Pico Laurente
Príncipe heredero de Nápoles, protegido de Arquimidonte. Se enamora de Canente y mantiene su fidelidad frente a los engaños y amenazas de Circe.
Luis Ulloa y Rodrigo Dávila Ponce de León
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Un pronóstico lleva al príncipe Pico Laurente a retirarse en los montes de Diana para evitar los peligros de la música. Allí rechaza a Circe y se enamora de la voz y la belleza de Canente, ninfa consagrada a la diosa. Circe utiliza a Fileno y a Clavela para provocar celos mediante una boda falsa, un pretendiente fingido y conversaciones engañosas. Arquimidonte combate sus encantos, y los amantes avanzan entre sospechas y declaraciones veladas. La fidelidad de Pico provoca su transformación en ave, y Canente se deshace en una nube de dolor. Arquimidonte obtiene la ayuda de los dioses: Amor restituye a los amantes y Diana y Venus aprueban su matrimonio.
Pico Laurente, príncipe heredero de Nápoles, se encuentra retirado en los montes de Diana bajo la tutela de Arquimidonte. Su maestro, astrólogo y mago, ha pronosticado que la música lo expondrá a un peligro amoroso y ha procurado apartarlo de ella mediante la caza y la soledad. Hasta allí llega Circe, hija de Apolo, que persigue al joven y le ofrece riquezas, victorias y protección si corresponde a su deseo. Pico la rechaza, y la hechicera convierte sus promesas en amenazas. Buscando amparo en el templo de Diana, el príncipe escucha cantar a Canente, hija de Jano y una de las ninfas consagradas a la diosa, y queda enamorado de su voz y su belleza. Canente defiende inicialmente el retiro y la castidad de aquel lugar, aunque sus encuentros con Pico, el valor con que este sale a protegerla de una fiera y la intervención de Amor empiezan a quebrantar su indiferencia. Arquimidonte reconoce el cumplimiento del pronóstico: primero aconseja al príncipe retirarse, pero después, ante los anuncios favorables que obtiene de Plutón, lo anima a servir a Canente y confía en que los peligros conduzcan a una unión feliz.
Circe intenta separar a los amantes mediante engaños que explotan sus celos y el escrúpulo de Canente por el decoro. Consigue la ayuda de Fileno, servidor del príncipe enamorado de Clavela, y hace que se difunda la noticia de un próximo matrimonio de Pico. Clavela, disfrazada de príncipe sabino, finge ser hermano de la supuesta novia y conversa con Canente para que Pico sospeche de ella. La hechicera dispone también encuentros y conversaciones equívocos, mientras Arquimidonte contrarresta sus encantamientos y trata de deshacer las sospechas. Los amantes alternan reproches, negativas y declaraciones indirectas: Canente se resiste a reconocer su inclinación, pero sus celos y la atención que presta a las explicaciones de Pico revelan lo que siente. El príncipe llega a comprobar que la rivalidad y el disfraz responden a una trama de Circe, y la traición de Fileno queda descubierta. Sin embargo, la hechicera intercepta una carta destinada a advertir a Canente de nuevos peligros y encierra al mensajero Bato en una peña. Después oscurece el bosque y hace que Clavela hable con la voz de Canente, fingiendo un amor por otro, para volver a herir los oídos y la confianza de Pico.
Pese a lo que oye, Pico defiende la virtud de Canente y se niega a aceptar que su voz baste para probar una deslealtad. Circe se descubre, contrapone sus propios méritos a los de su rival y le exige que escoja entre amarla y sufrir su venganza. Ante una nueva negativa, transforma al príncipe en ave; más tarde revela que conserva su figura en un retrato de mármol. Canente recibe la noticia por Bato, pierde el sentido y, al recobrarlo, canta y llora su dolor hasta deshacerse en una nube. Fileno se arrepiente y se ofrece a ayudar, mientras las ninfas piden remedio a Arquimidonte. El maestro invoca a los dioses, que acuden y encomiendan a Amor resolver el conflicto. Se aclara que el espíritu de Pico no ha cruzado las aguas de la muerte y que su transformación puede deshacerse. Amor obliga a comparecer a Circe, que muestra la imagen del príncipe y se retira despechada; después restituye a Pico y hace volver a Canente de su nube. Diana y Venus consienten que vivan como esposos. Los coros celebran la unión y la victoria de una fidelidad capaz de superar los engaños y los castigos.
Príncipe heredero de Nápoles, protegido de Arquimidonte. Se enamora de Canente y mantiene su fidelidad frente a los engaños y amenazas de Circe.
Hija de Jano y ninfa de Diana, dotada de una voz extraordinaria. Su defensa del retiro y del decoro entra en conflicto con su amor por Pico.
Hija de Apolo y poderosa hechicera que persigue a Pico; sus celos la llevan a urdir engaños y a transformar al príncipe.
Maestro, astrólogo y mago al cuidado del príncipe. Intenta prevenir su peligro, contrarresta a Circe y solicita a los dioses la restitución de los amantes.
Servidor de Pico enamorado de Clavela. Colabora con Circe en la trama de celos, pero al final reconoce su traición y ofrece su ayuda.
Acompañante y colaboradora de Circe. Se disfraza de príncipe sabino y presta su voz a un nuevo engaño contra los amantes.
Criados cómicos de la comitiva del príncipe. Bato lleva un mensaje, queda preso en una peña y comunica a Canente la transformación de Pico; ambos comentan los prodigios con burlas.
Ninfa y confidente de Canente que intenta hacerle reconocer su amor y acompaña sus penas.
Deidad que interviene en la inclinación de los amantes y, por encargo de los demás dioses, deshace las transformaciones y ordena el desenlace.
Deidades asociadas a la castidad y al amor, inicialmente contrapuestas, que al final consienten la unión de Pico y Canente.
Ámbito italiano de caza, retiro y encantamientos donde el príncipe busca protección y Circe dispone encuentros y trampas.
Recinto de las ninfas consagradas a la diosa, sujeto a normas de castidad. El canto de Canente en una ceremonia provoca el enamoramiento de Pico.
Lugar de música, conversaciones y encuentros en el que se desarrollan los equívocos sobre la falsa boda y el supuesto rival.
Retiro desde el que el maestro consulta los astros, practica sus conjuros y obtiene noticias sobre el destino del príncipe.
La constancia de Pico y la correspondencia de Canente vencen los celos, el sufrimiento y las transformaciones.
La voz de Canente origina la pasión y es imitada para provocar engaños; Amor ordena también cantando la restitución final.
Los pronósticos y anuncios divinos se entrelazan con los intentos humanos y mágicos de prevenirlos o combatirlos.
La falsa boda, el disfraz y la voz fingida ponen a prueba la confianza y la interpretación de lo que se ve y se oye.
Canente debe conciliar su inclinación con la castidad exigida por Diana; el matrimonio final armoniza la fidelidad amorosa y el respeto.
Los encantamientos enfrentan a Circe con Arquimidonte, pero el remedio definitivo corresponde a los dioses.