
La negación de la posada a San Joseph y el juego de los pastores=
Auto del Nacimiento del Hijo de Dios-
Legajo 21
15
Auto del Nacimiento del hijo
de Dios
La negación de la posada a San Joseph; y el Juego de los Pastores
Personas
San Joseph
Nuestra Señora
Marina
Pasquala
Aminabal
Eliazar
Belardo
Batto
Elisso
Selbasio
Un portugués
Un gallego
Un ángel
Salen como de camino San Joseph y nuestra Señora
Ya soberana Señora
a Belén hemos llegado
donde al trabajo pasado
pondréis treguas por agora
aunque muy bien han cumplido
hoy los ángeles con vos
el mandamiento de Dios
que en palmas os han traído
pues en tan largo camino
no solo esforzada estáis
mas alegre, en que mostráis
que de su brazo divino
sois llevada como digo
Ciudad santa de Judea
En ti tu Dios está
dalde hospedaje y abrigo
ya el soberano Mesías
está en ti dentro de mí
porque hoy se cumplen en ti
las antiguas profecías.
Esta según pienso es
casa de un pariente mío
de quien tendremos, confío
hospedaje.
Llamad pues.
Ha de casa.
Quién va allá.
Amigo una palabra
me oiga.
Si espera que abra
harto sin fruto será.
Asomaos a la ventana
Eliázar.
(Sale a la ventana).
Quién es.
Joseph soy; que nos des
posada; hasta la mañana
te ruego, a mí y a mi esposa
por Dios.
Qué Joseph decís.
No me conocéis.
Venís
por Dios trascordado.
A Joseph el Galileo
no conocéis, que casó
con la hija de Joachín.
No,
ni que jamás le vi cierto.
Cuándo fueron conocidas
de ricos, pobres parientes
porque somos descendientes
de David, aunque nacidos
en Betania.
Venimos que es mandamiento
del César, y lo que siento
no es así desampararnos
mi sangre; sino el venir
mi tierna esposa preñada
y del camino cansada.
Por Dios me bajad a abrir
no por pariente aunque sé
que lo soy; de caridad
os lo pido.
Perdonad
que no tengo amigo en qué
que está la casa ocupada
con este empadronamiento.
Si no tenéis aposento
dadnos un pajar.
No hay nada
amigo. Desocupado
si Joseph sois, hallaréis
mil deudos donde seréis
con mucho gusto hospedado.
que yo no tengo en verdad
dónde lo poder hacer.
No tendréis por no querer.
Vase.
Sereno ahé, a Dios quedad.
¿Qué os parece, esposa amada,
de respuesta tan cruel?
¡Ah, caridad de Israel,
cómo está ya resfriada,
sino, muerta!
Esposo amado,
quizá Dios así lo ordena.
No tengáis, amigo, pena,
pues jamás Dios ha faltado,
si tarda, a los dos. Y a yo
me siento, amigo, esforzada.
Si de Dios estáis preñada,
y, cual decís, no faltó
a los suyos, a su Madre,
¿cómo le podrá faltar,
sino con colmos llenar
de gracia, que a la tal cuadre?
Salen un Portugués y un criado gallego.
A este podéis preguntar
por la ostelada.
A vos digo.
¿Qué queréis? Decid, amigo.
É fidalgo.
No.
Falar
podéis, con meu mozo,
pues sois latino.
Mi hermano,
decid dónde está el mesón.
¿Quién es este?
Un portugués, fidalgo.
Vilán, ruim,
fidalgo, mita fidalgo,
habéis de decir.
Si en algo os agravió,
señor, os suplico
le perdonéis por Dios.
Ninguén
patife, macaro, assi
preguntando os, por mi,
faláis.
Os hablo muy bien.
Meu señor...
Callao, non quero
buenas locuras.
Por Dios, le perdonad.
Callad vos,
que é un gallego palabrero.
Por aquí pienso se va
al mesón.
Para ninguén.
Vuesa merced entrar deben.
¿Qué decís vos, olá, yeo?
Aquí otro pariente mío
que quizá le ha reservado
el Señor, este cuidado
para que el otro se prive
deste mérito
Llamad
Ya llamo
Quién está ahí
Gente de paz, llega aquí
amigo por caridad
os diré quién soy
Está ya el amo acostado
Pues decidle que ha llegado
del tribu de Judá
Joseph su deudo
y que quiere hablarle
Volved mañana
que ahora de mala gana
se levantará
Refiere lo que te digo
a tu Señor que yo sé
que lo hará por mí
Yo iré
Mil veces Señor, bendigo
vuestras obras tan distintas
de vuestro humano entender
Sale Aminab.
