帰属先:> 公開日: 2026年8月22日
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La escuela divina. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-escuela-divina.
En la hoja izquierda se aprecian pruebas de pluma con los nombres de los personajes de la obra.
✠
No es de este autor
La Iglesia. David. El Amor Divino. San Pedro. El Hombre. San Juan. Abraham. San Pablo. Jacob. Música.
Sale el Hombre de villano y la Iglesia.
¡Hola, hola! Voto a San
que, según estáis de linda,
se me presenta y delinda
que esperáis un galán;
porque el estar como estáis
- tan entonada y compuesta
o lo hace como hoy es fiesta
o a vuestro esposo aguardáis,
algo díjela que sea,
que yo soy muy malicioso.
Aguardo a mi dulce Esposo
que hoy ha de venirme a ver.
Abrásome en sus amores,
no te lo puedo negar,
mas que se excusa de amar
a un jardín lleno de flores.
Es hombre el esposo mío,
el nácar de la hermosura,
hermoso en la compostura,
de gallardo talle y brío,
y de sus gracias me siento,
hombre, con razón prendada.
Vos estáis bien empleada,
yo a mi fe bien contento;
que aunque vos mi madre sois,
de que améis no estoy corrido,
que vueso amor he sabido,
que es amor a lo de Dios,
y de que todo el regalo
que me hacen, por vos es,
aunque ando siempre al revés,
madre, como so tan malo.
En eso quería que hubiese
una enmienda que durase,
y tu vida asegurase,
que tu muerte buena fuese.
Vida ha sido de galera
la que hasta ahora has vivido,
y peor te hubiera ido
si algún tercero no hubiera;
pero entró amor de por medio
y de tal suerte me guió,
que al mismo Dios obligó
a tu rescate y remedio,
viéndote tan pobre a ti,
Dios, y tan necesitado.
Anotación en el margen superior izquierdo: Xp (ilegible)
de tus deudas se ha encargado
y las paga sobre sí,
con las fuerzas de su amor
se puso a tan grave peso.
Háblame otro poco de eso
que me da muy gran sabor.
Digo que amor fue el padrino
que vida te pudo dar
haciendo a Dios olvidar
su exceso y tu desatino.
Y porque tú no podías
por ti alcanzar el perdón
dando a Dios satisfacción
cual por tus culpas debías,
Dios sobre sí las cargó,
y haciéndose hombre mortal,
en un pequeño portal
tu remedio comenzó.
Pues a un cuento volviendo,
tornad, Iglesia, a decir
qué era aquello de morir
la muerte, que no lo entiendo.
Por una comparación
daré a entender de qué suerte
mató mi esposo a la muerte.
Decí, a ver.
Ten atención.
Siempre que la abeja hiere
carne viva, pasa así
que su aguijón queda allí
y ella en perdiéndole muere,
pero es cosa llana y cierta
que nunca le perderá
si la picada que da
fuese siempre en carne muerta.
El hombre por el pecado
estaba muerto, y la muerte
picaba y hacía su suerte
sin ver su aguijón quebrado,
pero al punto que picó
a Cristo, que es carne viva,
perdió su aguijón y prueba
la vida que él acabó
briosa y encastillada
la muerte en el mundo estaba
a todos atropellaba
sin que reparase en nada
diole fuerza tu pecado
y de eso andaba lozana
Volvamos a la manzana
dejad cuento tan pesado
en mal punto la comí
el diabro me lo mandó
cinco mil años costó
el mal que de ella cogí
que un rey estaba yo hecho
pero troquéme en comiendo
pues que me vi revolviendo
terrones en un barbecho
Y para que me limpiase,
Iglesia, de aquel humor,
con un gordo sudor
Dios me mandó que cavase
Y porque vivas seguro
en lo que toca al sustento
me dejó en su testamento
un rico y perpetuo juro
Si vueso esposo y mi Dios
desnudo y pobre murió
en qué bienes ordenó
los que ahora tenéis vos
Con aquesta pobre capa
si tú eres hombre de bien
te daré a comer también
como come el rey y el Papa
hoy has de ser convidado
de mi esposo que tal es
que con ser rey, como ves
gusta de darte su lado
ven limpio que solo aquesto
de tu parte has de poner
no me sentaré a comer
sin venir muy bien compuesto
Folio 328v
Uno a la escuela ha llegado.
Sale el Amor Divino vestido de morado.
¿Dónde bueno, Amor de Dios?
Iglesia, a veros a vos,
que soy vuestro aficionado.
Linda en todo tiempo estáis,
y así, con justa razón,
merecéis hoy mi afición
con la que de Dios ganáis.
¡Oh, santo amor soberano,
principio de mi ventura,
y mi poca o mucha hermosura
son matices de tu mano!
Dale la tuya a besar
a mi hijo, que está aquí.
Es gran merced para mí,
no me atreveré a llegar.
No temas, dame un abrazo.
Es, amor, grande favor.
Hombre, tiene a Dios tu amor
echado un eterno lazo,
Folio 329r
Habréissele echado vos,
que estáis de ordinario haciendo
con que el hombre esté creciendo
en esta heredad de Dios.
Mi esposo, ahora que entiende,
¿en qué se ocupa, me di?
Dándolo en quererte a ti,
que solo tu amor pretende,
estase siempre mirando
en las niñas de tus ojos,
olvidando mil enojos,
y mil quejas olvidando;
en una y otra invención
tiene envuelto el pensamiento,
solo por darte contento,
poniendo en ti su afición.
Por este entrañable amor
de que con exceso gusta,
hizo aquella insigne justa
de que fue mantenedor.
Del encarnado entró vestido,
librea que por ti ha hecho,
y aquesta cifra en el pecho
vencida de amor venada
entró solo en la estacada
llevado de tu amor tierno
salió al encuentro el infierno
que estaba de mano armada
pero del primer encuentro
sus armas desbarató
y tan gran golpe le dio
que le huyeron en su centro,
con hazaña tan honrada
fue vencedor declarado
y en alto fue levantado
su cabeza coronada
y todos estos despojos
por tu ocasión adquiridos
gusta que sean ofrecidos
a las niñas de tus ojos.
