Don Luis Osorio
Caballero cristiano de Madrid, marido de Leonor, que mata por celos a su hermano, huye a África y acaba suplantando a Hacén hasta morir mártir por no abandonar su fe.
Juan de Matos Fragoso, Agustín Moreto y Cavana y Jerónimo de Cáncer
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid contemporáneo de la obra, los celos de don Luis Osorio lo llevan a matar por error a su propio hermano y a huir, mientras su esposa Leonor, inocente, decide seguirlo para limpiar su honor. La acción pasa de Cartagena y el campo de batalla al reino de Túnez, donde don Luis suplanta al moro Hacén gracias a su extraordinario parecido físico, en medio de cautiverios, intrigas cortesanas y amores cruzados. Cuando Arminda le ofrece corona y matrimonio, don Luis y Leonor prefieren morir como cristianos antes que renegar de su fe, y su martirio final convierte el conflicto de honor y poder en triunfo espiritual.
La obra comienza en Madrid con una tragedia doméstica nacida de los celos. Doña Leonor explica ante la justicia que, tras un episodio en la Casa de Campo en el que un desconocido la siguió con atrevimiento, surgieron habladurías que despertaron la sospecha de su marido, don Luis Osorio. Poco después, cuando el hermano de don Luis regresa inesperadamente de una larga ausencia y Leonor lo abraza por afecto familiar, don Luis irrumpe, cree hallarla con otro hombre y, cegado por el honor ofendido, mata a su propio hermano. Al comprender que se acerca la justicia, huye arrojándose por un balcón. Leonor, aunque inocente, queda envuelta en la desdicha; sin embargo, no abandona a su esposo, sino que decide seguirlo fuera de Madrid para demostrarle su honra y lograr que reconozca su error.
La acción se traslada después al ámbito bélico del norte de África y del Mediterráneo. En Cartagena, el general moro Hacén y su privado Celín celebran sus victorias y proyectan nuevas campañas contra cristianos. Don Luis, que iba camino de Italia, se halla entre los españoles atacados y participa en la lucha. En el combate, Hacén muere sin que la tropa lo sepa, y Celín descubre con asombro que don Luis es casi idéntico al caudillo fallecido. Para salvarse del castigo que recibiría en Túnez si regresara sin Hacén, y para favorecer su propia ambición amorosa respecto de Arminda, heredera del reino, Celín propone a don Luis que suplante al muerto. Don Luis acepta con reparos, pues no quiere faltar a su fe cristiana, pero juzga que el caso puede encerrar algún designio providencial. Ya en Túnez, la farsa se complica: Arminda recibe al supuesto Hacén como esposo, se enamora de él con más fuerza y no comprende su extraña melancolía; meanwhile, Leonor, cautiva tras haber seguido a su marido hasta Cartagena, entra al servicio de la reina sin saber al principio con certeza quién se oculta bajo aquella apariencia. Cuando ambos se reconocen, don Luis comprende al fin la inocencia de Leonor, pero calla todavía para no perder toda posibilidad de escapar y por la vigilancia del entorno.
El núcleo final de la obra surge del choque entre deseo, poder y fidelidad religiosa. Don Luis, fingido Hacén, rechaza a Arminda y mantiene su resistencia a casarse y a abrazar la ley islámica, lo que provoca primero su prisión y luego su degradación pública. Celín, dividido entre su amor por Arminda y la palabra dada a don Luis, intenta favorecer la huida de este y de Leonor, mostrando una nobleza inesperada. Arminda, ofendida y celosa al descubrir tanto la identidad cristiana de don Luis como el vínculo con Leonor, decide forzarlo a elegir entre su corona y la muerte, y ofrece además a Leonor como esposa a Muley para herirlo en su honor. Don Luis declara entonces que prefiere morir por Dios antes que reinar, porque «dejar un reino por otro» significa trocar el poder temporal por el reino eterno; Leonor confirma la misma elección y ambos aceptan el martirio. Los dos son ejecutados juntos, mientras una voz celestial los corona como mártires. El desenlace mueve a Arminda al reconocimiento de su engaño y, según se afirma al final, a la intención de pasar a España para recibir el bautismo, cerrándose así la comedia con una apoteosis religiosa y ejemplar.
Caballero cristiano de Madrid, marido de Leonor, que mata por celos a su hermano, huye a África y acaba suplantando a Hacén hasta morir mártir por no abandonar su fe.
Esposa de don Luis, injustamente sospechada, modelo de fidelidad conyugal; lo sigue desde Madrid, cae cautiva en Túnez y comparte con él el martirio final.
Princesa y heredera de Túnez, prometida de Hacén según se infiere del plan político y amoroso en torno a su matrimonio; ama al supuesto Hacén y desencadena el desenlace al exigirle amor, corona o muerte.
Privado y compañero de armas de Hacén, rival amoroso suyo por Arminda; idea la suplantación de don Luis y, aunque ambicioso, mantiene después una lealtad compleja hacia el cristiano.
General moro victorioso al comienzo de la acción africana, cuya muerte en combate hace posible la sustitución por don Luis y desencadena toda la intriga en Túnez.
Criado gracioso de don Luis, también cautivo, que aporta comicidad y sirve como testigo parcial de la identidad de su amo y de los peligros del engaño.
Personaje de relieve cortesano y militar en Túnez, cercano al poder de Arminda; participa en la custodia de don Luis y es mencionado como posible esposo impuesto a Leonor en el desenlace.
Espacio central de la segunda y tercera jornadas, donde se desarrolla la impostura de don Luis, la pasión de Arminda, el conflicto religioso y el martirio final.
Lugar inicial de la acción, asociado a la honra doméstica, al crimen provocado por los celos y al origen noble de don Luis y Leonor.
Zona de desembarco, combate y cautiverio donde muere Hacén, don Luis es capturado y se pone en marcha la sustitución que sostiene la trama posterior.
Ámbito cortesano e íntimo en el que Arminda recibe al falso Hacén, Leonor entra a su servicio y se producen reconocimientos, celos y declaraciones decisivas.
Espacio restringido y femenino que permite a don Luis contemplar de forma indirecta a Leonor y alimenta los malentendidos afectivos de la jornada segunda.
Espacios finales de castigo donde se materializa la persecución de don Luis y Leonor y se consuma su muerte como mártires.
Lugar madrileño referido en el relato de Leonor, origen de la sospecha pública que enciende los celos de don Luis.
La acción culmina en la negativa de don Luis y Leonor a abandonar su religión, aun cuando se les ofrecen poder, libertad o vida a cambio de renegar.
El conflicto nace del falso agravio que don Luis cree sufrir y de las apariencias que comprometen la honra de Leonor, con consecuencias trágicas para toda la familia.
El extraordinario parecido entre don Luis y Hacén sostiene la intriga, permite el ascenso fingido del protagonista y provoca reconocimientos, engaños y dilemas morales.
La obra contrapone la corona de Túnez y el dominio temporal al reino de Dios, que los protagonistas consideran superior y eterno.
Leonor persevera en su amor por don Luis pese al agravio, el exilio y el cautiverio, y su constancia se ve finalmente correspondida cuando él conoce su inocencia.
La trama se mueve entre guerra mediterránea, prisiones y cambios de dominio, presentando el contacto conflictivo entre dos mundos religiosos y políticos.
Celín combina interés personal, deseo de medrar y afecto real hacia don Luis, de modo que su conducta oscila entre la intriga útil y la lealtad empeñada.