Ya yo os vengo a responder
lo mismo que os dije antes
que es noche dice, y que ahora
no conoce deudo alguno
Joseph soy
Ya es importuno
vuestro hablar, e id en buen hora
que yo soy Aminabal
el dueño de aquesta casa
y si a cualquiera que pasa
le he de hospedar; en verdad
que he menester mucha renta
Si Joseph sois, desposado
desde ayer, dónde habéis gastado
el dote de la parienta
Amigo ese mismo soy
mas no me casé llevado
de interés, ni le he gastado
dote, si tan pobre estoy
tengo una Señora rica
de virtud, que esta es la joya
donde todo bien se apoya
y así por ella os suplica
un deudo vuestro, y por Dios
que aquesta noche posada
le deis que viene preñada
y fatigados los dos
del camino
Yo quisiera
tenerla para serviros
mas no la hay
Que mis suspiros y ruegos
cuando no fuera vuestra sangre
no bastan a ablandaros
Id, con Dios,
que me enfadáis.
Vamos,
que al fin los cielos amparan
a quien los hombres desechan.
(Vase.)
¡Con buen despacho venían!
Mis parientes se fingirán,
mas poco les aprovechan
sus embustes; buena gente,
a hacer el salto a otra parte
que todos somos del arte.
Adiós, mi señor pariente.
Paciencia, amigo, que son
regalos que nos envía
el Señor.
Esposa mía,
pues ni casa ni mesón
hallamos desocupado,
sea Dios engrandecido
que tal pobreza ha escogido,
pues queda a mí comprobado
que quiere pobre nacer.
Es cierto, pues él tenía
palacios en que podía
como Señor escoger,
y pues es así, busquemos
aquí fuera, esposo mío,
donde del rigor del frío
un poco nos amparemos,
y allí podremos pasar
lo que de la noche queda.
¿Qué sentimiento hay que pueda
lograr, sin reventar
de lágrimas? ¡Ay, Señora!
solo me pesa por vos.
A mí no, pues lo hace Dios.
Vamos, que me acuerdo agora
que aquí a entrar de la ciudad
vi un portal, allí podremos
recogernos.
Caminemos,
que ya la eterna bondad
me da muestras de querer
nuestras nieblas ilustrar
y a sus siervos visitar
con su divino poder.
Este es el portal, Señora,
palacio que eligió Dios.
Quedará enriquecido
cuanto deseado ahora.
A hacer un rato oración
entro.
¿Sentís algo en vos?
(Vase.)
No, que en el parto de Dios
no dolores, glorias son
las que siento.
Pues yo quiero
entretanto lumbre hacer
y algunos paños tener.
en que pueda el heredero
de aquellas eternidades
ser recibido en la tierra
pues de allí ha de dar guerra
al mundo y sus potestades
¡Oh soberana bondad!
¡Oh saber en todo inmenso!
en pajas recibe incienso
vuestra inmensa majestad
de haber al mundo criado
mas ¿qué siente el alma mía?
si celestial armonía
es, sin duda ilustrado
todo el portalejo está
y mi esposa de rodillas
de la toca hace mantillas
sin duda ha nacido ya
el Señor, ello es sin duda
al suelo está reclinada
y la celeste alborada
la entretiene absorta y muda
yo quiero entrar a adorar
al Señor de tierra y cielo
y gozar de este consuelo
ya a los hombres quiere dar
gloria in excelsis Deo
et in terra pax hominibus,
salen Eliso y Selbasio pastores
boto al soto Eliso amigo
que hace un frío que al ganado
cual ver le tiene engurrado
y a mí me aturde
mal digo
el oficio, y aun al puto
que me le enseñó, no fuera
mejor que agora durmiera
el hombre en cama a pie enjuto
siendo sastre o zapatero
u otro oficio; que no andar
a talón arre pastor
por san, que yo buñolero
quisiera en tal tiempo ser
que al fin se está junto al fuego
y se come,
un buen borrego
pardiobre voy a escoger
entretanto; y se ha de asar
que avemos de alentar
a puro vinazo y ajo
las tripas,
así hicimos
esotra noche, yo y Bato
comímonos un chivato
y un gran cuerno nos bebimos
uno sin agua, otro puro
y otro como lo crió
Dios; salí Bato y vo
diciendo a gran blandura
Selbasio abulta, y estaba
el buche de vino lleno
De modo que aunque al sereno
dormíamos y nevaba
muy bien, con más de una vara
no se llegaba a ninguno
la nieve.
Yo sé de alguno
que en ella se revolcaba
y aun no perdiera el color.
Eliso agora dejemos
de hablar, y de hacer tratemos
lo que dices, que es mejor.
¿Quieres que hagamos gazpachos?