Cuando a mi bien llamo esposo
no tuviera obligación
tan debida a su afición
y a su trato generoso
porque él es solamente
todo interés he dejado
y es digno de ser amado
entrañable y tiernamente.
Ni en las selvas el manzano
ni de mirra los manojos
son tan lindos a mis ojos
como mi galán galano,
vence en gentileza y brío
al ciprés que al cielo toca
vierte miel su hermosa boca
y su cabeza rocío,
vierte su boca cristal
y sus mayores maravillas
rosa y jazmín sus mejillas
sus labios grana y coral
Hablas como que tú eres
mi nueva Jerusalén,
la palma luego te den
dignamente las mujeres.
38
381.
Su boca destila perlas
cuales nunca el mar crió,
pues del cielo descendió
tu esposo solo a cogerlas.
¡Qué requebradores vienen!
Y mi madre bien lo toma,
¿sus ojos son de paloma?
Y muy grande hermosura tienen.
rebaño son tus cabellos
de ovejas que de Galaad
descienden en cantidad;
tus dientes blancos y bellos,
bien puedes asegurar
este día grandes bienes
que tú por tus manos tienes
a aquellos vienes de dar.
Y porque sepas que fui
en favor de tus intentos,
para aumentar tus contentos
una orden traigo aquí.
Será como de tu mano;
suplícote me lo digas,
de mil maneras me obligas,
divino amor soberano.
Santa hermosa Iglesia,
más linda y más bella
que el sol y la luna,
signos y planetas,
el clavel de grana,
lirios y azucenas
rinden a las suyas
todas sus bellezas.
En aqueste día,
día de mi fiesta
que celebra el mundo
y por toda su tierra,
he querido darte,
por señal y prueba
de mi grande amor,
aquesta obediencia
en aqueste día
todos ver desean.
alguna invención
con que se entretengan;
el uno hace danzas,
otro hace comedias,
otro altares y arcos
compone a su puerta,
quien tiene brocados
este día lo cuelga.
Para este día,
Padre, se reserva.
Y para mí hago
uno de escuela,
que a leer y escribir
los niños enseña.
Vendrán a leer
personas que esperan
en mis mandamientos,
doctrinas muy buenas.
Darles lición,
enmendando en ella
lo que a cada uno
saber le convenga.
Tendrá santo altar
de este fuego y fiesta,
así para Esposo
alabanza inmensa.
Eres en todo maestro,
sabrás muy bien enseñar,
y más en saberme agradar,
que en aquesto estás muy diestro;
hombres, traed sillas luego.
Luego las iré a traer,
que también yo quiero ver
este soberano fuego.
Señor Maestro, primero
que los demás lición den,
una me dé a mí también,
que dar lición también quiero;
deme tan solo un aviso,
que esto mi amor se lo pide,
para que nunca me olvide
este mi bello narciso.
Es fácil esa lición,
con quererla tú nomás.
para siempre la tendrás
dentro de tu corazón
eso está bien acordado
tengo yo aquí más que hacer?
vete, pero has de volver
que eres hoy mi convidado
y advierte bien que te envío
solo a que te prevengas
de tal manera que vengas
digno convidado mío.
vendrás muy bien aseado
que el convite lo requiere
Vase.
Yo haré lo que pudiere
que os estoy muy obligado
procedes divinamente
mi maestro y lindo amor
Salen Abrahán y Jacob con libros.
Alabado sea el Señor
es hora ya buena gente
la palmatoria he ganado
pues el primero venimos
Siempre Abrahán habéis sido
a mi escuela aficionado
Con voluntad vengo yo
a dar mi lición también
y aprende de amores bien,
la lición, Jacob?
Pues no?
si de amor es la lición?
daré la cuenta muy fiel
catorce años de Raquel
prueban bien esa afición
pues Abrahán, vuestro abuelo
no querrá quedarse atrás?
ninguno ha querido más,
que quise a Sara en el suelo
el grande amor de los dos
merece ser alabado
porque fue amor regalado
siempre con temor de Dios
del amor necio y mundano
no hay que tratar, mis gentes
Sale David con libros.
¿"Alaben todas las gentes
a nuestro Dios soberano",
es hora ya de lición?
Sale.
Entrad, David, que hora es;
este discípulo es
conforme a mi condición.
De las liciones que ha dado
con estilo muy subido,
tengo un libro recogido
para cantar extremado.
Aquí estamos más gentes
que venimos a aprender,
y somos, a mi entender,
los dos no poco parientes.
Huélgome, gran patriarca,
tener de vos lo que tengo.
En grande honra de vos vengo,
rey de Israel y monarca.
Mi sangre honrada está
con tan honrado pariente.
Yo soy vuestro descendiente,
gran corona de Judá.
De vos, gran Jacob, salieron
las doce tribus gloriosas
que con sus hechos famosos
todo el mundo ennoblecieron.
Por vos honrado se ve
del gran Judá el tribu ilustre;
por vos tienen mayor lustre,
bella planta de Jesé;
vos el rey primero fuisteis
que de este tribu salió,
vos sois el que le engrandeció
y vos que le ennoblecisteis.
Yo me precio, y con razón,
que mi sangre haya tenido
un varón tan escogido
de toda mi nación.
Fue vuestra noble persona,
grande Abrahán, un crisol;
de nosotros sois el sol,
de mi sangre corona;
vos sois padre a quien debemos
conocer y respetar.
Dios os quiso tanto honrar
porque de vos nos honremos,
de vuestra generación
se encargó más de una vez,
supuesto que a vos y os dio
un hijo de bendición
el cual tuvo tal ventura,
cuanto bien mereció
por humilde que alcanzó
ser del mismo Dios figura.
Honráis como que vos sois
a vuestros antecesores,
y aunque son grandes favores,
no podéis dar menos vos.