¿Hay sebo?
Pesia a mi mal,
de un famoso regental.
Pues yo maté ayer dos machos
y dentro del calderuelo
todo aquel sebo escondí.
Eso dices, pesia a mí,
no hay tal hombre en todo el suelo;
voy; haz lo que digo y saca
lumbre, que hora podrá ser.
Las once a mi parecer,
y así lo muestra la vaca
que Júpiter convirtió en astro.
(Vase.)
Pues queda a Dios,
que ya vuelvo.
Vaya con Dios, que entretanto
de migas un gran caldero
que tengo hechas como un canto
escondidas, y del hato
cogí esta bota de vino;
hoy jugamos al molino,
tripas mías, pues abasto.
Sale Chato.
Diciendo que le llamabas
el mayoral (traga braba)
y agora Eliso entró
a traer el regental,
Seguro; ya el campo queda
y porque ninguno pueda
asaltarme en el real,
entre estas peñas me meto.
Ea, tripas alegraos
que hoy de brindis y caraos
aforraros bien prometo.
Siéntome en nombre de Dios,
mas no podré comer solo.
Convido a Marte y a Apolo,
en lugar de aquestos dos.
Ea, un bocado, señores,
nosotros solos comemos. Ya
Comemos por vida mía,
no haremos tal, los pastores
no somos más porfiados,
mas bríndenme por lo menos;
Estamos de néctar llenos,
son dioses muy regalados;
a mí este vino me basta.
Brindis, la razón haced,
por nosotros, gran merced.
que si ninguno lo gasta
yo señores lo consumo
el que quisiere beber
diga ajo, que hubo de ser
ajo al primero perfumo
que los dioses convidados
son en todo a mi favor
quieren beber
Sale Bato;
A traidor,
es, de zagales honrados
engañar a sus amigos
comiendo las migas solo
Solo yo marte y apolo
son, de que mientes testigos
pues a los dos convidé
viendo que tú te tardabas
Que nunca villano acabas
de ser un traidor sin fe,
es aquesta la primera
que me has hecho
ni será
si a pobre vida no das
bato amigo la postrera
Sí será, bruto animal
Pues qué, te quieres morir
No quiero sino huir
de bruto y salvaje igual
Ea, los enojos deja, y come
¿Yo comer?
Sí
por Chiso me escondí
ves lobo, está en la conseja
Sale Chiso;
Ay de puta, este buen trato
qué quieres, bato llegó
y a no aguardar me obligó
que yo ya dije que un rato
Tú lo eres,
lo que creo
es, que a solas el cuero vaciáis
parece que sacó el frío
para ti ya yo lo creo
pues te has comido las migas
y has dejado por compás
la bota
Chiso por Dios
que estaba llena de hormigas
el caldero, y por quitarlas
según desgraciado fui
presto que me las comí
por no ver a mal echarlas
De vosotros,
ahora bien
aunque es gran bellaquería
por ser noche de alegría
que ahora vino de Belén
Belardo, con gran contento
por la paz, que ha publicado
el César, te he perdonado
Vamos como el suelto viento
a la aldea que se juntan
los pastores y zagales
haciendo las chozas salas
que no sé qué se barruntan
pues hacen la noche día
con fiestas y luminarias
Cosas son extraordinarias
y aun el frío se ha cesado
Yo al menos
lo siento ya mucho menos
que antes
Tú quieres que yo enderece
el garrote a tus costillas
por que me des cordelejos
dejando seco el pellejo
Parece que candelillas
veo en el aire encendidas
Hachas de la choza son
y aun aquí se siente el son
Hínchele bien las medidas
cuando ves, que el vino hace
en los ojos mil vislumbres
que se le antojan alumbres
Esto la duda deshace
¿no sientes los instrumentos
y las voces?
Sí, pardiez
Apartaos aquí los dos,
no estorbemos los contentos
Salen cantando músicos y Belardo, Pascual y Marina.
Viva muchos años
el César sacro
pues la paz con sus guerras
nos ha ganado
el invicto César
Octaviano
a pesar de envidias
y de tiranos
Hoy manda cerrar
el templo sagrado
pues la paz con sus guerras
nos ha ganado
Pues hace Jerusalén
y Belén, fiesta esta noche
mientras el viviente coche
vuelve a alumbrarnos, es bien
que celebremos la paz
que ofrece Dios a esta tierra
aunque bien sangrienta guerra
me hace a mí el ciego rapaz
desde tus ojos
Yo soy
en tal guerra la vencida
Antes yo como homicida
rindiendo parias estoy
mas algún juego ordenemos
Que me quiero despicar
y quién te ha de poder ganar
Señala juego
El que dice
que pierde, juego señale
Adonde el saber no vale
qué suerte no fue infelice
Juéguese al abejón, que
es juego de calentón
Vuelvense a refrescar
las llagas a gemilón
Matemos un podenco
Yo sé a quien manteara
para que el vino sudara
Siempre ha de venir mostrenco
Deja eso, y a los conceptos
podemos jugar
Yo lo iba a decir también
por ser juego de discretos
Que no, vístase el soldado
que es mejor
Trátame a mí
aunque por Dios que no fui
en mi vida yo quebrado
Aquestos no ando a saber
conceptos, al de abrasa
juguemos
A esto me abrasa
otra el alma y aun a arder
la hace
A la rosa pinta
se juegue que es el mejor
Tome cada cual su flor
Yo tomo la de la santa
¿Qué flor será?
Animal que color da
Girasol
Rosa sí, tornasol
o corona real, y tú
Un alelí morado
color de mi amor y fe
Pues si es ansí, aunque pensé
tomar clavel encarnado
por mi desesperación
ya tomo un blanco narciso
Belardo estad con aviso
mirad que las aguas son
espejos
A ser Marina
el abismo, a fe que fuera
cuando entre las aguas viera
su hermosura peregrina
Si hoy vierades con mis ojos
no estuvierades seguro
con ser el cristal más puro
Hacéis del favor antojos
y como en el reverberar
la luz de esos claros soles
veis sus bellos arreboles
sin pasar rayos afuera.
Mas, ¿qué ha de cesar el fuego
por vuestras fisonomías?
Prosigan las alegrías
porque se temple mi fuego.
Toma tú, Bato, un ababol,
linda flor.
Flor que se halla
dondequiera, sin buscalla
no sino un rayo del sol,
narciso, adonis, jazmín,
maravilla, azahar, violeta,
rosa, clavel o mosqueta,
que eso en su jardín
no se ha de hallar.
¿Tú qué tomas?
Yo un rábano.
Ve al ejido.
Pues, ¿no es flor, si está florido?
Plegue a Dios que para comer,
animal.
¿Qué? ¿No es flor buena?
No, otra toma.
Un rodador cardo.
Peor que peor.
Pues tomo una berenjena.
Toma, da una flor, salvaje.
Tomo una salvaje flor.
El nombre di.
Coliflor,
es flor con mucho follaje.
Mil flores nos has dicho aquí,
Bato, una toma.
Di cuál.
Toma un clavel, animal.
Clavel; pues asno a ti
que el barbero te llamó
esotro día Clavel.
Tan asno eres tú como él.
Va de juego.
¿Qué tomó Pascuala?
Hago yo el juego,
¿qué he de tomar, mentecato?
Lo sé bien, que...
Dilo, Eliso, a Bato.
Asneas y dalle al juego.
La más bella pajarilla
de cuantas nos dio el abril
entre el trébol y el añil
la mosqueta y maravilla
andaba al fin tan ligera
que aventajaba un neblí
y picó en el alhelí,
alhelí.
Que la primera
hube de ser, pero, ¿quién
pudo amar sin divertirse?
Venga prenda y prevenirse.
Toma esta banda.
Está bien.
Volvió de allí a alzar el vuelo,
y fue a parar a un aliso,
y de allí a un blanco narciso,
narciso.
¡Hola, mi abuelo!
No estaba en ello, ¡pardiez!
Bien sin jurarlo se ve.
Prenda.
Yo te doy mi fe.
Fe, guardadla para vos,
que yo prenda quiero.
Toma este anillo.
Al fin, no halló
donde picar y partió
la pájara cual paloma
y picó...
¡Ababel!
¡Clavel!
Otra vez en alhelí.
Alhelí.
Ahora sí, en el...
¡Clavel!
Muy en el estoy,
pero no me importa,
yo te cogeré.
Ababel.
Nunca dije tornasol.
Le tiene Eliso y no corta
contra él su espada.
Al fin
picó un... No, no. ¡Clavel!
¡Clavel!
Cruel,
vengástete de mí, en fin.
¿Que pensabas escaparte?
Dame aquí una prenda luego.
Toma este cinto; reniego
de mi descuido.
Al fin parte...
Di tornasol.
¿Qué te va
en que diga tornasol o no?
Ababel, ababol.
Calla ya, que bueno está.
Picó...
¿Dónde?
Al tornasol.
¡Hola!
La hubo para mí también.
Prenda.
Vesla aquí.
Cayó también, voto al sol.
De allí...
¡Clavel!
Calla.
Digo clavel mil veces.
Espera.
Y cual águila le espera
pico en ababol.
Maldigo mi elevación.
Prenda y calle.
De allí se pasó a un narciso.