Que de insignes patriarcas
por padre y cabeza os tienen
y de reyes de vos vienen,
que profetas, que monarcas,
y aquesta generación
tanto de punto subió
que Cristo de ella nació,
mirad qué mayor blasón.
En las cosas de mi esposo
querría siempre estar tratando,
toda me estoy regalando
con el que es lindo y hermoso
de su prosapia excelente.
Desde Abrahán me decid
lo que hubo en ella, David,
referidlo brevemente,
ya sé cuán bien aprendido
tendréis este cuento vos,
que os lo había contado Dios
alguna vez al oído.
Honráisme, Señora, tanto
que encarecerlo no sé,
y esto que yo contaré
querrá el Espíritu Santo,
la generación de Cristo,
el Mesías verdadero,
desde Abrahán comenzando,
por parte primera cuento.
Desde David la segunda
hasta el caso lastimero
de aquella transmigración
de aquel infelice tiempo.
La tercera parte pues
de aqueste caso funesto
viene a fenecer en Cristo,
en cuyo nombre comienzo.
Abrahán engendró a Isaac
en Sara, siendo ya viejo.
Isaac, a Esaú y Jacob,
y Jacob fue el heredero.
Jacob tuvo doce hijos
y todos doce hijos fueron
cabezas de aquellas tribus
que celebra el universo.
De aquesta genealogía
que voy aquí refiriendo,
fue Judas el mayorazgo,
que engendró a Fares, y luego
Fares engendró a Esrón,
Esrón a Aram, y tras de estos
nació luego Aminadab,
que a Naasón dio su ser mesmo.
de Anasón, fue Salmón,
y Salmón y Raab tuvieron
a Booz, el cual en Rut
hubo a Obed, que fue mi abuelo.
Obed engendró a Jesé,
mi padre, del cual nacieron
muchos hijos generosos.
Fui, señora, el más pequeño,
por su infinita bondad,
no por mis merecimientos,
puso Dios en mi cabeza
de Israel el nuevo reino.
Sucedióme Salomón,
y de él Roboán indiscreto,
que de aquellas doce tribus
vino a perder las diez de ellos.
Roboán engendró a Abías,
y este le dio a Asá su nieto.
De este nació Josafat,
y Joram vino tras de estos,
a Joram sucedió Ocías,
de Ocías fue el heredero
Joatán, de Joatán, Acaz,
Ezequiel vino luego,
de quien fue Manasés hijo,
y de quien Amón fue nieto.
Amón engendró a Josías,
rey piadoso, justo y bueno;
Jeconías fue su hijo,
y en este infelice tiempo
de la gran Jerusalén
sucedió el gran cautiverio.
Jeconías engendró
a Salatiel; después de esto,
padre de Zorobabel,
reedificador del templo;
vino tras Zorobabel
Abiud; luego tras estos,
Eliachín; tras Eliachín, quien
Azor vino sucediendo;
de Azor sucedió Sadoc,
y de Sadoc, a quien luego
Eliut le sucedió,
tan justo, santo y perfecto;
tras Eliut, Eliacán,
de quien Natán vino luego;
Natán engendró a Jacob,
y este a José, tan honesto,
que mereció de María
ser esposo y compañero;
de María nació el Cristo,
que es buen esposo y bien mío,
cuya gran generación
es la que contada tengo.
En el cuento relatado,
vuestra discreción sea visto.
Tachado: Sale San Pedro con un libro.
Loado sea Jesucristo.
¡Oh, Pedro!, seas bien llegado,
rato ha que estoy esperando.
Luego que llamado fui,
a la escuela me partí,
redes y barcas dejando.
¿Cómo os halláis en la escuela?
Bien me hallo y bien me va.
Yo fío que aprenderá,
porque en saber se desvela;
él mejorará su capa,
aunque ahora viene así.
Bueno es eso para mí,
que espero en Dios verle Papa.
Pedro es su grande amor,
es criado muy querido,
regalado y preferido
en todo por superior;
hácele Su Majestad
mucha merced cada día,
y de él los secretos fía,
que son de más calidad.
Todo Pedro lo merece,
que yo sé que es hombre honrado.
Sale San Juan con recado de escribir.
Jesucristo sea loado.
¡Oh, Juan! Muy bien me parece
que vengáis a dar lición,
¡que ya menos os echaba!
Sin duda que él estaba
en alguna ocupación.
En las de mi servicio
es justo que yo lo esté.
Trabajad, que yo bien sé
que es bueno vuestro ejercicio.
Está ya muy adelante
Juan en lo que toca a leer,
a fe que le he de poner
a escribir de aquí adelante;
mucho se va aprovechando
mis enseñanzas creyendo,
tanto, que él sabe durmiendo
mucho más que otro velando.
Será tan grande su afición
que por una lición buena
en la mitad de la cena
se transporte en la lición.
Es Juan una linda pieza,
y de memoria tan grave
En el margen superior izquierdo aparece el número 388 tachado.
que los evangelios sabe
todos juntos de cabeza.
En su discreción se ha visto
ser muy grande la que tiene.
Todo esto de vos me viene.
Sale San Pablo con un libro.
Loado sea Jesucristo.
Oh, Pablo, al fin el postrero
en la lección habéis sido.
Yo quisiera haber venido
a vuestra escuela el primero,
pero andaba desviado
de esta escuela y enseñanza,
y por eso mi tardanza
como sabéis la ha causado.
Bien sabía de esta escuela,
que mil veces lo había oído,
pero teníalo entendido
por patraña o por novela,
pero ya sé que sois vos
el maestro que conviene
y que aquel que a vos no viene
no podrá saber de Dios.
Tiene buena inclinación
y es hombre de muy buen pecho.
Fuele de muy gran provecho
el darle yo una lección,
que andaba muy divertido
leyendo en historias viejas.
Tiréle de las orejas,
y quedó muy corregido.
Trocado está, que me espanta
de ver su gran mejoría.
A misa va cada día
y las epístolas canta.
¿Qué decís, Pablo, de aquesto?
Que si de mí tenéis queja,
lobo fui, ya soy oveja
a vuestro gusto dispuesto.
No tengáis de mí temor,
que soy vuestro y lo seré.
Espero en Dios que os veré
hecho un gran predicador.
¿Qué os parece de esta gente?
¿Qué vino después de vos?
David, que es gente a quien Dios
regaló cumplidamente.
Pues en espíritu vos,
Pablo, ¿a Cristo no habéis visto?
Sí, mas vos visteis a Cristo
por mi bien hombre y Dios.
En maravillas tan bellas
como Abraham, ¿vos no habláis?
Dejadle, que le inquietáis,
que estaba contando estrellas.
No estaba, sino turbado
que vi cantar treinta gallos
y atemorizado callo,
que me ha puesto en gran cuidado.
Que huyó de una indina,
gallina debió de ser,
el que no osó responder
a una moza de cocina.
Ved, valentía es mucha,
dad muchas gracias a Dios,
¿cuál hombre había como vos
que con los ángeles lucha?
Y no recibáis enojo
de que refiera este hecho,
pues bien lo habíades hecho
sino quedárades cojo.
Vos arrastrando salistes,
bien lleno de polvo y lodo,
Pablo, que se sabe todo,
y no habléis, pues que caístes.
¿No es esto gracioso y bueno,
que se meta en valentía
el que sabemos que un día
perdió el sentido de un trueno?
Pues bueno es que hable a fe,
tan libre y tan arrojado,
un valentón desatinado
de un traspié de Bersabé:
¿cuál salió más indecente
Pablo el día que cayó,
o su merced cuando vio
a la señora en la fuente?
Si de veras o burlado
os hablare más en esto,
respondedle solo aquesto:
vide a Juana estar lavando.
Ninguno quiere con vos
tener competencia, Juan,
pues tan adelante van
vuestros negocios con Dios;
mas decidnos a qué mano
en su reino habéis de estar.
Y también en qué lugar
se ha de contar vuestro hermano;
muy altanero subió,
ello fue necedad clara,
deciros en vuestra cara,
no sabéis lo que pedís.
En otro eso ninguno
fue más que Abrahán discreto,
que vio a tres, pero en efeto,
adoró tan solo a uno.
Si no os vais, Pedro, a la mano,
que burlan de vos imagino,
porque sois a lo divino
como un gran alano.
¿Cómo así?
Ya esotra queja,
porque si os tocan a Dios
arremetéis luego vos
como un alano a la oveja.
¿Tan valiente le habéis visto?
Pues ponéis en eso duda,
sabed que es perro de ayuda
al lado de Jesucristo.
Vuestro pariente Jacob
de muy buena presa ha sido,
que de un pie de Esaú asido
me han contado que salió;
ser persona muy honrada
que de buena condición;
catorce años de afición
pasó mozo de soldada.
Pues engañábanle sus manos,
que obligábale su amor,
y el efeto era mejor.
que no perseguía cristianos.
Si a Raquel dio sus entrañas,
¿sabed que lo merecía?
Tratemos también de Lía,
pues gozó de sus lagañas.
Con lagañas la hizo Dios,
mas nadie podrá decir
que las tuvo de dormir
como pudierades vos.
Todos duermen un poquito,
y a vos gran sueño le echaron,
pues la mujer os quitaron
y os la llevaron a Egipto.
Bien dice, denle a beber,
que cenando se durmió.
Beba Pablo que cayó,
que yo no lo he menester.
Yo confieso que caí,
y aunque Dios me derribó,
tan alto me levantó
que al tercer cielo subí.
A Dios y a todas las gentes
mi caída fue notoria,
iba con requisitoria
tras de tiernos inocentes.
Harto inocente era Urías
cuando la carta llevó,
mas poco le aprovechó,
que le acortaron los días.
Solas dos cosas no haré
que la experiencia me muestra:
ni llevaré carta vuestra,
ni con Jacob comeré.
¿Quién acaso formó quejas
de haber comido conmigo?
Esaú es buen testigo,
y el potaje de lentejas.
¿Daréis fe como escribano
que pasó de esa manera?
Como si ahora lo viera,
lo signaré de mi mano.
No haya más, quédese aquí,
y entended en la lición.
cada cual con atención
pase la suya entre sí,
sentaos y luego diréis
por el orden que venisteis.
Graciosa invención tuvisteis
para que mi fiesta honréis.
Quería yo que tu beldad
todo el mundo conociese,
y todo junto viniese
a ti con conformidad;
pero fiad de mi amor,
que aunque el mundo es tan extraño,
haré de él solo un rebaño
y que le rija un Pastor.
¿No dice así? No cansemos.
Yo digo que dice así.
¿Qué pleito es ese? Decid.
Una cuestión que tenemos.
Abraham da en porfiar
que aquí tiene de decir
el Mesías ha de venir
que nos tiene de salvar.
Pero en mi libro, Señor,
desde que le abrí, he leído,
el Mesías ha venido,
nuestro bien y redención.
En vuestra antigua lición
Abraham eso decía,
pero ya pasó, solía;
que hay libros de otra impresión,
en estos dichosos días
que el mundo ha llegado a ver,
cualquier hombre ha de leer
que es ya venido el Mesías.
Abraham, llegaos acá,
una lección me decid.
Esta lición dice así:
que la sé, bien días ha:
mandóme Dios que dejase
mis parientes y mis tierras,
y cumpliendo su mandato
le seguí por las ajenas;
prometióme al fin que haría
dichosa mi descendencia.
y mayor en cantidad
que del cielo las estrellas,
diome un hijo en mi vejez
que fue mi regalo en ella;
criele en temor de Dios,
que es la verdadera creencia.
Teniéndole ya criado
para probar mi obediencia,
me habló aparte el Señor
y dijo de esta manera:
«Abrahán, lleva a tu hijo
a un monte de altura inmensa,
y allí me le sacrifica,
que mi voluntad es esta».
Yo, como todo de Dios,
bajé al punto la cabeza,
llamé a Isaac, y en sus espaldas
le cargué un gran haz de leña;
previne lo necesario,
el fuego, cuchillo y venda,
y al monte que Dios me dijo
me fui con mi amada prenda.