Belardo, narciso.
Quiso el cielo
tal gracia dalle
a Marina, que mil veces
me divertiré y caeré,
y así al juego fin se dé.
Pues dime qué prenda ofrece
y daré las penitencias.
Si no quieres más jugar
advierte que has de igualar
a todos en las sentencias.
Sí haré, pero ¿qué ruido
suena en el valle?
Escuchad,
qué es eso, mirad los dos.
Creo que algún lobo ha venido.
Yo voy a saber lo que es.
Pardiabre, que estoy temblando,
sin duda es lobo y a aulladero
iba,
No, que aquesta es voz
de persona, escuchad.
Cantan.
Gloria in excelsis Deo.
Mas ¿cuánto va que Ginés
canta?
Más novedad
me parece a mí.
Y tiene muestra de serlo.
Por San,
que es sin duda el sacristán
de Apolo.
Ya Eliso viene.
Sale Eliso.
Dejad las chozas, pastores,
y venid todos conmigo
al valle, donde veréis
un pájaro hermoso y lindo
cantando tan dulcemente
que si de Orfeo se dijo
que ablandaba piedras, este
infunde bellos sentidos.
No sé qué pájaro sea,
porque es blanco como armiño
y no es cisne, y aquel canta
cuando muere, y este está vivo,
y aunque articula la voz,
que no es pájaro yo fío;
que aquel dice: paga, paga,
y este ofrece dones ricos.
Ruiseñores y calandrias
comparados con su pico,
es comparar con un hombre
una mona, un gato, un simio,
es grande como avestruz,
mas muestra en su señorío,
ser, si es, el ave fénix
y si no, un ángel divino.
Pero ya la melodía
resuena aquí, prevenidos
de ánimos, si queréis verle,
que yo tiemblo en solo oírlo.
Ábrese una naranja y cantan antes que se vea el ángel.
Gloria a Dios en las alturas
y paz a los hombres del suelo
que con recta voluntad
reciben al Verbo eterno,
pues bajó, de humano velo,
el hacedor de tierra y cielo.
Pastores, no os asombréis,
aunque el caso es peregrino,
abrid los ojos del alma
a lo que voy a deciros.
El gran Dios de las batallas,
el que en los pasados siglos
se llamó Dios de venganzas,
Dios severo y vengativo;
el que estuvo siglos tantos
gozándose a sí, en sí mismo,
sin carecer solo un punto
de gloria y gozo infinito;
el que por antonomasia
es llamado el grande, el rico,
inmenso, eterno, apacible,
y principio sin principio.
Cumpliendo ya la palabra
que dio a los padres antiguos,
abriendo tantas figuras,
tantos dichos sibilinos,
ha nacido de una virgen
en un pobre portalillo,
cifrando en él la grandeza
de aquellos coros empíreos;
pobre, mortal y pequeño,
está padeciendo al frío
el que crio aquestos cielos
del primer caos indiviso,
y finalmente el que viste
de luceros cristalinos
los cielos; la tierra de flores;
de plantas el Paraíso;
de zafir el ancho mar;
y de tan varios vestidos
hombres, aves y animales,
entre pajas afligido
está pidiendo el sustento
a aquella que lo ha parido,
siendo la hartura de todo;
ya, pues, con gran regocijo,
gozad la ocasión dichosa
viendo lo que tantos siglos
tantos pueblos, tantas gentes
han deseado y no han visto
id, que en Belén le hallaréis
debajo un portal pajizo
y no os aflija el ser pobres
que no viene aunque es tan rico
a buscar a rico, a pobre
indiferente ha venido
a todos; y así el que fuere
será de él bien recibido
Vuelven a cantar y ciérrase la nube y ellos
los pastores se levantan como asombrados
¡Hola, Selvasio! ¡Hola, Bato!
a mi Marina, a Pascuala
Marina, hermosa zagala
a Selvasio amentecato
o están muertos o dormidos
mas de uno y otro me espanto
que yo quede como un canto
ajeno de los sentidos
Marina;
¡Ay, cielos!
¿Qué tienes?
Mil consuelos celestiales
un destierro de los males
un colmo de todos bienes
un gozo y pasmo infinito
que me llena el corazón
una tierna devoción
De aqueste niño divino.
¿Qué le oíste bien?
Oí,
puesto que pensé que estaba
fuera de mí, cuando hablaba
mas de ese mal nunca en mí
estuve tanto dormida.
¡Despierta, amigos, esta gente!
y cada cual su presente
llevemos a la parida
que al niño ya yo prevengo
qué dalle en tal ocasión
¿Qué ha de ser?
Mi corazón
donde ya pienso le tengo
que tal amor ha engendrado
en mí, que muero por vello
aunque su retrato bello
el alma ya ha dibujado.