La leña puse en el suelo,
Isaac la rodilla en tierra,
mostrando en esta ocasión
ser ejemplo de paciencia;
saqué el cuchillo, alcé el brazo
con voluntad tan resuelta,
que por conocerla, Dios
se satisfizo con ella.
Túvome un ángel la mano
diciendo: «Dios se contenta
con lo hecho, aquesto basta,
que ha sido bastante prueba.
Viva Isaac, y en su lugar
aqueste cordero muera,
cuya sangre quiere Dios
que solamente le ofrezcas».
Mostrome un cordero atado
en unas matas bien cerca,
cuya sangre derramé
al punto sobre la tierra.
Hombre, aquesta figura
es estampa viva y cierta
de Cristo, cuya persona
en Isaac se representa
para ser sacrificado.
Llevó en sus hombros la leña
hasta el monte Calvario
adonde fue puesto en ella.
Murió el cordero inocente,
hijo de la blanca oveja,
en que arruga ni mancha
hubo grande ni pequeña.
Para que el mundo y el hombre
seguro el sustento tenga,
para siempre, desde hoy,
su carne y su sangre deja.
Muy buena lección, sentaos.
Jacob, decidnos la vuestra.
La mía, en nombre de Dios,
dice de aquesta manera:
En el campo estaba yo
en una noche serena
y un ángel se llegó a mí,
y a que luchemos me fuerza.
Entre sus valientes brazos
de tal manera me aprieta
que tuve necesidad
de procurar mi defensa.
Con traspiés y zancadillas,
con desvíos y con tretas,
procuraba cada uno
dar con el otro en la tierra.
Toda la noche pasamos
asidos de esta manera,
hasta que, llegando el día,
despartió nuestra contienda.
¡Oh gran misterio de Dios!
¡Oh de su inescrutable ciencia,
que debajo esta figura
tan alto misterio encierra!
Esta lucha es un dibujo
que el gran misterio nos muestra
de la encarnación de Cristo,
de tantos misterios llena;
para redimir el mundo
bajó el Señor a la tierra,
y asióse a brazo partido
con nuestra naturaleza.
En el margen superior izquierdo hay una cifra tachada, apenas legible.
tan apretado y estrecho
que juntándose con ella
hombre y Dios cupieron juntos
en una mansilla vieja
y después que con su sangre
dio satisfacción entera
al Padre, al hombre le abrió
del cielo la entrada y puerta,
gustó quedarse en el mundo
como en efeto se queda
para que siempre jamás
consigo el hombre le tenga.
David, diga su lección,
que pienso que os será buena.
Si vos queréis, Señora,
la que yo traigo es aquesta.
Huyendo del rey Saúl,
que puso toda su fuerza
en procurarme la muerte
sin haberle hecho ofensa,
y habiendo ya navegado
por varias y largas tierras,
me vi tan necesitado
que me acogí a las ajenas.
Entré con el rey Asís,
pero no hube entrado apenas,
ni pisado sus umbrales,
cuando de mí tuvo nuevas.
Los que mi mal procuraban
fueron a decirle apriesa:
"Albricias, señor, David
llega a este punto a tu puerta."
Vime perdido, que mi muerte
entonces tuve por cierta,
mas valíme de este ardid
y usé de esta estratagema:
fingíme hombre mentecato,
bobo y tonto, de manera
que el rey habiéndome visto,
hizo de mí burla y befa.
Debajo de este misterio,
y debajo de esta letra
hay un misterio muy grande
para la utilidad nuestra,
pues para librar el mundo
que estaba puesto en cadenas,
bajó de los cielos Dios
que él mismo quiso romperlas
y habiendo, pues, de pasar
por mis culpas graves penas,
convino mudar el traje
tomando nuestra librea;
hízolo, que se disfrazó
en nuestra naturaleza,
tomando forma de siervo
y humillando su presencia,
de forma que el hombre mismo
llegó a hacer de él burla y befa,
y usando de otro disfraz
su misericordia muestra:
debajo de las especies
de pan y vino se queda,
para que por ella el mundo
alcance la vida eterna.
Buenas lecciones han dado;
las de Pedro ahora vengan,
que no ha de darlas peores
siendo vos quien las enseña.
Ahora bien, comience Pedro.
La lición así comienza:
En nombre de Jesucristo,
sumo bien y suma esencia,
entre los grandes milagros
que Cristo nuestro Dios
obró para acreditar
su persona en este suelo,
el primero de ellos fue
cuando en aquel casamiento,
en las bodas de Canam,
faltó el vino al mejor tiempo,
su madre como señora,
que su hijo era el remedio
adonde estaba el de todos,
avisóle luego de esto,
y al punto, por su mandado,
las tinajas se hinchieron
de agua, que en dulce vino
fue convertido al momento;
acabóse la comida
con gusto y con cumplimiento.
y admiración general
de tan milagroso hecho,
pero ya es llegado el día
donde entre manos tenemos
maravillas más subidas
y más subidos misterios
que convertir agua en vino;
y aunque es milagro de peso,
no llega a la conversión
de aqueste milagro mío;
pues en las bodas de hoy
y en aqueste casamiento
que hace Cristo con el alma
ha echado en su amor el resto,
y hace que el pan se convierta
en su soberano cuerpo
y el vino en su sangre santa
para que así le gocemos.
Hombres, llegad a comer,
los que os halláis para ello,
que esta comida es de gracia
y de glorias sus efetos.
Amor, y Juan diga aquello
que a escribir le tengo puesto.
Antes de la fiesta y Pascua
del ázimo y del cordero,
viendo Cristo que la hora
se acercaba por momentos;
y habiendo cenado ya
con su divino colegio,
cumpliendo con lo legal,
finito y perecedero,
se levantó de la mesa,
y de Señor hecho siervo,
mostró su mucha humildad
con un grandísimo ejemplo.
Tiróse su vestidura,
en un blanco y largo lienzo,
echó agua en una fuente,
y con purísimo celo
a los pies se arrodilló
de doce hombres, y entre ellos
estaba el que le vendió
por solos treinta dineros.
comenzólos a lavar,
del mayor al más pequeño,
sin aceptar sus excusas
que quiso excusarse Pedro.
Después de haberlos lavado
les hizo un razonamiento,
tomando el pan en las manos,
y dando a su Padre eterno
las gracias dijo a los suyos:
"tomad que aqueste es mi Cuerpo,
de suerte que en un bocado,
¡oh soberano misterio!
nos dejó aqueste Señor
su santo y divino Cuerpo".
Hacéis, Juan, muy buena letra
y escribís muy verdadero.
Vos, Pablo, llegad acá
y vuestra lición veremos.
Llevóme el divino Espíritu
a predicar su Evangelio,
y en Atenas me mandó
que dijera sus misterios,
y a obedecerle fui allá,
y sus calles discurriendo
en un templo acaso hallé
que un altar estaba puesto,
y procurando saber
a cuál dios daban incienso
en tan público lugar,
miré el altar muy atento,
y unas letras grandes vi
en que pude leer aquesto:
"Ignoto Deo", y de entonces
quedé de contento lleno.
Esta verdad, oh cristianos,
pasa hoy en nuestros tiempos
de que con justa razón
pudiera reprehendernos,
pues habiendo este Señor
por nuestro bien y provecho
sufrido muerte de cruz,
afrentosa y vil tormento,
y teniendo tanto amor,
333
al mundo, que después de esto
gusta de quedarse en él,
y por que todos le gocemos,
habiendo hecho estas cosas,
es poco agradecimiento
no tenerle muy cumplido
de un Dios que es tal y tan bueno,
que sin duda no conoce
a este Dios el que indiscreto
que llega indecentemente
al altar donde está puesto,
ni conoce su bondad
ni de su justicia el miedo,
aquel que le comunica
falto de merecimiento.
Cristianos, abrid los ojos,
que andáis a oscuras y ciegos
en la participación
de este Santo Sacramento,
para llegaros a él
haced examen primero
de una vida y estado
que os vala salud en eso.
Sabed que solo da vida
al que llega justo y bueno,
mas al que llega en pecado
se la quita, aquesto es cierto:
el que come como debe
de este pan, hallará el cielo,
y sepa el que come mal
que con él halla el infierno.
Estáis muy aprovechado,
Pablo, muy bien lo habéis hecho.
De vos me viene, Amor santo,
todo este aprovechamiento.
Sale el hombre de galán.
Bueno pensábades tener
aquesta fiesta sin mí,
pues no ha de pasar así,
que también vengo a leer.
Lindo vienes y aseado,
llega acá, que quiero verte.
Jhs
Viniendo de aquesa fuente
serás hoy mi convidado.
Eso de comer me parece
que aquesa vuesa comida
quita males y da vida
y los trabajos deshace;
dádmela con bendición.
Sí, pero antes de comella
será bien que acerca de ella
me des aquí tu lición.
Cuanto goce todo ello,
de mi madre lo he aprendido
y a pies juntillas creído
sin que ponga duda en ello;
ella es que me enseña a mí,
yo tras lo que dice voy
y desde aqueste pan de hoy
mi lición comienza así:
Confieso que debajo de aquel velo
que a los ojos del alma pan parece
está el sumo Señor de tierra y cielo
que de glorias las almas enriquece;
Confieso que del cielo bajó al suelo
a ser manjar del alma en que se ofrece
al Padre eterno en grato sacrificio
para que así a los hombres sea propicio.
Confieso que el Dios vivo y Dios glorioso
en cuerpo y alma y con el cuerpo mismo
que sacó de aquel tálamo glorioso
de aquella Virgen de bondad abismo,
está en aqueste pan bello y sabroso,
y con el cuerpo y alma está asimismo
su sangre, y con su sangre mi remedio
puesta entre Dios y el hombre de por medio.
Confieso que no es pan el que allí vemos,
ni el pan es pan que como pan miramos,
no es pan el pan que como pan comemos,
ni el pan es pan que como pan palpamos;
de pan sin pan en este pan tenemos,
y pan con pan en este pan gozamos;
pan que de pan tan solo especies tiene,
adonde en pan sin pan Dios se contiene.
Es la lición como vuestra.
Y como dada por vos,
que sois Infanta de Dios.
Tachado: Amor
gentiles misterios, muy diestra.
Amigos, satisfacción
tengo de vuestro cuidado,
que todos tres habéis dado
muy a mi gusto lición.
Lo que nos resta del día
en otra cosa gastad,
y todos juntos mostrad
de esta fiesta la alegría.
Algún juego u otra cosa
se haga de pasatiempo,
porque se gaste este tiempo
en ocupación gustosa.
Mientras el juego se entabla,
ve, y un niño me traerás
que en mi aposento hallarás.
Volveré en una palabra.
Conténtome lo del juego,
pero resta ahora ver
qué juego tiene de ser,
para que se empiece luego.
Pues que por vuestro consejo
ha de ser, vos lo decid.
Sale el hombre con un niño Jesús.
¿Pensabais jugar sin mí?
Toma, catad vuestro espejo.
Espejo en cuyos cristales
se miran todos los cielos,
espejo de mis consuelos
donde nunca se ven males.
Siempre yo me miro en vos
y en vuestra inmensa bondad,
no habrá en mi rostro fealdad
mi Señor, mi niño Dios.
Señor, si vale mi voto,
que pocas veces es bueno,
yo le quiero ahora dar
acerca de esto del juego.
Sepa que todos los hombres
jugamos por pasatiempo
un juego que es más donoso,
si se juega con contento:
pónense todos sentados,
y uno en pie pescuda aquesto,
adónde pasa la zorra.
Tórnanse y siéntanse.