Pascual, Bato, Selvasio
Eliso, pues tú caíste
y a todos ya preveniste
Sin duda que fue presagio
de la paz que nos publica
el paraninfo divino
esta nueva que ayer vino
¡Hola, Bato! Y mi borrica.
¿Con eso agora despiertas?
¿No oíste la voz?
Yo sí,
mas nada della entendí.
Son cosas muy encubiertas,
grosero a tu entendimiento.
Bien entendí de un portal.
Claro está, que un animal
conocerá su aposento.
Válgame Dios, qué de cosas
que dijo, y todas bien dichas.
Hoy se colman nuestras dichas,
con nuevas tan venturosas.
Pastores, a prevenir
algo que al Niño llevar,
partid, que aquí me hallaréis.
Par Dios, yo también he de ir
a llevar lo que pudiere.
Calla, simple, ¿has de faltar?
Habiendo, no.
Lo que quiere
es más, a lo que colijo,
más con limpios corazones
que nuestros pequeños dones.
Par Dios, que de eso me aflijo,
que no he de poder limpiar
yo el mío, porque no alcanza
la mano, pues por la panza
no hay por donde pueda entrar.
Siempre la simpleza es
un deseo de agradarle.
Yo me arrojaré a sus pies
haciéndole reverencia,
mas el alma no podrá,
que oí decir que está
derecha.
¡Oh, qué impertinencia!
No, sino estaba encogida;
no lo está en un corcovado.
Siempre has de ser porfiado.
Vamos, que ya la venida
me parece que se alarga.
¿A dónde nos juntaremos?
En la fuente.
Llevaremos pollinos.
¿Tan grande carga
piensas llevar?
No, mas quiero
ir con más comodidad.
Aquesa bestia dejad.
Ven.
Vase.
Aquí todos esperad.
Suena música como de ángeles y descúbrese el portal.
Hoy los cielos festejan
su Dios encarna,
y los hombres no vienen.
por quien él nace
Santo Santo repiten
las jerarquías
y no estiman los hombres
esta visita
de Dios en carne
y los hombres no vienen
por quien él nace.
Divino Dios, que del paterno seno
a mis tiernas entrañas descendiste
y en un portal pobre quisiste
y aun aquel no fue propio, sino ajeno,
y pudiendo escoger cielo terreno
templados aires, fríos escogiste,
y siendo tú quien tierra y cielo viste
te cubriste de pajas y de heno;
pues amor a tal tiempo te ha traído
que como veo está de ti triunfando
y en ese pecho en llamas encendido,
admites nuestro celo aunque temblando,
recibe un corazón a ti rendido
si pobre lecho, al fin caliente y blando.
Soberano Señor, de tierra y cielo,
afligida y purísima Señora
si de lástima los celestiales lloran
quien podrá consolaros sin consuelo
si cuna el corazón, el alma velo
pudiera hacer para abrigarle ahora,
quien adora a vos si el niño adora
que lo hiciera sabéis de su buen celo,
mas como a vos consuelo, ni a él ayudar
no puedo dar, absorta y elevada,
no sabe el alma a cuál piedad acuda
miro afligida aquí a mi esposa amada
a Dios llorando allí; y con lengua muda
uno siento, otro admiro y no hago nada.
Salen los pastores tocando y bailando con tamboril,
flauta, sonajas, sartén, caldero, almirez y con
sus presentes;
A la gala del nacido
hombre y Dios
toca, Bato, baila, Pascuala
y capoteemos los dos
pues hoy nace en un pesebre
de tan hermosa doncella
a que las estrellas, que ella
en Babel es bien se quiebre
y el nacimiento celebre
el mundo; del niño Dios
toca, Bato; baila, Pascuala
y capoteemos los dos
pues hoy nace en un pesebre
de tan hermosa doncella
a que las estrellas, que ella
Buenas noches, buena gente.
Apártate a un lado, bestia,
buenas noches das aquí.
Pues ¿cuándo se ven estrellas,
Eliso, si no es de noche?
No, sino al sol en su esfera
puesto en brazos de la aurora.
Yo no sé tantas quimeras.
Ninguno habéis acertado,
pues el carro que gobierna
el día de aquí mendiga
luz más hermosa y perfecta.
Pues ¿qué diremos que es esto
que tantas luces celebra?
Una nueva trinidad del suelo.
Y es cosa cierta.
No os metáis en tologías;
mirad, mirad que el chico espera
ya con los brazos abiertos.
Hagámosle reverencia,
y dad a los padres santos
parabienes.
¿Quién pudiera
explicar el alegría
que dentro del alma encierra
en este dichoso día?