No os fiáis que es bueno el dueño,
cada uno ha de tomar
el nombre de su tierra o pueblo,
cuando el pueblo le nombren
ha de responder de presto;
si acierta, vaya con Dios,
si no acierta, denle luego
una buena penitencia
para que tome escarmiento;
pues de esta manera si es
que os pareciere, juguemos.
¿Habeisme acaso entendido?
Que parece más discreto.
Muy mejor que tú te entiendes.
El juego es bueno, sentaos,
gente, cada cual atento.
Que el juego pide atención.
Si no quieren que le erremos,
vaya, decidme, Señores,
adónde posa en efeto
este Niño que aquí está.
Responda Abraham el primero.
Yo digo que en el portal.
Pues yo digo que en el huerto.
Yo en la cruz.
Yo en los justos.
Pues yo digo que en el cielo.
Yo que en la Virgen su madre.
Yo en el Santo Sacramento.
Pues Señora, ¿qué decís?
Yo también entro en el juego,
digo que en la Iglesia posa.
Está muy bien, comencemos.
Abraham tomó el portal,
a Jacob le cupo el huerto,
la cruz escogió David,
en los justos dijo Pedro,
Juan en la Virgen su madre,
Pablo dice que en el cielo,
el hombre dice que posa
en el Santo Sacramento,
la Iglesia que en la Iglesia,
pues comencemos el juego.
Niño, consuelo del alma,
que para darnos el cielo
Con ser inmenso te hiciste
hombre y Dios, niño pequeño;
pero como niño el hombre,
y tú reparando en esto,
fue tu testigo un portal.
Portal.
De su gran amor eterno
o suma afición de Dios,
que bajases de los cielos
a las miserias del mundo
en forma y traje de premio,
y para librar el mundo
sufrieses tan gran tormento
como una muerte de cruz.
Cruz.
Entre malhechores puesto,
siempre viviste en pobreza,
que la Virgen bien sabemos,
que aunque fue madre, fue Virgen.
Virgen.
Que por tenerla, y sediento,
te envolvió en pobres pañales.
Como lo declara el texto,
siempre tu vida fue llena
de aflicción y desconsuelo,
y llegaste a tener tanto
que al fin sudaste en el huerto.
Huerto.
Por enriquecer tu iglesia
fuiste de pobreza ejemplo,
y por mostrarnos tu amor
te quedaste acá en el suelo,
adonde a todos te das
en el Santo Sacramento.
Sacramento.
¡Oh, gran ventura del hombre!
Pues ya tiene abierto el cielo.
Cielo.
Que con la llave de cruz
Cruz.
Abrió este niño pequeño
la que había cerrado el hombre,
sin seso en el huerto.
Huerto.
Como de aquella manzana
tan dañosa al universo.
para curar este mal
bajaste niño del cielo
Cielo.
Y en un portal reparo.
Portal.
Una Virgen, y en naciendo
Virgen.
tomaste la cruz del hombre.
Cruz.
Sobre aquesos hombros tiernos,
y de su muerte de cruz.
Cruz.
Hizo el cielo sentimiento,
presente estaba la Virgen
a su muerte y su tormento.
Como Juan suele dormir,
hase dormido en el juego,
la penitencia recibe.
A pagarla estoy presto.
Pues preguntad una duda
y Pedro ha de responderos.
Luego Pedro la hará llana,
que es avisado y discreto.
Decid pues: ¿qué cosa y cosa
es doncella y tiene hijo,
y su padre es su marido?
Esa es la Iglesia sin duda,
porque como todos vemos
es doncella casta y pura
en sus obras y deseos;
y con ser doncella tiene
tantos hijos en el suelo,
que en el agua del bautismo
del mismo Dios nacieron;
es Cristo su amparo y padre,
y su esposo es así mesmo.
Habéis respondido bien.
Prosigamos en el juego,
digo que humanarse Dios
fue de amor un grande extremo,
que amor le trujo a la tierra
y le bajó desde el cielo.
Cielo.
La Iglesia quedó medrada.
Iglesia.
con un esposo tan bello
y su caudal aumentado
en el Santo Sacramento.
Sacramento.
La cruz pesada del hombre
Cruz.
quedó liviana y sin peso,
y de aquelle bien del mundo
solo una Virgen fue el medio.
Virgen.
De ella nacistes y fue
vuestro primer aposento
un pesebre y un portal
desabrigado y sin techo.
Abrahán, ¿en qué pensáis?
Descuidéme, no lo niego.
Pues preguntad una duda
y Pablo ha de responderos.
Vaya pues qué cosa y cosa
es angosta en extremo
y por excelencia estrecha,
con que dos mil hombres juntos
caben sin tocar en ella.
Abrahán, está muy claro
que esa es la puerta del cielo
que tiene estrecha la entrada
y el que entra es de vida estrecho,
y aunque es estrecha y angosta
caben de justos y buenos
a entrar en ella millones
sin hacer impedimento.
Y muy bien habéis respondido,
digo pues un niño pequeño
que fue más necio que un niño
el que traspasó en el huerto.
Huerto.
Por una negra manzana
tan importante precepto,
si viviera recto y justo.
Justo.
Nunca hiciera el universo
el daño que a rescatar
vino el justo y el perfecto.
Y a qué, Pedro, no respondéis.
No lo entendí.
Yo lo creo;
pues proponed una duda,
cual de vos, buen intento,
que la Iglesia ha de encargarse
el punto de responderos.
Tendrá respuesta mi duda
si en sus manos la ponemos.
Pregunto: ¿cuál es la cosa
más amarga que la hiel,
y al que la come, no hay miel
más suave ni gustosa?
Lo que preguntáis, sin duda,
es la Penitencia, Pedro,
que siempre la tiene en sí
de dolor y afligimiento;
pero de aqueste amargor
nacen famosos efetos
de admirar a las almas.
Bien dices, vuelvo a mi juego;
yo digo: mi bello niño,
a la Iglesia, esposo bello.
Iglesia.
Y de la Virgen, regalo.
Virgen.
Autor de los Sacramentos.
Sacramentos.
Que en hombros tan delicados,
fuerte e intolerable peso,
la cruz carga, que los hombres
os cargaron y pusieron;
¿el de la cruz no responde?