Por Dios, Marina, a vos misma
os habéis contradecido;
¿no dijisteis en la aldea
que entiende los corazones
y los deseos?
Es cierta la conclusión.
Pues ¿qué importa
que no los pueda la lengua
explicar? Por Dios que yo
hago del alma una cesta
que en ella se los presento,
coma él allá los que quiera.
Aunque simple, no del todo.
Ea, Belardo, comienza,
pues eres el más sabido.
Marina ha de ser primera
por mujer.
Siempre les dais
honor de palabra a ellas,
y palos y torniscones
por otra; la preeminencia
me agrada.
¿Quieres callar?
Aqueso es porque las hembras
así conservan su amor.
Y aun a veces le acrecientan.
No perturbéis el intento
con dilaciones.
Ea, llega, Marina.
Llega tú, Eliso.
Acaba, Marina.
Ea.
En nombre de Dios, yo voy,
pero ¿quién en la presencia
de Dios hablara?
Es tan niño
que podrá ser que no entienda.
Soberano Señor, aquí os presenta
el alma, este vellón y aquesta cuna:
él, para que temblando no os consienta,
y ella, para mereceros, si repugna
su pobreza; no puede más mi renta,
que a poder más, creed, sin duda alguna,
que no solo riqueza os ofreciera
pero el alma que ofrezco, y cielo y tierra;
con esas lágrimas tiernecitas
le rociad, pues es el vellocino
que en señal de vencer los amonitas
disteis a Gedeón en el camino.
La cuna encierra gracias infinitas,
pues, puesto en ella, el maná divino
será el arca del nuevo testamento,
que encerrará tan alto sacramento.
Decid, ¿quién os lo ha enseñado
ese obrar tan perficionado?
¿Quién pudiera sino Dios?
Llegad vos a ver, Pascuala,
que quiero ser el postrero,
que aprender de todos quiero
qué decir.
Llega, zagala.
Yo, mi niño tierno, Abel,
aunque soy de hacerlo indigna,
para miguitas, harina
y este puchero de miel
os ofrezco por la hiel
que a gustar os será dada
en vuestra pasión sagrada;
aunque no es de aquel panal
que el coronado animal
trae en fruto figurada
la adivina David, abuelo
vuestro, la predilección
cuando cantó que en Belén
nacería el pan del cielo.
Supla, Señor, mi buen celo
si disgusto os ha causado
haberos esto anunciado,
aunque mal dije, pues es cierto
que no os trae otro deseo
a este portal derribado.
¡Ay, de puta, relamida
vos sois!
Pues, bestia, ¿qué quieres?
Diablos sois las mujeres;
par Dios que yo en mi vida
sabré otro tanto decir.
No impidáis que se prosiga;
ahora bien, Belardo, diga.
Por Dios, no hay más que pedir.
Pastor divino y santo,
que a serlo habéis venido,
perdido por cobrar este ganado,
sirviendo aqueste llanto
de alivio enternecido,
dulce, amoroso, tierno, y regalado,
tomad este cayado
que cruz será algún día,
si agora en esta mano
es cetro soberano
que burlando os daba la gente impía
en la vara de Aarón significado
y en el que por Moisés fue levantado
pues cayado lo fingido,
tomad aquesta honda,
soberano David, con que al gigante
le dejaréis rendido,
puesto que otra más honda
será con que han de ataros
en el huerto primero
y en el sacro madero
para poder los brazos alargaros
siendo antes (¡oh infeliz y triste hado!)
azote, para ser despedazado.
¿Qué te parece?
Pardiez,
que casi yo lloraba,
¡brava copla!
Por Dios, brava.
Mejor es de cada vez.
Muy bien su ingenio ha mostrado.
Como soy diestra en amor,
logre fortuna mejor
y el niño hoy se ha alegrado.
Di tú, Bato.
¿Yo, Eliro? pues, ¿quién,
Selbasio?
Ya yo hablé,
de que el postrero diré.
Di pues.
Dios me ampare, en bien,
pues ya, cayado y honda
tenéis, pastor divino, este pellico
para que corresponda
al oficio os aplico
y en él un amor grande significo;
será la vestidura
inconsútil de vuestra madre honrada
que de una gente dura
os ha de ser quitada
con la sangre y las carnes apegada;
también esta montera
del traje de pastores he traído
que es la corona fiera
con que desconocido
os adoren, por Rey falso fingido,
mas después convertida
en corona de gloria refulgente
subiendo a mejor vida
ceñirá vuestra frente
cual Dios y Rey, supremo omnipotente.
Tienes elocuente lengua.
Pardiosbre, que la encajaste,
a un pesar mil alegrías.