Cruz, cruz.
Ya, David, no es tiempo;
levantaos, Rey de Israel,
y sin desdeñar del celo,
podéis danzar aquí un poco
en honor del Sacramento.
¿Cómo un Rey ha de danzar?
Será despojo del celo,
pues que danzasteis delante
del Arca del Testamento,
muy mejor podéis ahora
en esta ocasión hacerlo.
Dance que en este vasallo,
pues se abalanza como diestro.
Danza.
Danzaré por daros gusto.
Dance, señor; vos gustáis de eso,
muy bien os podéis sentar
como que sois, lo habéis hecho
honrando la fiesta y días
de este santo sacramento
con júbilo y alegría.
Hola, vos. ¿Estáis durmiendo?
Embelesado, por mi Dios estoy, alomenos,
que siempre que veo danzar,
pardiobre que me embeleso.
Pues no pasaréis sin pena,
pregunta una duda luego.
Vos le responded, Jacob.
Pues yo le pregunto aquesto:
son tres y estos tres en uno,
pero advertid que no es Dios.
¿Qué será? Responded vos.
Tres en uno y Dios no es,
yo digo que no lo entiendo.
Luego, ¿daisos por vencido?
Sí doy, que acertar no puedo.
Pues sabe que aquel tres uno
que son tres, es el tiempo;
que en realidad de verdad
es uno, pero en sí mismo
son tres, que repartimos
en pasado y venidero
y en el presente, el agora;
para otra vez aprended.
No ha andado mala la duda
que el hombre a Jacob ha hecho,
que aunque es la misma ignorancia
ha andado en esto discreto.
Que de este bello niño
bajó a la tierra del Cielo
por remediar mis males,
sudó sangre en aquel huerto;
el huerto, dice Jacob.
Pasóse sin entenderlo.
Pues no os pasaréis sin pena,
y será en lo que os condeno
que gloséis aquí una glosa.
en honor del Sacramento
y el pie que habéis de glosar
a cuenta de Juan le dejo.
Yo haré, Amor, lo que pudiere
aunque en mi vida hice versos.
Pues este será muy fácil
porque no os ponga en aprieto,
glosad, Jacob, este pie:
Después de comido, ¿qué?
No puede comprehender
la excelencia de este pan
todo el humano saber,
ni los bienes que le dan
al que le llega a comer;
y así, el que con este
desea ver qué es lo que ve
en el pan que hoy se le da,
cómale, y luego sabrá,
después de comido, qué.
Vos lo glosasteis muy bien,
pero digamos y acabemos:
préciase mucho la Iglesia.
Iglesia.
de un esposo que los cielos
son hechura de sus manos
y es el más hermoso y bello.
Al fin, Pablo, os he cogido.
Sí, señor, todos caemos
en descuido alguna vez.
Pues pagad ahora el vino.
Señor, antes que con Pablo
se meta en esa porfía,
respóndame aquesta duda:
supuesto que es tan discreto,
dígame cómo la Iglesia
no se ha errado en este yerro,
dale por dicha del todo,
por su vida, ¿qué es aquesto?
Hombre, la Iglesia no puede
errar, y este privilegio
es en ella irrevocable,
que acierta en todos sus hechos;
y tiene la derecha de su mano,
y las puertas del infierno
no podrán prevalecer
contra ella en ningún tiempo.
Y esto respondo a tu duda,
y a vos buen Pablo os condeno
a que luego prediquéis
un sermón a todo el pueblo.
Predicaré, mas decid
qué ha de ser el fundamento.
La gran merced que este niño
hizo a todo el universo,
pues siendo Dios se humanó,
materia tenéis en esto
para decir grandes cosas.
Sí, mas tengo corto ingenio.
Sermón.
Persígnase.
La gracia y consolación
de Dios sea en nuestros pechos,
para que decir podamos
tan soberano misterio.
Exinanivit semetipsum formam
servi accipiens ad Philipenses. Cap. 2º.
¡Oh, alteza incomprensible
de la riqueza y misterio,
de la gran ciencia de Dios,
y de su poder perfecto!
Pues para librar el mundo
traspasó su amor inmenso
al mar de misericordia,
tendiendo la proa al suelo,
y no recogió las velas
hasta que llegase a puerto,
adonde de él goce el alma
buen pasaje y salvamento.
¡Gran caridad de Dios!
Sentado aqueste misterio,
que en sus espaldas cargaron
nuestros delitos, ¡qué excesos!
El gran Dios inescrutable,
que solo cupo en sí mismo,
no ocupó todo un pesebre
de un portal bajo y pequeño.
Tanto se quiso estrechar,
tomando pasible cuerpo,
que en unas mantillas pobres
cupo, e hizo todo aquesto.
Y por llegar de humildad
a la cumbre y al extremo,
se ofreció a muerte de cruz,
la de la cruz por lo menos.
por la cual, oh mi sumo,
mi Jesús y mi consuelo,
se te dio tan alto nombre,
sobre todo el supremo,
que al nombre de Jesucristo
se han de postrar en el suelo
los espíritus celestes,
y la Tierra y el Infierno,
adórente en este pan
que hoy le das al Universo,
donde te ofreces de gracia,
y alabándote en la gloria
por siglos de siglos eternos.
Por Dios que habéis predicado
como un Pablo, y que estoy
a decir determinado,
aunque apasionado soy,
que me dejáis consolado;
y pues a servir se inclina
a Dios sin principio y fin
cada cual con su doctrina,
da don Pedro Calderón
fin a la Escuela Divina.
Fin a la Escuela Divina. Finis Coronat Opus.
Comienza en el folio derecho el texto de otra obra: AUTO Sacramental Alegórico de La Universal Redención, atribuido a Don Pedro Calderón de la Barca (con una nota marginal que indica "No es de este autor"). Se incluyen las personas de la obra y los primeros versos ("Digo que debe morir"), que quedan fuera de esta transcripción por pertenecer a una obra distinta.