Si un rústico dice tal
quién no ha de ser atrevido.
Pardiez, mi lengua ha movido
el chicote
¡Oh, pesia tal!
¿Y quién alcanzar pudiese
del que la rima moviese,
y puesto que es tan grosera
solo en esto no lo fuese?
Vaya, di, acaba.
Aun me queda
otro en que pueda aprender;
pensaréis que soy mujer,
en quien el hablar se cría.
Diga pues a quien le toca.
Di, Elisio.
El Niño Divino,
en caso tan peregrino,
mueva el corazón y boca.
Cordero tierno, santo y inmaculado,
queriendo el asador en cruel madero,
en vuestro amor divino y verdadero
por el nuestro tenéis de ser asado.
Ese os presento, blanco y remendado,
en prueba de otro amor puro y sincero,
con lana esta, pues, vos, sacro Cordero,
basta que solo seáis el trasquilado.
También os doy, Señor, estas manzanas,
porque quiten de otras la dentera
que introdujeron leyes tan tiranas,
y aquesta vida, alegre os ofreciera,
mejor a aquellas plantas soberanas
si de salvar la vuestra capaz fuera.
¿Pues ya acabaste?
Un soneto,
¿cuántos pies tiene?
¿Qué sé yo si es soneto ni qué,
sé que ahora comenzaste,
o al miedo con que yo estoy
le pareció, pues que fuera
que cien pies la copla fuera,
cual gusano, porque yo
nunca dijera...
Es temor de son.
Al fin, he de decir.
Pues que te querías reír
de nosotros.
Y el color
del rostro me va faltando.
Señal del poco cariño
que tienes al Santo Niño.
Ve.
Ya me voy animando,
mas ¿qué tengo de decir,
que no sé cuál es, soneto
o copla?
No te inquietes,
¿por eso te has de afligir?
Preséntale tu don,
y sea el verso que quisiere,
no mira a lo que dijeres
él, sino tu corazón.
En nombre de Dios. Yo voy.
Vaya de aquesta vez.
Va.
Callad todos, que él dirá.
Ya digo, temblando esto.
Señor niño, a su merced
hoy le quiero presentar
este pájaro que aquí ve
para que pueda jugar
con él, y le juro a fe
que ser yo el ave quisiera
porque en sus manos me viera,
que si es gloria de las almas
ver y darle esta en sus palmas,
más de gloria y media fuera.
Señora, de aqueste yelo
le tenga su reverencia,
mire que cual pajarito
se le ha de ir de su presencia
aqueste niño bendito.
Aunque mi lengua le advierte
que cuando le venga a hallar,
le han de ver agonizar
ambos a dos con la muerte.
Tome él este morteruelo,
uno, con que le haga el son,
que yo sé que holgará en Cielo
de gozar esta ocasión
en este pajizo suelo.
¿Cuándo ha de acabar?
Así,
porque todo me lo sea
a deber.
Quita de ahí.
Pues por faltar chimeneas
este fuego no le ofrecí,
ansí con tiempo me olvidaba
que a otro muchacho quité,
tómele, Señor.
Acaba, no le canses.
Bien a fe
este es a quien se rogaba.
Deja que ofrezca al buen viejo
un caque de vino añejo,
que en su edad es nueva vida
y algo para la partida
que traigo en este pellejo.
Malo fuiste de empezar,
mas por Dios que eres peor,
Selvasio, en el acabar.
Él es otro tañedor
que se hace de rogar.
Haced, divina Señora,
que la bendición nos dé
el Niño.
Bella pastora,
merécelo vuestra fe
de los bienes que atesora;
diciéndoos de que él hoy da
su bendición y la mía.
os alcance.
Sí, hará.
De más espacio, otro día,
volveremos por acá,
y traeremos muchas cosas
al chicote de los dos.
Estas son muy misteriosas
que recibe el Niño Dios
de esas entrañas piadosas,
y teneos por venturosos,
pues hoy se os ha revelado
secretos tan misteriosos,
y como veis ocultado
vosotros Reyes poderosos
con la bendición del cielo,
id.
En edad
le veáis que os dé consuelo.
¡Qué divina majestad
representa!
Vuestro celo
ha sido acepto a los ojos
que las almas por despojos
desea, y no vuestros dones.
Parten nuestros corazones
llenos de penas y enojos.
Volved a cantar y partamos.
Pascuala, las castañetas
te vuelve a poner.
Bailemos.
Y yo doy mis zapatetas.
Advertid que comenzamos.
Cantan.
A la gala del nacido
Hombre y Dios,
toca Bato, baila Pascuala,
y capoteémonos los dos.
Éntranse bailando y cantando, y a un tiempo se cubre el portal, dando todo fin.